Título original: The last barrier






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Cinco
Detrás de cada "Oh, Señor" que emites, hay miles de "Aquí estoy".
Mevlana Jelalu'ddin Rumi

El alma recibe del alma que conoce, y no del libro o la palabra.

Si el conocimiento de los misterios se origina en el vacío de la mente, es iluminación del corazón.
Mevlana Jelalu'ddin Rumi

Como siempre, a la mañana siguiente a las siete en punto me presenté en el cuarto de Hamid, pero esta vez lo encontré durmiendo. En realidad roncaba: un sordo retumbar bajo las sábanas. Por todos lados había libros y papeles esparcidos; supuse que había pasado toda la noche despierto. Junto a su cama, una pila de papeles más ordenados que el resto, llamó mi atención. El título de la primera hoja era: ‘Un Camino de Entrega y Servicio. Los místicos sufís del siglo trece’. Bajo el título había una cita:
La tierra y la arena están ardiendo. Apoya tu rostro sobre la arena ardiente y sobre la tierra del camino, ya que todo herido por el amor debe llevar en su rostro la marca de la herida, la cicatriz tiene que estar a la vista. Deja que se vea la cicatriz del corazón, porque el que transita el camino del amor es reconocido por sus cicatrices.
Profeta Mahoma (La paz sea con El)
¿Quién era Hamid? No era la primera vez que me hacía esta pregunta. Aparte de las noches que pasamos juntos en su apartamento en Londres, su vida me era desconocida. Muchas veces intenté obtener información, pero él siempre desviaba la conversación, indicando que su vida era su vida y que no correspondía que yo hiciera preguntas. Insistía tanto en esto que verdaderamente yo no tenía idea de quién era Hamid.

¿Sería un Derviche? me preguntaba. Esos papeles junto a su cama me intrigaron y me incliné para hojearlos. Los ronquidos continuaban, y aunque sabía que estaba invadiendo su intimidad, la tentación era muy grande.

Estaba a punto de levantar la primera hoja cuando se despertó. Por un instante no se percato de mi presencia. Luego, al verme inclinado sobre sus papeles, saltó y, con el rostro desfigurado por la ira, grito: "¿Que estás haciendo aquí? ¿No has aprendido nada? ¡Entras en mi cuarto sin permiso y tienes el atrevimiento de espiar mis cosas! ¿Qué más has hecho? ¿Qué más has espiado? Vamos, habla.'

Le aseguré que sólo había estado allí unos segundos, y que no había tocado nada. Le expliqué que no había querido despertarlo, y que él me había pedido que estuviera en su cuarto a la hora acostumbrada, que no sabía qué hacer, si irme o quedarme. Me sentía casi enfermo de miedo y vergüenza.

'¡Basta!', me interrumpió. 'Has cometido un grave error, debería echarte de mi casa. En nuestra tradición se nos pide honestidad y, más que nada en la tierra, respeto por la dignidad del ser humano. Tú eres joven, inexperto e inglés, y por eso te han sido admitidos varios errores, pero ahora tendrás que aprender. De ahora en más no entrarás en mi cuarto sin tener permiso, y no preguntarás nada, a menos que te autorice a hacerlo. Si eres atento, y te comportas adecuadamente, podremos continuar adelante Si no, ya encontraré algún otro. No eres tan importante, ¿sabes? Quizás seas un instrumento útil, pero puedes ser reemplazado fácilmente. ¿Comprendes? Ahora ve a preparar el café y el desayuno y déjame solo hasta que te llame.'

‘Lo siento Hamid', le dije. 'Perdóname, por favor.'

Fuera!', gritó. ‘No hay lugar para sentimentalismos aquí. Tenemos mucho trabajo, y si deseas aprender, debes ponerte a trabajar y no arrastrar viejos errores. Está bien que digas 'lo siento', pero no esperes piedad de mi parte.'

Mientras preparaba el café, me di cuenta de que en realidad había esperado piedad en lugar de simplemente disculparme y ver que el momento ya había pasado.

Media hora después escuché a Hamid gritar desde su cuarto. ‘Ven', ordenó, ‘y sube el desayuno.'

Tenía el cabello todavía mojado, y me saludó como si nada hubiera pasado. 'Bueno', preguntó, '¿qué has aprendido?'

