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La Persona no es la Realidad




Interlocutor: Por favor, díganos cómo se realizó usted.

Maharaj: Encontré a mi Gurú cuando tenía 34 años y realicé a los 37.

Int: ¿Qué ocurrió? ¿Cuál fue el cambio?

Mah: El placer y el dolor perdieron su dominio sobre mí. Yo estaba libre de deseo y de temor. Me encontré a mí mismo pleno, sin necesidad de nada. Vi que en el océano de la presenciación pura, en la superficie de la consciencia universal, las innumerables olas de los mundos fenoménicos emergen y se sumergen sin comienzo ni fin. En tanto que consciencia, todos ellos están en mí. En tanto que eventos, todos son míos. Hay un poder misterioso que cuida de ellos. Ese poder es la presenciación, el Sí mismo, la Vida, Dios, déle usted el nombre que quiera. Es el fundamento, el soporte último de todo lo que es, lo mismo que el oro es la base de toda la joyería. ¡Y es tan íntimamente nuestro! Haga abstracción del nombre y la forma de las joyas y el oro deviene manifiesto. Libérese del nombre y de la forma, y de los deseos y temores que crean —¿qué queda entonces?

Int: Nada.

Mah: Sí, el vacío queda. Pero el vacío está lleno a rebosar. Es la potencialidad eterna, como la consciencia es la actualidad eterna.

Int: ¿Por potencialidad usted quiere decir el futuro?

Mah: El pasado, el presente y el futuro —los tres están ahí. E infinitamente más.

Int: Pero puesto que el vacío es vacío, es de poca utilidad para nosotros.

Mah: ¿Cómo puede usted decir eso? Sin ruptura en la continuidad, ¿cómo puede haber renacimiento? ¿Puede haber renovación sin muerte? Incluso la obscuridad del sueño profundo es refrescante y rejuvenecedora. Sin la muerte habríamos sido tragados para siempre en el pantano de la senilidad eterna.

Int: ¿No hay ninguna cosa tal como la inmortalidad?

Mah: Cuando vida y muerte se ven como esenciales una a otra, como dos aspectos de un sólo ser, eso es inmortalidad. Ver el fin en el comienzo y el comienzo en el fin es el indicio de la eternidad. Definitivamente, inmortalidad no es continuidad. Solo el proceso de cambio continúa. Nada dura.

Int: ¿ La presenciación dura?

Mah: La presenciación no es del tiempo. El tiempo existe solo en la consciencia. Más allá de la consciencia, ¿dónde están el tiempo y el espacio?

Int: Dentro del campo de su consciencia está también su cuerpo.

Mah: Por supuesto. Pero la idea «mi cuerpo», como algo diferente de los demás cuerpos, no está ahí. Para mí es «un cuerpo», no «mi cuerpo», «una mente», no «mi mente». La mente cuida del cuerpo perfectamente, yo no necesito interferir. Lo que es necesario que se haga se hace, de la manera normal y natural.

Usted puede no ser enteramente consciente de sus funciones fisiológicas, pero cuando se trata de pensamientos y sentimientos, deseos y temores, usted deviene agudamente consciente de usted mismo. Para mí éstos son también ampliamente inconscientes. Yo me encuentro a mí mismo hablando a las gentes, o haciendo cosas de modo correcto y apropiado, sin ser muy consciente de ellas. Parece como si yo viviera mi vida física, mi vida de vigilia, automáticamente, reaccionando espontánea y exactamente.

Int: ¿Viene esta respuesta espontánea como resultado de la realización, o por entrenamiento?

Mah: Por ambos. La devoción a su meta le hace a usted vivir una vida limpia y ordenada, entregada a indagar la verdad y a ayudar a las gentes, y la realización hace fácil y espontánea la virtud noble, suprimiendo para siempre los obstáculos en la forma de deseos y miedos e ideas erróneas.

Int: ¿Usted ya no tiene deseos y temores?

Mah: Mi destino fue nacer como un hombre simple, alguien común, un humilde comerciante, con poca educación formal. Mi vida era del tipo común, con deseos y temores comunes. Cuando, a través de mi fe en mi maestro y de la obediencia a sus palabras, realicé mi ser verdadero, dejé atrás mi naturaleza humana al cuidado de sí misma, hasta que su destino se agote. Ocasionalmente tiene lugar en la mente una vieja reacción emocional o mental, pero inmediatamente es advertida y desechada. Después de todo, mientras uno carga el fardo de una persona, uno está expuesto a sus idiosincrasias y hábitos.

Int: ¿No tiene usted miedo de la muerte?

Mah: Yo ya estoy muerto.

Int: ¿En qué sentido?

Mah: Yo estoy doblemente muerto. No solo estoy muerto a mi cuerpo, sino a mi mente también.

Int: ¡Bien, usted no parece muerto en absoluto!

Mah: ¡Eso es lo que usted dice! ¡Usted parece conocer mi estado mejor que yo!

Int: Lo siento. Pero es que no comprendo. Usted dice que usted es sin cuerpo y sin mente mientras que yo le veo a usted bien vivo y coherente.

Mah: Un trabajo tremendamente complejo se lleva a cabo continuamente en su cerebro y en su cuerpo, ¿es usted consciente de él? No, en absoluto. Sin embargo, para alguien exterior todo parece efectuarse inteligentemente y con un propósito. ¿Por qué no admitir que toda la vida personal de uno está ampliamente inmersa por debajo del umbral de la consciencia y que no obstante opera con cordura y fluidez?

Int: ¿Es normal?

Mah: ¿Qué es normal? ¿Es normal su vida —obsesionada por deseos y temores, llena de porfía y de lucha, carente de significado y de dicha? ¿Es normal ser agudamente consciente de su cuerpo? ¿Es normal estar desgarrado por los sentimientos, torturado por los pensamientos? Un cuerpo saludable, una mente saludable viven en gran medida no percibidos por su propietario; sólo ocasionalmente, a través del dolor o del sufrimiento reclaman atención y conocimiento. ¿Por qué no extender lo mismo a toda la vida personal? Uno puede funcionar correctamente, respondiendo bien y plenamente a todo lo que acontece, sin tener que traerlo al foco de la presenciación. Cuando el control de sí mismo deviene una segunda naturaleza, la presenciación lleva su foco hacia niveles de existencia y acción más profundos.

Int: ¿No deviene usted un robot?

Mah: ¿Qué daño hay en hacer automático, lo que es habitual y repetitivo? Es automático de todos modos. Pero cuando también es caótico, causa dolor y sufrimiento y reclama atención. Todo el propósito de una vida limpia y bien ordenada es liberar al hombre de la esclavitud del caos y del fardo del sufrimiento.

Int: Usted parece estar a favor de una vida computerizada.

Mah: ¿Qué hay de malo en una vida libre de problemas? La personalidad es solo un reflejo de lo real. ¿Por qué el reflejo no habría de ser fiel al original como algo dado por supuesto, automáticamente? ¿Necesita la persona tener designios suyos propios? La vida de la que es una expresión la guiará. Una vez que usted se haya dado cuenta de que la persona es solo una sombra de la realidad, pero no la realidad misma, usted deja de inquietarse y de afligirse. Usted acepta ser guiado desde dentro y la vida deviene un tránsito en lo no conocido.
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