Hay house, inc. Carlsbad, California • New York City






descargar 0.95 Mb.
títuloHay house, inc. Carlsbad, California • New York City
página5/23
fecha de publicación24.06.2015
tamaño0.95 Mb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Derecho > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   23


Esto es clave en nuestra discusión por una razón muy importante y a menudo pasada por alto. Por muy grande que nos parezca nuestro universo en la actualidad, y a pesar de los miles de millones de años luz que le toma al resplandor de las estrellas más distantes llegar a nuestros ojos, en una época, toda la materia del universo estuvo confinada en un espacio muy pequeño. En ese estado inimaginable de compresión, todo estaba unido físicamente. Cuando la energía del big bang hizo que el universo se expandiera, las partículas de la materia se separaron por cantidades de espacio cada vez más grandes.

Los experimentos sugieren que independientemente de la cantidad de espacio que separe dos cosas, una vez que se han unido, siempre permanecen conectadas. Existen todas las razones para creer que el estado de entrelazamiento que une las partículas que están separadas, también aplica a la materia de nuestro universo que estaba conectada antes del big bang. Técnicamente, todo lo que estuvo comprimido en nuestro cosmos del tamaño de un guisante hace unos 13 a 20 mil millones de años, ¡sigue conectado! Y la energía que conecta todo, es lo que Planck describió como la "Matriz" de todas las cosas.

En la actualidad, la ciencia moderna ha refinado nuestra noción de la Matriz de Planck, describiéndola como una forma de energía que ha estado en todas partes, presente siempre desde que comenzó el tiempo con el big bang.

La existencia de este campo implica tres principios que tienen efecto directo en la forma en que vivimos, lo que hacemos, en lo que creemos, e incluso cómo nos sentimos cada día de nuestras vidas. Hay que admitir que estas ideas contradicen directamente muchas creencias firmemente establecidas tanto en la ciencia como la espiritualidad. No obstante, al mismo tiempo, son precisamente estos principios los que abren la puerta a un estilo de vida empoderado y positivo de ver nuestro mundo y de llevar nuestras vidas:

  1. El primer principio sugiere que puesto que todo existe dentro de la Matriz Divina, todas las cosas están conectadas. Si así es, entonces lo que hacemos en una parte de nuestras vidas debe tener efecto e influencia en otras partes.

  2. El segundo principio propone que la Matriz Divina es holográfica, lo que quiere decir que cualquier porción del campo contiene todo lo del campo. Se cree que la conciencia por sí misma es holográfica, esto significa que la oración que hacemos en la sala de nuestras casas, por ejemplo, ya existe con nuestros seres amados y en el lugar a donde fue dirigida. En otras palabras, no hace falta enviar nuestras oraciones a ningún lugar, porque ya existen en todas partes.

  3. El tercer principio implica que el pasado, el presente y el futuro están íntimamente unidos. La Matriz parece ser el recipiente que contiene el tiempo, ofreciendo continuidad entre las opciones de nuestro presente y las experiencias de nuestro futuro.

Independientemente de cómo lo llamemos o cómo lo definan la ciencia y la religión, es claro que hay algo más: una fuerza, un campo, una presencia, que es la gran "red" que nos conecta con nuestro mundo, mutuamente y con un poder mayor.

Si podemos llegar a comprender verdaderamente los tres principios que nos hablan de nuestra relación con los demás, con el universo, con nosotros mismos, entonces los eventos de nuestras vidas adquieren un significado totalmente nuevo. Nos volvemos partícipes en lugar de víctimas de fuerzas que no podemos ver o entender. Nuestro empoderamiento realmente comienza cuando estamos en dicho lugar.

CAPITULO DOS

HACIENDO AÑICOS EL PARADIGMA:

LOS EXPERIMENTOS QUE CAMBIAN TODO

"Todo debe estar basado en una simple idea. Finalmente, una vez que la hayamos descubierto, será tan persuasiva, tan hermosa, que nos diremos los unos a los otros: sí, cómo podría ser de otra manera."

John Wheeler (1911-2008), físico

"Hay dos formas de engañarse. Una es creer lo que no es cierto; la otra es rehusarse a creer lo que es cierto."

Soren Kierkegaard (1813-1855), filósofo

Los primeros rayos del sol matutino proyectaban grandes sombras desde las Montañas Sangre de Cristo que se imponían tras nosotros y hacia el este. Estuve de acuerdo en encontrarme con mi amigo Joseph (no es su nombre real) aquí en el valle, simplemente para hablar, caminar y disfrutar de la mañana. Mientras estábamos ahí de pie al borde de la vasta extensión de tierra que conecta el norte de Nuevo México con el sur de Colorado, podíamos ver a lo lejos, kilómetros de campos que nos separaban del gran tajo en la tierra, el Desfiladero Río Grande, el cual delimita la ribera del Río Grande. La salvia del alto desierto estaba especialmente fragante esa mañana, y cuando comenzamos nuestro paseo, Joseph comentó sobre la familia de plantas que cubría la tierra.

