Blog del viaje “entre el granito y el ladrillo” un paseo por ávila y arévalo, por A. López






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BLOG DEL VIAJE “ENTRE EL GRANITO Y EL LADRILLO” UN PASEO POR ÁVILA Y ARÉVALO, por A. López
Para la próxima salida hemos pensado en visitar la ciudad de Ávila; aunque no es habitual en nosotros viajar al norte en invierno pero en esta ocasión las previsiones meteorológicas nos indican que puede ser una buena opción. Tenemos previstas unas temperaturas que oscilan entre 11º y 1º, no difiere mucho de otras localidades más al Sur.

Otro factor que tenemos en cuenta para la elección del destino es que no queremos hacer muchos kilómetros y la ciudad de Ávila se encuentra situada a 125m de nuestro domicilio, es un sitio ideal para esta nueva salida.

EL VIAJE

Día 2 de marzo (viernes)

RUTA: Madrid-Ávila 122 Km.

Son las 17,10 horas cuando salimos de Madrid, enseguida enfilamos la nacional VI, en estos momentos el tráfico es intenso pero no hay ningún tipo de retención.

Unos kilómetros antes de llegar a Ávila comienza a chispear, ya lo anunciaban las previsiones meteorológicas. Enseguida aparecen las imponentes murallas que rodean la ciudad; bajamos por la avenida de Madrid y cogemos la rotonda dedicada al ciclismo, al fondo, se encuentra el cuartel de la Policía Local y un imponente aparcamiento siempre recomendado para visitar de forma cómoda la ciudad de Ávila. Las coordenadas G.P.S. del aparcamiento para autocaravanas en la ciudad de Ávila son: N 40.66132 // W 4.70497.

El parking en este momento esta casi vació, solamente esta ocupado por una autocaravana, con nosotros somos dos, en breve momentos se incorpora un tercero.

Son las siete de la tarde y las luces han caído tanto que me tengo que dar prisa para conseguir unas buenas fotografías de las imágenes tan bonitas que ofrece la ciudad.

Me equipo con cámara, trípode y capa de agua y me dirijo casi inmediatamente hacia la primera cruz que veo dentro del paisaje. Se trata de la iglesia de San Segundo.

La iglesia se encuentra solitaria, en estos momentos una fina capa de agua discurre por las paredes haciendo más brillantes las sillerías y los arcos. Una imagen que me hace contemplar esa escena tan delicada.

La ubicación de la iglesia se encuentra situada entre el río Adaja y la muralla, su aspecto es de una construcción con una sillería muy modestamente colocada, fue construida en el siglo XIII. Mirando hacia la muralla hay tres ábsides: el central más grande que los dos colaterales, en el lado contrario, en poniente, y mirando hacia el río Adaja se levanta la férrea espadaña que corona el hastial.

Exteriormente la iglesia ofrece esas trazas románicas por sus ábsides, siendo el central mucho mayor que los dos laterales siguiendo la tradición constructiva de la época.

La portada principal se levanta sobre la fachada del mediodía, tiene un arco románico de medio punto y esta decorada con baquetones lisos y con flores. Las arquivoltas tienen unos capiteles ornamentados siguiendo la tradición románica con las típicas figuras que tanto le llamaba la atención al hombre su época.

El interior, la planta se divide en tres naves con columnas lisas y arcos de medio punto. En el siglo XVI se hizo una profunda rehabilitación y se perdió parte de la primitiva construcción como la portada de la fachada Oeste.

En 1519 se hicieron unas excavaciones y se encontraron dentro de un sepulcro los huesos con una caja, sobre la tapa tenia una inscripción que decía “Sanctus Secundus”, durante mucho tiempo se había pensado que hasta Ávila había llegado uno de los siete varones enviados por San Pedro para Evangelizar la Península Ibérica.

En 1572 se levanto una gran estatua para inmortalizar a san Segundo, obra de Juan de Juni, fue financiada por doña María de Mendoza. En ella se ve al santo en posición orante, vestido con ropajes y ornamentos pontificales, llenos de detalles y no muy propios de un peregrino pero de gran belleza y detalle artístico.

Por supuesto en estos momentos la puerta esta cerrada y no hay ningún tipo de indicación sobre el horario de misas o de su visita. Luego hemos podido saber que solamente se puede visitar una vez al mes, coincidiendo con la celebración de la misa o bien en las fiestas de la ciudad.

Al lado de la iglesia se levantan los restos de las antiguas tenerías, tienen los restos, en muy buen estado de conservación, aún se conserva una treintena de tinas de madera, cerámica y de obra, así como las conducciones de agua en ladrillos para el proceso de elaboración del curtido de pieles.

No me puedo detener mucho porque sigue lloviendo y quiero tomar una imagen de la Puerta del Puente que se acaba de iluminar.

Accedo a la ciudad intramuros por esta puerta, no es posible acceder a los torreones para tener una imagen de la panorámica de la ciudad, estamos en la zona de moriscos y judíos.

Llegando al Postigo de san Isidro, atravesándolo hay un pequeño jardín dedicado a Moshé de León, estamos en la antigua judería, seguramente fue el antiguo emplazamiento antes de la expulsión definitiva o la conversión; hay una placa conmemorativa que dice:

“Hay momentos en que la almas que están en el jardín suben y alcanzan la puertas del cielo. Entonces el propio cielo rodea el jardín tres veces y acompaña sus vueltas de un sonido armonioso.

Las almas se asoman para escuchar la melodía y contemplar el esplendor ardiente de la columna que echa fuego y nube de humo y ante la cual se inclinan reverentes”.

Extraído del Libro del Esplendor o Zohar, Moshé de León

Estoy siguiendo el camino de la visita a la ciudad sin ningún tipo de mapa, simplemente me guía mi intuición. Subiendo por la calle de Vallespin me doy de bruces con la iglesia de san Esteban, también esta cerrada a cal y canto y tampoco tiene ningún tipo de información de cómo visitarla. Aprovecho que la lluvia ha dado una tregua para desenfundar el trípode y tomar unas bonitas imágenes.

El exterior de la iglesia conserva parte de la antigua arquitectura románica, sobretodo en la parte de la cabecera de los tres ábsides. Todavía sobre los aleros se pueden ver los canecillos románicos, aunque están muy deteriorados, sobre las columnas del ábside principal se coronan con capiteles decorados.

