Título original: The last barrier






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. No hay otro tiempo; y lo que sucedió hace dos mil anos en nuestro mundo, es parte del desenvolvimiento de este momento; no de aquel momento sino de este preciso instante. No se trata de mirar dos mil años atrás ni de tratar de recapturar aquel momento en tu imaginación. Lo único que debes hacer es despertar. Despertar interiormente en este momento, entonces tendrás comprensión propia. El desarrollo de un evento en el mundo lleva su tiempo, pero la Verdad, y la revelación de la Verdad, siempre está allí, presente’.

Hizo una pausa y permaneció en silencio tanto tiempo que comencé a pensar en el desayuno, en el viaje a Efeso, en la reparación del coche. Finalmente se reclinó hacia adelante y me miró como buscando. 'Quiero que me escuches atentamente', dijo. 'Aquieta tu mente y escucha’.

Tu cuerpo es la Virgen María. El Espíritu es Cristo, la Palabra que fue trasmitida a través de Gabriel, el mensajero eterno. El aliento es el Aliento de la Misericordia de Dios, y es ese aliento el que da vida al alma. Mientras el alma no sea animada por el Espíritu no es más que un pájaro sin plumas.

‘Existen muchos caminos hacia Dios, pero el de María es el más dulce y gentil. Si puedes disolverte en María, la matriz, el patrón de la vida, la Divina Madre, serás formado y recibirás forma en Cristo, y Cristo será en ti. Entonces, por el aliento de la Misericordia de Dios, llegarás a Ser, y Lo conocerás. Porque es el aliento de misericordia lo que otorga el ser. En cada momento Dios aparece en forma viviente, y nunca se manifiesta dos veces en el mismo momento.

'María trajo a Jesús al mundo porque fue elegida para hacerlo, y por eso recibió el conocimiento de dar a luz. Se dice que Gabriel, el mensajero, se presentó a María en forma de hombre. Ella creyó que la buscaba como mujer y esto por un momento la inmovilizó y se entregó a su Señor. Si ella no se hubiera relajado, el niño concebido en ese momento hubiera sido irreconciliable, inflexible, hubiera sido imposible vivir con él. Tu cuerpo es la Virgen María, el Espíritu es Cristo, el aliento es el aliento de la Misericordia de Dios. Tu alma está dormida hasta que es animada por el Espíritu Santo. En cada momento de nuestra vida en algún lugar nace un niño. El niño que nace puede ser un ser humano consciente de Dios, o puede ser inflexible, uno que compite eternamente con la vida. La responsabilidad de darse cuenta de estas cosas es inmensa. Si puedes oír lo que te estoy diciendo ahora, comenzarás a comprender. Al ser impregnado con el Espíritu, podrás, insh'Alá, comenzar a conocer, pero esto no te hará la vida más fácil ni más liviana. Quizás te haga la vida más pesada, pero será una vida llena de significado y propósito.

'María es la Divina Madre. María está en el azul de la llama, y María es la matriz de la forma de todas las posibilidades divinas aquí, en nuestro mundo. Es necesario que se la reconozca. Aprende a amar a Dios con todo tu ser, con todas tus partes: corazón, mente y alma; y entonces podrás comprender el significado del nacimiento de virgen. Aprende a orar y tus plegarias regresarán desde la matriz misma que forma al hijo.

'Al sufi se lo llama "hijo del momento". Al disolverse en cada momento en María, algo se redime para que el hijo pueda nacer, y lo que nace es hijo del momento. Ese niño puede transformarse en un hombre consciente de Dios y entonces será llamado sufi, o puede andar por la tierra sin conciencia, dormido, sin llegar a ser humano, no consciente de Dios ni de las maravillas de Su creación, sin conocerse a sí mismo y por lo tanto no comprendiendo verdaderamente el amor. Tu cuerpo es la Virgen María, recuerda esto en cada momento de tu vida. Esta es la responsabilidad que debemos asumir al recibir conocimiento, al recibir el ser.

