Calendario En la semilla






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Carlos Horacio “Tata” Herrera

Neuquén, Argentina- 1937


La tierra innombrada

A Rodolfo M. Casamiquela

Los griegos lo intuyeron

inscribiendo su nombre fabuloso

-País de los Atlantes-,

en el pentagrama de sus sueños:

Islas más extensas que la Australia,

viajando a la deriva

hasta encallar sobre un lomo

sumergido en el piélago,

fundando un continente

a tan luengas distancias,

que emprendiendo el viaje

en la edad de la inocencia,

salvadas las celadas del mar y sus sargazos,

se avizoran sus costas cuando viejo.

Pero la tierra allí se sabe

lamidas márgenes en la paciencia

de las mareas, tierra de no saber

donde nace, donde cesa,

aunque escuchando la lengua

de los grandes peces,

la nocturna llovizna de las aves de alto vuelo,

pudo saberse que discurre

desde el hielo, hasta el hielo.

Diz que un ave madrastra de abismos,

constructora de nidos

donde se agosta el aliento,

volando un día muy alto,

-más allá de una atalaya

de nubes leves como sueño-

pudo verla:

El tórax expandido hasta perderse

en los celajes de auroras boreales;

la cintura de avispa u hormiga,

el vientre, las caderas rebosantes de vida,

vulnerando los costados del viento,

los pies de pura piedra,

refrescándose en témpanos australes,

ríos de bocas reptiles en bostezo,

mares de agua dulce, con sus caseras mareas.

La tierra escucha estas consejas,

pero sólo atiende su propio corazón,

que enraíza en los abismos

donde se funden las piedras.

Toda vida crece y se expande en su materia:

toda vida le cabe, toda vida y su tragedia.

Innominadas las cosas como el día primero,

ni los pájaros sabían que serían bautizados

con su propia onomatopeya.

¿Cómo se llamará ese árbol, de madera tan prieta

que se hunde en las aguas

como fierro, como piedra?

¿Quién nombrará esa flor en que palpita

una gota de sangre del Edén reciente,

con un labio -un pétalo digo-,

más celeste que terreno? ¿Y esa ave,

que acaba de romper el huevo

del tamaño de una arena?

¿Y esa culebra de cuerpo inabarcable

como la mala suerte, que navega

con la cabeza allá, arriba,

sobre el alcázar del mástil de sus vértebras?

¿Y esas alturas donde todo aliento

se convierte vapor, cual resuello de ballenas?

¿Y esa bestia bisulca, airosa doncella,

investida de un manto que codiciaran las reinas,

transitando senderos más vecinos al cielo

que a la tierra? ¿Y esa otra que inventó su vestido

con hilos de la nieve, hollando

la materia de su propio vestido,

cual témpano terrestre?

De parto en parto se deja estar la tierra:

la mano que alumbra la vida,

amasa la materia de la muerte.

Milenios de milenios esperó su frente invicta

A la bestia vertical, aquella que destruye toda paz

con su conducta.-

Roberto Fernández Retamar

La Habana, Cuba, 1930

Oyendo un disco de Benny Moré
Es lo mismo de siempre:
¡Así que este hombre está muerto!
¡Así que esta voz
Delgada como el viento, hambrienta y huracanada
Como el viento,
es la voz de nadie!
¡Así que esta voz vive más que su hombre,
Y que ese hombre es ahora discos, retratos, lágrimas, un sombrero
Con alas voladoras enormes
¿y un bastón?!
¡Así que esas palabras echadas sobre la costa plateada de Varadero,
Hablando del amor largo, de la felicidad, del amor,
Y aquellas, únicas, para Santa Isabel de las Lajas,
De tremendo pueblerino en celo,
Y las de la vida, con el ojo fosforescente de la fiera ardiendo en la sombra,
Y las lágrimas mezcladas con cerveza junto al mar,
Y la carcajada que termina en punta, que termina en aullido, que termina
En qué cosa más grande, caballeros;
Así que estas palabras no volverán luego a la boca
Que hoy pertenece a un montón de animales innombrables
Y a la tenacidad de la basura!
A la verdad, ¿quién va a creerlo?
Yo mismo, con no ser más que yo mismo,
¿No estoy hablando ahora?

Tomado de “Revista La otra”

Luis Ressia

Coronel Moldes, Córdoba, Argentina -1931

Persistencia

Sobre mis huesos podridos flota
el recuerdo del farolito
que en la esquina del andén
abandonado
alumbró por primera vez
nuestros rostros.

