Relacionar el pensamiento de rousseau con el marco histórico, sociocultural y filosófico de su época






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fecha de publicación30.06.2016
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TEMA 7: ROUSSEAU


  1. RELACIONAR EL PENSAMIENTO DE ROUSSEAU CON EL MARCO HISTÓRICO, SOCIOCULTURAL Y FILOSÓFICO DE SU ÉPOCA.


Jean Jacques Rousseau nació en Ginebra en 1712 y murió en Francia, donde transcurrió la mayor parte de su vida, en 1778. Históricamente su vida transcurre durante el reinado de Luis XV, penúltimo rey francés del Antiguo régimen. Hechos importantes durante su reinado son la participación de Francia en las guerras europeas que dejaron un lastre de escasez económica, hambre y enfermedades que hicieron del rey un ser impopular; la pérdida de la mayoría de las colonias francesas en América y Asia y la expulsión de los Jesuitas (que podemos interpretar como signo de la supremacía del estado sobre la Iglesia). A Luis XV le sucedió Luis XVI durante cuyo reinado se producirá la Revolución francesa (1789) y la instauración de la República (1792).

Respecto al marco social, la sociedad europea del siglo XVIII estaba organizada en tres estamentos: la nobleza, el clero y el tercer estado. La inclusión de un individuo en uno u otro se debía a su nacimiento y la movilidad social era prácticamente nula. El clero y la nobleza acaparaban todos los privilegios.

La función del clero era el culto, la educación y el socorro de los necesitados. Entre sus privilegios estaban la percepción de una parte de la cosecha, el pago por los servicios religiosos, y las donaciones. Su poder económico era grande y la jerarquía eclesiástica estaba formada casi en su totalidad por aristócratas.

En cuanto a la nobleza, tenía un nivel económico muy alto y una cultura cada vez más refinada. Siempre estaba presente en los cuadros de gobierno, en la jerarquía eclesiástica y en los mandos del ejército. Entre sus privilegios se contaba la inmunidad fiscal, el derecho a ser juzgados por tribunales propios y la imposición de penas más leves que al resto de los ciudadanos.

El resto de la población la constituía el tercer estado. A él pertenecía la burguesía formada por ciudadanos con cierto poder económico dedicados al comercio, la industria, las finanzas, las profesiones liberales y las rentas en el caso de la burguesía rural. Su patrimonio y sus ganancias eran fruto de su trabajo y no de herencia. Valoraban el consumo aunque con moderación, el ocio y la cultura.

En el siglo XVIII se da un imparable ascenso económico de la burguesía. De hecho, en gran medida, la Ilustración es un movimiento que responde al deseo de la burguesía de modificar el marco jurídico e institucional que la relega al tercer estado a pesar de ostentar un enorme poder económico. Buena parte de los ilustrados procedían de la burguesía.

El resto de la población estaba constituida por el campesinado que vivía en malas condiciones económicas ya que debía producir no sólo para su sustento sino también para poder pagar los diezmos a los propietarios. Por último, el creciente desarrollo industrial hizo que surgiera un nuevo grupo social: los obreros de las fábricas cuyas condiciones de trabajo eran penosas y cuyos salarios hacían necesario el trabajo de todos los miembros de las familia incluyendo los niños.

Respecto al contexto cultural, hay que decir que el siglo XVIII es el siglo de la Ilustración. Este amplio movimiento cultural se inició en Inglaterra con Locke y Newton, alcanzó en Francia su mayor brillantez y desde allí se difundió a otros países, especialmente a Alemania. La Ilustración defendió:

Confianza en la razón que es suficiente por sí misma para conocer la realidad y solucionar todos los problemas de los hombres y de los pueblos, pero para ello no debe someterse a ninguna autoridad, ni a la fe, ni a la tradición, ni a la autoridad de la Iglesia, ni a la del rey o a la de la nobleza.

Crítica de la religión y de la moral. Se trata de una crítica no a la religión en sí, sino a las formas históricas de religiosidad fuente de supersticiones y motivo de intolerancia y disputas entre los hombres. El ser humano debe liberarse del fanatismo y la religión debe mantenerse en los límites de la razón, no puede estar llena de creencias absurdas e irracionales, como dogmas y milagros. Se empieza a desarrollar un pensamiento filosófico al margen de Dios, surgen el deísmo y las primeras expresiones de ateísmo. La Iglesia católica sufrirá fuertes críticas que la harán perder poder e influencia. En el terreno moral, para los ilustrados actuar moralmente equivalía a actuar de acuerdo a la razón y al deber y no a principios religiosos.