'María fue elegida para concebir a Jesús porque mantuvo intacta su pureza. La gente simple llama a esto "virginidad", pero los que saben comprenden que ser puro significa ser completamente adaptable, fluir con cada momento, ser como un arroyo que surge de las aguas de la vida misma. Ser puro es desplegar alegría, y la alegría es la revelación del conocimiento de la perfección de Dios. El Trabajo" que has estado buscando es el Espíritu de Dios, y el Espíritu de Dios es el Cristo que viene a redimir el mundo. El mensajero eterno siempre está dentro de nosotros esperando revelar el momento a través de la Palabra, y el día en que María es reconocida nuevamente, reaparece el Cristo, manifestado en el mundo exterior. Recuerda quién es María, y un día, cuando estés preparado, y cuando Dios así lo quiera, sabrás de qué te he hablado’.

La mayor parte del viaje la pasamos en silencio. Si bien recordaba las palabras que Hamid me había dicho esa mañana y hasta las había anotado en mi cuaderno, sabía que pasarían muchos anos antes de que pudiera comprender su verdadero significado. Recuerdo haberme sentido humillado y avergonzado por haber subestimado una vez más lo que Hamid me enseñaba. En cierto modo mi búsqueda de los derviches parecía ahora carecer de sentido; en realidad, la mayor parte de mi búsqueda hasta el momento me parecía una pérdida de tiempo. Crecía ahora en mí el deseo de llegar a saber qué había detrás de este viaje, de comprender todos los hitos del sendero que me había llevado hasta este momento.

‘No nos detendremos en Efeso ahora’, me dijo Hamid. ‘Ya es tarde y debemos llegar hasta María antes de que caiga el sol. Quizás podamos pasar la noche en la ciudad y recorrerla mañana. La mejor manera de llegar a María es subiendo a pie los seis kilómetros de la colina, pero no lo haremos ahora porque estoy muy cansado. Sin embargo, al regresar, deberás bajar caminando.'

El camino de ascenso era empinado con curvas afiladas y una vista extraordinaria de los alrededores. Excepto por los caminos pavimentados y los autobuses llenos de turistas, nada había cambiado mucho desde los tiempos de la crucifixión. Los pastores recorren las colinas con sus rebaños de ovejas y cabras, las plantaciones de olivos dan fruto desde el comienzo de la historia, y las ropas que usan los hombres y mujeres del campo son las mismas que siempre usaron. Era como entrar en una escena bíblica que permanecerá igual hasta el fin de los tiempos.

Nos detuvimos en la cima de la colina y caminamos hacia la capilla. Al principio, la magia del lugar pareció disminuida por los restaurantes llenos de turistas y los negocios de regalos pero luego, el ruido del gentío se fue apagando y al doblar una esquina nos encontramos en medio de una misa al aire libre. Habían levantado un altar y había unas cien personas arrodilladas en el suelo. Había turcos del este, de tez oscura, mujeres con rústicos vestidos negros, y peregrinos de Estambul y Europa. Un sentimiento de profunda paz y quietud interior envolvía el lugar y quise arrodillarme con los demás. 'Vamos’, dijo Hamid, 'primero a María.'

La capilla era una construcción de piedra, muy pequeña, rodeada de árboles inmensos. El interior era frío y sombrío, iluminado por cientos de velas titilantes; cada una, una ofrenda de amor. Compramos velas, las encendimos y las ubicamos cuidadosamente en los nichos de la pared.

Hamid, de pie frente al altar, oraba. Me uní a él y rogué llegar a comprender el propósito de este viaje a lo desconocido, y oré para ser conducido hacia la Verdad.

No nos detuvimos mucho tiempo en la capilla, pronto caminábamos en dirección a uno de los cafés cercanos. ‘Quizás te preguntes cómo puedo orar a Dios a través de María cuando he sido educado en la fe musulmana', me dijo Hamid al sentamos. '¿Sabías que en cada mezquita hay un nicho de oración dedicado a María? No nos preocupa la forma de la religión. Lo que nos interesa es la verdad que en todas las religiones espera, en silencio, ser revelada. Cuando recibes el conocimiento, en tu amor a Dios presentas tu respeto a todos Sus Mensajeros. Algunos son conocidos, otros jamás lo serán.

