La “revolucion cultural” y las “industrias culturales” correistas






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fecha de publicación28.06.2016
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LA “REVOLUCION CULTURAL” Y LAS “INDUSTRIAS CULTURALES” CORREISTAS

Correa ha lanzado la propuesta de institucionalizar las “industrias culturales” uniendo a los Ministerios de Talento Humano, de Patrimonio Cultural y de Cultura, con la Casa de la Cultura Ecuatoriana, CCE; este es otro ingrediente del falso “socialismo” del siglo XXI” que se encubre en la cacareada “revolución cultural” correista.

EL ARTE-MERCANCIA Y LAS “INDUSTRIAS

CULTURALES”

El concepto de “industrias culturales” corresponde al desarrollo de la industria capitalista: La producción de mercancías artísticas, en forma masificada y en serie para él mercado, a fin de acrecentar las ganancias de los monopolios del arte-espectáculo masificado que se desenvolvió a fines del siglo XIX con las compañías disqueras RCA Víctor, Columbia, Paramount, en Nueva York, las cuales reproducían discos de Caruso* y otros artistas de la burguesía.

Estas industrias culturales, al captar el impacto que el jazz y los blues producían entre los públicos, incorporaron estos ritmos musicales al mercado del espectáculo reproduciendo sus discos en serie y promoviendo a artistas negros como Louis Armstrong. También lo “blanquearon” promoviendo a artistas blancos -Glen Miller y Benny Goodman-, vulnerando la sustancia popular de estos ritmos originados en las plantaciones esclavistas negras del Sur de los Estados Unidos; sin embargo el jazz fue convertido en un fenómeno artístico “de masas” por la cantidad de espectadores quienes, atraídos por esos ritmos, adquirían los discos fabricados por las empresas disqueras.

Esta manipulación de las artes populares es un signo permanente de los monopolios del arte-espectáculo masificado y del Estado burgués para subrogarse el calificativo de “promotores del arte popular” mientras colocan a esas manifestaciones artísticas de raigambre popular al servicio de la cultura dominante capitalista.

La industria cultural –o economía cultural-* ya era una corriente capitalista que convertía al arte en mercancía de las empresas del espectáculo artístico. El estudio de este fenómeno realizado entre 1944 y 1947 por los intelectuales Adorno y Horkheimer, calificó la mercantilización de las artes como “Industrias Culturales”.
La conversión del arte en mercancía se catapultó con el advenimiento del cine y la televisión: La creación en un lugar apartado e inhóspito de los Estados Unidos que posteriormente sería "La Meca del Cine": Hollywood, trajo consigo el desarrollo de las multinacionales del espectáculo artístico de masas, pues éstas son las que adquieren los discos y pagan por ver las películas; el arte para el mercado, para el consumo, conllevó siempre, de facto, a la compra de los artistas: la Paramount, Columbia Pictures, Metro Goldwin Mayer, 20th Century Fox, catapultarían a las industrias culturales que hoy se extienden en el mundo capitalista-imperialista con empresas como la Wagner, Sony Entertaiment, Disney, HTV y otras.
Las "industrias culturales" son un producto nato del capitalismo que adquiere la connotación de multinacionales en la época del imperialismo. De la conversión del arte en mercancía se desprende su relación con la publicidad.
ARTE Y PUBLICIDAD: EL ARTE PROPORCIONA VALOR AGREGADO A OTRAS MERCANCIAS Y SERVICIOS
El arte y la publicidad en el capitalismo se rozan e imbrican al punto que no es fácil distinguir que es arte y que es publicidad.
Ese es, precisamente, uno de los papeles que el capitalismo hace jugar al arte: La mercancía publicitada artísticamente atrae al público y éste compra. El arte incorporado a la publicidad contribuye al consumo: Le da un valor agregado a las mercancías: joyas, perfumes, relojes de marca, Tablets, Ipods, etcétera.
También las artes son incorporado para vender servicios: Turismo, gastronomía, arquitectura, etcétera; de allí proviene otro de los calificativos que la burguesía le da a las artes: “bienes culturales” con lo cual mimetiza la conversión del arte en mercancía cómo instrumento de promoción del mercado capitalista.

