Ramón R. Abarca Fernández






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Ramón R. Abarca Fernández

Arequipa, 2005

CONNTENIDO
1.- Prolegómenos

1.1. Ética, moral y costumbres: definiciones, finalidades, método

1.2. Normatividad, responsabilidad y juicio

1.3. Pluralismo y relatividad moral, ética y libertad de conciencia

1.4. El hecho social es moral?: Respuestas e implicaciones personales y sociales

1.5. Propósito de la ética social y sus instrumentos
2. Dignidad humana

2.1. Vida y dignidad humana: individuo y persona.

2.2. Realidad humana: Derechos, expresiones, características

2.3. Sistemas críticos de los derechos humanos

2.4. Actos que atentan contra la vida y la dignidad?: Tortura, homicidio, genocidio, aborto
3. Persona y sociedad

3.1. Familia y sociedad: ética de la vida y familia

3.2. Individuo y sociedad: ciudadanía, participación y responsabilidad

3.3. Solidaridad y subsidiaridad: decisión política y solución de conflictos

3.4. Libertad y justicia: pena de muerte, cadena perpetua

3.5. Sociedad y comunicación: ética y libertad de expresión
4. Economía y ética

4.1. Actos económicos y sus responsabilidades

4.2. Desarrollo con pobreza?: implicancias y políticas sociales

4.3. Educación y empleo: responsabilidad compartida
5. Ética y cultura

5.1. Diversidad cultural: mimetismo, inculturación, aculturación, interculturalidad

5.2. Ética, arte y estética

OBJETIVOS

1.    Conocer y comprender los rasgos específicos de la moralidad humana en su práctica individual y social, valorando el significado de la dignidad personal, de la libertad y de la autonomía moral en todos los seres humanos.

2.    Comprender la génesis individual y social y la historicidad de los valores y de las normas morales, asumiendo críticamente que constituyen una construcción histórica de los seres humanos sujeta a cambios, pero también dotada de cierta capacidad de universalización y de intersubjetividad, como se muestra en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

3.    Identificar y valorar críticamente el pluralismo cultural y moral de las sociedades modernas, tratando de comprender las razones morales en que se apoyan los distintos planteamientos éticos que conviven en ellas. En concreto, se debe potenciar el estudio del espacio cultural europeo como un espacio de valores morales muy importante en la construcción del futuro de la humanidad.

4.    Identificar y analizar los principales conflictos morales del mundo actual en los que se manifiesta tesis antropológicas y éticas diferentes y/o contrapuestas, tales como materialismo y espiritualismo, liberalismo y socialismo, individualismo y comunitarismo, universalismo y contextualismo.

5.    Identificar y analizar los principales proyectos éticos contemporáneos, sobre todo los Derechos Humanos, tratando de comprender sus aportaciones originales y las tentativas de solución que proponen sobre los principales problemas morales de nuestra época.

6.    Identificar y analizar las diferentes formas de organización política de las sociedades actuales, sobre todo el sistema democrático y el Estado social de derecho, valorando críticamente sus logros, sus deficiencias y su horizonte ético de búsqueda incesante de la justicia.

7.    Conocer y valorar las principales aportaciones teóricas de la historia de la ética y sobre todo las que más han contribuido al reconocimiento de los derechos y libertades individuales, sin olvidar las exigencias del deber moral en todas las culturas humanas.

8.    Utilizar adecuadamente el procedimiento dialógico y el debate como instrumentos esenciales en el planteamiento de los conflictos y dilemas morales y como medio idóneo para estimular la capacidad argumentativa.

9.    Participar de modo racional y constructivo en las actividades de clase, individualmente o en grupo, tratando de comprender y asumir las tesis y las actitudes éticas de los otros en un clima de diálogo y de tolerancia positiva.

10. Iniciar la creación personal de los propios principios y valores morales de modo autónomo, consciente y crítico, adoptando progresivamente hábitos de conducta moral acordes con esos principios, así como estimular una autoimagen positiva y una autoestima adecuada a las capacidades y actitudes de cada alumno/a.
IDEAS PREVIAS
“Si nos preguntamos: el ¿por qué de la moral? debemos retomar las ya célebres dudas de Agustín de Hipona y la muy difundida de Descartes, que, a nuestro modo de entender, vienen a refrendar la fundamental y seria decisión de Sócrates ante sus discípulos que le rogaban fugara y no bebiera la cicuta. Pero Sócrates, impertérrito y muy seguro de sus actos, bebió la cicuta ordenando a sus discípulos que no hicieran nada en contra de las decisiones asumidas por él, en atención al cumplimiento de la sentencia que los jueces dictaron en contra suya.
Por qué esta gran decisión? Si Sócrates perfectamente podía huir, por qué no lo hizo? Si la sentencia era injusta, por qué se sometió a ella?. Si Sócrates tenía certeza de poseer la verdad, por qué debió aceptar la sentencia judicial? En qué se basaba Sócrates para estar seguro de poseer la verdad y de no haber incurrido en falta alguna?
Y, ¿por qué Russel escribió: "encuentro que ha valido la pena vivirla, y la viviría otra vez con alegría, si se me ofreciera la posibilidad de ello"? (Autobiografía, 1962). O, por qué Wittgenstein, antes de morir, según recuenta N. Malcolm, susurró a la señora Baven: "¡Decidles que he tenido una vida maravillosa!"?...
Un razonamiento lógico y secuencial nos induce a considerar los siguientes enunciados:

