Universidad pedagógica nacional






descargar 33.72 Kb.
títuloUniversidad pedagógica nacional
fecha de publicación12.06.2015
tamaño33.72 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Derecho > Documentos
UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL

DOCTORADO INTERINSTITUCIONAL EN EDUCACIÓN

Bogotá D.C., Enero de 2013
Seminario:

IMPERIO vs. MULTITUD. El problema de la Biopolítica y la formación.

Relatoría: Imperio un excurso por la historia. Por: Consuelo Céspedes G.

Protocolo: Daniel Hernández Rodríguez.


  1. El texto:

Al iniciar la relación de su ensayo, la autora define el propósito de su lectura de Imperio, como la búsqueda de elementos que contribuyan a dilucidar el papel de la conquista en la formación del sujeto latinoamericano. La realización del propósito exige tres pasos: entender el planteamiento desarrollado por los autores de Imperio, Michael Hardt, a quien define como “teórico político y literario estadounidense”, y Antonio Negri, como “filósofo, militante político e intelectual beligerante italiano”; luego, desarrollar una discusión cuestionadora sobre esos planteamientos encontrando “acuerdos y desacuerdos” y, finalmente, decantar aquello que contribuya a interpretar la formación del sujeto latinoamericano a partir de la Conquista de América (Cuaderno del seminario, p. 135).
Para entender productivamente desde esta perspectiva el planteamiento de Imperio, la autora observa los teóricos y proposiciones que están en su base o que lo fundamentan, Spinoza, Foucault y Deleuze y Guattari, e inicia su nomadismo por algunos de sus textos: la Etica y el Tratado Político de Spinoza, interpretados como “iusnaturalistas” por fundar la ley sobre la idea de naturaleza humana, para lo cual cita el libro Spinoza subversivo de Negri. Se detiene en la noción sumatoria de poder (dos tienen más que uno), cuando se practica la ayuda mutua para la conservación de la vida y el cultivo espiritual, soporte a su vez de la idea de poder público, de donde deviene “imperium como derecho determinado por la potencia de la multitud”

La autora hace el puente con Foucault, y su idea de la biopolítica, para lo cual trae el nexo del ordoliberalismo alemán y el neoliberalismo estadounidense, en la construcción del “modelo de política empresarial” para toda la sociedad, atravesando todo el tejido social y todas las instancias de la subjetividad y el propio cuerpo. Allí, todo queda reducido a la determinación económica y mercantil, y al comportamiento económico dentro del modelo, fuente única de sentido en el mundo, eliminando de paso todo sentido psicológico y antropológico del trabajo. Del mismo Foucault, a través de la gubernamentalidad, toma la idea de Estado en la historia efectiva del Sacro Imperio, su voluntad de presencia continua, sus defensas contra la “sedición y la decadencia”.
Luego viaja a Deleuze en el Anti-Edipo en un sobrevuelo que como al descuido desvela una especie de poética inmersa en el discurso: desde la exogamia y la creación de las máquinas de inscripción, “de la palabra a la persona, del cuerpo al nombre”, por la vía de lo escrito “la grafía va del canto al edicto, de la tabla a la danza” (…) hasta “la connotación como flujo desterritorializado (…) que se sitúa lingüísticamente como supremacía (del) significante”.
La inmersión en Imperio comienza preguntado por su identificación con la posmodernidad, el paso de imperialismo a imperio como “cobertura planetaria” y el giro de la multitud como “forma de la biopolítica”.
Considera “marxista” el método, puesto que Hardt y Negri parten del análisis e interpretación de hechos históricos, estableciendo tesis y predicciones que exigen compromiso, como en las “grandes narrativas”. Además, asocia el optimismo spinoziano con “una posibilidad de esperanza para las comunidades (…) y para la comunidad social universal” en el contexto “tecno informático” contemporáneo. Así, el esquema general le resulta “cerrado e inmanente”, se pregunta si no es “mecanicista” el “desencadenamiento” que proponen y si es posible “abarcarlo todo” en el campo de la inmanencia. Esto lo sustenta con tres casos: primero, Los “éxodos corporales” son leídos optimistamente desde la teoría sistémica, en Imperio, con lo que la fidelidad teórica desestima “hechos de sobreexplotación y utilización internacional”. Segundo, la “difuminación” de los Estados pasa por alto sus distintas funciones internacionales y el cómo algunos son instrumento de intervenciones. Y tercero, la impugnación de los movimientos de lo local, étnico y nacional, como inútiles (pp. 138, 139).
Cuestiona, a continuación, la valoración elogiosa que se hace de la colonización de América y la manera como “el estudio de las historias particulares queda desueto, puede leerse desde aquí un “fin de la historia” y una “inutilidad de la memoria” y cómo todo tiende “a una gran refundición –según la idea de Curtius-”. Fuera de los países con máximo desarrollo, se ven inútiles “las resistencias de comunidades indígenas, la presencia de políticas de Estado como la cubana y las nuevas latinoamericanas” y los “nuevos organismos internacionales de resistencia (…) no podrían interpretarse como formas de poder” (pp. 139, 140).
En la lectura, seguimos asistiendo a consideraciones que Imperio ignora, por ejemplo, en los tres éxodos, ¿cómo se efectúan los corporales?, ¿de qué lugares a qué otros?, ¿qué mestizajes, en dónde y qué pasa con las costumbres según las intensidades…? ¿Nada de esto importa? ¿Cómo juega la necesidad de asentamiento de los hombres y su relación con entornos naturales? Finalmente, abre el espacio para que aparezca una paradoja frente a los intereses territoriales, puesto que el aparente desinterés imperial o la impugnación de intereses territoriales como desueta, encubriría su verdadero interés (p. 140).

