Una Vida Con Proposito Libro Completo Document Transcript






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  • te el número máximo que se puede tener en un grupo. El Cuerpo de Cristo, como el cuerpo de usted, es en realidad una colección de muchas células pequeñas. La vida del Cuerpo de Cristo, como el cuerpo de usted, está contenida en las células. Por esta razón, todo cristiano necesita estar envuelto en un grupo dentro de su iglesia, ya sea un grupo hogareño, una clase de la escuela dominical, o un grupo de estudio bíblico. Aquí es donde ocurre la verdadera comunidad, no en las grandes reuniones. Si se imagina a su iglesia como un barco, los grupos serían los botes salvavidas. Dios ha hecho una increíble promesa con respecto a los grupos de creyentes: "Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos." 1 Desdichadamente, aún cuando sea parte de un grupo no hay garantía de que experimentará la comunidad ver- dadera. Muchas clases de la escuela dominical y otros grupos están atascados en la superfi- cialidad y no tienen idea de lo que significa experimentar la comunión genuina. ¿Cuál es la diferencia entre la comunión genuina y la superficial? En la comunión genuina, las personas experimentan autenticidad. La comunión au- téntica no es tener conversación superficial e inconsecuente. Es compartir genuinamente, de corazón a corazón, y a veces desde lo más profundo de nuestro ser. Esto ocurre cuando las personas comparten sinceramente acerca de quiénes son y qué está pasando en sus vidas. Comparten sus heridas, revelan sus sentimientos, confiesan sus fracasos, exponen sus dudas, admiten sus temores, reconocen sus debilidades y piden ayuda y oración. La autenticidad es exactamente lo opuesto a lo que encuentra en algunas iglesias. En lugar de encontrar un ambiente de autenticidad y humildad, lo que hay es orgullo, hipocre- sía, politiquería y una cortesía superficial con conversación trivial. Las personas se ponen máscaras, no bajan su guardia y actúan como si todo en sus vidas estuviera de maravillas. Es- tas actitudes son mortales a la comunión genuina. Es solamente a medida que nos hacemos más abiertos con nuestras vidas que experi- mentamos la comunión genuina. La Biblia dice, "Si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, podemos compartir en comunión los unos con los otros... Si decimos que no tenemos pecado, nos estamos engañando a nosotros mismos." 2 El mundo piensa que la intimidad ocurre en la oscuri- dad, pero Dios dice que ocurre en la luz. Usamos la oscuridad para esconder nuestras heri- das, nuestras faltas, nuestros temores, nuestros fracasos y nuestros defectos. Pero en la luz, los sacamos y los exponemos y admitimos en realidad quiénes somos. Es de esperarse que para ser auténtico se necesita valor y humildad. Significa encarar nuestros temores a ser expuestos, ser rechazados y ser heridos una vez más. ¿Por qué alguien se tomaría un riesgo tan grande? Porque es la única manera de crecer y de mantenerse emo- cionalmente en buena salud. La Biblia dice, "Hagan de esto una práctica común: confiésense sus pecados unos a otros y oren unos por otros para que puedan vivir juntos – sanados y en buena salud." 3 118 La Vida Conducida Por Propósitos