“1° Si el hombre tiene derecho a la felicidad, ésta no pude ser por partes ni por parches, sino total, es decir, el hombre sólo encuentra su felicidad al encontrarse a sí mismo, al descubrir su origen y, consecuentemente, su Fin total que lo va alcanzando grado a grado según su perfeccionamiento; pues la vida moral consiste en desarrollar, hacia el más alto grado, las posibilidades de su naturaleza obrando en toda circunstancia según las exigencias de la razón.

2° Ese encontrarse a sí mismo, permite al hombre descubrir el bien común, el bien de la sociedad y del universo como un todo, porque el ser humano, como actor racional, es tan integrante del universo como de la sociedad; pues, el fundamento de la moral es la misma naturaleza del hombre. El bien moral es todo objeto, toda operación que permita al hombre realizar las virtualidades de su naturaleza y actualizarse según la norma de su esencia, que es la de un ser dotado de razón.

3° La regla objetiva de la moralidad, la ley moral o ley natural, no puede derivarse sino, y exclusivamente, del fin del hombre, y la regla subjetiva de moralidad, esto es, la conciencia del hombre, no puede encontrarse sino en el hombre mismo, que es quien aplica la regla objetiva a sus propios actos individuales, como ser racional y sólo por ser exclusivamente racional.

4° En este contexto, es fácil distinguir el camino que el hombre sigue para alcanzar su fin o bien, esto es, los actos morales, de aquel acto moral defectuoso, o, concretamente, de la falta contra sí o contra los demás; entonces, sí podemos hablar de construcción o destrucción, de virtudes o de vicios.

5° En esta secuencia, es fácil comprender la libre actividad de los hombres como miembros integrantes de la comunidad social, actividad que debe estar ordenada al bien común.”.
Los precedentes pensamientos expuestos por el suscrito en el 5º Coloquio Nacional de Filosofía organizado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1996, los ponemos a consideración del alturado lector a fin de que puedan orientar el trabajo académico sobre el ser y hacer de la ética y la moral social.
Aquí se hace necesario analizar, reflexionar y actuar con conocimiento de causa y con decisión libre a fin de poder impregnar en nuestros actos la correspondiente responsabilidad.
Amigo lector, lee, actúa, evalúa y emite la crítica fundamentada.
1. PROLEGÓMENOS
El hecho moral se da concretamente y en su darse nos abre a un valor fundamental de la relación social, la solidaridad y su vulnerabilidad mediante acciones específicas que podemos calificar como más o menos correctas. (G. Hoyos)
Competencia: Distingue, expresa y valora la diferencia entre ética, moral y costumbres al amparo de las responsabilidades que la libertad de conciencia manifiesta en las acciones personales y grupales.


