Capítulo 185 La fe acerca de la Humanidad de Cristo






descargar 459.16 Kb.
títuloCapítulo 185 La fe acerca de la Humanidad de Cristo
página4/10
fecha de publicación13.06.2015
tamaño459.16 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Derecho > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10

Todas estas cosas no serían verdaderas si Cristo no hubiera to­mado carne de una Virgen; luego es falso que tomara un cuerpo celestial.

400.  Pero lo que dice el Apóstol: «El segundo hombre es el celestial que viene del cielo» (1 Cor 15, 47), debe entenderse en el sentido de que vino del cielo según la divinidad, no según la sustancia de su Cuerpo.

401. Además, no había razón alguna para que el Hijo de Dios, trayendo su cuerpo del cielo, entrase en el seno de la Vir­gen, si nada debía tomar de su sustancia; y hubiera sido una ficción aparentar el salir del seno de una Virgen, y que de ella había recibido carne, si nada hubiera recibido. Y puesto que toda falsedad es ajena a Cristo, es necesario confesar que Cristo salió del seno de su Madre, tomando su carne de Ella.

CAPÍTULO 209

Cuál es la verdadera fe sobre la Encarnación

(critica al nihilismo cristológico de Pedro Abelardo)66*

      402. De todo lo dicho podemos deducir que, según la ver­dad de la Fe católica, Cristo tenía un verdadero Cuerpo pertene­ciente a nuestra naturaleza, una verdadera Alma racional y, al mismo tiempo, la divinidad perfecta. Estas tres substancias (confróntese nota 64*) se unen en una sola Persona, pero no en una sola naturaleza.

      403. Algunos han incurrido en errores al exponer esta ver­dad100 100 En efecto, considerando que lo que sobreviene a alguien, después de estar completo, se agrega accidentalmente a él, como el vestido al hombre, han supuesto que la humanidad estuvo uni­da a la divinidad en la Persona del Hijo con una unión acciden­tal; de modo que la naturaleza asumida era, con respecto a la Persona del Hijo, lo que el vestido es al hombre. En prueba de esto aducían lo que de Cristo dice el Apóstol: «Hecho semejante a los hombres» (Philp 2, 7).

      Consideraban también, estos mismos autores, que de la unión del alma con el cuerpo debe resultar cierto individuo de naturaleza racional, el cual se llama persona. Si en Cristo el Alma hubiese estado unida al Cuerpo -continuaban- entonces tal unión ha­bría constituido una persona. De ahí se seguiría que en Cristo habría dos personas, a saber: la persona que asume y la persona asumida. Sin embargo, en la hipótesis del hombre vestido no hay dos personas, puesto que el vestido no tiene el carácter de una persona. Sólo si el vestido fuera una persona se seguiría que ha­bría dos personas en el hombre vestido101

404. Para evitar esta última dificultad -que hubiera dos personas- algunos de esos mismos autores supusieron que el alma de Cristo jamás había estado unida al cuerpo, y que la Per­sona del Hijo de Dios habíatomado separadamente un alma y un cuerpo. Pero queriendo con esta opinión evitar un inconveniente {la dualidad personal), se incurre en otro mayor. De esa opinión se seguiría necesariamente que Cristo no habría sido un hombre verdadero. La verdadera naturaleza humana exige la unión de un alma y de un cuerpo, porque es hombre lo que se compone de ambos. También se seguiría que Cristo no tomó verdadera carne, y que no fue real ninguno de sus miembros, porque sin el alma no hay ojo, ni mano, ni carne, ni figura más que de una manera equívoca, como un objeto pintado o esculpido102. Se se­guiría también que Cristo no murió verdaderamente, porquesi la muerte es la pérdida de la vida, la divinidad no puede perder la vida por la muerte, y el cuerpo no puede estar vivo si no está unido a un alma. Por último, se seguiría que el cuerpo de Cristo no habría podido ser sensible, porque el cuerpo no tiene sensibi­lidad sino por el alma a él unida.

Además de esto, tal opinión cae en el mismo error de Nesto­rio que se proponía evitar. Nestorio erró suponiendo que el Verbo de Dios había estado unido a Cristo Hombre por la inhabitación de la gracia, de tal modo que el Verbo de Dios habitó en este hombre como en su templo103. Hay poca diferencia en decir que el Verbo está en el hombre como en su templo, o en decir que la naturaleza humana se unió al Verbo como un vestido a un hom­bre vestido. Esta última opinión es, sin embargo, más detestable, porque no confiesa que Cristo es un hombre verdadero y, por ello, ha sido justamente condenada 104.

