Iteso – Departamento de Filosofía y Humanidades. Licenciatura en Filosofía y Ciencias Sociales






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Invitaciones

Foro sobre el SME en la UNAM

Invitamos a los universitarios y al pueblo en general al foro El SME en la UNAM, que se realizará este martes 27 a las 12 horas en el auditorio de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Serán ponentes Martín Esparza (secretario general del SME), Humberto Montes de Oca (secretario del interior) y Mario Benitez (profesor de la UNAM y trabajador del sindicato). Invitan: Yadira Teodosio y Rosa María Bayona..

Debate en torno al decreto que liquida LFC

El Comité de Solidaridad de la Facultad de Derecho con el SME invita al Foro: ¿Es constitucional el decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro?, que contará con la presencia del doctor Luis Javier Garrido Platas (Facultad de Derecho de la UNAM), Adriana Ayala (del STUNAM) e integrantes del SME. La cita es el miércoles 28 a las 13 horas en el auditorio Isidro Fabela de la Facultad de Derecho de la UNAM.

Apoya al SME trayendo alimentos no perecederos. Habrá mesa de acopio. Visita el blog laluzesdelpueblo.blogspot.com

Responsable: Javier Castellanos (Tel. 55 2343 4763).

Acto en apoyo a electricistas en Puebla

Las organizaciones que nos agrupamos en el Foro de la Izquierda Proletaria manifestamos nuestro repudio total al infame e inconstitucional decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro. Invitamos al foro de solidaridad que se llevará a cabo este martes 27 a las 11 horas en el mercado Hidalgo de la ciudad de Puebla.

Responsable: Miguel Aguilera Ávalos (Tel. 57 36 39 54).
La Jornada, martes 27 de octubre de 2009,

La Asamblea Nacional de la Resistencia Popular

Luis Hernández Navarro

En los últimos 30 años, la izquierda ha sido prolífica en la gestación de siglas y membretes. También en sus intentos por dar una expresión organizada al descontento popular. La vastedad de acrónimos es un indicador del fracaso de su voluntad unitaria.

La más reciente iniciativa en esta dirección surgió el pasado 24 de octubre durante la efervescencia de las movilizaciones en defensa del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Fue bautizada como Asamblea Nacional de la Resistencia Popular. Se propone organizar un Frente Nacional de Lucha para revertir las decisiones del gobierno federal y pasar de las acciones aisladas a las colectivas. En unos días deberá decidir si convoca a una huelga o a un paro cívico nacional, en repudio al decreto de expropiación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y contra el aumento de impuestos.

Aunque proveniente de un tronco sindical distinto, no es la primera vez que los trabajadores electricistas proponen acciones similares. Una primera iniciativa en esta dirección fue esbozada en enero de 1972, cuando una decisión gubernamental acabó con el Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (STERM), encabezado por Rafael Galván, para asimilarlo en las filas del sindicato oficialista. El STERM lanzó entonces la propuesta de formar la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) a la que se sumaron tanto el Frente Auténtico del Trabajo como el Movimiento Sindical Ferrocarrilero, de Demetrio Vallejo. El proyecto abortó a los pocos meses de vida, cuando los electricistas democráticos acabaron negociando su sobrevivencia al seno de un nuevo sindicato nacional: el Sindicato Unico de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM).

Poco tiempo después, en 1975, el hostigamiento en contra de los trabajadores democráticos se recrudeció y las fuerzas oficialistas se lanzaron a aniquilar esta expresión dentro del SUTERM. Nació entonces la Tendencia Democrática (TD) y la propuesta de agrupar a la naciente insurgencia obrera, campesina, popular en un gran frente: el Frente Nacional de Acción Popular (FNAP).