Luis Ressia, ediciones delanada, santa fe, 2000

Gomes Leal

Portugal

Á janela do ocidente
Os deuses ou são mortos ou caídos,
Quais duros aldeões dormindo as sestas,
Ou andam, pelos astros perseguidos,
Chorando os velhos tempos das florestas.

Os reis ressonam nas devassas festas:
Já os frutos do Mal estão crescidos:
- Ó Sol, há muito que tu já nos crestas!
- E aos nossos ais o Céu não tem ouvidos!
Há muito já que o Olimpo está vazio,
E no seio de um astro imenso e frio
É morto o Deus do Testamento Velho.

Apenas, sobre o mundo eterno e aflito,
Fausto rebusca o x do infinito,
E Satã dorme em cima do Evangelho.

  "Claridades do Sul". Ed. de José Carlos Seabra Pereira.Lisboa, Assírio & Alvim, 1998- envio amelia pais

Maritza Álvarez

Chile

Verdad, Justicia Y Memoria
Amigo

Que no te violente la violencia

que siembra a diestra y a siniestra

cada vez más muerte

más ruina

Que no se te olvide la segregación

y la miseria

el robo a los indígenas

el rostro del delincuente

Pero usa tu habilidad

tu destreza

tu sabiduría

Encontrarás el camino exacto

entre la verdad

la justicia

y la memoria

Argentina Casanova

Campeche, México, 1975
Octavo

Agosto se inunda de la melancolía
Las hojas del calendario desbordan la tristeza de sus nacidos
ninguno tuvo paz ni conoció la gloria
nadie sabe porqué es la cuna de los desesperados
Llego a ser el octavo por la tormenta de julio
estuvo en el nombre de los inmortales
agosto
fiel a los miserables
el de las tardes lluviosas que enlodan los zapatos
las aguas y la canícula

Se prolonga en las madrugadas hasta las horas del insomnio
agosto tiene la voz del sordo
filo de un cuchillo lleno de herrumbre
corta las horas y las enferma.


Juan Carlos Campos Ávila

Honduras

A su pueblo
Siempre la misma tumba y hacha de verdugos,

Destrozando sueños florecientes e insondables,

Capturando casi todas las fogatas que iluminan.
Aboliendo los anhelos de igualdad y sembrado,

Y así como el fruto se corta antes de la aurora,

Se tala el instante lumínico del camino violado.
Pero sube el relámpago en el que todos creen,

En el minuto concedido por la patria que lucha.

 "Cantos de amor y resistencia para Honduras"
Lauren Mendinueta

Colombia

Nochebuena

Their pools of shadow from an older sky.
Derek Walcott


Partió el sol
Dejando anchos surcos en la memoria.
En vano las columnas en los ojos
Las calles en los talones
El cielo en la cabeza.
En la oscuridad no vale el esfuerzo
De desvanecerse.
Entre canecas
Ojos como lámparas de auto.
Cartones latas barro.
Aquí haría falta un poco
De cemento.
La cola de la serpiente
Azota al cordero.
Un secreto vociferado
Endurece el aire.
¿Alguna compensación?
Ninguna ninguna.
Por techo huesos.
Por pan piedra.
Sueños ahogados en pozo de gusanos.
La neblina se levanta
Queda la página en blanco.
Adentro alegría
¿Alguna vez vista?
No
Heredada en sueños.
En el horizonte la ciudad
Encendida contra la maldición
Del anciano
Pasa Pasa.

Inventario de Ciudad, 1999
Beatriz Vallejos
Santa Fe, Argentina

Esta mañana, el río

Hoy fue distinto, el río
pasó a verme pasar. Ubajay
mi reflejo
y
el poema que se queda
se va

Adriano Corrales

Costa Rica

El otro viaje

(En la muerte de mi padre)

  “No sé cómo callar, no sé cómo gritar”

Poema del Gilgamesh

Columna III, Tablilla X

  “Los hombres tienen contados sus días;

todo cuanto hacen no es más que viento.”

