El día 23 de abril, Día del Libro, es el aniversario del fallecimiento de Cervantes el año 1616, y está dedicado a la promoción de la lectura y a rendir






descargar 63.35 Kb.
títuloEl día 23 de abril, Día del Libro, es el aniversario del fallecimiento de Cervantes el año 1616, y está dedicado a la promoción de la lectura y a rendir
fecha de publicación06.09.2015
tamaño63.35 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Derecho > Documentos

DÍA DEL LIBRO


BACHILLERATO NOCTURNO

I. E. S. TIRSO DE MOLINA

CURSO 2011-2012

Día del Libro

El día 23 de abril, Día del Libro, es el aniversario del fallecimiento de Cervantes el año 1616, y está dedicado a la promoción de la lectura y a rendir homenaje a nuestra lengua.

Proponemos, para celebrar el Día del Libro, la lectura de un cuento de Emilia Pardo Bazán, algunos poemas de Luis García Montero y otros de Gloria Fuertes, poetisa (poeta, prefería ella) ligada a las corrientes literarias de mediados del siglo XX y a la poesía para niños, se aproximó a través del la ironía y el humor a los grandes temas humanos como el amor, la soledad, el dolor, etc.,. La asociación Vallecas Todo Cultura (Premio Nacional de Fomento de la Lectura 2004) le dedica este año la Semana del Libro.

Abril de 2012


Emilia

Pardo Bazán



El fondo del alma

El día era radiante. Sobre las márgenes del río flotaba desde el amanecer una bruma sutil, argéntea, pronto bebida por el sol.

Y como el luminar iba picando más de lo justo, los expedicionarios tendieron los manteles bajo unos olmos, en cuyas ramas hicieron toldo con los abrigos de las señoras. Abriéronse las cestas, salieron a luz las provisiones, y se almorzó, ya bastante tarde, con el apetito alegre e indulgente que despiertan el aire libre, el ejercicio y el buen humor. Se hizo gasto del vinillo del país, de sidra achampañada, de licores, servidos con el café que un remero calentaba en la hornilla.

La jira se había arreglado en la tertulia de la registradora, entre exclamaciones de gozo de las señoritas y señoritos que disfrutaban con el juego de la lotería y otras igualmente inocentes inclinaciones del corazón no menos lícitas. Cada parejita de tórtolos vio en el proyecto de la excelente señora el agradable porvenir de un rato de expansión; paseo por el río, encantadores apartes entre las espesuras floridas de Penamoura. El más contento fue Cesáreo, el hijo del mayorazgo de Sanin, perdidamente enamorado de Candelita, la graciosa, la seductora sobrina del arcipreste.

Aquel era un amor, o no los hay en el mundo. No correspondido al principio, Cesáreo hizo mil extremos, al punto de enfermar seriamente: desarreglos nerviosos y gástricos, pérdida total del apetito y sueño, pasión de ánimo con vistas al suicidio. Al fin se ablandó Candelita y las relaciones se establecieron, sobre la base de que el rico mayorazgo dejaba de oponerse y consentía en la boda a plazo corto, cuando Cesáreo se licenciase en Derecho. La muchacha no tenía un céntimo, pero... ¡ya que el muchacho se empeñaba! ¡Y con un empeño tan terco, tan insensato!

-Allá él, señores... -así dijo el mayorazgo a sus tertulianos y tresillistas, otros hidalgos viejos, que sonrieron aprobando, y hasta clamando «enhorabuena», fácilmente benévolos para lo que no les «llegaba el bolsillo»... Al cabo, ellos no habían de dar biberón a lo que naciese de la unión de Cesáreo y Candelita.