En su origen, el proyecto pretendía reditar la experiencia de la formación del Comité Nacional de Defensa Proletario en tiempos de Lázaro Cárdenas, impulsado por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). El FNAP fue organizado alrededor de la columna vertebral de la TD y de su programa de lucha: la Declaración de Guadalajara. En ella se proponían una serie de reformas para relanzar la Revolución Mexicana encabezada por la fracción progresista del gobierno. El frente y sus principales impulsores fueron finalmente aplastados.

Simultáneamente a la experiencia del FNAP, una serie de fuerzas que después participarían activamente en la formación de las coordinadoras de masas, ensayaron un intento de convergencia paralela de organización, para diferenciarse, en parte, del proyecto de la TD. Estas fuerzas estaban organizadas básicamente como frentes populares regionales (Frente Popular Tierra y Libertad en Monterrey, Frente Popular de Zacatecas, Frente Popular Independiente en el DF, Coalición Obrera, Campesina, Estudiantil del Itsmo en Oaxaca) y buscaban articular un gran frente popular nacional. El proyecto desapareció sin pena ni gloria ante las dificultades de encontrar un eje de sustentación social efectivo.

Desde entonce, no pocos sectores del movimiento popular desconfían de los intentos de formar convergencias a partir de grandes programas de lucha y de aparatos centralizadores. Rechazan la idea de que la unidad política sólo es posible a partir de la unidad orgánica y de que existe una dirección del movimiento social prexistente –que es, simultáneamente, responsable de la centralización– en la medida en que ha elaborado el camino de la lucha materializado en un programa.

Años más tarde, en 1983 y 1984, al calor de la crisis económica y teniendo a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) como columna vertebral, se dio vida a nuevos proyectos que intentaron articular el descontento social: el Frente Nacional por la Defensa del Salario, Contra la Austeridad y la Carestía en el cual se integraron las organizaciones que se decían izquierda revolucionaria y la Asamblea Nacional Obrero Campesino Popular. Sin mucho éxito, estas convergencias llamaron a la realización de dos paros cívicos, en los que participaron alrededor de un millón de personas en todo el país. Se movilizaron los mismos de siempre, aunque, eso sí, todos juntos por primera vez.

Irónicamente, la crisis económica abonó el terreno para una crisis del movimiento popular. Si en la lógica de muchas de las direcciones del movimiento popular la crisis era el terreno nato para su expansión y un incremento en su protagonismo, los hechos mostraron lo contrario. La lucha reivindicativa sufrió un reflujo profundo –desigual en cada región del país y en cada sector social– y las organizaciones de masas quedaron reducidas a una trinchera defensiva.

Hoy, de nuevo, una parte muy importante de la izquierda popular se propone ensayar formas de acción en común. Tiene como antecedente inmediato los diálogos nacionales auspiciados por el SME. Como sucedió en 1972 y 1975, son los electricistas y la lucha por su sobrevivencia como gremio lo que anima la nueva voluntad unitaria.

La solidaridad con la lucha del SME es fundamental en este momento; independientemente de lo que se piense de su dirección, no puede regateársele. Sin embargo, cabe preguntarse si es factible unificar exitosamente en un gran frente nacional, en las actuales circunstancias, la solidaridad con los electricistas y la organización del descontento popular. La experiencia del pasado obliga a pensar que no. Una y otra vez, la lógica de la lucha inmediata del sector con mayor fuerza política ha terminado por dominar y absorber las demandas de sus aliados. Y sigue pesando entre diversos actores sociales la preocupación por ser utilizados como masa de maniobras por otros actores políticos y sus agendas electorales y parlamentarias.
La Jornada, martes 27 de octubre de 2009,

El SME y las conciencias tranquilas

Magdalena Gómez

Resulta difícil entender las conciencias tranquilas del calderonismo, así como su concepción estrecha de la legalidad. Ambas son altamente cuestionables; las primeras porque no resisten el mínimo análisis ético: ¿qué valor intrínseco puede observarse en el hecho de colocar en la calle a más de 40 mil trabajadores de Luz y Fuerza del Centro por obra y gracia del uso de la policía y la emisión posterior del llamado decreto de extinción?

