2. te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 3






descargar 90.21 Kb.
título2. te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 3
fecha de publicación02.04.2017
tamaño90.21 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Derecho > Documentos
FRAGMENTO #1
POEMA 1


  1. Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
    2. te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
    3. Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
    4. y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.


5. Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
6. y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
7. Para sobrevivirme te forjé como un arma,
8. como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

9. Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
10. Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
11. ¡Ah los vasos del pecho! ¡Ah los ojos de ausencia!
12. ¡Ah las rosas del pubis! ¡Ah tu voz lenta y triste!

13. Cuerpo de mujer mía, persistirá en tu gracia.
14. ¡Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
15. Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
16. y la fatiga sigue, y el dolor infinito.

Veinte poemas de amor y una canción desesperada, 1924

FRAGMENTO #2

POEMA 5

1 PARA que tú me oigas 
2 mis palabras
3 se adelgazan a veces
4 como las huellas de las gaviotas en las playas.

5 Collar, cascabel ebrio
6 para tus manos suaves como las uvas.

7 Y las miro lejanas mis palabras.
8 Más que mías son tuyas.
9 Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

10 Ellas trepan así por las paredes húmedas.
11 Eres tú la culpable de este juego sangriento.

12 Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
13 Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

14 Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
15 y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

16 Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
17 para que tú las oigas como quiero que me oigas.

18 El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
19 Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
20 Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
21 Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
22 Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
23 Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

24 Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras. 
25 Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

26 Voy haciendo de todas un collar infinito
27 para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Veinte poemas de amor y una canción desesperada, 1924
FRAGMENTO #3
POEMA 15
1 Me gustas cuando callas porque estás como ausente,

2 y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

3 Parece que los ojos se te hubieran volado

4 y parece que un beso te cerrara la boca.
5 Como todas las cosas están llenas de mi alma,

6 emerges de las cosas, llena del alma mía.

7 Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,

8 y te pareces a la palabra melancolía.
9 Me gustas cuando callas y estás como distante.

10 Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.

11 Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:

12 déjame que me calle con el silencio tuyo.
13 Déjame que te hable también con tu silencio

14 claro como una lámpara, simple como un anillo.

15 Eres como la noche, callada y constelada.

16 Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
17 Me gustas cuando callas porque estás como ausente.

18 Distante y dolorosa como si hubieras muerto.

19 Una palabra entonces, una sonrisa basta.

20 Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Veinte poemas de amor y una canción desesperada, 1924

FRAGMENTO #4

POEMA 20 Veinte poemas de amor y una canción desesperada, 1924

1 PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.

2 Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada, 
3 y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

4 El viento de la noche gira en el cielo y canta.

5 Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
6 Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

7 En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
8 La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

9 Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
10 Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

11 Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
12 Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

13 Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
14 Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

15 Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
16 La noche está estrellada y ella no está conmigo.

17 Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
18 Mi alma no se contenta con haberla perdido.

19 Como para acercarla mi mirada la busca. 
20 Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

21 La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
22 Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

23 Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
24 Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

25 De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
26 Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

27 Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
28 Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

29 Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
30 mi alma no se contenta con haberla perdido31 Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
32 y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.




FRAGMENTO #5

WALKING AROUND

  1. SUCEDE que me canso de ser hombre.
    2.Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
    3.marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
    4.navegando en un agua de origen y ceniza.

5.El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
6.Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
7.sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
8.ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

9.Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
10.y mi pelo y mi sombra.
11.Sucede que me canso de ser hombre.

12.Sin embargo sería delicioso
13.asustar a  un notario con un lirio cortado
14.o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
15.Sería bello
16.ir por las calles con un cuchillo verde
17.y dando gritos hasta morir de frío.

18.No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
19.vacilante, extendido, tiritando de sueño,
20.hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
21.absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

22.No quiero para mí tantas desgracias.
23.No quiero continuar de raíz y de tumba,
24.de subterráneo solo, de bodega con muertos
25.ateridos, muriéndome de pena.

26.Por eso el día lunes arde como el petróleo
27.cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
28.y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
29.y da pasos de sangreh caliente hacia la noche.

