Osho el secreto de los secretos charlas sobre el Secreto de la Flor Dorada Título original: The Secret of Secrets Índice






descargar 2.77 Mb.
títuloOsho el secreto de los secretos charlas sobre el Secreto de la Flor Dorada Título original: The Secret of Secrets Índice
página34/34
fecha de publicación23.06.2016
tamaño2.77 Mb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Derecho > Documentos
1   ...   26   27   28   29   30   31   32   33   34
La dimensión festiva
La primera pregunta:

Uno de los temas más controvertidos acerca de tu ashram es el referente al desenfreno en el sexo y lo que está siendo condenado como perversiones sexuales y orgías. Nos gustaría que Osho nos ofreciera su punto de vista sobre el sexo y su papel en la transcendencia.

R. K. Karanjia, editor, Blitz
Mi querido Karanjia, el camino que enseño es el camino de la afirmación de la vida. Enseño la vida en su totalidad. En el pasado, las religiones han tenido una actitud negativa con respecto a la vida: han negado la vida, han destruido la vida, se han mostrado antagonistas a la vida; su Dios estaba en contra de la vida. Para mí, la vida y Dios son sinónimos, no hay otro Dios que la vida misma; adoro la vida... y si la vida es Dios, entonces el amor es Su templo.

Estos tres son los fundamentos de mi enseñanza: la vida es Dios, el amor es el templo, la luz es la experiencia. Si has aprendido estas tres cosas, lo has aprendido todo.

Pero como las religiones han permanecido como antagonistas de la vida y del amor, es natural que surja una gran controversia en torno a mí. La celebro: es natural. No me preocupa la controversia. Me preocuparía que no surgiera. Es absolutamente esperada, se ajusta absolutamente a mi plan de trabajo.

¿Por qué en el pasado las religiones han tenido una actitud negativa ante la vida? El hombre ha sido explotado en nombre de la religión: explotado por el sacerdote y el político. Y el sacerdote y el político han estado en una profunda conspiración contra el hombre. La única manera de explotar al hombre es hacer que tenga miedo. Una vez que un hombre está lleno de miedo está dispuesto a someterse; una vez que un hombre está temblando por dentro pierde la confianza en sí mismo. Entonces está dispuesto a creer en cualquier tontería estúpida. No puedes hacer que un hombre crea en tonterías si tiene confianza en sí mismo.

Recuerda: así es como el hombre ha sido explotado a lo largo de los tiempos. Éste es el verdadero secreto profesional de lo que llamáis religiones: haz que el hombre tenga miedo, haz que el hombre se sienta indigno, haz que el hombre se sienta culpable, haz que el hombre sienta que está al borde del infierno.

¿Cómo hacer que el hombre tenga tanto miedo? La única manera es: condena la vida, condena todo lo natural. Condena el sexo porque es el fundamento de la vida, condena la comida porque es el segundo fundamento de la vida, condena las relaciones, la familia, la amistad, porque eso es el tercer fundamento de la vida... y sigue condenando. Todo lo que sea natural en el hombre, condénalo, di que es malo: «Si lo haces, sufrirás por ello. Si no lo haces, serás recompensado. El infierno va a caer sobre ti si sigues viviendo de manera natural», éste es el mensaje de todo el pasado. «Y se te dará el cielo si vas contra la vida.»

Eso significa que si eres suicida, solo entonces te aceptará Dios: si poco a poco te suicidas en los sentidos, en el cuerpo, en la mente, en el corazón, y sigues destruyéndote a ti mismo. Cuanto más logres destruirte, más amado serás por Dios: ésta ha sido toda la enseñanza de las religiones en el pasado; esto ha contaminado el ser del hombre, ha envenenado al hombre. Estos envenenadores explotaron al hombre enormemente con ello. Estas religiones del pasado se orientaban a la muerte, no a la vida.

Lo que estoy anunciando es una visión orientada a la vida: ama la vida en su multidimensionalidad, porque ésa es la única manera de acercarse más y más a la verdad suprema. La verdad suprema no está lejos, está oculta en lo inmediato. Lo inmediato es lo supremo, lo inmanente es lo transcendente: Dios no está ahí sino aquí. Dios no es eso sino esto..., y no eres indigno, y no eres un pecador.

Estoy aquí para ayudarte a descargarte de todos tus sentimientos de culpa. Estoy aquí para ayudarte a empezar a confiar de nuevo en ti mismo. Una vez que empiezas a confiar en tu propio ser, ningún político, ningún sacerdote puede explotarte. Al hombre siempre se le explota mediante el miedo.

He oído que...
Una vez, Mulla Nasruddin se perdió en una selva. Durante todo el día intentó encontrar una salida, pero no pudo: cansado, hambriento, exhausto, sangrando, con las ropas hechas trizas porque la selva era realmente espesa y espinosa... Y estaba oscureciendo, el sol se estaba poniendo y la noche estaba a punto de llegar.

Era ateo, un ateo notorio que nunca había rezado. Pero con la situación, el miedo a la noche y a los animales salvajes, por primera vez en su vida pensó en Dios. Se olvidó de todos los argumentos que solía presentar contra Dios. Se arrodilló en el suelo y dijo: «Querido Señor...», aunque miró a su alrededor, un poco avergonzado, sabiendo perfectamente bien que no había nadie, pero aún así avergonzado: ¡la filosofía atea de toda su vida!

Pero cuando el miedo llama a las puertas y cuando la muerte está tan cercana, ¿a quién le importa la lógica, las filosofías, los «ismos»? ¿A quién le importa la razón, los argumentos? «Querido Señor», dijo, «por favor, ayúdame a salir de estos bosques y siempre te veneraré. Incluso empezaré a ir a la mezquita. Seguiré todos los rituales del islam. ¡Te lo prometo! Sálvame. Perdóname. Te pido disculpas por todas las cosas que he estado diciendo contra ti. He sido un tonto, un tonto absoluto. Ahora sé que existes».

Justo en ese momento, pasó un pájaro por encima de él y dejó caer algo sobre sus manos extendidas. «Por favor, Señor, no me vengas con esa mierda. ¡Estoy perdido de verdad!»
Cuando un hombre tiene miedo, aunque haya sido ateo toda su vida, empieza a volverse creyente. Los sacerdotes se dieron cuenta de esto y entonces lo usaron a lo largo de los tiempos: todo el pasado de la humanidad está cargado de miedo. Y la mayor manera de crear miedo es hacer que el hombre se sienta culpable de cosas naturales. No puede dejarlas, y no puede disfrutarlas debido al miedo al infierno, de manera que está en un dilema sin solución. Ese dilema es la base de la explotación del hombre.

No puedes simplemente desechar tu sexualidad porque algún sacerdote estúpido esté diciendo que es mala. No tiene nada que ver con tu idea del bien y el mal, es algo natural, algo que está en el mismo ser. Eres producto de ella; cada una de tus células es una célula sexual. Con solo decirlo, no puedes dejarla. Sí, puedes empezar a reprimirla, y reprimiéndola puedes seguir acumulándola en el inconsciente, y eso se convierte en una herida. Y cuanto más reprimes, más te obsesionas con ella. Y cuanto más te obsesionas, más culpable te sientes. Es un círculo vicioso. Ahora estás atrapado en la trampa del sacerdote. Y el sacerdote mismo nunca ha creído en ello; tampoco el político ha creído nunca en ello. Estas cosas eran para la gente, para las masas. Las masas han sido engañadas.

Las historias dicen que los reyes solían tener cientos de mujeres, y lo mismo sucedía con los sacerdotes. Y es un milagro: la gente continuaba creyendo en estos farsantes.