Está visto desde 2006 que no es la ética lo que campea en Los Pinos. Por lo que se refiere a la legalidad del decreto referido, tendrá que revisarse en el ámbito laboral y constitucional. Ojalá en estos espacios se amplíe la visión y sus decisiones transiten por el camino que Habermas ha referido: no hay derecho sin validez, pero tampoco hay derecho sólo con validez, y así da entrada al principio de legitimidad para destacar que es la suma de ambos conceptos lo que construye el derecho. Y no se trata de una mera disquisición teórica, sino de abrir horizontes democráticos y de justicia en el actual conflicto, que siendo laboral no lo es únicamente.

Así planteado podemos preguntarnos: ¿en aras de qué valor superior se pasó por encima de los derechos constitucionales de los trabajadores?, que por cierto van más allá de sacar las cuentas de una liquidación y copetearlas, diría Fox, a fin de promover divisiones en el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) cual variante de aquello de sacar el agua al pez. ¿Cuáles son los fundamentos para que sin haber sido oídos ni vencidos en juicio los trabajadores resultaran culpables a los ojos del calderonismo de la supuesta deficiencia de la compañía de Luz y Fuerza del Centro? ¿Por qué resultan los trabajadores los únicos responsables de la conducción de una empresa pública que tiene una dirección oficial y un órgano de gobierno?, porque no estamos hablando de una cooperativa.

Antes que en tribunales, el gobierno prefirió litigar en los medios y ha promovido la satanización del SME y pretende explotar en su favor las divisiones internas del sindicato sin que siquiera a ese nivel informe sobre las implicaciones de traspasar a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) los gravísimos problemas atribuidos a la extinta, la concentración en una sola empresa del servicio de energía eléctrica o los planes de promover o concesionar, no lo sabemos, el uso de fibra óptica en el centro del país.

¿La CFE, según el gobierno, está libre de riesgos? ¿Esa empresa sí es eficiente y cuenta con la capacidad de absorber de un día a otro una ampliación de los servicios que prestaban más de 40 mil trabajadores de Luz y Fuerza del Centro? Pero algunos medios y formadores de opinión repiten sin cuestionar el discurso de la ominosa campaña oficial.

Mientras el calderonismo reafirma que tiene su conciencia tranquila con la lógica fundacional del haiga sido como haiga sido, afuera de los locales del SME están los trabajadores en asamblea permanente escuchando por altavoces la información de sus dirigentes, ya que el auditorio es insuficiente para darles cabida.

Se pueden observar las miniasambleas de grupos de trabajadores que comentan entre ellos lo que está sucediendo. Por ejemplo, la semana pasada preguntaban a Martín Esparza cuánto duraría el conflicto y él les respondió con entereza que no tenía la respuesta, y les refirió que los mineros duraron dos años y que Ruta 100 lleva 14. La angustia y la indignación se reflejaban en los rostros de quienes han dedicado su vida a laborar en Luz y Fuerza del Centro o quienes creían que contaban con un empleo seguro.

En los pequeños grupos alguien tomó aire y valor y comentó: hay que aguantar. ¿Conciencias tranquilas? ¿Podemos imaginar las interrogantes de las familias de los trabajadores a quienes arbitrariamente se les quitó la fuente de trabajo?

Así que sólo la dimensión humana es motivo suficiente para inquietar la conciencia, si se tiene. Sin embargo, el significado de la medida que se tomó es más expansivo: atañe al rumbo del país, a la tensión por avanzar en lo que el salinismo abrió como reformas estructurales, tocando uno de los pilares del pacto social, como fue el contenido del artículo 27 constitucional; entonces también se habló de la ineficiencia de los campesinos y ya vemos en qué situación está el campo.

