"Estados Unidos, a través de los ecologistas, pretende tomarse la Patagonia"






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fecha de publicación29.03.2017
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"Estados Unidos, a través de los ecologistas, pretende tomarse la Patagonia"

Gran escritor y hombre de letras,Miguel Serrano Fernández cultivó desde temprana edad el interés en el misticismo y el esoterismo, llevando una vida descollante en aventuras y encuentros con personajes notables del siglo XX, como Nehru, Indira Gandhi, el Dalai Lama, Herman Hesse o Carl Jung. Dejó una prolífica obra y se unió, en su juventud, al Nacional Socialismo, sin claudicar jamás, a pesar de las críticas que recibió. Por otra parte, dedicó muchas reflexiones a Chile, las que aparecen, junto a su prolífica vida, en los tres tomos de "Las Memorias de El y Yo"
Que los araucanos son una raza de origen ario; que con Bolivia hay que ser intransigentes y levantar un muro en la frontera si hace falta; que el holocausto nazi es un puro invento; que en Chile todos los líderes "se chingan" y que el poder está en manos de las sectas, son sólo algunas de las insólitas declaraciones que el escritor Miguel Serrano vierte en esta entrevista, realizada en 2004, en la que asegura que "Tompkins no es más que un palo blanco de Rockefeller" en la estrategia estadounidense para tomar posesión de la Patagonia y hacer de ella "un nuevo país" en el sur del planeta.
Por Rosario Mena
Diplomático y escritor, miembro de la generación del 38, junto a Volodia Taitelbom, Eduardo Anguita, Juan Emar, Braulio Arenas, entre otros; amigo de Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Herman Hesse, Indira Ghandi y Carl Young y admirador incondicional de Adolf Hitler, no es novedad que Miguel Serrano despierta desde la fascinación hasta la antipatía, pasando por la resignada tolerancia de quienes lo consideran un delirante. Pese a todo, y a que el Premio Nacional le da la espalda, su obra es valorada universalmente y traducida a una veintena de idiomas. Y en su biografia se ensamblan valiosas piezas de la historia de nuestra cultura.
- ¿Se siente víctima del llamado "pago de Chile"?
Sí, hay algo de eso. Dos veces yo estuve postulado al Premio Nacional y quienes lo ganaron en esas ocasiones fueron después a pedirme disculpas, pero yo jamás hice nada para que me lo dieran. Yo creo que jamás me lo van a dar. Tampoco se lo dieron a Huidobro.
- Sabemos que su adscripción al nazismo le ha cerrado muchas puertas…
Claro, todo se puede permitir, desde el terrorismo al comunismo, pero menos que alguien piense y menos diga que acepta el nazismo, porque son un solo grupo los que controlan la vida nacional y lo que hoy llaman cultura…
- Esta opción usted la toma tras la matanza del Seguro Obrero, en el Gobierno de Alessandri, ¿qué importancia le asigna a este hecho en la historia de Chile?
Es fundamental. Porque esta masacre que ocurre en el año ´38 permite el triunfo del Frente Popular y el ascenso de la izquierda al poder. Pero el hecho produce tal conmoción que hasta los grupos de izquierda se levantan para protestar. Y socialmente hace posible que la clase media, que nunca había tenido una influencia, llegue al poder, a través del Partido Radical. Y eso produce un cambio que dura hasta nuestros días. Sin embargo, nadie reconoce que todo esto se consigue exterminando a un grupo de jóvenes nazis idealistas. Se habla de derechos humanos, de los desaparecidos, pero nadie recuerda a esos muchachos que les cortaron los dedos para robarles los anillos, que murieron engañados. Que una vez que se rindieron, convencidos de que los encarcelarían, los mataron a todos y ni sus familiares pudieron entrar a la morgue a reconocerlos. Yo aún recuerdo a esos muchachos, tengo las fotos originales de todos ellos, que se las voy a entregar a un museo. Chile se ha saltado esa parte de la historia, como muchas otras.
- ¿Cómo cree que se debe enseñar la historia para que sea significativa, para que sirva para comprender el pasado y el futuro?
Se debe humanizar. Centrarse no en las efemérides, sino en las personas. En las vidas. En quienes hicieron la historia. O'Higgins, Manuel Rodríguez, José Miguel Carrera, eran tipos fantásticos. Ahora la teleserie va a hablar de los Pincheira. Eso me parece muy interesante… Hay que entender qué movía a estas personas. Hay que entender la función de las sectas, que es fundamental. El enorme peso de la masonería. Cómo es que Bolivar inventa a Bolivia; cómo es que Inglaterra, a través de los masones, destruye el imperio español en América, que estaba formado por unos pocos virreynatos, para dividir América y crear un montón de países y así dominar ellos. Cómo todos nuestros héroes fueron manejados por sectas y mueren exiliados: O'Higgins en Perú, San Martín en Londres, Carrera asesinado en Mendoza, Manuel Rodríguez termina trágicamente en Til Til…
- ¿Y la influencia de las sectas se mantiene hasta hoy?
Lógico, todo el poder está manejado por las sectas: el Opus Dei, los "millonarios de Cristo". Así como los ingleses manejaron la Independencia en Latinoamérica con la masonería, eso continúa hasta hoy con Estados Unidos, que ahora están preparando el conflicto de Chile con Perú y Bolivia. Y esto lo logran a través de las sectas. La Cia es una secta que está metida en todas partes controlando a todo el mundo. Ahora Estados Unidos quiere crear un nuevo país en la Patagonia, para eso metieron a Tompkins, que no es más que un palo blanco de Rockefeller. La Fundación Rockefeller financia a todos los ecologistas.
- ¿Hay que defenderse de Tompkins y no, por ejemplo,

