Entrevista Samuel Gallegos: de la iglesia a la pantalla






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Notas

[1] F. Paschoud, "L'intolleranza cristiana vista e giudicata dai pagani", en AA. W., L'intolleranza cristiana nei confronti deipagani, Bolonia, 1993, 157.

[2] C. Gnilka, "La conversione della cultura antica vista dai padri della chiesa", en AA. W., L'intolleranza cristiana, 130.

[3] Paschoud, 174.

[4] M. Sordi, L'impero romano-cristiano al tempo di Ambrogio, Milán, 2000, 49.

[5] P. F. Beatrice, "L'intolleranza cristiana nei confronti dei pagani: un problema storiografico", en AA. VV., L'intolleranza cristiana, 8.

[6] Cf. Voltaire, Trattato sulla tolleranza, en Voltaire, Scritti filosofici, v. I Bari 1972, 449-450.

[7] Beatrice, "L'intolleranza", en AA. VV., L'intolleranza cristiana, 9.

[8] Lactancio, Così morirono i persecutori, Milán, 1957, 78.

[9] L. F. Pizzolato, "Ambrogio e la libertà religiosa nel IV secolo", en AA. VV., Cristianesimo e istituzioni politiche. Da Costantino a Giustiniano, Roma, 1997,143.

[10] Ib., 151

[11] Agustín, Retract. 2,5.

[12] Agustín, Le lettere, v. I, Roma, 1969, 830-831. Para un testimonio análogo, cf. también la carta 185, en Agustín, Le lettere, v. III, Roma, 1974, 45.

[13] Agustín, Carta 138 en íd., Le lettere, v. II, Roma, 1971, 181. Esta identificación entre cristianismo y Estado no quita que, en un plano más general, toda la estructura de la Ciudad de Dios, fundada en la diferencia entre las "dos" ciudades, la ciudad de Dios y la ciudad mundana, contraste con esta identificación. Acerca de esto cf. M. Borghesi, Posmodernidad y cristianismo, Madrid, 1997, 107-120; AA. VV., Il potere e la grazia. Attualitá di sant'Agostino, Roma, 1998.

[14] Agustín, Carta 138, en Lettere, v. II, 185.

[15] Agustín, Carta 93, en Lettere, v. I, 817.

[16] Íd., 819- Acerca de la distinción entre los dos tiempos cf. también la carta 173 (Lettere, v. II, 833) y la carta 185 (Lettere, v. III, 37).

[17] Cf. Agustín, Carta 185, en Lettere, v. III, 43-44.

[18] Ib., 41.

[19] Ib., 43.

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20] S. Castellione, Contra libellum Calvini, in quo extendere conatur haereticos iure gladii coercendos esse, 1612, traducción italiana del pasaje en M. Firpo, Il problema della tolleranza religiosa nell'età moderna, Turín, 1978, 120.

[21] M. Lutero, Alia nobiltà cristiana di nazione tedesca, en M. Lutero, Scritti politici, Turín, 1959, 203.

[22] Firpo, 33.

[23] M. Lutero, Degli ebrei e delle loro menzogne, Turín, 2000, 200.

[24] Ib., 188-189.

[25] Ib., 190.

[26] Ib., 191.

[27] Ib., 192.

[28] Cf. M. Borghesi, "Lutero, Agostino, gli ebrei", en 30Giorni, 2 (2001) 56-61.

[29] Lanzillo, 47.

[30] B. Montfort (pseudónimo de Castellion), Confutazione di quegli argo-menti che vengono sólitamente avanzati in difesa della persecuzione degli eretici, traducción italiana del pasaje citado en Lanzillo, 58-59.

[31] P. Bayle, Commento filosofico su questeparole di Gesù Cristo, costringili ad entrare, traducción italiana del pasaje en Lanzillo, 128.

[32] Voltaire, Trattato sulla tolleranza, 480.

[33] Ib., 448.

[34] M. de L'Hôpital, Discorso pronunciato il 26 agosto 1561 all'assemblea degli stati generali riuniti a Saint-Germain-en-Laye, traducción italiana en Lanzillo, 87 y 89.

