Habiendo pasado el Imperio a manos de Arcadio y Honorio, nominalmente era como si éstos tuvieran el poder, pero la dirección del Imperio la ejercía en el






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79 El sujeto de «volvieron sus miras» son Estilicón y Honorio. En esta parte de su obra Zósimo parece haber sometido a fuerte resumen el texto de Olimpiodoro, lo que produce malentendidos en la articulación de la frase y en el sentido general del relato. Teodosio II había nacido el 10 de abril del 401: cf. A. Lippold, «Theodosius II ... », cit., col. 962.

80 La actual Arlés.

81 Las presentes afirmaciones parecen corroborar que Alarico había sido nombrado magister militum per Galfias (cf. n. 73).

82 El alzamiento de Tesino  narrado en el cap. 32  acaeció el 13 de agosto del 408, 4 días después de la llegada del Emperador (cf. Cons. ItaL chron. I p. 300, 538); éste pudo invertir 6 días en ir de Bolonia a Tesino, con lo que partiría de la primera el 3 de agosto. Honorio, por otra parte, salió de Roma para Bolonia muy poco después del 1 de mayo, fecha de la muerte de Arcadio (cf. n. 71), puesto que, según indica el párrafo 1 del presente capítulo, cuando se produce tal salida la noticia sobre la muerte de Arcadio es sólo un rumor: cabe así suponer que su llegada a Bolonia tuvo lugar hacia mediados de mayo. De acuerdo con ello, el Emperador debió permanecer en Bolonia, detenido posiblemente con motivo de la revuelta que consignan los párrafos 2 y 3, casi tres meses.

83 Las palabras de Zósimo sobre la inactividad de Estilicón tras la marcha del Monarca aluden quizás a una momentánea posposición de los preparativos requeridos por el viaje del Regente al Imperio Oriental, viaje en el que, según Sozómeno, IX 4, 6, debían acompañarlo 4 unidades militares.

84 No sabemos con seguridad qué cargo ocuparía Olimpio antes de la muerte de Estilicón. A este respecto, Filostorgio, XII 1, registra dos tradiciones divergentes: según la primera, Olimpio contaría entre los magistri cuando tramó con el Emperador el fin de Estilicón, que estaba en Rávena; de acuerdo con la segunda, el nombre del personaje no sería Olimpio sino Olimpiodoro, Estilicón habría sido su benefactor (Olimpiodoro, f. 1, 2 [Müller], confirma esta noticia) y sólo cuando éste murió habría recibido el cargo de magister. De otro lado, Zósimo, V 35, 1, Y Olimpiodoro, f. 1, 8 [Müller], afirman que Olimpio fue magister officiorum tras la muerte de Estilicón, consignando además Zósimo en el presente capítulo, párrafo 6, que cuando tuvo lugar dicha muerte el magister officiorum era Nemorio. Es posible pensar, por tanto, que en las dos versiones registradas por Filostorgio magister equivale a magíster officiorum, y entonces la primera versión sería errónea (así F. Paschoud, ed. cit., V, n. 71), o que esta equivalencia sólo se da en la segunda versión, ante lo cual el cargo designado en la primera podría ser el de magister scrii (W. Ensslin, «Olympios».... cit., col. 246; PLRE II, pág. 801).

85 El rumor según el cual Estilicón pretendía el trono para su hijo Euquerio (posiblemente invento de la propaganda antiestiliconiana: cf. A. D. E. Cameron, Claudian..., cit., págs. 46 47) se halla también recogido por Orosio, VII 38, 1, Sozomeno, IX 4, 7, Filostorgio, XI, 3, y XII 2, Y JORDANES, Rom. 322. La expresión «muchos y funestos propósitos» es homérica: cl`. II. VI 169.

86 En la traducción de esta frase sigo la corrección de L. Mendelssohn, que no acepta F. Paschoud

87 Cariobaudes era magister equitum per Galfias, Vicencio magister equitum praesentalis y Salvio comes domesticorum. Sobre los domestici véase n. 67 al libro III.

88 Laguna en el texto. 89 Nernorio era magister officiorum, Patroino comes sacrarum largitionum, el cargo designado a continuación es el de comes re¡ privatae y Salvio era quaestor sacri palatii..