‘EI día de hoy marca el principio de una nueva vida para ti, es decir, si has sido lo suficientemente humilde, y si verdaderamente has venido con ambas manos, dejando tras de ti todo. María sólo recibe a aquellos que se le acercan con todo el ser. Es lo mismo que el ojo de la aguja del que ustedes hablan. Para pasar a través del ojo de la aguja es necesario dejar de lado las opiniones, y darse cuenta de que uno no sabe nada. Para ser recibido por María, es necesario que te disuelvas.

'En la tradición islámica, todo comienza con la aceptación de la Unidad de Dios, sólo existe Un Ser Absoluto del que todo brota, y dentro del cual todo existe. Puedo decir que creo en la inmaculada concepción porque comprendo las cosas de las que hemos estado hablando; me interesa el sentido interior de las palabras, y no me atrapa el mundo de las formas.

'Pero por el momento hemos dicho lo necesario. Se está haciendo tarde de modo que pasaremos la noche aquí y cenaremos en un restaurante extraordinario. Por la mañana regresaremos’.

Esa noche me senté al borde de la cama en el cuarto de un hotel en Efeso a ponderar lo que había escuchado durante el día. Hamid se había retirado a su habitación, dijo que quería estar solo después de la visita a María. Yo sentía la misma necesidad y agradecí la oportunidad de sentarme en calma conmigo mismo.
Al poco tiempo, mi meditación se vio interrumpida por los pasos de Hamid que caminaba en su cuarto, ubicado arriba del mío. Lo había visto nervioso antes de retirarse; ahora lo oía caminar todo el tiempo y me pregunté si ocurriría algo. De pronto se escuchó un ruido proveniente de arriba: un sonido como de loza rompiéndose, como si alguien hubiera arrojado un gran objeto contra una pila de platos. Corrí hacia el cuarto de arriba, subiendo de a tres escalones y golpeé la puerta.

No hubo respuesta inmediata pero al tiempo le oí decir: 'Entra.' Estaba de pie en el centro de la habitación. Sobre la mesa al lado de la ventana, había una vasija de vidrio rota y su maleta estaba en el piso, abierta y con toda la ropa revuelta. Sostenía en sus manos las gafas, una de cuyas lentes estaba hecha pedazos.

'Oí un ruido', dije. '¿Algo anda mal?'

'Si. Algo anda mal. Debemos regresar a Sidé de inmediato. Prepara tus cosas, partiremos lo más pronto posible.’

'Pero Hamid', protesté, 'casi no tenemos luz en el coche y está oscuro; nos va a llevar toda la noche llegar allí’

'¿Y eso qué tiene que ver? ¿Cuántas veces más debo decirte que tienes que confiar? Algo anda mal. Todavía no sé qué es, pero debemos regresar de inmediato.’

‘Pero ¿como lo sabes?’, pregunté, asombrado.

'¡Basta! Prepara tus cosas y apúrate. Te espero afuera. Ah, paga la cuenta al salir.' Metió precipitadamente sus cosas en la maleta y bajó rápidamente las escaleras.

Tan pronto como pude me uní a él, que esperaba en el automóvil. Era noche oscura con un cielo lleno de estrellas y noté que había media luna.

Viajamos toda la noche. Hamid no pronunció una palabra. Contemplaba el camino sentado en silencio o se recostaba y dormía, roncando ruidosamente. Las luces del coche eran tan débiles que mantenerme en el camino requería toda mi atención. Como no era temporada de turismo había poco tránsito y al amanecer habíamos llegado a unos cien kilómetros de Anatolia.

‘Directo a Sidé', dijo Hamid. '¿Tienes suficiente gasolina?’