-La felicidad del noviazgo la saboreó Cesáreo desatadamente. Loco estaba antes de rabia, y loco estaba ahora de júbilo; las contadas horas que no pasaba al lado de su novia las dedicaba a escribirle cartas o a componer versos de un lirismo exaltado. En el pueblo no se recordaba caso igual: son allí los amoríos plácidos, serenos, con algo de anticipada prosa casera entre las poesías del idilio. Envidiaron a Candelita las niñas casaderas, encubriendo con bromas el despecho de no ser amadas así; y cuando, al preguntarle chanceras qué hubiese sucedido si Candelita no le corresponde, contestaba Cesáreo rotundamente: «me moriría», las muchachas se mordían el labio inferior. ¡Qué tenía la tal Candelita más que las otras, vamos a ver!...

En la jira a Penamoura estuvo hasta imprudente, hasta descortés, el hijo del mayorazgo: de su proceder se murmuraba en los grupos. Todo tiene límite; era demasiada cesta. Aquellos ojos que se comían a Candelita; aquellos oídos pendientes del eco de su voz; aquellos gestos de adoración a cada movimiento suyo... francamente, no se podían aguantar. Mientras la parejita se aislaba, adelantándose castañar arriba, a pretexto de coger moras, el sayo se cortó bien cumplido; sólo el viejo capitán retirado, don Vidal, que dirigía la excursión, opinó con bondad babosa que eran «cosas naturales», y que si él se volviese a sus veinticinco, atrás se dejaría en rendimiento y transporte a Cesáreo...

Habían decidido emprender el regreso a buena hora, porque, en otoño, sin avisar se echa encima la noche; pero ¡estaba tan hermoso el pradito orlado de espadañas! ¡Si casi parecía que acababan de comer! ¡Si no habían tenido tiempo de disfrutar la hermosura del campo! Daba lástima irse... Además, tenían luna para la navegación. Fue oscureciendo insensiblemente, y con la puesta del sol coincidió una niebla, suave y ligera al pronto, como la matinal, pero que no tardó en cerrarse, ya densa y pegajosa, impidiendo ver a dos pasos los objetos. Don Vidal refunfuñó entre dientes:

-Mal pleito para embarcarse. Vararemos.

Y ello es que no había otro recurso sino regresar a la villa...

Al acercarse a la barca los expedicionarios, no parecían ni patrón ni remeros. La registradora empezó a renegar:

-¡Dadles vino a esos zánganos! ¡Bien empleado nos está si nos amanece aquí!

Por fin, al cabo de media hora de gritos y búsqueda, se presentaron sofocados y tartajosos los remerillos. Del patrón no sabían nada. Se convino en que era inútil aguardar al muy borrachín; estaría hecho un cepo en alguna cueva del monte; y el remero más mozo, en voz baja, se lo confesó a don Vidal:

-Tiene para la noche toda. No da a pie ni a pierna.

-¿Sabéis vosotros patronear? -preguntó Cesáreo, algo alarmado.

-Con la ayuda de Dios, saber sabemos -afirmaron humildemente. Se conformaron los expedicionarios, y momentos después la embarcación, a golpe de remo, se deslizaba lentamente por el río. Asía don Vidal la caña del timón y guiaba, obedeciendo las indicaciones de los prácticos.

Hacía frío, un frío sutil, pegajoso. La gente joven empezó a cantar tangos y cuplés de zarzuela. El boticario, para lucir su voz engolada, entonó después el Spirto. Las señoras se arropaban estrechamente en sus chales y manteletas, porque la húmeda niebla calaba los huesos. Cesáreo, extendiendo su ancho impermeable, cobijaba a Candelita, y confundiendo las manos a favor de la oscuridad y del espeso tul gris que los aislaba, los novios iban en perfecto embeleso.

-Nadie ha querido como yo en el mundo -susurraba el hijo del mayorazgo al oído de su amada.

-Esto no es cariño, es delirio, es enfermedad. ¡Soy tan feliz! ¡Ojalá no lleguemos nunca!

-¡Ciar, ciar, pateta! -gritó, despertándole de su éxtasis, la voz vinosa de un remero-. ¡Que vamos cara a las peñas! ¡Ciar!