    1. ETICA, MORAL Y COSTUMBRES: DEFINICIONES, FINALIDADES, MÉTODO


Se entiende por ciencia, la investigación de un determinado sector de la realidad, con método que puede analizarse racionalmente y con vistas al logro de un conocimiento fiable y seguro, estableciendo las bases, lazos y conexiones del respectivo sector de la realidad. Por tanto, se ordenan hacia el concepto de “ciencia” los sistemas de afirmaciones, principios y normas obtenidos a través de un conocimiento metódico y sistemático. Ello nos lleva a designar con el nombre de ciencia el sistema parcial y relativamente autónomo de la sociedad en el que se cultivan la investigación y el estudio (las universidades y las instituciones y seminarios científicos extrauniversitarios).
Monserrat Payá, citando a P. Ortega manifiesta que “el desarrollo de la ciencia no puede ser pensado más en función del sólo saber, sino que debe ser contemplado desde su ineludible vertiente de responsabilidad, desde el compromiso ético. La educación en valores, a la vez que la formación de actitudes positivas hacia esos mismos valores, son contenidos irrenunciables en la tarea educativa. Ambos (actitudes y valores) se convierten, de hecho, en el motor del proceso educativo y en aquello que da coherencia y sentido dinamizador a los diversos elementos que configuran dicho proceso” ( Educación en valores, Ed. Desclée De Brouwer, Bilbao, 1997, p. 151)
Sin pretender hacer un estudio global sobre la clasificación de las ciencias, por ahora, sólo consideramos la división que más o menos funcionó entre ciencias de la naturaleza, por una parte, y por otra, ciencias del espíritu y ciencias sociales. Estas últimas se ocupan de la discusión ético-científica actual, hecho que responde al estado del problema.
Considerando la cantidad de problemas que hoy discute la filosofía de la ciencia, el concepto de ciencia sólo puede entenderse en un sentido analógico; no olvidando que la noción de ciencia conlleva necesariamente un objetivo de estudio y un método, o la forma de estudiar dicho objetivo.
En atención a este preámbulo, el vocablo ética, procedente de dos raíces griegas diferentes: ĕος (costumbre) y йος (hábito, forma habitual de obrar), puede designar el conjunto de convicciones, usos y formas de conducta del hombre individual, que éste lleva consigo como una disposición natural o que ha conseguido mediante el ejercicio, la costumbre y/o la adaptación. Pero ethos puede indicar, asimismo, un tipo de moralidad que se observa en varias personas.
Según su etimología, la ética o filosofía moral tiene como objeto aquella tarea del hombre por la que éste llega a conseguir una manera permanente de ser y de actuar, un “carácter”. Esto no es algo que viene dado al ser humano, sino algo que adquiere con la práctica
La ética (o ciencia de la costumbres) es la ciencia que trata de las acciones morales del hombre. La ética estudia y enseña las normas generales, conforme a las cuales el hombre debe dirigir sus acciones y omisiones, para que sean moralmente buenas y constructivas.


Hábitos
Actos


Carácter





La repetición de actos iguales genera unos hábitos que van conformando nuestro carácter, el cual, una vez adquirido, fomenta la realización de dichos actos.
“El adjetivo “moral” tiene dos significados que corresponden a los del sustantivo de moral, a saber: 1) pertinente a la doctrina ética; 2) pertinente a la conducta y, por lo tanto, susceptible de valoración moral positiva. Así, no sólo se habla de actitud moral o de persona moral, para indicar una actitud o persona moralmente valiosa, sino que se entienden, con las mismas expresiones, cosas positivamente favorables, es decir, buenas”. (Nicola Abbagnano, Diccionario de filosofía, Ed. Fondo de cultura económica, México, 1992)
De ahí que, en el segundo significado, se habla de moral de recompensa, como cuando Espinosa en su Ética habla de que “la felicidad no es un premio que se otorga a la virtud, sino que es la virtud misma”, o de moral impositiva y tributaria.
Etienne Gilson sustenta que “una moral cuyos principios están tan profundamente enraizados en lo real, dependiendo tan estrechamente de la estructura misma del ser al que rigen, no experimenta ninguna dificultad para fundamentarse. El fundamento de la moral es la misma naturaleza humana. El bien moral es todo objeto, toda operación que permita al hombre realizar las virtualidades de su naturaleza y actualizarse según la norma de su esencia, que la de un ser dotado de razón.” (El tomismo: introducción a la filosofía de Santo Tomás de Aquino, Ed. Universidad de Navarra, S. A., Pamplona, 1989, ps. 492-93).
Donde existe un grupo humano, encontramos la existencia de unas normas morales en las que creen y a las que se atienen los individuos que lo integran.
Este hecho es el que corresponde explicar a la ética, lo que permite concebirla como teoría cuyo objeto es el análisis de esa experiencia humana que llamamos comportamiento moral (conjunto de reacciones y actitudes de una persona ante unas normas morales en las que cree y a las que se atiene y ajusta), considerado en toda su universalidad y variedad. La existencia de normas reguladoras del comportamiento humano es el punto de partida y objeto propio de la ética, que debe proceder en esto como las demás ciencias, tratando de establecer sus principios generales y sometiéndolos a parecidas exigencias de racionalidad, objetividad y sistematización.
Juan Luís Lorda manifiesta que “si hubiera que dar una definición sencilla de lo que es la moral, de lo que esta palabra significa cuando se inventó, se podría decir que moral es el arte de vivir. Sin más.
Vale la pena explicar un poco los términos de esta breve definición. La moral es un arte como es un arte la pintura, la escritura, saber vender, tocar el piano o tallar la madera. Por arte se entiende el conjunto de conocimientos teóricos y técnicos, las experiencias y las destrezas que son necesarias para desempeñar con maestría una actividad” (La Moral el arte de vivir, p. 17).
Montserrat Payá Sánchez, realizando una revisión de los planteamientos de Piaget, manifiesta: “partiendo de la idea de que ‘ninguna realidad moral es completamente innata’, comienza a analizar el origen de las normas para concluir que se encuentra en las relaciones interindividuales. Este es otro punto diferencia respecto a Durkheim: Piaget pone más énfasis en la socialización mediante el grupo de iguales, que en las personas adultas como agentes socializadores, como sí hace Durkheim. Es la influencia de las relaciones interpersonales la que modela la conducta moral, influencia que queda materializada bajo la noción de respeto, punto de partida de las adquisiciones morales: ‘Toda moral consiste en un sistema de reglas y la esencia de cualquier moralidad hay que buscarla en el respeto que el individuo adquiere hacia estas reglas’ (Piaget)”. (Educación en valores para una sociedad abierta y plural: aproximación conceptual, 1997, ps. 116-117)
Debemos precisar que la ética no es una ciencia estricta; pues, desde Galileo, las ciencias tratan fenómenos, principalmente fenómenos de la naturaleza: física, química, geología, biología. La historia, la psicología, la economía y la sociología son ciencias a medias o ciencias, tan sólo que se esfuerzan por ser tales. Las matemáticas y la lógica son ciencias de pleno derecho, aunque formales; es decir, saberes que se ocupan, no de lo que se piensa, sino de lo que uno piensa correctamente, sin contradecirse, con el propio discurso mental.
La moral, no es ciencia, sino, más bien, un código concreto de prescripciones y de prohibiciones. No es una ciencia, sino algo más, objeto de estudio por parte de alguna ciencia, como la sociología o la misma ética. La moral siempre es concreta: moral de los beduinos del desierto, moral de los terroristas, moral de los pueblos europeos durante el medioevo. No se trata de las costumbres de beduinos, terroristas o medioevales, de aquello que hacen o hicieron, sino de lo que consideraban su deber: es cuestión de lo que tenían que hacer según su propia conciencia.
La ética es un saber, ciertamente, una reflexión; pero, ¿es ciencia estricta? No. Lo que estudia no son objetos sobre los que pueda afirmarse cosas verificables, como sucede con la química, por ejemplo, la ética trata de objetos o de cosas que valen, es decir, de valores. La ética es el estudio o reflexión que se hace en torno a los hechos morales, sean códigos de conducta o devenir histórico. La ética analiza el lenguaje moral (qué significa, por ejemplo, “Bien”, “Culpa”, “Deber”...), trata de fundamentar los códigos morales en general, busca demostrar que el ser humano posee estructura moral y, finalmente, explicar el origen histórico de las diversas morales. Las éticas no inventan moral, se limitan a reflexionar sobre ella.


