El poder del periodismo de intermediación a tachi radialista apasionada ciudadana radio el poder del periodismo de intermediación






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CLASISMO



Dejamos para el final lo que podría estar al principio, la discriminación por clase social. Una discriminación totalizante, que resume muchas otras (raza, procedencia, familia, apariencia física, idioma, nivel académico) pero que tiene un factor dominante, una referencia decisiva, la riqueza.
Antes, las clases sociales se diferenciaban por el abolengo. Algunas familias recibían dignidades del Rey o del Papa. Sus hijos y nietos las heredaban y garantizaban su aristocracia por el apellido paterno. Los nobles, que presumían de sangre azul, embellecían los castillos con sus escudos de armas (aunque eran los plebeyos de sangre roja quienes morían en las guerras). Cuando el régimen feudal cedió el paso a la burguesía, el único título nobiliario que contaba y brillaba era el oro. Poderoso caballero fue y sigue siendo Don Dinero.
Ricos y pobres. Explotadoras y explotadas. Carlos Marx no se equivocaba al señalar esta contradicción como la principal, la que envenena las relaciones sociales, la que frena la construcción de los valores ciudadanos —es decir, revolucionarios— de libertad, igualdad y fraternidad.
Tanto tienes, tanto vales. En la sociedad de la apariencia, no vales por lo que eres, por lo que has estudiado, por tu buen carácter, por tu competencia, por tus ideales. Vales por tu billetera. Vales por lo que gastas y, sobre todo, por cuánto se enteran los demás de lo que gastas.
Tengo un amigo que colecciona piedras. En la sala de su casa tiene tres ubicadas en un sitio de honor. Una gris es de Potosí, de los socavones donde murieron ocho millones de indios para colmar la avaricia de los conquistadores. Otra negra es de las orillas de Goré, la isla maldita desde donde se exportaron veinte millones de africanos y africanas, vendidos como mercancía, para alimentar el negocio más rentable y repugnante de la historia europea. La tercera es rojiza. Es un fragmento de ladrillo del paredón de Auschwitz, uno de los campos de exterminio nazi donde fueron sacrificados doce millones de seres humanos —judíos y gitanos, homosexuales y comunistas, discapacitados, enfermos mentales, prostitutas, sacerdotes y testigos de Jehová— en una de las páginas más bochornosas de la discriminación humana.
—¿Y cuánto te costaron? —preguntó un vecino curioso y vanidoso.
—Nada. Las tomé yo con mi mano.
—Ah... —la cara del otro no ocultaba el desencanto—. ¿Y sólo traes piedras de esos países? Me han dicho que venden unas alfombras...
El vecino insistió con las alfombras y mi amigo cambió de conversación. Como decía Antonio Machado, cualquier necio confunde valor y precio.
Vayamos a los desafíos radiofónicos. ¿Qué podemos hacer desde nuestras emisoras para cuestionar la tiranía del dinero y de la clase social?

Autodiscriminación
Hace un tiempo —los buenos tiempos de la educación popular— las emisoras con sensibilidad social se presentaban con un logo humilde: un campesinito, un burrito, un cucharón, un duendecillo.
Los tiempos han cambiado y nuestras imágenes corporativas también deberían hacerlo. Los pobres se han empobrecido más, es cierto, pero tal vez ya no se sientan identificados con signos de debilidad, sino de fuerza.
Lo primero será reemplazar la actitud acomplejada con que, a veces, trabajamos. No entrevistamos al ministro porque nos da un poco de temor. No buscamos publicidad en las grandes empresas porque no tenemos contactos. Tampoco nos animamos a convocar una conferencia de prensa en la radio porque tal vez nadie viene. Las cuñas de identificación suenan excesivamente modestas. Las locutoras hablan como monjitas desempleadas, los locutores como sepultureros. Hasta nos vestimos con colores grises, medio desarrapados, desaliñados, porque...


  • ... porque somos populares.