[35] D. Maroni, Introducción a: J. Locke, Scritti sulla tolleranza, Turín, 1977, 29.

[36] Locke, “Saggio sulla tolleranza”, en Íd, Scritti sulla tolleranza, 113.

[37] Marconi, Introducción a Locke, 35.

[38] R. Williams, The Bloudy Tenent of Persecution for Cause of Conscience, Londres, 1644; The Bloudy Tenent yet More Bloudy by tbe Cottons Endevour to Wash iy White in the Blood of the Lamb, Londres, 1652.

[39] P. Bayle, Commentario filosofico, en Lanzillo, 128.

[40] D. Hume, Storia naturale della religione, en íd, Opere, v. I, Bari, 1971, 724.

[41] "Tolleranza", en Enciclopedia o dizionario ragionato delle arti e dei mestieri ordinato da Diderot e D'Alambert, Bari, 1968, 901.

ENTREVISTA


  • SAMUEL GALLEGOS: DE LA IGLESIA A LA PANTALLA

l. Cervantes-Ortiz
Con motivo de su aparición en el papel protagónico de Carnaval de Sodoma, la más reciente película del reconocido cineasta mexicano Arturo Ripstein, Samuel Gallegos, pastor presbiteriano y actor, aceptó dialogar sobre su singular experiencia, que le permite combinar tareas aparentemente disímbolas, algo bastante inusual en el ambiente protestante mexicano y latinoamericano.
El largo camino hacia la vocación artística

Samuel Gallegos González nació en Tampico, Tamaulipas, en el norte del país, en 1961. Hijo del presbítero Ezequiel Gallegos, pastor de la Iglesia Presbiteriana Asociada y Reformada (IPAR), y de Dalila González, creció en la iglesia La Santísima Trinidad, la más grande de dicha denominación. Allí comenzó a participar en dramas y obras de teatro de temporada. En la secundaria decide ser actor al intervenir en un sketch dentro de una ceremonia oficial. Eso fue, relata, “como una revelación o un anuncio” de lo que sería su vida en el futuro. A partir de entonces, imitó a un personaje de Los Polivoces, un dueto cómico muy de moda en los años 70 y durante su adolescencia se presentó en fiestas representando papeles cómicos.

Al marcharse su padre a Tuxpan, Veracruz, Samuel permaneció en Tampico, lo cual fue una dura experiencia para él y su familia. El terreno artístico lo atrajo intensamente y mientras encontraba su camino, incursionó en el dibujo y la música. Quien fue su pastor y maestro clave en el seminario de su iglesia en Tampico, el presbítero y doctor Álvaro Jiménez Estrella, lo estimuló para desarrollar sus capacidades facilitándole, por ejemplo, el espacio del templo para pintar murales con escenas bíblicas y la puesta en escena de obras de teatro. Luego de estudiar electricidad a nivel técnico, ingresó al seminario, sin el total apoyo de sus padres. En el segundo año comenzó estudios de música (piano y guitarra, principalmente) en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, como carrera pedagógica, lo que le permitió dar clases en escuelas secundarias. En 1985 concluye los estudios teológicos y tres años después ls de música. Estando en la universidad participó en un grupo teatral; además, jugaba futbol americano y practicaba karate (es cinta negra). En esos años comienza a ejercer el pastorado.

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ás tarde, se traslada a Río Verde, San Luis Potosí, donde trabaja en los Campamentos Maranatha, dada su facilidad para tratar con adolescentes. Permanece allí más de tres años y experimenta una crisis personal sobre el trabajo eclesiástico. Nuevamente en Tampico, toma cursos de español para mejorar su expresión y deambula un tiempo sin tener muy claras sus metas. Decide irse al DF sin conocer a nadie, sólo con la invitación del psicólogo Saúl Cruz a quien conoce en Ciudad Valles, San Luis Potosí, en un evento de Visión Mundial de México; él lo hospedará en su oficina por algún tiempo. Da clases de música para subsistir y se une a la iglesia de los Hermanos Libres.