La pregunta era tan inesperada que no encontré respuesta. Varias veces antes había sucedido esto, y cada vez yo había caído en la trampa. Creía tener una idea de qué iba a suceder a continuación, y me sentía tranquilo en la situación, y entonces Hamid salía con algo que destruía completamente la continuidad. Una vez, en Londres, le pregunté por eso. Y me dijo: ‘Para encontrar el Camino es necesario romper el reloj. Debes destruir tus patrones de comparación.'

Me quede en silencio unos minutos, tratando de encontrar una respuesta que le agradara.

No sé que responder', dije. 'Apenas acabo de llegar y me encuentro tan desorientado que no sé qué he aprendido. Es todo tan nuevo, quizás pasen unos días antes de que pueda responder.'

Tonterías', dijo. 'Eres terco y perezoso. Si pudieras escuchar y confiar, podrías responder. Con seguridad has aprendido algo.' Enfatizó las últimas palabras y se inclinó mirándome intensamente a los ojos.

'¿Y bien?'

'He aprendido que verdaderamente no sé nada, y que el viaje acaba de comenzar. Hasta el momento todo fue preparación.'

'Siempre es así, todo es preparación', dijo, 'de modo que esa no es la respuesta. Ahora nos preparamos para el mundo y que vendrá, pero cuándo vendrá está en manos de Dios, y no en las nuestras. Siempre debemos estar preparados. Prepararse es el arte de permanecer despierto. Si estás despierto quizás algún día puedas ver el mundo real. No esperes entrar en ese mundo si andas dando vueltas como sonámbulo en un sueño. Casi todas las personas están dormidas, pero no lo saben. No despertarás por leer libros que te digan que estás dormido. Ni siquiera si te lo dice un maestro. Sólo puedes despertar si lo deseas, y empiezas a trabajar sobre ti mismo para deshacerte de toda la basura que te impide conectarte con tu verdadera naturaleza. Y despertar no es una experiencia supranormal. He conocido a muchos que se llaman a sí mismos psíquicos y están mas dormidos que otros que no saben nada acerca de estas cosas. Esos se engañan creyendo que si pueden entrar en contacto con algún tipo de "guía" están eximidos de hacer el trabajo por sí mismos. Lo único que hacen es ocultar su dolor tras otro conjunto de ilusiones.

'Lo único que se puede hacer es llegar a conocer la Unidad de Dios; entonces todo nos es dado. Si buscas trozos de El, aspectos de la Realidad Única, quedas atrapado en los pedazos, ¿y dónde está entonces la Unidad? Si te detienes en el viaje, para admirar las flores, podrías olvidar el objeto de tu búsqueda y quedarte con las flores. Por cierto que son bellas, pero ¿es lo que verdaderamente quieres? Observa siempre cuidadosamente los motivos que te guían, mira bien lo que haces y por qué lo haces. Busca incesantemente tu verdadera naturaleza, pero no para ti mismo. ¿Comprendes?'

Estaba escuchando y sentí que comprendía al menos algo de lo que decía. Si tratas de desarrollar el ser (cuya existencia verdaderamente no conoces) estás desarrollando una ilusión. Sólo cuando trabajas sobre ti misino por algo mayor de lo que la mente comprende, puede decirse que estás haciendo algo útil y constructivo.

Le expliqué a Hamid lo que sentía. Pareció complacido y dijo 'Ah', varias veces. Finalmente me preguntó: '¿Realmente te gustaron las aceitunas?'

Una vez más me desconcertó. 'Sí, claro', le contesté, confundido. ‘Anoche te dije que me parecían excelentes y me enseñaste a prepararlas.’

Pero no las gozaste verdaderamente si no las comprendiste. ¿Las comprendes realmente?'

¿Que podría querer decir 'comprender las aceitunas’? Eran riquísimas, por cierto, pero ¿cómo era posible ‘comprender’ una aceituna? Busqué desesperadamente una respuesta mientras Hamid, sentado, me miraba impasible, bebiendo café. Finalmente, dijo, exasperado: "No serás tan completamente estúpido como para pensar que estoy hablando de las aceitunas, ¿cierto? ¿Acaso imaginas que después de todo este tiempo, y de todo lo que te he hablado, voy a perder tiempo preguntando por aceitunas? A veces me desesperas. Escucha, por Dios. Estás aquí para aprender, límpiate las orejas y permanece despierto. Todo lo que te digo puede ser entendido en varios niveles. Si te colocas en el plano de escuchar cómo preparar buenas aceitunas, es una cosa; pero deberías ser capaz de ir más allá de eso. No te hubiera contado la historia de las aceitunas si no supiera que puedes comprender. Escucha bien ahora.