Don Vidal quiso obedecer... Ya no era tiempo. La barca trepidó, crujió pavorosamente; cuantos en ella estaban, fueron lanzados unos contra otros. La frente de Cesáreo chocó con la de Candelita. En el mismo instante empezó a sepultarse la barca. El agua entraba a borbollones y a torrentes por el roto y desfondado suelo. Ayes agónicos, deprecaciones a santos y vírgenes, se perdían entre el resuello del abismo que traga su presa. Era el río allí hondo y traidor, de impetuosa corriente. Ningún expedicionario sabía nadar, y se colaban apelotados en los abrigos y chales que los protegían contra la penetrante niebla, yéndose a pique rectos como pedruscos.

Aturdido por el primer sorbo helado, Cesáreo se rehízo, braceó instintivamente, salió a la superficie, se desembarazó a duras penas del impermeable y exclamó con suprema angustia:

-¡Candela! ¡Candelita!

Del abismo negro del agua vio confusamente surgir una cara desencajada de horror, unos brazos rígidos que se agarraron a su cuello.

-¡No tengas miedo, hermosa! ¡Te salvo!

Y empezó a nadar con torpeza, a la desesperada. Sentía la corriente, rápida y furiosa, que le arrastraba, que podía más.

-Suelta... No te agarres... Échame sólo un brazo al cuello... Que nos vamos a fondo...

La respuesta fue la del miedo ciego, el movimiento del animal que se ahoga: Candelita apretó doble los brazos, paralizando todo esfuerzo, y por la mente de Cesáreo cruzó la idea: «Moriremos juntos».

El peso de su amada le hundía, efectivamente; el abrazo era mortal. Se dejó ir; el agua le envolvió. Su espinilla tropezó con una piedra picuda, cubierta de finas algas fluviales. El dolor del choque determinó una reacción del instinto; ciegamente, sin saber cómo, rechazó aquel cuerpo adherido al suyo, desanudó los brazos inertes; de una patada enérgica volvió a salir a flote, y en pocas brazadas y pernadas de sobrehumana energía arribó a la orilla fangosa, donde se afianzó, agarrándose a las ramas espesas de los salces. Miró alrededor: no comprendía. Chilló, desvariando:

-¡Candelita! ¡Candela!

La sobrina del arcipreste no podía responder: iba río abajo, hacia el gran mar del olvido.

     


Gloria Fuertes



AUNQUE NOS MURIÉRAMOS AL MORIRNOS

Aunque no nos muriéramos al morirnos,

le va bien a ese trance la palabra: Muerte.

Muerte es que no nos miren los que amamos,

muerte es quedarse solo, mudo y quieto

y no poder gritar que sigues vivo.
SE SUICIDÓ LA ESTATUA DEL DICTADOR

Se suicidó la estatua del dictador.

La estatua vivía en el centro del estanque.

Una noche de viento la estatua se lanzó al agua.

La estatua del dictador murió ahogada.

Sólo las gaviotas la echaron de menos.
LA GENTE DICE

La gente dice:

«Pobres tiene que haber siempre»

y se quedan tan anchos

tan estrechos de miras,

tan vacíos de espíritu,

tan llenos de comodidad.

Yo aseguro con emoción

que en un próximo futuro

sólo habrá pobres de vocación.

CRISTALES DE TU AUSENCIA ACRIBILLAN MI VOZ…

Cristales de tu ausencia acribillan mi voz,

que se esparce en la noche

por el glacial desierto de mi alcoba.

Yo quisiera ser ángel y soy loba-.

Yo quisiera ser luminosamente tuya

y soy oscuramente mía.

AL BORDE

Soy alta;

en la guerra

llegué a pesar cuarenta kilos. He estado

al borde de la tuberculosis,

al borde de la cárcel,

al borde de la amistad,

al borde del arte,

al borde del suicidio,

al borde de la misericordia,

al borde de la envidia,

al borde de la fama,

al borde del amor,

al borde de la playa,

y, poco a poco, me fue dando sueño,

y aquí estoy durmiendo al borde,

al borde de despertar.


