Lo que está muerto no puede continuarse; ni mucho menos una persona puede ser continuada por varias, porque eso sería dividir lo que por esencia humana y divina es indivisible






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títuloLo que está muerto no puede continuarse; ni mucho menos una persona puede ser continuada por varias, porque eso sería dividir lo que por esencia humana y divina es indivisible
fecha de publicación14.07.2015
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LECCION 1 - JUICIOS UNIVERSALES I.
CONCEPTO DE SUCESIÓN:

La palabra sucesión proviene de latín “successio”, que significa "acción y efecto de suceder", y suceder se deriva del verbo “suceder”, que quiere decir entrar un persona o cosa en lugar de otra, seguir, descender, provenir, reemplazar, sustituir, ocupar una persona el lugar de otra en una relación jurídica.

Jurídicamente significa, continuar el derecho de que otro era titular, opera una transmisión, el derecho que pertenecía a uno ha pasado a otro.

La característica más significativa, es que se adquiere el patrimonio del difunto, en su conjunto, derivado de la muerte de una persona, sin hacer distinción entre la diversa naturaleza de los derechos trasmitidos. Del contexto contemplado en el Código Civil argentino, en su artículo 3262, se desprende la idea de continuidad de las relaciones jurídicas del causante, en el sentido de que el sucesor, se coloca en la misma posición jurídica de quien la transmitió, en el sentido de que ese cambio subjetivo, conlleva necesariamente, a la inalterabilidad del derecho que recae sobre el derecho transmitido.
CLASES DE SUCESIONES:

En el derecho moderno, se habla comúnmente de dos clases de sucesiones:

  1. La sucesión universal.

  2. La sucesión particular.

Clasificación ésta que se ha mantenido, desde tiempos inmemorables. La idea de la continuación de la persona a través de la Teoría de los Jurisconsultos Romanos Aubry y Rau, adquirió un renovado importe, a través de la misma. Ambos sostienen que, el patrimonio es un atributo, una emanación de la personalidad; se trata de una universalidad de derecho, independiente de los elementos concretos que lo integran.

No se concibe, por tanto, persona sin patrimonio, ni éste es susceptible de alienación total o parcial".

Por último, es único e indivisible. De manera que, considerando al patrimonio como una emanación de la personalidad, siendo indisoluble e invisible, no puede concebirse su transmisión a los herederos, sino mediante la ficción de que éstos continúan la persona del muerto.

El sistema Romano viene así, a dar explicación satisfactoria de la transmisión de los derechos y las deudas, a través de una ficción; lo que está muerto no puede continuarse; ni mucho menos una persona puede ser continuada por varias, porque eso sería dividir lo que por esencia humana y divina es indivisible. (Aubry y Rau, citado por Borda, página 18, tomo I.

La tendencia en la actualidad, se sustenta propiamente en que el heredero sucede al causante únicamente en sus bienes. Si bien es cierto que también deberá pagar las deudas de aquel, en tanto que los bienes del causante alcancen a cubrirlas, no es necesario recurrir a la ficción romana de la continuidad de la persona, toda vez que se impone un elemento sustancial de ética y a la vez, una evidente necesidad económica, ya lo dijimos en nuestro ordenamiento se opera bajo la ficción de de la sujeción en la persona del causante.

Si las obligaciones concluyeran con la muerte del contratante, todo el tráfico jurídico debería hacerse al contado, donde nadie esperaría el riesgo de la muerte del contratante y la consiguiente extinción de todos los derechos creditorios emergentes del acto celebrado con él.

CONCEPTO DE DERECHO DE SUCESIONES:

En lo que respecta propiamente al contenido de la disciplina jurídica que vamos a estudiar, se puede definir al derecho sucesorio como una rama del derecho civil, en donde por causa de muerte, responde a la necesidad de señalar el destino de las relaciones jurídicas transmisibles de una persona fallecida. - artículos 520 y 561 del Código Civil-.

Arias Ramos lo define como la sección del derecho privado, constituida por un conjunto de normas, que regula el destino que se ha de dar a las relaciones jurídicas de una persona física, cuando ésta muera, y que rige también, la creación de relaciones jurídicas nuevas, cuyo nacimiento está subordinado, a la muerte de dicha persona.