  • Solamente crecemos cuando nos arriesgamos y el mayor riesgo es ser sincero con nosotros mismos y con otros. En la comunión genuina, las personas experimentan mutualidad. La mutualidad es el arte de dar y recibir. Es depender el uno del otro. La Biblia dice, "La manera en que Dios di- señó nuestros cuerpos es un modelo para entender nuestras vidas unidas como iglesia: cada parte es dependiente de las otras." 4 La mutualidad es el corazón de la comunión: es edificar relaciones recíprocas, compartir responsabilidades y ayudarnos los unos a los otros. Pablo dijo, "Quiero que nos ayudemos los unos a los otros con la fe que tenemos. La fe de ustedes me ayudará y mi fe les ayudará." 5 Todos nosotros somos más consistentes en nuestra fe cuando otros caminan con noso- tros y nos dan aliento. La Biblia ordena el mutuo rendir de cuentas, el mutuo dar de aliento, el mutuo servicio y la mutua honra. 6 Más de cincuenta veces se nos manda en el Nuevo Tes- tamento que hagamos diferentes tareas "los unos a los otros" y "los unos por los otros." La Bi- blia dice, "Hagan el esfuerzo posible de hacer lo que conduce a la paz y a la edificación mutua." 7 Usted no es responsable por todos en el cuerpo de Cristo, pero es responsable a todos ellos. La expectación de Dios es que haga todo lo posible para ayudarles. En la comunión genuina, las personas experimentan simpatía. La simpatía no es dar consejos ni ofrecer ayuda rapidita y cosmética; la simpatía es identificarse y compartir en el dolor de otros. La simpatía dice, "Entiendo lo que estás pasando, y lo que sientes no es raro ni es una locura." Hoy algunos llaman esto "empatía," pero la palabra bíblica es "simpatía." La Biblia dice, "Como pueblo santo... tengan simpatía y sean bondadosos, humildes, mansos y pacien- tes." 8 Hay diferentes niveles de comunión y cada uno es apropiado en su tiempo. Los nive- les más simples de comunión son la comunión de compartir y la comunión de estudiar la Palabra de Dios. Un nivel más profundo es la comunión de servir, como cuando ministra junto con otros en viajes misioneros o en proyectos de caridad. El nivel más profundo, el nivel más in- tenso, es el de la comunión del sufrimiento, 9 que ocurre cuando nos identificamos mutuamente en el dolor y la pena y nos ayudamos mutuamente a sobrellevar las cargas. Los cristianos que entienden mejor este nivel de comunión son aquellos que en el mundo son perseguidos, odiados y muchas veces mueren como mártires por su fe. La Biblia nos ordena: "Compartan sus dificultades y problemas los unos con los otros y así de esta manera obedezcan la ley de Cristo." 10 Es en los tiempos de profundas crisis, dolor y duda que nos necesitamos los unos a los otros. Cuando las circunstancias nos aplastan hasta el punto que nuestra fe flaquea, entonces es cuando más necesitamos amigos creyentes. Necesi- tamos un grupo de amigos que tenga fe en Dios por nosotros y que nos sostenga. En un gru- po, el Cuerpo de Cristo es real y tangible aún cuando Dios parezca lejano. Esto es lo que Job necesitaba desesperadamente durante su sufrimiento. El sollozó, "Un hombre desesperado debe- PROPOSITO # 2: Usted Fue Formado Para La Familia De Dios 119

  • ría de tener la devoción de sus amigos, aún cuando él abandone el temor del Todopoderoso." 11 En la comunión genuina, las personas experimentan misericordia. La comunión es un lugar de gracia, donde no somos acusados por nuestros errores sino que somos perdona- dos. La comunión ocurre cuando la misericordia gana sobre la justicia. Todos necesitamos misericordia porque todos tropezamos y caemos y necesitamos ayuda para ponernos en el camino otra vez. Necesitamos ofrecernos misericordia unos a otros y estar dispuestos a recibirla unos de otros. Dios dice, "Cuando las personas pequen, debe- rían de perdonarlas y consolarlas para que no se den por vencidas en desesperación." 12 No puede tener comunión con otros sin perdonar. Dios dice, "No guarden rencor," 13 porque la amargura y el resentimiento siempre destruyen la comunión. Porque somos perso- nas imperfectas y pecadoras, inevitablemente nos vamos a herir unos a otros cuando estamos juntos por un largo tiempo. Algunas veces nos herimos unos a otros intencionalmente y a ve- ces sin intenciones, pero de una manera u otra, se necesitan cantidades masivas de misericor- dia y de gracia para crear y mantener la comunión. La Biblia dice, "Tienen que aceptar que van a cometer faltas unos contra otros y tienen que perdonar a la persona que los ofende. Recuerden, el Se- ñor los perdonó, por tanto tienen que perdonar a otros." 