La novela neopoliciaca como denuncia de la violencia: un acercamiento a tres novelas centroamericanas






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fecha de publicación05.07.2015
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La novela neopoliciaca como denuncia de la violencia: un acercamiento a tres novelas centroamericanas.

José Daniel Montoya.

La literatura del área centroamericana al igual que el resto de las producciones culturales de la región, no escapa a la lógica del contexto en que se desarrolla. Los problemas sociales, económicos y culturales se derramarán en los textos de una u otra forma. Así toda la conflictividad que se da en Centroamérica con respecto a las dictaduras y a los procesos de resistencia en torno a estas-las guerrillas marxistas-leninistas-, el desencanto de postguerra civil, la globalización, la violencia, el narcotráfico, se convertirán en una dinámica que producirá textos literarios que busquen relecturas y posibles soluciones a estos problemas de la región.

Ningún género de novela se presenta de una manera más expedita para la crítica de todos los elementos mencionados en el párrafo anterior, sobre todo el de la violencia, como la novela negra o novela policiaca. Con lo anterior es que en el presente trabajo se utilizaran tres novelas con las características de la novela negra; El arma en el hombre de Horacio Castellanos Moya, El hombre de Montserrat de Dante Liano y Cruz de olvido de Carlos Cortez, esto con el fin de identificar como estos textos literarios se sirven de la forma o del estilo del género policiaco para insertar toda una crítica hacia la violencia que se desarrolla en el espacio centroamericano-ya que en las novelas se trabaja el espacio de El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Nicaragua- de las décadas de 1970 hasta el presente.

Ahora bien se vuelve importante aclarar que entendemos por texto y que entendemos por novela negra o novela policiaca. El texto es definido por Julia Kristeva1 como un proceso de construcción-deconstrucción del orden de la lengua o del cualquier sistema de signos. Es un sistema productivo, que siempre esta constituyéndose no es algo acabado. El texto funciona como una intertextualidad, se elabora a partir de textualidades anteriores y a su vez producirá futuros textos. Todo texto es un proceso en marcha en el cual el autor y el lector deconstruyen-construyen el texto en un claro proceso de lectura-escritura-lectura. El texto funciona como un instrumento de memoria social, ya que todo texto es cultural, histórico y social a la vez que individual y colectivo. La novela negra por su parte se constituye como:

Denominación que se aplica a un subgénero narrativo que surge en Norteamérica a comienzos de los años veinte, y en el que sus autores tratan de reflejar, desde una conciencia crítica, el mundo del gansterismo y de la criminalidad organizada, producto de la violencia y corrupción de la sociedad capitalista de esa época. La expresión «novela negra» surge en Francia para designar una serie de novelas pertenecientes a este subgénero, traducidas y publicadas en la colección Gallimard (1945), y que J. Prévert denominó «Série Noire» por el simple hecho de llevar el color negro las pastas de dichos libros”2

La novela policiaca por su parte se constituye alrededor de la narración de la historia de un crimen cuya autoría no se conoce o es desconocida, por lo cual por medio de un procedimiento basado en la indagación racional y la pesquisa, llevada a cabo la mayoría de veces por un detective, es que se llega a descubrir al culpable o los culpables del crimen.3 Eugenia Revueltas por su parte indica que la novela policiaca surge a consecuencia de la aparición de la sociedad industrial, el apogeo de la burguesía, y principalmente el surgimiento de los cuerpos policiacos. Este último al hacer su aparición, crea un recelo en los ciudadanos, es decir, surge la desconfianza en cuanto a la conducta moral de los grupos policiacos.4