"No, no creo que alcance.'

'No importa. Debemos confiar, no hay tiempo que perder.'

Conduje los últimos veinte kilómetros con la aguja indicadora en cero. Sin embargo, el combustible alcanzó; llegamos a la casa justo cuando la gente de la villa comenzaba a despertar.

Sin esperar a que aparcara, Hamid me hizo detener el coche frente a la puerta y bajó rápidamente. Al bajar se golpeó la cabeza contra el borde de la puerta y sus gafas saltaron. Corrí para recogerlas y se las alcancé. ‘Las gafas no importan', dijo. ‘Vamos rápido’.

Entramos en la casa. Yo no sabía qué esperar; nada parecía fuera de lo normal. Hamid recorrió la casa y luego cruzó el patio hacia el cuarto de la joven. Golpeó la puerta pero no hubo respuesta. 'Ve a buscar en tu cuarto', ordenó.

'¿Qué cosa?’, pregunté.

'Debe de haber algo allí. Apúrate.'

Corrí escaleras arriba y entré en el cuarto. Ella estaba sentada al borde de la cama. La lana azul estaba enredada por todos lados, sobre la cama, alrededor de las postes de la cama y diseminada por el suelo. Tenía el cabello desarreglado y los ojos encendidos de ira. Me miró y señaló con ambas manos un sobre que había en el suelo. Lo levanté: estaba dirigido a mí, a cargo de Hamid. Llamé a Hamid que corrió escaleras arriba. 'Ábrelo', dijo, sin mirar a la joven que se levantó para saludarlo.

Era un telegrama de mi colega, corto y directo. 'Regresa inmediatamente', decía. 'Presencia necesaria por reventa negocio...'

'¡Estúpido idiota!', gritó Hamid. Dijiste que vendrías con ambas manos, sin dejar .nada tras de ti. Ahora veo por qué las cosas fueron tan difíciles. Ahora vete. Regresa y haz lo que tienes que hacer.'

Y sin más palabras abandonó el cuarto. La joven permaneció sentada con sus grandes ojos abiertos fijos en mí. Difícilmente había comprendido lo que Hamid dijera. 'Vamos', le dije, 'te acompañaré a tu cuarto.' La conduje escaleras abajo; ella llevaba el manojo de lana entre sus manos. Abrí la puerta y la conduje hasta la silla junto al escritorio. Ahora lloraba en silencio; grandes lágrimas rodaban por su rostro.

'Debo ir a Inglaterra', dije. "Hay cosas que me requieren allá, pero regresaré tan pronto como me sea posible. ¿Podremos hablar a mi regreso?' No respondió. Volví a subir a mi cuarto y comencé a empacar.

Siete

Lo que estás buscando es lo que busca.
San Francisco de Asís
Dije: "Eres demasiado cruel."

'Debes saber", respondió,

"que soy cruel por bondad y no por rencor o perversidad.

Al que entra diciendo: 'Soy yo', le golpeo la frente;

porque este es el trono del Amor, ¡oh idiota! ¡no es un cobertizo para ovejas!

Límpiate los ojos, y contempla la imagen del corazón.'
Mevlana Jelalu'ddin Rumi
'Pero Hamid, ¡tuve que regresar! A veces suceden cosas así que cambian los planes. Ahora todo está arreglado; ya no hay nada que interfiera mi compromiso aquí. Puse todo en manos de un apoderado y le dije que estaría fuera de Londres por un período indefinido de tiempo. Tiene toda la autoridad necesaria para tomar decisiones y firmar papeles por mí.'

Desde mi regreso a Sidé, Hamid casi no me dirigía la palabra. Estuve en Londres menos de una semana y regresé lo más pronto que pude. Le había enviado desde Londres un telegrama para decirle que los asuntos estaban arreglados y que pronto me volvería a reunir con él.

Finalmente, al cabo de tres días de silencio, respondió a mis ruegos y aceptó mis explicaciones.