de empresas contaminantes como Alumisa?
No, esos son inventos para que los ecologistas, manejados por Estados Unidos, se queden con el sur de Chile. A las empresas simplemente hay que aplicarles las reglas. Pero el peligro son los norteamericanos. Tomkins tiene a Chile dividido en dos con el Parque Pumalín, y ni siquiera hay un camino para unir las dos partes. Tenemos que defender el sur. Ir a colonizar. No puede ser que un extranjero con visa de turista se compre media Patagonia. Eduardo Frei Ruiz Tagle se opuso y no le hicieron ni caso… Si esto sigue así, Chile va a llegar hasta el Bío Bío. Eso debería hacer la universidad: enseñar la biopolítica, la geografia de la propia tierra…
- ¿Por ahí ve usted la consolidación de la identidad en las nuevas generaciones?
Absolutamente. Hay tanto que hacer, los jóvenes tienen que ir a colonizar, y a trabajar en la tierra, en lo propio, en vez de estar desesperados luchando por un puestecito en una oficina.
- ¿Y qué piensa del conflicto con Bolivia?
El tratado de 1904 tiene que respetarse y no tienen nada que salir al mar. Chile tiene un destino tremendo de soledad. Nosotros deberíamos poner una muralla, como la muralla china si los bolivianos siguen molestando, que se las arreglen solos. No son capaces tampoco. Ya le entregamos a Argentina Laguna del Desierto. Basta. Hay que ponerse firmes.