Al tener que regular el destino o suerte de las relaciones jurídicas de una persona fallecida, el derecho privado ha de atender a una serie de circunstancias concurrentes: qué bienes deja una persona, qué deudas, quienes son sus más próximos parientes, si deja expresada su última voluntad etc.
LA SUCESIÓN EN LA PERSONA Y EN LOS BIENES
La pregunta que surge va en el sentido de si el sucesor ¿continúa la persona del causante o simplemente lo sucede en sus bienes? Una larga controversia se ha trabado en torno a esta cuestión, que tiene una repercusión importantísima en todo el derecho sucesorio. Para dilucidarla, es conveniente ante todo, hacer una referencia a los antecedentes históricos, que arrojan buena luz sobre el problema, nuestro derecho sucesorio sostiene la posición de la continuación de la persona.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Roma:

La idea de la continuación de la persona tiene su origen en el derecho romano primitivo. Tenía, ante todo, un fundamento religioso. Muerta una persona, era indispensable que alguien ocupara inmediatamente su lugar para que el culto familiar no se interrumpiese.

Además era, indispensable que alguien ejerciera la autoridad del difunto dentro de la familia.
El heredero era, por sobre todo eso, el continuador de las funciones sacerdotales de la potestad del pater familiae; es verdad que recibía también los bienes, pero esto no aparecía sino como un elemento accesorio dentro de la idea de la continuación de la persona.

A tal punto es esto exacto, que la designación del heredero no implicaba que todos los bienes le fueran adjudicados; ni siquiera una parte de ellos le pertenecía necesariamente, pues no había porción legítima. El testador repartía sus bienes en numerosos legados y, a veces, sólo las cargas pasaban al heredero.

En los primeros tiempos, los herederos afrontaban esta carga como un deber moral y religioso. Pero cuando el descreimiento se fue acentuando y decayó el culto familiar, la repudiación de la herencia o la aceptación con beneficio de inventario se hicieron comunes.

Diversas leyes se dictaron para remediar la injusta situación del heredero que sólo recibía cargas. La ley Furia testamentaria (183, a. C.) fijó como máximo 1.000 ases por legado. El remedio resultó insuficiente porque la multiplicación de los legados a terceros dejaba al heredero en igual situación.

Años después (164 a. C.), la ley Voconia limitó el monto de cada legado a la porción que recibiría el heredero; tampoco esto era una solución, porque si se dividía el patrimonio en muchos legados, el monto que recibía el sucesor no alcanzaba a cubrir las deudas ni a compensarlo de los gastos y trabajos que la herencia importaba.

Por último, en el año 40 a. C. se dictó la ley Falcidia, que reservó la cuarta parte de los bienes al heredero, para lo cual se reducían proporcionalmente los legados cuando su monto total excedía los tres cuartos. Esa cuarta parte se calculaba una vez deducidas las cargas de la herencia. La ley Falcidia se mantuvo en vigor hasta que JUSTINIANO en las Novelas I y II autorizó al testador a disponer también del cuarto.

Estas leyes demuestran cómo los romanos procuraron atenuar las consecuencias patrimoniales de un sistema en cuyo origen la transmisión del patrimonio no será sino un efecto de carácter secundario y que se inspiraba en razones de orden religioso y de organización familiar y social.

Cuando decayó el sentimiento religioso y se rompieron los moldes de la familia primitiva, la idea de la continuación de la persona subsistió por una razón de tradición jurídica y también porque así se explicaba cómo las deudas del causante pasaban a gravitar sobre el heredero, hecho al que los jurisconsultos romanos no encontraban otra explicación satisfactoria.
Germánico:

El concepto germano de la transmisión hereditaria era muy distinto. Cuando el jefe de la familia fallecía, lo sucedía el varón de mayor edad. La asamblea de la tribu le entregaba los bienes; el heredero pagaba entonces todas las deudas y se quedaba con el remanente. No había confusión de patrimonio, ni las deudas del difunto pesaban sobre los bienes del heredero.

Tal sistema era a todas luces más simple, más lógico y más realista que el romano; sin embargo, fue este el que prevaleció en la legislación de la Edad Moderna. No se debió ello tan sólo al prestigio del derecho romano.

Otras poderosas razones confluyeron para hacerlo triunfar. El feudalismo había introducido la costumbre de entregar la saisine por medio del señor feudal, quien cobraba por ese acto buenos derechos. Era un impuesto disimulado y un medio más de gravar los bienes del vasallo.

Por eso, al operarse la reacción del poder real contra los señores feudales, los súbditos apoyaron a los jurisconsultos que elaboraban sus doctrinas sobre los textos romanos. El sistema de la continuación de la persona resurgió mediante una ficción: el señor no necesitaba otorgar la saisine porque ya lo hacía el muerto sin intervención de autoridad alguna. De allí la fórmula “le mort saisit le vif” adoptada por las costumbres francesas. En consecuencia, no había lugar al cobro de los derechos feudales.

