Que después de dos mil años de su muerte, el tema sobre su persona sigue siendo el tópico más acalorado y controversial de toda conversación. Desde el pulpito






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títuloQue después de dos mil años de su muerte, el tema sobre su persona sigue siendo el tópico más acalorado y controversial de toda conversación. Desde el pulpito
fecha de publicación12.07.2015
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¿QUIEN ES JESUS?
_Por Noé Camacho
INTRODUCCION
¿Quien es Jesús? que después de dos mil años de su muerte, el tema sobre su persona sigue siendo el tópico más acalorado y controversial de toda conversación. Desde el pulpito de pequeñas y grandes iglesias, salones de seminarios y universidades, y la misma Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos, el nombre de Jesús sigue causando pasión en unos y repudio en otros.
"Jesucristo es por exelecencia el personaje histórico que más ha influenciado a la humanidad." Decimos que Jesús es un personaje historico porque vivió y caminó en nuestro espacio y nuestro tiempo. Los Evangelios, aparte de ser escritos inspirados por Dios, son documentos históricos que testifican de la veracidad de la existencia de Jesús. Aparte de éso, existen documentos no cristianos que corroboran su existencia. Jesucristo ha influenciado tánto a la humanidad, que con su nacimiento en Belén partió en dos la historia del hombre. De manera que hasta la fecha, todo evento histórico ocurrido antes de su aparición se cataloga "A.C. - Antes de Cristo" ("B.C. - "Before Christ," en ingles), y todo evento ocurrido después de su aparición es catalogado "D.C. - Después de Cristo" ("A.D.- "After Death," en ingles).
Jesús ha sido, como ningún otro personaje historico el tema central de miles y miles de obras escritas. Se calcula que tan sólo en los últimos cien años se han escrito más de doscientos mil libros acerca de él, no así de Mahoma, Budah, o algún otro filósofo o personaje de la historia. Nadie puede negar la importancia y la influencia que el cristianismo ha tenido en el mundo en los pasados veinte siglos. Esto se debe a la persona real de Jesucristo, él no es un personaje mitológico, ni una leyenda inventada por el hombre. Para muchos, su vida y su persona continua siendo un "misterio," de allí, que muchos mal entiendan verdaderamente quien es él. Nosotros entendemos por el Espíritu que Jesús es la "maxima revelación de Dios," que nadie puede ir, ni conocer a Dios si no es por medio de Jesucristo.
Con la presente obra deseo contribuir en la desafiante taréa de explicar lo que la Bíblia enseña explicitamente sobre la persona de Jesús en cuánto a su identidad divína, su eterna pre-existencia, y su humanización. Analizaremos el testimonio de personajes como Moises, Davíd, Isaías, Pablo, Juan y otros sobre Jesucristo, y lo más importante, el testimonio, o los reclamos que Jesús hizo de sí mimo. Responderemos a las interrogantes más sobresalientes que la gente se ha hecho sobre Jesús, y a los argumentos que se han usado para negar la divínidad de Jesucristo. El presente estudio está elaborado en un lenguaje sencillo, pero con gran contenído teológico, entendible tánto para el lector común, como para el lector con un transfondo bíblico y una formación teológica previa. Le invito a que en un espíritu de humildad y oración me acompañe a descubrir lo que la Bíblia enseña a cerca de Jesús. Mi oración es que usted sea dirigído por el Espíritu Santo mientras examinamos como las Escrituras responden a la pregunta; ¿Quien es Jesús?
¿QUIEN DICE LA GENTE QUE YO SOY?
La taréa que tenemos delante de nosotros incluye tres cosas sumamente importantes. Primero; en base a la evidencia bíblica, debemos saber diferenciar entre el entendimiento correcto sobre Jesucristo, y el que no lo es. Segundo; una vez hecha la diferencia, debemos entonces, reconocer, abrazar y defender el entendimiento correcto sobre la persona de Jesús. Tercero; habiendo hecho éstas dos primeras cosas, debemos seguir el ejémplo apostólico, y rechazar como erejía toda enseñanza que reduzca y minimese tanto la persona de Jesús, como su obra redentora en la cruz.
Nuestro punto de partida se encuentra en Mateo 16, en donde se relata cómo en cierta ocasión Jesús confrontó a sus discipulos con la pregunta; "¿Quién dice la gente que yo soy?" Para entonces, la fama de Jesús se había expandido por toda Judea, Samaria, y Jerusalen, y aún en las tierras de los gentiles. Jesús había alimentado ya a miles de gentes, ya había expulsado demonios, ya había caminado sobre el mar, ya había levantado a los paralíticos, ya había sanado a los ciegos, y hasta había resucitado a los muertos. Sin embargo, la gente seguía teniendo un concepto limitado y equivocado acerca de él.
Me pregúnto porqué Jesús hizo tal pregunta a sus discipulos, ¿sería acaso que él no sabía lo que la gente pensaba y creía acerca de él? ¡Claro que si, él lo sabía a la perfección! El apostol Juan escribe en el capitulo 2:24-25, que "no era necesario que nadie le dijera lo que había en él hombre, porque él sabía lo que había dentro de el hombre." Entonces, porqué Jesús preguntó eso a sus discipulos? Mi punto es, que si había una necesidad legítima para que Jesús hiciera esa pregunta, ¡yo creo que sí! La necesidad era de sus discipulos, ellos necesitaban diferenciar entre la opinión de la gente, y la revelación que el Padre mismo da sobre el Hijo. Como veremos delante Jesús hace una segunda pregunta a sus discipulos, y la pregunta es; "y ustedes, quién dicen que yo soy?" Desde el momento en que Jesús formula ambas preguntas, se anticipan dos respuestas completamete diferentes y opuestas; "lo que los no creyentes dicen sobre él, y lo que sus seguidores deben creer acerca de él.
La Opinión De La Gente