90 El plan trazado por Estilicón y sus aliados para el caso de que el Emperador hubiese muerto es expuesto de manera confusa, pues no se sabe con exactitud quiénes eran los soldados a los que habían de atacar los bárbaros (posiblemente los estacionados en Tesino: cf. L. Mendelssohn, OP. cit., ad loc.), ni quiénes los que actuarían con mayor prudencia tras dicho ataque (¿los estacionados en otras plazas?). Las consideraciones de Estilicón sobre lo numeroso de los soldados parecen indicar que las tropas bárbaras no eran superiores al ejército de Tesino: éste, en efecto, estaba integrado por unos 30.000 hombres (cf. capítulo 26, 4, y F. Paschoud, ed. cit., V, n. 56), mientras las fuerzas de los bárbaros no llegaban a ese número o en todo caso sólo lo igualaban (en el capítulo 35, 6, se habla de 30.000 bárbaros, cifra que quizás resulta excesiva o en la que tal vez deben incluirse mujeres y niños: cf. n. 100). La maniobra, en todo caso, estaría destinada a intimidar a la facción enemiga de Estilicón, haciéndole ver la necesidad de contar con éste y con los federados bárbaros para hacer frente a la delicada situación existente. La marcha posterior de los acontecimientos parece indicar que Estilicón fue incapaz de controlar a sus aliados una vez que los puso en movimiento.

91 No sabemos el sentido exacto que tuvo la acción de Saro contra la guardia de Estilicón. Desde un punto de vista general puede suponerse que Saro intentó presionar al Regente a fin de poner en práctica una línea de actuación ante la cual este último retrocediera: a la hora de juzgar tal retroceso no debe olvidarse que el doble pacto con dos aliados  Saro y Alarico  enemistados entre sí proporcionaba a Estilicón la independencia necesaria para llevar a cabo una política no dictada por sus socios bárbaros, y que Saro habría aprovechado cualquier encumbramiento o cualquier posibilidad de iniciativa para proceder contra su rival; el Regente, por tanto, no podía conceder protagonismo ninguno a Saro sin temor de que éste vulnerara el difícil equilibrio en que se cimentaba su propia independencia política.

92 Sobre la sucesión y disposiciones testamentarias de Teodosio I consúltese n. S. El presente elogio de Estilicón contradice las opiniones vertidas por el mismo Zósimo en otros pasajes: véase V 1, 1 3, y V 12; con toda probabilidad este cambio de criterio es un reflejo del cambio de fuente que se registra en la Nueva Historia a partir de V 26 (cf. n. 61), pues si Eunapio no apreciaba al regente del Oeste, Olimpiodoro parece haberlo tenido en alta estima (véase J. Matthews, «Olympiodorus ... », cit., pág. 90). Es falso que Estilicón desempeñara la comandancia suprema del ejército durante 23 años.

93 Zósimo transcribe aquí el título de tribunus et notarius. Sobre la schola notariorum véase n. 67 al libro III.

94 Cons. ItaL chron. I, pág. 300, 538, adelanta un día la fecha que ofrece Zósimo para la muerte de Estilicón; éste sería ejecutado, pues, el 22 ó 23 de agosto del 408.

95 Magister officiorum.

96 Praepositus sacri cubiculi y primicerius notariorum.

97 Sobre tal acusación véase n. 85.

98 Comes M privatae.

99 Laguna en el texto.

100 Zósimo 42, 3 (cuyo texto, sin embargo, ha sido objeto de corrección: cf. n. 121) cifra en 40.000 los godos que asediaban Roma bajo Alarico, lo que resulta difícil de compatibilizar con el número que aquí se ofrece para los bárbaros que se le unieron (sería necesario suponer o que los seguidores primeros de Alarico estaban en minoría o que ambas cifras contienen mujeres y niños en muy distinta proporción). En todo caso, no parece probable que se le unieran, al menos inmediatamente, los federados panonios; a este respecto el mismo Zósimo (V 37, 1 2) consigna que Ataúlfo (jefe de la facción favorable a Alarico) no pudo unirse a Alarico cuando en octubre éste emprendió la invasión de Italia y un segundo pasaje (V 45, 5 6) precisa que cuando Alarico se hallaba ya en el sitio de Roma, Ataúlfo, al frente de escasos contingentes, intentó sumársele y logró su objetivo (esto último se deduce no M pasaje en cuestión, que no lo especifica, sino de Zósimo, V 48, 1). Según Filostorgio, XII 3, la comitiva bárbara de Estilicón se unió, asimismo, a Alarico.