En este mismo siglo, hace sólo cincuenta años, el Nizam de Hyderabad tenía quinientas mujeres y aún se le consideraba un hombre muy religioso porque seguía todos los rituales. El sacerdote y el político han estado haciendo todo lo que le han estado diciendo a la gente que no haga, a veces abiertamente, a veces a escondidas.

He oído que... hay un antiguo dicho: «Si me engañas una vez, deshonra para ti. Si me engañas dos veces, deshonra para mí.»

Pero los sacerdotes te han estado engañando a lo largo de los tiempos, y te han engañado durante tanto tiempo que ahora es casi un fenómeno aceptado. Es algo que sucede desde hace tanto tiempo que casi lo damos por descontado: nadie piensa que está siendo engañado.
Esto me recuerda a una iglesia, a la que iba un amigo mío, en la que organizaban rifas. Una vez al año conseguían tres automóviles, los ponían delante de la iglesia y vendían los boletos. El año pasado rifaron un Cadillac, un Mercury y un Plymouth. Tres días después del sorteo, el cura iba andando por la calle y se encontró con mi amigo, que salía de un bar.

Mi amigo le miró y dijo: «¿Me puede decir quién ganó los coches? ¿Quién ganó el Cadillac?»

Y el sacerdote dijo: «Pues lo ganó el cardenal. Qué suerte, ¿eh?» Y mi amigo dijo: «¿Quién ganó el Mercury?»

«Pues le tocó a monseñor. Qué suerte, ¿eh?»

Y mi amigo dijo: «Y dígame, ¿quién ganó el Plymouth?» y el cura dijo: «El padre Murphy. Qué suerte, ¿eh?»

En ese momento, mi amigo fue a entrar de nuevo para tomar otro trago. El cura le agarró y dijo: «A propósito, ¿cuántos boletos habías comprado?»

Y mi amigo dijo: «¡No compré ni un maldito boleto! Qué suerte, ¿eh?»
Los sacerdotes han dañado inmensamente el corazón humano, la consciencia humana. Han puesto en el hombre esta idea venenosa de que la vida es algo feo. Han estado enseñando a la gente a deshacerse de la vida. Yo enseño a mi gente a entrar más profundamente en ella. Han estado enseñando a librarse de la vida. Yo enseño a hacer que tu vida sea libre. Han estado enseñando cómo finalizar esta vida, y yo enseño cómo entrar en ella para la eternidad, sin cesar, cómo vivir la vida abundantemente, de ahí la controversia. Tiene que existir. Mi visión es justo la opuesta a lo que se ha enseñado en nombre de la religión.

Estoy trayendo al mundo una nueva visión de la religión. Ésta es la tentativa más audaz que se ha hecho nunca: aceptar la vida en sus multidimensiones, disfrutarla, celebrarla, regocijarse en ella. Mi camino no es la renuncia, sino el regocijo. Mi camino no es el ayuno, sino el festín. Y ser festivo es ser religioso. Mi definición de la religión es la dimensión festiva.

Ningún otro animal puede ser festivo, ningún otro animal sabe nada de fiestas. Las marsopas pueden jugar, los chimpancés pueden jugar, solo el hombre celebra. La celebración es el desarrollo más elevado de la consciencia, la manifestación, el florecimiento más elevado de la Flor Dorada.

Yo te enseño celebración. La celebración es mi clave.

Y te enseño: celebra tu sexualidad, es un don de Dios; celebra tu cuerpo, es la gracia de Dios. Celebra cada momento que se te ha dado, cada respiración, cada latido del corazón. Es una gran bendición. ¡Vive a Dios ahora mismo! Yo no te ofrezco a Dios como una meta, yo hago que Dios esté disponible para ti ahora mismo, en este mismo momento. Celebra, y estás en Dios.

Las viejas religiones eran tristes. Las viejas religiones eran serias. Mi religión es la del juego: todo hay que tomarlo con espíritu de juego. No te tomes la vida seriamente. Es divertida. Y tomártela como una diversión es estar lleno de oración. Entonces no hay ninguna queja, entonces solo hay agradecimiento.

La pregunta es importante. Varias cosas serán útiles.

Hay personas que son patológicas, y la mente patológica ha dominado en el pasado. Esas personas no pueden disfrutar, no saben disfrutar. Como son incapaces de disfrutar, convierten esto en una gran virtud. No saber disfrutar se convierte en una virtud.

Todo el mundo nace con la capacidad de disfrutar, pero no con el arte de hacerlo. La gente piensa que simplemente porque está viva y respira y existe, que ya sabe disfrutar. Eso es una pura estupidez. El disfrute es un gran arte, es una gran disciplina. Es una disciplina tan sutil como la música o la poesía o la pintura. Es la mayor creatividad.

Las personas nacen y empiezan a pensar que ya están listas para disfrutar la vida, y no pueden disfrutar porque no saben cómo disfrutarla. Hacen que su vida sea un desbarajuste y, tarde o temprano, cuando la estás desbarajustando, solo hay dos posibilidades. Una es: piensas que estás siendo estúpido con la vida; eso hiere al ego. La otra es que la vida no vale la pena, que la vida es sufrimiento: «No hay alegría en la vida, por eso no la estoy disfrutando. No hay nada de malo en mí. Si hay algo de malo, es en la estructura misma de esta vida.» Éste ha sido el enfoque en el pasado: «Si no puedo ver la luz, entonces la luz no existe», no es que yo esté ciego. «Si no puedo oír el sonido, entonces el sonido no existe», no es que yo esté sordo.

Esto ha sido muy, muy útil para el egoísta. Lo intenta, y entonces descubre que no puede disfrutar; al descubrir que no puede disfrutar, empieza a condenar. Empieza a condenar también a los que pueden disfrutar. Se siente celoso, se siente alterado. Debido a sus celos, debido a su alteración, envenena la mente de la gente. Si estás disfrutando, dice: «Mira, sufrirás en el infierno. ¡Lo que haces es un crimen! ¿Estás celebrando, bailando, cantando, amando?» ¿La vida es un castigo para él y tú la estás viviendo como una recompensa? Y estas personas patológicas han dominado en el pasado.
Una vez, un amigo mío estaba solo, en una noche aburrida, en el salón de un hotel intercontinental. Tratando de entablar una conversación con un hombre de aspecto distinguido que estaba sentado cerca de él, le dijo: «¿Le puedo invitar a un trago?»

«No», dijo el hombre con frialdad. «No bebo. Lo probé una vez y no me gustó.»

A mí amigo no le desanimaba nada, así que le ofreció un puro al hombre, diciéndole que había elegido uno bueno.

«No, no fumo. Lo probé una vez y no me gustó.»

«Entonces, ¿qué tal una partida?»

«No. No juego a las cartas. Lo probé una vez, pero no me gustó. Pero mi hijo vendrá enseguida. Puede que él quiera jugar.»

Mi amigo se recostó en su asiento y dijo: «Tu único hijo, supongo.»
Éstos son los sacerdotes potenciales: lo han probado una vez y no lo disfrutaron... como si el disfrute fuera su derecho de nacimiento.

Hay que aprenderlo, es un arte. Hay que embeberlo. Lleva años de preparación, lleva años de limpieza. Oír música clásica por primera vez y pensar que no la disfrutas, «así que me olvido completamente de ella», sería estúpido. Tus oídos necesitan cierta disciplina; solo entonces pueden entender lo sutil. Lo burdo está disponible; es fácil estar con lo burdo, porque es animal. Pero para entrar en las esferas más sutiles de la vida es necesaria una gran disciplina, una gran capacidad de meditar, una gran capacidad de orar, una gran gratitud. Y lo básico que hay que recordar es: «Si la vida no se está volviendo una celebración, entonces algo no funciona en mí, no en la vida misma.»