Por eso, Adorno se manifestó <en contra de la mercantilización de la cultura, poniendo en evidencia las consecuencias destructoras y desastrosas de esa mercantilización respecto de los contenidos culturales y artísticos>*.

EL ARTE COMO INSTRUMENTO IDEOLÓGICO DE ALIENACION DE LAS MASAS

Cuando el arte se postra ante el mercado se aleja de la realidad económica, social, política y militar del capitalismo; se aliena así mismo de la realidad de la lucha de clases: El arte-mercancía se somete a quien lo compra y se aliena de la vida real para servirle a su comprador: El propietario de los medios de producción artísticos. Al alienarse y sumergirse en tramas y prototipos que genera el capitalismo que son productos y subproductos del sistema: violencia, gansterismo, romanticismo pueril, erotismo y pornografía, crimen serial patológico, guerra, “antiterrorismo”, etcétera, contribuye a la alienación de las masas que van al cine, ven la televisión, el Internet, etcétera: Este aspecto retardatario de las artes serviles del capitalismo envuelve a las “Industrias Culturales”.

La alienación de las masas impide que éstas tomen conciencia de la realidad de explotación y opresión que el capitalismo ejerce sobre los obreros y los pueblos; que asuman su papel protagónico para la conquista de sus derechos y aspiraciones sociales, económicas; para la conquista de su libertad política e ideológica ejerciendo la resistencia y la ofensiva en el proceso de unidad con otras fuerzas políticas y sociales imprescindible de asumir para luchar por su emancipación.