La respuesta a la primer pregunta fue: "algunos dicen que eres Elias, otros dicen que eres Jeremías, unos más dicen que eres Juan el Bautista, o uno de los profetas." Esta respuesta no es de sorprender, ya que hasta sus propios hermanos antes de creer en él decían que Jesús "estaba loco, que deliraba y que era un demente que estaba fuera de sí." Sus paisanos de Galilea tan sólo lo veían como "el hijo de José el carpintero y nada más." Sus enemigos veían a Jesús como "Un gloton y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores." Para ellos, Jesús no era sino "un impostor que se hacía pasar por profeta, y un blasfemo que pretendía ser Dios, al llamarse Hijo de Dios" (Juan 10:29-39). La opinión de la gente incredula sobre Jesús siempre ha sido erronea. Nunca reconoce a Jesús como algo más que un ser humano, ni le dá el credito y el reconocimiento que los escritores de la Bíblia explicitamente le atribuyen.
El día de hoy la opinion de la gente sobre Jesús no ha cambiado mucho. Con diferentes variaciones, su obra y su persona continuan siendo minimisadas, principalmente e ironicamente por grupos religiosos pseudo cristianos, (es décir, que se auto denominan cristianos). En cuánto a la obra de Cristo, las sectas religiosas niegan la eficiencia y suficiencia de su sacrificio en la cruz, al buscar la justificación en base a sus obras. En cuánto a su persona, niegan su completa deidad e igualdad con el Padre en cuánto a su naturaleza y atributos divínos, reduciendolo a una mera creatura celestial y angelical. Los teólogos liberales se aventuran a desmitologizar a Jesús, negando que él hizo milagros, y negando hasta su propia resurrección. En las universidades se expresan de Jesús como "un agitador de masas, un revolucionario y militar; como el primer socialista, o como un pacifista, y maestro de la moral.
¿QUIEN DICEN USTEDES QUE YO SOY?
La respuesta acertada a la interrogante sobre la identidad de Jesús se encuentra en la confesión de Pedro, que sin dudarlo, pronuncia las palabras que revelan la verdadera identidad de Jesús. La declaración de Pedro contiene dos verdades fundamentales de la persona de Jesús; 1. Su obra salvifica, y 2. Su identidad divína: "Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente" (Mateo 16:16). Al decir "Tú eres el Cristo," Pedro testifica sobre el ministerio salvífico y redentor de Jesús como el Mesías prometido. Al decir: "Tu eres el Hijo del Dios viviente," Pedro testifica del origen divíno de Cristo, de donde él proviene, de su identidad. En pocas palabras, la declaración de Pedro encierra tanto la misión redentora de Cristo, como su identidad divína. La respuesta a la segunda pregunta no está basada en la mera opinión del hombre; sino en la revelación y el testimonio del Padre, y el testimonio del padre es verdadero (Juan 5:32, 37). Juan advierte que el que es de Dios y conoce a Dios tiene el espíritu de verdad, pues confiesa a Jesús como el Cristo, y como aquél que vino en carne. Así mismo, el que no es de Dios, ni le conoce no confiesa a Cristo como lo que él es, pues tiene el espíritu del error, conforme al mundo. (1 Juan 3:22-24; 4:1-6).
Muchos grupos religiosos predican a Jesús como el Mesias, y como el Hijo de Dios, y aparentemente no estan en contradicción con la declaración de Pedro. Sin embargo, no contemplan las "implicaciones" y el "amplio significado" que las Palabras de Pedro tienen. Al igual que los judíos, las sectas religiosas en su afan de "defender al Padre," niegan lo que el Padre mismo ha revelado y testificado sobre su Hijo, argumentando y acusando a los cristianos evangelicos de poner a Cristo por encima del Padre, cuando sólo nos limitamos a defender el testimonio que el mismo Padre da de su Hijo. No creer en el testimonio del Padre, que es el "mayor testimonio" que pueda existir, es "hacer mentiroso a Dios" (1 Juan 5:6-12).
Jesús afirmó la respuesta de Pedro al decirle: "Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonas, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está e los cielos." Como vemos, el concepto correcto sobre la obra y la persona de Jesús proviene de Dios, ésto significa que el Padre mismo está interesado que la verdadera iglesia conozca en quien verdaderamente ha creído. Digo ésto, pues Jesús afirmó que la declaración de Pedro sería la roca sobre la cuál él edificaría su iglesia. Por lo tanto, la verdadera iglesia de Jesucristo es edificada sobre la verdad a cerca de la persona y la obra de Jesús, como el Cristo y como el Hijo de Dios, entendiendo desde luego las implicaciones y el amplio signifiado de tan breve pero tan hermosa declaración.