"Todo este campo," comenzó, "tan lejos como nuestros ojos pueden ver, funciona en conjunto como una sola planta." Su cálido aliento se mezcló con el aire helado de la mañana y, por unos segundos, breves nubes de vapor quedaron suspendidas en el aire mientras él formulaba cada palabra.

"Hay muchos arbustos en este valle," continuó, "y cada planta está enlazada con las otras a través de un sistema de raíces que está oculto a nuestra vista. Aunque no podemos verlas, pues están bajo el suelo, las raíces existen: todo el campo es una familia de salvia. Y, como en cualquier familia," explicó, "la experiencia de un miembro es compartida por los otros en algún grado."

Reflexioné en lo que decía Joseph. Qué metáfora tan hermosa para describir la forma en que estamos conectados mutuamente y con el mundo que nos rodea. Nos han guiado a creer que estamos separados unos de los otros, de nuestro mundo y de todo lo que ocurre en él. En esa creencia, nos sentíamos aislados, solos, y a veces impotentes, para cambiar las cosas que causan nuestro propio dolor y el sufrimiento de los demás. La ironía es que también nos hemos inundado de libros y talleres de autoayuda que nos hablan de qué tan conectados estamos, de lo poderosa que es nuestra conciencia y de cómo la humanidad es en realidad una sola y preciosa familia.

Mientras escuchaba a Joseph, no podía dejar de pensar en la forma en que el gran poeta Rumi describió nuestra condición. "¡Qué extraños somos los humanos!" dijo. "Que estando sentados en el infierno, en lo más profundo de la oscuridad, tememos nuestra propia inmortalidad."1

Precisamente, pensé. No sólo las plantas en este campo están conectadas sino que, además, poseen un poder en conjunto que es mayor que el que puede tener una de ellas por sí sola. Por ejemplo, cualquier arbusto del valle, influye solamente en esa pequeña área de la tierra que lo rodea. Pero, coloquemos miles de ellos juntos y ¡obten- dremos un poder considerable! Juntos, cambian características como el pH del suelo de forma tal que aseguran su supervivencia. Y, al hacerlo, el derivado de su existencia (su abundante oxígeno) es la misma esencia del nuestro. Como una familia unida, estas plantas pueden cambiar su mundo.

Es probable que tengamos más en común con la salvia de ese valle de Nuevo México de lo que usted pueda pensar. Así como estas plantas poseen el poder individual y colectivo de cambiar su mundo, también lo tenemos nosotros.

Cada vez más, las investigaciones sugieren que somos más que recién llegados cósmicos, pasando simplemente a través de un universo que hace mucho tiempo terminó de formarse. La evidencia de los experimentos nos lleva a la conclusión de que en realidad estamos creando el universo a nuestro paso y ¡añadiendo a lo que ya existe! En otras palabras, parece que somos la misma energía que está formando el cosmos, así como somos seres que experimentamos lo que estamos creando. Esto se debe a que somos conciencia, y la conciencia parece ser la misma "sustancia" de la cual el universo está constituido.

Esta es la misma esencia de la teoría cuántica que tanto perturbó a Einstein. Hasta el final de su vida, mantuvo la creencia de que el universo existía independientemente de nosotros. Al responder a las analogías respecto a nuestro efecto sobre el mundo, y a los experimentos que comprueban que la materia cambia cuando es observada, afirmó simplemente: "Me gusta pensar que la luna está ahí aunque yo no la esté mirando."2

Aunque todavía no ha llegado a comprenderse por completo nuestro preciso papel en la creación, los experimentos en el dominio cuántico demuestran con claridad que la conciencia tiene un efecto directo en las partículas más elementales de la creación. Y nosotros somos la fuente de la conciencia. Quizá John Wheeler, profesor emérito de Princeton y colega de Einstein, es quien mejor ha resumido nuestro recién comprendido papel.

