Descubrimiento caribe de octavio paz






descargar 23.59 Kb.
títuloDescubrimiento caribe de octavio paz
fecha de publicación27.07.2016
tamaño23.59 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Derecho > Documentos
DESCUBRIMIENTO CARIBE
DE OCTAVIO PAZ


Por Alexis Ortiz

“Dales la vuelta,

cógelas del rabo (chillen, putas),

azótalas,

dales azúcar en la boca a las rejegas,

ínflalas, globos, pínchalas,

sórbeles sangre y tuétanos,

sácalas,

cápalas,

písalas, gallo galante,

tuérceles el gaznate, cocinero,

desplúmalas,

destrípalas, toro,

buey, arrástralas,

hazlas, poeta,

haz que se traguen todas sus palabras”.

Octavio Paz. Las palabras.

Para un niño de los años cincuenta del siglo anterior, habitante perplejo de las serranías del Turimiquire, en el Caribe venezolano, la cotidianidad estaba poblada del cine mexicano con sus inolvidables protagonistas. Por eso “Tú y las nubes” relamida en el falsete de Miguel Aceves Mejías, me sirvió temprano para consolar mi despecho ante el desdén de la catalana, propietaria de mil pecas y una melena volandera.

Pedro Infante y Ana Berta Lepe, la desterrada Libertad Lamarque y esa lacrimosa adorable, Sara García; el maestro Agustín Lara que no tardó en recordarnos que “las rondas no son buenas, que hacen daño, que dan pena y se acaba por llorar. La María Bonita que se deslizó como nave al garete por la espumosa Acapulco, Pedro Vargas, Toña la Negra, José Alfredo Jiménez (que nos creó una nostalgia aún no cumplida por Guanajuato), Jorge Negrete, Silvia Pinal y, desde luego, entre los refugiados el portentoso Luis Buñuel.

Mención muy especial es necesario hacer del perínclito Mario Moreno Cantinflas, él nos mostró que el pelado puede redimir al pelado, pero sobre todo, que un comediante puede ser útil para mucho más que la risa, que ya es bastante. Porque Cantinflas convenció al mundo que en el territorio audiovisual el entretenimiento y la pedagogía no son términos antinómicos, algo que ya fatigada la primera década del tercer milenio, no terminan de comprender los jerarcas de CNN, FOX, Univisión, Televisa, Venevisión y otras dinámicas corporaciones de la noticia como espectáculo.

Luego con la edad nos fueron apareciendo otros héroes mexicanos: el Toro Valenzuela y Hugol Sánchez, Julio César Chávez, contundente como un huracán de obsidiana; y otros que se escaparon de las lecturas: Netzahualcoyotl, nombrado por el gran Darío en su Salutación a Roosevelt, Rulfo, porque se sabe que su espectro aún vaga por Comala, Carlos Fuentes, ganador allá en nuestros pagos del premio Rómulo Gallegos, Leopoldo Zea, Enrique Krauze y ese sabio abarcador Alfonso Reyes, porque Borges dijo que la indescifrable providencia le había entregado la total circunferencia.

Volvamos para cerrar este capítulo al viejo cine de la infancia, ese de Juan Charrasqueado y los mariachis, que nos acostumbró a amar a ese México lindo y querido, desde el Cuauhtémoc postrero, que no estuvo en un lecho de rosas, hasta el Cuauhtémoc Blanco de hoy que representa la alegría popular. Y claro está, a pedir en estos tiempos atormentados, por las víctimas inocentes de la vesania criminal del narcotráfico.
Octavio Paz nuestra Piedra de Sol
Pero para nosotros el verdadero descubrimiento de México aconteció cuando comenzaron a caer en nuestras manos, como en catarata luminosa, los libros de Octavio Paz, ese Huey Tlatoani de la literatura mestiza en castellano.

En el siglo XX no hubo a nuestro juicio en la América entera, es decir de Alaska a la Patagonia, un intelectual más completo que este hijo de Ciudad de México, la “región más transparente del aire”.

Cuando decimos intelectual, no nos referimos a esos sabios unidimensionales, que provocaron en Sábato la exclamación que por el camino de la especialización, estábamos regresando a la ignorancia.

No, para nosotros un intelectual es una figura versátil, compleja, enciclopédica, curiosa al extremo, que pueda decir con el optimismo de Quevedo: “Nada me desengaña, el mundo me ha hechizado”.

