El recelo, cargado de prejuicios, con que la crítica feminista observa los escritos masculinos sobre el tema de la diferencia entre los sexos no carece de






descargar 224.33 Kb.
títuloEl recelo, cargado de prejuicios, con que la crítica feminista observa los escritos masculinos sobre el tema de la diferencia entre los sexos no carece de
página9/9
fecha de publicación16.03.2016
tamaño224.33 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Derecho > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9
20. La "intuición femenina" es un caso particular de la lucidez especial de los dominados que ven más de lo que son vistos. Cfr. Van Stolk, A. y C. Wouters. "Power changes and self-respect: a comparison of two cases of established-outsiders relations", en Theory, culture and society, núm.4, 1987, pp.477-488. Los mismos autores sugieren que los homosexuales, habiendo sido criados como heterosexuales, han interiorizado el punto de vista dominante, por lo que pueden adoptar ese punto de vista sobre ellos mismos (lo que los condena a una discordancia cognitiva y valuativa que podría explicar su lucidez especial), y pueden comprender mejor el punto de vista de los dominantes de lo que éstos alcanzan a entender el suyo.
21. Se puede preguntar si, como sugiere la definición de los diccionarios, la virtud no es identificada con la "castidad" o la "fidelidad sentimental o conyugal". Como siempre, la relación entre dominantes y dominados no es simétrica: se concede tanto más a los hombres la potencia sexual y su ejercicio legítimo cuanto que son más poderosos socialmente (salvo, tal vez, como lo han mostrado algunos escándalos recientes, en Estados Unidos), mientras que la virtud de las mujeres es tanto más controlada, de hecho y de derecho, en la mayoría de las sociedades, cuanto más ocupen un rango social más elevado.
22. Sobre esta relación y las condiciones de su funcionamiento véase: Bourdieu, P. Le sens pratique, op cit., pp.266-268.
23. Ya desarrollé ese punto en Esquisse d'une théorie de la pratique, Droz, Ginebra, pp.195-196, y en Le sens pratique, pp.115-116.
24. Entre ellos las etnias estigmatizadas por el hecho de su origen étnico o religioso, marcado o no por algún rasgo físico -por ejemplo, el color de la piel-, representan el caso límite.
25. Es el tipo de elección que toman, de manera más o menos consciente, quienes, preocupados por la rehabilitación, quieren a toda costa hablar de "cultura popular".
26. Sobre la institución de una nobleza escolar a través de la fractura instaurada por el concurso y el trabajo de imposición y de inculcación realizado por la institución escolar, véase: Bourdieu, P. La noblesse d'Etat, Minuit, París, 1989.
27. Sobre las razones que me han llevado a sustituir la noción de rito de institución (palabra que debe entenderse en el sentido a la vez de lo que está instituido -la institución del matrimonio- y del acto de instituir, la institución del heredero) a la noción de rito de paso, que debe su éxito inmediato al hecho de que no es una premonición de sentido común convertida en concepto de conducta cuerda. Véase: Bourdieu, P. "Les rites d'institution", en Ce que parler veut dire, Fayard, París, 1982, pp.121-134.
28. La tradición europea, que permanece viva en el inconsciente masculino europeo contemporáneo, asocia el valor físico o moral con la virilidad y, al igual que la tradición bereber, establece explícitamente un vínculo entre el volumen de la nariz (nif), símbolo del pundonor, y el supuesto tamaño del falo.
29. El lazo morfológico, a primera vista sorprendente, entre abbuch, el pene, y thabbucht, el seno, puede explicarse por el hecho de que representan dos manifestaciones de la plenitud vital,
de lo vivo que da vida, a través del esperma y la leche. (Igual relación entre thamellalts, el huevo, símbolo por excelencia de la fecundidad femenina, e imellalen, los testículos).
30. Cfr. Bourdieu, P. Le sens pratique, op cit., pp.412-415.
31. Cfr. Bourdieu, P. Ibidem, pp.452-453 (sobre los esquemas lleno/vacío y sobre el llenado) y también p.397 (sobre la serpiente).
32. Se observa que no se puede comprender la percepción ordinaria en su verdad salvo a condición de exceder la alternativa del constructivismo idealista y del objetivismo realista.
33. Cfr. Bourdieu, P. Le sens pratique, op cit., pp.426 y ss.
34. Estas palabras están empapadas de tabú, así como los términos anodinos en apariencia como duzan, los asuntos, los utensilios; laqul, la vajilla; lah'wal, los ingredientes, o azaakuk, la cola, que les sirven con frecuencia de sustitutos eufemísticos.
35. Sartre, J.P. L'etre et le néant, Gallimard, París, 1943, p.706.
36. Ibidem, pp.699-701; subrayados del autor.