"TÚ ERES EL CRISTO"
La palabra Cristo significa "el Mesias," el Mesías a su vez significa en español; "El Ungido de Dios." La venida del Mesías o el Cristo había sido anunciada de antemano por Moises, los profetas, y los Salmos. Todo el Antiguo Testamento está plagado de pasajes mesianicos, que anuncian la llegada del Cristo. El Mesías es descrito en las Escrituras con diferentes títulos, sin embargo uno de los títulos mesianicos más sobre salientes en toda la Bíblia es el de "el Hijo del Hombre." Fue precisamente éste título mesianico el que Jesús mismo se aplicó continuamente durante su ministerio. En el Nuevo Testamento se le dan tres usos al termino; 1 La actividad terrenal de Jesús como el hombre perfecto, y su decendencia humana de Davíd; 2. Su actividad redentora en la cruz, su pasión y resurrección, y 3, Lo que tiene que ver con su segunda venida, y su reino eterno.
El uso del termino "hijo del Hombre que nos interesa en esta ocasión es el tercero. Aquel que reconoce el Señorio, y reino eterno de Jesucristo como el hijo del hombre. La primer referencia sobre el Mesías como el Hijo del Hombre aparece en el libro de Daniel capítulo siete. 7: 13-14. (Autoridad, Señorio, Eternidad)

Mateo 24:30-31, 34, 40; Isa 32:1-2; Isa 33:17-22; 9:6-7; 40:9-10.

"la Palabra Eterna de Dios no sólo vino al hombre, sino que se convirtió en hombre." "el Hijo de Dios por medio de su milagrosa y sobreatural concepción por el Espíritu Santo se vistió de una naturaleza completamente humana, pero sin pecado, igual a la del primer Adán."
La Pre existencia de Cristo

Exodo 17:5-7 declara que durante el peregrinaje de Israel por el desierto Dios le ordenó a Moises que golpeara una "roca" en el monte Oreb para saciar la sed de todo el pueblo. El pasaje mismo demuestra la fidelidad de Dios hacia Israel al proveerles sobrenaturalmete todo lo necesario para subsistir en el desierto. Cuando el apostol Pablo escribe a los Corintios les explica el significado que éste maravilloso evento tiene. En primer lugar Pablo dice en referencia a los judíos que "todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de la "roca espiritual’ que los seguía, y esa roca era Cristo." (1 Corintios 10:4). La declaración de Pablo es una poderosa evidencia de la "pre existencia de Cristo" antes de su nacimiento virginal en Belén. Al mismo tiempo, el pasaje es una explícita referencia del envolvimiento activo que el eterno Hijo de Dios tuvo en la provisión de las necesidades del pueblo de Israel.