No hagamos de la carencia virtud. El compromiso popular es una cosa y la autodiscriminación es otra. Por ejemplo, ¿por qué llamar corresponsales populares a los corresponsales de la radio? Mal favor les hacemos a estos colegas que suelen trabajar voluntariamente para la emisora. Cuando piden una entrevista y se identifican con ese apellido ya los ponen a un lado y ellos mismos se sienten de segunda clase.
Amor propio, ésa es la palabra. Autoestima institucional. Imagen moderna y ciudadana. Pisando fuerte, como canta Alejandro Sanz.
— ... es que estamos ahuevados —dijo en una evaluación un locutor de una radio comunitaria.
—Pues hay que entrar en un proceso de desahuevamiento.
—¿Y cómo se hace eso?
Entonces, les conté la historia del rostro más digno del mundo.

LOCUTORA 1988. Sesionaba la Asamblea Nacional Constituyente de Brasil.
LOCUTOR Los pueblos originarios de la Amazonía habían recogido las 30 mil firmas necesarias para presentar una enmienda constitucional sobre el derecho a sus tierras ancestrales.
LOCUTORA Las galerías del Congreso estaban repletas de indios e indias con torsos desnudos y coronados de plumas.
LOCUTOR Para sorpresa general, el representante de los pueblos nativos apareció impecablemente vestido, con traje y corbata. Atravesó el hemiciclo y llegó hasta la tribuna.
SECRETARIO Tiene 20 minutos para exponer.
LOCUTORA El indio se volvió hacia el Presidente del Congreso como pidiendo autorización para comenzar. Y entonces, en vez de hablar, tomó un bolso donde llevaba una caja de tintes y empezó a engalanarse la cara con los colores guerreros de su tribu.
LOCUTORA Empleó los 20 minutos previstos para su discurso pintándose la frente, las mejillas, el mentón... Después, miró desafiante a la audiencia, con el rostro más digno del mundo.
LOCUTOR Sin decir palabra, guardó la caja de tintes de sus antepasados y se retiró del salón del Congreso.
CONTROL MÚSICA EMOTIVA
LOCUTOR Ganaron la enmienda. El artículo 231 de la Constitución de Brasil reconoce el derecho de los pueblos indígenas a ser propietarios a perpetuidad de las tierras que desde siempre ocuparon.63


Símbolos proféticos
Jeremías salía por las calles de Jerusalén con un yugo sobre los hombros para ilustrar la opresión de su pueblo. Después, reunía a los responsables de la situación y rompía delante de ellos una olla de barro:
—Así los romperá Dios a ustedes, como un cacharro hecho añicos, que no tiene arreglo.
Francisco hizo algo más audaz antes de entregar su vida en favor de los más pobres. Se encueró delante de su padre, avaricioso comerciante, y atravesó desnudo el pueblo de Asís:
—Ahora nada te debo. Ni siquiera el traje que llevaba encima.
Los profetas de antes hacían símbolos provocativos que valían más que mil palabras. Lo mismo ocurre con los profetas de estos tiempos, los altermundistas.
Cancún, septiembre del 2003. Quinta Conferencia Ministerial de la OMC. Le tocaba el turno al Secretario de Comercio de Estados Unidos, Robert Zoellick. La sala de prensa del Centro de Convenciones estaba atiborrada de periodistas.
A los pocos minutos de haber comenzado, un par de hombres, salidos de entre el público, se le acercaron. Sin decir una palabra, con toda la calma del mundo, abrieron unas bolsas y empezaron a derramar granos de maíz sobre la mesa del conferenciante. El gringo, estupefacto por la insolencia, hizo el amago de retirarse. Hubiera sido peor. Sus edecanes le indicaron que continuara.
Los granitos salpicaban el mantel, resonaban sobre los pedestales de los micrófonos. Mientras los dos militantes de Greenpeace agotaban el contenido de sus bolsas, otros repartían octavillas sobre México, país de donde es originario el maíz, sobre la ruina provocada por el NAFTA entre los agricultores mexicanos, y sobre los peligros del maíz —transgénico y subsidiado— que Estados Unidos vende en su patio trasero.
Robert Zoellick continuó su exposición. De vez en cuando tomaba un grano de maíz entre sus pulcros dedos y lo apretaba con furia poco disimulada. Pero no había terminado de hablar, cuando tres mujeres, también en silencio y dándole la espalda, se levantaron portando carteles contra la OMC.
Ya era demasiado. Los periodistas del Financial Times y el US Today manotearon a las mujeres, las zarandearon. Otros periodistas —entre quienes estaba Arturo Bregaglio, director de la paraguaya Radio Trinidad— reclamaban libertad de expresión para las zarandeadas.
El Secretario de Comercio norteamericano continuó hablando. Pero sus mentiras económicas pesaron menos que un chorrito de granos de maíz.