37. Ibid., p.701.
38. Ibid., p.702.
39. Pouchelle, M. Corps et chirurgie á l'apogée du Moyen-Age, Flammarion, París, 1983. Como Marie-Christine Pouchelle, que muestra que el hombre y la mujer son dos variantes, superior e inferior, de la misma fisiología, Thomas Laqueur estableció que hasta el Renacimiento no se dispone de términos anatómicos para describir en detalle al sexo de la mujer, que se le representa como compuesto de los mismos órganos que el del hombre, pero organizados de otra forma (cfr. Laqueur, Th. "Orgasm, generation and the politics of reproductive biology", en C. Gallagherand y Th. Laqueur (eds.), The making of the modern body: sexuality and society in the nineteenth century, University of California Press, Berkeley, 1987).
40. Yvonne Knibiehler muestra cómo, al prolongar el discurso de los moralistas como Roussel, los anatomistas de principios del siglo XIX, sobre todo Virey, tratan de encontrar en el cuerpo de la mujer la justificación del estatuto social que le asignan en nombre de las oposiciones tradicionales entre el interior y el exterior, la sensibilidad y la razón, la pasividad y la actividad (cfr. Knibiehler, Y. "Les médecins et la nature femenine au temps du Code
Civil", en Annales, núm. 31, 1976, pp.824-845).
41. Laqueur, Th. W. "Amor Veneris, Vel Dulcedo Appeletur", en M. Feher con R. Naddaf y N. Tazi (eds.), Zone, Parte III, Zone, Nueva York, 1989.
42. Según Charles Malamoud, el sánscrito emplea para calificarla la palabra Viparita, que es utilizada también para designar el mundo al revés, en sentido de arriba a abajo.
43. Ese mito fue recopilado en 1988 por Tassadit Yacine (le agradezco que me lo haya querido comunicar).
44. El simple uso de la palabra sexualidad puede fomentar una lectura etnocéntrica. En ese mundo que se podría decir enteramente sexualizado, nada es propiamente hablando sexual en el sentido moderno, y secularizado, del término: además de otras razones por las que las realidades sexuales no están constituidas en estado separado, en ellas mismas (como, por ejemplo, en la intención erótica), y están entrelazadas en el sistema de las oposiciones que organizan todo el cosmos.
45. Como lo muestra bien Yvette Delsaut en un texto inédito, es mediante un trabajo muy semejante de formación o, mejor aún, de reforma del cuerpo y de los usos del cuerpo, las elecciones estéticas, vestimentas y cosméticas, que la institución escolar trataba de imponer ambiciones, pero encerrándolas en sus propios límites, a las hijas de las clases "modestas" que destinaba a la profesión de institutriz (cfr. Delsaut, Y. "Carnets de socioanalyse, 2: Une photo de classe", en Actes de la recherche en siciences sociales, núm.75, noviembre de 1988, pp.83-96).
46. Sobre la palabra qabel, él mismo vinculado a las orientaciones más fundamentales de toda la visión del mundo, véase: Bourdieu, P. Le sens pratique, op cit., p.151.
47. Toda la ética (por no hablar de la estética) participa del conjunto de los adjetivos fundamentales (elevado/bajo, derecho/torcido, rígido/flexible) de los cuales una buena parte designa asimismo posiciones o disposiciones del cuerpo, o de tal o cual de sus partes.
48. Como se ha podido apreciar en el mito original, donde descubría con estupor el sexo de la mujer y el placer (sin reciprocidad) que se le revelaban, el hombre se sitúa, en el sistema de las oposiciones que lo unen a la mujer, del lado de la buena fe y de la ingenuidad (niya), antítesis perfectas de la astucia diabólica (that'raymith).
49. Primero, al menos en el caso de las sociedades norteafricanas, sobre el plano físico, como lo certifica el testimonio, recogido en 1962, de un farmacéutico de Argel, es muy frecuente y común entre los hombres recurrir a los afrodisíacos, por otra parte presentes en la farmacopea tradicional. La virilidad es la prueba de una forma más o menos disfrazada de juicio colectivo, con ocasión de los ritos de desfloración de la recién casada, pero también a través de las conversaciones femeninas que, como lo prueban los. registros que llevé a cabo, en los años sesenta, ocupan un lugar destacado en las cosas sexuales y en las proezas o fallas de la virilidad. En las sociedades diferenciadas, donde la fuerza de la diferenciación social tiende a disminuir cuando se asciende en la jerarquía social (o, al menos, hacia las regiones del campo del poder), el peso de la carga viril se ejerce particularmente sobre los dominados que enfrentan cada vez más a menudo exigencias imposibles.
50. Toda la moral del honor no es más que el desarrollo de esta fórmula fundamental de la illusio viril.