Aparecieron en el sur del hemisferio en la vigésima centuria, hombres que no pueden ser desestimados en su rango intelectual, tales son los casos de Germán Arciniegas, Jorge Luis Borges, Mariano Picón Salas, Pedro Henríquez Ureña, Guillermo Cabrera Infante, Mario Vargas Llosa y el ya nombrado Alfonso Reyes…En España José Ortega y Gasset, don Miguel de Unamuno y el sevillano Antonio Machado, tienen que ser reconocidos como gigantes del pensamiento…Mientras que en norte América el empeño de los intelectuales en acomodarse el traje de tecnócratas, puede ser que haya conspirado contra su creatividad.

Mas quiero insistir: Octavio Paz fue el más completo por diverso y penetrante. Poeta a los niveles siderales de Neruda, Vallejo o Darío, mágico y refinado en su oficio de escritor como García Márquez y Carpentier, sencillo para llegar al alma popular como Jorge Amado, la Ibarbourou y Andrés Eloy Blanco, este Octavio no fue segundo de nadie en lo atinente al análisis profundo, literario pero también filosófico y antropológico, del ser, la identidad mexicana y por inevitable extensión, la hispano americana.

Descubridor como el Almirante de la mar océano
Así como el excelso genovés al servicio de los reyes católicos completó la geografía terrenal con sus viajes, Octavio Paz es para los españoles de la península y para nosotros los ultramarinos, un almirante que nos introduce en el descubrimiento de lo que somos, ayer y hoy, en acto y en potencia.

Aliado de San Juan de la Cruz, Teresa de Cepeda, Vitoria, Suárez, Quevedo, Cervantes, Lorca, Ortega, Machado y Unamuno, para mencionar sólo un trozo del elenco de los hispanos más fieles al cristianísimo amor al prójimo, Octavio Paz es un creador comprometido, o sea un hombre que participa en el diseño, asume y defiende un proyecto histórico.

En su caso el proyecto es el de la convivencia democrática y la tolerancia, el reconocimiento y respeto a la otredad, del derecho de los otros a ser diferentes. Y por añadidura, el de la necesidad de conocernos a nosotros mismos, el de atrevernos a pensar con nuestra propia cabeza, eso sí, sin caer en aislacionismos prepotentes e idiotas.

De Paz aprendemos en las primeras lecturas a no temer a la modernidad, pero a buscarla por el camino tranquilo del diálogo y el estudio, sin hacerle concesiones al autoritarismo, las prohibiciones y la demagogia. Nos queda claro que lo que identifica más cabalmente al sujeto civilizado es la tolerancia, la aceptación de los demás con su carga de errores y aciertos.

Sin embargo no se queda ahí lo que uno aprende gracias a la vasta obra de Octavio Paz. Descubre uno, por ejemplo, que paradojas aparte, los hijos de la América mestiza, la que “aún reza a Jesucristo y aún habla en español”, Darío dixit, somos iguales pero diferentes. O por mejor decir, muy parecidos entre nosotros pero con experiencias históricas que nos singularizan.

Así vemos como pueblos nuevos como Cuba y Venezuela, para utilizar la clasificación de Darcy Ribeiro, presentan inexorablemente modalidades existenciales distintas a las de pueblos testimonio de avanzadas culturas precolombinas, como México y Perú, o a los trasplantados como Estados Unidos, Canadá, Argentina y Uruguay.

Por eso cuando revisamos el recorrido de nuestras patrias a través de la madre historia, se nos revela en las páginas de Octavio Paz que la independencia en México no tuvo líderes deslumbrantes y teñidos del programa de la Ilustración, que fueron al propio tiempo militares victoriosos, como Bolívar, San Martín, Miranda, O´Higgins, Santander o Antonio José de Sucre, sino que fue un proceso más modesto y quizás más profundo, popular y apegado a la tierra, porque no era la ilusión de una aristocracia terrateniente, molesta con el absolutismo peninsular porque no le daban acceso al gobierno propio y al libre comercio.

Del mismo modo nos permitió Octavio Paz conocer que esa lucha por la redención agrícola, con su nostalgia del esplendor azteca y maya, además de estar presente en la guerra de independencia, estuvo en la desigual lucha de México contra los imperialismos de Estados Unidos, donde perdió la mitad del territorio, y francés que permitió al mundo conocer a un indio sabio, de nombre Benito Juárez, quien proclamó que “entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz”.