ALGO SUCEDE

Algo me pasa que en mi pecho existe.

Vuelan hormigas y discurren peces.

Suena la sangre y el tambor convoca.

Hay un incendio cerca de mi pulso.

De nuevo el tigre lanza su mensaje.

Tiene mi cama sed de otra figura.

Vuelven las venas a cantar presagios.

Torna el insomnio con sus mil disfraces.

Lavo mis manos para hacerlas suyas,

peino el cabello, río a las vecinas.

Y cuanto miro se convierte en agua.

¡Esto es amor y lo demás miseria!


     


Luis García

Montero


Canción de aniversario

"...incómodos

de no sentir el peso de los años".

J. Gil de Biedma
Son extrañamente hermosos todavía,

estos labios de hace ahora tres años

y me parece inédito

el gesto de tu beso,

este llegar aquí cada vez más tranquilo,

con la serenidad del que tiene por cómplice

la vida y su rutina.

Hoy sabemos que entonces,

cuando tus veinte años y mi primer abrazo,

empezamos por ser sobre todo indecisos:

la tímida torpeza de la primera noche

y la dificultad con que dejar las manos

en el hábito infiel de nuestros vicios.

Ahora extrañamente hermoso estar aquí,

demasiado a menudo y decididos,

incómodo de no sentir el peso de los años

aprendiendo contigo la premeditación

y escribiendo en tu piel mi alevosía.

Porque suele haber bancos donde se espera siempre,

aceras que prefieres por costumbre

o líneas de autobús al mediodía.

Y sin embargo tú
reapareces

inédita en tu gesto
para decirme hoy

que le conteste al tiempo y sus preguntas

el práctico saber que tienes de mi cuerpo.
Mujeres

Mañana de suburbio

y el autobús se acerca a la parada.

Hace frío en la calle,

suavemente,casi de despertar en primavera,

de ciudad que no ha entrado todavía en calor.

Desde mi asiento veo a las mujeres,

con los ojos de sueño y la ropa sin brillo,

en busca de su horario de trabajo.

Suben y van dejando al descubierto,

en los cristales de la marquesina,

un anuncio de cuerpos escogidos y de ropa interior.

Las muchachas nos miran a los ojos desde el reino perfecto

de su fotografía,sin horarios, sin prisa,

obscenas como un sueño bronceado.

Yo me bajo en la próxima, murmuras.

Me conmueve el recuerdo

de tu piel blanca y triste

y la hermandad humilde de tu noche,

la mano que dejaste olvidada

en mi mano,

al venir de la ducha,hace sólo un momento,

mientras yo me negaba a levantarme.

Que tengas un buen día,

que la suerte te busque

en tu casa pequeña y ordenada,

que la vida te trate dignamente.


En los días de lluvia

A Mari Carmen

Sabrás por la presente / que empeoré de vida.

Mariano Maresca

Más o menos extraña

la vida fue pasando tibiamente por tu cuerpo y el mío.

Oigo la lluvia fría

Amontonarse sobre las uralitas

y la noche me atrapa en el sudor eterno de su tranquilidad.

Tal vez debiera despertarte,

hacerte compartir este presentimiento de lejana belleza

con el que me confundo apenas un instante

para volver a ti

que te abandonas a la hermosa presencia de tu respiración.

Pasan lentos los coches.

Oigo también tu corazón lejano

pasar de madrugada entre la lluvia

y me asusta la sombra de tanta intimidad.

Es tarde. Uno escribe su vida en un poema,

analiza el amor y se acostumbra a seguir como está,

junto a tu cuerpo

que quizá me recuerde todavía desnudo entre las sábanas,

o las noches de lluvia nos confirman que la vida,

posiblemente hermosa,

no siempre es un asunto disponible

y que a veces resulta incluso mucha,temible como ahora,

mientras que tengo miedo de besarte al azar.