Igualmente se pregunta si no hay algo de ficción con respecto a la “producción inmaterial” articulada con al biopolítica de la multitud en la “intensificación de las comprensiones como lugar de la mayor y mejor condición de la espiritualidad humana” constituidos con mínimos de res extensa (p. 140).
Por último, la parece perfecta dimensión que en Imperio se da a la noción spinoziana del afecto con la que multitud crea imperio y su decadencia, “por ser fundamento ético de la existencia y sostén espiritual de la humanidad”; pero le resulta insuficiente al afrontar la problemática de la conquista, donde se anudan vida y muerte (p. 141).
La lectura termina con el tercero de los propósitos, donde discute la disolución de los Estados proponiendo una hipótesis menos radical, con “la posibilidad de la figura de emperadores gobernados y gobernantes gobernados…”, lo que involucra la adecuación de los símbolos, abriendo una opción a la del águila imperial bicéfala cuyas cabezas se miran mutuamente. Esto tendría como consecuencia que la historia podría continuar. El análisis se extiende también a la presencia histórica del elemento místico de todo imperio, con vistas a la mixtura de amor y esfuerzo (aparte de los signos guerreros), proponiendo la indagación “sobre la manera como los cuerpos y los afectos se extienden y se chocan por virtud del sentido pero paulatinamente se ocultan mutuamente como dos amantes clandestinos eternos” (pp. 141, 142)
La ambivalencia en Imperio, en relación con los análisis históricos, a los que en veces recurren y en veces obvian (a consecuencia de su idea del nuevo canon, que haría inútiles las indagaciones sobre antecedentes) tendrían como consecuencia la impertinencia de la historia (p. 142).



  1. La discusión

El protocolo se ha realizado a partir de notas rápidas, recogidas al correr de las intervenciones. El esfuerzo de escritura se ha orientado a la reconstrucción posterior de las mismas, privilegiando su sentido. Alguna intervención se ha pasado sin poder recordar de quién se trata. En ocasiones son inevitables errores de interpretación por parte del protocolante, y casi nadie se reconocerá en la construcción lingüística (los idiolectos se perdieron).