En la fachada principal se levanto un rustica espadaña que parece hacer ejercicios de equilibrismo y contorsionismo, pese a todo la estampa del edificio es de una sobriedad impresionante. Dejo este monumento para ampliarlo mañana, si consigo una llave para visitarlo.

Siguiendo por la misma calle de Vallespin, también sin quererlo, paso por la puerta de un edificio eminentemente renacentista, parece un castillo, sus terminaciones almenadas, sobre el portaron un gran mataban, es el Palacio de los Palentinos.

Tiene una estructura militar, seguramente por la afición de sus primeros constructores, por las indicaciones parece que esta ocupado por la Intendencia del Ejercito. Mañana volveremos para ver su interior.

El tiempo me sigue respetando, el termómetro ya marca 6ºC y esto se nota en los huesos; enseguida llego hasta la plaza de Ayuntamiento, es una compleja plaza castellana con unas galerías porticadas y una galería que se conserva de la antigua plaza.

El edificio del ayuntamiento esta enfrentado con la iglesia de san Juan Bautista. Afortunadamente en estos momentos ha terminado la celebración de un bautizo –en esta iglesia fue bautizada Santa Teresa de Jesús– en esta iglesia. Es una tradición muy generalizada en Ávila bautizar los niños de Ávila en la misma pila bautismal que santa Teresa de Jesús. Aprovecho que en estos momentos la iglesia esta iluminada para hacer una visita.

Los participantes del bautizo me miran porque saben que soy un turista, seguramente por mi cámara fotográfica, ellos también se hacen fotografías unos a otros para inmortalizar este momento.

El origen de la iglesia de la que conserva pequeños trazos fue el románico hasta llegar al siglo XVI en que fue profundamente reformada.

La fachada norte de la iglesia, que formaba parte de la plaza del Mercado Chico destaca una torre con una puerta de estilo neoclásico, protegida por una marquesina, la primera parte de la torre es de granito y las dos niveles superiores de ladrillo, se abre con varias ventanas que servían para asistir a los actos en la plaza.

La portada principal conserva su estado primitivo con arco de medio punto y cuatro arquivoltas decoradas con relieves florales y bolas simétricas.

El interior, tiene una planta de una sola nave con capillas laterales embutidas sobre los contrafuertes. Las columnas sujetan una bóveda de crucería gótica muy bien planteada con arcos nervados.

Nada más entrar en el lado izquierdo se encuentra el baptisterio, dentro de una monumental rejería se halla la pila bautismal de estilo gótico donde el 4 de abril de 1515 fue bautizada santa Teresa de Jesús.

El retablo mayor es de estilo neoclásico con columnas que enmarcan tres niveles y tres calles donde en el centro se encuentra la figura de san Juan Bautista –el santo se definió a si mismo como “la voz que clama en el desierto– se le representa con la cruz de predicador y el cordero a sus pies. En el frente del altar mayor se ha colocado la imagen de Jesús de la Salud, figura muy querida, forma parte de una de las dos esculturas que desfilan desde esta iglesia en la Semana Santa.

En la primera capilla lateral izquierda se encuentra el retablo que contiene la virgen de Nuestra Señora de la Esperanza, fue realizada al amparo de la Asociación de Comerciantes de Ávila, que también sale en el dúo durante la Semana Santa con la anterior figura de Jesús.

Las otras capillas laterales con bóvedas góticas contienen retablos y altares con figuras neoclásicas y rococós. Destaca la figura de santa Teresa de Jesús, tiene en su mano un libro, en la otra una pluma de escritura y sus ojos están idos dentro un ataque del misticismo.

Vuelvo sobre mis pasos para fotografiar la plaza de la Victoria o plaza del mercado Chico, es el único lugar de toda Ávila donde encuentro gente paseando por la calle. La fachada del ayuntamiento tiene poco interés arquitectónico pero la imagen en la noche es muy bella al describir la típica plaza castellana.

Después, me dirijo hacia la plaza de la Catedral para fotografiar su fachada, tiene un aspecto imponente por su parecido con el de un castillo.

La puerta que abre el lienzo de la muralla a extramuros se le llama arco de las Carnicerías. La muralla en este extremo se hace más ancha, más alta más imponente, en definitiva es más monumental.

Llego hasta la plaza de san Francisco, en su lateral hay una hilera de soportales, a la derecha el aspecto del antiguo mercado grande se ha deteriorado con la edificación que hace un agravio arquitectónico fruto de algún pelotazo urbanístico que desgraciara de por vida la imagen de esta parte de la ciudad.

Al frente de la plaza esta la iglesia de san Francisco con su imponente portada gótica y sobre ella una enorme rosácea que ilumina frontalmente el templo. En la cabecera tres ábsides románicos se contemplan desde la bonita plaza del Ejército decorado con una escultura modernista de acero inoxidable, obra del escultor Oscar Alvariño, a su derecha, un pequeño jardín.

Comienza a llover, son las 21,15 horas, la temperatura también ha bajado unos grados. Estoy obligado a guardar el equipo fotográfico para emprender la retirada.

Día 3 de marzo (sábado)

RUTA: Ávila-Árevalo Km 58

La noche ha sido fantástica, aunque en los primeros momentos el parking se lleno de coches que acudían al Palacio de Exposiciones. La verdad es que cuando se marcharon estaban en el séptimo cielo y no les escuchamos partir.

Comenzamos la visita a la ciudad de Ávila por una de las calles que desembocan en el parking. Se trata del paseo de Santa María de la Cabeza; en mitad de la calle nos encontramos con la iglesia que da nombre a la calle.

La iglesia de Santa María de la Cabeza era una de las ermitas que se localizaba extramuros de Ávila, fue construida en 1210 en estilo románico y todavía conserva algunas trazas sobretodo la parte de la cabecera y los tres ábsides con una sillería muy rustica, en la fachada principal todavía se conserva el túmulo de don Diego de Dávila, con inscripciones en latín. Una parte de la portada fue añadida posteriormente en estilo mudéjar, esta coronada con una pequeña espadaña con la imagen de Santa María de la Cabeza. En el siglo XVIII fue añadida la espadaña de sillería que desdibuja un poco más el edificio.

El interior, la planta se divide en tres pequeñas naves que desembocan en el ábside central y las laterales en pequeños absidiolas.