Otros pasajes mesianicos también testifican de la pre existencia de Cristo antes de su nacimiento en Belén. Por ejémplo; Davíd escribe en el Salmo 2:7, "yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: ‘mi Hijo eres Tú." En su contexto inmediato el pasaje se refiere al propio rey Davíd como el ungido de Dios, sin embargo, su máximo cumplimiento se encuentra en la persona del Señor Jesucristo, quien según la carne fuera descendiente directo de Davíd (Romanos 1:3-4). Así lo entendieron los escritores del Nuevo Testamento, quienes guíados por el Espíritu Santo aplicaron éste pasaje al Señor Jesús (Hechos 13:33; Hebreos 1:5; 5:5). Por otro lado, aunque el pasaje apuntaba hacia el futuro, Davíd testifica de la presente existencia de Cristo al momento de escribir el Salmo, y de el merecido honor que debía recibir de los hombres aún antes de venir al mundo, pues en los versos 11-12 dice: "Servid a Jehová con temor y alegraos con temblor. "Honrad al Hijo, para que no se enoje y perezcáis por el camino. Bienaventurados todos los que en él confían."

De la misma manera el Salmo 45: 6-7 dice: "tu trono, oh Dios es eterno y para siempre." El escritor de Hebreos explica que el personaje que está hablando en primera persona en el texto es Dios Padre, y el personaje al que se refiere en segunda persona como "tú" y como "Dios," es el Señor Jesucristo (Hebreos 1:8-9).

Hay un triple enfasis en el Salmo; en primer lugar se encuentra la referencia a Cristo como el Rey exaltado. Es decir; como el Mesías ungído cuyo cetro de justicia es (en tiempo presente) el cetro de su reino. En segundo lugar; en referencia al trono del Mesiás se dice que es un trono "eterno y para siempre." La eternidad no tiene principio ni fin, no está sujeta a las limitaciones del tiempo. La razón del porqué el trono del Mesías es eterno es en base a quien él es por naturaleza. Tanto Davíd, como el escritor de Hebreos, y ultimadamete Dios Padre atestiguan que el Rey exaltado, y Mesías ungído es Dios, y porque es Dios es que su trono es eterno. "Si Jesús existía en la eternidad; sólo hay una forma de describirlo: Eterno." 110:11

Miqueas 5:2; Juan 8:56; Juan 1:17.

LA NCARNACION DEL VERBO

Habiendo afirmado y establecído biblicamente la eterna pre-existencia de el Hijo de Dios, pasaremos a examinar otra doctrina fundamental del cristianismo acerca de Jesucristo; Su Encarnación o Humanización. La palabra encarnación proviene del Latín, y significa "convertirse en carne." El termino en sí no aparece en la Bíblia, sin embargo, el concepto si se encuentra, principalmente en la enseñanza del apostol Juan. La encarnación del Verbo Divíno significa teológicamente, que el propio Hijo de Dios se convirtió literalmente en carne, se humanizó. Es decir, que asumió un cuerpo y una naturaleza completamente humanas. No simplemente tomó apariencia humana, ni se pocesionó de un cuerpo humano ya existente, ni se materializó ocacionalmente. Sino que literalmete tomó para sí un cuerpo humano que empezó a existir en el momento mismo de su concepción sobrenatural en el vientre de Maria por el poder del Espíritu Santo, siendo ella aún una mujer virgen.

Ahora bien, sobre la encarnación del Hijo de Dios la Bíblia simple y sencillamete se limíta a declarar que por el envestimiento del Espíritu Santo sobre María, ella concibió, y dió a luz un hijo. No explica nada más, de hecho, la mente humana no tiene capacidad para más. La humanización del Verbo de Dios es un "misterio," misterio que sólo puede ser aceptado por la fe. Cuando tratamos de entender y explicar la doctrina de la encarnación de Cristo, en base a la lógica humana y a conceptos racionalistas, topamos con pared. Aquellos que han intentado usar la lógica y la razón para entender y explicar la encarnación han llegado a conclusiones completamente absurdas, aberrantes, y arbitrarias.

Al igual que todas las doctrinas cristológicas, la doctrina de la encarnación del Verbo debe ser concebída y aceptada sólo por la fe, en luz de la revelación y evidencia bíblicas. Podemos decir sin exagerar, que para aceptar la encarnación del Verbo, se debe poseer el mismo grado de fe que Maria y José tuvieron al creer las palabras del angel que se les apareció. La situación no era facil, ni normal para ninguno de los dos, sin embargo, su fe en Dios pudo más que cualquier explicación basada en la lógica o la razón.

¿Pero, porqué decimos que la encarnación del Verbo Divíno es un misterio? Pues nada más y nada menos, porque el ser que fue concebído en el vientre de María era "Emanuel," "el mismo Dios que habitó con nosotros y entre nosotros." Tan sencilla y cierta como lo es ésta declaración, la misma genéra varias interrogantes en torno a la doctrina de la encarnación del Hijo de Dios, que por siglos los teólogos y eruditos han tratado de responder. Mismas, que aquellos que niegan la divínidad y la humanidad de Cristo han usado como argumentos para probar sus puntos y enseñanzas erejes.