Lo sé. Hemos sido extranjeros

hablándonos por señas demasiado cercanas,

ansiosos en las calles de una nueva ciudad,

esperando tal vez que nos fotografíen

delante de este amor y de sus cicatrices,

eso que confundimos con nuestros sentimientos

o acaso-en noches de locura-

con una sensación de humedad en los ojos.

Pero en pocas palabras

se resumen
casi todos los días,

sus sílabas contadas en mis versos

y la felicidad.

Tibiamente los años nos descubren

que nada existe ya sin tu sudor y el mío,

que somos todavía demasiado solemnes

cuando nos sorprendemos
temblando de pasión,

llenos de instinto mal disimulado.

Por eso, mientras llueve,

agradezco tu cuerpo entre las sábanas

y esta pasión desiertade acariciar tus muslos,

más o menos extraños y hermosos como un sueño

que acaba de llegar.




Dedicatoria

Si alguna vez la vida te maltrata,

acuérdate de mí,

que no puede cansarse de esperar

aquel que no se cansa de mirarte.

El lugar del crimen

Más allá de la sombra

te delatan tus ojos,

y te adivino tersa,

como un mapa extendido

de asombro y de deseo.

Date por muerta
amor,

es un atraco.

Tus labios o la vida.

     


I. E. S. TIRSO DE MOLINA
Comunidad de Madrid


Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

El día 23 de abril, Día del Libro, es el aniversario del fallecimiento de Cervantes el año 1616, y está dedicado a la promoción de la lectura y a rendir iconTrascendencia del Día 23 de abril Día mundial del libro como ejemplo...

El día 23 de abril, Día del Libro, es el aniversario del fallecimiento de Cervantes el año 1616, y está dedicado a la promoción de la lectura y a rendir iconDos de abril, DÍa internacional del libro infantil y juvenil

El día 23 de abril, Día del Libro, es el aniversario del fallecimiento de Cervantes el año 1616, y está dedicado a la promoción de la lectura y a rendir iconDos de abril, DÍa internacional del libro infantil y juvenil

El día 23 de abril, Día del Libro, es el aniversario del fallecimiento de Cervantes el año 1616, y está dedicado a la promoción de la lectura y a rendir iconEcuador: Día de la Infancia / Día del Niño
«la noche más fría del año». ¡Seguro que va a hacer por lo menos un poco de frío! La celebración incluye bañarse además de «bautizar»...

El día 23 de abril, Día del Libro, es el aniversario del fallecimiento de Cervantes el año 1616, y está dedicado a la promoción de la lectura y a rendir iconInstituyese el día 8 de enero de cada año como el “Día Nacional de...

El día 23 de abril, Día del Libro, es el aniversario del fallecimiento de Cervantes el año 1616, y está dedicado a la promoción de la lectura y a rendir iconCon motivo del 131º Aniversario del Combate Naval de Angamos y Día...

El día 23 de abril, Día del Libro, es el aniversario del fallecimiento de Cervantes el año 1616, y está dedicado a la promoción de la lectura y a rendir iconDesde el día 5 al 17 de abril de 2014-Año Semilla 8

El día 23 de abril, Día del Libro, es el aniversario del fallecimiento de Cervantes el año 1616, y está dedicado a la promoción de la lectura y a rendir icon189 aniversario batalla de carabobo. Y dia del ejercito

El día 23 de abril, Día del Libro, es el aniversario del fallecimiento de Cervantes el año 1616, y está dedicado a la promoción de la lectura y a rendir iconDirección General del Libro, Bibliotecas y Promoción de la Lectura

El día 23 de abril, Día del Libro, es el aniversario del fallecimiento de Cervantes el año 1616, y está dedicado a la promoción de la lectura y a rendir iconDesde el día 19 de abril hasta el 1 de mayo de 2013-Año Tormenta 7






© 2015
contactos
l.exam-10.com