La utilización de este género por parte de los narradores centroamericanos supone un cambio en las características anteriormente mencionadas, ya que en la constitución misma de los relatos se da una transgresión de las convenciones del género, Sergio Ramírez en Castigo divino-germen de la novela neopoliciaca en Centroamérica- adopta el modo de contar de la novela policial precisamente para transgredirlo y transformarlo a través del manejo diferenciado en la pesquisa, la parodia y el juego intertextual. Si el presupuesto primordial en la novela policiaca arquetípica era el clímax de revelación de un hecho criminal, en la novela de Ramírez nos quedamos sin saber a ciencia quien es el culpable. En Castigo divino más que la indagación detectivesca lo que importa es la inserción de distintos estratos de una sociedad corrupta, la de la clase en el poder de la era somocista en particular. El planteamiento del presente trabajo es el mismo, ya que lo que se quiere plantear, es que en las tres novelas que se van a trabajar, más que plantear un thriller detectivesco lo que se busca es mostrar los problemas de criminalidad, coerción, corrupción social y violencia que sufre la región.
La novela neopoliciaca centroamericana.

La novela neopolicial según Patricia Varas5 al mismo tiempo que se mantiene fuertemente enraizada a la literatura popular que llega a un vasto público, rompe con las convenciones tradicionales del género e introduce una denuncia social. En cuanto a los personajes contrariamente a lo que ocurría en las novelas canónicas del género negro el investigador del caso criminal no es ya un detective que se presentará como el héroe salvador de los marginados, sino que por el contrario, este será una víctima más de la lógica social reinante. No existe una caracterización de personajes maniquea, esto ya no es posible porque todos serán de alguna forma víctimas y verdugos, en estas novelas se dará un entrecruzamiento entre lo “bueno” y lo “malo”. Además es importante notar que este tipo de novelas, en su estructura interna, el desarrollo de la diégesis no lleva a la dilucidación de una verdad, sino a una mayor confusión en torno a esta, la ambigüedad se impone a la certeza.

El relato neopolicial centroamericano se caracteriza precisamente por la desaparición de los posibles acontecimientos que atañen al crimen y por una enorme multiplicidad de explicaciones que pueden dársele, convirtiéndose con esto en un relato tendiente a una lógica que busca la deconstrucción. Así el crimen se construirá como un cúmulo de imágenes dispersas, como un elemento irreconocible, al que a través de la fabulación, se vuelve necesario violentar como única forma para encontrarle un sentido. Todas las versiones van a añadir una cuota de mentira a lo que ocurrió, esto porque la realidad se comporta así, es fragmentaria, anárquica, no se desplaza en relación con los presupuestos de la lógica o de un sistema racional.

En las narraciones neopoliciacas centroamericanas la literatura se homenajea a sí misma, deviene autorreferencial6, no solo se presentaran alusiones al arte literario, sino también al teatro, al cine y a la televisión. Pero tal vez lo más importante para el presente trabajo es la relación que tiene este subgénero con su contexto histórico. En esto se observará un estadio de similitud con las novelas del género negro. Pero lo que vendrá a establecerse como diferencia es que la crítica no solo se ejerce contra el capitalismo, sino también contra la puesta en práctica en Centroamérica de los sistemas revolucionarios en la década de los ochentas. Así en las novelas que nos competen los personajes están inmersos en esta dinámica político-ideológica, sea del lado de la revolución como Martín Rivas en Cruz de olvido, o del lado de las dictaduras de derecha como el coronel García en El hombre de Montserrat o Robocop en El arma en el hombre. Aunado a esto está el tema del desencanto con estas luchas armadas, puesto que tanto que se lucho por un nuevo orden o por un nuevo tipo de funcionamiento estatal, que llevo a la muerte a miles y miles de centroamericanos, no se llego a nada, izquierda y derecha se convierten en lo mismo.
Se puede argumentar que la novela neopolicial en América Central es una en donde se impone la lógica de la violencia a la del thriller mismo, no importa la búsqueda, importa mostrar el crimen en sí. La sociedad centroamericana convive en la violencia, esta parece reproducirse a cada rato, en cada uno de los diferentes extractos de la sociedad. De ahí la supremacía en la construcción argumentativa de este subgénero, del crimen en sí y no de la pesquisa, la búsqueda es algo secundario, el crimen es lo primordial, como se gesta, quien lo intenta resolver o se desplaza en él a menudo es un antihéroe, un desmovilizado, un teniente del gobierno, un exguerrillero, alguien que convive en la violencia y sufre o se sirve de ella. La institucionalidad relacionada con la ley, sea el ejército, la policía, los jueces entre otros, serán duramente criticados y cuestionados, ya que estos la mayoría de veces representan la mayor fuente de violencia, corrupción, impunidad y degradación institucional que se da en la sociedad.