Valoración de la ciencia y la técnica. La ciencia puede descubrir las leyes que rigen la naturaleza, predecir el curso de los acontecimientos y controlarlos; se hace posible la explicación del mundo sin recurrir a Dios y la ciencia se emancipa de la religión. De hecho la ciencia se encuentra en un periodo de gran actividad y progreso.

Creencia en el progreso de la humanidad ya que la ciencia y la razón llevarán al hombre a mejorar sus condiciones de vida tanto materialmente como espiritualmente consiguiendo una vida más plena y feliz. Todos los seres humanos serán ilustrados, educados y salvados de la miseria, de la opresión, de la ignorancia y la superstición.

Concepción de la política que garantice la igualdad, evite el despotismo y la concentración de poderes, que promueva la tolerancia religiosa y la libertad de pensamiento. (Por ejemplo: surge el derecho penal moderno basado en la presunción de inocencia, se suprime la tortura, se sientan las bases para el liberalismo político y económico, para el moderno estado de derecho y para la separación de poderes).

El derecho natural: Los ilustrados sustituyeron el origen divino de las leyes por la aceptación de que el derecho procede de la razón.

Afirmación de la dignidad humana que considera a cada hombre el centro de la vida política y sujeto de derechos inviolables por sólo ser hombre que dará lugar a las declaraciones de Derechos del ser Humano.

Entre los pensadores ilustrados destacan en Francia: Rousseau, Voltaire, Montesquieu y los enciclopedistas Diderot y D’Alembert.


  1. PRINCIPALES LÍNEAS DEL PENSAMIENTO DE ROUSSEAU


LA CRÍTICA A LA ILUSTRACIÓN
Rousseau fue uno de los mayores representantes de la Ilustración y, como tal, defendió los ideales de tolerancia y libertad. Pero fue también uno de sus críticos más duros principalmente por dos razones:

En primer lugar porque frente a la reivindicación ilustrada de la razón, Rousseau reivindica como valor superior el del sentimiento (por su valoración del sentimiento anticipa el Romanticismo).

Y en segundo lugar porque rechazó la idea de progreso ilustrada sosteniendo que la ciencia, la técnica, las instituciones políticas y en general eso que llamamos cultura y civilización no mejoran al hombre, sino que son el origen de la desigualdad entre los hombres, corrompen su inocencia y bondad naturales y tienden hacerlo más infeliz. Tras su apariencia refinada y culta, la sociedad es un puro artificio que ha hecho peor al ser humano enseñando el lujo y el goce y desvalorizando las cualidades morales.

Sin embargo para este filósofo, la humanidad debe aspirar a la justicia y a conciliar libertad e igualdad algo que depende radicalmente de la política, por este motivo su obra se centra en el tema político.

POLÍTICA: El contrato social
La gran aportación de Rousseau al pensamiento político es su teoría del contrato social con la que pretende explicar cuál ha podido ser el origen del Estado como principal forma de organización política. La teoría del contrato social de Rousseau parte de tres ideas:
a) El ser humano es bueno por naturaleza, amante de la justicia, la bondad, la paz.

b) Son nuestras organizaciones sociales y políticas las que lo corrompen.

c) Es necesario instaurar nuevas organizaciones sociales y políticas legítimas y atender a la educación de los ciudadanos, único modo de regenerar al hombre.
Para explicar cómo era el ser humano antes de la aparición de la sociedad y del Estado Rousseau elabora la hipótesis del “buen salvaje”. El hombre en estado de naturaleza es un bruto feliz con dos tendencias naturales, el instinto de supervivencia y la compasión, un sentimiento que lleva al ser humano a evitar el sufrimiento innecesario a los demás, es bueno y es pacífico.

Sin embargo al aparecer la propiedad privada el hombre natural perdió su inocencia porque con ella aparecieron las desigualdades sociales. Éstas son el resultado de la capacidad de algunos de adueñarse de los recursos naturales y reducir a los demás a una situación de dependencia económica. La nueva situación de desigualdad entre los hombres dio lugar a un estado permanente de desconfianza, violencia y recurso a la fuerza. En este punto, los propietarios se convencen y convencen a los demás de la necesidad de crear una sociedad política fundada en la propiedad y en una autoridad que la defienda. Este es el origen de la sociedad que basada en la propiedad individual, la desigualdad y la injusticia ha corrompido la naturaleza original de hombre. Viviendo en sociedad el hombre se vuelve menos feliz, menos libre y menos bueno.

Pero la corrupción de la sociedad a la que se ha llegado puede rectificarse mediante un nuevo pacto social con el que los hombres recobren la libertad e igualdad perdidas. Con ese nuevo pacto social los hombres deciden someterse a la voluntad general, única autoridad legítima.