- ¿Cómo llega usted concretamente a unirse al nacional socialismo?
Yo entonces, sin ser un activista en política, estaba con la izquierda, con el Frente Popular y ese hecho (la matanza obrera) me produce una enorme conmoción. Y me planteé por qué todos los del Frente utilizaban nombres políticos y en el momento decisivo se escondían, desaparecían, y cómo estos 60 muchachos nazis lucharon con sus nombres y entregaron su vida. Entonces decidí colaborar con ellos. Pero había otra contradicción, porque los nacional socialistas habían matado a un gran amigo mío de izquierda, que era Héctor Barreto. Entonces le mandé una carta a Jorge González, el jefe de los nazis y él me respondió una carta bellísima, diciendo que él asumía la responsabilidad por la muerte de mi amigo pero que siempre la había sentido mucho y que si a pesar de esto yo quería colaborar con ellos, ellos encantados, ya que a veces la gente más alejada de la política era la que más podía aportar. Esta carta me emocionó mucho y decidí ofrecerme a hacer a la página literaria en el diario El Trabajo, que era el diario nacional socialista, con la condición de que el primer número lo dedicaran a mi amigo Barreto, y así lo hicieron.
- ¿Su nacionalismo implica la creencia de que Chile es una raza superior en Latinoamérica?
Chile es el único país de Latinoamérica que tiene una raza, la "Raza Chilena", como se titula el libro de Nicolás Palacios (aquí en el cerro Santa Lucía hay una piedra que lo recuerda, porque el vivía por aquí). Los otros son pueblos, como el argentino, el peruano, y el boliviano. Por ejemplo, el argentino está formado por inmigrantes, especialmente italianos. En Chile, la mezcla del español con el araucano (que es otra cosa que el mapuche) se potencia porque hay un origen común, porque el araucano tiene un origen frisón, europeo, y los españoles que vienen aquí son godos, germanos, entonces tienen un común denominador y un fin que cumplir. Pero para cumplir su objetivo los países con raza necesitan siempre un líder que los dirija, que interprete su inconciente colectivo. Y si el líder sabe dirigirlos van con él hasta el final. Es como lo de Arturo Prat: salta él y saltan todos. No así los italianos, que son individualistas. Pero si el líder falla, todo se pierde. Desgraciadamente en Chile, los líderes siempre se chingan, fallan al final. Jorge González termina dándole la mano al asesino de los jóvenes de su partido, a Alessandri, y se suma al partido de éste, al Liberal, y termina unido al poder económico, contradiciendo todos sus anteriores principios. Pinochet también se chingó. No fue capaz de asumir la responsabilidad por los actos de su gente. Los dejó a todos abandonados.
- ¿Cómo se puede definir lo que implica la opción nacional socialista en el contexto chileno de la época.?
Es un sistema económico que se opone al marxismo y al capitalismo y que en Chile, como en otros países, prendió a mediados de los años 30, siguiendo el modelo alemán, por su identificación con esa cultura. En concreto, significa lo que yo le propuse a la Junta Militar de Pinochet cambiar el patrón oro por el patrón trabajo. El dinero es secundario. Lo importante es el trabajo. El hombre que trabaja tiene asegurado su sustento, todo. El estado cubre todas sus necesidades. Se termina el interés del dinero. Hitler decía: "si yo te presto un ropero tú me devuelves un ropero". En cambio, en el sistema capitalista, si yo te presto un ropero tú tienes que devolverme un ropero y medio. Por qué... De ese interés vive sin trabajar el usurero.
- ¿Por qué usted sigue sosteniendo su adhesión al nazismo cuando el contexto histórico ha cambiado tanto?
Porque es un ideal, y los ideales no mueren. Es más, la mejor forma de mantener un ideal es que no se realice completamente. Jung decía que si uno está enamorado de una mujer, la mejor manera de seguir en ese estado es no casándose con ella.
- ¿Y el Holocausto? Me imagino que no estará de acuerdo con el exterminio de los judios y con todo lo que pasó en los campos de concentración.
O sea, con todo lo que no pasó. Todo eso es una soberana mentira, de la peor especie. Hay pruebas precisas. Todo esto es un montaje. A Alemania le han sacado millones de millones de dólares las supuestas víctimas judías… han inventado todo… La prensa, la publicidad. Yo tengo videos hechos por judíos que fueron a Auschwitz, y vieron que jamás hubo allí una cámara de gas. El Diario de Ana Frank es falso, está escrito con bolígrafo, que no existía en esa época.
- Pero hasta los alemanes reconocen su pasado como nación…
Pero si en Alemania ya no hay alemanes. Es un país ocupado y gobernado por extranjeros. Tienen que aceptar todo esto y entregar su plata a Israel.
- ¿?…
Lo que pasa es que los judíos inventaron todo esto porque ellos en todo el mundo manejan el capital, la banca, el sistema financiero. A ellos nos les convenía un sistema en donde el dinero deja de ser importante y hay justicia social. Pero solamente la historia dirá la verdad… En todo caso, el nacional socialismo es un ideal que sigue existiendo para millones de personas en todo el mundo.
Santiago secreto
- Cambiemos de tema. Hablemos de la generación del 38 y de los otros escritores como Huidobro y Neruda, con los que usted se relacionó. Era un tiempo en que la poesía era fundamental. ¿Cómo esto marca la cultura chilena?
Marca a la elite. Al pueblo nunca le ha llegado, a no ser que usted entienda por cultura esas fiestas en el Parque Forestal, donde pueden cortar los árboles de raiz o asaltarla. La verdadera cultura existió en una elite interesantisima. Eduardo Aguita, Braulio Arenas, Enrique Gómez Correa. Pero nadie se preocupa de ellos hoy dia. Chile es así, además de la mala memoria, hay una ingratitud. La tumba de Huidobro en Cartagena es una vergüenza, Yo quiero sacarlo de allí.
- ¿Cree que la poesía es algo muy arraigado en el alma nacional, a pesar de ser un género marginal y no comercial hoy día?
Por supuesto, Chile es poesía. El hecho de vivir entre el mar y la cordillera, en un país tan precario como Chile, que está a punto de caerse al mar, crea en el alma un sentido especial de la vida, que se expresa dramáticamente en la poesia. El amor por el drama, la tragedia, el hecho de levantarse de nuevo después de un terremoto. Los bosques del sur. Es algo que está en la poesia de Teillier, por ejemplo, un poeta extraordinario y muy desconocido.
- ¿Y cree que van a seguir surgiendo grandes poetas?
Depende de que los jóvenes que escriben poesía sean realmente rebeldes, independientes.
- ¿Siente nostalgia del Chile bohemio de su generación?
Siento nostalgia todos los días, Pero todavía existe el Santiago secreto, los cités, los viejos barrios, Avenida Matta, Mapocho. En todas partes hay secretos lugares, secretas plazas. A pesar de los rascacielos. El barrio Concha y Toro, Valparaíso. La calle Carmen, la calle Marcoleta. El cerro Santa Lucía. Tenemos una casa en Valparaíso y siempre salimos a caminar, encontramos escaleras que nadie sabe a donde van... Siento nostalgia de las conversaciones en los bares hasta el amanecer, del sentido de la amistad.
- ¿Y a qué le echa la culpa de la pérdida de esos valores?
A la lucha por la vida y a los políticos… Cuando llega Eduardo Frei Montalva al poder impone el sentido del partidismo, de ayudar sólo a la propia gente. Antes no importaba de qué partido fueras. Un marxista, un radical o un nazista podían conversar perfectamente. La Democracia Cristiana acaba con eso. Sin embargo Frei, personalmente, tenía el sentido de la amistad. Se acordó de sus amigos con los que desayunaba en el café Santos y los ayudó cuando estaban mal.

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