Situación económica de España






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Siglo XX

Situación económica de España

El inicio económico del siglo XX vino marcado por la pérdida de los últimos vestigios del imperio colonial, con un claro triunfo de las tesis proteccionistas y una acentuación de los mecanismos nacionalistas en el terreno económico.

Proteccionismo

A partir del último cuarto del siglo XIX se registró en España una evolución decidida hacia el proteccionismo, ésta fue una tendencia generalizada en casi toda la Europa en esa época, sóloInglaterraBélgicaHolanda y los países nórdicos se mantuvieron fieles al librecambio, los hechos y factores que explican esta tendencia son los siguientes:

  • Primero. La caída de la inversión extranjera desde comienzos de 1880, ligada a la crisis internacional de 1882.

  • Segundo. La crisis agrícola del cereal. La extensión del cultivo en Estados Unidos, junto a la reducción de los costes de transportes marítimos y terrestres, provocaron que fuera más barato abastecer las ciudades costeras españolas con importaciones que traerlo desde las regiones del interior español. Ante las presiones sociales y empresariales de los productores, el gobierno optó por la elevación de las barreras aduaneras.

  • Tercero. Dificultades de la industria textil catalana por la debilidad del mercado interior y la fuerte competencia exterior, que consiguieron la “reserva del mercado nacional”.

De todos los hechos expuestos nació una alianza de intereses entre los grupos industriales catalanes y los agricultores terratenientes cerealistas que mantenían intereses comunes proteccionistas.

Las medidas concretas de protección se concretaron primero con una política de protección arancelaria tanto para las nuevas actividades como para las ya consolidadas, segundo se implantaron medidas de apoyo a la protección nacional entre las que se encuentra la Ley de 1907 que estableció que en los contratos firmado por el Estado solo se admitían productos de producción nacional y por último una política de mayor intervencionismo económico por parte del Estado.

En el proceso de industrialización se abre una nueva etapa, desde las últimas décadas del siglo XIX y que se prolongará durante la primera parte del siglo XX. En esta consolidación de la economía que optó por una vía nacionalista del capitalismo español, se produjeron una serie de hechos que ayudaron en este proceso:

  • La entrada de capitales procedentes de la repatriación coloniales y remesas de emigrantes, que habían tenido su desenlace final en 1898, lo que permitió cubrir el descubierto de la balanza de pagos.

  • Las exportaciones de mineral de hierro del País Vasco, que durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX supusieron la fuente de financiación esencial de la industria y el capitalismo vasco.

  • La influencia de la Primera Guerra Mundial tuvo una importancia decisiva, la extraordinaria acumulación de capital permitió una política efectiva de “nacionalización” por parte de la naciente burguesía española, que reconquistaría el control de las principales actividades económicas que se encontraban en manos de sociedades e inversionistas extranjeros. De la misma manera la deuda pública existente se desplazó casi en su totalidad a manos internas. El proceso continuó después de la guerra mundial.

Bases de la economía del primer tercio del siglo XX

Las bases de la economía resultantes de esta economía proteccionista, durante la primera mitad del siglo XX fue la existencia de una zona agraria interior dedicada al cultivo extensivo con bajos rendimientos, que subsistía gracias a una rígida protección y reserva del mercado interno, destinándose la totalidad de sus productos al consumo interno del país.

Existía por otro lado una zona periférica industrial, que producía fundamentalmente para el mercado nacional, puesto que los costes con los que funcionaba y su productividad le impedían competir en el mercado exterior. Fueron también industrias necesitadas de una fuerte y progresiva protección.

Por último también existía una zona mediterránea exportadora que vendía parte de sus productos al exterior y aportaba las reservas exteriores necesarias para adquirir las importaciones que permitían el funcionamiento de las industrias más protegidas.

La economía autárquica (1939-1957)

 Economía de España durante el franquismo: el periodo de autarquía.

La evolución de la economía española, al finalizar la Guerra Civil, durante la década de los años cuarenta, fue catastrófica, con una permanente crisis, más larga y profunda que la sufrida por el resto de países europeos al finalizar la Segunda Guerra Mundial y que impidió alcanzar los niveles económicos de antes de la Guerra Civil hasta finales de la década de las cincuenta. La situación económica se caracterizó por un hundimiento de la producción y una gran caída del consumo. Los productos básicos de primera necesidad quedaron racionados hasta 1952. La vida cotidiana de los españoles estuvo dominada por el hambre, la escasez de fuentes de energía y las enfermedades.

