Entrevista realizada por Rolando Revagliatti






descargar 83.81 Kb.
títuloEntrevista realizada por Rolando Revagliatti
página3/3
fecha de publicación25.09.2015
tamaño83.81 Kb.
tipoEntrevista
l.exam-10.com > Derecho > Entrevista
1   2   3

SG – Fueron varias las presentaciones que armamos desde mediados de los 90 con Baldomá y con Luis Conde, que es músico. Surgieron en principio como juego y por el placer de crear juntos, en algunas sesiones de improvisación casera. Luego fueron apareciendo ocasiones o ideas a desarrollar. Creo que lo que buscamos fue la confluencia de la palabra y la música sin ser una acompañamiento de la otra, sino entretejiendo imágenes sonoras y verbales para crear un cierto clima o paisaje o un espacio-tiempo diferenciado del ordinario, como en las ceremonias rituales. Cada intervención la fuimos inventando colectivamente, pautando algunas cosas, dejando otras libradas a la improvisación. Una de las más elaboradas y complejas fue “Pájaro de toque”, espectáculo que presentamos en el 96 en la sala teatral “El árbol” con la participación de otros amigos, entre ellos un percusionista que se sumó a los instrumentos de viento tocados por Luis. Recitamos o leímos fragmentos del “Popol-Vuh”, poemas de Manuel J. Castilla, Alejandra Pizarnik, Raúl Gustavo Aguirre, Jacobo Fijman, Benjamín Péret, de Baldomá y míos, incorporando la expresión gestual y corporal, máscaras y vestuario, diapositivas y al final, para coronar el poema de Benjamín Péret, la irrupción de la murga Los Quitapenas. En lo personal, disfruté las dos funciones que hicimos y me quedé con ganas de más. En el 98 armamos juntos la presentación de mi libro “Quebrada”, en la que intervino también, cantando coplas, Mirta López, que ya nos había acompañado desde la murga. En el 2002 armamos algo especial para los festivales asamblearios de Plaza Palermo Viejo y Plaza Martin Fierro. Luis Conde junto al guitarrista Alcides Larrosa intervinieron en 2007 en la presentación de “En el Reino Blanco”. Y hubo otras ocasiones más acotadas o menos planeadas, en sesiones de improvisación musical o en lecturas a las que Baldomá o yo estábamos invitados, en las que entrelazamos sonido y palabra. También cuando Carmen Bruna cumplió 80 años, en el homenaje que le organizamos sus antiguos compañeros del grupo surrealista en el café Monserrat. Creo recordar, Rolando, que fuiste uno de los amigos que estuvo esa noche, a pesar del copioso aguacero que inundaba entonces la ciudad.


*


Silvia Guiard selecciona para acompañar esta entrevista, en 2014, seis poemas de su autoría:

Señas

A Carmen Bruna

En el paso del lobo me reconocerás

cuando las horas muelan su molicie al borde del camino

y las ciudades crezcan como hongos en la bella planicie

todos están borrachos pero el silencio tiene

pestañas abismales para abrirnos la puerta

éramos como piedras en el río de lava

éramos como fuegos en el lecho de piedra

éramos pocos muchos los de rostro velado

éramos vivos muertos los de dientes crecidos

tu mirada de loco me prepara el terreno

éramos los sonámbulos y la vida pasaba

como una tromba roja por el centro del cielo

éramos los perdidos

con nuestras manos-brújula

tocábamos el mundo de las cosas vencidas

hay bailarines locos que atraviesan el cielo

de trapecio en trapecio como fósforos vivos

hay bailarines locos que cruzan el abismo

sobre la cuerda tensa de su propio suicidio


De “Salomé o la búsqueda del cuerpo”

*


Fábulas (Fragmento)

Sobre la arena, dos cuerpos confundidos trazan la primera letra de la palabra AMOR”

(Visión anónima, 1982)