101 El establecimiento de Alarico en Panonia (o incluso en algún lugar próximo a Panonia) habría arrastrado el triunfo de aquella facción de los federados panonios, la de Ataúlfo, favorable a la unión con Alarico, lo cual habría implicado  junto al incremento de fuerza de los federados, unidos ahora en un solo bloque  un serio desequilibrio en el sistema de alianzas romano. Es posible que fuese tal condición lo que ocasionó el rechazo de la corte de Rávena.

102 Turpilión fue nombrado magister equitum praesentalis (cf. A. Demandt, «Magister ... », cit., col. 636), Varanes magister peditum y Vigilancio comes domesticorum equitum.

103 Sobre la no comparecencia de Ataúlfo véase n. 100,

104 Identificable quizás con la actual Vigarano, 10 Km. al norte de Ferrara (cf. F. Paschoud, ed. cit., V, n. 84). Si se admite, como indica Zósimo, que desde el primer momento Roma era el objetivo de las huestes godas, en la ruta recorrida por éstas el paso por Cremona para ir luego a Bolonia y Rímini constituye un desvío hacia el Oeste de unos 200 Km. difícilmente justificable: de aquí que se hayan propuesto enmiendas al texto o pensado que el nombre de Cremona fue introducido en el presente pasaje en virtud de un accidente en la transmisión (véase F. Paschoud, ibid.). Cabe también aventurar que la decisión de marchar contra Roma fue tomada sólo cuando los invasores se hallaban en suelo italiano y que el objetivo primero de Alarico habría sido otro (así E. Demougeot, De Punité..., cit., págs. 433 34, y La formation... De Pavénement..., cit., págs. 454 55; H. Wolfram, op. cit., pág. 162).

105 Zósimo yerra al localizar el Piceno «hacia el extremo del Golfo Jónico», error que F. Paschoud, ed. cit., V, n. 84, explica así: Procopio, Bell. 1112, 9, sitúa Rávena en el extremo del Golfo Jónico, de donde cabe deducir que los historiadores griegos tardíos confunden dicho golfo con el Mar Adriático; a esta confusión se superpondría en el presente texto otra entre Flaminia  al norte del Adriático  y Piceno, confusión facilitada por el hecho de que ambas demarcaciones formaron en el siglo IV una sola provincia, pero hacia el 398 fueron de nuevo separadas en dos, llamadas Flaminia et Picenum annonarium y Picenum suburbicarium.

106 Alarico se presentó en Roma a tiempo para apoderarse del trigo africano que abastecía a la capital (Zósimo, V 39, 1; Sozómeno, IX 6, 2; Filostorgio, XII 3); dicho abastecimiento llegaba a la desembocadura del Tíber en otoño. Por otra parte, Honorio, que estaba en Milán el 24 de septiembre del 408 (Cod. Theod. IX 42, 20), se refugió ante el avance de Alarico en Rávena, donde residía el 14 de noviembre del 408 (Cod. Theod. XVI 5, 42). Puede suponerse, a la vista de ello, que Alarico, cuya marcha debía ser lenta a causa de la masa humana que arrastraba consigo, salió de Virunum a finales de septiembre.

107 En el capítulo 35, 3 4 se cuenta que a la muerte de Estilicón Euquerio se había refugiado en una iglesia cristiana de Roma para escapar a la muerte; hay pues una contradicción con el presente relato. Filostorgio, XII 3, consigna que, tras morir su padre, Euquerio marchó a Roma, donde se acogió al asilo de un lugar sagrado; posteriormente, sin embargo, llegó una carta de Honorio que invalidaba el derecho de asilo al que se había acogido Euquerio, con lo que éste fue ejecutado. Es posible, como indica F. Paschoud, ed. cit., V, n. 85, que Zósimo haya resumido el relato de Olimpiodoro, de quien depende también Filostorgio, hasta el punto de omitir un elemento que explicaría la conexión entre el presente pasaje y lo consignado en 35, 3 4. Sobre Termancia véase n. 68.

108 Esto es, a territorio galo.

109 rimicerius sacri cubiculi.