Poema de Gilgamesh

Columna IV, Tablilla III
“He aquí el tiempo: el abismo se abre”

El mensaje de la Salette

Texto del secreto
I
Todos los viajes

son el mismo viaje
II
Es el viaje el precipicio

entre mis manos

estas palabras

y mi voz
III
En la piedra permanecen

heridas de otras batallas

otras pieles

de quienes han visto

el fondo de las cosas y la tierra*

*Poema del Gilgamesh

IV
Ahora son caballos desbocados

galope de machetes
Abajo la luna caliente

el silencio

rosario de medianoche
V
Desde el centro de la lluvia

el constructor de templos

y verdades      

                        viene
Desde la primera luna

en los cañaverales

empuñando picos palas

manantiales

                        viene
Desde el polvillo de luz

que rocía las semillas de los árboles

                        viene

VI
Aquí lo perdido

                        el nuevo silencio

tempestades de lluvia hirviente

mariposas de aguadulce

la canción de mamá por la tarde

"La lealtad tiene un corazón tranquilo."-William Shakespeare
Federico García Lorca

Granada, España, 1838- 1936

Las Seis Cuerdas
La guitarra
hace llorar a los sueños.
El sollozo de las almas
perdidas
se escapa por su boca
redonda.
Y como la tarántula,
teje una gran estrella
para cazar suspiros,
que flotan en su negro
aljibe de madera.

Liliana Lukin

Buenos Aires, Argentina, 1951

Construcción comparativa
II

Como un instrumento musical
pequeño -una armónica-
cabe entre las manos
y es el calor del aliento
el suave aliento pasando
lo que le dibuja melodías

así brillante en huecos alineados
según la simetría de un panal
se desordena y posa
la idea de la cosa
que es mi cuerpo
cuando supone amar.

Como una armónica
que imprevisible gime
latiendo más alto
de lo que se espera escuchar
y desciende - hiende- al murmullo
del deseo de una música

así en el hueco de las manos
-los labios penetrando en el metal-
vibro del aire porque no es sólo aire
y el temblor de los dedos
y la presión de las palmas
hacen de mi carne carne
y de mi respiración dulzura
soplos en el silencio
que buscan no desamparar
Construcción comparativa -aberrante sujeto - ediciones delanada, santa fe, 1998

Julio Cortázar

Argentina

             Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que encuentre la billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del teléfono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo está algo ladeado lo que ve es el paragüero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para qué. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y también las esperanzas, pero pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles.

  Historias de Cronopios y de Famas, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1994
Candelario Reyes García

Honduras

Desechos Deshechos

(A los Campesinos Mártires del Astillero. Y a todos los Mártires, héroes de la Resistencia)

Subvaluados e innecesarios,

desperdigados y desperdiciados

porque somos gente,

tradición y personas;
pero es primero en el mando.
Lo humano es deterioro

y los caudales son reversión del cielo,

por lo que están tasados

por los hijos del Dios dinero.
Su respeto lo cuida una propiedad armada,

fundida en un género especial de  apuesta,

apremios y recursos tecnológicos;

de iniquidad es el contrato

y una brecha vertical en caída, cumplirlo.

Su signo vital,

es el pulso de la bolsa,

con estallido peor que pólvora:

un alarido, una orfandad, la nada.
De una categoría de humillación

le nace el desarrollo

donde lo pequeño culmina

si ha habido éxito de aplastarlo.
La gente

y la multiplicación de los panes del caos,

se reúne,

en torno a la puerta de Epulón

y que laman los perros,

que aseguran el balance

del régimen monetario,

donde sistema social y profesión

están lejos de ser un asunto de fe.
Así, viendo el catálogo,

desecho, no es una dinámica biológica,

tampoco una receta casera,

dentro de la zonificación del ajuste

del planeta

al ruido de las monedas

y al festín de sus dueños.
Pudiera ser un equipo que clasifica,

una bandera que ondea,

o una ráfaga de aplausos,

efímeras,

en tanto que son recuerdos distraídos,

si bien aparecen en los noticieros.
Explicar esto,

no es tan silvestre

como decir la palabra campesino,

refiriéndose a algo abstracto,

demasiado desconocido

para ser otra cosa,

sino un desconocido de todos reconocido;

por decir:

ingresos,

decir: votos.

Botaretes, botaderos
En numerario,

desecho es algunas veces

lo que pensamos, como

lo único que le quedará al planeta

 a manera de materia prima

para la gran fosa común.

Julio Yao

Panamá

Lloras, Panamá querida

LLORAS, PANAMÁ QUERIDA,

PUES DE TI SE ESTÁN BURLANDO

ALGUNOS, ESPECULANDO

CON TU ENTRAÑA DOLORIDA.