Lamentablemente no hay ningún cartel que nos indique ni los horarios de misa y ni la forma de hacer una visita.

Unos metros más adelante y sobre la misma calle nos topamos con otra nueva iglesia. Se trata de la iglesia de san Martín, destaca por su imponente torre de campanario que en la mitad de su cuerpo fue construida en estilo románico, no tiene ninguna apertura al exterior por lo que pudiera tratarse de una torre fortaleza, el segundo cuerpo de la torre fue añadido unos siglos después en estilo mudéjar, sustituyendo la pesada sillería de granito por unos ligeros ladrillos, el primer nivel tiene una abertura con la campana y el segundo nivel arcos gemelares de clara influencia musulmana.

Tampoco en esta ocasión tenemos suerte, no hay información de los horarios de las misas, tampoco informa de cómo visitarla.

Ascendiendo por la misma calle, y ya, dentro de nuestra particular peregrinación por las iglesias de Ávila llegamos hasta la plaza de san Vicente, donde se levantan unas de las joyas de la villa.

La iglesia de san Vicente constituye uno de los monumentos románicos por excelencia de Ávila, su ubicación extramuros la hace tener la apariencia militar. Se halla en la esquina meridional y oriental de la muralla.

La tradición indica que la actual iglesia de san Vicente ocupa el lugar en que, en el siglo IV, fueron martirizados los hermanos Vicente, Sabina y Cristeta, lugar donde se guardaron sus reliquias hasta el siglo XI, dichos restos fueron trasladados a la iglesia de san Pedro de Arlanza cuando se recuperó la ciudad del control de Almanzor.

La leyenda dice que los huesos de los tres hermanos fueron rescatados por un rico judío que estaba presenciando el suplicio y se burlaba de ellos. Una gran serpiente se le cogió al cuello y pidió perdón y arrepentimiento. Se convirtió a la fe cristiana y dio sepultura a los mártires en el lugar que después se levantaría la primera iglesia en el año 307.

La iglesia se inicio dentro de una arquitectura marcada por el taller plenorrománico pero no tuvieron tiempo a finalizar la obra completa siendo reemplazado por un taller borgoñón que termino las obras, Es posible que en la primera fase de sus construcción la iglesia estuviera lo suficientemente avanzada como para que en la cabecera se pudieran celebrar actos litúrgicos Es conocido que los ábsides estaban completamente levantados, la nave del transepto estaba concluida a excepción del cimborrio pero pudo estar cerrada la bóveda provisionalmente con una techumbre de madera.

El nuevo taller comenzó trabajando por las bóvedas de cañón del transepto y los muros con las decoraciones de los canecillos. Siguieron los trabajos con la fundación de las torres (la cimentación y los comienzos estaban en marcha) y el comienzo del nártex, aunque la planta estuviera ya planeados con sus seis tramos.

El aspecto del edificio es de una gran solidez, formaba parte del sistema defensivo de la ciudad, sus torres tenían la función como atalayas de reconocimiento.

En principio, la iglesia carecía de torre, aunque en las basas del edificio se puede ver el inicio de ambas torres en la fachada del pórtico principal.

La fachada meridional sufrió una ampliación y se incorporó una galería porticada siguiendo el modelo romántico en Castilla –seguramente para celebrar algún tipo de reuniones del concejo o bien para resguardar a los fieles de los rigores del tiempo–, de esta ampliación todavía se conservan los arcos de medio punto; lo que nos indica que durante su construcción no había llegado las influencias del nuevo estilo gótico ya imperante en Francia. Enfrente de la galería se encontraba el olmo milenario, era el árbol mitológico, desgraciadamente se ha marchitado, solamente se conserva un trozo del tronco principal que no sobrevivirá mucho tiempo en pie.

El acceso a la iglesia es por el nartex donde se abre la portada occidental. La decoración de esta parte esta muy ornamentada basada en la regla de las catedrales francesas, donde principalmente se representan el apostolado.

La portada occidental corresponde con el tipo que se representa muy habitualmente en Francia; lo que indica que los artistas o el maestro de obra procedían de esa zona geográfica. Se construyó una puerta doble con parteluz que servia de apoyo a dos semicircunferencias inscritas dentro de otra mayor donde se tallaron las sucesivas roscas de las arquivoltas.

El apostolado se representa en cinco apóstoles a cada lado en lugar de seis quizás por la falta de espacio para todos ellos, se trataba de casar diez esculturas en el espacio de doce.

Las figuras –en los extremos– se representan extremadamente delgadas, esto se puede apreciar porque son un poco más anchas que las columnas a las que se adosan, primero debieron esculpirse las dos parejas del exterior, que son las que producen una impresión de mayor arcaísmo. Siguen después las dos parejas del interior del pórtico, que parecen ya más desarrolladas. Las siguientes figuras guardan unas proporciones más normales. Las piernas y las vestimentas adquieren unas proporciones más normales y fueron las ultimas en ser esculpidas. Desgraciadamente el conjunto están bastante deterioradas, aunque todavía guardan restos de las antiguas policromías.

Cuando se concluyó el cuerpo bajo de la portada, nada hacía presumir que faltaran dos apóstoles más, como tampoco se debió echar en falta hasta mucho más tarde, cuando se alcanzó el nivel de los capiteles sobre las cabezas de las esculturas.

Sobre la columna del parteluz se colocó la figura del salvador que lo identificaba por una aureola metálica –ahora desaparecida– como una señal secundaria, tiene un mechón trenzado que baja por cada lado de su cabellera hasta sujetarse por detrás de los hombros. La figura de Cristo se coloca a la misma altura que los apóstoles por eso sabemos que se trataba del apostolado no de otro tipo de patriarcas, al colocarlos el diseñador en el mismo nivel por que fueron los únicos que escucharon sus enseñanzas desde su misma boca.

Por encima y sobre los dos dinteles semicirculares colocados sobre las puertas de la portada occidental, en el tímpano del lado izquierdo, se representa a San Vicente narrando la historia de Lázaro, según lo describe Lázaro en el Evangelio, donde se le ve que le niegan la limosna, a su lado unos perros, en el vestíbulo donde se encuentra, le lamen las heridas y el rico Epulón mientras disfruta de un banquete servido en una opulenta mesa.