30.Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
31.a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
32.a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
33.a calles espantosas como grietas.

34.Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
35.colgando de las puertas de las casas que odio,
36.hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
37.hay espejos
38.que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
39.hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

40.Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
41.con furia, con olvido,
42.paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
43.y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
44.calzoncillos, toallas y camisas que lloran
45.lentas lágrimas sucias.

Pablo Neruda, Residencia en la tierra (1935) Segunda Residencia


FRAGMENTO #6

ACTO 3, escena III
Sale LAURENCIA, desmelenada

1 LAURENCIA: Dejadme entrar, que bien puedo, en consejo de los hombres; que bien

2 puede una mujer, si no a dar voto, a dar voces. ¿Conocéisme?
3 ESTEBAN: ¡Santo cielo! ¿No es mi hija?
4 JUAN ROJO: ¿No conoces a Laurencia?
5 LAURENCIA: Vengo tal, que mi diferencia os pone en contingencia quién soy.
6 ESTEBAN: ¡Hija mía!
7 LAURENCIA: No me nombres tu hija.
8 ESTEBAN: ¿Por qué, mis ojos? ¿Por qué?
9 LAURENCIA: Por muchas razones, y sean las principales: porque dejas que me roben 10 tiranos sin que me vengues, traidores sin que me cobres. Aún no era yo de Frondoso, 11 para que digas que tome, como marido, venganza; que aquí por tu cuenta corre; que en 12tanto que de las bodas no haya llegado la noche, del padre, y no del marido, la obligación 13presupone; que en tanto que no me entregan una joya, aunque la compren, no ha de 14correr por mi cuenta las guardas ni los ladrones. Llevóme de vuestros ojos a su casa 15Fernán Gómez; la oveja al lobo dejáis como cobardes pastores. ¿Qué dagas no vi en mi 16pecho? ¿Qué desatinos enormes, qué palabras, qué amenazas, y qué delitos atroces, por 17mi castidad a sus apetitos torpes? Mis cabellos ¿no lo dicen? ¿No se ven aquí los golpes 18de la sangre y las señales? ¿Vosotros sois hombres nobles? ¿Vosotros padres y deudos? 19¿Vosotros, que no se os rompen las entrañas de dolor, de verme en tantos dolores? 20Ovejas sois, bien lo dice de Fuenteovejuna el nombre. Dadme unas armas a mí pues sois 21piedras, pues sois tigres... --Tigres no, porque feroces siguen quien roba sus hijos, 22matando los cazadores antes que entren por el mar y pos sus ondas se arrojen. Liebres 23cobardes nacistes; bárbaros sois, no españoles. Gallinas, ¡vuestras mujeres sufrís que 24otros hombres gocen!
25 ESTEBAN: Yo, hija, no soy de aquellos que permiten que los nombres con esos títulos
26viles. Iré solo, si se pone todo el mundo contra mí.
27JUAN ROJO: Y yo, por más que me asombre la grandeza del contrario.
28REGIDOR: ¡Muramos todos!
29BARRILDO: Descoge un lienzo al viento en un palo, y mueran estos enormes.
30JUAN ROJO: ¿Qué orden pensáis tener?
31 MENGO: Ir a matarle sin orden. Juntad el pueblo a una voz; que todos están conformes
32 en que los tiranos mueran.
33ESTEBAN: Tomad espadas, lanzones, 91 ballestas, chuzos y palos.
34 MENGO: ¡Los reyes nuestros señores vivan!
35 TODOS: ¡Vivan muchos años!
36 MENGO: ¡Mueran tiranos traidores!
37TODOS: ¡Tiranos traidores, mueran!
38 Vanse todos
39 LAURENCIA: Caminad, que el cielo os oye. ¡Ah, mujeres de la villa! ¡Acudid,
40 que se cobre vuestro honor, acudid, todas!
Fragmento de la obra “Fuenteovejuna” de Vega de, Lope, 1619.