Parábolas
¿Qué es una parábola? Una comparación. ¿Quién es buen parabolista? Quien compara lo difícil con lo fácil. Quien narra algo muy sencillo para hacer comprender una situación complicada. Por ejemplo, el Tratado de Libre Comercio de las Américas que Estados Unidos quiere imponer a nuestros países. ¿En qué se parece el ALCA al tigre de esta historia?

NARRADORA Había una vez una selva donde todos los animales vivían tranquilos, cada cual con su ración de alimento.
EFECTO AMBIENTE DE SELVA
NARRADORA Todos los bichos estaban contentos. Todos, menos uno. El tigre.
EFECTO RUGIDO TIGRE
TIGRE ¿Soy o no soy el animal más fuerte de esta selva?
NARRADORA El tigre desafió a todos los animales. Pero como era fanfarrón y cobarde, comenzó a pelear con los más chiquitos.
JUEZ ¡Que venga el conejo!
CONEJO ¿Para qué me llama usted a mí, señor juez?
JUEZ Para que midas tus fuerzas con el tigre.
CONEJO Yo no quiero medir nada. ¿Cómo voy a pelear con...?
TIGRE ¡Qué falta de respeto a la autoridad!... Así no se vale... El conejo tiene que obedecer las leyes de la selva.
JUEZ Señor conejo: el tigre tiene razón. Los animales están destinados a competir. Una competencia libre, naturalmente.
NARRADORA Y sucedió que el señor juez metió a los dos, al tigre y al conejo, en la misma jaula.
EFECTO CIERRE LLAVES
TIGRE Así me gusta... ¡Que viva la libertad!
NARRADORA El tigre ya se estaba afilando los colmillos, mientras el conejo temblaba como una hojita de hierba. El señor juez estaba a punto de dar la señal para iniciar la contienda...
JUEZ ¡Un momento, un momento!
TIGRE ¿Qué pasa ahora, señor juez?
JUEZ Un momento, señor tigre. A decir verdad, me parece que esta pelea está muy desequilibrada. No me parecen justas las normas.
CONEJO Gracias, señor juez. Yo estaba seguro que usted se daría cuenta...
NARRADORA Entonces, el señor juez ordenó:
JUEZ Los conejos son muy inquietos, brincan mucho. Así pues, al conejo, amárrenle las dos patas traseras a las rejas de la jaula.
CONEJO ¿Cómo dijo?... ¿Y a él?
JUEZ El tigre es un animal cauteloso, le corresponde andar suelto.
CONTROL GOLPE MUSICAL
JUEZ Así pues, a la una, a las dos y a las... ¡tres!
EFECTO RUGIDO DE TIGRE
NARRADORA De un zarpazo, el tigre se comió al conejo. Quedaron apenas sus patas traseras, sangrantes, todavía amarradas a las rejas de la jaula.
CONTROL MÚSICA TRISTE
LOCUTOR El tigre es Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y Canadá.
LOCUTORA El conejo es un centenar de países empobrecidos por la codicia sin límites del tigre.
LOCUTOR El señor juez es la tristemente célebre Organización Mundial de Comercio, la OMC, que sólo favorece a los países ricos y a las grandes corporaciones.
LOCUTORA La jaula son las leyes de la supuesta libre competencia. Pero la situación no es igual para ambos. Al conejo le amarran las patas.
LOCUTOR La Unión Europea presiona a los países pobres para que abran sus mercados a los productos europeos. Pero ella cierra los suyos y protege a sus agricultores con aranceles y subsidios.
LOCUTORA Estados Unidos rechaza las políticas proteccionistas en nuestros países. Pero los granjeros norteamericanos reciben cada uno 20 mil dólares anuales en subsidios para proteger su agricultura.
LOCUTOR Las normas de la Organización Mundial del Comercio no son justas.
LOCUTORA Y es hora de hacer justicia porque... ¡otro comercio es posible!
CONTROL GOLPE MUSICAL
LOCUTOR Únete a la Campaña por un Comercio Justo de CAFOD.64