Las viejas religiones decían que la vida está mal. Yo digo: si algo no está sucediendo, tú estás mal. Te hago responsable a ti, no a la vida. La vida es Dios. Y desde ahí cambia todo el proceso: entonces hay que limpiar algo en ti, hay que cortar algo que está colgando de ti, hay que deshacerse de trozos de condicionamiento. Tienes que pasar por una cirugía.

De eso se trata este ashram: es un lugar quirúrgico. No es un ashram corriente como los miles que hay en India. Es un gran experimento existencial: estamos creando aquí un futuro, un nuevo tipo de hombre con una nueva responsabilidad. Estamos sentando los fundamentos de un nuevo día, de un nuevo amanecer. Estamos abriendo nuevas puertas a posibilidades que han permanecido cerradas en el pasado. Y debido a esto, la humanidad ha sufrido en el pasado, ha sufrido mucho, y ha sufrido innecesariamente. Y cuanto más sufría la gente, más pensaba: «Los sacerdotes tienen razón: ¡la vida es mala!» Y los sacerdotes estaban creando actitudes más y más negativas en la gente.
Moe fue a unos grandes almacenes a comprarse un traje. Encontró el estilo que quería, así que descolgó la chaqueta de la percha y se la probó.

Se le acercó un dependiente. «Sí, señor. Le sienta estupendamente.»

«Puede que me siente estupendamente», dijo Moe muy irritado, «pero no es nada cómoda. Me aprietan los hombros.»

El dependiente no pestañeó. «Póngase los pantalones», sugirió. «Le apretarán tanto que se olvidará por completo de los hombros.»
Ésa ha sido la práctica habitual del sacerdote: si algo te duele, te da una estructura aún más apretada, más prieta y muerta e insulsa, un carácter. Si algo te duele, hace que te duela más para que te olvides por completo del viejo dolor. Sucede siempre: si te duele la cabeza y tu casa comienza a arder, te olvidarás del dolor de cabeza. ¿Quién se puede permitir pensar en un dolor de cabeza cuando su casa está ardiendo?

El sacerdote sigue inventando más y más torturas para ti. No te ha permitido disfrutar nada. Saborear es malo; deberías comer la comida sin saborearla. Si la saboreas estás cometiendo un crimen. Bailar es malo, ¿por qué? Porque es corporal, y el cuerpo es el enemigo. La música es mala porque es sensual. ¡Todo es malo!

Tienes que seguir cortándote. En vez de expandirte, el sacerdote ha estado intentando encogerte. En la era moderna, al psiconalista se le llama en inglés shrink (encogimiento), pero los sacerdotes han estado haciendo eso a lo largo de los tiempos, han estado encogiendo a la gente, y cuando te han encogido tanto que te duele todo, que estás casi en la celda de una prisión, tan pequeña que no te puedes mover, a eso lo han llamado carácter. Entonces, naturalmente, quieres librarte de la vida. Le rezas a Dios para que te conceda una sola cosa: alíviame, redímeme.

¡Vuestros sacerdotes han estado contra Dios! —dejadme que lo diga de esta manera—, porque Dios crea la existencia y vuestros sacerdotes solo crean estructuras en torno a ti para que no puedas vivir la existencia. Vuestros mahatmas están contra Dios.

Yo estoy a favor de Dios... y Dios significa la vida.

Me has preguntado: «Uno de los temas más controvertidos acerca de tu ashram es el referente al desenfreno en el sexo...»

Éste es el único lugar en el que no hay desenfreno en el sexo, pero esto te sorprenderá.

El desenfreno requiere represión. Cuanto más reprimida está una persona, más quiere desenfrenarse. Es como cuando has estado ayunando durante unos días y luego te relajas, empiezas a comer demasiado, te desenfrenas. El desenfreno es un producto derivado de la represión. Durante treinta días, has ayunado, te has reprimido, has luchado contigo mismo, has vivido es una especie de infierno. Luego, después de treinta días, empiezas a ir a la dirección opuesta, al extremo opuesto: empiezas a desenfrenarte. El desenfreno es el extremo opuesto de la represión.

Estoy en contra de la represión, de manera que, ¿cómo va a ser posible el desenfreno en este lugar? Le corto su misma raíz. Si un hombre está comiendo de manera sana, no se desenfrena al comer. Si está disfrutando su comida, no se desenfrena, no come demasiado. De hecho, porque ama su cuerpo, ama su comida; tiene siempre mucho cuidado. Atiborrar el cuerpo demasiado no es el gesto de alguien que ama su cuerpo, es una señal de que lo considera su enemigo. Al cuerpo se le puede matar de dos maneras: mediante la inanición o atiborrándolo demasiado; pero ambas cosas son señal de enemistad. La persona que ama su cuerpo, alguien que respeta su cuerpo como un don de Dios, no puede hacer ninguna de esas dos cosas. Ni ayunará ni se desenfrenará con la comida. Y lo mismo es cierto en relación con el sexo y con todo.

El desenfreno lo han creado los sacerdotes, porque ellos crean la represión. Una vez que creas la represión, la gente empezará a desenfrenarse. Cuanto más se reprime un deseo, más quiere manifestarse. ¡Se vuelve loco, se vuelve agresivo! Cuando se le permite su flujo natural, cuando es aceptado, cuando no se lucha con él, llega un equilibrio.

De manera que déjeme decirle, señor, que éste es el único lugar, quizá el único lugar en el mundo entero, en el que el desenfreno es imposible.

Sí, cuando llega la gente, al principio, durante unos pocos días se desenfrena, pero yo no soy el responsable de ello. Los sacerdotes, los políticos, los puritanos, los moralistas —Morarji Desai, etcétera—, ellos son los responsables. Yo no le he estado enseñando a la gente a reprimir; la gente que ha estado predicando la represión es la responsable de ello. Y cuando las personas llegan a mí, llegan con todos esos condicionamientos, de modo que cuando les digo que se relajen, naturalmente empiezan a desenfrenarse un poco. Pero ¿durante cuánto tiempo puedes desenfrenarte? Cuando te relajas realmente, tarde o temprano se alcanza el equilibrio. En el momento en que se alcanza el equilibrio, no hay represión ni desenfreno.

Pero entiendo la pregunta: a la persona mal llamada religiosa le parecerá que mi gente equilibrada, normal, natural, está desenfrenada. Piensa en alguien que está ayunando y tú estás desayunando, y él pasa junto a ti: el aroma del café, y el olor del pan y la mantequilla, y la alegría en tu rostro..., ¿qué crees que pensará de ti? Pensará que estás desenfrenado, que sufrirás en el infierno: «Puedes seguir desenfrenándote unos días más, luego lo veré. Cuando estés sufriendo en el infierno, entonces lo sabrás. Tendrás que pagar de muy mala manera por lo que estás haciendo.» Estos son los pensamientos que hay en su mente. Esta es la manera en que se protege a sí mismo, ésta es la manera en que se reprime. Empieza a pensar que eres antinatural porque él es antinatural. ¡Disfrutar tu desayuno no es antinatural en absoluto!

Y el hombre que disfruta su comida nunca come demasiado: no puede, es imposible. ¿Has visto alguna vez animales salvajes que estén gordos? Ahora bien, nadie les está enseñando naturopatía y nadie les está enseñando dietas y nadie les está enseñando a ayunar. Nunca encuentras un animal salvaje gordo.

Digo deliberadamente animal salvaje; no estoy hablando de los zoos, porque en los zoos es diferente: los animales empiezan a imitar al hombre. En los zoos puedes encontrar animales gordos, feos, pero no en estado salvaje. ¿Por qué? Porque un animal simplemente ama, disfruta su cuerpo, come hasta el punto en que el cuerpo está satisfecho, ni un bocado más.