Si hasta 1936 la economía española se había caracterizado por el proteccionismo de sus aranceles, desde 1939 este proteccionismo se convierte prácticamente en un cierre y aislamiento de los mercados españoles. Este proceso ha de entenderse como una continuación y un reforzamiento de las posiciones anteriores, remarcadas por el carácter nacionalista del gobierno establecido y en el que también influyó la coyuntura internacional de la guerra y la posguerra mundial. La concreción de esta política económica se materializó en los tres hechos siguientes:

  • Política industrial fuertemente intervencionista, materializada en la sujeción de las inversiones industriales de cualquier clase a un régimen de autorización previa y la concesión de privilegios y estímulos a las industrias de interés nacional y el consiguiente estrangulamiento de la inversión extranjera mediante la fijación de límites a la participación en el capital de las empresa y la prohibición de disponer de los saldos en pesetas en las cuenta corrientes de titulares con residencia en el extranjero. Los mecanismos de control alcanzaban licencias de apertura y ampliación, control de precio de productos y control en la distribución por la existencia de racionamiento en muchos productos.

  • En el ámbito del comercio exterior las medidas que se tomaron fueron más allá del establecimiento o endurecimiento de los aranceles, se produjo el establecimiento de un comercio de carácter bilateral, con fijación de controles muy directo del tipo de cambio de la peseta, que exigían la necesidad de obtención de autorizaciones de canje de divisas, también se requerían permisos para comerciar, las denominadas licencias de importación, se adoptaron cupos y contingentes a la importación y la existencia de reservas de determinadas parcelas del comercio al propio Estado.

  • En política monetaria, en los mercados de capitales, la escasez de ahorro interno y el cierre de los mercados internacionales llevaron al Estado a establecer una política expansionista de efectos inflacionistas dirigida a asegurar la financiación del sector público y a proporcionar a la economía cuanto recursos monetarios necesitase.

También es destacable durante este periodo, en el afán industrializador del gobierno, de alcanzar el máximo autoabastecimiento nacional; la creación en 1941 del Instituto Nacional de Industria, con el objetivo de promover la creación de nuevas empresas industriales y del desarrollo económico de la nación dentro de la visión autárquica de la economía, fue una institución que perduró hasta 1995 y que llegó a formar un holding de más de 50 empresas.

La apertura al exterior (1957-1973)

A partir de 1957 el gobierno, obligado por la circunstancias económicas, de agotamiento de las reservas del Banco de España para hacer frente a la deudas internacionales, la subida de la inflación y el fuerte desequilibrio presupuestario, se ve obligado no sin muchas resistencias a realizar un giro en su política económica autárquica fomentada por la Falange, dando paso a un grupo de ministros llamados tecnócratas.

Se dicta un plan de estabilización que toma las medidas adecuadas para reequilibrar las grandes magnitudes. Las medidas que tomó el plan fueron por una parte liberalizadoras y por otra una política de austeridad que se concretaron en:

  • Convertibilidad de la peseta y la elevación del tipo hasta 60 pesetas, acompañado de créditos del exterior.

  • Elevación de los tipos de interés, limitación de créditos bancarios y congelación de salarios, con el objetivo de tratar de reducir la inflación.

  • Fomento de la inversión extranjera.

  • Reforma fiscal que incremente la recaudación y una limitación del gasto público.

Las medidas adoptadas en 1959 iban más allá de una simple búsqueda del equilibrio interno y externo que supone la estabilización y configuraban un plan de transformación estructural.

El desarrollismo

El SEAT 600 fue uno de los símbolos del desarrollismo español de los años sesenta y principios de los setenta.

La década de los sesenta es conocida como la gran era del desarrollo económico español, las tasas de crecimiento del PIB en términos reales se situaron en una media del 7 por 100 anual, un crecimiento económico que no se había registrado hasta entonces durante el siglo XX, y que no se volvería a repetir en el futuro.

el Plan Nacional de Estabilización Económica de 1959 fue la herramienta que sentó las bases de este amplio crecimiento experimentado por España en esta década. en ningún caso consecuencia de los Planes de Desarrollo que se iniciaron en 1964, más aún, según afirma Fuentes Quintana "el verdadero efecto de la planificación del desarrollo económico de los años sesenta en España fue desequilibrar el crecimiento y cercenar importantes oportunidades de expansión económica en la segunda mitad de la década".

A mediados de los años sesenta y tras el éxito del plan de estabilización, España se encontraba en una situación de cierto equilibrio y desahogo económico, pero se perdió la ocasión para llevar a cabo una verdadera liberalización económica. La existencia de fuertes intereses corporativos arrastrados de veinte años de autarquía consiguieron que los mercados continuaran fuertemente intervenidos y lograron así la permanencia de una gran cantidad de situaciones de privilegio. Desde el lado exterior los aranceles permanecieron lo suficientemente altos para impedir una competencia real del exterior, situación que continuaría hasta la entrada de España en la Comunidad Económica Europea en 1986.

Las autoridades políticas y económicas del momento optaron por una planificación indicativa para lograr elevados crecimientos económicos sin abordar reformas económicas que pusieran en peligro la suma de intereses creados y de esta manera también conseguir un mejor asentamiento tanto interior como exterior del régimen, por la vía del incremento de los niveles de vida de los ciudadanos, para ello se creó una Comisaría del Plan de Desarrollo y se nombró Comisario del mismo al miembro del Opus Dei Laureano López Rodó. La planificación trataba de lograr un crecimiento de la economía española, para ello se partía de una tasa esperada de crecimiento, encuadrada dentro de un cuadro macroeconómico, se diseñaban los objetivos principales de la acción pública, mediante un conjunto de programas sectoriales y se fijaba un programa de inversiones públicas.