Los estudios de Wheeler lo llevaron a creer que es probable que vivamos en un mundo que en realidad ha sido creado por la conciencia misma, un proceso que llama: universo participante, "De acuerdo con esto [el principio participante]," Wheeler dice: "ni siquiera podemos imaginarnos un universo que en algún momento, y durante alguna extensión de tiempo, no haya contenido observadores, puesto que los propios materiales de construcción del universo son estos actos compuestos del observador y el participante.3 Él ofrece el punto central de la teoría cuántica con su afirmación: "Ningún fenómeno elemental es un fenómeno hasta que no es un fenómeno observado (o registrado)."4

EL ESPACIO ES LA MATRIZ

Si "los materiales de construcción del universo" están compuestos de la observación y la participación {nuestra observación y nuestra participación), ¿qué es lo que estamos creando? Para hacer cualquier cosa, debe haber algo para nosotros con qué crear, alguna esencia maleable que sea el equivalente a la plastilina del universo. ¿De qué están hechos el universo, el planeta y nuestros cuerpos? ¿Cómo se conecta todo? ¿Tenemos en verdad control sobre todas las cosas?

Para responder a este tipo de preguntas, debemos traspasar los límites de nuestras fuentes tradicionales de conocimiento: la ciencia, la religión y la espiritualidad, y congregarlas en una sabiduría más elevada. Aquí es donde aparece la Matriz Divina. No es que represente un pequeño papel de un derivado en el universo o que sea sencillamente una parte de la creación; la Matriz es la creación. Es el material que todo lo comprende así como el contenedor de todo lo que es creado.

Cuando pienso en la Matriz de este modo, recuerdo cómo Joel Primack, cosmólogo de la Universidad de California en Santa Cruz, describió el instante en que comenzó la creación. En vez de decir que el big bang fue una explosión que ocurrió en un lugar, de la forma en que típicamente esperamos que nos expliquen cómo ocurre una explosión, dijo: "El big bang no ocurrió en algún lugar del espacio, ocurrió en el espacio entero."5 El big bang era el espacio mismo estallando en una nueva forma de energía, ¡como ESA energía! Así como el origen del universo es el mismo espacio manifestándose energéticamente, la Matriz es en verdad ella misma: todas las posibilidades en movimiento perpetuo como la esencia permanente que conecta todas las cosas.

LA FUERZA ANTES DEL COMIENZO

La antigua colección de textos de la India, los Vedas, está entre las escrituras más antiguas del mundo y algunos eruditos las datan de hace más de 7,000 años. En el que quizá sea el más conocido de ellos, el Rig Veda, hay una descripción de una fuerza subyacente a la creación de la cual emanan todas las cosas, la fuerza que existía desde antes del "comienzo." Este poder, llamado Brahmán, es identificado como el "no nacido... en quien residen todas las cosas."6 Más adelante en el texto, se hace claro que todas las cosas existen porque "el Único se manifiesta como muchos, aquel que carece de forma se demuestra en formas."7

En un lenguaje diferente, podemos pensar en la Matriz Divina exactamente de la misma forma: como la fuerza ante las otras fuerzas. Es el contenedor que incluye al universo así como el patrón de todo lo que ocurre en el mundo físico. Puesto que es la sustancia del universo, es obvio que existía antes del comienzo de la creación. Si éste es el caso, la pregunta lógica es: "¿Por qué los científicos no han encontrado hasta ahora evidencia de la Matriz?"

Esta excelente pregunta es la que le formulo en cada oportunidad que tengo a los científicos e investigadores de este campo. Cada vez que lo hago, la respuesta es tan similar que casi puedo predecir lo que está a punto de ocurrir.

Primero, hay una mirada de incredulidad ante la idea de que yo pueda estar implicando de alguna manera, que la ciencia haya podido pasar por alto un descubrimiento tan importante como el campo de energía que conecta todas las cosas en la creación. Enseguida, la discusión gira hacia el equipo y la tecnología: "Sencillamente, no poseíamos la tecnología para detectar un campo tan sutil" es la respuesta típica.

Aunque puede haber sido cierto en algún momento, por lo menos durante los últimos cien años, tuvimos la habilidad de construir detectores que nos habrían dicho que la Matriz Divina (o el éter, o la red de la creación, o como sea que decidamos llamarlo) existe. Sería más preciso decir que el mayor obstáculo, para el descubrimiento de la Matriz Divina, ha sido la renuencia de la ciencia tradicional para reconocer que está ahí.

Esta fuerza primaria de energía provee la esencia de todo lo que experimentamos y creemos. Posee la clave para develar los misterios más profundos sobre lo que somos, así como la respuesta a las preguntas más antiguas respecto a cómo funcionan las cosas en nuestro mundo.

TRES EXPERIMENTOS QUE CAMBIAN TODO

La historia verá el último siglo como un siglo de descubrimientos y revoluciones científicas. Sin duda alguna, los adelantos claves que se han convertido en la base de disciplinas enteras, han ocurrido en el transcurso de los últimos cien años. Desde el descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto en 1947, pasando por el modelo de ADN de doble hélice de Watson y Crick, hasta nuestra habilidad de miniaturizar la electrónica para microcomputadoras, el siglo XX no tuvo precedentes en función de avances científicos. Sin embargo, muchos de los descubrimientos ocurrieron de forma tan rápida, que nos dejaron tambaleantes. Aunque abrieron las puertas a nuevas posibilidades, no logramos responder a la pregunta: " ¿Qué significa esta nueva información en nuestras vidas??"