Primero; si Jesús es Dios, a saber la segunda persona de la Divínidad, y Dios es Santo, Inmutable, y trascendente, ¿cómo se explica entonces, el hecho de que Dios se haya reducido tanto, hasta el grado de convertirse en un embrión humano? En segundo lugar; ¿cómo es posible que una mujer conciba y dé a luz un hijo sin la intervención de un padre humano biológico?, y tercero, ¿qué diferencia hacen la concepción sobrenatural de Jesús y su nacimiento virginal? ¿Eran realmente necesarios para efectuar la redención de la humanidad? ¿Es necesario que una persona crea y afirme ambas cosas para ser salvo?

Entre otras, estas son algunas de las interrogantes que trataremos de responder en el presente capítulo. Comenzaremos con exponer dos de las erejías más sobresalientes, y que por siglos han negado la encarnación del Hijo de Dios. El "gnostisismo" y el "docetismo," se remontan hasta la misma epoca de la iglesia primitiva. La iglesia tuvo que reaccionar ante éstas falsas enseñanzas que amenazaban la "sana doctrina apostolica," y que minimisaban la persona y la obra de Jesucristo. Las dos posturas tenían algo en común, aunque con sus respectivas variaciones, ambas pretendían defender la divínidad de Jesucristo a expensas de su humanidad.

Por un lado, el gnosticismo griego creía que la materia era esencialmente mala, sólo el espíritu era bueno. Para los gnosticos, el cuerpo humano es inherentemente pecaminoso, y corruptible, mientras que el espíritu puede permanecer sin contaminarse. El gnosticismo que enfrentó la iglesia primitiva era un conjunto de ingredientes que mezclaba la filosofía griega con el cristianismo. Para ellos, Dios no pudo haberse rebajado al nivel humano porque ésto implicaría que Dios hubiese tenído que asumir un cuerpo material, sujeto al pecado, lo cuál para ellos era inconcebible.

De manera que para ellos el Cristo historico no pudo haber sido completamente humano, ni completamente divíno, sino una emanación (eón) del verdadero Dios. Una creatura celestial casi humana, pero del orden angelical. En el sistema gnostico existían varios seres intermediarios que emanaban de Dios, y quienes funcionaban como mediadores de la salvación entre Dios y los hombres. Para ellos Jesucristo era el mayor de éstos seres intermediarios y mediadores, los cuales pertenecían a la jerarquía angelical.

El apostol Pablo refutó estas falsas enseñanzas que se habían infiltrado sobre todo en la iglesia de Colosas, y defendió lo que los gnosticos negaban, la completa humanidad y completa divínidad de Cristo.

  1. La humanidad: Col. 1: 20, 22;

  2. La adoración a los angeles Col. 2:18

  3. La Divínidad Col. 1:15-1; col. 2:6-10

  4. I Timoteo 3:16

  5. Filipenses 2:6-8

El docetismo por otro lado, afirmaba la divinidad de Jesucristo pero negaba su humanidad. El docetismo era una variación del gnosticismo, y entre otras cosas, creía que el espíritu y la materia no podían estar unidos, mucho menos lo divíno y lo humano. Docetismo proviene de la palabra griega "dokeo," que significa "aparentar ser algo." Para ellos, la humanidad de Cristo era tan sólo una apariencia, una especie de fantasma que parecía ser carne humana, pero que no lo era.

Los docetas afirmaban que el nacimiento de Cristo, su cuerpo, los sufrimientos y la muerte de Cristo fueron solamente ilusoria. Cristo sólo asumió forma visible para revelarse a sí mismo a los sentidos naturales del hombre. Al negarle a Jesucristo un cuerpo real, los docetas tenían que negar también la realidad de la crucificción, y de su resurrección. El docetismo proponía que si Cristo sufrió entonces no era divíno, y si era Dios, o podía sufrir. De manera que proponían que en la crucificción, Cristo sólo guardaba silenció, pero no sentía ningun dolor.