En el tímpano del lado derecho, se representa a ambos personajes muertos, al rico le están velando en su casa y al pobre yace solo en el atrio. Este escenario se completa con la moraleja donde se ve a unos demonios que se llevan el alma de Epulón al infierno frente a la figura de Lázaro coronada, donde dos ángeles le llevan hasta al seno de Abraham.

Toda la simbología de las iglesias Cristianas románicas era difundir escenas de la Biblia y sus enseñanzas mediante la lectura de la piedra. Cuando llegaban los fieles se les enseñaba y se les leía para mostrarles la recompensa que se alcanza con la pobreza, y si habían acumulado riquezas, les prevenía del castigo que les esperaba si la avaricia se apoderaba de sus intenciones.

Sobre las arquivoltas se colocan la iconografía definida románica: animales fantásticos que se enfrentan en combate formando parejas: sirenas, hombres, grifos, centauros, leones, basiliscos, y también los motivos vegetales basados en piñas y hojas.

De la portada hay que destacar el vacío del tímpano, no tiene ninguna figura, seguramente se dejo a si por falta de presupuesto y se pensó en acabarlo en un futuro, aunque el cantero que había esculpido el conjunto coloco una maza de piedra como una firma del conjunto. Ahora la vemos vacía pero hasta el siglo XIX estuvo decorado con unas pinturas que fueron eliminadas en esa restauración.

La portada meridional situada dentro de la galería porticada se representan tres escenas, la primera se ve un caballero cabalgado para cazar un ciervo, la siguiente escena es un felino que quiere devorar una cabritilla, Un centauro apunta a un joven. En el lado derecho, un joven golpea con un palo a un oso, un joven agazapado con un palo al hombro, un caballo que es mordido por un dragón, un joven contempla a una doncella de largas trenzas. Parece contar las vivencias de San Vicente y por otra parte temas que no tuvieron nada que ver con el santo pero fueron realizados por el último taller de borgoña que no siguió la temática marcada. Tiene tres esculturas románicas y dos protogóticas, una de ellas es la Anunciación, que fueron colocadas en la reforma del siglo XIV.

El interior, la planta se divide en tres naves con cuatro tramos que desembocan en sus tres ábsides divididos por el transepto porque tiene el concepto de basílica de cruz latina y sigue el modelo románico que se plasma en iglesias más avanzadas.

Las naves están divididas por seis pilares con semicolumnas adosadas en las cuatro orientaciones. La cabecera destaca por su profundidad y por la decoración que hace referencia a la vida de San Andrés y centrado en las preocupaciones del mundo románico: zancudas, serpientes, caballeros, etc., habla de la espiritualidad del mensaje en la piedra tallada; destaca sus imponentes arcos de medio punto.

El ábside central es mucho más ancho y alto y muy desproporcionado con sus colaterales. Sigue el modelo de edificación de san Isidoro de león, tienen un cuerpo longitudinal dividido en seis tramos, marcados por pilares cruciformes con semi-columnas adosadas que llegan alcanzar una altura poco usual para el románico, lo que hace que esta iglesia sea un ejemplo de esbeltez más propia del arte gótico.

En el lado izquierdo, la iglesia se abre para acceder a la cripta soterraña que discurre por todos los bajos de transepto, esta es la parte por donde se comenzó a edificarse la iglesia y es donde se enterraron los mártires, aquí se encontró la tumba de san Vicente. En el ábside sur las paredes son de roca en la concavidad es donde sitúa la tumba donde se creen que estuvieron situados restos de la tapa del arcosolio donde descansaban los restos de las dos hermanas Sabina y Cristeta,

En la bóveda marcada por el transepto se levanto un cimborrio de forma octogonal, fue construido posteriormente, ya en el nuevo estilo gótico y tiene la finalidad de servir como linterna. Ofrece una gran belleza parece estar difuminado gracias al sistema de trompas que le dota de una forma de flor.

En el transepto se levanta la parte más importante de la iglesia es el sepulcro de San Vicente, aunque más bien es cenotafio o monumento funerario, fue realizado bajo un baldaquino gótico flamígero. El cenotafio es rectangular y descansa sobre columnas con arcos polilobulados tiene forma de arca con un tejadillo a dos aguas, cubierto de escamas que se asemeja a una pagoda china. Este cuerpo bajo sostiene otro más alto y estrecho. En el frente se representa un Pantocrátor con el tretramorfos, a los pies Cristo entre un toro –representa a san Lucas– además la figura de un león –representa a san Marcos– también esta la Rosa Juradera, en la que durante los juicios el requerido apoyaba la mano (esta iglesia de san Vicente era una de las tres iglesias juraderas que había en la Corona de Castilla, junto con san Isidoro de León y la Iglesia de santa Gadea de Burgos, si bien esta práctica fue prohibida en 1505), en la rosa el presunto caballero implicado ponía la mano y juraba, si cometía perjurio se le secaba el brazo. Sobre la columna central se apoya en el hombro de atlante; en el lado contrario se representa a la Epifanía. En la parta alta se representan escenas del martirio de san Vicente y sus dos hermanas Sabina y Cristeta: en la primera esta Vicente ante Daciano que le esta amonestando para que abandone la religión católica; la segunda se representa Vicente que es llevado a la fuerza y obtiene su negativa para poner incienso y así adorar a Júpiter; en la tercera Vicente es llevado a la cárcel y recibe la visita de sus hermanas; los tres hermanos huyendo y entrando en la ciudad de Ávila perseguidos por los soldados; en el lado contrario: su detención y el despojo de las vestiduras y llevados a su martirio; la siguiente los santos son colgados de sus cuellos entre orquillas de madera para la dislocación de sus huesos; las cabezas son machacadas y lo ángeles portan sus tres almas ante Dios; el judío que intenta profanar su tumba y el escultor tallando sus sarcófagos. El conjunto se decora con otras pequeñas escenas de la vida cotidiana.

En el siglo XVIII el baldaquino se pinto con una patina blanquecina que tapo la antigua policromía creando un efecto más uniforme, Durante la última restauración se ha eliminado la ultima capa para dejar el conjunto en la policromía en que fue pintada.

Comenzamos la visita intramuros atravesando la puerta de la Carnicería donde se encuentra el principal monumento de Ávila destaca la piedra blanca de los sillares y la sobriedad en la decoración. La fuerza de la construcción nos hace indicarnos que estamos ante un edificio defensivo civil antes que un edificio religioso.