A un paso de regresar a Tampico, mientras hace trámites y actualizaciones en el Instituto Nacional de Bellas Artes a fin de obtener una plaza como profesor de música, conoce a la maestra Eloísa Capilla, funcionaria y actriz. Por influencia suya se integra a un coro que participaría en una obra de teatro. Audiciona y conoce allí a Juan Antonio Llanes, su primer profesor de actuación, con quien estudia durante tres años. Su énfasis pedagógico rinde tributo al gran Stanislavski. Se casa en 1993 con Marta Elizabeth Muñoz. Toma después otros cursos de actuación con diversos maestros, entre quienes recuerda a Sandra Félix, Joanna Brito, Eugenia Leñero y, sobre todo, con Sergio Jiménez, en 1996 (el mismo año en que recibe la ordenación, ya dentro de la Iglesia Nacional Presbiteriana).

Jiménez fue quien cambió completamente su perspectiva sobre la actuación dirigiendo su perfeccionamiento, quien además lo recomendó para trabajar en telenovelas de Televisa. Con un mes de clases, lo escoge para lanzarlo en telenovelas. Mientras tanto, colabora en una congregación del Estado de México y comienza a luchar para compaginar los tiempos dedicados a sus dos tareas. En 1997 graba el álbum Canten algo nuevo al Señor, una recopilación de 10 salmos musicalizados, con un texto de su entrañable amigo Víctor Hernández Ramírez, compañero suyo en el Presbiterio de la Ciudad de México, y un año después nace su hijo Devi Naeel, en la misma época en que comienza a dar clases de actuación. Ese mismo año forma un grupo musical, Sonidos derramados, con el que sigue colaborando hasta la fecha.
De la televisión al cine

Al revisar su curriculum, salta a la vista la cantidad de telenovelas en las que ha participado hasta la fecha, casi 40, en seis de las cuales ha actuado de principio a fin. Y es que la recomendación de Sergio Jiménez, como se dijo, fue determinante para que, a partir, de 1995 no le falte trabajo en ese terreno, que él reconoce como “alimenticio”, aunque no deja pasar la oportunidad para demostrar su talento histriónico. En Soñadoras, por ejemplo, el registro de lo violento que alcanzó, modificó, incuso, algunos aspectos de la grabación. Además, ha trabajado en alrededor de 10 obras de teatro, entre las que sobresalen El hombre de la Mancha, La zapatera prodigiosa, Sangre y tierras (ambas de García Lorca), y De mujeres enlatadas y otras cosas, que actuó y dirigió.

Entre 1996 y 2000, participó en seis videohomes, esto es, películas para la televisión, donde nuevamente experimentó el desafío de levantar con su trabajo la calidad del proyecto. En este caso, y hasta la fecha, ha desarrollado el naturalismo del control de los gestos, algo que aprendió con el maestro Jiménez. Las historias de estos filmes, pletóricas de violencia y sordidez, fueron para él como un taller para lo que vendría después, es decir, la actuación en cine.

En 1999, aparece en Maldito amor y Si nos dejan (donde interpreta a un indígena bilingüe), ambas de René Cardona III. Dos años después es dirigido por Gerardo Naranjo en Perro negro, que considera como un ejercicio, pues en 2003 participa en El pez dorado, un cortometraje de Patricia Arriaga (hermana de Guillermo, guionista del gran éxito de crítica Amores perros). Allí hace el papel de un cocinero chino (debido a sus rasgos orientales) y despega por fin lo que más tarde se consolidará en La nao de China, también de Arriaga, en 2004 y 2005, pues ella la filam dos veces, como corto y largometraje. Esta cinta obtiene el reconocimiento de la crítica dentro y fuera de México. Su papel, el de dueño (o padrote) de un burdel, crece en el paso de un formato a otro: es un tipo hosco, que no sabe manifestar sus sentimientos ni cree en nada. Gente común (2004), de Ignacio Rinza, es otro gran paso en su carrera, pues es premiada en el festival Internacional del Nuevo Cine de La Habana y en el 38º Woldfest de Houston. En ella encarna al jefe de una mafia coreana en una historia triangular.