Humanidad y Divínidad: Juan 1: 1, 2:2, 2:18, 22; 4:1-3;

2 Jn. 7; Juan 1:1-14

La Humanidad Y Divinidad De Jesucristo

En las últimas semanas hemos examinado tres cosas con respecto a Jesucristo; su pre-existencia eterna junto al Padre, su absoluta escencia divína la cual comparte con el Padre, y su milagrosa concepción en el vientre de Maria hace 2000 años. Estas tres cosas sobre Jesucristo fueron establecidas por la iglesia en el año 325 d.C. en el famoso Concilio de Nicea. La sección del Credo de Nicea sobre Jesucristo a la letra dice: "creemos en un Señor Jesucristo, el Hijo de Dios; engendrado como el unigenito del Padre, es decir; de la substancia del Padre; Dios de Dios; Luz de Luz; Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado no creado; cosubstancial al Padre; mediante el cual todas las cosas fueron hechas, tanto las que estan en los cielos como las que estan en la tierra; quien por nosotros los humanos, y para nuestra salvación descendió y se hizo carne, se humanó y sufrió, y resucitó al tercer día, y vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos."

Como vemos, el Credo de Nicea afirma tanto la divínidad de Jesucristo como su humanización. El credo sin embargo, no establece la relación que existió entre la divínidad la humanidad del Jesús historico. Esto causó una nueva controversia al respecto y abrió la puerta para nuevas interrogantes y discuciones sobre la relación que existió entre la humanidad y divinidad de Jesús.

  1. En pasajes como Juan 1:1 la Bíblia declara que; "el Verbo, quien era Dios, y estaba con Dios en el principio, se hizo carne". Pero, ¿qué sucedió cuando el Verbo divíno asumió forma humana? Es décir; ¿dejó el Verbo de ser divíno al convertirse en hombre?

  2. Si Jesús era Dios hecho carne, ¿no implicaría ésto que por ser Dios mismo no padecería ningún tipo de padecimiento?

  3. Si Jesús era Dios,y Jesús murió ¿quiere decir ésto que Dios puede morir o dejar de existir?

  4. Filipenses 2:6 declara que el Hijo de Dios, "estando en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, haciendose semejante a los hombres." La pregunta es; ¿en que consiste el despojamiento de Jesucristo? Es decir; ¿de que se despojó el Hijo de Dios al venir a la tierra?

  5. Si por el pecado cometido por la primer pareja toda la humanidad fue sujeta al pecado, ¿no significa ésto, que si Cristo fue completamente humano, también pecó, y tuvo todo tipo de tentación como los demás hombres?

  6. Si el Verbo encarnado en la persona de Jesús de Nazaret era completamente humano, y completamente divíno, ¿cómo venció al pecado? ¿como hombre o como Dios?

Entre otras, éstas son algunas de las interrogantes en rededor de la humanidad y la divínidad de Jesucristo. Como hemos visto, ha habído quienes por tratar de defender la divinidad de Jesucristo, han negado su humanidad. Y por otro lado, ha habído quienes por afirmar su humanidad, han negado su divinidad. ¿Por dónde debe iniciar el estudio bíblico sobre la persona de Cristo? Por su humanidad, o por su divinidad?

Quizas ésto no es de mayor importancia, ya que la Bíblia afirma ambas cosas. Sin embargo debemos ser precavidos, y no caer en el error de aquellos que han afirmado una cosa a expensas de la otra. Nuestra principal taréa es analizar como es que la misma Bíblia armoniosamente reconcilia la completa humanidad de Jesucristo, y su completa divinidad, al afirmar ambas cosas.

Nuestro pasaje central se encuentra en el capítulo primero de la carta del apostol Pablo a la iglesia de Roma, en los versiculos 3 y 4. Sobre la humanidad de Jesucristo; tenemos, que según la carne (naturaleza humana), Jesús fue un descendiente directo del rey Davíd, por medio de su madre María. Y sobre su divínidad, Jesús fue declarado Hijo de Dios, según el Espíritu de santidad.

La semana pasada observamos, que la iglesia primitiva tuvo que defender la humanidad y la divínidad de Jesucristo debído a la constante agreción de las falsas doctrinas y filosofías que se colaron en la iglesia. Por un lado, vimos que el gnosticismo griego creía que la materia era esencialmente mala, sólo el espíritu era bueno. Para los gnosticos, el cuerpo humano es inherentemente pecaminoso, y corruptible, mientras que el espíritu puede permanecer sin contaminarse. El gnosticismo que enfrentó la iglesia primitiva era un conjunto de ingredientes que mezclaba la filosofía griega con el cristianismo. Para ellos, Dios no pudo haberse rebajado al nivel humano porque ésto implicaría que Dios hubiese tenído que asumir un cuerpo material, sujeto al pecado, lo cuál para ellos era inconcebible. De manera que para ellos el Cristo historico no pudo haber sido completamente humano, ni completamente divíno, sino una emanación (eón) del verdadero Dios.