'La sal que conserva las aceitunas es la condición de nuestra vida. Antes de que se pueda emprender un verdadero trabajo, debe ser eliminada por lavado. Para obtener buenos resultados, es necesario elegir las mejores aceitunas, las de mejor calidad. Las aceitunas pueden ser los diversos aspectos de ti mismo; o, cada aceituna puede ser una persona potencialmente útil para el Trabajo. Ha sido dicho que "muchos serán los llamados, pero pocos los elegidos". El frasco, que debe ser lavado cuidadosamente, es el cuerpo, o el espacio ocupado por uno, o por el grupo. El agua adopta el color del envase en que se la coloca, y deseamos que esta agua sea tan clara como un arroyo de montaña. Por ello es tan importante el lavado ritual. Pero de eso ya hemos hablado.

‘Las aceitunas se toman muy delicadas después que se eliminó la sal que las conserva, de modo que hay que colocarlas en el frasco con cuidado y con amor y, desde ya, con conciencia. Luego viene el agua hirviendo; el primer bautismo, el bautismo con agua. Es una inmersión total, que en cierto sentido, en el mundo relativo, es muy dolorosa. Debes comprender que este camino requiere un sufrimiento consciente. Recuerda que el rosal puede producir una rosa perfecta solamente si se lo poda debidamente. La poda puede causar dolor a la planta, pero si la planta comprende la necesidad, se llenará de gozo cada vez que el jardinero se acerque con las tijeras. Si hemos de avanzar en este camino, es necesario reconocer la necesidad del sufrimiento.

‘El agua se deja en el frasco sólo el tiempo suficiente para que las aceitunas se hinchen. La piel no debe romperse, por que si una aceituna se pudre, las otras se arruinarán. El cocinero debe saber cuánto tiempo dejar el agua en el frasco, y a qué temperatura.

'Ahora el cocinero agrega limón y menta. ¡Qué buena combinación de sabores! Deberías probarla con cordero asado, ¡delicioso! Es una mezcla perfecta de ácido y alcalino, positivo y negativo, yin y yang. Y finalmente se agrega aceite de oliva, y entonces las aceitunas quedan equilibradas. Este es el segundo bautismo. Es el bautismo en Espíritu, la esencia de las aceitunas. Esto es alquimia, ¿te das cuenta?, y es un acertijo. Debes agregar algo al potaje, que es al mismo tiempo la verdadera esencia de lo que estás cocinando. Luego aprietas fuerte la tapa y lo dejas durante cuarenta días y cuarenta noches, el tiempo necesario para que ciertos aspectos del proceso creativo se produzcan. Al final de ese lapso todo debería estar equilibrado y mezclado adecuadamente. El limón y la menta se habrán mezclado con el aceite de oliva, y el sabor de las aceitunas con el del aceite y con los demás ingredientes, todo se hará uno. El ciclo se ha completado, y todo vuelve a su origen.'

Viendo mi asombro, sonrió. '¿Ves?, es necesario ir más allá de la apariencia de las cosas. Existen en el mundo algunos cocineros verdaderos; si pudieras comer los alimentos que preparan, recibirías todo lo necesario para transformarte de hombre dormido en hombre que ve con los ojos del universo y oye con los oídos del viento y toca con las manos de Dios.'

Durante unos instantes sólo hubo silencio. Se escuchaba el romper de las olas en las rocas y el ladrido de un perro. En ese silencio había paz y anhelo. Más que nunca antes sentí el deseo de morir a todo lo que había en mi mente aislada y egoísta, para encontrar algo puro, el conocimiento. Deseaba ser capaz de volver a la vida cotidiana con algo del mundo real, algo que pudiera ser de utilidad para alguien.