Después de un silencio, quizá asimilando la postura “inquiridora” de la relatora frente al irreverente discurso de Imperio, en el recinto académico, lugar donde la irreverencia está emparentada con la crítica y según Nietzsche con el pensar mismo, Carlos Guevara hace un primer acercamiento al ensayo de Consuelo Céspedes, la relatora, mostrando cómo su punto de vista abre una discusión eterna y también clandestina. Califica los territorios de la discusión como inestables y donde son inevitables y necesarias indagaciones posteriores. Interpreta el texto como una preocupación por el sentido de la existencia de este lugar espiritual, constituido por la cultura latinoamericana, en el contexto de imperio. Cierra su intervención con una reflexión sobre la importancia del punto de vista enunciado para pensar la educación latinoamericana y abrir líneas de trabajo en y sobre nuestro mundo latinoamericano, por ser nuestro mundo, por ser nuestra voz.

Lina Marcela Gil pregunta, entonces, ¿cuál es el tema?, y la relatora, Consuelo, aclara que, los autores de imperio han escrito que, en el tiempo de su decadencia, quienes se sostuvieran en la idea naciones o pueblos serían fascistas. Semejante juicio exige una indagación más a fondo, puesto que resulta insuficiente en su discurso el por qué lo dicen. “Quiero estudiar –concluye- la América Latina, quiero estudiar los procesos de subjetivación, y sus implicaciones, que tuvieron lugar durante la Conquista”, lo que desde imperio aparece como innecesario.

De nuevo Carlos Guevara vuelve sobre el ensayo donde ve cómo los conceptos se hallan a lo largo del texto, que nuestros escritos son siempre inacabados. Recuerda que Borges decía que siempre publicamos borradores… “Vano intento el de los hombres que buscan las verdades en los libros y en los sueños”… Definitivamente, -cierra- no hay una sola manera de sentir.

Consuelo, aprovecha la digresión borgiana para volver sobre el cuerpo de su ensayo. “Tocaba -dice- ir a Spinoza, buscar los orígenes de la desterritorialización, de la biopolítica”. Buscar en el Anti-Edipo la formación imperial… y en Deleuze ver el choque de representaciones, de la danza a la grafía, ¿quién inicia el incesto? También era necesario pasar por el Sacro Imperio y encontrar el lugar igualmente imperial de España (al momento de la Conquista); encontrar la idea y la dimensión simbólica del Basileus y sus transformaciones. El sentido y la forma imperial donde hay gobernantes gobernados, desde donde se cuestiona la idea de la desaparición del Estado: Bizancio es un ejemplo de lo que puede ser un Estado imperial con gobernantes gobernados. Además, la permanencia de los Estados, le permite al Estado imperial establecer su jurisprudencia internacional, los estados de excepción, las invasiones… Vuelve sobre la simbólica del águila imperial bicéfala que se mira a sí misma, extendiéndose por la fuerza y como lugar de la fuerza. Y lleva su reflexión hasta el imperio español y su gobernabilidad sobre territorios y también sobre personas y poblaciones, de manera que desde entonces no ha habido entre nosotros secularización.

Carlos Guevara comenta que, en estos días, Negri hizo una conferencia en Bogotá sobre América Latina, (pero en mis notas no pude saber si lo que dice a continuación procede de esa conferencia o se desprende de la reflexión que ha venido desarrollando sobre el ensayo de Consuelo). Dice Carlos que desde la multitud se puede mirar a América Latina como lo monstruoso, como el monstruo. Su amenaza implica su infinita pluriculturalidad, su diversidad. Cualquier tratamiento desde la identidad dificulta la comprensión de América Latina, deja por fuera el Eidos, que es más lo no dicho, lo presentido. Presentido en sus creencias y conocimientos, presentido desde la literatura, las danzas, los cantos… el alma de Latinoamérica es inefable, imposible para el lenguaje. Está siempre más allá de la palabra. En América Latina están, de alguna manera, los pueblos precolombinos, sus lenguajes borrados, mestizados, sedimentados. Los pueblos de América Latina comparten elementos rituales con fundamento religioso. En ellos todo vinculaba con la divinidad. Así que su carácter esencial es el hilo invisible de un eidos colectivo, aún sin comunicación. Diferente a la espiritualidad europea captada por Husserl. En América Latina hay contribuciones básicas: Leopoldo Zea, Alfonso Reyes, Pedro Enríquez Ureña, Alejo Carpentier… Todos nuestros pueblos confluyen en el mestizaje: en “la plenitud, la riqueza y la multiculturalidad”, que sugiere Negri. En Vasconcelos los pueblos se encuentran en un eidos como fuerza vital. También América Latina fue incógnita para Levy Strauss… es, en el mundo, un espacio para la prtegunta.