Así como el siglo XX fue un periodo de descubrimientos, podemos encontrar que el XXI es un periodo para encontrarle sentido a todo lo encontrado. Muchos de los científicos, maestros e investigadores tradicionales de hoy en día se han involucrado en este proceso. A pesar de que la existencia de un campo de energía universal se ha teorizado, visualizado, escrito e imaginado durante mucho tiempo, es sólo recientemente que los experimentos realizados han comprobado de una vez por todas que la Matriz existe.

Entre 1993 y 2000, una serie de experimentos sin precedentes demostró la existencia de un campo subyacente de energía que impregna el universo. Para el propósito de este libro, he escogido tres que ilustran claramente el tipo de estudios que están redefiniendo nuestra idea de la realidad. Enfatizo que estos son solamente experimentos representativos, ya que se han reportado otros, al parecer a diario, que ofrecen resultados similares.

Aunque los estudios por sí mismos son fascinantes, lo que realmente me interesa es el concepto tras cada una de las investigaciones. Cuando los científicos diseñan experimentos para determinar la relación entre el ADN humano y la materia física, podemos tener la seguridad de que está a punto de ocurrir un cambio radical en nuestros paradigmas.

Lo digo porque antes de que estos experimentos comprobaran que existía dicha relación, la creencia común era que todo en nuestro universo estaba separado.

Así como hemos escuchado a los científicos de la "vieja escuela" afirmar claramente que si uno no puede medir algo, ese algo no existe, en la misma línea, antes de la publicación de los siguientes experimentos, la creencia era que si dos "cosas" estaban físicamente separadas en el mundo, no tenían efecto mutuo ni conexión. Pero todo esto cambió en los últimos años del último siglo.

Fue durante este tiempo que el biólogo cuántico Vladimir Poponin informó sobre las investigaciones que estaban realizando él y sus colegas, incluyendo a Peter Gariaev, en la Academia Rusa de Ciencias. En un ensayo que apareció en los Estados Unidos en 1995, describieron una serie de experimentos que sugerían que el ADN humano afecta directamente al mundo físico, a través de lo que ellos creían era un nuevo campo de energía que los conectaba.8 Mi percepción es que el campo con el cual ellos trabajaron no era verdaderamente "nuevo" en todo el sentido de la palabra. Lo más probable es que siempre haya existido, pero jamás había sido reconocido porque está compuesto de una energía que nunca habíamos podido medir por carecer del equipo apropiado.

El doctor Poponin estaba visitando una institución estadounidense cuando esta serie de experimentos fue repetida y publicada. La magnitud de lo que nos dice el estudio llamado: "El efecto del ADN fantasma," respecto a nuestro mundo, es quizá mejor resumido en las palabras del mismo Poponin. En la introducción de su informe, nos dice: "Creemos que este descubrimiento tiene un tremendo significado para la explicación y para un entendimiento más profundo de los mecanismos subyacentes en el fenómeno de la energía sutil, incluyendo muchos de los fenómenos observados de sanación alternativa."9

¿Qué es entonces lo que Poponin realmente nos está diciendo? El primer experimento describe el efecto fantasma y lo que dice respecto a nuestra relación con el mundo, a nuestra relación mutua y a la relación con el universo distante... Todo es cuestión de nuestro ADN y nosotros.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   23

similar:

Hay house, inc. Carlsbad, California • New York City iconHay house, inc. Carlsbad, California • New York City

Hay house, inc. Carlsbad, California • New York City iconEditor original: Doubleday, a división of Random House, Inc., Nueva York
«mortificación corporal». El Opus Dei acaba de culminar la construcción de una de sus sedes, con un coste de 47 millones de dólares,...

Hay house, inc. Carlsbad, California • New York City iconCity University of New York

Hay house, inc. Carlsbad, California • New York City iconNew York City, September 7, 2010

Hay house, inc. Carlsbad, California • New York City iconSi hay infierno, si hay diablo, si hay karma capítulo I

Hay house, inc. Carlsbad, California • New York City iconHouse Cocktails

Hay house, inc. Carlsbad, California • New York City iconHay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan...

Hay house, inc. Carlsbad, California • New York City iconInternational House Barcelona

Hay house, inc. Carlsbad, California • New York City iconDesde el Ashram de La Paz, Baja California, II ’99

Hay house, inc. Carlsbad, California • New York City iconCalifornia State University, Los Angeles






© 2015
contactos
l.exam-10.com