51. Virginia Woolf tenía conciencia de la paradoja, que no sorprenderá a quienes tienen de la literatura, y de sus propias vías de verdad, una visión simplista: "Prefiero, siempre que la verdad sea importante, escribir ficción" (Woolf, V. The pargiters, Harcourt Brace Jovanovich, Nueva York, 1977, p.9). Más aún: "Es probable que la ficción aquí contenga más verdad que hechos" (Woolf, V. A room of one's own, Leonard y Virginia Woolf, Londres, 1935, p.7).
52. Woolf, V. To the lighthouse. En México se puede conseguir una traducción de esta obra: Al faro, Antonio Marichalar (trad.), Hermes/Sudamericana, México, 1987 (n.
53. La palabra paterna se sitúa espontáneamente en la lógica de la predicción conjuradora o profiláctica, que anuncia el futuro temido para exorcizarlo, y también como una amenaza ("terminarás mal", "nos deshonrarás a todos", "no lograrás jamás tu bachillerato") y cuya confirmación mediante los hechos ofrece la ocasión de un triunfo retrospectivo ("te lo dije"), compensación encantada del sufrimiento causado por la decepción de no haber sido sacado del error ("esperaba que me hicieras mentir").
54. Y también, si se quiere, la respuesta de la señora Ramsay, que opone al veredicto paterno un cuestionamiento de la necesidad o una afirmación de la contingencia fundadas en un puro acto de fe: "Pero tal vez haga buen tiempo, creo que lo hará".
55. "Si James hubiera tenido a su alcance una hacha, un atizador o cualquier otro instrumento susceptible de clavarse en el pecho de su padre y de matarlo ahí mismo, de un golpe, lo habría hecho. Tales, así de extremas, eran las emociones que el señor Ramsay hacía nacer en el corazón de sus hijos con su sola presencia cuando estaba ante ellos, presente a su manera, delgado como un junco, estrecho como una hoja de cuchillo, con la sonrisa sarcástica que provocaba en él no sólo el placer de desilusionar a su hijo y ridiculizar a su mujer, no obstante superior a él en todos los aspectos (a ojos de James), sino además de la secreta vanidad sacada de la rectitud de su propio juicio".
56. To the lighthouse, pp.10-11; cursivas del autor.
57. Ibidem, pp.45-46; cursivas del autor.
58. "[...] sin replicar, y adoptando la actitud de una persona aturdida y cegada, ella inclinó la cabeza [...] No había nada que decir".
59. Esto se aprecia en la participación que las mujeres jóvenes de las clases populares prestan a las pasiones deportivas de "su" hombre, y que, por su carácter decisorio y afectivo, no puede aparecer a los hombres más que como frívola, hasta absurda, por la misma razón, por otra parte, que la actitud opuesta, más frecuente en el matrimonio, es decir, la hostilidad celosa en cuanto a una pasión por cosas a las cuales no tienen acceso.
60. La función protectora de la señora Ramsay es evocada en varias ocasiones, sobre todo a través de la metáfora de la gallina que aletea para proteger a sus polluelos: "tomaba bajo su protección la totalidad del sexo que no era el suyo y eso por razones que no alcanzaba a explicar".
61. Al evocar explícitamente el veredicto a propósito del paseo al faro y al pedir perdón a la señora Ramsay por la brutalidad con la cual la ha asestado (él le hace cosquillas "no sin cierta timidez, en las piernas desnudas de su hijo"; propone "muy humildemente" ir a pedir consejo a los guardias costeros), el señor Ramsay traiciona que esta negativa rotunda tiene que ver con la escena ridícula y con el juego de la illusio y de la desilusión.
62. Se descubre más tarde que ella conocía perfectamente el punto sensible en que su marido podía en cualquier momento ser conmovido: "Ah, ¿pero cuánto crees que durará? preguntó alguien. Es como si ella tuviera antenas que se proyectaban hacia afuera temblando y que, al interceptar ciertas frases, llamara laatención sobre éstas. Esta era una de ellas. Sintió el peligro proveniente de su marido. Una pregunta de ese tipo llevaría, estaba casi segura, a alguna afirmación que le haría pensar en lo que su propia carrera había tenido de fallido. ¿Cuánto tiempo continuaría leyendo? se preguntaría al instante".
63. Ibid., p.126.
64. Woolf, V. Tres guineas.
65. Ibidem.
66. "[...] su madre mirándolo guiar diestramente las tijeras en torno al refrigerador, lo imaginaba sentado en un sillón de juez, todo de rojo y armiño, o en vías de dirigir alguna empresa seria en un momento crítico del gobierno de su país".
67. Kant, E. Antropología desde el punto de vista pragmático. En la continuación del texto, Kant, por una de esas "degradaciones encadenadas" que traicionan las asociaciones del inconsciente, pasa de las mujeres a las "masas", de la renuncia que está inscrita en la necesidad de delegar a la "docilidad" que conduce a los pueblos a dimitir en beneficio de "padres de la patria".