Willmer toma el discurso, que al final nos descentraba en la perspectiva exterior, y subraya que América Latina constituye el pensar sobre nosotros mismos. Imperio y biopolítica son dos formas de comprender. La primera, es vertical: formas de gobierno, de control, de gestión. La segunda es horizontal, la biopolítica se hace cargo de la vida. Aquí la persona no es víctima. Por ansia, por miedo se ve impelida a construir biopolítica, a constituir la resistencia en los horizontes de sentido en que transcurre.

Germán Vargas, comienza su intervención diciendo que hay géneros literarios complejos. Por ejemplo, el ex-curso, salir del curso, digresión. En su Discurso, (Discurso del Método) Cartesio (por supuesto René Descartes) no enseña a investigar, sino cuenta su camino. El que da consejos se siente más listo que el que los recibe. (Falta aquí algo ilegible) El buen sentido es lo mejor distribuido en el mundo. A pesar de inconsecuencialidad en el método hallan verdades que ya están en el entendimiento. En el género de los excursos están los magistrales Escolios (a un texto implícito) de Nicolás Gómez Dávila. Siendo cartesiano me cuesta el acceso al excurso. “En mi parecer”, “a mi ver”, “según mi entender”, “debo intentar repensar”, “me permite aventurar”, algunos en la página 138, tales marcadores ponen afuera del discurso al lector o al escucha. Producen cesura, ruptura, fractura con el (ilegible en mis notas), condición epistemológica de validación. ¡Que el buen camino nos encuentre! Es asunto de los investigadores. No hay principio ordenador externo. Hay contradicción entre inmanencia y jusnaturalismo. ¿Qué categorías del ordoliberalismo?, ¿la banca? Y del neoliberalismo ¿el libre mercado?

Segundo. (En esta parte, fue imposible para el amanuense, tomar nota de los poemas que pasaron veloces y cual dardos certeros). Con (El canto general) Neruda crea algo nuevo, la historia doble. Pensar “Antes de la peluca y la casaca…” El imperio incaico, el imperio azteca o… civilización. ¿Cuáles categorías para entender? Tomar la malicia indígena. ¿Qué significa pensar sobre nosotros… por nosotros? Otra emergencia… otros saberes, otras gramáticas que no pasan por la universitas. Epistemología y Sofía, científico y sabio son diferentes.

(Falta aquí un verso de Gonzalo Arango referente a la política)

Cómo mirar, cómo organizarse (la minga). Cuáles son los referentes metafóricos de los alimentos. Cómo se nombra el propio territorio… Yendo más atrás… más abajo… mundo-vida: identidad latinoamericana.

Carlos Guevara retoma la historia doble como fundación y como regalo, como una organización de valores auténtica. Recuerda que en el siglo XIX los escritores de América le agradecían a España. La otra cara es Latinoamérica destruida. Reconoce el papel de los cronistas de Indias y en especial el trabajo visionario investigativo de Fray Bernardino de Sahagún y cierra recordando otra versión de las dos Américas en el poema del siglo XIX así titulado de José María Torres Caicedo.