Todo esto presagiaba lo que vendría más tarde: mientras actúa en el largometraje La Nao de China asiste al casting para Carnaval de Sodoma, la nueva producción de Arturo Ripstein, basada en la novela del dominicano Pedro Antonio Valdez (publicada por la editorial Alfaguara a fines de 2002). Por esta novela, su autor obtuvo el Premio de Novela Manuel de Jesús Galván 2003. Dado que Ripstein buscaba un actor con sus características (nuevamente los rasgos orientales), pues se trata de representar al dueño chino de un burdel (en el film sólo hablará ese idioma), se empeña en conseguirlo. Para su sorpresa, se queda con el papel y debe desarrollar una técnica fonética que lo hará pasar como un auténtico personaje oriental. Para ello, aplica rigurosamente las enseñanzas de Jiménez y sorprende a todo el staff con su trabajo, al grado de que piensan que, efectivamente, conoce el idioma. Hay que decir que en esta película comparte créditos con Fernando Luján, Alejandro Camacho, Patricia Reyes Spíndola, Gina Morett, Isabel Ruiz (su esposa en la historia) y la española María Barranco, entre otros destacados actores.

Gallegos se preparó escuchando películas chinas para captar el ritmo y los matices del idioma, y lograr así un fraseo convincente que acentúe cómo el personaje, un hombre misógino, se niega rotundamente a hablar en otro idioma. La historia sucede en el Royal Palace, un burdel de mala muerte, donde la Princesa de Jade es la prostituta más deseada, por lo misteriosa y exigente que es. La filmación se llevó a cabo, en una casona de Ribera de San Cosme, una avenida no muy alejada del Centro Histórico de la Ciudad de México, durante agosto y septiembre de este año.

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a experiencia de trabajar con Ripstein y con ese ramillete de actores y actrices, refiere Gallegos, fue inolvidable. Acepta de buen grado que se trata de su consagración como actor, pues además de que se le abrirán muchas puertas más con este personaje, representa el salto que esperaba para demostrar su madurez como actor. Carnaval de Sodoma se estrenará en los primeros meses de 2006 y, tal como acostumbra Ripstein, seguramente tendrá un largo ciclo de presentaciones en festivales.

Al recordar su trayectoria artística, Samuel afirma que no ve dicotomía alguna entre su trabajo actoral, pues constituye una auténtica vocación y no considera justo que, si en las iglesias algunos jóvenes experimentan una vocación similar, sean reprimidos en sus deseos por desarrollar una carrera de este tipo. Asimismo, llama la atención al hecho de que, incluso en el medio en donde se desenvuelve, no es tampoco necsario hacer alarde de las creencias cristianas, pues algunos de sus compañeros, al enterarse de la otra faceta de su vida, le piden consejo y orientación. En ese sentido, afirma que “los actores también necesitan ser pastoreados”. A la idea generalizada de que se mantiene en la farándula únicamente por los altos ingresos económicos, responde que se trata, más bien, de una necesidad personal de expresión, por lo que dice no enfrentar un conflicto interior a causa de sus dos tareas profesionales. Por otro lado, tampoco está de acuerdo con el denominado “cine evangelístico”, pues además de que su nivel artístico es muy bajo, señala que en realidad no han tenido el efecto que sus autores esperan.

Actualmente está en busca de una obra de teatro que le permita empalmar cronológicamente con el estreno de Carnaval de Sodoma para continuar en las lides artísticas sin descanso. Mientras tanto, cumple con su labor pastoral (pues le sigue apasionando la cnosejería), sus clases de actuación y está en espera de los llamados para acudir a los estudios de televisión.