FUNDAMENTO DEL DERECHO DE SUCESIONES:

El derecho de sucesiones es tan antiguo como la propiedad misma. Lo han admitido los pueblos de todas las civilizaciones, una vez salidos de las organizaciones primitivas de los clanes comunitarios. Se dice que, el mismo es consustancial con la naturaleza humana.

Dentro de los motivos más generalizados, según gran parte de la doctrina, para justificar la existencia de este derecho tenemos, los siguientes:

  1. La transmisión de los bienes mortis causa es inseparable de la propiedad privada en sus correspondientes manifestaciones

  2. Importa además la afirmación de que no todo termina con la muerte, respondiendo al deseo humano de perpetuarse, que no se cumple solamente en los hijos, en la continuidad de la sangre, sino también en las obras.

  3. Responde hoy más que nunca a la necesidad de proteger la familia, pues no siempre el trabajo de una persona es el resultado del trabajo personal, sino también del fruto de la colaboración del cónyuge y de los hijos. Este trabajo común carecería de aliciente, si al morir el padre, los bienes fueran a parar a manos del Estado.

  4. Por último se impone un factor de índole económico social. Si el hombre supiera que, al morir todo su trabajo va a quedar anulado, un sentido de egoísmo, lo llevaría a disfrutar lo más posible de sus bienes, tratando de consumir todos sus bienes junto con su vida. Se dice que en vez de productores de riqueza, lo hombres se convertirían más bien en destructores de ella. Durante mucho tiempo atrás, se sabe que el hombre trabaja para sí y para sus seres queridos, no por la comunidad.


Para centrar el fundamento inmediato del derecho de sucesiones, dentro del campo del derecho civil, corresponde distinguir, de manera general, la sucesión testada y la intestada.
SUCESION TESTAMENTARIA

Tiene su justificación en el respeto de la voluntad del causante, y en especial, en el reconocimiento del ius disponieni del propietario, con efectos para después de su muerte. Sin embargo, en la mayor parte de las legislaciones, está facultad, se encuentra limitada en determinadas situaciones.



SUCESION INTESTADA

En nuestro ordenamiento tiene como fundamento, el vínculo biológico del parentesco o el vínculo civil de la adopción, y en el marco de los límites que la ley establece, Artículo 572 Código Civil.

Además de la anterior se presenta otra tipo de clasificación:

  • Inter vivos

  • Mortis causa.



La sucesión inter vivos produce efectos en vida del trasmisor, fundada en un acto, contrato o negocio jurídico, Por ejemplo el comprador sucede al vendedor, en la permuta, los contratantes se suceden recíprocamente; el cesionario sucede al cedente; el arrendatario sucede en la tenencia al arrendador; mientras que en la segunda se producen con posterioridad a la muerte del causante, y esta fundada en un testamento o en la ley, en este caso el hijo, el padre o el hermano pueden ser sucesores del causante.



DIFERENCIAS

Las dos formas de sucesión difieren por varios aspectos:

  1. Por su origen

  2. Por sus efectos

  3. Por su fundamento porque la sucesión entre vivos puede obedecer a diversos títulos y la mortis causa se basa únicamente en el testamento o en la ley.

  4. En su objeto: La sucesión inter vivos versa siempre sobre objetos singulares o determinados, y la sucesión mortis causa sobre objetos singulares o sobre universales; la primera es resoluble y la segunda definitiva o irresoluble. La inter vivos es por regla general onerosa y esta es siempre gratuita, Es todo negocio jurídico, que implica la transmisión del dominio sobre un bien en favor de otra persona, como lo es por ejemplo, la donación, la cesión, la venta etc.


Se puede disponer libremente de los bienes en vida, pero no puede disponerse, si esa transmisión hace pender de un hecho futuro como es la muerte, por ejemplo: No se puede donar y decir que se va hacer efectiva cuando me muera, pues en este caso se debe recurrir a la sucesión mortis causa.