FRAGMENTO #7
1.FRONDOSO: ¿Qué es tu consejo?
2.ESTEBAN: Morir diciendo "Fuenteovejuna," y a nadie saquen de aquí.
3.FRONDOSO: Es el camino derecho. Fuenteovejuna lo ha hecho.
4.ESTEBAN: ¿Queréis responder así?
5.TODOS: Sí.
6.ESTEBAN: Agora pues, yo quiero ser agora el pesquisidor, para ensayarnos mejor en lo que 7.habemos de hacer. Sea Mengo el que esté puesto en el tormento.
8.MENGO: ¿No hallaste otro más flaco?
9.ESTEBAN: ¿Pensaste que era de veras?
10.MENGO: Di presto.
11. ESTEBAN: ¿Quién mató al comendador?
12.MENGO: Fuenteovejuna lo hizo.
13. ESTEBAN: Perro, ¿si te martirizo?
14.MENGO: Aunque me matéis, señor.
15.ESTEBAN: Confiesa, ladrón.
16.MENGO: Confieso.
17.ESTEBAN: Pues, ¿quién fue?
18.MENGO: Fuenteovejuna.
19.ESTEBAN: Dadle otra vuelta.
20. MENGO: ¡Es ninguna!

Sale el REGIDOR
21.REGIDOR: ¿Qué hacéis de esta suerte aquí?
22.FRONDOSO: ¿Qué ha sucedido, Cuadrado?
23.REGIDOR Pesquisidor ha llegado.
24.ESTEBAN: Echad todos por ahí.
25.REGIDOR: Con él viene un capitán. ESTEBAN: ¡Venga el diablo! Ya sabéis lo que responder tenéis.
26.REGIDOR: El pueblo prendiendo van, sin dejar alma ninguna. ESTEBAN: Que no hay que tener temor. ¿Quién mató al comendador, Mengo?
27.MENGO: ¿Quién? Fuenteovejuna.
Vanse. Salen el MAESTRE y un SOLDADO
28.MAESTRE: ¡Que tal caso ha sucedido! Infelice fue su suerte. Estoy por darte la muerte 29.por la nueva que has traído.
30.SOLDADO: Yo, señor, soy mensajero, y enojarte no es mi intento.
31.MAESTRE: ¡Que a tal tuvo atrevimiento un pueblo enojado y fiero! Iré con quinientos 32.hombres y la villa he de asolar; en ella no ha de quedar ni aun memoria de los nombres.
33.SOLDADO: Señor, tu enojo reporta; porque ellos al rey se han dado, y no tener enojado 34.al rey es lo que te importa.
35.MAESTRE: ¿Cómo al rey se pueden dar, si de la encomienda son?
36.SOLDADO: Con él, sobre esa razón, podrás luego pleitear.
37.MAESTRE: Por pleito, ¿cuándo salió lo que él le entregó en sus manos? Son señores 38.soberanos, y tal reconozco yo. Por saber que al rey se han dado se reportará mi enojo, y 39.ver su presencia escojo por lo más bien acertado; que puesto que tenga culpa en casos de 40.gravedad, en todo mi poca edad viene a ser quien me disculpa. Con vergüenza voy; mas es honor quien puede obligarme, e importa no descuidarme en tan honrado interés.

Fragmento de la obra “Fuenteovejuna” de Vega de, Lope, 1619.

FRAGMENTO #8
1 Se volvió y vio una monja con la cara cubierta por el velo, y un crucifijo alzado contra él. 2 Dio un paso adelante, pero la monja le interpuso a Cristo.

3 «¡Vade retro!», le gritó.

4 'A sus espaldas oyó otra voz: « Vade retro». y luego otra y otra: « Vade retro».

5 Giró varias veces sobre sí mismo y se dio cuenta de que estaba en el centro de un círculo 6 de monjas fantásticas de caras veladas que lo acosaban a gritos con sus crucifijos:

7 ¡”Vade retro, Satana !