'Juraste que no habías dejado nada sin concluir. Te dije que no nos era posible iniciar un viaje juntos a menos que vinieras con ambas manos. Parece que no es el momento justo; será mejor que regreses a Inglaterra y rehagas tu vida allí. Quizás dentro de un año estés mejor preparado’.

'Por favor, Hamid', le rogué. 'Créeme, ahora todo está arreglado, ya no hay nada que me pueda alejar. No hay nada más importante para mí que este momento. De eso estoy seguro.'

'Escúchame atentamente.’ Se sentó muy erguido en la silla y golpeó la mesa con el puno. 'Eres el hombre más terco y obstinado que he conocido en mi vida. No oyes lo que se te dice. No pareces darte cuenta, a pesar de lo que llamas "tu búsqueda", de la importancia de trabajar verdaderamente sobre ti mismo. Crees que tienes derecho a opinar, pero no tienes derecho ni siquiera a pensar que sabes algo. Si deseas comprender el Camino, tienes que sacrificar algo. ¿Lo haces? ¿Verdaderamente haz hecho algún sacrificio? Quizás te has desprendido un poco de tu afán de comodidades, y de ciertos condicionamientos británicos, pero para llegar a comprender es necesario sacrificarlo todo. Si realmente lo hubieras hecho no habrías tenido que regresar a Londres por una ridícula charla de negocios totalmente innecesaria. "No se puede servir a Dios y a Mamón", ¿no es eso lo que ustedes dicen?"

‘¿Por qué estás tan enojado, Hamid?’, le pregunté. '¿Por qué es tan importante una semana? ¿Acaso no volví en cuanto pude? Y si no me hubiera ido entonces, lo más probable es que más tarde me hubieran necesitado por un tiempo más prolongado’

'¿Cómo lo sabes?’, gritó. '¿Qué sabes tú? Todavía no escuchas lo que te digo. ¡Confía, confía, confía! Si hubieras venido con ambas manos, si hubieras confiado en Dios, ¿crees que esto habría sucedido? Sabes que nada se debe al azar. De modo que escucha y te diré la verdadera razón por la que tuviste que regresar a Inglaterra,

‘Una vez iniciado este camino no hay retomo. Después de tu llegada a Sidé comenzaste a autocomplacerte. Te estuve observando. Por orgullo y arrogancia pensaste que habías logrado algo. Pero no hay nada que lograr, sólo se trata de entregarse a una vida de servicio. Y tú te empeñaste en espiritualizar tu ego, siempre aferrado a tus opiniones y conceptos. La meta de este viaje está mucho más allá de lo que puedes concebir.

'Pensaste que la razón de tu regreso a Londres era mera coincidencia o quizás estupidez de parte de tu colega. Pero no es así. En lugar de renunciar a todo y confiar en Dios, mantuviste algo que considerabas necesario para comprar tu seguridad al regresar a Londres. ¿No es eso?’

En ese momento deseé más que nunca antes no haber comenzado este viaje. Me sentía avergonzado. Sabía que lo que Hamid estaba diciendo era cierto. Había dejado las cosas arregladas de tal manera que pudieran producir una especie de póliza de seguro, para poder regresar después a la vieja vida como si nada hubiera ocurrido. Después de hacer esos arreglos, aparté el asunto de mi mente por completo, pero cuando mi colega me llamó para que lo ayudara a liquidar la venta del negocio de antigüedades, puso al descubierto mi propia falta de fe.

'Ahora escúchame. No me interesa tu autocompasión y además todavía no he terminado contigo. Hay otra razón por la que me enfureció tu regreso a Inglaterra. Lo que nos llevó a María en Efeso fue una secuencia de eventos muy importante. Allí fuiste iniciado en los primeros pasos en el sendero, en el fundamento de lo que he estado tratando de trasmitir te. Una vez introducido al camino, para pasar a la etapa siguiente de la revelación del misterio, es necesario trabajar con doble intensidad sobre uno mismo. Y justo cuando la revelación había comenzado para ti. debes partir a Inglaterra rompiendo completamente la continuidad de nuestro trabajo. Y la única causa de ese regreso fue tu falta de disposición para sacrificar tu seguridad. Esta es la razón por la que no debes dejar cosas sin terminar, porque cualquier asunto no concluido impedirá que des el paso siguiente hacia un compromiso total. Ahora que has regresado, para que podamos seguir juntos, debes reafirmar tu compromiso.'