Y sí, a veces sucede que el animal ayuna también, pero no conforme al jainismo. Si siente que el cuerpo está en un estado tal que no puede tomar comida, que está enfermo y es perjudicial cargar el cuerpo, éstos son instintos naturales: no come. A veces, puede incluso que el animal intente vomitar, aligerarse. Un perro irá a comer hierba, eso le ayuda a vomitar. Y no puedes persuadirle para que coma hasta que vuelve a estar sano. Éstos son instintos naturales.

Los sacerdotes han contaminado al hombre tanto que éste ha olvidado todos sus instintos naturales. Ahora vive conforme a ideas. Tiene que ayunar porque sigue cierta filosofía de ayunar. No escucha al cuerpo; el cuerpo está hambriento y él ayuna. Y luego, a veces, el cuerpo no tiene hambre en absoluto y él come. Sigue perdiendo contacto con su cuerpo.

Quiero que bajes de tu mente a tus sentidos. Vuelve a entrar en tus sentidos.

Yo te predico el cuerpo: el cuerpo es hermoso, divino. Vuelve al cuerpo, deja que el cuerpo vuelva a estar vivo, y se ocupará de sí mismo. No tienes que preocuparte por él. El cuerpo tiene un programa congénito para mantenerte sano, para mantenerte vivo, para mantenerte vibrante, para mantenerte joven, fresco. El cuerpo tiene un programa congénito: no necesitas aprender nada sobre él en libros y enseñanzas.

De manera que cuando la gente viene a mí, al principio puede que se desenfrene, pero yo no soy el responsable de su desenfreno. Los sacerdotes, las gentes que la han condicionado son las responsables. Si estas personas pueden estar aquí conmigo unos pocos días, tarde o temprano se restaura el equilibrio. Y con el equilibrio llega la tranquilidad, la calma, una alegría sutil y una naturalidad sutil.

El sexo tiene cuatro fases. Esas fases hay que comprenderlas. Solo en la cuarta fase el sexo se vuelve la Flor Dorada. No comprender estas fases es peligroso, y toda la tradición te ha estado manteniendo inconsciente de esas cuatro fases.

La primera fase es autosexual.

Cuando nace el niño es narcisista. Ama su cuerpo inmensamente, y esto es hermoso. Conoce sólo su cuerpo: con solo chupar su propio pulgar siente una gran euforia. Ves al niño chupándose el pulgar, la euforia que hay en su rostro. Simplemente jugando con su propio cuerpo, tratando de llevarse a la boca el dedo gordo del pie, haciendo un círculo con la energía. Cuando un niño se lleva a la boca el dedo gordo del pie, se crea un círculo y la energía empieza a moverse en círculo. La luz circula naturalmente en el niño y él lo disfruta, porque cuando circula la luz hay una gran alegría por dentro.

El niño juega con sus propios órganos sexuales, sin saber que son órganos sexuales. Aún no ha sido condicionado; conoce su cuerpo como una totalidad. Y ciertamente, los órganos sexuales son la parte más sensible de su cuerpo. Disfruta absolutamente tocándoselos, jugando con ellos.

Y aquí es donde la sociedad, la sociedad venenosa, entra en la psique del niño: «¡No te toques!» «No» es el primer taco, la primera palabrota. Y de esta palabrota salen muchísimas más: no puedes, no lo harás... Todas ésas son palabrotas. Una vez que le dicen al niño «¡No!», y el padre o la madre están enfadados, y esos ojos..., y le retiran al niño la mano de sus órganos genitales, que naturalmente son muy placenteros, lo está disfrutando. Y no está siendo sexual o nada por el estilo: es simplemente la parte más sensible de su cuerpo, la parte más viva de su cuerpo, eso es todo. Pero nuestras mentes condicionadas... «Está tocando un órgano sexual, eso es malo»: le retiramos la mano, creamos culpa en el niño. Ahora hemos destruido su sexualidad natural. Ahora hemos empezado a envenenar la fuente natural de su alegría, de su ser. Ahora estamos creando hipocresía en él. Se volverá diplomático: cuando estén ahí los padres no jugará con sus órganos sexuales. Ha surgido la primera mentira. No puede ser auténtico. Ahora sabe: si es fiel a sí mismo, si se respeta a sí mismo, si respeta su propia alegría, si respeta su propio instinto, entonces sus padres se enfadan y él está desvalido ante ellos: depende de ellos, su supervivencia está en ellos; si le abandonan, morirá. De manera que se trata de elegir ¿qué? Si quiere vivir, y la condición es que si quieres vivir tienes que estar contra ti mismo. Y el niño tiene que doblegarse.

El niño es el fenómeno más explotado del mundo. Ninguna otra clase ha sido tan explotada como el niño. No puede hacer nada: no puede crear asociaciones para luchar con los padres, no puede ir a los tribunales, no puede acudir al Gobierno. No tiene ninguna manera de protegerse contra el ataque de los padres.

Y cuando los padres le paran, le están parando debido a su propio condicionamiento; sus padres les habían hecho lo mismo a ellos. Se sienten muy azorados cuando el niño se toca los genitales y juega con ellos, y sin ninguna vergüenza.

El niño no conoce la vergüenza. Es inocente. Ahora ha entrado el «no», la energía se retrae: ha sucedido el primer trauma. Ahora el niño nunca será capaz de aceptar su sexualidad naturalmente, alegremente: ha sucedido la represión, y el niño está dividido en dos, su cuerpo ya no está entero. Alguna parte del cuerpo no es aceptable, alguna parte del cuerpo es fea, alguna parte del cuerpo es indigna de ser parte de él: la rechaza. En el fondo de su psicología, empieza a castrarse... y la energía se retrae: la energía no fluirá tan naturalmente como solía fluir antes de que sucediera este «no».

Y el resultado natural de esta estupidez que ha sido ejercida perpetuamente sobre la humanidad es: primero, el niño ya no es un ser natural, ha entrado la hipocresía; tiene que ocultarles algo a sus padres, o tiene que sentirse culpable.

Éste es el estado autosexual. Muchas personas permanecen estancadas ahí. Por eso sigue habiendo tanta masturbación por todo el mundo. Es un estado natural, habría pasado por sí mismo. Era una fase de crecimiento, pero los padres perturbaron la fase de crecimiento de la energía. El niño se estanca. Quiere jugar con sus órganos genitales y no puede: reprime, reprime... Un día es demasiado y es poseído por la energía sexual. Y una vez que ha empezado a masturbarse, puede convertirse en un hábito, un hábito mecánico, y entonces nunca llegará a la segunda fase. Y las personas que son responsables de ello son los padres, el sacerdote, los políticos: toda la mente social que ha existido hasta ahora.

Ahora puede que este hombre permanezca estancado en esta fase, que es muy infantil. Nunca alcanzará una sexualidad completamente adulta. Nunca llegará a conocer el gozo que sólo puede llegarle a un ser sexualmente adulto. Y lo irónico del caso es que éstas son las personas que condenan la masturbación y hacen muchos aspavientos contra ella, y dicen cosas que son muy peligrosas. Han estado diciéndole a la gente que si te masturbas te quedarás ciego, que si te masturbas te volverás un zombi, que si te masturbas nunca serás inteligente, permanecerás estúpido. Y ahora todas las investigaciones científicas están de acuerdo en un punto: que la masturbación nunca daña a nadie; lo que sí hace daño son esas sugerencias. Ahora están absolutamente de acuerdo en eso; no hay opiniones dispares acerca de ello.