Estas parábolas nos servirán para dinamizar una mesa redonda o un debate, para abrir un panel telefónico y hasta para distribuirlas a través de internet a otras emisoras amigas. Las invitaremos a unirse a la urgente campaña contra las políticas comerciales que agrandan todavía más el abismo entre ricos y pobres.

Publirreportajes
Cada vez más, la televisión nos agobia con los famosos publirreportajes. Para vendernos un artefacto de gimnasia que nos quitará cuarenta kilos de grasa en cuatro días, emplean hasta media hora repitiendo y repitiendo la misma cantaleta.
No hay que imitar la metodología conductista —la de los perritos de Pavlov—, pero el formato sí puede funcionar muy bien.
¿De qué se trata? De hacer publirreportajes sobre las empresas de iniciativa ciudadana. Un grupo de mujeres se organiza para vender bocaditos en las fiestas. La radio va, las entrevista, las promociona, da los teléfonos donde las pueden ubicar. Unos payasos deciden ganarse la vida animando cumpleaños infantiles. La radio los contacta, transmite uno de los números cómicos, felicita y promociona. Un equipo de jóvenes con habilidad para arreglar los desperfectos caseros forma una cooperativa y quieren darse a conocer. La radio abre los micrófonos para que expliquen qué saben hacer, pondera los servicios ofrecidos, y de paso les pide que arreglen el baño de la emisora que gotea.
Un espacio de publirreportajes, diarios y gratuitos, sería un granito de arena para promocionar las iniciativas económicas de una ciudadanía empobrecida y sin empleo.

Consultorio de microempresarios
Otro granito de arena podría ser una especie de consultorio económico donde unos oyentes preguntan y otros les dan buenos consejos. Naturalmente, hace falta alguien que guíe el diálogo y que sepa de pequeñas inversiones, de microempresas. Por ejemplo, hoy llama una chica que tiene un dinerito y quiere poner una manicurista, pero no sabe si eso da algo y cuál sería el mejor camino para empezar. El conductor pregunta al público o él mismo le sugiere trabajar a domicilio y ahorrarse el pago del alquiler del local.
Mañana vienen al programa un par de muchachos que no saben qué hacer con su vida ni cómo recursearse para salir adelante. Un oyente sugiere una venta de salchipapas. Pero como hay mucha competencia en esa calle, el consultor les añade un intangible: los clientes tienen opción a tirar unos dados y si aciertan no pagan.
Y así, entre las sugerencias del público y las orientaciones del consultor, va avanzando el programa. Antes hacíamos —y siguen siendo válidos— consultorios de orientación vocacional. En estos tiempos, suelen ser más pragmáticos: ¿cómo me gano los frijoles de hoy y de mañana?