Lo que el calderonismo colocó con su atrabiliaria decisión es una prueba de fuego y una bomba de tiempo para el conjunto del movimiento social. La movilización extraordinaria del pasado 17 de octubre solamente sirvió para que el gobierno hablara de diálogo sin negociación –y sin sentido, agregaría–, por ello el escenario de la resistencia civil pacífica y el impacto nacional de la misma es indispensable sin dejar de lado el frente jurídico, de lo contrario se avanzará hacia un Estado sin responsabilidades sociales que implante el autoritarismo antes que la democracia. La guerra contra el SME es sólo un paso más en esa ruta.
La Jornada, martes 27 de octubre de 2009,

Coyotaje y huelga general

Pedro Miguel

El golpe del calderonato contra Luz y Fuerza del Centro (LFC) y contra el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) ha ido desnudando al propio Ejecutivo federal como una instancia dedicada al coyotaje: más allá de ideologías viables o no tanto, las motivaciones principales de esta administración en cada uno de sus atentados contra la propiedad pública resultan ser las prisas por otorgar concesiones, contratos y favores diversos a las firmas de los amigos y de los aliados: ahora hemos podido conocer algo de la nómina de grandes consumidores corporativos de electricidad a los que la dirección de LFC les regalaba la electricidad o no se las cobraba, además de las dependencias públicas que no liquidaron sus adeudos con la entidad paraestatal extinguida por el gobierno espurio; ha salido a la luz, también, el empeño del grupo gobernante por entregarle al consorcio WL Comunicaciones la red de fibra óptica de LFC; la marginación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de la propia LFC en los millonarios procesos de adquisición de electricidad por la dirección de Exploración y producción de Pemex, a cargo de Carlos Arnoldo Morales Gil, y el otorgamiento de tales contratos a dos transnacionales españolas. Lo que Javier Lozano tuvo el descaro de llamar la privatización silenciosa de LFC ha venido ocurriendo, en efecto, pero no ha sido a favor del sindicato, sino de los cuates y socios de Calderón. ¿Cuántas comisiones y de a cómo les habrán tocado a los integrantes de este gobierno por no cobrar la luz a grandes empresas, por facilitar redes de propiedad pública a corporativos particulares, por debilitar a las entidades públicas para que las privadas se fortalezcan?

Los agravios a la sociedad perpetrados por este régimen de coyotes han llegado a tal punto que hoy, en el escenario político, se encuentra la perspectiva de un paro nacional como punto de confluencia de diversas oposiciones. La idea –lanzada el sábado pasado en la Asamblea Nacional de la Resistencia Popular, y al calor de la campaña de solidaridad hacia el SME– podría parecer temeraria y hasta descabellada, toda vez que no existe en México experiencia sindical ni política y lo más parecido a una paralización económica del país no ha sido consecuencia de una protesta opositora, sino del desempeño estúpido e irresponsable del calderonato ante la crisis en curso.

Desde 1936 no se ha intentado una huelga nacional y el tema ni siquiera se había planteado en los últimos seis años, es cierto. Pero el país tampoco había padecido una administración que conjugara ilegitimidad, ineptitud y corrupción en dosis tan masivas como la actual.

Es posible que la embestida oficial contra LFC y contra el SME contribuya a afinar el guión de este sexenio como no lo han hecho ni la inverosímil guerra contra el narcotráfico ni la intentona privatizadora de la industria petrolera del año pasado ni el empeño por reconcentrar la riqueza por medio de canalladas fiscales ni el súbito y fársico discurso presidencial que dio cuenta del descubrimiento de la pobreza en el país. Una buena parte de la sociedad –que excede ampliamente al movimiento lopezobradorista y al círculo de solidaridad directa con el SME– está harta del coyotaje institucionalizado y de la gestión administrativa enfocada a intereses amigos. Un paro nacional en protesta por ese estilo personal de gobernar puede conjuntar voluntades y energías sociales insospechadas. Por ahora no hay fechas ni rutas críticas, sino una mera idea que se robustece y alimenta por la indecencia misma del actual régimen. A ver.

navegaciones@yahoo.com - http://navegaciones.blogspot.com
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