La violencia como medio de vida: el caso de Robocop en El arma en el hombre.



En el arma en el hombre asistimos al relato de un desmovilizado del ejército salvadoreño de mote Robocop quien, por quedarse desempleado después de los tratados de paz que dieron fin la Guerra Civil, se queda sin el único medio de vida que conocía, la guerra y sus diferentes variantes, este al verse sin empleo se introduce en una banda que inicialmente solo se dedicara al robo de automóviles, pero que a lo largo de la narración llega a planear y llevar a cabo asesinatos políticos bajo el mando de un ex militar de alto rango llamado el capitán Linares. Esta banda forma parte de una red confusa de extrema violencia, corrupción y traición, en la que Robocop está obligado a cambiar de grupo constantemente para sobrevivir, su condición de excelente asesino lo lleva a como mencione anteriormente cambiar de bando a cada rato, ya que cada vez que lo atrapan se le perdona sus antiguos crímenes con la condición de que ponga su capacidad asesina al servicio de la causa, sea esta la banda del tío pepe, la del tío toño o las fuerzas de la DEA.

Los recursos paratextuales de la novela como el título y el epígrafe principal, ya nos dan una guía de lectura que pasa por las coordenadas de la violencia armada. El título El arma en el hombre ya nos condiciona la idea de que el ser humano se comporta o se comportará en el texto como una arma, las fronteras entre una concepción y otra es difusa, Robocop es usado por cada uno de los grupos en los que se une como una arma, la violencia es concomitante a las armas y por antonomasia lo será del hombre como tal. El epígrafe por su parte nos remite a un poema de Arquíloco de Paros el cual se llama Un mercenario en donde se cuenta que la vida de un guerrero está en la lucha, por ella come, por ella vive, Robocop será lo mismo en la violencia, por ella come, por ella vive y se desplaza en la sociedad, el soldado que antes disparaba contra “los terroristas” y los grupos indígenas, integrará bandas de robacarros y matará por contrato. Es un asesino a sueldo, que en cada uno de los sitios a donde llega sigue haciendo lo único que sabe: asesinar.

De nuevo llegamos a la idea antes expuesta de que en la novela neopoliciaca no importa la concepción del thriller como tal, sino más bien los hechos violentos, la denuncia a ciertos sectores sociales de la región, de la institucionalidad armada como tal, que hacen de la violencia su statu quo, para esto el texto se focaliza no solo en El Salvador, sino que se desplaza al territorio de Guatemala en donde las fuerzas armadas primeramente y luego el narcotráfico ejercerán la violencia desde distintos puntos e intereses. Para lo anterior es muy claro el manejo de la violencia en el ejército en Guatemala, ya que cuando Robocop pertenecía a la banda del tío toño lo mandaron a ese país a bridar servicios desprotección a un líder del narcotráfico local y ahí conoció a Sholón, un exguardia nacional, quien le cuenta una anécdota horrible, que se narra en otro libro de Horacio Castellanos llamado  Insensatez como una de las más brutales violaciones de los derechos humanos cometidas durante la Guerra Civil:

Cuando agarro a un niño enemigo por los pies y lo hago rotar a gran velocidad en el aire hasta despedazar su cabeza contra las paredes, garantizo el sometimiento del enemigo por varias generaciones”7

Antes de esto Sholón le argumentaba de una manera terriblemente violenta en relación con la lucha contrainsurgente que estos habían llevado a cabo contra la izquierda y como debía tratarse al enemigo:

Sos una mula. El cerebro no se le saca a tiros al enemigo. El cerebro del enemigo debe sacarse con las propias manos, a golpes. Solo así se destruye la voluntad y la inteligencia”8

El problema más grande o el tema más importante que la novela retoma es la problemática de la reinserción en la sociedad de los elementos entrenados para odiar sin límite. Juan Alberto García alias Robocop fue entrenado para la guerra, para ver la muerte y servirse de ella, es un ser sin escrúpulos, un soldado contrainsurgente del escuadrón Acahuapa muy similar al tristemente célebre escuadrón Atlacatl, el más sanguinario de la historia de Centroamérica, así él, un agente especial del ejército se encuentra de pronto sin su modo de vida:

pero cuando la guerra terminó, me desmovilizaron. Entonces me quedé en el aire: mis únicas pertenencias eran dos fusiles (...) y un cheque equivalente a mi salario de tres meses, que me entregaron como indemnización”9

Más adelante expone toda su frustración y miedo ante lo que viene, un futuro sin la guerra, un desempleado más:

... supe que mi vida estaba a punto de cambiar, como si de pronto fuese a quedar huérfano: las Fuerzas Armadas habían sido mi padre y el batallón Acahuapa mi madre… no me podía imaginar convertido de la noche a la mañana en un civil, en un desempleado”10

El personaje que se desarrolla en la narración y que vive los sucesos y va descubriendo lo que pasa a su alrededor, ya no es como en las novelas policiacas clásicas, un héroe, sino que por el contrario y como ya queda demostrado en el texto, es un completo antihéroe. Su razón primordial es sobrevivir a un nuevo orden de las cosas en el cual su “oficio” ya no es necesario, más que resolver quien está detrás de las confusas estructuras para las que trabaja después de la desmovilización, lo que le interesa es aplicar lo que sabe; la violencia:
Tipos como yo encontrábamos cada vez mayores dificultades para ejercer nuestro trabajo11

Aquí se conecta otro tema transversal relacionado con la violencia. La guerra en El Salvador ya no es una guerra de corte político-ideológico, sino que es una guerra en las calles, la inseguridad, la delincuencia es el nuevo estadio en el que se mueve la violencia. La guerra pasa de las montañas a la ciudad y en esta guerra todos los actores sociales participan, el dinero puede ser el motivo para una emboscada.

Ante el fin de sus días como miembro del ejército Robocop no piensa ni siquiera en la derrota. Logra colocarse por encima de los principios éticos y morales y se abre paso a punta de balazos, muertos e insensibilidad para exigir un lugar en la cultura y en el nuevo orden imperante, al fin y al cabo solo es un subproducto de la geopolítica, de esta forma su discurso se convierte en un proceso de justificación, y al mismo tiempo de reclamo. Él solo es un arma, preparada para matar, al servicio de quien quiera usarla, sus muertos se borraran, su pasado no existirá más si se une al poder, nuevamente al servicio del poder, para así ser de verdad un verdadero Robocop:

Johnny me dijo que la guerra contra las drogas apenas comenzaba y necesitaban gente como yo. Recibiría entrenamiento intensivo en la lucha antinarcóticos y es seguida sería enviado a mi primera misión, a combatir un cartel llamado “la corporación del tío pepe”, me explicó con un guiño, pero tenía que decidirlo ahora mismo: o aceptaba o me ponían en un avión en ruta hacia San Salvador para que me pudriera en la cárcel. “es tu chance de convertirte en un verdadero Robocop” me dijo Johnny, incorporándose, sonriente”
El hombre de Montserrat: violencia de estado.

La historia de la novela se monta en el personaje del teniente Carlos García, personaje este que participa en un programa informático, junto a un asesor estadounidense enviado por dicho país, que permite, a través de un estudio sistemático del consumo de electricidad en los domicilios de la capital, detectar donde pueden descubrirse núcleos de la guerrilla urbana. Es un trabajo monótono, burocrático, que compagina con los escasos alicientes de su asentado matrimonio. Su mundo y sus referencias se van a ver totalmente quebradas cuando descubre un día durante el trayecto de regreso a su casa un automóvil humeante y junto a él un cadáver acribillado que cree reconocer. La violencia será otra vez el centro de esta narración al igual que en El arma en el hombre, pero esta vez el monopolio de la violencia lo tendrá el estado. El crimen de Montserrat a pasa asegundo plano mientras el teniente asiste al asalto de un centro de la guerrilla por cientos de soldados acompañados de morteros y tanques.