68. Esto contra la tendencia a encerrar todos los intercambios sexuales del universo burocrático, sobre todo entre patrones y secretarias, en la alternativa del "acoso sexual" (sin duda aún subestimado por las denuncias más "radicales") y del uso cínico e instrumental del encanto femenino como instrumento de poder. El efecto mismo del encanto que es inherente al poder consiste en impedir discernir, en una relación afectiva (o sexual) entre personas de rango estatutario diferente, la parte del constreñimiento y la parte de la seducción. Cfr. Pringle, R. Secretaries talk, sexuality, power and work, Allen and Unwin, Londres/Nueva York, 1988, en especial las pp.84-103.
69. "Luego decía: `Dios mío'. Añadía: `Mañana seguramente llueve'. Decía: `No lloverá'. Y he aquí que una perspectiva divina de seguridad se abría instantáneamente ante ella. No había nadie a quien reverenciara tanto" (To the lighthouse).
70. "Las mujeres por siglos sirvieron a los hombres de espejos, poseían el poder mágico y delicioso de reflejar una imagen del hombre dos veces más grande que la naturaleza" (Woolf, V. A room of one' own, op cit.).
71. En la medida en que ella se inspira en la intención de romper con las impresiones superficiales "torciendo la batuta en el otro sentido", esta evocación de la visión femenina del papel bueno corresponde a un estado de la división del trabajo entre los sexos que, en numerosos puntos, está superado, en especial con la abolición de la segregación sexual en la escuela y en muchos otros lugares públicos y con el acceso de una parte cada vez más importante de la población femenina a la enseñanza superior y a la vida profesional (a veces en posiciones tradicionalmente consideradas masculinas), tanto como de cambios que implican el deterioro del modelo tradicional de la mujer en el hogar y en la vida doméstica, sin hablar del efecto, indiscutible aunque diferenciado socialmente, de las luchas feministas que se constituyen como políticas, es decir, como posibilidad de cuestionar y transformar, las diferencias naturalizadas del orden antiguo. Queda que, en la situación de transición, el estado arcaico que ha sido evocado aquí sobrevive todavía mucho tiempo en las prácticas y en las disposiciones inconscientes.
72. Cfr. Thomas, J. "Women and capitalism: oppression or emancipation? A review article", en Comparative studies in society and history, núm.30, 1988, pp.534-549.
73. Cfr. Bourdieu P. y M. de Saint Martin. "Le patronat", en Actes de la recherche en sciences sociales, núm.20-21, 1978, pp.3-82.
74. La tesis de Mary O'Brien según la cual la dominación masculina es producto del esfuerzo de los hombres para superar su alienación de los medios de reproducción de la especie y para restablecer la primacía de la paternidad disimulando el trabajo real de las mujeres en el parto, omite señalar ese trabajo "ideológico" en sus bases, es decir, en las constricciones del mercado de los bienes simbólicos y en la necesaria subordinación de la reproducción biológica a las necesidades de la reproducción del capital simbólico. Cfr. O'Brien, M. The politics of reproduction, Routledge and Kegan Paul, Londres, 1981.
75. Scott, J. W. "L'ouvriére, mot impie, sordide", Le discours de l'économie politique française sur les ouvriéres (1840-1860), en Actes de la recherche en sciences sociales, núm.83, junio de 1990, pp.2-15 (en especial p.12).
76. Cfr. Bourdieu, P. La distinction, Critique sociale du jugement, Minuit, París, 1979, pp.226-229; Ce que parler veut dire, op cit.
77. Cfr. Bourdieu, P., con la colaboración de S. Bouhedja, R. Christin y C. Givry, "Un placement de pére de famille. La maison individualle: specificité du produit et logique du champ de production", en Actes de la recherche en sciences sociales, núm.81-82, marzo de 1990, pp.6-33.
78. Se podría mostrar que toda una serie de estrategias de subversión propuestas por el movimiento feminista (como la defensa del aspecto natural o la denuncia del uso de la mujer como instrumento de exhibición simbólica, sobre todo en la publicidad) descansan en la intuición de los mecanismos evocados aquí. Pero esta intuición parcial debería extenderse a situaciones en las cuales las mujeres pueden tener toda la apariencia de ejercer las responsabilidades de un agente que actúa al mismo tiempo que permanecen prisioneras de una relación instrumental.
79. El texto de Kant citado aquí ofrece un ejemplo notable de este efecto retórico.
Pierre Bourdieu. Sociólogo francés. Profesor en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, director del Centro de Sociología Europea y de la revista Actes de la recherche en sciences sociales, París, Francia.
1   2   3   4   5   6   7   8   9