8 Cayetano llegó al final de sus fuerzas. Fue puesto a disposición del Santo Oficio, 9 y condenado en un juicio de plaza pública que arrojó sobre él sospechas de herejía y 10 provocó disturbios populares y controversias en el seno de la Iglesia. Por una gracia 11 especial cumplió la condena como enfermero en el hospital del Amor de Dios, donde 12 vivió muchos años en contubernio con sus enfermos, comiendo y durmiendo con ellos 13 por los suelos, y lavándose en sus artesas aun con aguas usadas, pero no consiguió su 14 anhelo confesado de contraer la lepra.

15 Sierva María lo había esperado en vano. A los tres días dejó de comer en una 16 explosión de rebeldía que agravó los indicios de la posesión.

17 Trastornado por la caída de Cayetano, por la muerte indescifrable del Padre 18 Aquino... Por la resonancia pública de una desventura que escapó a su sabiduría y a su 19 poder, el obispo reasumió los exorcismos con una energía inconcebible en su estado ya 20 su edad. Sierva María, esta vez con el cráneo rapado a navaja y la camisa de fuerza, lo 21 enfrentó con una ferocidad satánica, hablando en lenguas o con aullidos de pájaros 22 infernales. El segundo día se sintió un bramido inmenso de ganados embravecidos, la 23 tierra tembló, y ya no fue posible pensar que Sierva María no estuviera a merced de

24 todos los demonios del averno. De regreso a la celda le aplicaron una lavativa de agua 25 bendita, que era el método francés para expulsar los que pudieran quedar en sus entrañas.

26 El acoso prosiguió por tres días más. Aunque llevaba una semana sin comer,

27 Sierva María logró liberar una pierna y le dio al obispo un golpe de talón en el bajo 28 vientre que lo derribó por los suelos. Sólo entonces se dieron cuenta de que había podido 29 soltarse porque su cuerpo era tan escuálido que ya no lo sujetaban las correas. El 30 escándalo aconsejaba interrumpir los exorcismos, y así lo estimó el Cabildo Eclesiástico, 31 pero el obispo se opuso.

32 Sierva María no entendió nunca qué fue de Cayetano Delaura, por qué no volvió 33 con su cesta de primores de los portales y sus noches insaciables. El 29 de mayo, sin

34 alientos para más, volvió a soñar con la ventana de un campo nevado, donde 35 Cayetano Delaura no estaba ni volvería a estar nunca. Tenía en el regazo un racimo de 36 uvas doradas que volvían a retoñar tan pronto como se las comía. Pero esta vez no las

37 arrancaba una por una, sino de dos en dos, sin respirar apenas por las ansias de ganarle 38 al racimo hasta la última uva. La guardiana que entró a prepararla para la sexta sesión de 39 exorcismos la encontró muerta de amor en la cama con los ojos radiantes y la piel de 40 recién nacida. Los troncos de los cabellos le brotaban como burbujas en el cráneo rapado, y se les veía crecer.

Fragmento de la novela “Del amor y otros demonios”, de Gabriel García Márquez. Barcelona, Mondadori, 1994.

FRAGMENTO #9
1.«Eres muy valiente», le dijo.
2.Ya a solas con el marqués, le comentó que la niña sabía que el perro tenía mal de rabia. El 3.marqués no entendió.
4.«Le ha dicho muchos embustes», dijo, «pero ese no».
5.«No fue ella, señor», dijo el médico. «Me lo dijo su corazón: era como una ranita enjaulada».
6.El marqués se demoró en el recuento de otras mentiras sorprendentes de la hija, no con 7.disgusto sino con un cierto orgullo de padre. «Quizás vaya a ser poeta», dijo. Abrenuncio 8.no admitió que la mentira fuera una condición de las artes.