SUCESION MORTIS CAUSA:

Si yo quiero disponer de mis bienes libremente para después de la muerte, solo puedo hacerlo por medio de un testamento. Aquí lo único que va a distribuir es una masa de bienes que va reconocer a los acreedores consignados en el documento. Deben hacerse las reservas legales establecidas por ley.
CONTENIDO DE LA SUCESION:

No todos los derechos de que una persona es titular, pasa a sus herederos con la muerte. Muchos de ellos se extinguen con ella (derechos y obligaciones inherentes a la persona)

Por regla general, puede afirmarse que los derechos patrimoniales se transmiten a los herederos y que, por el contrario, los extrapatrimoniales se extinguen con la muerte. Sin embargo, esta regla no reviste absoluta certeza, pues admite ciertas excepciones:
DERECHOS EXTRA PATRIMONIALES:

  1. Derechos de la personalidad: El derecho a la vida, al honor, a la libertad etc. Se trata de atributos de la persona, cuya transmisión resulta inconcebible. Sin embargo las consecuencias patrimoniales derivadas de una lesión de esos derechos - daños y perjuicios- se transmiten a los herederos del damnificado.

  2. Derechos de familia: Con las consecuentes obligaciones que nacen de la patria potestad, matrimonio etc.

  3. Los derechos políticos: Ejemplo: la calidad de miembro de una asociación civil o partido político, etc.


DERECHOS PATRIMONIALES

Principio y Excepciones

En principio, todos los derechos y obligaciones de carácter patrimonial se transmiten mortis causa. La intransmisibilidad, por lo general se funda en disposición expresa de ley:

  1. Usufructo ya sea a plazo o vitalicio

  2. El uso

  3. habitación.

  4. Otros beneficios derivados de leyes sociales, pues la transmisión a los herederos desvirtuaría el propósito de previsión estrictamente personal que los inspira; como es el caso de las pensiones y jubilaciones. Con el fallecimiento del jubilado, las leyes reconocen una pensión a la cónyuge e hijos menores o hijas solteras, pero estos derechos no los reciben en su calidad de herederos, sino a título originario. Lo mismo sucede con los seguros y pólizas de vida.


INTRANSMMISIBILIDAD POR VOLUNTAD DE LAS PARTES

Analicemos por un momento el punto anterior, los beneficiarios de seguros de vida, cuando difieren de los herederos legales. Respecto a este punto, una reciente resolución del Tribunal Superior Primero Civil de San José, señaló:
"Las pólizas de la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional no forman parte del sucesorio, puesto que los beneficiarios de ellas son los indicados por el o la causante, y en su defecto, quienes demuestren directamente ante esa Sociedad tener condición de herederos legítimos. Artículo 498 del Código de Educación número 7 del 26 de febrero de 1944 y sus reformas." (Resolución N? 1226, de las 9:15 hrs del 11-9-91)
INTRANSMISIBILIDAD POR LA NATURALEZA DEL DERECHO

En los contratos intui personae la sucesión no se concibe, sea este el caso de aquellos contratos en donde el causante es el único que puede realizarla prestación. Tal sería la obligación de un pintor de hacer un retrato, la de un médico de prestar asistencia profesional y, de una manera general, todos los contratos de locación de servicios y de obra.

Las indemnizaciones impuestas por condena penal al causante no pueden ser transmitidas a sus herederos. Por último el contrato de arrendamiento, no fenece con la muerte del titular del bien - artículo 1155 del Código Civil-.
BASES HISTORICAS DEL DERECHO DE SUCESIONES:

La muerte, entendida ésta como la desaparición física de la persona, supone por lo tanto, la extinción de la personalidad jurídica que se atribuye al sujeto de derechos. Este hecho natural, crea el problema de determinar la suerte de las relaciones y situaciones jurídicas existentes, de diversos modos, por la desaparición física de la persona.

Resulta evidente que, al morir una persona, el derecho de sucesión intente el hallazago de una continuidad jurídica en las relaciones de derecho que el causante deja sin titular.

Según el criterio de Zannoni, pág 2 - Derecho de las Sucesiones-, la idea de continuidad ha sido hasta el presente, una idea visceral y casi inconsciente guía - o ha guiado al menos a nuestro derecho e incluso al sentir general colectivo, la noción de sucesor, como una de las ficciones más arraigadas y consentidas: La de la continuación o continuidad de la persona del causante por el sucesor universal.

Sostiene el referido tratadista, que tal ficción se mantiene, a pesar de ir perdiendo vigencia velozmente en el derecho moderno, y que se reduce al ámbito patrimonial, mientras que en su origen, fue esencialmente extrapatrimonial, por lo que el fundamento obedece a razones de orden mítico, metafísico e inclusive, en mayor medida, religioso.

La evolución que ha tenido el derecho de sucesiones, la podemos constatar a través de las diferentes épocas, en que éste fue presentando sus diferentes manifestaciones, según las necesidades del momento, asé tenemos la regulación brindada por el derecho hindú, persa, romano, germánico y anglosajón.