CARNAVAL DE SODOMA, NOVELA DE PEDRO ANTONIO VALDEZ
En la historia, un burdel de mala muerte, el Royal Palace, es testigo y cómplice de las historias de varios personajes derrotados por la existencia: un poeta erudito que nunca ha publicado un verso; un revolucionario que siempre llegó tarde a la historia; un ángel sin alas, provocador y masoquista, expulsado del cielo; un chino alucinado, propietario del burdel, seguido siempre por su fiel esposa; una comparsa de prostitutas de dudosa sensualidad y lenguas mordaces, y un anciano sacerdote embarcado en sendas cruzadas por alcanzar su canonización y el cierre del lupanar. Y, erguida tras un manto de misterio, la esquiva y hermosa Princesa de Jade, que trastorna a los clientes más asiduos del Royal Palace.

Pedro Antonio Valdez nació en 1968. Su anterior libro es La rosa y el sudario (2001), una recopilación de cuentos. Sobre su novela, dice: “Dentro de los infinitos motivos que me llevaron a escribir Carnaval de Sodoma, hay unos cuantos que puedo identificar y contar. La necesidad imperiosa de novelar la vida del hombre, representada en mi prójimo inmediato que es el que comparte conmigo la calle y el barrio. Y como consecuencia de lo anterior, el reto de recoger o inventar la voz de aquellos incontables ciudadanos que sobreviven al margen del poder social y de los supuestos beneficios de la globalización”.




DOCUMENTOS


  • ¿CÓMO CELEBRAR EL 500º ANIVERSARIO DEL NATALICIO DE JUAN CALVINO?: EL TESTIMONIO ECONÓMICO Y SOCIAL DE CALVINO PARA LA VIDA CRISTIANA ACTUAL

Alianza Reformada Mundial
Reformed World, Vol. 55, núm. 1, marzo de 2005, pp. 3-7.

Versión de L.C.-O.
Laicos y pastores, hombres y mujeres, estudiosos del norte y del sur, este y oeste, se reunieron en una consulta de la Alianza Reformada Mundial en el Centro Reformado Internacional John Knox y la Facultad de Teología de la Universidad de Ginebra, del 3 al 6 de noviembre de 2004. El propósito fue descubrir el testimonio de Calvino para el compromiso de los cristianos reformados ante las realidades socioeconómicas de nuestro tiempo.
El pastor, un exiliado, refugiado él mismo, extiende su mano fuerte y fraterna a un rebaño de refugiados. Este grupo hablaba un lenguaje que él conocía, otros después hablarían distintos idiomas, pero todos compartieron la condición de haber sido desarraigados de su hogar y de su ambiente familiar. El joven hombre recordaba su propia experiencia. Agradecidos por ser incluidos en esta comunidad, estos nuevos exiliados oraban por sus amigos que habían dejado, y pedían ayuda para ellos mismos en el nombre del único Señor Jesucristo y de su Evangelio. A veces, los refugiados podían traer consigo los elementos para comenzar una nueva vida, pero no era el caso. Algunos de ellos podían y querían trabajar pero no encontraban empleo tan fácilmente. Otros más traían solamente su fe y sus vidas alteradas: una viuda aún trastornada por el asesinato de su esposo y preocupada por el futuro de sus tres hijos pequeños; un hombre que había quedado lisiado por las torturas preguntándose si podría depender de la ayuda generosa de sus vecinos desconocidos.

El nombre del pastor era Juan Calvino. Muchas oraciones se habían levantado; los nuevos nombres de estos refugiados de Provenza se agregarían a las intercesiones. Calvino mismo escribía cartas y hacía un largo viaje para buscar la mediación diplomática para quienes eran perseguidos aún. Mientras, las diversas circunstancias de cada refugiado parecían ser tomadas en cuenta. Los más robustos obtendrían rápidamente el reconocimiento de las autoridades para encontrar trabajo y establecerse. Los necesitados encontrarían recursos prácticos para iniciar una nueva vida con dignidad y educación para el futuro si ya no regresaban a sus hogares.