Todas las investigaciones psicológicas están de acuerdo en que la masturbación nunca hace daño a nadie, es un drenaje natural de energía. Pero estas ideas, que te quedarás ciego, pueden llegar a ser peligrosas para tus ojos, porque pensarás una y otra vez que te quedarás ciego, que te quedarás ciego, que te quedarás ciego... Muchísimas personas llevan gafas, y puede que la razón no esté en los ojos, puede que la razón esté en alguna otra parte. Muchos millones de personas son estúpidas, y puede que la razón no sea que son estúpidas —porque ningún niño nace estúpido, todos los niños nacen inteligentes—, y puede que la razón esté en alguna otra parte: con estas técnicas permanecerás enfermo, perderás la confianza en ti mismo. Y tantas personas tienen miedo; temblando continuamente, no pueden confiar, no tienen confianza en sí mismas, están continuamente asustadas, porque saben lo que han estado haciendo.

Recibo miles de cartas: «Estamos atrapados en esta trampa. ¿Cómo podemos salir de ella?»

Y deja que lo repita: la masturbación nunca ha hecho daño a nadie.

Pero el momento en que una persona se masturba es un momento muy sensible y delicado; todo su ser está abierto y fluyendo. En ese momento, si se le pone alguna sugerencia en la mente —y él mismo pondrá la sugerencia: «¿Y si me vuelvo loco? ¿Si me quedo ciego? ¿Si me quedo estúpido para siempre?»—, estas sugerencias auto-hipnóticas constantes son la causa de mil y una enfermedades, de mil y un problemas psicológicos, perversiones. ¿Quién es el responsable de esto?

Y las personas que vienen a mí vienen con todas estas perversiones. Trato de ayudarlas, y muchas son ayudadas y muchas lo superan, pero la sociedad piensa que le estoy enseñando perversiones a la gente. ¡Esto es increíble! Te estoy ayudando a superar tus perversiones; la sociedad te ha dado perversiones... ¡Vives en una sociedad pervertida!

Si al niño se le permite la fase natural de la autosexualidad, pasa por sí mismo a la segunda fase, la homosexual. Pero poquísimas personas pasan a la segunda fase. La mayoría permanece en la primera fase, e incluso mientras estás haciendo el amor con una mujer o un hombre puede que no estéis haciendo nada más que una masturbación mutua. Porque muy pocas personas alcanzan estados orgásmicos; poquísimas personas llegan a las vislumbres que tiene que haber si tu sexualidad es madura. Poquísimas personas llegan a conocer a Dios a través de hacer el amor... ¡y esto es un fenómeno natural!

Al hacer el amor, la meditación sucede naturalmente. Pero no sucede. Y la razón es que millones, la mayoría, están estancados en la primera fase. Incluso si se han casado y tienen hijos, su manera de hacer el amor no es más que una masturbación mutua. No es hacer el amor realmente. Hacer el amor es un arte, un gran arte: requiere una gran sensibilidad, requiere una gran consciencia, estado meditativo; requiere madurez.

La segunda fase es homosexual.

Pocas personas pasan a la segunda fase. Es una fase natural. Los niños aman su cuerpo. Si es un chico, ama un cuerpo de chico, su cuerpo. Dar el salto a un cuerpo de mujer, a un cuerpo de chica, sería un salto demasiado grande. Naturalmente, primero el chico se enamora de otros chicos. O si es una chica, el primer instinto natural es amar a otras chicas, porque tienen el mismo tipo de cuerpo, el mismo tipo de ser. Entiende mejor a las chicas que a los chicos. Los chicos son un mundo aparte.

De manera que la fase homosexual es una fase natural. Pero entonces su sociedad vuelve a ayudar a la gente a quedarse estancada, porque crea barreras entre el hombre y la mujer, las chicas y los chicos. Si esas barreras no existen, entonces la fase homosexual no tarda en desvanecerse; empieza a aparecer el interés en la heterosexualidad, el otro sexo. Pero la sociedad no da oportunidades para eso: existe una gran muralla china entre el chico y la chica. En las escuelas se sientan aparte o tienen que ser educados separadamente, en las universidades tienen que vivir en hostales separados. No se acepta su encuentro, que estén juntos.

Ése es uno de los problemas que nos está sucediendo a mi gente y a mí en esta ciudad supuestamente culta. Si esta ciudad es culta, entonces me pregunto ¿qué ciudad puede ser llamada inculta? El único problema para la gente de Puna es que mis sannyasins van juntos, hombre, mujer. ¡Debería ser un fenómeno natural! La gente debería sentirse feliz de que los hombres y la mujeres vayan juntos, creando una vibración de amor a su alrededor. Pero ellos nunca han ido juntos; se empiezan a sentir alterados, empiezan a sentirse celosos, empiezan a sentirse enfadados, porque ¿quiénes son estas personas para disfrutar lo que ellos no han podido? Si ésa no ha sido su alegría, tampoco permitirán que nadie más la tenga.

Pero no lo dirán de esa manera: hablarán de grandes filosofías, ocultarán sus envidias detrás de grandes palabras de moralidad, de religión, de cultura... y no saben nada acerca de la moralidad o la religión o la cultura, porque toda cultura, toda religión, toda moralidad tiene que basarse en el amor. Si no se basa en el amor, no existe en absoluto. Es solo un juego, un juego falso que sigues jugando en la superficie, y en el fondo sigues siendo justo lo opuesto.

La homosexualidad la perpetúa la sociedad y la condena la misma sociedad. Estas estrategias hay que comprenderlas. La misma sociedad condena al homosexual, le llama pervertido, criminal. Todavía hay países en los que se castiga la homosexualidad: te pueden enviar a la cárcel durante diez años. ¡Ha habido países en los que un homosexual podía ser condenado a muerte! ¡Y es la misma sociedad la que lo crea!

Separas tanto al hombre y la mujer, creas compartimentos estancos, y cuando el hombre quiere amar no puede encontrar a la mujer, y la mujer quiere amar y no puede encontrar a un hombre; entonces, lo que esté disponible... Ella empieza a enamorarse de una mujer, él empieza a enamorarse de un hombre, y tampoco es satisfactorio, pero es mejor que nada. La naturaleza tiene que encontrar su camino. Si no se le permite el curso natural, encontrará algún camino indirecto. De otra forma, la homosexualidad es una fase natural: pasa por sí sola.

Y la tercera fase es heterosexual.

Cuando un hombre está realmente fuera del autosexo y el homosexo, entonces es capaz y maduro para enamorarse de una mujer, que es un mundo totalmente diferente, una química diferente, una psicología diferente, una espiritualidad diferente. Entonces también es capaz de jugar con este mundo diferente, este organismo diferente. Son polos aparte, pero cuando están cerca, y hay momentos en los que están realmente cerca e imbricados, entonces se alcanzan las primeras vislumbres, vislumbres relámpago del samadhi.

Como no sucede, mucha gente piensa que simplemente estoy diciendo algo poético. ¡No es poesía! No estoy hablando de una ficción. Estoy hablando de la realidad. Lo que estoy diciendo es un fenómeno natural. Pero es necesario que el hombre y la mujer sean maduros, deben haber superado las dos primeras fases; solo entonces puede suceder esto. Y muy raramente, muy raramente, hay personas que sean hombres maduros y mujeres maduras, de modo que no sucede nada. Hacen el amor, pero ese amor es solo superficial. En el fondo, son autosexuales o, como mucho, homosexuales.