14 La misericordia de Dios para con nosotros es la motivación para demostrar misericor- dia a otros. Recuerde, nunca se le pedirá que perdone a otra persona más de lo que Dios ya le ha perdonado a usted. Cuando es herido por alguien, tiene que tomar una decisión: ¿Usará sus energías y sus emociones para la represalia o para la reconciliación? No puede hacer ambas. Muchas personas son renuentes a mostrar misericordia porque no entienden la dife- rencia entre la confianza y el perdón. El perdón es dejar ir el pasado. La confianza tiene que ver con el comportamiento que se verá en el futuro. El perdón tiene que ser inmediato, ya sea que la persona lo pida o no. La confianza tiene que ser reconstruida con el tiempo. Necesita ver consistentemente buen comportamien- to. Si una persona lo hiere repetidamente, Dios lo manda a que perdone instantáneamente, pero no espera que confíe en ella inmediatamente y no espera que continúe dejándola que le hiera. La persona tiene que probar que ha cambiado con el tiempo. El mejor lugar para res- taurar la confianza es dentro del contexto de apoyo de un grupo que nos ofrece aliento y al que nos hacemos responsables. Hay muchos otros beneficios que experimentará al hacerse parte de un grupo com- prometido a la comunión genuina. Es una parte esencial de su vida cristiana que no puede pasar por alto. Por más de 2000 años los cristianos se han reunido asiduamente para experi- mentar la comunión. Si nunca ha sido parte de un grupo o de una clase con estas cualidades, en realidad no sabe de lo que se está perdiendo. En el próximo capítulo veremos qué se necesita para crear esta clase de comunidad con otros creyentes, pero espero que este capítulo le haya dado hambre de experimentar la 120 La Vida Conducida Por Propósitos

  • autenticidad, la mutualidad, la simpatía y la misericordia de la comunión genuina. Usted fue creado para estar en comunidad. Día Dieciocho Pensando En Mi Propósito Un Punto Para Reflexionar: Necesito a otros en mi vida. Un Versículo Para Recordar: "Compartan sus dificultades y problemas los unos con los otros, y así de esta manera obedezcan la ley de Cristo." Gálatas 62 (NLT) Una Pregunta Para Considerar: ¿Qué paso puedo tomar hoy para conectarme con otros cre- yentes a un nivel más genuino, a un nivel de corazón a corazón? Notas 1. Mateo 18: 20 (NASB). 8. Colosenses 3: 12 (GWT). 2. 1 Juan 1: 7-8 (NCV). 9. Filipenses 3: 10; Hebreos 10: 33-24. 3. Santiago 5: 16a (Msg). 10. Gálatas 6: 2 (NLT). 4. 1 Corintios 12:25 (Msg). 11. Job 6:14 (NIV). 5. Romanos 1: 12 (NCV). 12. 2 Corintios 2: 7 (CEV). 6. Romanos 12:10 (NRSV). 13. Colosenses 3: 13 (LB). 7. Romanos 14:19 (NIV). 14. Colosenses 3:13 (NLT). PROPOSITO # 2: Usted Fue Formado Para La Familia De Dios 121

  • 19 Cultivando El Sentido De Comunidad Pueden desarrollar una comunidad saludable y robusta que vive correctamente con Dios y disfrutar de sus resultados, solamente si hacen el trabajo duro de llevarse bien entre ustedes, tratándose entre sí con dignidad y honor. Santiago 318 (Msg) Se comprometieron a la enseñanza de los apóstoles, a compartir la vida, a las comidas comunitarias y a las oraciones. Hechos 242 (Msg) Para tener comunidad se requiere compromiso. Sólo el Espíritu Santo puede crear la comunión genuina entre creyentes, pero El la cul- tiva por medio de las decisiones y los compromisos que hacemos. Pablo señala esta dualidad de responsabilidades cuando dice, "Han sido unidos en paz a través del Espíritu; esfuércense por continuar juntos de esta manera." 