Efectivamente, ya que por naturaleza todos somos iguales y ningún hombre tiene autoridad sobre otro, sólo puede ser legítima aquella autoridad que surja de un acuerdo entre los hombres. Ahora bien ese acuerdo debe garantizar tanto la seguridad del individuo frente a los demás como su libertad (el poder de un déspota no es legítimo porque tiene su origen en el miedo y no en la voluntad libre de un pueblo). El nuevo pacto consiste en que todos los individuos acepten renunciar a sus intereses personales y sigan los dictados de la voluntad general. Cada individuo participa libremente para definir qué es lo que quiere la voluntad general, a la vez que se somete a ella porque así se obedece a sí mismo que la ha definido. La voluntad general se caracteriza por mirar siempre al interés común mientras que las voluntades particulares están siempre dirigidas a un interés privado. Además, el pacto garantiza la igualdad para todos: todos por igual han aceptado someterse a la voluntad general, y por tanto rige sobre todos por igual.

La voluntad general es la norma de la comunidad, está por encima de los individuos que le han dado forma y en tanto que es descubierta a través del ejercicio libre del voto, obliga tanto a la mayoría que la ha descubierto como a la minoría que votó en su contra (vemos cómo Rousseau justifica ideológicamente el Estado liberal democrático).

Rousseau distingue dentro del Estado la fuerza o poder ejecutivo y la voluntad o poder legislativo. El poder legislativo pertenece al pueblo soberano. El legislador sería la persona que elaboraría la ley y la redactaría, pero sólo se haría ley cuando el pueblo la apruebe tras un sufragio libre. El legislador nunca será el que ejerza el poder ejecutivo para evitar la corrupción. Tampoco le corresponde al pueblo el poder ejecutivo sino que es necesario un agente que ejerza la fuerza pública de acuerdo con los mandatos de la voluntad general.

Respecto de cuál sea la mejor forma de gobierno, Rousseau mantiene una postura cauta. Como regla general el gobierno democrático conviene a los Estados pequeños, el aristocrático a los medianos y la monarquía a los grandes.
El problema de dios y el valor de la religión:
Para Rousseau el Estado debe ser laico, no debe fundamentarse sobre ninguna religión. No debe existir religión nacional exclusiva, tolerándose todas aquellas que toleren a las demás y que en sus dogmas no contengan nada contrario a los deberes del ciudadano o que atenten contra su libertad. El Estado no debe intervenir en las creencias religiosas de los ciudadanos sino que debe ocuparse de procurar su bienestar y preservar su libertad.

Rousseau defendió una “religión natural”, opuesta tanto al agnosticismo y al ateísmo como al fanatismo y la superstición propios de la religión tradicional. Para Rousseau el único culto que pide Dios es un corazón sencillo, ajeno a dogmas y tesis teológicas.
LA EDUCACIÓN
Rousseau presenta un proyecto educativo para lograr hombres felices y buenos ciudadanos. Parte de la idea de que si el hombre por naturaleza es bueno el objetivo de la educación es evitar que esa naturaleza se corrompa, por tanto, no debe modificar las tendencias innatas del ser humano.

En el proceso educativo, la infancia será una etapa clave. Al niño no se le puede educar razonando porque el razonamiento no es apropiado para la infancia, deberá ser practicado posteriormente. El niño debe ser educado en el campo, apartado de las influencias de la sociedad, los libros e incluso su propia familia, y el preceptor deberá esforzarse para que vaya extrayendo lecciones de sus propias experiencias. Tres principios fundamentales se deben utilizar en la educación del niño: evitar que el niño adquiera hábito alguno que pueda enturbiar su natural inocencia; desarrollar su libertad; y hacerlo fuerte, es decir, capacitarlo para hacer aquello que realmente desee.

En la adolescencia, de los 12 a los 15 años, hay que desarrollar una educación intelectual, orientando la atención del muchacho hacia las ciencias, pero a través de un contacto directo con las cosas. Entre los 15 y los 20 años, edad de la razón y las pasiones, es necesario ordenar las pasiones del joven e instruirlo en el orden moral. Ahora debe centrarse en la dimensión social y comunitaria, el amor al prójimo y la justicia.

De lo último de que se le hablará es de la religión. Como hemos dicho, Rousseau defiende una “religión natural” libre de fanatismos y supersticiones, sencilla y sin dogmas y tesis teológicas.

Por último en alumno debería hacer lo más difícil, integrarse en la vida social y política cumpliendo unas condiciones imprescindibles: persistir en el deseo de alcanzar la verdad, ser tolerante y no dejarse llevar por las pasiones.




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