Este pequeño libro está, sin ninguna vergüenza, dirigido a la gente inteligente de este amenazado planeta. Es la visión de un hombre por una humanidad viable






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CONTROL DE NATALIDAD E

INGENIERÍA GENÉTICA
El control de la natalidad debería ser absoluto, con estadísticas médicas para decidir cuántas personas necesitamos cada año. Así que sólo unas cuantas personas podrían dar a luz niños y esto debería realizarse también a través de inseminación artificial, de tal manera que pudiera existir una combinación científica entre el mejor esperma y el mejor óvulo.

Hasta ahora la píldora que la mujer ha estado tomando no ha sido un cien por cien segura: tiene que tomarla cada día. Si un día no lo hace, existe la posibilidad de que no sea efectiva. Y entonces de pronto el marido aparece, o, repentinamente, el marido se va; funciona de ambas maneras. La oportunidad de amor se presenta y la mente tiende a probar serte. La mente piensa: “Cada vez que haces el amor no quedas embarazada”.

Un hombre en el curso ordinario de su vida sexual, habrá hecho el amor por lo menos cuatro mil veces; ésta es la media. No estoy hablando de maníacos sexuales. Este es el promedio de cualquier empleado de comercio. Cuatro mil veces significan miles de millones de personas en potencia. La existencia es realmente fecunda. El hombre puede tener sólo dos o tres niños de entre esos miles de millones. Esa cantidad podría llenar toda la Tierra.

Ahora han creado otras dos píldoras. La primera píldora que se creó fue una gran revolución, porque impedía que la mujer se quedara embarazada. En el pasado, toda la vida de la mujer no era más que la de una fábrica para la producción de niños. Estaba continuamente embarazada; su vida no era más que la vida de una vaca. Así que la primera píldora le protegía a ella de un embarazo, pero no era cien por cien efectiva.

La segunda píldora es una revolución más grande, porque se puede tomar después de hacer el amor. La primera tiene que tomarse cada día; la segunda es un adelanto mayor, porque ahora no tienes que preocuparte: puedes hacer el amor con cualquiera, en cualquier momento que la posibilidad surja y después tomar la píldora.

La tercera píldora que ha sido creada es incluso más importante: la mujer no necesita tomarla, el hombre puede tomarla.

Usando estas tres píldoras, todos los nacimientos accidentales se pueden evitar. El sexo se convierte en un juego, pierde toda la seriedad con la que iba cargado en el pasado.

La población tiene que reducirse si el hombre quiere existir, tener su dignidad, su honor, su derecho a la vida.

Hasta ahora la Humanidad ha vivido con nacimiento accidentales. Hoy en día la ciencia ha hecho posible que nos protejamos a nosotros mismos contra eso y la ingeniería genética llegará a ser la ciencia más importante del futuro.

Del mismo modo que tenemos bancos de sangre, cada hospital debería tener bancos de esperma. Y puede ser tan fácil tener un banco de óvulos como uno de esperma.

Cualquier persona que estuviera interesada en tener niños podría ir y donar su semen a los laboratorios científicos y el laboratorio decidir qué mujer va a ser la madre de tu niño. No es necesario que sea tu esposa; no tiene por qué existir esa relación. Amas a tu mujer, tu mujer te ama, pero eso no significa que deba tomarse el riesgo de agobiar la Tierra con un niño inválido, ciego; no posees ese permiso de la Existencia. ¿Por qué tomar tan irresponsable carga sobre ti y sobre la Humanidad entera? Si das a luz a un niño que es inválido o retrasado, o loco, o enfermo, él procreará otros niños, deberá donar su esperma a un hospital, y una junta de médicos debería investigar qué posibilidades existen para ese esperma y esos óvulos de mujer.