Para amar a una mujer o para amar a un hombre es necesario un nuevo tipo de ser, que acepta el polo opuesto. Y solo con el polo opuesto..., igual que al unirse la electricidad negativa y positiva nace la electricidad. De igual manera, cuando las electricidades de la vida se unen, el hombre y la mujer, el yin y el yang, Shiva y Shakti, cuando sucede ese encuentro, esa fusión, ese olvido total, esa embriaguez; cuando han desaparecido como entidades separadas, egos separados; cuando ya no existen separados, sino latiendo como uno, dos cuerpos en un alma, ésa es la primera experiencia de no-mente, no-ego, no-tiempo, y ésa es la primera experiencia del samadhi.

Una vez que se ha experimentado esto, entonces surge un deseo: ¿cómo alcanzar este samadhi, para que pueda convertirse en un estado de cosas natural y no necesites depender de una mujer, no necesites depender de un hombre? Porque la dependencia trae consigo la esclavitud. Solo mediante la experiencia del orgasmo heterosexual empieza una persona a buscar modos, medios y métodos —yoga, tantra, Tao— para poder alcanzar el mismo estado por sí misma.

Y sí, se puede alcanzar, porque en el fondo todo hombre es un hombre y una mujer —la mitad viene de su padre, la mitad viene de su madre— y toda mujer es mitad mujer, mitad hombre. De manera que una vez lo has conocido sucediendo mediante la mujer externa, tendrás la primera vislumbre de que también puede suceder dentro. La mujer externa simplemente lo activó, el hombre externo actuó simplemente como agente catalizador; ahora empiezas a meditar.

Entonces llega la cuarta fase, la fase suprema, que es brahmacharya, que es el verdadero celibato, no el celibato de los monjes; que no es celibato en absoluto, sino el celibato de los budas.

Es brahmacharya: el sexo ha desaparecido. No necesitas a la mujer externa, no necesitas al hombre externo. Ahora tu hombre y mujer internos se han unido: te has soldado. Ahora ser orgásmico es tu estado natural. Un Buda vive continuamente en un orgasmo, inspira y espira en un orgasmo.

Éstas son las cuatro fases del sexo.

Mi esfuerzo aquí es para llevarte a la cuarta. Pero las personas que vienen a mi vienen corrompidas, lisiadas por la sociedad, envenenadas por la sociedad: tengo que extraer mucho veneno de ellas, tengo que sacar mucho pus de su ser, y solo si son lo suficientemente valientes para estar conmigo el tiempo suficiente, dispuestas a arriesgarse, se hace posible esta transformación.

Y las personas que viven fuera y solo oyen rumores acerca de lo que está sucediendo aquí están abocadas a tener ideas estúpidas: que está sucediendo el desenfreno, que está sucediendo la violencia. Es como si en una operación quirúrgica te enteras de que el cirujano es muy peligroso porque corta partes de la gente, les abre el estómago, se derrama mucha sangre: «Ese médico es muy peligroso. ¡No vayas nunca a él!»

Soy un médico, o mejor, soy un cirujano, y este lugar es un lugar de cirugía espiritual. Es un experimento alquímico para transformar tus energías. Las masas corrientes no pueden comprenderlo, por eso tendrá que seguir habiendo muchos malentendidos en torno a mí. Sucederá muy lentamente. Puede que lleve siglos. Y las personas que han estado tan reprimidas sexualmente en su ser no pueden comprender lo que está sucediendo aquí. Su represión hace que sus ojos estén ciegos, que empiecen a proyectar sus ideas.

Por ejemplo, un hombre que haya reprimido toda su sexualidad durante toda su vida se volverá loco al ver a una mujer desnuda, porque será como una explosión en su ser. Pero un hombre que no haya reprimido nada su sexualidad ni siquiera se fijará mucho en que está viendo a una mujer desnuda. O puede que piense simplemente: «¡Qué cuerpo tan bello!», y eso es todo. No quiere agarrarlo, no quiere poseerlo. Es igual que cuando miras una rosa: la rosa está desnuda, no le pones ropa a una rosa. No les pones ropa a los animales. Hay algunas señoras en Inglaterra que intentan ponerle ropa a sus perros, porque perros «desnudos»...

¡Estas ancianas deben de ser muy sucias! ¿Qué tipo de mente es ésta?

De manera que si en algunos grupos de terapia sucede la desnudez —que es una parte natural del proceso del grupo— y algunas personas, algunas personas maliciosas, sacan fotos con pequeñas cámaras automáticas, y luego esas fotografías se publican en el mundo entero y por eso se piensa que están sucediendo aquí orgías... Algo totalmente diferente está sucediendo aquí.
Veinte monjas iban de peregrinación a Lourdes cuando se estrelló su avión. Por supuesto, todas fueron al cielo, donde se encontraron con San Pedro y el ángel del censo.

«Bienvenidas, señoras», les dijo. «Tan solo una pura formalidad: por favor, todas las que sean vírgenes que den un paso adelante.» Se produjo un silencio embarazoso cuando solo quince monjas avanzaron.

El ángel del censo apoyó su bolígrafo, se volvió a San Pedro y dijo: «Perdona, pero ¿qué hacemos con la sorda?»
¿A quién piensas que estás engañando con tus represiones? Tus represiones se vengarán de ti por la puerta de atrás.

Toda la hipocresía puede desaparecer del mundo si se acepta el sexo naturalmente. El noventa y nueve por ciento de la hipocresía depende de la represión sexual.

Ahora bien, las religiones siguen dándote dilemas sin solución posible. Primero, dicen: «Sé auténtico, sé sincero», y todo lo que enseñan te hace falso, embustero, hipócrita. Esto es un dilema sin solución. Dicen: «Cree en la verdad, cree en Dios», pero esto es un dilema sin solución: creer significa simplemente que no sabes y, sin embargo, sigues creyendo: es falso. Si tienes que ser auténtico, tienes que buscar e indagar y solo entonces creer. Pero ellos dicen: «Primero cree en Dios, y luego serás capaz de encontrarle.» Empezar con la creencia es empezar con una mentira. Y Dios es la verdad, y tú empiezas con una mentira. La vida es la verdad, y tú empiezas con la hipocresía. No es de extrañar que sigas perdiéndotela. Estás abocado a perderte toda la alegría.

En el pasado, este antagonismo hacia el sexo ha sido explotado por una razón más. Primero, el sacerdote lo explotó para asustarte, para hacerte temblar. Entonces él quedó muy alto, más santo que nadie; te dominó. Y el político lo explotó de otra manera: si reprime el sexo, el hombre se vuelve violento. Ahora esto es también un descubrimiento científico: si se reprime el sexo, el hombre se vuelve violento; la violencia es una perversión de la energía sexual. Pero los políticos necesitaban ejércitos, personas violentas, asesinos. La única manera de conseguir tantos asesinos era reprimir el sexo. Si no reprimes el sexo, ¿quién quiere matar? ¿Para qué?

La espada, la daga, la bayoneta, en el fondo no son más que símbolos fálicos. El hombre quería penetrar el cuerpo de la mujer y habría sido un fenómeno hermoso si hubiera sucedido con amor. Pero no pudo suceder, no estaba permitido. Ahora está loco, quiere entrar en el cuerpo de cualquiera, de cualquier manera...: con una espada, con una daga, con una bayoneta.

El sexo ha sido reprimido, el político lo explotó a su propia manera. Necesitaba ejércitos, necesitaba esclavos dispuestos a morir o a matar. La persona que no ha vivido su vida con celebración está dispuesta a morir por cualquier cosa. Está dispuesta a convertirse en mártir por cualquier estúpida idea, ideología, escritura, religión.