La lucha por la tierra siguió con la Revolución Mexicana de los albores del siglo XX, porque los liberales positivistas también impidieron esa reivindicación, obligando al campesinado irredento a levantarse tras las banderas de caudillos telúricos como Zapata y Villa. En ese caso nos recalca Octavio Paz la originalidad de la Revolución Mexicana, desconectada de las ideologías europeas, y anterior a la rusa.

Para mejor comprensión, veamos como él describe el fenómeno:

“Desnuda de doctrinas previas, ajenas o propias, la Revolución será una explosión de la realidad y una búsqueda a tientas de la doctrina universal que la justifique y la inserte en la Historia de América y en la del mundo… Distingue a nuestro movimiento la carencia de un sistema ideológico previo y el hambre de tierras… Casi todos los programas y manifiestos de los grupos revolucionarios contienen alusiones a la cuestión agraria”.

No obstante el descubrimiento mayor que Octavio Paz nos concedió, fue el acercamiento a esa dama perfectamente bella, por espíritu y envoltorio, Sor Juana Inés de la Cruz, precursora de todo lo que de terrenal y divino pueden tener las mujeres de este Nuevo Mundo.

Para presentar a la monja sabia y poetisa no podemos sustituir con nuestra precaria prosa, lo que en síntesis rutilante nos despeja Octavio Paz:

“Sor Juana nos ha dejado un texto revelador, al mismo tiempo declaración de fe en la inteligencia y renuncia a su ejercicio: La Respuesta a Sor Filotea. Defensa del intelectual y de la mujer, la Respuesta es también la historia de una vocación. Si se ha de hacer caso a sus confesiones, apenas hubo ciencia que no la tentara. Su curiosidad no es la del hombre de ciencia, sino la del hombre culto que aspira a integrar en una visión coherente todas las particularidades del conocimiento…Así, no vive para una idea, ni crea ideas nuevas: vive las ideas, que son su atmósfera y su alimento natural. Es un intelectual: una conciencia. No es posible dudar de la sinceridad de sus sentimientos religiosos, pero allí donde un espíritu devoto encontraría pruebas de la presencia de Dios o de su poder, Sor Juana halla ocasión para formular hipótesis y preguntas. Aunque repita con frecuencia que todo viene de Dios, busca siempre una explicación racional: “Estaban en mi presencia dos niñas jugando con un trompo y apenas yo vi el movimiento y la figura cuando empecé, con esta mi locura, a considerar el fácil motu de la forma esférica…”.

Y es revisando a Sor Juana, atrapada en las trampas de la fe, que Octavio Paz hace un llamado a no perderse en este mundo de afirmaciones y negaciones, de dogmas, ideas preconcebidas, ideologías y facilismo intelectual, “que ignora el valor de la duda y del examen”.

Octavio Paz ganó el premio Cervantes y el Nóbel de literatura, además de muchos otros galardones, pero quizás su mayor logro es que hoy se pueda decir, sin exageración ni poses, que él es un poeta principalísimo en largo discurrir de las letras castellanas, y por encima de eso, que sus indagaciones estuvieron y se mantienen a la vanguardia del pensamiento contemporáneo hispano americano.

En una presentación de su obra poética el temió: “No sé si algunos de mis poemas resistirán la erosión de los años. El terco oleaje del silencio nos amenaza a todos y a todos nos sepulta”. Por una vez no estuvo acertado Octavio Paz, no hay sepulcro duradero para un maestro como él. Además, él mismo lo dijo: “Uno de nuestros recursos contra el olvido es la poesía”.
jalexisortiz@hotmail.com

Cell. 754 366 79 42.

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Descubrimiento caribe de octavio paz iconEl primer paz enrico Mario Santi recopila los primeros escritos de...

Descubrimiento caribe de octavio paz icon2014 AÑo de octavio paz”

Descubrimiento caribe de octavio paz iconContinuación de la biografía de Octavio Paz…

Descubrimiento caribe de octavio paz iconNuestra lengua de octavio paz

Descubrimiento caribe de octavio paz iconOctavio Paz, El arco y la lira (El poema)

Descubrimiento caribe de octavio paz iconPrograma cultural en homenaje a Octavio Paz

Descubrimiento caribe de octavio paz iconMáscaras Mexicanas de la obra de Octavio Paz

Descubrimiento caribe de octavio paz iconAlrededores de la literatura hispanoamericana Octavio Paz

Descubrimiento caribe de octavio paz iconTeorías contemporáneas acerca de traduccióN: Octavio Paz

Descubrimiento caribe de octavio paz iconExtracto de "Los hijos de la Malinche" de Octavio Paz






© 2015
contactos
l.exam-10.com