1 El poder de Dios y nuestro esfuerzo son necesarios para producir una comunidad cristiana amorosa. Desdichadamente, muchas personas crecen en familias que tienen relaciones enfermi- zas, y por tanto no tienen las habilidades relacionales necesarias para la comunión genuina. Tienen que ser enseñados cómo llevarse bien con otros y cómo relacionarse con otros en la familia de Dios. Dichosamente, el Nuevo Testamento está lleno de instrucciones acerca de cómo compartir la vida juntos. Pablo escribió, "Les escribo estas cosas a ustedes... para que sepan cómo vivir en la familia de Dios. Esta familia es la iglesia." 2 Si está cansado de la comunión superficial y le gustaría cultivar la comunión genuina y hacer de su grupo, o de su clase de escuela dominical, o de su iglesia una comunidad amo- rosa necesitará tomar unas decisiones difíciles y tomarse algunos riesgos. 122 La Vida Conducida Por Propósitos

  • Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la sinceridad. Tendrá que tener suficiente cariño como para confrontar amorosamente a otros con la verdad, aún cuando se- ría preferible pasar por alto un problema o ignorar un asunto. Aunque es mucho más fácil permanecer callado cuando otros a nuestro alrededor se están haciendo daño o le están haciendo daño a otros con un pecado habitual, esta no es la cosa amorosa que se debe hacer. La mayoría de las personas no tienen a nadie en sus vidas que les tengan suficiente amor co- mo para decirles la verdad (aún cuando esta sea dolorosa), y por tanto continúan en sus comportamientos autodestructivos. Muy a menudo sabemos qué es lo que se necesita que se le diga a alguien, pero nuestros temores nos impiden hacerlo. Muchos grupos han sido sabo- teados por el miedo: nadie en el grupo tuvo el valor de hablar cuando la vida de uno de sus miembros se estaba destruyendo. La Biblia nos manda que hablemos la verdad en amor 3 porque no podemos tener co- munidad sin la franqueza. Salomón dijo, "Una respuesta sincera es una señal de la verdadera amistad." 4 Algunas veces esto significa tener el cariño suficiente como para confrontar a al- guien que está pecando o que está siendo tentado a pecar. Pablo dice, "Hermanos y hermanas, si alguien en su grupo hace algo malo, ustedes los que son espirituales deberían de ir a esa persona y con mucho cuidado ayudarle a que se componga otra vez." 5 Muchas iglesias y muchos grupos permanecen superficiales porque le tienen miedo al conflicto. Cuando surge un asunto que puede causar tensión o incomodidad, inmediatamen- te es pasado por alto para preservar un falso sentido de paz. Don "No Perturbes la Paz" se po- ne en acción, trata de calmar los ánimos de todos, el asunto nunca es resuelto y todos viven con una frustración subyacente. Todos están conscientes del problema pero nadie lo mencio- na abiertamente. Esto crea un ambiente enfermizo de secretos que genera los chismes. La so- lución de Pablo fue muy directa: "No más mentiras, no más falsas impresiones. Díganle la verdad a su vecino. Después de todo, en el Cuerpo de Cristo todos estamos conectados entre sí. Cuando se mien- ten unos a otros, se mienten a ustedes mismos." 6 La comunión genuina, ya sea en un matrimonio, en una amistad o en su iglesia de- pende de la franqueza. De hecho, el túnel del conflicto es el conducto a la intimidad en cual- quier relación. Hasta que le importe lo suficiente como para confrontar y resolver las barreras subyacentes, nunca profundizará su intimidad con otros. Cuando un conflicto es manejado correctamente, la intimidad con otros se profundiza al encarar y resolver las diferencias. La Biblia dice, "Al final, las personas aprecian más la franqueza que la adulación." 7 La franqueza no es una licencia para decir lo que quiera, dondequiera y cuando quie- ra. No es rudeza. La Biblia nos dice que hay un momento correcto y una manera correcta de hacer todo. 8 Decir palabras sin pensarlas deja heridas que perduran. Dios dice que nosotros que estamos en la iglesia nos hablemos entre nosotros como miembros amorosos de la fami- lia: "Nunca uses palabras duras cuando corrijas a alguien mayor, sino que háblale como si fuera tu pa- PROPOSITO # 2: Usted Fue Formado Para La Familia De Dios 123