En ese millón de espermas habría tal vez grandes científicos como Albert Einstein, grandes músicos como Yehudi Menuhin, grandes bailarines como Nijinsky, grandes filósofos como Friedrich Nietzsche, grandes novelistas como Fyodor Dostoevsky. Entonces podrían ser escogidos, y el padre y la madre podrían elegir lo que quisieran. Si puedes elegir maravillosos diamantes, ¿por qué elegir piedras coloreadas? Y si tú puedes ser el que escoge, ¿por qué debería ser accidental?

Podrían elegir, si quieren, a Henry Ford, el cual generaría la mayor riqueza posible. El dinero es un arte, como cualquier otra cosa; tiene sus propios genios. ¡No todo el mundo puede ser un Henry Ford!

Si quisieras que tu niño fuera un Gautama Buda, entonces tendrías que ver, de acuerdo con los análisis genéticos, qué esperma posee la potencialidad de ser un místico. El esperma sería inyectado; de esa manera no tendrían que entrar en competencia con toda suerte de individuos de la masa.

Y para los padres, puesto que el niño no debería ser concebido a través del sexo, el sexo se convertiría en pura diversión. No acarrearía ninguna responsabilidad, ningún peligro.

La inseminación es la única manera científica de encontrar el mejor niño. Tenemos que abandonar la vieja idea de que, “Soy el padre”. Tenemos que crear la idea de que, “He escogido al mejor niño”. Ese debería ser el orgullo del hombre. Los valores tienen que ser cambiados en este sentido.

No sabes lo que tus genes contienen, no sabes cuál es tu potencial, no sabes qué clase de niño vas a traer al mundo. Amas a la mujer, no hay ningún problema. El amor debe estar absolutamente disponible para ti; ese es un derecho congénito. Amas a la mujer; pero cada mujer no tiene necesidad de ser madre. Cada hombre no necesita ser un padre.

Quieres un niño y si realmente amas al niño te gustaría que fuera el mejor niño posible. Así que quién aporta el semen y quién contribuye con el vientre materno no debería importarte.

Debería importarte tener el mejor niño posible.

Un niño debe ser reconocido como ser humano cuando nace y entonces, también tengo algunas reservas. Si un niño nace ciego o inválido, si un niño nace sordo, mudo y no podemos hacer nada… Solamente porque la vida no debe destruirse este niño tiene que sufrir –a causa de tu estúpida idea- durante setenta años, ochenta años. ¿Por qué crear sufrimiento innecesariamente? Si los padres estuvieran dispuestos, al niño se le debería sumir en el sueño eterno. Y no hay ningún problema. Solamente el cuerpo vuelve a sus elementos básicos, el alma volará a otro útero. Nada se destruye.

Si amas realmente al niño, no querrás que viva una vida de miseria, de sufrimiento, de enfermedad, de vejez, a lo largo de setenta años. Así que, incluso si un niño nace y no es médicamente capaz de disfrutar de la vida plenamente, con todos sus sentidos, saludable, entonces es mejor que se suma en el sueño eterno y nazca en cualquier otro lugar con un cuerpo mejor.

Lentamente, la ciencia está aprendiendo el programa del esperma y el óvulo. Está en desarrollo, pero debería ser nuestro mayor esfuerzo. Si conociéramos todo acerca del esperma y el óvulo, entonces no sólo la población podría decrecer, sino que la calidad de las personas podría incrementarse cien veces. No tenemos idea de cuántos genios se pierden. El mundo podría estar lleno de genios de todos tipos; puede ser nuestra elección. En el pasado fueron simples accidentes, coincidencias, pero en el futuro podemos hacerlo con certeza.

Podemos llenar toda la Tierra de genios, de gente con talento, de gente saludable.

Sugiero la creación de grupos en todo el mundo que ayuden a comprender los programas genéticos. El hombre ha llegado a la Luna, pero no ha hecho demasiado esfuerzo por comprender los programas genéticos. La razón es sencilla: todos los intereses creados, todas las religiones están amenazadas; saben que una vez que se conozca la programación de genes, lo viejo ya no podrá existir.