Clubes de trueque
Los populares programas de cambalache son una mezcla de los clasificados del periódico con la economía del trueque. Todo lo de segunda mano se compra y se vende a través de la cartelera radiofónica. También se anuncian y se solicitan servicios:
—Si me arreglan la cocina pago con una deliciosa torta.
La crisis argentina promovió grupos de autoayuda. En la actualidad, existen unos seis mil clubes de trueque con un millón de socios y beneficiando a más de seis millones de personas. El número va en aumento, lo que sitúa este modelo de economía social como una alternativa a la economía formal. El mecanismo es simple: intercambiar productos entre productores y consumidores. Como todo el mundo puede asumir ambos roles, se utiliza el neologismo prosumidor para referirse a los participantes de los clubes.65
Las radios comunitarias forman parte activa de muchos clubes de trueque. Ofrecen lo que tienen, sus espacios publicitarios. Y reciben bienes que van desde empanadas para las meriendas hasta servicio de taxi.
Estos trueques se pueden combinar con páginas de internet. En Panamá, la web de promueve el mercado agropecuario a través de clasificados que se leen en tres emisoras de Azuero.
—Vendo sillas y accesorios para caballos. Monturas de competencias de lazo, de paseo, de barriles, sogas, cabezales, riendas y gualdrapas.
En la página se invita a todos los visitantes a publicar gratuitamente sus anuncios de compra y venta. Y las emisoras se ocupan de difundir las ofertas y demandas.

La memoria colectiva
A fines del siglo 18, los soldados de Napoleón constataron que muchos niños egipcios pensaban que las pirámides habían sido construidas por los franceses o los ingleses.

A fines del siglo 20, jóvenes japoneses encuestados creían que las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki habían sido arrojadas por los rusos.

En 1965, el pueblo de Santo Domingo resistió durante 132 noches la invasión de 42 mil marines norteamericanos. La gente peleó casa por casa, con palos, carabinas y botellas rotas. Hace poco, una joven estudiante dominicana preguntó sobre esta invasión:

—Fueron los cubanos, ¿verdad?

En nuestros países está prohibida la memoria. Los gobiernos ordenan punto final. El olvido, dicen los poderosos, es el precio que hay que pagar por la paz. El derecho a recordar no figura en la Carta de los Derechos Humanos. Pero hoy es más necesario que nunca.66
Una radio ciudadana —y especialmente, su departamento de prensa— trabajará lo que se conoce como periodismo interpretativo. Este periodismo no es otra cosa que lo que tradicionalmente llamábamos dar contexto a las noticias.
En la información internacional, se hacen más necesarios los datos interpretativos. Por ejemplo, recordar que los cinco países que tienen derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas son los mayores productores de armas del mundo. Es decir, la paz mundial está en manos de las cinco potencias que mejor explotan el negocio de la guerra. La ONU pone ratones a cuidar el queso.
O preguntar quién se beneficia con la prohibición de las drogas. Gracias a esta moderna “ley seca”, los drogadictos no disminuyen pero en los bancos norteamericanos entran 400 mil millones de dólares anuales. El gobierno de Estados Unidos destina 60 mil millones de dólares al año para "combatir" las drogas ilegales. Esto equivale apenas al 15 por ciento de las ganancias. ¿Será filantropía yanqui o una astuta inversión para mantener los precios artificialmente elevados?


Contextuar, muchas veces, es recordar. Basta una línea al cierre, una frase que traiga a la memoria otros hechos del pasado para iluminar el presente. Una promesa dicha antes y contradicha después. Un acto de corrupción cometido por quien ahora aparece como santo. Una estadística que desmiente la bella retórica. Un suceso aparentemente desconectado que explica los móviles secretos de tal decisión.


Periodistas y comunicadoras se convierten, así, en relacionadores de hechos, administradores de la memoria colectiva. Esto supone un archivo actualizado, funcional, para que el equipo de prensa sepa dónde encontrar rápidamente esos datos reveladores que darán una nueva dimensión a la noticia. Contextuar es comparar. Y dejar que el oyente concluya.