Hamid me miraba atentamente. No encontré nada que decir, pero él sonrió satisfecho. 'Bien’, dijo, 'estás comprendiendo algo. Sin embargo, un poco de comprensión es peligroso, porque te hace vulnerable y fácilmente puedes ser desviado del camino. Al trabajar para descubrir la propia naturaleza, uno se abre a un mundo invisible mucho más poderoso que el mundo que se percibe con los sentidos ordinarios. Quizás pienses que la bomba atómica es poderosa, pero no es nada comparada con el poder de los elementos. Sin embargo, estas cosas sólo se pueden comunicar cuando uno es fuerte y tiene una verdadera convicción. Ahora, tu cuerpo está muy debilitado porque dudas y eres obstinado. El cuerpo pierde energía y se debilita cuando hay duda. Si la creencia es genuina, se dispone de toda la energía necesaria. Tú todavía tienes mucho que andar. Desde mañana tendrás que trabajar más con tu cuerpo. Como has practicado vegetarianismo durante tanto tiempo, tendrás que ser cuidadoso en la ingestión de proteínas. Pero cuando uno se compromete con el Trabajo, necesita, más proteínas que de costumbre porque es necesario quemar todo lo que entra en tu campo magnético.

Cuando estamos juntos, y tú estás abierto, y trabajamos juntos, está bien; pero cuando no estamos juntos, debes comer bien, dormir bien y hacer bien el amor.' Me miró con el rabillo del ojo, y me pareció que me estaba diciendo algo que yo no podía entender.

'Antes de venir a sentarte conmigo, prepárate y ábrete a lo que te será dado. En otros momentos sal a pasear y goza del sol y del aire fresco. No andes rumiando estos temas, a no ser que recibas instrucciones específicas de mi parte.

Te contaré otra historia. En Londres hay algunos maestros. Por ejemplo, una mujer que es dueña de un restaurante y pasa allí la mayor parte del día, pero pocos la conocen y pocos saben quién es. Una vez oí que le decía a un joven: "Oh, escúchame amigo. El tránsito en Londres es muy pesado. Demasiados coches en la calle, la gente anda enojada y no es amable. Los coches chocan y se dañan mutuamente. Ahora que tú tienes un poco de conocimiento, debes aprender a conducir tu automóvil. Yo soy excelente conductora. Cuando conduzco no choco contra los otros coches, aun cuando ellos choquen entre sí. Conduzco mi coche y observo lo que hago, para así poder hacer el movimiento justo. Recuerda que el tránsito es muy malo ahora, y lo es en todo el mundo. Debes aprender a ser un buen conductor si quieres andar por la ruta."

'¿Crees que estaba hablando de automóviles?’ preguntó Hamid. 'No, estaba hablando del tránsito en el mundo invisible, que verdaderamente está en aumento. Y está en aumento porque lo enoja no ser reconocido. Hay muchos seres humanos que no conocen la naturaleza de las cosas; son llevados de aquí para allá, y antes de que puedan recobrar el control chocan, y es un milagro cuando no se hacen daño. Escucha bien, y ora para poder comprender, y luego recuerda lo que has comprendido.’

Entonces se levantó, se estiró, y para mi sorpresa, eructó sonoramente. Me di cuenta de que la reunión había terminado.

‘Ha llegado el momento de almorzar, y también de que descanses. Beberemos raki, y luego puedes dormir una siesta en la playa. ¿Has bebido raki alguna vez?

‘No’ contesté. 'Ni siquiera sé qué es.’

‘Entonces te espera una sorpresa.' Sus ojos brillaban y se puso a bailar sobre la alfombra, girando con los brazos extendidos y moviendo las manos y los dedos como una bailarina hindú’

'Sólo los hombres bailan aquí’, dijo 'Quizás algún día bailemos juntos. Pero eres tan inglés que quizás tengas ideas equivocadas’. Rompió a reír y luego me abrazó. 'No te preocupes', dijo. 'tienes tanto que aprender, que bailar te hará bien. Veré si puedo encontrar a los gitanos del pueblo contiguo. ¡Ah, qué bella música tocan! Comeremos pescado fresco a la parrilla y conocerás a mi amigo Mustafá. Es un enamorado, v como está enamorado canta como un ángel. Tendremos una fiesta y giraremos como giran los planetas. Y tú, mi amigo, aprenderás a ser un hombre y a comportarte como tal

‘Hay algo que quiero preguntarte', vacilé antes de proseguir. 'Quiero saber quién es la joven del cuarto de abajo’.