También debería darse mucho más énfasis a cómo podemos cambiar el programa. Aprendemos acerca de la salud, las enfermedades, la edad, la coloración. Primero tenemos que aprender cómo cambiar los programas. Un hombre, por ejemplo, quizá tenga la mente de un Premio Nobel, pero su cuerpo esté tal vez enfermo. Es posible que no sea capaz de usar su mente si su cuerpo no puede apoyarle, a menos que podamos cambiar el programa. Una vez que sepamos cómo cambiar el programa, miles de posibilidades se abrirán. Podemos dar a cada hombre y a cada mujer lo mejor de cada cosa. No hay razón para que alguien sufra innecesariamente. Ser retardado, inválido, ciego, horrible, todo esto será posible cambiarlo.

Se podrían evitar criminales, se podrían evitar los políticos, se podrían evitar sacerdotes, se podrían evitar asesinos, los violadores podrían ser evitados, la gente violenta podría ser evitada. O si existiera alguna cualidad especial en ellos, su programa genético se podría modificar. Su violencia podría ser eliminada, en vez de tener que enseñar a la gente a no ser violenta, a no ser ladrona, a no ser criminal.

En el futuro será también factible evitar por completo la vejez. El hombre podrá seguir viviendo lleno de juventud hasta el momento de su muerte.

Los cálculos científicos establecen que el cuerpo actual del hombre es capaz de vivir por lo menos trescientos años. Simplemente con la alimentación adecuada, el cuidado médico necesario, el medio ecológico acertado y las personas podrían vivir trescientos años.

No puedo imaginarme qué tesoros serían revelados si Gautama Buda pudiera vivir trescientos años. Si Bertrand Russell pudiera vivir trescientos años. Hasta ahora, el modo como hemos vivido es un puro despilfarro. La gente que está preparada, que es educada, culta, envejece y muere a la edad de setenta años. Y nuevos visitantes absolutamente ignorantes, bárbaros, continúan saliendo de los úteros.

Esta no es una forma científica de arreglar el mundo. Ahora estamos forzando a gente a que se retire y ésta es la gente que sabe. Y entonces tienes que emplear a gente que no sabe nada. La vida del hombre debería ser más larga y el control de la natalidad debería ser más estricto. Un niño debería nacer sólo cuando estuviéramos preparados para dejar que un Bertrand Russell abandonara el mundo. Y tendríamos todas las posibilidades de encontrar a alguien que le reemplazara, porque podríamos leer todo el programa en sus genes, todas las posibilidades; si será un pintor de las cualidades de Picasso, o si va a ser un poeta del genio de Rabindranath Tagore, o cuántos años va a vivir y si estará sano o enfermo.

Así que estoy absolutamente a favor de los métodos de control de la natalidad y de la ingeniería genética en manos de una Academia Internacional de las Ciencias.

Pero soy consciente de que casi todo el mundo se va a oponer a la ingeniería genética. Me gustaría recordarte que cada desarrollo, cada paso revolucionario en la vida de la Humanidad ha sido combatido en un principio por estar “en contra de la naturaleza”.

Cada nueva cosa encuentra oposición. Por ejemplo, en India el control de la natalidad encuentra oposición en todos los líderes religiosos, bajo el argumento de que no es natural.

No hay razón para considerar la genética como antinatural. Puedo comprender el miedo, pero cada cosa nueva genera miedo. Y una vez que uno se acostumbra, olvida completamente que hubo un día en que fue cosa nueva. Sabes que, cuando la electricidad fue inventada nadie estaba dispuesto a tener lámparas eléctricas. ¡Quién sabe, quizá estalle e incendie toda la casa! Ahora no tienes miedo.

Y sé que existe otro miedo en relación con la genética y éste es: “¿Quién la controlará?”. No tienes miedo de la medicina. ¿Quién la controlará? Confías en el médico, un médico que no conoces en absoluto: si no te va a matar, si no te va a engañar, si no te mantendrá enfermo tanto como le sea posible.