Entonces, estaban cerrados los caminos. En los muelles el mar se desataba, persiguiendo a un vagabundo pueblo de delfines. Con qué músicas tristes, con qué banderas tristes avanzaban los restos del amor sobre la playa. Con qué urutaúes desolados se vestía de niebla el horizonte. Entonces, el mundo daba vueltas sobre un punto cansino. Los padres devoraban a sus hijos, los hijos a sus perros, los perros a sus huesos, los huesos a sus flautas, las flautas a sus ramos de violetas. Entonces la guerra era un silbido de tobillos cortados por el viento, el amor un silencio entre dos puertas, la soledad un beso de tiniebla. ¿En qué huevo de piedra silenciosa estábamos entonces; en qué escondite, en qué despeñadero, en qué agujero abierto entre las rocas guardábamos las uvas para el canto, las uvas necesarias? Lo recuerdo: el mar, la piedra blanca, la montaña. En las cumbres abrían las ballenas sus misteriosas fauces y su mugido nos estremecía. ¡Las ballenas azules! ¡Las magníficas reinas en su trono de tiempo! ¡La gigantesca mole de los sueños abriéndonos sus grutas! Lo recuerdo. ¿Qué éramos entonces, colgándonos del viento como niños, urdiendo los columpios y los puentes? Los pasadizos iban y venían como patinadores sobre el hielo. Me gustan los columpios, su insensatez de péndulos sin hilo, su salto entre dos cejas, su sílaba intermedia resbalando como un chorro de luz entre dos peñas bruscas. ¿Qué éramos entonces, masticando la hierba como vacas videntes? Perdidos en el llano, temblorosos, buscando las ciudades fugitivas, montados en carretas de salitre, devorando raíces de petróleo, trenzando nuestro pelo para montar las tiendas necesarias. Entonces el viento era un cuchillo cortando la vía láctea y el mundo daba vueltas sobre el ojo de un muerto: un ojo seco, que nos arrebataba los espejos y quebraba los dedos de la sombra. Estaban cerrados los caminos. Escuchen: es la sombra que mueve sus escobas, es el viento que lanza sus aullidos sobre el pellejo de un caballo muerto. Escuchen: las ciudades se aproximan. Bellas, con su humareda de petróleo, su corpiño de luces despiadadas, sus fanfarrias grotescas. Bellas, con sus trenzas de brea, su desfile de mierda engalanada, su cortejo de huesos triturados masticando raíces de petróleo. En los muelles el mar se desataba, persiguiendo a un vagabundo pueblo de delfines. Con qué banderas tristes, con qué músicas tristes avanzaban los restos del amor sobre la playa. El mundo daba vueltas sobre un punto cansino. Perdidos en el llano, huyendo –las ciudades nos buscaban- mordíamos la hierba visionaria como vacas rabiosas, ¡y estaban cerrados los caminos!

De “Los banquetes errantes: diario de viajes”

*


Existe el mar

Existe el mar - he visto su abismo con mis ojos

Existe el mar la multiplicidad de sus sombrillas y de sus cabrilleos y el viento que le alza las polleras buscando el hueco dulce entre los muslos el musgo suave la rodilla lenta de las altas mareas henchidas de dolor y de alegría

existe el mar en medio de mi frente

existe el mar abierto y destemplado

su paso milenario de ballena su mugido lejano

las repisas del sol las peinetas del viento

el cristal y la luz

Existe el mar en las cuerdas de un piano

desfondado y terrible

ebrio y afónico y doliente

existe el mar sobre ciudades crueles

o bajo

civilizaciones olvidadas

existe el mar bajo la piel

en las axilas

bajo las uñas

entre los colmillos

en las jaulas del circo y en los zoológicos atroces

existe el mar entre leones

sin domesticar

azululantemente indominable

existe el mar después de las tormentas

o más bien

apareado con su propia tormenta

como dos formas grises

gigantescas

contorsionadas en un mismo abrazo

existe el mar feroz

el tragabarcos

el abrecielos el tragamontañas

el lanzallamas el rompeportones

el mar-asmo el mar-aña y el mar-tillo

el mar-supial relleno de sus hijos

que son ovillos dulces luz y sombra

peces-abismo peces-acordeón

peces-bruma y peces-escalera

peces-lunas y soles

pez-tañeos

y tañidos profundos de campana

-de campana de buzo sumergido

para siempre entre pulpos-

existe el mar barbudo

salvaje

ceniciento

acróbata de innúmeros espejos

el mar como un tesoro

conservado en toneles y barriles panzudos

el mar negruzco como un pan antiguo

el mar empecinado como un necio

empinado sobre sus tobillos

el mar tozudo como un gran secreto

como un arca que al mismo tiempo es

su diluvio

existe el mar como una sed como una alucinación

como un prodigio

existe como sólo saben existir

los mares

entre glóbulos blancos rojos y ateridos de frío

entre glóbulos sin justificación sin redención y sin

destino

existe de cualquier modo el mar con sus escamas

sus cuerdas de violín

sus lengüetazos de profundidad

sus bombas de oxígeno increíble

su aletazo de monstruo

su hocico prehistórico y mugiente

su aliento de mamut.
Lo he visto.