EL ARTE AL SERVICIO DE LA IDEOLOGIA Y LA POLITICA BURGUESAS
La alienación se disfraza al fomentar, desde los modos de vida y las concepciones culturales imperialistas extranjeras, o desde la visión falsamente “plurinacional” de gobiernos “progresistas” sometidos a la dominación imperialista, el individualismo, promoviendo imágenes de “los líderes”, de los “héroes individuales” por medio de prototipos diversos que en este mundo “globalizado” agreden nuestras culturas nacionales, de nacionalidades y etnias; moldes y estereotipos culturales ajenos a nuestras realidades como países que luchamos por nuestra soberanía en todos los terrenos; o de la manipulación de las artes originarias de nuestros pueblos.
En cuanto a la brutal agresión cultural extranjera, se lleva a cabo a través del cine, la televisión, el Internet, etcétera, (superhéroes, Tom Cruise, Angelina Jolie, los “X-Men”, “Iron 1,2 y 3”, los Jet Li, los héroes de las artes marciales chinas, los “Transformers” metálicos, etcétera) detrás de los cuales se deforma la realidad del mundo capitalista-imperialista y se oculta a quienes manejan la economía, la política: A los Estados imperialistas detrás de los cuales están los multimillonarios dueños del capital financiero que ejercen la dominación mundial desde los Estados Unidos, Europa y ahora China.
Esto conlleva a la relación del arte con la política, pues, al generar el arquetipo de “la belleza” del individuo como “hacedor de la historia”: (Los Ford, los Rockefeller, las Dinastías Chinas), se embellece al sistema capitalista-imperialista y se justifica la explotación y opresión de aquel sistema opresor sobre las masas trabajadoras; se promueve una visión del mundo donde la competencia por la superación individual es el “eje de la vida”, la cual es antagónica a la solidaridad que genera el trabajo colectivo que brota de la vida y luchas de los trabajadores y los pueblos; solidaridad indispensable para la unidad de los oprimidos por el capital para construir, por si mismos, su liberación de la explotación capitalista.
Esto liga al arte con la política que se ejerce -en el capitalismo- bajo circunstancias históricas concretas, sea éste un país imperialista o un país dependiente del imperialismo; tanto en la vida política “cotidiana”, como durante las elecciones que llevan al poder a unos u otros representantes del capitalismo; o en otras formas más altas de lucha popular a las que conduce la opresión del capitalismo. Las artes se colocan al servicio, o de las clases explotadoras que las compran con la riqueza obtenida a costa de explotar a los trabajadores; o al servicio de los que se levantan contra la explotación y la opresión y por la libertad política de todo yugo del capital.
EL ARTE COMO INSTRUMENTO DE TOTALIZACION DE LA CULTURA CAPITALISTA
El nivel más retrógrado y demagógico de la política capitalista deviene de la combinación de las reformas con la demagogia y la represión: La hegemonía o totalización de la cultura conduce al arte-mercancía y a los artistas comprados por los representantes de la burguesía de corte fascista a la totalización de la cultura; a la hegemonía y control del arte a través de los recursos y el poder que genera el Estado burgués manejado por los “líderes” totalizadores.
La experiencia radical que fue el nazismo está sin duda en la base de la radicalidad con que piensan Adorno y Horkheimer. Con el nazismo el capitalismo deja de ser únicamente economía y pone al descubierto su textura política y cultural: su tendencia a la totalización”.
La manipulación de la cultura y las artes para ejercer admiración, fascinación sobre la política totalizadora, atrayente y a la vez represiva de quienes elevan a los líderes autoritarios a nivel de mitos para que éstos ejerzan el poder de manera omnímoda y desde allí engañar a las masas por medio de reformas y de un falso “desarrollo social y cultural”; para ejercer la represión “legal” e ilegal sobre las masas y sus dirigentes es el aspecto concluyente de la conversión del arte en mercancía avalado por las “Industrias Culturales”, y que, con el calificativo que han terminado por dar a las artes que se colocan al servicio del capitalismo: “Bienes Culturales”, tornan aborrecible la función de las artes y los artistas al contribuir éstos a la dominación hegemónica de la burguesía que hace uso de la cultura para totalizar su ejercicio del poder.
La relación del arte con el control y la sumisión de éste a regímenes totalizadores de la cultura ocurrió con los propagandistas del fascismo hitleriano, particularmente con la cineasta Leni Riefensthal en la Alemania de aquel período nefasto, que, sin embargo fue presentado ante el pueblo alemán como “brillante” y a su “líder” como “genio” mientras se enviaba a las cámaras de gas a los judíos y a los opositores al régimen de Hitler. Fenómeno similar fue el franquismo en España que asesinó y desapareció a miles, entre ellos al poeta García Lorca, en tanto a Miguel Hernández, “solo” lo dejó morir en la cárcel: El sargento del fascista Franco, Santiago Bernabéu, –en cuya memoria se edificó el Estadio Bernabéu- fue el promotor del “Real Madrid”, equipo emblemático del fascismo español; Bernabéu contrató a la estrella del futbol-espectáculo de aquellos tiempos: El argentino Alfredo Di Estéfano, la “saeta rubia” artista de las filigranas y los goles espectaculares, hasta de “taquito”, y a la estrella del fútbol húngaro: Puskas, con los cuales contribuyó a dar una imagen artística y de belleza al Estado fascista de Franco hasta nuestros días con el futbolista estrella multimillonario Cristiano Ronaldo.*