(1)
Cuando recuerdo el ultraje 

tras de la cerca de malla

y los nidos de metralla

ocultos en el follaje,

la ira enciende un fogaje

en mi garganta oprimida

pues abierta está la herida

por la cobarde agresión*

y desde aquella ocasión

LLORAS, PANAMÁ QUERIDA.
(2)

En los próceres del Tres**

hubo ingenuidad y engaño,

y a demandas del extraño

en coro dijeron, ¡yes!

Tememos verte otra vez

uncida al yugo nefando,

que tu suerte está jugando

la servil oligarquía,

y hoy el pueblo desconfía

PUES DE TI SE ESTÁN BURLANDO.
(3)

¡Cómo te hiere el rastrero

político oportunista!

En su ambición egoísta

te traiciona por dinero.

A los mártires de enero

ya los han ido olvidando,

y es que hay muchos usurpando

honores que no merecen:

¡qué triste cuadro te ofrecen

ALGUNOS, ESPECULANDO.
(4)

¡Cuánta angustia aflige ahora

a todo buen panameño!***

Pero un futuro risueño

aguarda en la nueva aurora.

Y cuando llegue esa hora,

¡oh, patria no redimida!

ofrendaremos la vida

para un digno altar hacerte,

salomando hasta la muerte

CON TU ENTRAÑA DOLORIDA.

 

*  El 9, 10 y 11 de enero de 1964, el ejército de Estados Unidos masacró a 23 panameños e hirieron a más de 500, porque los estudiantes exigían que se cumpliera una acuerdo entre Estados Unidos y Panamá que obligaba a izar la bandera panameña en la Zona del Canal a partir del 1 de enero de 1964, lo cual no ocurrió.
**  El Tres de Noviembre Panamá se separó de Colombia con fuerte intervención por parte de Estados Unidos, que impuso a la naciente repúbica el Tratado Hay-Bunau Varilla, que cercenó la soberanía panameña.
***  A raíz del 9 de enero de 1964, Panamá y Estados Unidos iniciaron negociaciones para reemplazar el Tratado de 1903, pero los proyectos de tratados, que eran tres (sobre Canal a Nivel del Mar, sobre Neutralidad y Defensa, y sobre el Funcionamiento del Canal), fueron rechazados por la opínión pública.  El autor participó de manera resaltante como uno de los que orientaron el rechazo panameño, y sus razonamientos aparecen en el libro, EL CANAL DE PANAMA, CALVARIO DE UN PUEBLO, editado en Madrid (1972, 1974).   Las décimas de Yao aparecen en un disco de larga duración (33 rpm) en la voz de la declamadora colombiana, Dora Alexandra.

  Panamá, 9 de enero de 1966.

José Pablo Quevedo

Perú (reside en Alemania)

En lo voluble de los días
En lo no voluble de los días

un reloj de tiempo

gira sobre nuestras costillas

lleva la vida a su savia
Cada inmensidad

la perseguimos

impacibles

a veces a manos abiertas

con una sonrisa en los labios

o haciendo saltar la lágrima deseada
En la necesidad de la duda

ese reloj acrecienta la arena

hasta hacernos

conocer

que cada grano

es necesario

en el tiempo conformado

sin prisa

impar

pero justo en la elíptica

de la espera

de “Arte Regresivo” de José Pablo Quevedo y Raúl Gálvez Cuéllar. Ediciones Viernes Literarios

Carolina Orozco

Cartagena de Indias, Colombia

-z.madrid-
Me he preguntado: cómo pasan las horas en tu reloj de arena,

y con ese pretexto,

he cabalgado en mis sueños para alcanzar una espumosa nube

que ha pretendido con garabatos dibujar ese misterio.
Siempre despierto con la misma sensación de que tus años

se han escapado por alguna rendija que no he percibido

y entre más lo pienso, más se pierden los intentos.
Cada noche vuelvo a juntar los parpados,

y cada mañana trato de no despegarlos,

así tal vez en los intervalos en que mi cuerpo decide

mantenerse dormido, puede que algún día

encuentre tu rostro dibujado cerca de mi almohada.
Y atraparé tus sueños,

y atraparé tu tiempo.
La arena de tus años vendrá a postrarse al pie de mis huellas

y podré despertarme sin miedo a que te pierdas

entre la multitud de gentes,

porque nunca he visto tu rostro, porque no sé quién eres.

Óscar Sierra

Honduras

El vacío de luces



El vacío de luces

Y su maquina de muerte engendra

Pistilos de volcánicos escorpiones nocturnales

Maldicen con sus corbatas el recuerdo de primavera de la patria

Huimos sobre la ladera de un mar lejano

Navegamos en silencios de penumbras llenas de sangre

Que ellos coronan con sus protocolos de poder arácnido

Solo hemos

encontrado a los felices cuervos verdes

con sus metrallas inaugurando

Lapidas a la orilla de los crepúsculos.