Además, un hombre vestido no puede ser la persona del ves­tido o del traje, ni tampoco puede decirse de modo alguno que esté en la especie del vestido. Luego, si el Hijo de Dios tomó la naturaleza humana como un vestido, de modo alguno podrá ser considerado como una persona de la naturaleza humana, ni tam­poco podrá decirse que el Hijo de Dios sea de la misma naturaleza que los demás hombres, aun cuando el Apóstol diga de El que fue hecho a semejanza de los demás hombres (cfr. Philp 2, 7). Por tanto, resulta que es necesario rechazar enteramente tal opinión.

CAPÍTULO 210

En Cristo no hay dos supuestos (crítica al nestorianismo de Guillermo de Champagne)

405. Otros67* , queriendo evitar los inconvenientes de que hemos hablado, afirmaron que en Cristo el alma estuvo unida al cuerpo, y que esta unión había constituido cierto hombre, el cual –dicen- fue asumido por el Hijo de Dios en unidad de persona105. En virtud de esta asunción dicen que tal hombre fue el Hijo de Dios; y dicen que el Hijo de Dios fue aquel hombre; y puesto que tal asunción termina en la unidad de la persona, confiesan que en Cristo hay una persona de Dios y del hombre. Pero como este hombre, que dicen compuesto de cuerpo y alma, es una especie de supuesto o hipóstasis de la naturaleza humana, admiten en Cristo dos supuestos o hipóstasis: uno, de la naturaleza humana, creado y temporal; otro, de la naturaleza divina, increado y eterno.

406. Aun cuando tal opinión parezca alejarse del error de Nestorio en cuanto a los términos, examinándola bien se verá que incurre en el mismo error del heresiarca. En efecto, es evidente que una persona es una sustancia individual de la naturaleza racional106. Por tanto, la naturaleza humana es racional; luego si se admite en Cristo una hipóstasis o un supuesto de la naturaleza humana temporal y creada, habría que admitir también en El una persona temporal creada, pues la palabra supuesto ohipóstasis no significa otra cosa que una sustancia individual. Por tanto, al admitir en Cristo dos supuestos o dos hipóstasis, si comprenden lo que dicen, forzosamente habrán de reconocer que en El hay dos Personas.

Además de esto, las cosas que se diferencian en el supuesto son tales, que lo que es propio de una no puede convenir a otra. Luego, si el Hijo de Dios y el Hijo del Hombre no fuesen el mismo supuesto, se seguiría que las cosas que son propias del Hijo del Hombre no podrían atribuirse al Hijo de Dios, ni viceversa. Por consiguiente, no podría decirse que Dios fue crucificado, ni que nació de una Virgen. En esto consiste, precisamente, la impiedad de Nestorio.

      407. Si alguno dijera que lo que pertenece a este Hombre se atribuye al Hijo de Dios, y viceversa, en virtud de la unidad de persona, aun cuando sean diferentes los supuestos, debe responderse que esta explicación no tiene valor alguno. En efecto, es evidente que el supuesto eterno del Hijo de Dios no es otra cosa que su propia Persona y, por consiguiente, todo lo que se dice del Hijo de Dios por razón de su Persona se dirá también de El por razón de su supuesto. En cambio, las cosas que son propias del Hombre no se dirían de El por razón de su supuesto, porque se pretende que el Hijo de Dios se diferencie, en el supuesto, del Hijo del Hombre; ni podría atribuirse al Hijo de Dios, por razón de la Persona, lo que es propio del Hijo del Hombre, come nacer de la Virgen, morir, y otras cosas semejantes.

      408. Además, si se aplicase el nombre de Dios a un supuesto temporal, sería llamar «Dios» a algo reciente y nuevo. Todo lo que es llamado Dios y es, a su vez, reciente y nuevo, sólo es Dios porque ha sido hecho Dios. Lo que ha sido hecho Dios no es Dios por naturaleza, sino por adopción. Luego tal Hombre no sería verdadera y naturalmente Dios, sino sólo por adopción, 1o cual sería incurrir en el error de Nestorio.

CAPÍTULO 211

En Cristo hay un solo supuesto y una sola Persona

      409. Es necesario decir, pues, que en Cristo no hay más que una sola Persona de Dios y de Hombre, y también un solo supuesto y una sola hipóstasis. En cambio, no hay una sola naturaleza, sino dos.

      Para demostrar esto debemos considerar que estas palabras persona, hipóstasis y supuesto significan una cosa entera, porque no puede decirse que la mano, la carne o cualquiera otra parte sea una persona, una hipóstasis o un supuesto, sino este todo que es este hombre. Las palabras que son comunes a las substancias individuales y a los accidentes, como lo individual y lo sin gular, pueden aplicarse al todo y a las partes. Las partes tienen algo de común con los accidentes: que no existen por sí mismas, sino por su inhesión a otras, aunque de una manera diferente que los accidentes. Puede decirse que la mano de Sócrates o de Platón es cierto individuo, esto es, una cosa singular, aun cuando no sea ni una hipóstasis, ni un supuesto, ni una persona.