Esta es otra faceta del arte entregado a quienes detentan el poder y se proponen convertir “la cultura” en un instrumento para ejercer la dominación totalitaria que margine, relegue o aplaste a las culturas populares que se expresan en la organización y lucha política de los trabajadores y los pueblos así como en sus expresiones artísticas y literarias reflejo de la vida y combates liberadores de los trabajadores y los pueblos.
Estos son los aspectos relevantes de las “Industrias Culturales” a las cuales Correa apologiza y anuncia con bombos y platillos va a “institucionalizar como “Revolución Cultural” en el Ecuador: La abierta conversión desde el Estado burgués de las artes y los artistas seleccionados por su equipo de publicistas y artistas bufones, en mercancías al servicio de la política desarrollista, populista, dependiente del imperialismo que autoproclaman es el “socialismo del siglo XXI”.
LA FARSA CAPITALISTA DE LA “REVOLUCION CULTURAL” PRETENDE MIMETIZARSE CON LAS “INDUSTRIAS CULTURALES” ESTATALES CORREISTAS
La ideologización “cultural” hace apología de “las obras”, crea ilusiones entre la juventud que anhela estudiar, hacer arte, proyectarse como ser social. De ahí la inversión millonaria en maquetas, proyectos arquitectónicos, afiches que aparecen en la televisión subordinada al gobierno, en la propaganda radial, en las vallas levantadas a los costados de las vías y carreteras que publicitan: “La Universidad de las Artes" en Guayaquil, la “Ciudad del Conocimiento” –PACHAI- en Imbabura; la Universidad Amazónica –IKIAM- En Napo; publicidad que oculta el sometimiento de Correa al modelo elitista, tecnocrático, extranjerizante con membrete de “excelencia”, que ahora se propone complementar con la institucionalización de las "Industrias Culturales" uniendo en un solo Ministerio a los de “Talento Humano”, “Patrimonio Cultural”, Ministerio de Cultura y a la Casa de la Cultura Ecuatoriana, (CCE) para remachar lo que denomina “Revolución Cultural”.
Esta imbricación de publicidad, propaganda, arte, concretados en las farras sabatinas, homenajes y festejos, ahora, con el control de todos los poderes del Estado burgués que no cambiarán la "Matriz Productiva" pues la dependencia del país, con algunos cambios en la producción, se acentuará, necesita de la propaganda, de la publicidad y de las artes, tanto las de origen popular como el folklore y aquellas que los pueblos mantienen en vigencia como el pasillo, el pasacalle, el bolero, las danzas autóctonas de los pueblos mestizo, indígenas y negro, como de las "nuevas" ligadas al pop, al hip- hop, al rap que ya vienen siendo manipuladas por el correismo para presentarse ante el público y ante las pantallas líquidas como “promotores del arte popular”; en esa línea sus publicistas y estetas de "la revolución ciudadana" y el "socialismo del siglo XXI" propagan sus videos y otras formas de publicidad política sublimada con elementos artísticos para presentarse como “demócratas” y “revolucionarios” mientras, detrás de esta política se benefician los banqueros, empresarios, importadores y exportadores y, desde luego, las grandes compañías extranjeras que apuntan a explotar el petróleo que reposa bajo el Yasuní -que ya están explotando-; y las compañías cupríferas chinas y las de otras potencias imperialistas que tienen en la mira las riquezas auríferas y de plata que tenemos en nuestro subsuelo.

Para intentar frenar el desenmascaramiento que las organizaciones gremiales y sindicales, los movimientos y partidos políticos de izquierda llevan a cabo desenmascarando su entreguismo y su política al servicio de las oligarquías criollas, Correa ha “institucionalizado” la persecución “legal” a través de los aparatos de “Justicia” controlados por él y su gobierno, en contra de estas organizaciones gremiales y políticas de izquierda; de allí la persistente campaña por deformar el pensamiento de la izquierda revolucionaria que tiene a su haber una concepción científica de la historia con la cual traza el rumbo: Derrotar al imperialismo y a las oligarquías criollas para construir desde el Poder Popular el socialismo; de allí la persecución, juicios, prisiones contra dirigentes revolucionarios, hombres y mujeres, quienes, en esta tormenta se van templando y enfrentan altivamente la represión y demagogia correista.
LAS “INDUSTRIAS CULTURALES” Y LA INVERSION EN LAS INSTITUCIONES DEDICADAS A LA CULTURA EN EL ECUADOR
Correa habla de las “Industrias Culturales” ocultando que aquellas existen hace años en nuestro país como pequeñas y medianas empresas de corte capitalista que no han sido objeto de la atención del gobierno “correista”.
Veamos: “En nuestro país existen las industrias editoriales, audiovisuales, fonográficas y de artes plásticas y visuales. Estas generaron en Ecuador ingresos de 2.7 millones de dólares al año y 46. 162 puestos de trabajo el año 2009 (INEC)”*.
Se trata de “industrias” integradas al sistema capitalista pero, como puede verse, son marginales en relación con un Presupuesto General del Estado que viene superando los 20 mil millones de dólares anuales en los últimos años del gobierno de Correa. Eso se confirma porque el aporte de éstas al PIB, según sus propios cálculos no llegan al 1,7%, veamos: <La sumatorias del valor agregado, constituye uno de los métodos de cálculo del Producto Interno Bruto (PIB) de un país. Para este caso, se estimaron datos para cada uno de los siguientes sectores: artes plásticas y visuales, libros y publicaciones, audiovisual, producción y edición musical. De hecho, esos sectores aportaron al PIB con el 1,68% en 2009 y el 1,64% en 2012>*. Eso significa que Correa al perorar acerca de las “Industrias Culturales” no se refiere a impulsar las que acabamos de ubicar. ¿Entonces, a que “Industrias Culturales” se refiere?