El hombre que ha vivido la alegría y la bendición de la vida no estará dispuesto tan fácilmente a morir. Dirá: «¿Por qué? La vida es tan valiosa. No puedo sacrificar mi vida por tan solo un trozo de tela que llaman la bandera nacional.» «No puedo sacrificar mi vida», dirá, «simplemente porque alguien ha quemado el Corán. ¿Y qué? Que impriman otro». «No puedo sacrificar mi vida porque alguien ha quemado un templo. ¿Y qué? Mi vida es más valiosa que tu templo, porque es el templo vivo de Dios.» Pero un hombre que no ha amado y que no ha vivido está siempre dispuesto.

He oído que:
Un gran político británico fue a ver a Adolf Hitler. Estaban hablando en un cuarto piso, y Adolf Hitler estaba jactándose de su poder y estaba diciendo: «Es mejor que se rindan sin luchar. De lo contrario, destruiremos por completo su país. No sabe qué tipo de hombres tengo.» Y para demostrarlo, simplemente ordenó a un soldado que estaba allí de guardia: «¡Tírate por la ventana!» Y el soldado no dijo nada, simplemente se tiró. No dudó ni un solo momento. El político inglés estaba realmente impresionado. Y para impresionarle aún más, ordenó a un segundo soldado que se tirase, y también se tiró.

Cuando se lo ordenó a un tercero, el inglés no pudo contenerse; se apresuró a agarrar al tercero. Le dijo: «¿Estás loco? ¿Por qué te tiras así?»

El hombre dijo: «Déjame en paz. ¡Deja que me tire! Es mejor morir que vivir con este hombre.»
Cuando la vida es sufrimiento, es mejor morir. Cualquier excusa es suficiente.

El político necesitaba violencia; explotó. El sacerdote necesitaba poder; explotó.

Yo no soy ni un sacerdote ni un político. Soy solo un ser humano, como tú. Y veo a la humanidad, cuánto ha sufrido. Me compadezco de ella, porque la humanidad soy yo, eres tú, y quiero tener un futuro totalmente diferente para la humanidad, para los niños que vendrán, para las personas que vendrán a la Tierra. Si podemos crear un futuro diferente para ellas, eso será la única revolución. Hasta ahora no ha sucedido ninguna revolución, porque el noventa y nueve por ciento de la hipocresía, de la falsedad, de la explotación, de la violencia, depende de la represión sexual, y aún no ha sucedido ninguna revolución sexual.

Estoy tratando de crear esa situación. Va a ir en contra de la sociedad, va a hacerme muy controvertido, pero es natural. Quiero que la controversia se expanda por el mundo entero, porque solo mediante esa controversia las personas que tengan inteligencia, las personas que tengan cualquier tipo de entendimiento, están abocadas a venir a mí. Estas personas reprimidas no pueden comprender. Su mente está llena de sandeces.
He oído hablar de un cura de Boston que se había ofrecido como voluntario para trabajar a media jornada en un grupo pacífico que protestaba contra la guerra de Vietnam. Escribiendo cosas y también organizando, entraba y salía del centro de operaciones, en la parte delantera de una tienda, junto a la abigarrada asamblea de estudiantes barbudos, chicas con pantalones vaqueros y madres jóvenes con bebés en costales indios o cochecitos. Una vez que tenía que hacer una llamada importante, vio que todos los teléfonos estaban ocupados. Como sabía que había un teléfono público en el sótano, corrió escaleras abajo. Allí, junto a una mesa, había una madre con el pecho al aire que acabar de dar de comer a su bebé. Muy ruborizada, la chica cruzó los brazos sobre su pecho y dijo: «Perdone, padre.»

El cura sonrió: «No se avergüence, señorita. Puede que nosotros, los curas, seamos célibes, pero en nuestro trabajo llegamos a acostumbrarnos a muchísimas cosas. Le aseguro que su estado no me inquieta en absoluto. De hecho, quizá pueda hacerme un favor: ¿Podría cambiarme esta moneda de dos pezones?»
Una mente reprimida es una mente obsesionada. No puede ver la realidad tal como es. Es imposible. Antes de poder ver la realidad tal como es, tendrá que deshacerse de todo tipo de represiones. Es necesaria una mente limpia, es necesaria una mente inocente.
El actor Charles Coburn contó que su padre le advirtió de los males de cierto tipo de teatros. Su padre era un hombre muy, muy religioso.

«¿Qué tipo de teatros, padre?», le preguntó.

«Los teatros de vodevil, hijo. No entres jamás en uno.»

Inmediatamente, Coburn preguntó: «¿Porqué no?» Y su padre respondió: «Porque en un teatro de vodevil verás cosas que no deberías ver.»

Eso, por supuesto, despertó su curiosidad. No pasaron muchos días antes de que entrase en su primer teatro de vodevil. Coburn comentó: «Descubrí que mi padre tenía razón. Sí que vi algo que no debería haber visto: vi allí a mi padre.»
El hombre ha vivido con hipocresía. Quiero que seas un ser humano auténtico: fiel a la naturaleza, fiel a tu ser, respetuoso. Ten dignidad: has sido elegido por Dios. Es un gran don, esta vida misma. Haz que sea una fiesta, celébrala. Ámala profundamente, y el amor profundo liberará tu inteligencia. Ama profundamente, porque solo el amor profundo te dará las primeras vislumbres de la meditación y liberará tu oración. Deshecha todos los tabúes.

Tendrás que correr muchos riesgos; de eso es de lo que se trata sannyas: el arte de arriesgarse, porque estarás adentrándote en lo desconocido, estarás adentrándote en lo poco familiar, lo desacostumbrado, lo inexplorado. La sociedad te da un mapa, un estilo de vida bien definido para que vivas así. Yo te doy solo libertad. La sociedad te da carácter, yo te doy solo consciencia. La sociedad te enseña a vivir una vida conformista. Por supuesto, si vives una vida conformista, convencional, estarás más seguro, pero también más muerto. Yo te doy una invitación para iniciar una aventura.

¡Vive en la inseguridad! ¡Vive en la revolución! Arriésgate, porque en la vida nunca se consigue nada sin riesgo. Cuanto más arriesgas, más cerca estás de Dios. Cuando lo arriesgas todo, todo es tuyo.

Y no seas un hipócrita, y no hagas concesiones.
La situación me recuerda un incidente que sucedió hacia el cambio de siglo en una iglesia baptista. Una joven soprano en la galería del coro se entusiasmó tanto con su solo que perdió el control y se cayó. Para frenar la caída, la cantante trató de agarrarse a la gran lámpara... y quedó allí colgando cabeza abajo. El ardiente clérigo baptista estuvo a la altura de las circunstancias. Dijo: «Comentando mi sermón sobre "El Infierno y la Condenación", os digo que quien mire con lujuria en su corazón se quedará ciego.»

Un anciano excéntrico que había en el primer banco dijo: «Reverendo, con semejante gran oportunidad, ¿está bien arriesgarse a perder un ojo?»
Eso es lo que ha estado haciendo la gente: arriesgarse a perder un ojo. Yo te digo: ¡arriésgate a perder los dos! No hagas concesiones. Arriésgalo todo. Deja que la vida sea un juego, un riesgo, una apuesta. Y cuando puedas arriesgarlo todo alcanzarás una agudeza en tu ser: nacerá tu alma. La Flor Dorada solo puede florecer si eres valiente, osado. Florece solo en la valentía.

Y recuerda: el sexo puede parecer barro, pero contiene en él la flor de loto. Ésta es una de mis enseñanzas básicas: lo más bajo contiene lo más elevado, y lo más elevado no es más que la manifestación de lo más bajo. La semilla contiene las flores y las flores no son más que expresiones de la semilla. El sexo contiene el samadhi, porque la vida contiene a Dios.