Por otro lado, miramos como el docetismo griego, afirmaba la divinidad de Jesucristo a expensas de su humanidad. El docetismo era una variación del gnosticismo, y entre otras cosas, creía que el espíritu y la materia no podían estar unidos, mucho menos lo divíno y lo humano. Para ellos, la humanidad de Cristo era tan sólo una apariencia, una especie de fantasma que parecía ser carne humana, pero que no lo era.

Los docetas afirmaban que el nacimiento de Cristo, su cuerpo, los sufrimientos y la muerte de Cristo fueron meramente ilusorias. En ellos, Cristo sólo asumió forma visible para revelarse a sí mismo a los sentidos naturales del hombre. Al negarle a Jesucristo un cuerpo real, los docetas tenían que negar también la realidad de la crucificción, y de su resurrección. El docetismo proponía que si Cristo sufrió entonces no era divíno, y si era Dios, o podía sufrir.

La Humanidad De Jesucristo:

  1. Cristo tuvo un cuerpo humano, y una naturaleza completamente humana:

1. El Cristo vino en carne: 2 Jn. 7; Juan 1:1-14

  1. Cristo creció, intelectual y fisicamente: (Lucas 2: 52)

  2. Jesús tuvo hambre: (4:1-2)

  3. Jesús tuvo sueno (8:24)

  4. Jesús se cansó (Marcos 6:31)

  5. Jesús no fue omnisiciente, pues no supo la hora de su segunda venida (Mat. 24:36).

  6. Jesús experimentó tristeza ((lamento sobre Jerusalem)

  7. Jesús experimentó ira e indignación (Mateo 23)

  8. Jesús lloró por la muerte de Lazaro

  9. Jesús experimentó angustia y ansiedad en Getsemaní (al grado de pedirle al Padre que si el quería pasara de él la copa amarga de su muerte)

  10. Jesús se sintió abandonado por el Padre antes de morir (Dios mio, Dios mio)

  11. Jesús padeció la muerte

  12. Jesús fue probado en todo (pero sin pecado) (Hebreos 2:17; 4:15; 7:26-27)

¿Cómo pudo Cristo no pecar, si fue completamente humano? Cristo, tuvo una naturaleza humana no caída, semejante a la de Adán. Por eso el apostol Pablo dice en Romanos 5:14 que Adán es figura del segundo Adán. El primer Adán decidió desobedecer a Dios, y sucumbió ante la trampa de Satanas. Y por su desobediencia, todos los hombres son condenados. El segundo Adán, no sucumbió ante la trampa de Satanas, y como hombre lo venció para demostrar que si el primer Adán lo hubiera querido, también él hubiera vencido la tentación del Diablo. La humanidad de Cristo era una necesidad para ejecutar la salvación de la humanidad. Ya que por su obediencia, la gracia y el don de Dios abundaron, producienbdo vida y justificación a todo aquél que cree.

La Divínidad De Jesucristo

  1. Cristo tiene prerrogativas que sólo pertenecen a Dios

  1. Cristo tiene autoridad paara perdonar pecados (Mr. 2:8)

  2. Jesús recibe adoración (Mt. 2:11; 14:33; Juan 9:38; Mateo 28:9; Lc. 24:42

  3. Jesús tuvo poder sobre las fuerzas de la naturaleza

  4. Jesús conocía el pasado, y el interior de los hombres (Juan 2:25; 4:29; 20:24; 11; Mt. 9:4)

  1. La humanidad: Col. 1: 20, 22;

  2. La adoración a los angeles Col. 2:18

  3. La Divínidad Col. 1:15-1; col. 2:6-10

  4. I Timoteo 3:16

  5. Filipenses 2:6-8

Humanidad y Divínidad: Juan 1: 1, 2:2, 2:18, 22; 4:1-3;

La Divínidad De Jesucristo

Introducción:

Durante las últimas cuatro semanas hemos estado respondiendo a la pregunta, ¿Quién es Jesús? Primero; hemos afirmado la deidad total de nuestro Señor Jesucristo. Hemos dicho que el Hijo es engendrado eternamente de el Padre, y que participó activamente en la creación del mundo. Ademas, como la segunda persona de la trinidad comparte la única y sóla escencia divína con el Padre y el Espíritu Santo.

Segundo; hemos afirmado, la encarnación del Verbo, quien siendo Dios no retuvo su posición gloriosa, con el Padre, sino que se auto limito al tomar forma humana, y se humillo a sí mismo al grado de dar su cuerpo por los pecados de la humanidad. Afirmamos también su concepción sobrenatural en el vientre de María, por el poder del Espíritu Santo, y su nacimiento virginal.