      410. Es necesario considerar también que la reunión de ciertas cosas, considerada en sí misma, constituye algunas veces una cosa íntegra; en tanto que no sucede así en otros casos, por la adición de otra cosa. En la piedra, por ejemplo, la reunión de los cuatro elementos produce una cosa entera y, por esta razón, lo que está compuesto de elementos puede ser llamado hipóstasis o supuesto: por ejemplo, esta piedra; pero no persona, porque no es una hipóstasis de naturaleza racional. En un animal, en cambio, la combinación de los elementos no constituye una cosa íntegra, sino una parte, a saber, el cuerpo; porque para completar el animal es necesario que haya otra cosa, que es el alma. Por esta razón, la combinación de los elementos en el animal no constituye un supuesto o una hipóstasis: el animal ha de estar completo para que sea hipóstasis o supuesto. La combinación de los elementos no es menos eficaz en el animal que en la piedra, sino mucho más, porque se refiere a una cosa más noble.

411. De modo semejante, en los demás hombres la unión del alma y del cuerpo constituye una hipóstasis o un supuesto, por-que no hay nada más aparte de estas dos cosas. Pero en nuestro Señor Jesucristo, además del Alma y del Cuerpo, hay una tercera sustancia: la Divinidad. No hay, pues, supuesto, hipóstasis o persona (es decir, lo que está constituido por el cuerpo y por el alma) tomado aparte; sino un supuesto, hipóstasis o persona que consta de tres substancias, a saber, Cuerpo, Alma y Divinidad. Y así como en Cristo no hay más que una Persona, de la misma manera sólo hay un supuesto o una hipóstasis68*

      412. El alma se une al cuerpo de distinto modo que la Divinidad al uno y a la otra. El alma se une al cuerpo como su forma, y de la unión de estas dos cosas resulta una naturaleza llamada naturaleza humana. La Divinidad, por el contrario, no se une al alma ni al cuerpo, ni como forma ni como parte, porque es contrario a la perfección divina. Por consiguiente, de la unión de la Divinidad, el alma y el cuerpo no se constituye una naturaleza, sino que la naturaleza divina, existente en sí misma pura e íntegra, asumió, de un modo incomprehensible e inefable, a la naturaleza humana compuesta de cuerpo y alma, verificándose esto por un acto del poder infinito69*69* En efecto, vemos que cuanto más poder tiene un agente, tanto mayor es la unión con el instrumento que emplea para obrar. Así como el poder divino es infinito e incomprehensible por causa de su infinitud, así también es inefable para nosotros el modo como Cristo se unió a la naturaleza humana, como a una especie de instrumento para obrar la salvación del género humano, unión que es, además, muy superior a cualquier otra unión de Dios con la criatura.

      Puesto que la persona, la hipóstasis y el supuesto designan una cosa íntegra -según acabamos de decir-, si la divina naturaleza fuese en Cristo una parte como, por ejemplo, el alma en la composición del hombre-, y no una cosa completa, la Persona única de Cristo no existiría solamente por la naturaleza divina, sino que sería un compuesto de tres cosas; así como en el hombre la persona, la hipóstasis y el supuesto consisten en lo que está compuesto de alma y de cuerpo. Pero como la naturaleza divina es una cosa íntegra que tomó la naturaleza humana por medio de cierta unión inefable, la Persona existe por la naturaleza divina, y del mismo modo existen la hipóstasis y el supuesto. Además, el alma y el cuerpo son atraídos a la personalidad de la Persona divina de tal modo, que la Persona del Hijo de Dios es también la Persona del Hijo del Hombre, la hipóstasis y el supuesto.

      413. En las criaturas puede encontrarse un ejemplo adecuado de esta especie de unión. La unión del sujeto y del accidente no produce una tercera entidad, y, por esto, en tal unión el sujeto no aparece como parte, sino como una cosa integra, que es la persona, la hipóstasis y el supuesto. El accidente, por tanto, es atraído a la personalidad del sujeto de modo que sea una misma la persona del hombre y la del hombre blanco y, de modo similar, una misma la hipóstasis y uno mismo el supuesto. Por consiguiente, según esta semejanza, más o menos exacta, la persona, la hipóstasis y el supuesto del Hijo de Dios es la Persona, la hipóstasis y el supuesto de la naturaleza humana en Cristo. A partir de esta comparación, algunos 107se han atrevido a decir que la naturaleza humana en Cristo es un accidente y que está unida accidentalmente al Hijo de Dios, sin reparar en la diferencia que hay entre la realidad y la imagen o ejemplo que hemos empleado.