Pasa del sexo al samadhi, del sexo a la supra-consciencia: éste es el único camino natural y correcto. No te quedes estancado en ninguna parte del sexo. Yo te enseño sexo y transcendencia, porque la transcendencia sólo es posible a través de él. Y las personas que están enseñando represión no están enseñando transcendencia. De hecho, siguen arrojándote más barro. Siguen hundiéndote más profundamente en el barro, porque no existe ninguna posibilidad de transcendencia si no has pasado por estas fases sexuales del autoerotismo, del homo-erotismo, del heteroerotismo y luego la transcendencia... Y el loto florece, el loto de los mil pétalos. Lo contienes en ti mismo. Evita a los sacerdotes y a los políticos y lo puedes alcanzar. Ellos son un obstáculo en el camino.

Pero siempre lo han querido así. Es bueno para ellos, no es bueno para nadie más. Han desviado tu amor. Te han quitado el objeto natural de tu amor; entonces el amor se puede desviar. Ahora hay gente que está enamorada de la madre patria... ¡Qué tontería! ¿Qué quieres decir con «la madre patria»? Hay gente que está enamorada del país padre: una estupidez aún mayor. Hay personas que están enamoradas de naciones, ideologías: el comunismo, el fascismo, el hinduismo, el cristianismo.

Te han arrebatado el objeto natural de tu amor; ahora tu amor está buscando frenéticamente cualquier cosa a la que atarse.
Un gran científico estaba trabajando con animales. Lo llama «impresión». Dice que cuando un animal sale del huevo, con lo que se encuentra, inmediatamente se apega a ello. Se apega a la madre porque la madre casi siempre está ahí. La madre está ahí dándole calor, cuidando el huevo. En el momento en que el pequeñuelo abre los ojos, sale del huevo, mira el mundo a su alrededor; lo primero con lo que se encuentra es la madre. Se apega a la madre.

Un científico estaba intentando cambiar el sujeto, y lo consiguió. Retiró a la madre. Cuando el pequeñuelo estaba saliendo del huevo, retiró a la madre; se sentó allí él mismo. Entonces tuvo dificultades, porque el pequeño le seguía continuamente. Y no solo eso: cuando creció, cuando se hizo sexualmente maduro, le gustaba hacer el amor con los pies del científico. Venía a sus pies y trataba de hacer el amor con sus pies: porque era lo primero que había visto.

La madre es tu primer amor. Debido a la madre un día te enamorarás de una mujer. Y, casi siempre, te enamorarás de una mujer que se parezca de alguna manera a tu madre.
«La psiquiatría no sirve para nada», le dijo un hombre a otro.

«Oh», dijo su compañero. «¿Por qué dices eso?»

«Bueno, mi psiquiatra me ha dicho hoy que estoy enamorado de mi paraguas. ¿Has oído alguna vez algo tan tonto?»

«Si que suena bastante demencial.»

«O sea, mi paraguas y yo sentimos, desde luego, un afecto sincero el uno por el otro. Pero ¿amor? ¡Eso es ridículo!»
Si te quitan el objeto natural de tu amor, amarás el dinero... Puede incluso que ames a tu paraguas. Puede que empieces a enamorarte de cosas: puede que empieces a enamorarte de banderas, países, y todo tipo de tonterías son posibles una vez que se ha desviado tu amor natural.

Lleva tu amor a su objeto natural, deja que tenga una espontaneidad propia. Deja que tome posesión de ti y te transformarás a través de él.

El amor es la clave, el amor es el secreto.

La última pregunta:

Querido Maestro, ayer transmitiste muy amorosamente el espíritu del Tao. A lo largo de esta serie me he estado bañando con arrobamiento en estas aguas. Todo lo que has dicho se está haciendo realidad. Empiezo a sentir la entrega como el clima natural de la flor que crece hacia el sol. La belleza está aquí, está aquí...
Samarpan,
El viejo estanque,

Samarpan salta,

El sonido.
Suficiente por hoy.
Acerca de OSHO
OSHO es un místico contemporáneo cuya vida y enseñanzas han influido a millones de personas de todas las edades y condiciones.

Ha sido descrito por el Sunday Times, de Londres, como uno de los «mil artífices del siglo XX», y por el Sunday Mid-Day (India) como una de las diez personas —junto con Gandhi, Nehru y Buda— que han cambiado el destino de India.

Acerca de su propio trabajo Osho ha dicho que está ayudando a crear las condiciones para el nacimiento de un nuevo tipo de ser humano. Él ha caracterizado a menudo a este ser humano como «Zorba el Buda»; capaz de disfrutar de los placeres de Zorba el Griego y de la silenciosa serenidad de Gautama el Buda. Como un hilo conductor a través de todos los aspectos del trabajo de Osho se encuentra una visión que conjuga la sabiduría intemporal de Oriente y el potencial más elevado de la ciencia y la tecnología occidentales.

También es conocido por su revolucionaria contribución a la ciencia de la transformación interna, con una perspectiva de la meditación que reconoce el ritmo acelerado de la vida contemporánea. Las «Meditaciones Activas Osho», creadas por Osho, están diseñadas para liberar primero el estrés acumulado del cuerpo y la mente, y así facilitar la experiencia de la meditación, un estado relajado y libre de pensamientos.




1   ...   26   27   28   29   30   31   32   33   34

similar:

Osho el secreto de los secretos charlas sobre el Secreto de la Flor Dorada Título original: The Secret of Secrets Índice iconThe Secret El Secreto Rhonda Byrne
«¿Por qué no es de dominio publico?» Me consumía un ardiente deseo de compartir El Secreto con el mundo y empecé a buscar personas...

Osho el secreto de los secretos charlas sobre el Secreto de la Flor Dorada Título original: The Secret of Secrets Índice iconMonte secreto o secreto del bosque

Osho el secreto de los secretos charlas sobre el Secreto de la Flor Dorada Título original: The Secret of Secrets Índice iconThe Secret
«¿Por qué no es de dominio publico?» Me consumía un ardiente deseo de compartir El Secreto con el mundo y empecé a buscar personas...

Osho el secreto de los secretos charlas sobre el Secreto de la Flor Dorada Título original: The Secret of Secrets Índice iconThe Secret
«¿Por qué no es de dominio publico?» Me consumía un ardiente deseo de compartir El Secreto con el mundo y empecé a buscar personas...

Osho el secreto de los secretos charlas sobre el Secreto de la Flor Dorada Título original: The Secret of Secrets Índice iconOsho charlas acerca de fragmentos del Tao Te Ching de Lao Tse Compártelo...

Osho el secreto de los secretos charlas sobre el Secreto de la Flor Dorada Título original: The Secret of Secrets Índice iconAsunción, junio/87 Lauro Trevisan Índice comenzando la Gran Búsqueda...

Osho el secreto de los secretos charlas sobre el Secreto de la Flor Dorada Título original: The Secret of Secrets Índice iconOsho el libro del ego Liberarse de la ilusión Título original: The...
«Ha acabado el viaje. He llegado a la cima que deseaba». Nadie ha sido capaz de hacer eso en el transcurso de la historia de la humanidad,...

Osho el secreto de los secretos charlas sobre el Secreto de la Flor Dorada Título original: The Secret of Secrets Índice iconY amiga íntima de Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo elaboró casi...

Osho el secreto de los secretos charlas sobre el Secreto de la Flor Dorada Título original: The Secret of Secrets Índice iconMitos y verdades sobre el secreto más extraño del mundo

Osho el secreto de los secretos charlas sobre el Secreto de la Flor Dorada Título original: The Secret of Secrets Índice iconOsho La pasión por lo imposible La búsqueda de la verdad, la bondad...
No sabes quién eres. Estás en la oscuridad más absoluta, inconsciente de tu esplendor, tu divinidad, tu belleza, tu verdad. Las preguntas...






© 2015
contactos
l.exam-10.com