Una radio en marcha
Una radio ciudadana estará muy atenta para cubrir las movilizaciones y protestas populares que, con terca insistencia, se suceden en nuestros países. Sindicatos de maestros mal pagados, de ahorristas estafados, de médicos y enfermeras que no cuentan con lo indispensable para su trabajo, de desempleados en huelga de hambre, de pobres. Mejor dicho, de empobrecidos por el modelo neoliberal.
No nos consideramos la voz de los sin voz porque la gente tiene palabra y grita. Pero sí somos la caja de resonancia, el micrófono que permite hacer pública esa palabra. En la sociedad mediatizada, si no sales en los medios, no existes.
Una radio ciudadana marcha junto a su audiencia, acompaña en vivo y en directo a quienes más lo necesitan y en el momento oportuno. Así hicieron algunas emisoras panameñas aquel 4 de junio del 2003. Las bellezas de todo el planeta se habían dado cita en el lujoso Centro de Convenciones Figali, una antigua base militar norteamericana en la zona del Canal de Panamá. Las cámaras relampagueaban, espectaculares mujeres subían al escenario. Era el concurso de Miss Universo. Y junto a las misses, los magnates de la moda y los empresarios de cosméticos calculando las nuevas ganancias con las nuevas bellezas.
Los organizadores lo tenían todo previsto para lograr la máxima ostentación. Todo, menos los pobres. Pocas horas antes de comenzar el certamen, una marcha de organizaciones populares, rodeada por efectivos de la policía antimotines, se aproximó a la Presidencia de la República.
—Ésta es nuestra candidata —un sindicalista señalaba a una mujer muy humilde adornada con una banda donde se leía MISS-ERIA.
Los pobres de Panamá, las excluidas de la francachela, estaban ahí, reclamando pan y trabajo a un gobierno que despilfarraba diez millones de dólares en la fiesta más fatua del mundo.

Una radio parcial
Octubre del 2003. Guerra del Gas. El pueblo boliviano se levanta para defender sus riquezas naturales que el presidente Gonzalo Sánchez de Losada pretende vender a Chile y a California a precio de gallina muerta.
Radio Pachamama, en la ciudad de El Alto, transmite las protestas populares desde el primer día. Sus micrófonos salen a las calles y se mezclan con la multitud que corea consignas contra el gobierno. Durante estas jornadas, el gringo Goni, como todos llaman al presidente, se ha quitado la careta de demócrata y muestra su verdadero rostro genocida.
La autopista que une El Alto con la ciudad de La Paz se ha vuelto un campo de batalla. Los locutores y locutoras están junto a los piquetes de huelguistas. Transmiten en directo bajo los helicópteros, en medio de la balacera. En los programas se escuchan los testimonios estremecedores de las víctimas, las protestas airadas de los manifestantes.67 Los ruidos de fondo no son efectos de sonido montados en cabina. Son granadas, disparos contra la multitud, dinamita, ambulancias.
Días de rabia, días de radio.68 Son las emisoras —no la televisión omnipotente ni la prensa reflexiva— las que acompañan la lucha popular. Son las radios locales y comunitarias las que se juegan por la verdadera democracia cuya última palabra la tiene la ciudadanía y no sus representantes, aunque éstos hayan sido legalmente elegidos.
—Nunca hemos tenido tantos corresponsales —cuenta Lucía Sauma, directora de Radio Pachamama—. Todo el pueblo boliviano se ha convertido en una red de informadores que nos llama y relata lo que está pasando en otras partes del país.
En pie de radio, están las pequeñas emisoras aymaristas que transmiten junto al lago Titicaca. ERBOL69 se solidariza con el levantamiento popular. A la emblemática Pío XII, en el campamento minero Siglo XX, le vuelan sus equipos de transmisión, como en las peores dictaduras militares.
Cinco encapuchados tocan a la puerta de Radio Pachamama amenazando con estallar la emisora. Cada día son más las presiones e insultos.
—¿No son ustedes los que hablan de cultura de paz? Pues díganle a esos terroristas que se vayan a sus casas.
—¿Y el Estado terrorista a dónde tiene que irse? —Lucía no baja sus ojos verdes ante el oficial.
—Ustedes tienen que mantenerse imparciales en este conflicto. Para eso son periodistas.
—Usted lo ha dicho, comandante. Para eso somos periodistas. Para estar de parte de los excluidos.
Días y noches de heroísmo y protesta, hasta que el gringo Sánchez de Losada renuncia y se larga del país. Los micrófonos de Radio Pachamama siguen en la calle, recogiendo ahora la consigna más emotiva de todas:
—¡Sí se pudo! —grita la gente, dolida por los 82 muertos, pero orgullosa por la victoria—. ¡Sí se pudo!
—¡Viva mi patria Bolivia, una gran nación! —cantan en la caravana de mineros y campesinos que atraviesa El Alto.
—¡Gracias a la Pachamama! —dicen las mujeres de sombrero y polleras—. ¡Y gracias a esta Pachamama, que ha hecho crecer nuestras palabras como la tierra hace crecer el alimento!