Del poemario Horas Caídas

Norton Contreras Robledo

Chile

Hombre de miles de banderas en el pecho

A Atilio Andrade Bone in memoriam

Aquí estás , hermano, camarada.

rodeado de gente.

Cubierto de flores y banderas,

La lucha de los pueblos eran las tuyas,

tenías la revolución metida en el alma

y el pecho lleno de banderas.

Es tu vida la que hoy nos convoca,

Has dejado de pensar, tu corazón,

ha dejado de latir. Pero tu obra ,

tus ideas, tu militancia consecuente

estarán siempre en nuestras vidas.

Tu alma y tu espíritu revolucionario seguirá

proyectándose a través

del espacio y del tiempo.

Te recuerdo como eras en tu último

Festival de Malmö, junto a la gente.

Junto a los camaradas del partido.

Nos diste ejemplo de coraje y entereza.

Más que tu cuerpo eran tus ideales ,

tus deseos y tu voluntad lo que te sostenía.

Te recuerdo como eras en los años

de la primavera de la vida,

en la casa del partido, o en las calles

vistiendo la camisa Amaranto

portando las consignas y las banderas

de las Juventudes y del

partido Comunista de Chile.

Compañero Atilio Andrade Bone

Camarada de miles de banderas en el pecho.

Tenias la revolución metida en el alma,

aquí te quedas.

Él que es revolucionario puede morir

en cualquier lugar,en cualquier parte.

Aquí por estos Lares te quedas

con el pecho lleno de banderas,

de cantos, flores, y poesías.

Te dejo en este último adiós,

éste poema, que nace con el dolor de tu partida

nace a tu memoria, va volando hacia tu alma.

Poema leído en sus funerales que se realizaron el jueves 26 de noviembre, a las 11 hrs., en la capilla San Gertrud del cementerio de Rosengård de la ciudad de Malmö.Será incluido en el poemario en preparación ; Poemas peregrinos.


Jorge Enrique Adoum

Ambato, Ecuador, 1926- 2009

La visita

(Capítulo de novela)

Llamo a la puerta.
-Quién es, pregunto.
-Yo, contesto.
-Adelante, digo.
Yo entro.
Me veo al que fui hace tiempo.
Me espera el que soy ahora.
No se cuál de los dos está más viejo.

De "Yo me fui con tu nombre por la tierra" 1964
César Seco

Las Panelas, Coro, Venezuela

El viaje de los argonautas

X
Cuánto nos preparamos para esto.
Sol ebrio del que está solo.
Invicto mar engullendo y arrojando
desperdicios a la longitud de las costas,
a los parajes nublados de rocas.
Obra de las aguas desprender algo
a todo navío y a nosotros
desprendernos de todo.
Bogar al Sur fue volver a perdernos.
Este y Oeste son uno solo.
El Norte no está en donde estuvo.
Hoyos y roturas nos hacen
ver que apartamos el centro
en el apacible engaño de las olas
y la secuestrada turbulencia del abismo.
Hasta aquí la bitácora de Argos.
Pájaros ninguno. Saetas,
cabriolas de un alma rota
los peces huyen.
Adelante no hay nada.
Ponderable vacío, futuro ahora.
El cristal del aire cierra mis párpados.
Adelante es solo agua,
reluciente y muda agua demorando
la esperada tijera del acabose.

Hebe Solbes

Argentina- 1935-2009

Población

Hay en mi casa plantas indefensas
crecidas en la distracción.

Hay panales de avispas
solidarias y cascarones blandos,
polillas que esperan nacer.

Hay una paloma demorada en el techo,
lechuza de la siesta y antena
de plumas y pico.

Y yo camino
arrastrando las palmas de las manos
por las aristas de los muebles,
las barandas, un imaginario balcón
que improvisa el domingo.

Somos una legión de seres sin destino
dispersos los unos en los otros,
dibujados por la casualidad.

Somos lo que decimos: avispas.
polillas, cascarones, plantas, picos
de la siesta en los destellos de un vidrio.
Tomado de Poéticas.