La mayor construcción religiosa de la ciudad corresponde con su catedral, se encuentra integrada dentro del recinto defensivo de la ciudad completándose con la misma muralla dedicada a la veneración de San Salvador.

La catedral fue construida bajo los auspicios de Raimundo de Borgoña, se inicia en el siglo entre 1170 y 1355 bajo un estilo románico en recesión dotándose a la fachada de un sistema de almenas, matacanes y escaleras de caracol.

Las obras de la catedral se encomiendan al maestro de obras Frunchel que ejecuta la primera parte del proyecto con sus 5 naves: la Capilla Mayor, girola, absidiolos, pasadizo secreto y triforio.

Las obras se paralizan hasta el siglo XIV cuando Sancho Dávila retorna los trabajos en el estilo de la época que correspondía con el gótico. Corresponde con el segundo proyecto fue ejecutado para terminar la catedral con sus tres naves que se unen por el crucero.

La portada occidental tiene una arquitectura gótica primitiva del siglo XII, a ambos lados la portada esta acompañada de dos torres del siglo XIV, aunque la decoración de la portada hace referencia a los Apóstoles fue ejecutada ya en el siglo XVIII. La fachada tiene encontrados dos estilos arquitectónicos bien diferenciados gótico y barroco con dos planteamientos icnográficos bien separados.

La portada norte también es conocida como de los Apóstoles, fue realizada en estilo gótico con un arco apuntado. Tiene cinco arquivoltas donde sobre la jambas se colocan diez apóstoles y el primero de los extremos se coloca sobre las fachadas para completar la docena. Sobre el tímpano se representa un pantocrátor acompañado de los ángeles celestiales.

La visita a la catedral comienza por el claustro, destaca la arquería gótica lo que identifica que fue construido dentro del último periodo constructivo de la Catedral en el siglo XIV. Las columnas sujetan una bóveda de crucería, esta abierto al patio mediante veintiocho arcos con amplios ventanales con vanos y arquerías góticas, esta coronado por una cestería del siglo XVI obra del escultor Vasco de la Zarza.

El interior con una planta dividida en tres naves con cinco tramos cubiertos de bóveda de crucería francesa. Los empujes de las bóvedas de la nave mayor son transmitidos por una serie de dobles arbotantes a los contrafuertes exteriores, coronados de pináculos decorados con imágenes de los ángeles.

La iluminación de la nave del crucero es mediante dos rosaceas abiertas sobre los hastíales, la de la fachada Sur mediante anillos concéntricos y la del Norte mixta y anillos de radial

El edificio tiene un trascoro que divide la catedral longitudinalmente. Fue construido en piedra caliza que ayudo a moldear el rico conjunto, obra de Giraldo y Juan Rodríguez. Se presentan numerosas escenas, en el centro, se representa la Adoración de los Reyes Magos, a la derecha, la figura de san Pablo.

A la izquierda de la puerta principal se levanta la capilla de san Miguel, fue construida con las aportaciones de la familia de los Dávila, donde se levantaron los sepulcros del fundador Esteban Domingo en el siglo XIII, se puede contemplar el blasón de trece roeles.

En el lado contrario, sobre la nave derecha se levanto el retablo de san Marcial, fue construido en el siglo XV, obra anónima española.

En la nave derecha, a la misma altura, podemos ver el baptisterio, en el centro la pila bautismal del siglo XV, obra gótica, aunque el pie es renacentista, obra de Vasco de Zarza en el siglo XVI.

Un poco más adelante y sobre la misma nave se encuentra la Capilla de la Blanca, esta cerrada mediante una reja renacentista, obra del maestro rejero Llorente de Ávila. El interior se exhibe una copia en mármol de la piedad de Michelangelo. Hoy, se venera como capilla del Santísimo, la Virgen de la Caridad, y de Santa Teresa.

La siguiente capilla es de la Inmaculada, obra renacentista de Pedro del Valle, fue fundada por el deán Cristóbal de Medina en 1559, del conjunto destaca la bóveda de casetones.

Llegamos al núcleo de la catedral formado por el coro, obra renacentista con una sillería formada por setenta y dos asientos de madera de nogal y raíz de tejo, donde se representa el santoral de apóstoles, profetas y santos. Esta acompañado de una completa decoración renacentista y plateresca, obra de los talladores Cornelio de Holanda, Juan Rodríguez, Lucas Giraldo.

A la entrada a la capilla Mayor hay dos retablillos de alabastro dedicados a la veneración de, izquierda, santa Catalina, de siglo XVI; a la derecha, el retablillo de san Segundo, primer obispo de Ávila, obra de Isidoro Villoldo del siglo XVI, están acompañados de dos púlpitos, uno gótico y otro renacentista.

La capilla Mayor es un ejemplo de la arquitectura románica y con primeros trazos del nuevo arte gótico del siglo XII. La bóveda es de crucería aparece iluminado por medio de dos conjuntos de ventanas En el centro acoge el retablo mayor, obra de iniciada por Pedro Berruguete y continuada por Santa Cruz y terminada Juan de Borgoña. Del primer periodo comenzado por Pedro Berruguete son las ocho tablas de la predela, donde se muestra de cuerpo entero Doctores y Evangelistas; la Oración en el Huerto y la flagelación en el segundo piso. De santa Cruz, se hizo cargo a la muerte de Berruguete, hizo la Crucifixión y las dos tablas de la Resurrección y Epifanía. De Borgoña hizo las tablas de la Anunciación, Nacimiento, Transfiguración en el centro, el Descendimiento de Cristo resucitado al limbo de los justos y la Presentación de Jesús en el Templo. En ambos lados del altar se encuentra un crucifijo de madera de arte gótico, construido en el siglo XIII y la imagen de santa María la Mayor o también conocida como virgen del Pastel, porta al niño y en su mano tiene el globo del mundo, fue realizada sobre piedra policromada, en estilo gótico del siglo XIII.

Siguiendo por la nave izquierda se halla el pozo de la puerta norte, fue testigo de una historia de amor en el siglo XV, su itinerario fue descubierto bajo el agua saliendo por el torreón en el 2010.

Un poco más adelante esta la capilla de san Pedro con su tríptico del siglo XV, también esta el retablo de María Magdalena, obra del Maestro Han, el sepulcro del fundador Nuño González del siglo XV, la decoración vegetal recuerda a Juan Guas.