EL VALOR





Atrae Obliga Autoriza


El Deber

El derecho

El Bien





Amor Obligación Justicia


La costumbre, en general, es la repetición constante de un hecho o de un comportamiento, debido a un mecanismo de cualquier naturaleza, físico, psicológico, biológico, social, etc. En la mayoría de los casos, se admite que tal mecanismo se forma por repetición de los actos o de los comportamientos. Aristóteles afirma, en su Retórica, que “la costumbre es, en cierta forma, semejante a la naturaleza, porque ‘a menudo’ y ‘siempre’ resultan vecinos; lo natural sucede siempre, la costumbre a menudo”.
Flores d’Arcais afirma que “la costumbre indica, en su definición más general, un conjunto de reglas de conducta ligadas a un grupo y practicadas por éste. Etnológicamente la historia de la costumbre se relaciona con el estudio de las tradiciones “culturales”; su evolución en el curso de los siglos pasados ha sido muy lenta y gradual, al permanecer en el ámbito de pequeñas agrupaciones relativamente estables.” (Diccionario de las ciencias de la Educación, 394)
El vocablo “costumbres” del plural latino mores empleado en sentido moral, es el conjunto de costumbres (usos hábitos y maneras de vivir) vigentes en un grupo social (o sociedad). La ciencia de las costumbres se ocupa de estudiar las prácticas morales que han estado, o están vigentes en las distintas sociedades.
El hombre es “quehaceres”: conducta animal y conducta humana. En la primera, sólo se da estímulo respuesta: la conducta del perro. En la segunda, se manifiesta la capacidad de elegir; la vida biográfica es quehacer, y, sobre todo, “quehaceres”. Cada uno es tener que hacerse.


1 Estímulo





Carne


Perro




1 Respuesta

1 Estímulo

(voz del amigo)



Amigo




-

Juan -

-

hay que elegir



¿Respuesta – 1?
¿Respuesta – 2?




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