Mi idea es simple: debería existir una Academia Mundial de Científicos con diferentes departamentos. La Genética sería el departamento más importante. Y se debería confiar en los científicos, no hay otra manera. O confías en la ciega fuerza biológica, o confías en el ser humano, que es por lo menos, un poco consciente, que entiende su responsabilidad. Cuando procreas un niño, no preguntas en quién estás confiando, quién envía todos esos niños. Se trata de una fuerza biológica ciega, ciertamente natural; pero el científico es también natural. Y cualquier cosa que produce es de mayor valor, porque viene de una consciencia.

Y quiero hacer de la meditación algo obligado para rodos los estudiantes, cualquiera que sea la materia que estén estudiando, para que así su estado de consciencia se vuelva más y más limpio y claro. Y de esta claridad podemos crear un mundo hermoso. Esos científicos, si son también meditadores, no crearán bombas atómicas para destruir. Pueden encontrar energía atómica para mover trenes, de tal manera que no contaminen el aire, para usar esa energía atómica en las fábricas, para que no contaminen el aire. En vez de matar al hombre, la misma energía atómica puede ser tremenda ayuda para salvar al hombre y su futuro.

Se ha planteado la pregunta una y otra vez: si el control de la genética cae en las manos de un hombre como Ronald Reagan y es él quien decide qué clase de gente debería producirse, entonces existe ciertamente un peligro. Pero cuando Ronald Reagan decide que Charles Darwin y sus teorías no deben ser enseñadas en las universidades, entonces no ves el peligro. Cuando el presidente Truman decide arrojar bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, no ves que los políticos no deberían existir en absoluto, que son peligrosos.

Tienes que entender todas las implicaciones de mi propuesta. La meditación debería ser el tema central de cada rama del conocimiento. Particularmente ramas como la genética, que son muy importantes, que van a producir nuevas generaciones, al nuevo hombre, un nuevo mundo; deberían estar en las manos de gente muy clara, silenciosa, amorosa. Así que, no sólo pienses en la genética, piensa también que podemos agregar la meditación como una parte esencial de la educación.

Pero puedo entender su dificultad. Cualquier persona inteligente pensará que si la genética está en manos de Joseph Stalin, Adolfo Hitler, Benito Mussolini, ¿qué suerte correrá el nuevo mundo? Crearán esclavos, idiotas.

Pero ahora todas las armas están en manos de esa gente. Las armas nucleares están en sus manos y no te preocupa y no estás haciendo nada por tu parte. Pueden destruir el mundo entero sin ninguna dificultad. ¿Qué más pueden hacer?

Pero la genética puede ser liberada, de hecho, toda la ciencia puede liberarse de sus manos.

Con un Gobierno Mundial, con un sistema educacional mundial, seremos capaces de crear todos los obstáculos para impedir el abuso de la ciencia y sus descubrimientos.

Las posibilidades son tan enormes que debemos dejar nuestro miedo a un lado y debemos dar cautelosos pasos de tal manera que la genética no se use en contra de la Humanidad sino para la Humanidad.

Y de cualquier modo, si no haces nada, entonces aquello que temes va a suceder.

El desarrollo de la genética no se puede impedir. Todo gobierno que tiene el suficiente poder está interesado en ella. Así que miedo y paranoia no servirán de ayuda. Si se realizan cautelosos esfuerzos y si surgen ciencias como la genética no estén en la manos de las naciones, sino en las de una comunidad mundial de los mismos científicos, entonces la Ciencia puede ser utilizada para la creación de un futuro de oro sobre esta Tierra.
EL DERECHO A MORIR
También sugiero la eutanasia. De la misma manera en que ponemos límites a las nacimientos –control de la natalidad- déjame darte otra palabra: control de la mortalidad. Pero ninguna nación está dispuesta a un control de la mortalidad. Incluso, si, después de cierta edad, una persona desea morir y ha vivido su vida plenamente y no tiene responsabilidades- por el contrario, es una carga para sí mismo –se le fuerza a vivir, porque la ley está en contra del suicidio.