Hizo un breve silencio, ponderando cómo seguir. 'Si, con conciencia y honestidad, respondes "lo haré" a la Voluntad de Dios, te compadezco, porque conozco los sacrificios que tendrás que hacer antes de que te sea dado el conocimiento de tu Unidad esencial con Dios.

‘Si deseas contemplar la Verdad, debes aprender a dedicarte a la búsqueda con todo tu aliento, y debes dirigirte a Dios en cada paso. Cada mañana, al despertar, deberías orar para que se te permita servir, no esperando nada a cambio.

'Ahora tendrás que decidir si estas verdaderamente preparado para proseguir, para dedicarte incondicionalmente al Trabajo de Dios en la Tierra’.

Me sentí cercano a Hamid como nunca antes me había sentido, y supe que era capaz de confiar. ‘Sí’, dije. ‘Lo haré.'

Hamid se puso de pie y me abrazó como a un hijo. ‘Me alegro de que hayas regresado', dijo. Te eché mucho de menos.’

Ahora llorábamos los dos, y el amor que fluía entre nosotros disipó lo pasado.

'Gracias', le dije, 'gracias por aceptarme nuevamente y por ser tan paciente.’

'Cuando tengas conocimiento', dijo, sonriendo, 'dirás "gracias" en cada momento, porque cada momento es esencialmente perfecto. En verdad que Sus obras son maravillosas. Lamento ser tan duro a veces, pero temo que hay personas que sólo así aprenden.

'Ahora descansaremos y mañana por la mañana veremos cómo continuar.

'Además, quiero que sepas que la joven desapareció el día que partiste para Inglaterra. No te lo dije antes porque hasta decidir si te aceptaría nuevamente, no era de tu incumbencia. Me enteré de que viajó a Antalya, pero nadie la ha visto.

Verifiqué en todos los hoteles y agencias de viajes, pero hasta el momento no hay señales de ella. Ya había hecho cosas así antes. Debes orar por ella. Desea intensamente ser ayudada.'
A la mañana siguiente, en lugar de la reunión acostumbrada en su cuarto, dimos un paseo por la playa. Caminamos en silencio hacia el anfiteatro. El día anterior me había sentido cerca de lo que Hamid llamaba un estado de perplejidad, el punto en el que finalmente nos dirigimos a Dios y descubrimos que toda nuestra autoimportancia es ilusión. Cuando tomé conciencia de que nada sabía, de que era incapaz de actuar en la debida dirección para promover el cambio interior que me era necesario, entré en desesperación. Pero Hamid también me había dicho que precisamente en el momento en que nos damos cuenta de nuestra impotencia nos colocamos en el inicio del camino del conocimiento.

Nos sentamos en las rocas frente al océano. Hamid estaba quieto y en silencio, pero, como tantas otras veces, su silencio tenía más intensidad que sus palabras. Parecía que cada momento le era preciado y la profundidad de sus sentimientos agregaba una nueva dimensión a cada acción y experiencia que compartíamos. Cuanto más tiempo pasábamos juntos, menos me importaba el tiempo, y el espacio había sido devorado en el viaje a Londres y de regreso a Estambul. La estructura invisible del tiempo que nos permite experimentar la distancia se estaba disolviendo y por momentos, al darme cuenta de que cada vez había menos cosas de qué aferrarse, menos puntales que mantuvieran vivas las ilusiones que hasta ahora había atesorado, sentía gran temor.