7/11/92 - De “En el reino blanco”


*


Se sobrenada

Grandes oleajes me sostienen

y no obstante

no obstante

sé que hablo con los labios partidos

con la lengua quemada

para estatuas de yeso
es decir:
hablo con los labios partidos

con la lengua quemada

para estatuas de yeso

y no obstante

no obstante

grandes oleajes me sostienen

lentas vegetaciones me sostienen

largos

hondísimos ramajes agitándome en su estremecimiento

me sostienen

en silencio

las palas misteriosas que acarrean la noche

me sostienen

las lenguas agridulces

moteadas

serpenteantes

y terribles del sueño

me sostienen

la sed y su cortejo de violines con las cuerdas cortadas

el hambre y sus harapos

la garrapata ardiente de cada una de mis incertidumbres

me sostienen

He aquí que se acercan los incendios

veloces

más veloces que el miedo

tiernos como paraguas

y altos como impacientes rascacielos

los incendios me toman en sus brazos

y me acunan hasta hacerme dormir

Aún dormida escucho cloquear a los relojes

aún dormida veo cómo las casas huyen de sus propias paredes

se desprenden de sus propias ventanas como de medias viejas

se sacan el corpiño

los zapatos

los hijos

y bailan como mendigas en inmensos baldíos

saltan de terraplén a terraplén

pierden completamente la memoria

se burlan de los trenes

y se emborrachan en su propio velorio

aún dormida bailo con pies heridos y feroces

entre las casas locas

entre las casas tristes

entre las casas una tras otra derrumbadas

y observo en la piel acre y translúcida del aire

los movimientos casi imperceptibles de los enormes peces de vacío

grandes peces de nada

cruzando lentamente las veredas

estrellando sin ruido las vidrieras

boquiabiertos y torpes

blanquísimos peces de silencio

desovando en las alcantarillas

su maravillosa inexistencia

vastos transatlánticos de nada

atravesando oleadas

oleajes profundos de vacío

me sostienen.

5/12/92 – De “En el reino blanco”


*

No entres dócilmente en esa noche quieta.

Rabia, rabia, contra la agonía de la luz”

Dylan Thomas.


Uñas contra la sombra, pelos, dientes

y el aullido larguísimo en los huesos
La rabia con sus perros amarillos

espumarajeando mi saliva
La rabia de la luz

y de la sombra
La cólera de sangre y de burbuja

reventando en las venas
El ácido de luz sobre los dientes
La hinchazón de la sangre

Su estallido

de bronca y de dolor golpeando el aire

terriblemente frágil

y desnudo
Nudo

del ansia y del hastío
Nudillo de estar harta
Desnuda soledad de los tobillos
Ácida desnudez
Ácido mudo
Pica roja el dolor sobre mi frente

Pica roja los dientes abrasivos
Pica roja la sed

Pica roja la rabia del aullido

Pica roja la sangre inexplicada

Pica roja mi cuerpo

contra el cielo

Relampaguea:

No habrá sido mudo


(Dic.’98) De “Relampaguea” (Poema incluido previamente en la plaqueta “Mujer- pájaro en el círculo del sol”, 1999)

*


Aquí donde los árboles caminan… (Fragmento)

Una mujer, un hombre, un río

junto al árbol
A veces el árbol es un hombre

el hombre, un río

el río, una mujer

y la mujer, un árbol
La mujer en el río, bañándose

y el hombre

bañado en la mujer

y el árbol

bañándose en el cielo

Que es un río
Un hombre que es un árbol se baña

en la mujer

que es río
Y un hombre que es un río

sueña en la mujer

que es árbol
Y la mujer del árbol con el hombre del río

y la mujer del río con el hombre del árbol

se abrazan bajo el amor

y sueñan

cuando un hombre y una mujer se aman

y duermen

junto al árbol

a la orilla del río.

(Inédito)


**

Entrevista realizada a través del correo electrónico: En la ciudad de Buenos Aires, Silvia Guiard y R. R., 2014.

http://www.revagliatti.com.ar/011128b.html

www.about.me/rrevagliatti
1   2   3

similar:

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti iconEntrevista realizada por Rolando Revagliatti

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti iconEntrevista realizada por Rolando Revagliatti

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti iconEntrevista realizada por Rolando Revagliatti

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti iconEntrevista realizada por Rolando Revagliatti

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti iconEntrevista realizada por Rolando Revagliatti

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti iconEntrevista realizada por Rolando Revagliatti

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti iconEntrevista realizada por Rolando Revagliatti

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti iconEntrevista realizada por Rolando Revagliatti

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti iconEntrevista realizada por Rolando Revagliatti

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti iconEntrevista realizada por Rolando Revagliatti






© 2015
contactos
l.exam-10.com