La siguiente capilla es la de san Antolín, tiene un gran retablo renacentista de madera policromada y dorada, obra de Isidro de Villoldo y dedicada a la veneración en el centro del Calvario, en el centro y en el alto Bautista y san Pedro, se encuentra presidido por san Antolín.

En este punto se inicia la girola con sus naves concéntricas donde se alterna la arquitectura románica y gótica. Esta construida con piedra procedente de la cantera La Colilla que alterna el blanco y el rojo sangrante porque lleva añadido óxido ferroso proporciona un aspecto excepcional. Esta dividida en nueve capillas cubiertas con bóvedas de cuarto de esfera y crucerías rectangulares y trapezoidales. La girola externa fue el lugar que sirvió para los enterramientos entorno al retablo dedicado a la Virgen de Gracia.

Las capillas de la girola comienzan por la de san Rafael con su retablo de estilo barroco, se encuentra cerrado mediante una reja renacentista del siglo XVI.

El siguiente espacio es una galería secreta de granito gris, fue construida en el siglo XII, unía la cabecera de la Catedral con el Palacio Episcopal y la casa del taller de Fruchel, hoy llamado Episcopio, fue descubierto en el 2010.

La capilla de los Velada, fue construida con la contribución de la familia, hoy esta dedicada a la veneración del Sagrado Corazón, entre el siglo XVII-XIX.

La siguiente capilla esta dedicada a san Nicolás. En ella se encuentra diferentes sepulcros del siglo XIII y XIV. Fue fundada para que sirviese como capilla de casamiento para las doncellas pobres.

La capilla que preside la girola es la Virgen de Gracia, contiene el retablo gótico hispano-flamenco del siglo XV. La virgen se representa en el trono, también se pueden contemplar escenas de la infancia de Cristo; la vidriera es de Juan de Valdivielso de 1495.

Enfrente, detrás del altar Mayor se levanta el trasaltar, conocido con el nombre El Tostado. Fue construido con cuatro paños de piedra caliza profusamente labrada donde se representa a los Evangelistas y en los altos cuatro Caballeros, todo envuelto en un fino trabajo de grotteschi, obra de Giraldo y Zarza del siglo XVI, estas obras envuelven el sepulcro del obispo de Madrigal, el Tostado, fue un gran teólogo del siglo XV, obra renacentista con tres cuerpos de alabastro. Abajo, una lauda de bronce del sepulcro original, fue colocada en 1522 en estilo flamenco.

La reja gótica que protege el conjunto, obra de fraile Juan Dávila, dominico del siglo XVI.

Las siguientes capillas, una, fue levantada para la veneración de San Juan Evangelista y la siguiente forma parte de la entrada a la capilla de San Segundo que se visita exteriormente por la muralla.

La entrada al museo catedralicio se realiza por la primera Sacristía, fue construida en el siglo XII, corresponde con la parte más antigua de la Catedral; tiene una bóveda de medio cañón y ábside con bóveda de horno.

El acceso a la antesacristía se realiza mediante una puerta de nogal tallada, obra de Vasco de Zarza, fue construida en el siglo XIII como una ampliación para comunicar con el claustro. Es una pequeña sala gótica cubierta con una bóveda cisterciense y decorada con una patina dorada. Contiene un armario en cuyas puertas se ensamblan 4 tablas del siglo XV, obra de Marcos Pinilla donde se representan la historia de San Pedro.

La antigua sala Capitular ahora es ocupada por la Sacristía Mayor, fue construida en el siglo XIII. Es una estancia cuadrada con una bóveda octogonal. Aquí se celebro la Junta de los Comuneros de 1521. Entre las obras que se exponen están: el retablo de San Bernabé y de la flagelación en alabastro, del siglo XVI, obra del imaginero renacentista Isidro Villoldo.

El museo Cardenalicio esta formado por la capilla del cardenal, la sala de cantorales y la sala capitular nueva, la primera tiene forma rectangular, con una bóveda estrellada y decorada con granadas, fue construida por Martín Solórzano en el siglo XV. En su interior alberga un interesante conjunto de obras de arte entre las que cabe resaltar el retablo. También se exponen las obras de Pedro de Mena, Morales y Fernando Gallego. De visita obligada es la colección de cantorales del siglo XV de Juan de Carrión, un fragmento de tabla del siglo XII, que representa a San Pablo y la Custodia de Juan de Arfe, el Retrato de Garcibáñez de Múxica, original de El Greco. Preside las salas la custodia del Corpus, obra en plata de Juan de Arfe del siglo XVI, tiene un estilo renacentista con un cuerpo interior de orden jónico y los tres siguientes de orden corintio. Entre las curiosidades es una importante colección de pequeñas tallas de Jesús en la cruz, talladas en marfil que abarcan el periodo románico, gótico y renacentista, obra de los miniaturistas taladores de marfil de algunos conventos de Ávila.

Entre las restantes obras de fábrica agregadas al edificio principal esta la capilla de San Segundo, comenzada en 1594 por el Obispo Jerónimo Manrique, para guardar los restos de san Segundo, hallados en 1519, en la ermita de san Sebastián; pero aunque se terminó la obra en 1615, se tardó todavía un siglo en efectuar el traslado de los venerados restos al barroco retablo de la nueva capilla. Tiene un túmulo construido sobre un retablo barroco, en realidad es un baldaquino concebido a modo de gran templete, había de contener la urna de plata labrada en la que se custodian las reliquias del santo patrono de Ávila, fue construido por Joaquín de Churriguera entre 1713 y 1716, aunque no se colocó hasta 1723. Decorado con abundante decoración, se compone de dos cuerpos. El superior, animado con parejas de ángeles con cornucopias, presenta en lo más alto del templete la imagen de san Segundo; el inferior, en el que se acoge la urna, luce como soportes ocho estípites y presenta en los ángulos del baldaquino cuatro esculturas donde se representa a los Padres de la Iglesia.

Seguimos hasta el mercado grande donde esta presidido por la iglesia de san Pedro. Su construcción se inicio en estilo románico, en la cabecera, las portadas y las ventanas, debido a la falta de dinero las obras se interrumpieron y concluyeron en estilo gótico que puede apreciarse en las columnas y las bóvedas de las naves y en el crucero

La fachada principal se sitúa enfrente de la Puerta del Alcázar luce un enorme rosetón gótico con doce columnitas radiales, todavía se conservan algunos restos de las antiguas vidrieras. La portada tiene una puerta con seis arquivoltas baquetonadas y sin ninguna decoración románica, parece que fue modificada en el siglo XIV sin llegar a perder el primitivo estilo.