  • dre. Háblale a los más jóvenes como si fueran tus hermanos, a las mujeres mayores como si fueran tu madre y a las mujeres más jóvenes como si fueran tus hermanas." 9 Es triste, pero miles de grupos han sido destruidos por la falta de sinceridad. Pablo tu- vo que regañar a la iglesia en Corinto por su pasivo código de silencio ya que permitieron la inmoralidad en su congregación. Como nadie tuvo el valor de confrontarla, él dijo, "No pue- den simplemente ignorar el problema y esperar que se desaparezca por sí solo. Sáquenlo a la luz y re- suélvanlo... Mejor un poco de devastación y vergüenza que perdición eterna... Lo consideran algo pe- queño, cuando eso es lo que menos es... no deberían de actuar como si todo está bien cuando uno de sus compañeros cristianos es promiscuo o estafador, indiferente con Dios o rudo con sus amigos, se embo- rracha o se hace avaricioso y depredador. No pueden simplemente estar de acuerdo con esto, tratándolo como si fuera comportamiento aceptable. No soy responsable de lo que hagan los que están fuera de la iglesia, pero, ¿no tenemos alguna responsabilidad por aquellos dentro de nuestra comunidad de creyen- tes? 10 Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la humildad. Creerse importante, el esnobismo y el orgullo obstinado destruyen la comunión más rápido que cualquier cosa. El orgullo edifica paredes entre personas; la humildad construye puentes. La humildad es el aceite que suaviza y calma las relaciones. Por eso es que la Biblia dice, "Vístanse con la humil- dad cuando se traten entre sí." 11 La ropa apropiada para la comunión es la actitud humilde. El resto del versículo dice, "... porque Dios se opone a los orgullosos, pero le da gracia a los humildes." 12 Esta es la otra razón por la que necesitamos ser humildes: el orgullo bloquea la gracia de Dios en nuestras vidas, la cual tenemos que tener para crecer, cambiar, sanarnos y ayudar a otros. Recibimos la gracia de Dios cuando humildemente admitimos que la necesi- tamos. La Biblia dice que cuando somos orgullosos, ¡estamos viviendo en oposición a Dios! Esa es una manera de vivir necia y peligrosa. Puede desarrollar la humildad de maneras muy prácticas: admitiendo sus debilidades, siendo paciente con las debilidades de otros, aceptando la corrección y dejando que otros sean el centro de atención. Pablo aconsejó, "Vivan en armonía entre ustedes. No traten de actuar como si fueran importantes sino que disfruten de la compañía de la gente ordinaria. ¡Y no se crean que lo saben todo!" 13 A los cristianos en Filipos les escribió, "Den más honor a otros que a ustedes mismos. No estén interesados solamente en sus propias vidas, sino que interésense en las vidas de otros." 14 La humildad no es pensar menos de usted mismo, es pensar menos en usted mismo. La humildad es pensar más en otros. Las personas humildes están tan concentradas en servir a otros que no piensan en sí mismas. Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la cortesía. La cortesía es respetar nuestras diferencias, ser considerado con los sentimientos de otros y ser paciente con las per- sonas que nos irritan. La Biblia dice, "Tenemos que cargar 'la carga' de ser considerados con las 124 La Vida Conducida Por Propósitos
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