Sugiero que –aceptando setenta como la edad media para morir, u ochenta o noventa como promedio- un hombre debería tener la libertad de pedir al consejo médico: “Quiero ser liberado de mi cuerpo”. Tiene todo el derecho a hacerlo si no desea vivir más porque ha vivido suficiente, ha realizado todo aquello que quería y ahora no quiere morir de cáncer o de tuberculosis; desea una muerte relajada.

Cada hospital debería tener un espacio especial para esa gente, con un grupo especializado, donde las personas pudieran acudir, relajarse y ser ayudadas a morir agradablemente, sin ninguna enfermedad, asesoradas por profesionales médicos.

Si la junta de médicos siente que la persona es valiosa, si la junta de médicos siente que la persona es de inmensa importancia, entonces se le puede pedir que viva un poco más. Solamente a unos cuantos se les puede pedir que vivan un poco más, porque pueden ser de gran ayuda para la Humanidad, de gran ayuda para los demás. Pero si incluso esa gente no quiere vivir, ese es su derecho de nacimiento. Se les puede preguntar, pedir y si aceptan, bien. Pero si dicen: “No, ya no estamos interesados”, entonces ciertamente tienen todo el derecho a morir.

Uno puede comprender que se quiera salvar la vida de un niño, pero ¿Por qué estás salvando gente mayor que ha vivido, vivido bastante, sufrido, se ha divertido, que ha hecho toda clase de cosas buenas y malas? Ahora ya es tiempo, deja que se vayan. No pueden quitarles el oxígeno ni otros sistemas de prolongación de la vida; o sea, que se continúa salvando a moribundos o a gente casi muerta.

Ningún Papa dicta mandamiento alguno respecto a que esa gente deba tener libertad sobre sus cuerpos. Y, ¿qué les queda de sus cuerpos? A algunos les faltan las piernas, a algunos les faltan las manos; alguien a quién el corazón no le funciona tiene una batería funcionando en lugar del corazón, alguien a quien no le funcionan los riñones tiene unos aparatos que están haciendo el trabajo de esos riñones. Pero, ¿cuál es el propósito de esa gente? ¿Qué harán incluso si se les continúa manteniendo de este modo?

Sí, como mucho tienen a unos cuantos ocupados; eso es todo. Pero, ¿qué clase de vida creativa van a tener? Y ¿qué alegría pueden encontrar en todo lo que se les está haciendo? Les ponen inyecciones continuamente. No pueden dormir. No pueden despertarse; entonces les introducen activadores en la sangre para que tengan que despertarse. Pero, ¿por qué razón? ¿El juramento de Hipócrates? ¡Deja que Hipócrates se vaya al infierno! No tenía idea de las consecuencias de su juramento traería.

En lugar de medicinas, un meditador debería estar allí para enseñar al hombre que se está muriendo cómo meditar, porque ahora la medicina ya no es necesaria. La meditación es necesaria; cómo relajarse y pacíficamente desaparecer del cuerpo.

Todo hospital necesita meditadores: son esenciales, como lo son los médicos. Hasta ahora los meditadores no eran necesarios porque solamente había una función: salvar la vida. Ahora la función es doble: ayudar a la gente a morir. Toda universidad debería de tener un departamento donde se enseñara meditación para que la gente estuviera preparada, para que cuando llegara el momento de morir, estuvieran completamente dispuestos a morir, con alegría, con celebración.

Pero el suicidio es un crimen. Esto se consideraría suicidio y considerarán que yo enseño a la gente cosas ilegales.

Mi interés es por la Verdad, no por la ley.

La verdad es que han desequilibrado la vida, la naturaleza.

Por favor devolvedle el equilibrio.

Sugiero un movimiento para que cuando la gente haya vivido bastante y desee liberarse de sus cuerpos, entonces los hospitales les proporcionen una muerte adecuada y agradable. Sería muy adecuado que cada hospital tuviera un departamento especial con todas las facilidades para que la muerte se convierta en una experiencia agradable, gozosa.
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