Los ábsides son más proporcionados y ricos en ornamentación gracias a la cornisa y tres filas de impostas. El ábside central tiene tres ventanales con arcos de medio punto y los dos ábsidiolos de los extremos tienen ventanales ciegos también románicos, se anexó una pequeña torrecilla de dos cuerpos que tiene una configuración muy diferente para la época medieval.

La puerta norte es la importante por su decoración. Tiene cinco arquivoltas de medio punto, algunas con decoración de rosetas, zigzagueados, y puntas de diamante. Unas recias columnas románicas sujetan una preciosa bóveda de crucería gótica.

El interior, la planta de cruz latina tiene tres naves de cinco tramos, crucero con brazos muy salientes y tres ábsides en la cabecera, Sobre el centro del transepto se levanto un cimborio que sirve de linterna con una bonita bóveda octogonal con forma de paraguas.

Nada más entrar a la nave se encuentra el baptisterio donde se halla una enorme pila bautismal románica policromada sin ningún tipo de ornamentación.

Sobre el ábside de la cabecera central se levanta el retablo barroco donde en la calle central, y en el centro, se venera la imagen del apóstol san Pedro, sobre él la imagen de la Virgen.

El ábsidiolo de la izquierda esta dedicado a la Virgen María; sobre la piedra románica se pintaron los frescos donde cuenta la obra de santa Teresa de Jesús, y se levanta el retablo renacentista.

En las cabeceras del transepto que estaba dedicado como enterramientos de los caballeros más pudientes de Ávila se colocaron retablos, el más antiguo gótico que representa la estampa de la ciudad de Ávila en el cielo.

El púlpito se encuentra situado en una esquina del transepto y la nave central, fue construido de piedra, tiene un acceso de sillería de piedra y una tapadera de estilo barroco dorado.

En el lado contrario se construyo un arco que sujeta un balconcillo donde se instaló el órgano de la iglesia.

Destaca el retablo de la capilla de la familia de los Alonso, dedicado a la veneración de la virgen que sujeta en sus brazos el niño. Tiene tres calles y dos niveles, nos cuenta en cinco tablas la vida de Jesús: Anunciación, Nacimiento, descendimiento.

Atravesando la Puerta del Alcázar y sobre el lienzo de la muralla románica encontramos los vestigios del verraco de piedra, es un antiguo monumento megalítico, se trata de un toro que se empleaba para señalar tumbas funerarias.

Hemos abandonado, momentáneamente, la ruta del románico de Ávila para sumergirnos en otra de las rutas bien marcadas y corresponde con la herencia que marco en la ciudad la vida y la obra de Santa Teresa.

En Ávila nació Teresa de Cepeda y Ahumada, es una de las figuras místicas de la espiritualidad española. Aquí nació, permaneció durante su juventud y de aquí salio en la madurez para desarrollar sus proyectos.

Teresa nació el 28 de marzo de 1515, dentro del seno de una familia numerosa, sus padres Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila Ahumada llegaban desde Toledo huyendo de sus pasados de conversos judíos.

La familia judía del padre al llegar a Ávila lo primero que hizo fue cambiar el apellido de “Toledo” por el de “Cepeda” para cambiar toda reminiscencia a su pasado judío.

La ciudad vive el momento de máximo esplendor gracias el “siglo de oro” que se refleja en una corriente renovadora gracias a un fuete impulso económico y social.

En el siglo XVI llega a la ciudad la orden de los carmelitas descalzos con el fin de establecerse en Ávila. Adquieren los restos de la vivienda que había pertenecido a la familia de la santa con la idea de edificar una iglesia y el convento. Tuvieron el mecenazgo del Conde Duque de Olivares y el apoyo del obispo Francisco Martínez de Gaceta.

La fachada de la iglesia es de estilo barroco, obra del arquitecto carmelita Fray Alonso de san José, obra de una estética muy común en la orden. Tiene un triple pórtico formado por arcos de medio punto, esta ornamentado con los escudos de los Cepeda y Ahumada, los de la Orden, y del Conde de Olivares,

El interior, la planta tiene una sola nave describiendo la cruz latina, se añaden dos capillas laterales. El presbiterio coincide con las habitaciones donde había nacido la santa.

La ornamentación del interior destaca el grupo escultórico formado por retablos, imágenes y predalas, algunas de ellas de Gregorio Fernández −es el prototipo de artista religioso y profundamente creyente en la sociedad de la España del barroco− como la imagen de Santa Teresa del siglo XVII y del Cristo atado a la columna.

El retablo mayor fue realizado entre 1634 y 1635 se compone de un altorrelieve con el tema de una visión descrita por santa Teresa de Jesús: san José y la Virgen, se le ofrecen para colocarle un collar de oro, acontecimiento que tiene lugar rodeada de ángeles y presidida por la Santísima Trinidad.

Saliendo del convento y en la misma plaza hay una sala donde se exponen las reliquias de santa Teresa de Jesús. A la muerte de la santa su cuerpo fue descuartizado y dividido; el corazón y el brazo se encuentran en la iglesia de la anunciación de Alba de Tormes; el ojo izquierdo y la mano derecha en Ronda, la mano izquierda esta en Lisboa, el pie derecho y la mandíbula esta en Roma, otras partes de su cuerpo están en Gante y Antwerpen (Bélgica).

La exposición de las reliquias de Santa Teresa de la iglesia de Ávila incluye un dedo de su mano derecha, la suela de una de sus sandalias, las cuentas del rosario y un cable que utilizó para auto flagelarse. También en el lugar se puede ver un pequeño jardín, donde Santa Teresa jugaba cuando era joven.

Como curiosidad, el sepulcro de la santa, esta cerrado bajo nueve llaves. El confesor de las religiosas del convento tiene 3 llaves, la duquesa de Alba tiene 3 y las otras 3 restantes las tienen las religiosas del convento.

Saliendo otra vez a la calle llegamos a la parte ocupada por la cripta de la iglesia del convento donde se encuentra el museo de Santa Teresa.