El plan debía ser vinculante para el sector público y de libre adhesión para el sector privado. Para facilitar ésta se operaba a través de acciones concertadas con empresas, respecto de volúmenes de producción, puestos de trabajo, exportaciones y otra serie de variables y a la vez concesión de una serie de beneficios por parte de la Administración Pública.

Se llevaron a cabo tres planes cuatrienales de desarrollo:

  • Primer plan (1964-1967). Fue aprobado por la Ley 194/1963 y pretendía ser un plan global que potenciase los recursos de la economía española y bajo cuyo imperio, y para estimular el desarrollo regional, se crearon los polos de promoción de Huelva y Burgos y los de desarrollo de VigoLa CoruñaValladolidZaragoza y Sevilla. Frente a la tasa de crecimiento anual del PIB del 8,7% del periodo 1961/64 se pasó al 5,6%, la inflación se elevó en 1965 hasta el 14% y la balanza de pagos se cerró con un cuantioso déficit.

  • Segundo plan (1968-1971). El primer Plan debía finalizar en 1967 pero fue prorrogado hasta 1968, lo que obligó a revisar los cálculos del segundo que se iniciaría realmente en 1969. La novedad de este segundo, que repetía las líneas del anterior, consistió en introducir el mecanismo de señales de alerta para tomar medidas correctoras y preservar la estabilidad, en una serie de materias como inflación, cobertura comercial exterior, variación de la reserva, oferta monetaria, índice de producción industrial y tasa de desempleo.

  • Tercer plan (1972-1975). El tercero de los planes era el más ambicioso de todos, preveía un crecimiento anual del 7% y buscaba la modernización de la economía española. La crisis del petróleo de 1973 y el comienzo del final del franquismo, con el asesinato de Carrero Blanco en diciembre de ese mismo año, trastornaron todo el proyecto planificador.

  • Se llegaron a establecer las líneas para un cuarto plan que no se llegó a ejecutar.

Durante estos años (1964-1973) se alcanzó efectivamente un alto grado de crecimiento económico y transformación de la estructura del país, España deja de ser un país agrario para transformarse en un país industrial y urbano, alcanzando los estándares de país desarrollado y próspero. Las principales producciones industriales se convirtieron en la fabricación de automóviles, maquinarias y la construcción naval. Pero no se logró alcanzar el crecimiento constante y armónico previsto en los planes, la economía, sin dejar de crecer, entró en periodos de avances y frenazos, alternándose etapas de crecimiento con inflación y etapas de estabilización y crisis. No obstante el impulso iniciado no se detuvo. En los resultados conseguidos influyeron fuertemente los siguientes factores distintos de los planes establecidos por los planes gubernamentales:

  • El turismo. En el período de vigencia de los tres planes, 1964-1973, los ingresos por turismo supusieron 16.545 millones de dólares, ingresos no atribuibles a la planificación sino a las condiciones físicas del país, a niveles de precios inferiores a los de los países de origen de esos turistas. Esos ingresos, cuyo efecto más inmediato consistió en financiar una proporción elevada del déficit comercial y además, un importante efecto de arrastre sobre el conjunto de la economía puesto que vigorizó el sector de la construcción y las actividades terciarias.

  • La inversión extranjera del período, que supuso, en todas sus formas, 5.047 millones de dólares (42% total). Las razones de ese flujo no son otras que el levantamiento de restricciones derivado del Plan de Estabilización y los menores costes laborales existentes en España, muy inferiores a los de los siete grandes países industriales al comienzo del período.

  • El crecimiento europeo. De 1960 a 1973, el crecimiento anual de los siete grandes países industriales alcanzó una media del 4,8%. Esto se reflejó en la expansión española, la ola de prosperidad de todos esos países suponía más inversiones, más turismo, más exportaciones.

  • La emigración. De 1962 a 1973, un millón de españoles emigró a los principales países europeos, en busca de trabajo, lo que supuso por una parte una válvula de escape para la tasa de desempleo en España, que de otra forma hubiera creado mayores problemas sociales y además dio lugar a considerables remesas de emigrantes que, en total permitieron una cobertura media del déficit comercial del 24 por 100 aproximado en el lapso 1961-1973.

Esos factores de impulso operaron durante el período de planificación indicativa y ayudaron, por tanto, al crecimiento que ya experimentaba la economía española pero no venían causados por los planes y, en consecuencia, hubieran estado presentes aunque no se hubiera hecho esfuerzo alguno de planificación. Según Sampedro el desarrollo en esta época se llevó a cabo a pesar de la política gubernamental que por ella y según Juan Pablo Fussi, lo verdaderamente revolucionario que hizo el régimen de cara al desarrollo fue la política de apertura y liberalización del periodo 1959 y lo que fue la planificación indicativa falló.

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