Tampoco apunta Correa a transformar los Cuatro Ministerios de Cultura” en “Industrias Culturales”. La misma fuente destaca:

Como se puede observar, el gasto total en cultura registró una caída en 2010, respecto a 2009, lo que en términos absolutos equivale a cerca de 37 millones de dólares, cifra superior en 4 millones al presupuesto devengado del Ministerio de Cultura para 2009. En datos porcentuales, la disminución del gasto en cultura fue de un significativo 31%. Es decir, que el presupuesto destinado al sector se redujo casi en una tercera parte. La merma también es significativa si se considera que, en términos globales, el gasto público creció 17% de 2009 a 2010>*

Agreguemos que, según datos de Congresos Internacionales de Cultura*, el Estado burgués del Ecuador deja para Cultura un 0,35% del Presupuesto General del Estado (PGE). Y ya vemos que hasta ese bajísimo porcentaje -menos del 1%- fue recortado en el 31% el año 2010. Si nos atenemos al 0.35% del PGE del año 2013 que supera los 26 mil millones de dólares, a las Instituciones “Culturales” del propio Estado burgués le corresponderían: $ 94.5% millones de dólares, cantidad irrisoria para promover las artes y culturas populares, democráticas y progresistas del Ecuador plurinacional.

Estas realidades “culturales” nos demuestran: 1- Que el populismo desarrollista no ha dado impulso a las “Industrias Culturales” de corte capitalista que ellas mismas reconocen que sobreviven dentro del negocio de las artes y la cultura capitalistas. El planteamiento de Correa no es inyectar recursos para esas tradicionales y marginales Industrias Culturales de corte capitalista existentes en el Ecuador; 2- En lo concerniente al papel del Estado burgués de promover las artes y la cultura conforme reza la Constitución, el panorama es más que marginal en lo relacionado con la obligatoriedad política de promover la cultura popular del país como lo demuestran las cifras.

De otro lado: ¿Qué papel ha jugado el Ministerio de Cultura del gobierno de Correa aparte de aupar la millonaria mascarada publicitaria organizada para encumbrar su imagen de "líder" al autoproclamarse “continuador de la Revolución Liberal”? Además, los llamados “Proyectos Concursables” destinan escasos recursos para cine, danza, música y otros géneros; recursos monetarios que principalmente benefician a los artistas que se alinean con la “revolución ciudadana”.

Si hay algo que destacar es la mediocridad de este Ministerio que alimenta la corrupción: El aval dado por el Ministerio de Cultura y la Cancillería al para que represente la diversidad cultural del país en Italia: Cancillería elaboró un Reglamento que legalizó la incorporación de 40 porcelanas artísticas a la Valija Diplomática del Ecuador; quien redactó el Reglamento fue el Secretario General del Partido “Socialista”, Rafael Quintero, marido de la ex Ministra de Cultura, Erika Silva. Aquellas porcelanas artísticas portaban en su interior cocaína líquida. Hasta ahora explica el Ministerio de Cultura en que fundamentó su aval al Grupo de Teatro “Ruga la Tortuga” que era parte de una Red del Narcotráfico Internacional entre Ecuador e Italia.

Pero hay más: Según la misma fuente: <Ecuador es, claramente, un país importador de bienes y servicios culturales. Los mayores vendedores de bienes y servicios relacionados con la cultura son: Estados Unidos (29,05%), Panamá (27%), China (11%) y Colombia (5%).

Los productos que más pesan dentro de ese déficit, son los libros, cuya participación en el total de las importaciones bordea el 60% para los dos años que se analizan. Los demás productos importados corresponden, en su mayor parte, a bienes o herramientas para la producción de otros rubros culturales, entre los que se encuentran todos los insumos del área de fotografía, el cine y audiovisual, los discos, cds, reproductores, parlantes, micrófonos y demás equipos del área musical y del espectáculo”*.