Se dio vuelta de golpe y mirándome fijo, habló a los gritos:

Te he dicho que no hagas preguntas a menos que sea el momento adecuado, a menos que te haya sido permitido. Te será dicho lo que necesitas saber, cuando corresponda. Esta es mi última advertencia. No harás preguntas acerca de nada que no te concierna. Además, ¡eres un verdadero tonto!'

Lo seguí al café de la plaza. Caminaba rápido, sin apartar la mirada del frente, y yo no sabía si debía seguirlo o no, pero iba corriendo unos seis o siete pasos tras él. Al llegar al café el propietario salió a recibirlo pero Hamid lo apartó. Se sentó a una mesa con vista a los botes pescadores y pidió a gritos una botella de raki. Yo esperé afuera, en la zona de mesas al aire libre, hasta que él pidió otro vaso y me indicó que me sentara frente a él. Sirvió un poquito de un liquido incoloro en cada vaso y luego los llenó de agua. El licor se transformó en una mezcla lechosa, como ajenjo. Sin otra advertencia levantó la copa, tocó con ella la mía, y se bebió el contenido de un trago, indicando que hiciera yo lo mismo. Bebí un trago abundante. ¡Era algo horrible! Me quemó la garganta, produjo temblores en mi espalda y me estrujó la lengua. Traté de sonreír pero tenía las mandíbulas cerradas como si acabara de salir del dentista. Hamid ya había vuelto a llenar mi vaso. 'Bebe', ordenó. ‘De un sorbo esta vez’.

¿Qué clase de enseñanza espiritual era ésta? De un solo trago me bebí el contenido del vaso.

Cuando pude respirar nuevamente, lo miré. El se había servido otro vaso y hablaba en turco con el camarero. Sin dirigirme la mirada, volvió a llenar mi vaso y siguió habando. Esta vez bebí lentamente, me desagradaba el sabor, pero no quería ofender a Hamid que parecía gozar enormemente del raki. El licor producía en mí un efecto extraño. El mundo visible pareció reducirse a dos dimensiones, hasta que finalmente me di cuenta de que estaba borracho.

'¿Qué te está pasando?' preguntó de pronto. '¿No sabes beber, eh, inglés? No hay nada malo si se toma alcohol moderadamente. Pero tú has bebido demasiado con el estómago vacío. Eso es una tontería.'

‘Pero tú me diste de beber!'

'¿Eso qué tiene que ver? ¿No tienes acaso la posibilidad de tomarlo o dejarlo? Podías elegir, y sin embargo bebiste sin estar habituado y ahora estás borracho. ¿No es muy tonto? Debes aprender a discriminar y si es necesario, a desobedecer. Ahora ve a la cocina y elige lo que quieres comer. Yo ya pedí un plato.’

Yo estaba enfurecido. Esto era un manoseo. Primero me acorralaba y luego me acusaba de ser estúpido. ¿A qué estaba jugando? En Londres había dicho que no era bueno beber más que un poco de vino durante la cena, y aquí consumía grandes cantidades de este licor de gusto horrible diciéndome que yo no estaba preparado para eso. Pero él me había dicho que bebiera...

El alcohol me había mareado y había dejado al descubierto la ira, una ira que antes no había percibido. En la cocina, al acercarme a las cacerolas para elegir la comida, comencé a gritarle en inglés al joven que estaba sirviendo: que no sabía qué quería, que no me importaba nada, y que deseaba volver a Londres donde las cosas eran diferentes.

Como no entendía mis palabras, me sonrió con paciencia y cuando finalmente le señalé uno de los platos, tomó nota y me acompañó hasta la mesa.

‘¿Y bien, dijo Hamid. '¿Qué has aprendido de todo esto? Quizás si bebes otro trago podrás ver todo con mas claridad.'

Sirvió otro vaso y me lo alcanzó. Esta vez bebí sin quejarme; ya no le sentía gusto a nada y estaba a punto de soltarme y comenzar a gritarle, a el, al camarero y al restaurante, cuando todo comenzó a girar y sentí que había llegado el momento de bailar.

'Bailemos', le dije a Hamid, poniéndome torpemente de pie. Tengo un deseo urgente de bailar. Quizás me puedas enseñar una danza turca.'