Consuelo retorna al lugar de de la vida, el amor y la muerte, en su nueva reflexión. En Imperio tienen un lugar amor y deseo, pero, ¿cómo era la relación afectiva en América Latina? En Imperio, el lugar del amor es la multitud. En la Conquista, siguiendo o haciendo su historiografía, uno encuentra un amor clandestino. ¿Cuál es el lugar del amor en términos del mestizaje?

1º Desmontando el nombre de Latinoamérica, con Torres Caicedo, con los cronistas de Indias, con el saber filosófico de la antropología cultural. Despojando la discusión de su armazón lingüística. ¿El problema de Hardt y Negri es la denuncia? o ir a la tumba (?) -(¿se refiere a la tumba de Latinoamérica?)-. El problema es el mundo vivo. El mundo de la vida, no el de los muertos. Es, cómo aparecen expresiones de justicia, categorías que siguen habitando nuestros cuerpos. Es “la resurrección de la carne y el espíritu”: José Lezama Lima dice lo que dice su madre María Lima y Rosado. Revivificar el espíritu. No es William Ospina que vuelve a contar. Decimos Lezama, Carpentier… revivificando el espíritu. O Arguedas con El zorro de arriba y el zorro de abajo. Arguedas, que recorrió los Andes en quechua.

Francisco Rodríguez se refiere a la escritura del ensayo cuando dice: “Éntrele con cariñito”, pues se trata de entender la idea general y que las partes del texto lo vayan llevando. Confiesa que no pudo “entrarle al texto” y agrega que “a más de uno lo dejó por fuera”. A propósito de estos “problemas” habla de su propia historia con la escritura. “Yo escribo –dice- para un grupo. Las críticas con cariñito me han hecho pluma poderosa”.

Carlos Guevara le da un giro a la idea hablando de los textos que se fraguan en la conversación, cuya explicación queda en escritura, fenómeno inconmensurable en Kant como en Gabo.

Consuelo, finalmente, decanta algunos elementos de las intervenciones entre lo que acepta y rechaza. “Percibo -reflexiona- la estructura de mi escrito”, dice que va a intentar no citar, sino “comentar, acercarme, dilucidar”. Con respecto al Antiedipo, intenta una lectura sesgada. Le interesa la representación de los barbaros imperiales, donde aún no ha abordado lugares densos como el sacerdote iniciático. El tratar de que emergiera el planteamiento, teniendo presente el encuentro y la imposición cultural (en la Conquista), forzó la forma de la escritura. Decidió mostrar, primero, un acercamiento al concepto, teniendo en cuenta que la teoría económica, y su manejo, mostraba la interiorización del sujeto. Luego, segundo, las afirmaciones y discusiones con Imperio. Mirar el texto de manera que permitiera llegar a la España de la Conquista. Tal vez algunas dificultades de escritura tengan que ver con las lecturas. Y concluye. “Defiendo la arquitectura de mi texto. Me puso en un buen lugar, por ejemplo el sacro imperio, que he de visitar. Lo que no acepto es que se dude de que he sido plenamente honesta con el texto y respetuosa con el grupo”.

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Universidad pedagógica nacional iconUniversidad pedagógica nacional

Universidad pedagógica nacional iconReglamento general para la titulación profesional de licenciatura...

Universidad pedagógica nacional iconEl Centro Nacional de las Artes, el Instituto Veracruzano de la Cultura,...

Universidad pedagógica nacional iconUniversidad pedagógica experimental libertador instituto de mejoramiento...

Universidad pedagógica nacional iconLos trabajos y los días. Revista de la cátedra de Historia Socioeconómica...

Universidad pedagógica nacional iconUniversidad nacional de ingenieria

Universidad pedagógica nacional iconUniversidad Nacional de Trujillo

Universidad pedagógica nacional iconUniversidad nacional de la plata

Universidad pedagógica nacional iconUniversidad Nacional de Asunción

Universidad pedagógica nacional iconUniversidad nacional abierta






© 2015
contactos
l.exam-10.com