      414. Es, pues, evidente, según lo dicho, que en Cristo no hay otra persona que la Persona eterna, que es la Persona del Hijo de Dios, ni otra hipóstasis o supuesto. Por consiguiente, cuando se dice este Hombre, hablando de Cristo, esta locución implica un supuesto eterno. Sin embargo, la palabra hombre aplicada a Cristo y a los demás hombres, no debe entenderse de una manera equívoca, porque el equívoco no se toma según la diversidad de la suposición, sino según la diversidad de la significación. La palabras hombre aplicada a Pedro y a Cristo significa la misma cosa, esto es, la naturaleza humana; pero no el mismo supuesto, porque en un caso supone el supuesto eterno del Hijo de Dios y, en otro, el supuesto creado

      415. Como pueden aplicarse a cada supuesto de una naturaleza cualquiera las cosas que convienen a la naturaleza de que es supuesto; y como en Cristo no hay más que un supuesto para la naturaleza divina y para la naturaleza humana, está claro que pueden atribuirse indiferentemente a este supuesto de ambas naturalezas (tanto si el término significa la naturaleza o la Persona divina como la naturaleza humana), no sólo lo que corresponde a la naturaleza divina, sino también lo que es propio de la naturaleza humana, como, por ejemplo, cuando decimos que el Hijo de Dios es eterno, o que el Hijo de Dios nació de una Virgen; y podemos decir igualmente que este Hombre es Dios, que ha creado las estrellas, que nació, murió y fue sepultado.

      416. Lo que se atribuye a un supuesto cualquiera, se le atribuye según cierta forma o cierta materia, como, por ejemplo: de Sócrates se dice que es blanco según la blancura, y racional según el alma. Antes hemos dicho (caps. 209 ss.) que en Cristo hay dos naturalezas y un supuesto. Respecto al supuesto se debe atribuir indiferentemente a Cristo lo que es humano y lo que es divino; pero debe tenerse muy presente la diferencia que hay en estas aplicaciones, porque las cosas divinas se atribuyen a Cristo en consideración a la naturaleza divina, y las cosas humanas según la naturaleza humana.

 

CAPITULO 212

Qué es uno y qué es múltiple en Cristo

      417  Puesto que en Cristo hay una Persona y dos naturalezas, debemos considerar qué es lo que en Cristo es uno y qué es lo múltiple. Todo lo que es múltiple por razón de la diversidad de naturaleza debe ser también múltiple en Cristo. Por ello, al recibirse la naturaleza por la generación o por el nacimiento, es necesario que, del mismo modo que en Cristo hay dos naturalezas, haya también en El dos generaciones o nacimientos: uno eterno, en virtud del cual recibió la naturaleza divina de su Padre, y otro temporal, en virtud del cual recibió la naturaleza humana de su Madre.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10

similar:

Capítulo 185 La fe acerca de la Humanidad de Cristo iconDimension misionera de una vida escondida con cristo en dios
«Lo que contemplamos acerca de la Palabra de vida, os lo anunciamos» (1Jn 1, 1-3) (RMi 91). 2

Capítulo 185 La fe acerca de la Humanidad de Cristo iconOsho charlas acerca de fragmentos del Tao Te Ching de Lao Tse Compártelo...

Capítulo 185 La fe acerca de la Humanidad de Cristo iconOsho charlas acerca de fragmentos del Tao Te Ching de Lao Tse Compártelo...

Capítulo 185 La fe acerca de la Humanidad de Cristo icon1. las cartas de san pablo
«Con Cristo estoy crucificado; y vivo, pero no yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (Gal 2,19-20). De esta identificación arranca...

Capítulo 185 La fe acerca de la Humanidad de Cristo iconLa náusea 9a. Edición editorial época, S. A. Emperadores No. 185...

Capítulo 185 La fe acerca de la Humanidad de Cristo iconNací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací...
«Entre una estrella y dos golondrinas.» He aquí la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae

Capítulo 185 La fe acerca de la Humanidad de Cristo iconCómo guiar a un niño a Cristo
«no es la voluntad de [nuestro] Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeños» (Mateo 18: 14). Comience explicando...

Capítulo 185 La fe acerca de la Humanidad de Cristo iconEspiritualidad misionera según la encilica "redemptoris missio"
«enviado», el misionero experimenta la presencia consoladora de Cristo, que lo acompaña en todo momento de su vida. «No tengas miedo...

Capítulo 185 La fe acerca de la Humanidad de Cristo iconResumen En este capítulo se describe el diseño de los servidores...

Capítulo 185 La fe acerca de la Humanidad de Cristo icon¿Quién es Cristo, por quien muchos han dejado todo para seguirlo,...






© 2015
contactos
l.exam-10.com