Hamid se puso de pie sobre la roca en la que estábamos sentados y elevó sus brazos señalando la gran curva de la bahía. Era una mañana perfecta. El viento frío había amainado y el sol, claro y brillante, resplandecía y centelleaba en el agua del mar. Todo estaba muy calmo; se podía escuchar el crujir de los remos de un bote pescador más allá de la punta de las rocas.

'¿No es hermoso?’ me preguntó. 'El único propósito del amor es la belleza. Vivir debería ser un acto de amor. Emana hacia los que te rodean la libertad de este sentimiento. Nunca te dejes controlar por tus pasiones pero osa vivir apasionadamente. Porque sólo conocerás a Dios cuando llegues a amar completamente!

Pero dime, ¿qué has podido comprender realmente desde que tú y yo estamos juntos? No con la mente, sino con el corazón.'

Me aterraban estas preguntas. Era muy difícil dejar de lado mis viejos conceptos, pero era más difícil aún tratar de poner en palabras los pequeños descubrimientos que sentía haber comprendido verdaderamente.

'Creo que lo más importante', comencé, 'es que lo que hasta el momento había creído comprender, no es real. Hubo momentos, sí, destellos de inspiración, pero la mayor parte del tiempo sólo estuve coleccionando información de muchas enseñanzas, y ahora todo eso parece inútil’.

Hamid sonrió. ‘No está mal, ¿cierto?' preguntó.

'No sé. Anoche estaba desesperado porque, cuando dijiste que no había nada que lograr, toda mi vida pasada perdió su significado, pensé que todo había sido una gran pérdida de tiempo. Ya no siento felicidad. No sé lo que siento.'

"La razón de eso es simple', respondió. 'A medida que te deshaces de tus condicionamientos, también pierdes tus hábitos y llega un momento en que todo parece muy negativo. No te preocupes por eso. Si no te sintieras así, se podría pensar que te niegas a soltar algunas de las más preciadas posesiones de tu mente. Siempre hay un sentimiento de pérdida cuando se abandonan las ilusiones, pero es un estado temporario, pasará. Sigue así. ¿Qué más puedes decirme?’.

'Bueno, en Londres me fue muy difícil hablar con la gente, hasta con mis más viejos amigos. Todos parecían mirarme con sospecha y cuanto más trataba de decirles lo que había estado sucediendo conmigo, peor era. No pude comunicar lo que había vivido aquí. Fue un gran golpe; sentí que en cierto modo los había traicionado, porque ellos siempre me siguieron en todo lo que yo hice.'

'Ah', dijo Hamid, ‘pero tu misión es tratar de crear un lenguaje nuevo. Todavía no comprendes esto. Cuando finalmente tu corazón se abra, serás capaz de hablar desde allí, y ellos comprenderán lo que dices. Sin embargo, recuerda que cada uno entiende a su manera, no necesariamente del modo en que tratas de expresarte.'

'¿Cómo sabré cuando eso se produzca? ¿Cuándo sabré que verdaderamente estoy hablando desde el corazón?’.

‘Eso no es fácil de responder, pero cuando el corazón se abre, uno sabe. Sin embargo, puedo decirte algo: cuando hables con este lenguaje nuevo, verás que en las personas con las que tratas de comunicarte se producen cambios reales. Igual que la respiración, las palabras traen al mundo relativo un Espíritu, y producen un cambio. Sin un cambio real no hay libertad, ni para el buscador del camino ni para aquellos con los que entra en contacto.

"El corazón es la sede del alma. Cuando hablas desde el corazón, puedes encender fuego en los corazones de los otros. Al reconocerlas, comienzas a despertar a las almas dormidas y ese fuego se va expandiendo; no hay nada más contagioso que el amor.

'Pero si deseas vivir como un ser humano real y así poder dar amor a otros, primero debes morir en amor. Por eso en el Islam se dice: 'Muere antes de morir". Tenemos que aprender a morir en cada momento; y al morir en amor adquirimos la forma del amor.

'Es necesario mucho valor para morir a cada momento. Pero mientras no te entregues verdaderamente no serás un verdadero
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