similar:

El recelo, cargado de prejuicios, con que la crítica feminista observa los escritos masculinos sobre el tema de la diferencia entre los sexos no carece de icon* Este poema fue encontrado después de la muerte de Blake junto con...
«Se puede ver sólo lo que se observa y se observa sólo lo que ya está en la mente.»

El recelo, cargado de prejuicios, con que la crítica feminista observa los escritos masculinos sobre el tema de la diferencia entre los sexos no carece de iconLibrodot com
«novato» con atuendo pueblerino y de un celador cargado con un gran pupitre. Los que dormitaban se despertaron, y todos se fueron...

El recelo, cargado de prejuicios, con que la crítica feminista observa los escritos masculinos sobre el tema de la diferencia entre los sexos no carece de iconResumen En el plexo que comprende la noción de los Derechos Sexuales...

El recelo, cargado de prejuicios, con que la crítica feminista observa los escritos masculinos sobre el tema de la diferencia entre los sexos no carece de iconObserva atentamente el esquema que hemos elaborado para crear un...

El recelo, cargado de prejuicios, con que la crítica feminista observa los escritos masculinos sobre el tema de la diferencia entre los sexos no carece de iconLos versículos de la Devoción Matutina con selecciones apropiadas...

El recelo, cargado de prejuicios, con que la crítica feminista observa los escritos masculinos sobre el tema de la diferencia entre los sexos no carece de iconGeneralmente son adolescentes entre 10 y 18 años que la adoptan
«elegante» en la época. Ambos sexos tendían a dejarse el cabello largo y algunos hippies caucásicos lo llevaban al estilo afro, imitando...

El recelo, cargado de prejuicios, con que la crítica feminista observa los escritos masculinos sobre el tema de la diferencia entre los sexos no carece de iconNotas sobre algunos efectos positivos de los tiempos de crisis sobre la crítica de arte

El recelo, cargado de prejuicios, con que la crítica feminista observa los escritos masculinos sobre el tema de la diferencia entre los sexos no carece de iconSobre el amor a los libros
«¿Qué devolveré al Señor por todas las cosas que me ha dado?» (Salmo 115), se pregunta el salmista, invicto rey, excelentísimo entre...

El recelo, cargado de prejuicios, con que la crítica feminista observa los escritos masculinos sobre el tema de la diferencia entre los sexos no carece de icon“Crítica feminista al pensamiento patriarcal”

El recelo, cargado de prejuicios, con que la crítica feminista observa los escritos masculinos sobre el tema de la diferencia entre los sexos no carece de iconProfundizar sobre los factores que provocan las diferencia individuales en la percepción visual






© 2015
contactos
l.exam-10.com