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stas escenas se repetirían muchas veces a través de los años. Los idiomas cambiarían, las muchas culturas y nacionalidades se multiplicarían, pero la red de solidaridad en la fe y la comunicación mutua, social y material, crecería y se ampliaría. Los refugiados adorarían, vivirían y trabajarían en Ginebra o recibirían ayuda; algunos regresarían sus lugares de origen, otros más volverían a la ciudad. Visitantes, estudiantes y ciudadanos cruzaron caminos, construyeron lazos de amistad, hermandad, propósitos comunes —a través de las fronteras geográficas, superando estratos, situaciones políticas, bienestar o pobreza, raza y género.

Este retrato de Calvino puede sorprender en el siglo XXI, pero los participantes de esta consulta creen que Calvino ha sido, con frecuencia, mal representado. Creemos que redescubrirlo es algo relevante para contribuir al testimonio del pueblo y las iglesias reformados de hoy en relación con los aspectos socioeconómicos. Ciertamente, Calvino no fue un extraño a los desafíos en estos aspectos de la vida, sino que se encontró con una visión bíblica de la coherencia espiritual y práctica de la palabra de Dios. Calvino no dividió las dimensiones de la vida humana, ni las separó unas de otras. Estaba plenamente convencido de que ambas vidas, la terrenal y la por venir, fueron creadas y redimidas por Dios. Cada aspecto de la vida, entonces, está integrado con los demás en koinonia, fraternidad y solidaridad con el resto de la creación de Dios.

Uno podría preguntarse si este retrato de Calvino se justifica. La opinión actual es que “todo mundo sabe que él es el padre del capitalismo”... ¿Pero fue así realmente? Esta “tesis weberiana” en sí misma es frecuentemente mal comprendida; lectores atentos del sociólogo llaman la atención al hecho de que Weber afirmó que algunos calvinistas fueron los responsables del “espíritu capitalista”. De hecho, dado que las fuentes calvinistas estudiadas por Weber provenían de los siglos XVII y XVIII, y uno de sus ejemplos era Benjamín Franklin (!), resulta obvio que su “espíritu capitalista” se relaciona más con algunas vertientes del calvinismo posterior y no tienen mucho que ver con Calvino mismo. Por otro lado, muchos seguidores de Calvino han encontrado en su herencia una inspiración para la liberación y la dedicación por la justicia y el bien común, a cualquier precio.

Queda claro que en la opinión pública y, con cierta frecuencia, en las iglesias, Calvino ha sido ciertamente incomprendido. Esto no sorprende puesto que, como en toda figura histórica que ha tenido un impacto decisivo, Calvino ha sido adaptado y apropiado de diversas maneras. El calvinismo es una tradición dinámica, apreciando su credo autocrítico (ecclesia reformata semper reformanda secundum verbum Dei), aunque los seguidores honestos de Calvino son siempre los primeros en admitir que no siempre han vivido en conformidad con este propósito. Con el paso del tiempo, los calvinistas han desarrollado algunos aspectos de la enseñanza o práctica de Calvino, han rechazado otros y reinterpretado muchos más. La memoria selectiva inevitablemente distorsiona. Y en algunos casos ha existido una distorsión deliberada de la enseñanza calviniana. El rechazo deliberado, o al menos práctico de la insistencia inconveniente de Calvino acerca de que los cristianos deben hacer por sus vecinos o cercanos aquello que ellos harían por su bien, aun al punto de poner en peligro sus vidas, honor y posesiones. El rechazo deliberado o práctico de la evidente demanda calviniana sobre el recuento del pecado y el arrepentimiento activo comienza con nosotros mismos. Calvino, sin duda, como el originador de un movimiento histórico, estaría sumamente asombrado de las muchas cosas que se le atribuyen en la actualidad.