Esto muestra la realidad de la política cultural del gobierno de Correa, pues, si la balanza comercial entre los llamados “bienes culturales” exportados por el Ecuador al extranjero tiene una abismal diferencia con los “bienes culturales” importados de Estados Unidos, Panamá y de otros países, los datos prueban que el Ecuador es un país dependiente de los productos extranjeros relacionados con la cultura que confirma el peso de las “Industrias Culturales” extranjeras en el Ecuador que no ha recibido de parte de Correa más que débiles expresiones verbales demagógicas mientras los pueblos del Ecuador estamos sometidos a la agresión cultural extranjera que afecta a nuestra juventud y niñez plurinacionales.

IDEOLOGIZACIÓN CORREISTA MANIPULA LAS ARTES PARA ENGAÑAR A LAS MASAS Y DESVIARLAS DEL CAMINO DE SU EMANCIPACIÓN

Lo que Correa se propone es legalizar y catapultar a un nivel más amplio y calificado las “Industrias Culturales” en que hace rato su gobierno ha convertido a los medios televisivos y radiales controlados desde el Estado burgués bajo su gobierno (TC, Gama TV, Televisión Estatal y ahora la TV de la Asamblea), amén de que, con doble discurso también trabaja sobre los canales de televisión y radio de “la oposición”, a través de los cuales difunde en forma millonaria sus spots y otras formas publicitarias y propagandísticas: Todo un despliegue de imágenes que penetra en la conciencia, hábilmente manipulados por quienes han hecho de la fusión de la publicidad con el arte-mercancía un negocio político en el país.
ALGUNOS EJEMPLOS DE LA MANIPULACION IDEOLÓGICA QUE MEZCLA PUBLICIDAD, PROPAGANDA CON PINCELAZOS ARTISTICOS
En una entrevista preparada se muestra el rostro sonrientemente cínico del “líder” cual el de una “atractiva fiera” que se agazapa y prepara a dar el salto que consiste en ridiculizar al entrevistador. La escena culmina con el triunfo del "argumento del líder" que defiende a rajatabla la obra desarrollista y acusa a sus detractores de "tira piedras".

O el spot del "héroe" de las victorias sucesivas comandando un pelotón de corredores de bicicletas de ruta en tanto exhibe sus muslos con una sonrisa mezcla de cinismo de hiena y arrogancia criolla mientras achina los ojos de donde afloran "patas de gallo" que vuelven al "líder" “más real”.

O la manipulación de la canción "Cómo será la Patria" del músico oportunista Galo Mora: Un video donde el "líder" abraza a niños, a trabajadores, a indígenas, convirtiéndose en el "benefactor de los pobres", difundido cada sábado en que su lengua oficial manipula las obras para presentar al Ecuador como un "nuevo país" donde se está instaurando un "Renacimiento".

O el spot donde un ciego, en tanto "no ve" las obras que desfilan a sus espaldas pero escucha hablar de ellas, concluye que "solo un ciego no ve la obra del "líder".

O la del tren emblemático del “patrimonio cultural correista”, en cuyo interior y mientras deja atrás árboles, una pareja del pueblo negro ecuatoriano alaba "la obra del líder".
A toda esta decadencia artístico-publicitaria debemos agregar el manejo semanal de los grupos de danza, de música, de artistas nacionales y extranjeros que le cantan a la "revolución ciudadana" -que Correa aprovecha para desentonar a propósito de pincelar su “moderno” populismo- y la permanente “invitación” a grupos artísticos y artistas extranjeros para que avalen su gobierno “de izquierda”.

Correa se propone institucionalizar las “Industrias Culturales” manipulando estos Cuatro Ministerios para ampliar la cobertura de lo que ya ha venido impulsando su equipo de publicistas, propagandistas y artistas encabezados por los hermanos Alvarado y el músico seudo izquierdista Galo Mora.