Llegué hasta el centro de la plaza. Hamid no movió un músculo. Siguió comiendo su almuerzo.

'Ven', grité, ‘bailemos.' Casi caí en brazos del camarero que se acercaba a mí. Lo aferré y comencé a moverme con él ni ritmo de un vals a la antigua arrastrándolo hacia la mesa. Traté de asir el brazo de Hamid.

‘Todos deberían bailar. ¡Es maravilloso estar vivo!'

Luego, con un último aliento, tropecé con la mesa y caí a los pies de Hamid con el camarero encima.

El golpe me despertó un poco. El camarero, riendo, se incorporó sacudiéndose la ropa. Hamid guardaba un silencio amenazador.

Se levantó, creciendo por sobre mí que yacía en el suelo tratando de poner el mundo en foco.

'Esto', dijo, 'es lo más desagradable que he visto en mi vida. ¿No te dije que no debías beber? Vete a la cama ya mismo.' No sé cómo llegué a la casa y me arrojé en la cama. El raki me produjo un estado extraño, mitad sueño y mitad alucinación, y me sumí en un sentimiento mezcla de miedo y culpa.

No estaba seguro de si me había comportado tan mal en el restaurante o si había sido pura fantasía; de todos modos, la tristeza y el abatimiento que experimentaba hicieron que me preguntara una vez más cuál era el propósito de estar allí.

Creyéralo o no, este era mi tercer día en Sidé. Había perdido el sentido del tiempo. Un día con Hamid no se medía en horas. El tiempo se hacía trizas constantemente. Conmoción tras conmoción rompían el ciclo de la vida normal. No tenía oportunidad de indulgirme, ni de discutir conmigo mismo o de justificar mi propia confusión, porque una confusión seguía a la otra en tan rápida sucesión que mi mente, acostumbrada a un pensamiento lineal, se aturdía rápidamente. ‘La dirección divina’, recordé de pronto lo que Hamid había dicho una vez, 'es llevar a un hombre a la perplejidad.'

Pero junto con la perplejidad me asaltaba el temor de que mi mente se quebrara. ¿Sería capaz de enfrentar lo que está más allá de la mente y de la conciencia? La única esperanza era confiar completamente hasta que el miedo que oscurecía la realidad de la experiencia se disipara. Quizás si pudiera liberarme del miedo sería capaz de escuchar y ver con claridad lo que significaba este viaje extraordinario. ¿Pero como liberarme? Hamid me había dicho que en el camino del conocimiento los que más dudan a menudo se transforman, paradójicamente, en los más gnósticos. Confiar y dudar al mismo tiempo, abandonarse a lo desconocido y al mismo tiempo poner en cuestión a cada instante el motivo, la meta; ¿cómo era posible?

Tirado en la cama en ese estado de medio ensueño inducido por el raki, me di cuenta de que lo que experimentaba era temor a lo desconocido y no el acostumbrado miedo al rechazo. Todo el que sigue un camino espiritual lo hace a partir de cierto tipo de rechazo, de lo contrario no habría búsqueda. Si uno se siente totalmente aceptado, ¿por qué buscar? El temor a lo desconocido, por otro lado, es algo que todos debemos enfrentar tarde o temprano. Me di cuenta de que estaba atrapado por el miedo. Quizás por eso Hamid me había emborrachado, para que me soltara y pudiera encarar el problema. Inmediatamente comencé a sentirme mejor, y luego me di cuenta de que nuevamente estaba excusándome, buscando otras maneras, más sutiles, de negarme, de no entregarme a algo superior. Decidí salir a caminar por la playa para despejar la borrachera y luego ver a Hamid lo más pronto posible.

La playa estaba vacía, y soplaba viento frío desde el océano. Corrí por la arena y trepé hasta el anfiteatro. Observando desde allí las ruinas era fácil imaginar los días en que los griegos y los romanos vivían en Asia Menor, y los juegos que se llevaban a cabo en este anfiteatro, en que se usaban seres humanos como carnada de animales hambrientos. ¿Había cambiado mucho el mundo en dos mil anos? Las mismas preguntas seguían sin respuesta. Quizás no existían las respuestas.

Un movimiento detrás de mí. hacia la izquierda, interrumpió mis pensamientos. De repente me sentí incómodo como si yo fuera el intruso, y simulé estar examinando los restos de pilares. ‘
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