9.«Cuanto más transparente es la escritura más se ve la poesía», dijo.
10.Lo único que no pudo interpretar fue el olor de cebollas en el sudor de la niña. Como no 11.sabía de ninguna relación entre cualquier olor y el mal de rabia, lo descartó como 12.síntoma de nada. Caridad del Cobre le reveló más tarde al marqués que Sierva María se 13.había entregado en secreto a las ciencias de los esclavos, que la hacían masticar 14.emplasto de manajú y la encerraban desnuda en la bodega de cebollas para desvirtuar el 15.maleficio del perro.
16.Abrenuncio no dulcificó el mínimo detalle de la rabia. «Los primeros insultos son más 17.graves y rápidos cuanto más profundo sea el mordisco y cuanto más cercano al cerebro», 18.dijo. Recordó el caso de un paciente suyo que murió al cabo de cinco años, pero quedó 19.la duda de si no habría sufrido contagio posterior que pasó inadvertido. La cicatrización 20.rápida no quería decir nada: al cabo de un tiempo imprevisible la cicatriz podía 21.hincharse, abrirse de nuevo y supurar. La agonía llegaba a ser tan espantosa que era 22.mejor la muerte.

23.Lo único lícito que podía hacerse entonces era apelar al hospital del Amor de Dios, 24.donde tenían senegaleses diestros en el manejo de herejes y energúmenos enfurecidos. 25.De no ser así, el marqués en persona tendría que asumir la condena de mantener a la 26.niña encadenada en la cama hasta morir.
27.«En la ya larga historia de la humanidad», concluyó, «ningún hidrofóbico ha vivido para contarlo» .
28.El marqués decidió que no habría una cruz por pesada que fuera que no estuviera resuelto a cargar.
29.De modo que la niña moriría en su casa. El médico lo premió con una mirada que más 30.parecía de lástima que de respeto.
31«No podía esperarse menos grandeza de su parte, señor», le dijo. «y no dudo de que su 32alma tendrá el temple para soportarlo».
33.Insistió una vez más en que el pronóstico no era alarmante. La herida estaba lejos del 34.área de mayor riesgo y nadie recordaba que hubiera sangrado. Lo más probable era que 35.Sierva María no contrajera la rabia.
36.«¿y mientras tanto?», preguntó el marqués.
37.«Mientras tanto», dijo Abrenuncio, «tóquenle música, llenen la casa de flores, hagan 38.cantar los pájaros, llévenla a ver los atardeceres en el mar, denle todo lo que pueda 39.hacerla feliz». Se despidió con un voleo del sombrero en el aire y la sentencia latina de 40.rigor. Pero esta vez la tradujo en honor del marqués: «No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad».
Fragmento de la novela “Del amor y otros demonios”, de Gabriel García Márquez. Barcelona, Mondadori, 1994.

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

2. te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 3 icon¡Socorro! ¡Socorro! ¡Mi actitud está perdiendo altura! 9 Cuando nos...
«Capacidad es lo que le permite hacer algo. Motivación es lo que determina lo que usted hace. Actitud es lo que determina cuán bien...

2. te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 3 iconAcaso para huir de las cavernas que nos rodean, casi siempre miramos...

2. te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 3 iconTambién llamado Nuevo Humanismo, se caracteriza por destacar la actitud...

2. te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 3 iconImpacto de los jóvenes cristianos en el mundo actual
«No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él» (1 Jn 2: 15). «¿No...

2. te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 3 iconMe pruebas, me esperas, me provocas; estoy rodeado, aislado en tu perfume
«No tengo bastante», pareces decirme; tus ojos, que relucen, se niegan a apoyar la retirada

2. te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 3 iconWagner, el gran músico alemán, dedicó veinticinco años de su atribulada...
«desencanto» del mundo a través de la racionalización, la técnica y la actitud de la economía burguesa. El mito consiste en una dotación...

2. te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 3 iconEl hombre habita en el mundo. «Habitar» no es lo mismo que estar...
«sacar algo de la nada», como un prestidigitador saca un conejo del sombrero aparentemente vacío (digo «aparentemente» porque se...

2. te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 3 iconEl hacha Elegía española
«Éste es el mundo del desgaje, de la desmembración y la discordia, de las separaciones enemigas, de las dicotomías incesables, el...

2. te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 3 iconTaller de actitud verbal

2. te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 3 iconActitud carmínica o de la canción






© 2015
contactos
l.exam-10.com