Los pobres no duermen porque tienen hambre, y los ricos no duermen porque tienen miedo a los que tienen hambre”. En “La Geografía del Hambre”, de Josué de Castro, ex director de la FAO.
Francisco Jesús Muñoz Soler

Málaga, España, 1957
Me marché mirando hacia atrás

y ella sentada en la baranda

me daba la espalda

y me la daba y me la daba,

es lo que hallaba mi mirada

cada vez más distanciada

cada vez más triste, más oscura,

más callada.

Silvio Hoffman

Argentina

La danza de las horas…

A Amilcare Ponchielli (1834-1886) que las hizo ballet
Las horas se deslizan sobre los pentagramas del tiempo

Son diminutas esferas que ruedan sobre carriles blandos

Son invisibles si no arrastran la lluvia o la hojarasca del viento

Permeables a los colores y al sol, negras en la ceguera

No se pierden al sonido ni reposan el silencio

Parecen no llegar o saltar apresuradas sin razones

Bellas cuando acunan el sueño entre la respiración leve

Y se transforman en fracciones de segundo al encuentro

Elásticas en las ventanillas de las despedidas

Condenan, no se dejan atrapar ni detener con agujas de reloj

¿Qué haremos con las impacientes, marchitas, perdidas?
Saben danzar con las hermanas que fueron y serán

Son música, voz, risa, llanto, se mueven como lágrima

Pasos de ruedos, rodar, cantos de amor y gritos de dolor

Su baile incógnita y desfallece en los brazos y el beso

Ellas no sabe su comienzo y las sorprende el final, que sigue

Mágicas se apagan con una vela y las enciende un rayo

Fueron infinitas cuando la vida estaba en camino

Vacío, espacio, solitarias esperando en lo desconocido

Hasta ser piedra, aire, agua, fuego, revuelo de caos

Y al fin el instante, desde millones de horas para el coro de vida

Hasta el último suspiro, latido final, manos que se alejan

Quedan y ríen, no pierden el paso en el movimiento eterno.
Rodrigo Castillo

México, 1982

Antibeatle
Que me declare anti-beatle

no quiere decir

que me declare sumiso
he puesto a prueba

mi hombría

escribiendo versos

a escondidas
padre:

—deja de escribir puterías
ni me declaro

anti-beatle por el gusto

de la fauna.
Fauna*
::::::::::*Léase escuchando Dont let me down
Canta el cerdo

para que no le metan navaja.
Eduardo Dalter

Argentina, 1947
En la quietud derramada

de las costas

sólo el mar insiste en decir no

y desparrama su saliva,

chista y se revuelve,

mientras el blancor desvaído

de las nubes se desliza

lentamente hacia el oeste

y el sol guiña, se suaviza.

Pero el mar insiste, insiste,

hasta que la hora, ya suya,

oscurece y sobrecoge.

Jacques Viau Renaud

Puerto Príncipe, Haití, 1941- 1965
En qué preciso momento se separó la vida de nosotros,

en qué lugar,

en qué recodo del camino?

¿En cuál de nuestras travesí­as se detuvo el amor

para que decimos adiós?

Nada ha sido tan duro como permanecer de rodillas.

Nada ha dolido tanto a nuestro corazón

como colgar de nuestros labios la palabra amargura.

¿Por qué anduvimos este trecho desprovistos de abrigo?

¿En cuál de nuestras manos se detuvo el viento

para romper nuestras venas

y saborear nuestra sangre?

Caminar... ¿Hacia dónde?

¿Con qué motivo?

Andar con el corazón atado,

llagadas las espaldas donde la noche se acumula,

¿para qué?, ¿hacia dónde?,

¿Qué ha sido de nosotros?

Hemos recorrido largos caminos.

Hemos sembrado nuestra angustia

en el lugar más profundo de nuestro corazón.

¡Nos duele la misericordia de algunos hombres!

Conquistar nuevos continentes, ¿quién lo pretende?

Amar nuevos rostros, ¿quién lo desea?

Todo ha sido arrastrado por las rigolas.

No supimos dialogar con el viento y partir,

sentarnos sobre los árboles intuyendo próxima la partida.

Nos depositamos sobre nuestra sangre

sin acordamos de que en otros corazones el mismo lí­quido ardí­a

o se derramaba combatido y combatiendo.

¿Qué silencios nos quedan por recorrer?

¿Qué senderos aguardan nuestro paso?

Cualquier camino nos inspira la misma angustia,

el mismo temor por la vida.

Nos mutilamos al recogemos en nosotros,

nos hicimos menos humanidad.

Y ahora,

solos,

combatidos,

comprendemos que el hombre que somos

es porque otros han sido.


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