  1. INDIA: Según las antiguas Leyes de Manú, el fin del matrimonio no estribaba en sí mismo, sino fundamentalmente, en la conservación de la especie y, ante todo, en la procreación de un hijo.

  2. PERSIA: Heredóto de Halicarnaso, en su obra, Los nueve libros de la Historia, escribe que entre los persas, después el valor y del esfuerzo militar, el mayor mérito consiste en tener muchos hijos "todos los años el Rey envía regalos al que prueba ser padre de la prole más numerosa porque el mayor número es, para ellos, la mayor excelencia. En tal sentido, cada individuo a fin de cumplir con tal cometido, se veía en la necesidad de tener a muchas doncellas por esposas. Al igual que las dos civilizaciones citadas, los griegos profesaban una gran admiración por la fecundidad.

  3. DERECHO ROMANO: El derecho romano, fue el que sentó las bases del derecho sucesorio moderno. La sucesión testamentaria, debió preceder históricamente a la sucesión intestada, por medio de la designación que el pater familia hacía del heredero en la soberanía del grupo familiar. El heredero era precisamente el sucesor en la potestad soberana sobre el grupo agnaticio o sobre la gens, y, en consecuencia, también en los bienes o sea que la herencia originaria servía como medio de traspaso de la soberanía, en lugar de traspaso patrimonial. Por otra parte se dice, que el sucesor del pater familiae, fue el primer antecedente de lo que hoy conocemos como testamento. Con la designación del nuevo jefe, que asumía la jefatura del nuevo pater familias, se evitaba la disgregación de la familia, al mantenerse inalterada la jefatura política de la misma. Este tipo de sucesión de sentido familiar, posteriormente se fue transformando en patrimonial, desde el momento en que se le concedió derechos hereditarios a personas que no integraban la familia, y que por ello, no estaban llamadas a suceder. A pesar de esa apertura, no se perdió el carácter personalista que caracterizó al derecho sucesorio romano, ya que el heredero se colocaba en la propia esfera personal del causante.


Derivado de lo anterior, podemos citar las principales características de la herencia romana:

HEREDERO LEGÍTIMO Y HEREDERO TESTAMENTARIO

El heredero legítimo era aquel que era designado por ley, entre los parientes del testador; y era testamentario, si era instituido en un testamento ya fuese pariente o no del testador.

Con la designación del heredero testamentario, este recibe toda la herencia, aún y cuando el testador no hubiere dispuesto de la totalidad de los bienes en su favor. Lo que importaba era la designación de heredero, ya que esto hacía suponer el recibimiento de la totalidad de los bienes.

Igualmente se logró determinar, que además de ser instituido como heredero, se necesitaba la aceptación del beneficiado.
SUCESION UNIVERSAL

Era típico en el derecho romano, el principio de la sucesión universal, en virtud del cual el heredero adquiría los bienes hereditarios de una sola vez y en conjunto, sometiendo todos ellos a un mismo régimen, indistintamente del tipo de derecho transmitido.



RESPONSABILIDAD "ULTRA VIRES"

La responsabilidad del heredero por las deudas del causante es personal e ilimitada, como consecuencia de la confusión de los patrimonios del causante y del heredero. Justiniano, convirtió esa responsabilidad ilimitada en responsabilidad limitable, mediante el beneficio del inventario.
DERECHO GERMANICO

En los derechos primitivos germánicos, no había sucesión ni herencia en sentido propio, sino un simple acrecentamiento entre los miembros de la comunidad, la cual estaba formada por el señor de la casa y los hijos. La muerte de un comunero suponía, el acrecentamiento de las porciones de lo demás. Ej: al morir el padre, los hijos continuaban como propietarios.

La herencia en sentido propio, nació cuando se estimó que el padre era el titular "individual" de los bienes, el propietario único de la fortuna familiar. Los hijos ya no tenían un derecho actual de comuneros en vida del padre, sino una mera expectativa sucesoria, que tendría como contenido la expectativa derivada de la muerte del padre. Esta expectativa era llamada Wartrecht. En general, sólo los hijos eran titulares de este derecho; la participación de las hijas solteras se desarrolló posteriormente con características distintas.