Hoy, cuando el mundo es tan diferente. Cuando los cristianos y las iglesias son desafiadas de muchas y variadas maneras. La injusticia económica es evidente por todas partes. El mercado global parece ser la única ley del intercambio comercial, una especie de control hegemónico alguna vez asociado a imperios políticos. El consumismo rampante abastece una vida de tranquilidad para quienes estando en lo alto se benefician del crecimiento sin límites, mientras la deuda devasta a la inmensa mayoría. Los medios de producción están subordinados a la acumulación desmesurada de bienestar. Aun cuando lo que hacen los seres humanos es un engranaje de la maquinaria económica. Aun cuando los recursos naturales son apropiados por una minoría o alterados más alá de cualquier reconocimiento. Aun cuando ese auso de poder y del bienestar natural reduce a las poblaciones marginales (especialmente mujeres, niños y ancianos) a la pobreza extrema. Aun cuando las siguientes generaciones (incluyendo a los nietos de quienes ahora usan conspicuamente más de lo que su fe comparte) puedan llegar a un mundo que no permitirá el mantenimiento de la vida en ninguna de sus formas. La destrucción lleva a la violencia, las condiciones violentas multiplican los conflictos. En medio de todo esto, los cristianos y las iglesias mismas están divididos: cristianos divididos entre sí y contra otros, luchas dentro y fuera de las iglesias o de las comunidades de fe. ¿Qué es lo correcto, entonces? ¿Cuál es mi misión, nuestra misión? ¿Podemos hablar de lo “nuestro” después de todo?

Como anticipamos, el 500º aniversario del nacimiento de Calvino en 2009, los hallazgos de esta consulta desafían al pueblo y a todas las iglesias reformadas a reconsiderar si Calvino puede ofrecer algunos insumos para nuevas o mejores maneras de percibir los aspectos sociales y económicos. Somos instigados a hablar a esta época al considerar los diversos escritos de André Biéler, quien se ocupó de de redescubrir a Calvino para nuestro tiempo. Celebramos el esfuerzo del profesor Biéler, quien actuó en concordancia con lo que estudió, así como la aparición de la traducción al inglés de su libro El pensamiento económico y social de Calvino (2005), publicado originalmente en 1959. Creemos que el redescubrimiento de Calvino puede ayudar a los miembros de la Alianza Reformada Mundial a asumir el desafío lanzado por su concilio general llevado a cabo en Accra, Ghana, en 2004, el cual, ante los poderes económicos y financieros, llamó a las iglesias a discernir acerca de los asuntos relacionados con la injusticia económica y la destrucción del medio ambiente. En Accra, además de confesar la culpa de aquellos de nosotros que se han beneficiado de la complicidad en estos sistemas destructivos, afirmamos “que Dios es un Dios de justicia... y de manera especial el Dios de los destituidos, los pobres, explotados, ignorados y objetos de abuso”. Rechazamos allí “cualquier ideología o régimen económico que anteponga el lucro a los seres humanos, que no tenga cuidado de la creación y que privatice esos dones que Dios ha otorgado a todos”.

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alvino estaba absolutamente convencido de que “la Tierra es del Señor” y que esta Tierra es una maravillosa abundancia de dones confiados a los seres humanos para su deleite y utilización. “Confiados” quiere decir que todos los recursos naturales o las habilidades humanas fueron otorgadas confiadamente. Las cosas materiales no son posesiones personales sino medios para servir al bien común; los talentos individuales de la mente, la habilidad física o la creación artística encuentran su propósito verdadero en el mutuo apoyo dentro de la sociedad total. El Creador se propuso que cada ser humano sepa esto porque él o ella son miembros de una familia humana global por naimiento, y cada quien debe reconocer a los demás como su “carne y hueso”. La sociedad humana está reunida por la diversidad de dones individuales y vocaciones variadas debido a que nadie puede ser auténticamente humano por sí solo y todos necesitan lo que los demás ofrecen a la mesa común. Vivir juntos en justicia y paz requiere que cada uno acepte las limitaciones comunes y el entrenamiento o disciplina; vivir juntos en armonía y gracia requiere autodisciplina y respeto hacia los demás.