Y con responsabilidad social
Da pena que una mente tan aguda como la de Carlos Alberto Montaner llegue a decir estupideces tan supinas como ésta: La ciencia económica ha desterrado esa absurda idea de que los que tienen recursos los tienen porque se los quitaron a los pobres, o que los países ricos son ricos porque les roban sus riquezas a los más pobres.70
¿Y el saqueo de 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata que llegaron a España en el primer siglo y medio de conquista? Esta cifra excedía tres veces el total de las reservas europeas. ¿Y el triángulo negrero que permitió la revolución industrial? El bienestar y el encanto de la civilización occidental tienen en su base los horrores de la esclavitud, un genocidio imperdonable.71
Hoy, la historia se repite con la usura del FMI, la estafa de la Deuda Externa, las trampas del ALCA y todo un sistema de comercio desigual que excluye a la mayoría de la población mundial y enriquece a los bancos y a las corporaciones multinacionales.

HOMBRE (RISUEÑO E IRÓNICO) ¡A su salud, mi querida Humanidad!
EFECTO SUENAN DOS COPAS
LOCUTORA La situación que vive la Humanidad se parece a una copa de champán.
EFECTO VERTIENDO LÍQUIDO
LOCUTOR Arriba, en la parte ancha de la copa, un 20 por ciento de la población acapara el 83 por ciento de todas las riquezas del mundo.
LOCUTORA Abajo, en el delgado tallo de la copa, otro 20 por ciento intenta sobrevivir con poco más del uno por ciento de los bienes.
EFECTO SUENAN DOS COPAS
LOCUTOR 3 de cada 4 seres humanos viven en países en desarrollo. La mayoría de ellos, carece de agua potable, de viviendas adecuadas, de hospitales, de escuelas. Subsisten con dos dólares diarios, con un dólar diario.
HOMBRE (IRONÍA) ¡A su salud, mi querida Humanidad!
EFECTO SUENAN DOS COPAS
LOCUTORA Cada año, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo publica un informe sobre el Estado de la Población Mundial.
LOCUTOR El último informe produce terror. La diferencia entre ricos y pobres se ha vuelto abismal.
LOCUTORA El desequilibrio aumenta. El tallo de la copa de champán es cada vez más delgado... Se alarga, se estira...
EFECTO COPA QUE SE ROMPE
LOCUTOR El hambre, la pobreza extrema, es una bomba silenciosa que hace morir cada día a 40 mil niños y niñas en el mundo, equivalente a un atentado diario de 20 torres gemelas.72

Los radioclips y los spots son también útiles para sensibilizar a la audiencia sobre el creciente e intolerable desequilibrio entre los países pobres y los países ricos, y entre las clases sociales al interior del mismo país.
¿Cuándo programar estos spots? En 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, el 1 de mayo, Día de los Trabajadores, el 12 de octubre, Día de la Invasión de América... Y también en las coyunturas especiales (¡cuando se reúnen los altermundistas!).


PERIODISTA ¡Última hora!... ¡Se destapa el robo del milenio, la estafa mayor de la que se tenga memoria!... El fraude afecta a 840 millones de personas que han quedado, prácticamente, en la miseria.
CONTROL GOLPE MUSICAL
LOCUTORA 840 millones de personas en el mundo sufren desnutrición crónica. Se les ha robado el primer y más fundamental derecho humano: el derecho a comer.
EFECTO SEÑAL INFORMATIVA NOTICIERO
PERIODISTA La banda criminal ya está ubicada. Ocupa las directivas de la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y las presidencias de muchos países ricos. Los delincuentes tienen cómplices en los gobiernos de muchos países pobres.73

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