La cripta fue levanta para salvar el desnivel entre la plaza de santa Teresa y la calle de Aizpuru, dentro de esta quedo lo que había sido el solar de la casona de los Cepeda y Ahumada, padres de la santa. Desde aquí partieron siete de los nueve hermanos varones que tuvo Teresa para la conquista de América. Era el lugar de enterramiento de los carmelitas, además, se hallaron más de 150 tumbas. La cripta fue construida en granito y ladrillo al estilo mudéjar con bóvedas de crucería y arcos apuntados. Numerosas obras de arte reflejan la vida de la santa se exponen en sus galerías, complementado con una replica de la celda donde dormía, escribía y vivía santa Teresa de Jesús.

Ya habíamos visto anteriormente varias referencias a la santa en varias partes de la ciudad como en la plaza de Mercado, enfrente de la Iglesia de san Pedro, donde se ubica «El Monumento de las Grandezas de Ávila», de Carlos Palao de 1882, un grupo escultórico estilo neoclásico, monumento que esta coronado por santa Teresa de Jesús, que además le da nombre a la plaza. También en la puerta del Alcázar en 1973 se coloca un grupo escultórico realizado en cemento; al lado del cual se añadió una imagen de santa Teresa, fue construido en 1982 en piedra caliza con ocasión de la visita del papa de Juan Pablo II a la ciudad.


“Viendo Ávila se comprende cómo y de dónde se le ocurrió a Santa Teresa su imagen del castillo interior y de las moradas y del diamante. Porque Ávila es un diamante de piedra barroqueña, dorada por soles de siglos y siglos de soles”.

Miguel de Unamuno


Terminado con la ruta teresiana me dirijo para ver una pequeña joya del arte románico, se trata de la iglesia de san Esteban. Ayer pude contemplar las trazas exteriores pero hoy he sabido que para poder ver el interior hay que aprovechar que a las 17,15, todos los días, las mujeres de la zona acuden para rezar el rosario.

Son las 17,15 cuando me siento sobre el poyete de la iglesia para esperar la hora de su apertura, en el otro lado del portal hay otro el poyete de granito tiene dibujado una enorme cruz, pienso que debió de ser extraído de algún cementerio y reutilizado en la iglesia.

El reloj indica 15,20 cuando llega la primera de las mujeres, me enzarzo en una conversación intrascendente pero una de ellas me cuanta los secretos de las iglesias cercanas, es una mujer culta e instruida en temas religiosos.

Unos minutos más tarde llega otra mujer que coloca el coche en todo el portal de la iglesia, en broma la digo, el coche me ha impedido poder fotografiar la iglesia, no se preocupe que lo quito, me contesta. Era una broma ya había hecho las fotografías solamente estoy esperando las llaves para ver el interior.

Como esta señora no tiene tampoco las llaves hay que esperar a una tercera que se ha dormido la siesta, entretanto departimos del tema de mayor actualidad en España, no es otro que la recolección de tapones que se esta generalizando para fines sociales, en este caso me cuenta que es para una persona muy cercana, y todas las semanas recolecta varios kilos pero que la beneficiaria necesita varias toneladas. Nunca he entendido porque los tapones son validos y las botellas que tienen más plástico, no lo son.

Una vez conseguido la llave, ante mi aparece la imagen del interior de la iglesia, estoy decepcionado porque el interior ha perdido todo el valor románico, en el ábside central han colocado un nuevo retablo de estilo renacentista con la imagen de la Virgen que porta al Niño en sus brazos, tallas de actual factura, El retablo de San Esteban tampoco tiene valor histórico. Los capiteles de los ábsides han intentado policromarlos haciendo unas líneas negras para marcar sus siluetas. Las líneas de los sillares están marcadas. Sobre la imposta han rotulado la imposta con trazos que imitan a las iglesias barrocas. La antigua escalera románica de granito para subir al pulpito (desaparecido) esta decorada con tiestos de geranios como los patios de Córdoba.

Los capiteles siguen las líneas caracterizadas por la gente medieval expresadas en el periodo románico: águilas enfrentadas, monstruos alados, hombres maniatados por serpientes, un hombre que salen del follaje.

Desde aquí me dirijo hacia la calle de Vallespin para visitar el Palacio de los Polentinos o también conocido como la casa de Contreras. Ayer por la noche tuve el placer de contemplar su enigmática fachada y trataré de poder ver su importante patio.

El edificio se comenzó a construir en 1520 por orden de Pedro González de Contreras, obra de seguidores de la escuela de Vasco de Zarza.

Esta familia mantuvo la propiedad hasta 1764 en que fue cedido a la familia de Polentinos, fue motivado por el enlace entre María Antonia de Contreras y Francisco de Colmenares. En 1858 el ayuntamiento se queda con el palacio como sede consistorial. En 1871 el palacio es cedido a la Academia Militar, posteriormente quedara vinculado a la Academia de Intendencia

La portada del Palacio de los Polentinos tiene una portada plateresca –estilo arquitectónico basado en el gótico se desarrolla bajo el renacimiento y tiene como ornamentación los detalles de las obras que realizaban los plateros– con una fachada de sillería de piedra. El arco es de medio punto decorada con motivos ornamentales, en ambos lados unas columnas planas adosadas decoradas con palmas y perlas, sobre el arco tres escudos, sobre estos una ventana, y se culmina con un matacan.

En el interior se abre el patio central formada por 16 columnas dóricas que sujetan la doble galería, la superior totalmente acristalada, sobre los capiteles se decoran con escudos referentes a la familia Contreras.

Abandono la ciudad de Ávila para dirigirnos a nuestra segunda cita del fin de semana que corresponde con la ciudad de Arévalo.

Enseguida llegamos a la ciudad de Arévalo solamente nos separan escasamente 40 km. Nos dirigimos al Parking para autocaravanas en Arévalo (Ávila), se encuentra situado en el Castillo de la localidad, al final de la avenida del Castillo. Es un buen sitio para pernoctar por su localización histórica. Tiene varias rondas de la policía local. El lugar es ideal para dormir y visitar el castillo gratuito. Los horarios de visita al castillo comienzan a las 10,00 horas, también se encuentra muy bien situado para visitar el conjunto monumental porque este se halla a unos 500 metros de la plaza Mayor.

El parking no tiene ningún tipo de servicios para autocaravanas, las coordenadas GPS del parking de autocaravanas en Arévalo son:
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