La vida en común tiene como fin ser la arena en la cual la gente pecadora y fragmentada es restaurada para reflejar claramente la imagen de Dios, para conformarse a Jesucristo; es el lugar donde la Tierra y la oikoumene, la familia humana, son transformados en lo que son llamados a ser. Calvino fue el predicador bíblico que, en la fe, afirma que este proceso no puede fracasar; en la práctica, Calvino el realista reconoce que el proceso comenzó pero que aún no es del todo visible. No obstante, por el poder del Espíritu Santo, este proceso de re-creación es también una tarea asignada al pueblo de Dios, quien es desafiado para apreciar cuánto se logra, quien encuentra fortaleza y energía debido a que sabe que nunca está solo; el pueblo de Dios trabaja con Dios y con cada uno.

Trabajar diariamente hacia la renovación de la vida como un todo es el llamado de cada cristiano, su responsabilidad y privilegio. Sin embargo, para Calvino, trabajar juntos para renovar el mundo social y económico es también la responsabilidad común de la iglesia como tal, en ámbitos locales y contextos internacionales, actuando junto con aquellos de la misma confesión y con todos los seguidores del Evangelio, la iglesia ecuménica. El Calvino redescubierto es una persona que trabajó con otros líderes eclesiásticos y civiles. Eminentemente práctico, Calvino sabía que “la ocupación de cada uno es de ninguno”, lo cual es una razón que obliga a tener oficinas específicas que lleven a la iglesia o comunidad a comprometerse activamente. Cada oficina o “comité” provee también una estructura para la cooperación económica, a través de las fronteras geográficas, nacionales o culturales. La enseñanza de Calvino sobre los ministerios de la iglesia puso gran énfasis en el carácter colegiado del liderazgo e introdujo los ministerios “laicos” lado a lado con los “clericales”. Los pastores proclaman y explican el Evangelio de Dios y la ley, los impulsan para ser hijos fieles de Dios y mayordomos responsables. Los laicos, ancianos y pastores, juntos, entrenan y censuran a aquellos que dañan a otros, y reconcilian a quienes se arrepienten. Los diáconos dirigen a la iglesia en s respuesta colectiva a la situación de los pobres y afligidos, cuidando de ellos de acuerdo con su necesidad, con asistencia cercana y una atención respetuosa. Los maestros se encargan de educar al pueblo de Dios, contribuyendo significativamente al carácter internacional de la conciencia cristiana, ética y social —como demuestra el ejemplo de Calvino: entre los refugiados, muchos estudiantes llegaron a Ginebra y regresaron a sus países a construir una red de líderes ecuménicos en toda Europa.

Se espera que cada cristiano aprenda la voluntad de Dios y la enseñe a otros de acuerdo con su vocación. Cada cristiano es responsable por la mutua reprensión, el perdón y reconciliación en su propio lugar. Todos los cristianos están obligados a servir a los pobres, necesitados y afligidos, reconociendo que estos hermanos y hermanas son sus iguales delante de Dios y que ellos encarnan a Cristo. Todos los cristianos son parte también de la iglesia mayor, y la iglesia como tal es llamada a cumplir estos ministerios y así establecer estructuras de liderazgo que permitan el testimonio colectivo. Actualmente, las iglesias y los creyentes son invitados a tomar en serio el carácter personal y colectivo de su compromiso con la justicia social y económica, encontrando para ellos mismos las forma adecuadas para asegurar que el llamado común para amar al prójimo como a sí mismos sea llevado a cabo. ¡La gran interrogante: “¿Quién lo hará?” no es sólo una pregunta retórica!

¿Quién tiene la energía o la visión para responder a las necesidades del presente? Creemos que el Calvino redescubierto puede ofrecer algunas sugerencias para la visión y los recursos a desarrollar. Calvino estaba profunda y personalmente convencido de que la mayordomía de toda la Tierra le sirve al bien común, la justicia y el amor en todas las relaciones humanas, y que no es opcional para ningún ser humano. Dirigiéndose a los cristianos, insistió en que el amor hacia el prójimo —“todo el pueblo que habita la Tierra”— es, frecuentemente, la más clara evidencia del verdadero culto a Dios y que el Espíritu de Dios es la fuente de poder para trabajar en busca de la vida en abundancia para toda la creación de Dios.


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