Tercero; hemos dicho, que en cuánto a la humanidad de Jesucristo, el fue cien por ciento hombre, con un cuerpo, y una naturaleza completamente humanas. Dijímos que la humanidad de Jesucristo no solamente fue una realidad, sino una necesidad, para que como hombre venciera al pecado.

Cuarto; el día de hoy estaremos explorando el tema de la divínidad de el Jesús historico. ¿Como reconciliamos las afirmaciones de que Jesús de Nazaret es tanto hombre como Dios? ¿Que paso con la divinidad de Jesucristo cuando el se humanó? ¿De qué se despojo Cisto al humanarse?

Como en todo, la iglesia historicamente ha tenído variadas formas de explicar la relación entre la humanidad y la divinidad de Jesucristo. Algunas posturas son muy interesantes, pero por interesantes que sean no dejan de mal representar el peso de la evidencia bíblica que demuestra que en Jesús existieron simulateamente dos naturalezas, una humana y una divína. El Jesús historico fue tanto hombre como Dios, es decir un ser con dos naturalezas.

Una de las principales posturas que niega la realidad de la coexistencia de las dos naturalezas en Jesús ha sido propuesta por los llamados teologos Kenoticos. Su nombre se deriva del termíno "kenosis," que se encuentra en el texto griego de Filipenses 2:7, el cual se refiere al hecho de que Jesús se despojó a sí mismo. Con el intento de hacerle justicia tanto a la divínidad de Jesucristo como a su humanidad, los teologos kenoticos propusieron que la encarnación es la transformación de Dios en hombre. Es decir, en la encarnación la naturaleza divína de Verbo, fue intercambiada por una naturaleza humana. insistiendo que el Verbo se "Vació" por completo de su divínidad, abandonando su naturaleza y sus atributos divínos, los cuales recuperó en su exaltación.

  1. Filipenses 2: 6: dice que Cristo Jesús, estando en la forma de Dios no considero el ser igual a Dios como algo a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomó forma de siervo y se hizo semjante a los hombres." Claramente, éste pasaje no enseña que nuestro Señor alguna vez fue Dios, y que dejó de serlo por el hecho de humanarse. Lo que si enseña, es que aún siendo Dios, Cristo voluntariamente se convirtió en hombre, pero sin dejar de ser lo que en escencia y naturaleza era desde la eternidad. Aún más, Pablo escribe a los colocenses en 1:9, y 2:9, que en él habita corporalmente la plenitud de la deidad. De manera que el auto-despojamiento de Jesucristo no consiste en que el se desprendió de su naturaleza y atributos divínos, sino que renunció voluntariamente a su posición de gloria y majestad con el Padre.

Como dice 2 Corintios 8:9, que en su gracia, y por amor a nosotros, nuestro Señor Jesucristo se hizo pobre siendo rico, para que en su pobreza nosotros fueramos enriquezidos. La naturaleza y los atributos divínos son inseparables. Cristo no pudo, ni desprenderse de su divinidad, ni de sus atributos divínos. Lo que si hizo, fue el voluntariamente no hacer uso continuo de éllos, como dijo cierto teologo, si el hubiera hecho ésto, Cristo hubiera cometido un suicidio divíno, lo cual es inconsebible.

  1. Cristo tiene prerrogativas que sólo pertenecen a Dios

  1. A la edad de doce años, Jesús tenía conciencia de su identidad divína al llamar a Dios; "mi Padre."

  2. Cristo se aplica a sí mismo el nombre de "Yo Soy" (Jua 8:58)

  3. Cristo posee intrinsicamente la facultad de sanar a los enfermos (La mujer con el flujo de sangre)

  4. Cristo tiene de sí mismo la autoridad para perdonar pecados (Mr. 2:8)

  5. Jesús recibe adoración (Mt. 2:11; 14:33; Juan 9:38; Mateo 28:9; Lc. 24:42)

  6. Jesús tuvo poder sobre las fuerzas de la naturaleza

  7. Jesús conocía el pasado, y el futuro, y conoce el interior de los hombres (Juan 2:25; 4:29; 20:24; 11; Mt. 9:4)

  8. Los demonios reconocieron la santidad de Jesús

  9. Jesús mismo tenía poder para recobrar su vida después de su muerte en la cruz.

  1. I Timoteo 3:16: El Misterio De La Piedad.

Humanidad y Divínidad: Juan 1: 1, 2:2, 2:18, 22; 4:1-3;

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