Este es el mejor ejemplo de cómo Correa ha degradado al arte progresista, antiimperialista, popular, para colocarlo a sus pies atentando contra la tradición de un arte y una literatura irreverentes como el dejado por la pluma de Montalvo, o la profundidad política de la obra de José Peralta y Agustín Cueva, o la pintura realista de Kingman, de Guayasamin, de Guerrero, de Carcelén; o la poesía, la cuentística y novelística de los escritores de la generación de los años 30, o las plumas poéticas de Rafael Larrea, Alfonso Murriagui y Alfonso Chávez de la década de los 80s, amén de significativos aportes al cine histórico político ecuatoriano dado por cintas como “Los Sangurima”, “La Tigra”, “Cuando Amanece el Día”, “Sé que vienen a matarme”, entre algunas películas destacadas que recogen obras de la literatura realista y política de autores y cineastas comprometidos con una tradición progresista y popular en las artes.
LA DEMAGOGICA “REVOLUCION CULTURAL” ES LA “INDUSTRIA CULTURAL” DEL ESTADO BURGUES QUE MANIPULA LAS ARTES PARA ENCUMBRAR AL “LIDER” Y “SUS OBRAS”
El arte con Correa se compra. Éste escoge a los mejores artistas y escritores nacionales y extranjeros. Los atrae con los recursos del Estado premiándolos, “promoviéndolos”, invitándolos a sus festejos de aniversario y enlaces sabatinos. Los artistas atraídos por la verborrea y la propaganda oficial de que Correa “está haciendo cambios” y una “revolución cultural” son motivados a vender su arte al mejor postor: El Estado burgués.
El arte es convertido en ingrediente que ingiere y deglute el “líder” como un postre que estimula sus neuronas autoritarias y modernizantes; que dedica tiempo –entre el empuje y control de sus “obras”- para divertirse aplaudiendo al arte y a los artistas que se inclinan obsecuentes, mientras subrepticiamente ordena juicios, cárcel, represión contra los dirigentes revolucionarios y las organizaciones sociales, gremiales y políticas de izquierda que se resisten y luchan contra este ejercicio hegemónico del poder.

Esta manipulación -y degradación- del arte que su gobierno subordina a su proyecto político es la materialización en el Ecuador de la concepción del arte-mercancía que domina el mundo capitalista-imperialista desde hace siglos. Nada tiene de “revolución cultural” sino de estropajo de una forma particular -pseudo izquierdista y pseudo popular- de capitalismo dependiente del imperialismo norteamericano y chino.
La alternativa ante este millonario proyecto de la manipulación de las artes y los artistas convirtiéndolos en mercancías de la publicidad y propaganda de la “revolución ciudadana” demanda un enfoque particular. Pero está dado por nuestro rico acumulado histórico artístico y literario popular, progresista, revolucionario que tiene en Espejo, Montalvo, Peralta, los “Cinco como un Puño”, en el “Teatro Ensayo de la CCE” de Paccioni y Antonio Ordoñez; el “Centro de Arte Nacional” y la UNAP de Larrea, Murriagui y Chávez; de “Los Noviembres”, “Chumichasqui” y “Cantores del Pueblo”; en la UNAPE que construye artísticamente nuevas creaciones en Imbabura con “Arquipus; el FAP de Guayas con “Escala Sur” y sus grupos teatrales, de literatura, pintura; en los grupos de artistas y escritores de Esmeraldas, Manabí, Cotopaxi, Chimborazo, de todo el país.
Está dado por el acumulado de las artes y de la literatura latinoamericano y mundial anti dictatorial como la obra literaria de Roa Bastos, con “Yo El Supremo”; Miguel Ángel Asturias con “El Señor Presidente”; “Carpentier con “Mi Reino de este Mundo”; Miguel Hernández, Pablo Neruda, Pablo de Rocka, en poesía; con la pintura de Siqueiros, Rivera, Picasso; con el cine de Eisenstein proveniente de la Primera Revolución Socialista del mundo y los aportes dados al cine realista y democrático latinoamericano desde Chile, Bolivia, Argentina, Cuba, etcétera, que son un acumulado vigoroso, caracterizado por el rechazo a la venta de sus creaciones a cualquier dictadorzuelo de moda, militar o “civil”.
Mayo 31 2013
ODISEO RUNA


 

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