La ausencia de manifestaciones de última voluntad, hizo que el Wartrecht, abarcara toda la herencia. Con posterioridad apareció el testamento y se le permitió al causante disponer de la herencia, salvo algunas porciones que eran indisponibles, siendo una de las primeras manifestaciones de la que actualmente se concoce como herencia forzosa.
Las principales características del derecho germánico sucesorio, son las siguientes:
Heredero Legítimo

Los únicos herederos eran los legítimos, es decir, los parientes de sangre del causante.
Modo de Adquisición

Se producía ipso iure, en el momento de la muerte del causante.
Responsabilidad

El heredero solo respondía con los bienes del activo de la sucesión para el pago de las deudas.


DERECHO ANGLOSAJON

El sistema anglosajón es el que rige en la mayoría de los países del Commonwealth y en los Estados Unidos, lo que se denomina igualmente como el common law. Constituye un sistema original y propio, cuyos orígenes residen en el derecho germánico y en el derecho feudal.

El derecho hereditario es concebido como algo estrictamente adquisitivo: solo constituye un modo de adquirir que exige previamente, el pago de las deudas y cargas sucesorias. Las personas con derecho a heredar por sucesión intestada son propiamente los parientes próximos, o sea, los herederos de sangre. El testamento es a su vez, un acto de disposición de bienes que sólo sirve para instituir legatarios.

No hay herederos en el sentido latino de la palabra, no hay un continuador de las relaciones jurídicas del causante, ni hay adquisición ipso iure desde el momento de la muerte del causante.

La diferencia entre el derecho civil de tradición romana, se sustenta en que en éste, la muerte del causante es un hecho que no afecta a la relación entre crédito y deuda, de manera que este subsiste en un nuevo deudor, que es el heredero colocado en el mismo lugar que el anterior deudor o sujeto pasivo de la relación obligatoria. Por el contrario, en el common law, se considera que el fallecimiento del causante, señala el momento oportuno para satisfacer sus deudas y, en general para extinguir el pasivo de su patrimonio a base de su activo. Se estima que los sucesores, no pueden ser más que meros destinatarios del remanente o saldo activo que pueda quedar después de la liquidación de la herencia. Los bienes del fallecido pasan ante todo a un ejecutor o administrador que tiene la misión de liquidar el patrimonio y de atribuir el saldo activo a los beneficiarios.

Con base en lo indicado, el heredero no adquiere las titularidades del causante a la muerte de éste, pues entre el heredero y el causante se encuentra los liquidadores o ejecutores de la herencia, como una especie de intermediario, los cuales pueden ser nombrados en testamento, o en su defecto por el juez, caso en el cual, aparece un período de vacancia, en que los bienes retornan a la Corona, considerada como guardiana de los bienes hereditarios hasta que se produzca la liquidación.

En nuestro sistema, el proceso sucesorio se realiza a través de un juicio universal, toda vez que lo que se está conociendo no es un bien determinado de una persona: ej una hipoteca, una compra venta etc. Se trata de regular las relaciones jurídicas que se derivan de la muerte de una persona. De manera que los procesos universales son aquellos en donde se líquida en forma total el patrimonio de una persona.

Nuestro ordenamiento procesal, incluye dentro de este tipo de procesos, el proceso sucesorio, el concurso civil y la quiebra. Por ahora nos interesa el proceso sucesorio.

Por otra parte, a pesar de que el mismo se encuentra ubicado en el Código Procesal Civil, como un proceso de actividad judicial no contenciosa, tal y como lo dispone el artículo 796 del citado cuerpo legal, existen antecedentes doctrinarios y concretamente en nuestra jurisprudencia nacional, donde se señala, que dicha característica, no es absoluta, toda vez que en el transcurso del proceso pueden presentarse situaciones evidentemente litigiosas, como puede ser una acción de indignidad, una nulidad de testamento o de cesión de un derecho hereditario, las cuáles deben tramitarse separadamente a través de un proceso ordinario, así como la interposición de innumerables incidencias, como sería la remoción de albacea, cobro de honorarios, etc, que en gran medida, vienen a cuestionar el carácter no contencioso asignado por nuestro ordenamiento procesal.

Sobre este punto, tenemos como antecedente, un pronunciamiento del Tribunal Superior Primero Civil de San José, Número 165 de las 8:20 horas del 22 de enero de 1985, donde se indicó en lo que interesa lo siguiente:
"En nuestro ordenamiento, el proceso sucesorio es de características especiales y no puede catalogarse de jurisdicción voluntaria ni contenciosa, teniendo como fin la distribución del patrimonio del causante; debido a esto es que el legislador remite a los interesados a otro proceso cuando se discute el derecho que alegan unos herederos con exclusión de otros, demanda que sí tiene carácter contencioso;..."


Fin de Lección 1




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