110 Comes Africae, es decir, comandante del ejército comitatensis establecido en la diócesis de África.
111 Zósimo parece situar el sacrilegio de Serena en el curso de la presunta visita que hizo Teodosio a Roma en el 394 (cf. Zósimo, IV 59); la suposición de que tal visita sea falsa no fuerza a considerar ficticio el despojo de la estatua aquí narrado, despojo que pudo ocurrir también en el 389 (cuando sabernos por Claudiano, 24, 174 81, que Serena estaba en Roma; debe añadirse que los subsidios públicos al Colegio de las Vestales fueron suprimidos, según indica Símaco, M. 3, 11, en el 382, por lo que ya en el 389 el Colegio podía registrar los síntomas de decadencia aludidos por Zósimo: cf. F. Paschoud), ed. cit., V, n. 88) o en fecha posterior (cabe también imaginar con A. Demandt G. Brummer, op. cit., pág. 468 que Zósimo ofrece sólo el término post quem del espolio). El templo donde se sitúa la escena es posiblemente el Metroon del Palatino, donde Cibeles Rea era adorada bajo forma de una piedra negra traída de Pesinunte en el 204 a. C.; la piedra era anicónica, pero de Arnobio, nat. VII 51, Y Prudencio, perist. 10, 156 7, se concluye que posteriormente le fue añadida una cabeza, lo que explica la presencia de un aderezo en su cuello. Sobre el proceso contra Serena véase J. M. Candau, La historia.... cit.

112 Con independencia de que el desguarnecimiento de las puertas del Capitolio sea o no cierto, Estilicón, que hasta el 407 había mantenido una política de relativa neutralidad en materia religiosa, decretó a partir de esta fecha  movido quizás por el afán de competir en celo cristiano con Olimpio­- una serie de medidas antipaganas: cf. E. Demougeot, De Vunité... cit., págs. 400 401; A. D. E. Cameron, Claudian..., cit., pág. 220.

113 Praefectus urbi; Basilio lo fue en el 395 (Cod. Theod. VII 24, l). Cuando la embajada, es decir, hacia noviembre del 408, el prefecto de Roma era Pompeyano.

114 Primicerius notariorum, cargo sobre el cual véase n. 67 al libro III.

115 La actual Narni. Según Sozomeno, IX 6, 4, el prefecto llamó a los etruscos.

116 Traduzco aquí el texto resultante de la corrección propuesta por L. Mendelssohn, OP. cit., que no acepta F. Paschoud, ed. cit.

117 La noticia sobre este tímido resurgimiento del paganismo puede no ser cierta en todos sus extremos, pero el suceso (consignado también por Sozómeno, IX 6, 3 5) resulta típico de la turbulenta atmósfera creada en Roma con motivo de la invasión de Alarico.

118 El prefecto de Roma disponía de un fondo destinado a sufragar el avituallamiento de la ciudad y los trabajos de obras públicas; pero posiblemente ese fondo no alcanzaba a cubrir un gasto imprevisto como el del rescate exigido por Alarico.

119 Según se desprende de Zósimo, V 44, 1, los rehenes en cuestión no procederían de las familias nobles romanas, sino que debían ser entregados por la corte de Rávena.

120 Es posible que, pese a trasladar su campamento a Etruria, los invasores no levantasen completamente el cerco de Roma, sino que mantuviesen, a la espera de que el Emperador cumpliese las condiciones exigidas, cierto control sobre los accesos a la ciudad; así se explicaría la noticia según la cual Alarico permitió tres días de mercado a los romanos antes de llevar sus huestes cerca de Etruria.

121 Es absurdo suponer que, como parece indicar el presente pasaje, casi diariamente los esclavos romanos se mezclaran con los bárbaros (para, en consecuencia, volver a la ciudad de noche): posiblemente Zósimo quiere decir que cada día salían de la ciudad esclavos para unirse definitivamente a los godos, noticia esta que Sozómeno, IX 6, 3, confirma, pero situando las fugas antes de la conclusión del acuerdo con Alarico y añadiendo que la mayoría de los tránsfugas eran esclavos bárbaros. No resulta admisible, por otra parte, que éste fuese el comportamiento habitual de «casi todos los esclavos que estaban en Roma», puesto que el número de habitantes de esta ciudad durante el siglo IV puede cifrarse, tasando por lo bajo, en unos 500.000 habitantes de los que una cuarta parte, es decir, 125.000, serían esclavos (cf. E. Demougeot, De Punité..., cit., pág. 471; F. Paschoud, ed. cit., V, n. 99) y de ninguna manera habría admitido Alarico en su campamento  simplemente por razones de avituallamiento  una masa tan considerable. Quizás la cifra debe aplicarse exclusivamente a los esclavos de origen godo que había en Roma. Es preciso advertir que el texto de Zósimo ha sido corregido por Leunclaviub y Bekker: de acuerdo con dicha corrección, aceptada por E. Demougeot, De Punité... cit., pág. 437 y La formation... De l´avénement..., cit., pág. 456, y J. Matthews, Western..., cit., pág. 289, el número de 40.000 se referiría no a los godos sino a los esclavos huidos.
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