El teniente García observara cómo es arrasada la casa, como se darán las explosiones, como la televisión oficial acude al sitio como si fuera un espectáculo digno de fiesta, pero ello no le genera ningún tipo de consideración moral. En relación con el crimen en si se descubre que su cuñado tono se encuentra sitiado por fuerzas paramilitares, por el supuesto crimen que cometió, así como también por su militancia en la guerrilla, mas esto último que lo primero. En su intento por salvar a su cuñado logra conseguir un permiso para sacarlo el país, pero como precio lo trasladarán al frente de batalla contrainsurgente, en plena selva, donde dirige sin ninguna consideración el exterminio de un poblado indígena.

El crimen como tal se convierte en un pretexto para contar las peripecias del teniente García y su participación en la lucha contra la guerrilla guatemalteca en la ciudad y en la selva, así como también el papel represivo del ejército y su naturaleza militar, la asesoría del ejercito por expertos estadounidenses, el papel represor de los escuadrones de la muerte, además de la situación de violación de derechos humanos que sufrieron en manos en del ejercito los indígenas del país.

Como mencione anteriormente el relato policial basado en el crimen se convierte en un pretexto para contar la historia del contexto de la guerra en Guatemala entre el estado y la guerrilla de izquierda. La violencia no tiene límites, el estado luchara contra la guerrilla con todo, las estrategias de tierra arrasada hacen su aparición. La ayuda norteamericana proporciona la inteligencia para los futuros genocidios, en esto es esclarecedora la figura casi demoniaca del asesor:

Era rubio, zarco y nervudo. Era también feo de marca de fábrica de todos los asesores. Tenía cara de malo, con la boca fina y los dientes parejos, las orejas puntiagudas y los ojitos pequeños y claros que perforaban como los del diablo”12

La institucionalidad del ejército se constituye en una guerra de desgaste en la cual se intenta acabar con la guerrilla con cualquier clase de métodos, el fin justifica los medios, la guerra es larga y el ejército y su violencia necesarios:

esta es una guerra larga, fíjese bien teniente, una guerra larga. No se va a acabar hoy ni pasado mañana, porque guerrilleros va a haber siempre, y mientras no nos jodan, ahí vamos a estar nosotros también echando riata”13

No solo se justifica la existencia del ejército y su violencia, sino sus métodos, se adjura de los métodos civilizados, en la guerra solo existe el terror y hay que echar mano de eso para “pagarla” a toda costa:

ninguna guerrilla le puede al ejército nacional. Porque estamos dispuestos a todo. Si hay que acabar con todos, a todos nos los echamos. Esa es nuestra ventaja: que no tenemos ideales. Para nosotros solo existe la guerra. Y ganarla como sea. Ustedes se llenan la boca con igualdad, justicia, los derechos humanos y la democracia. Ustedes se llenan la boca con eso; nosotros nos limpiamos el culo”14

De esta forma se llega al gran tema de la novela; el asesinato de toda una aldea indígena por parte del teniente García y su escuadrón. Con esto se llega al paroxismo de la violencia institucional, al llegar a las poblaciones indígenas en las montañas, el ejercito dispara primero y luego pregunta, aquí es donde hace aparición las llamadas estrategias de tierra arrasada15, se destruye a toda la población con el fin de impedir que colaboren con la guerrilla sean o no de ella, la verdadera militancia no importa, se asesina a la población civil con el fin de crear un espacio libre de “subversivos” y más si la gente a la que se tiene que matar es un indígena. El proceso ya era algo natural, matar, quemar, todas las aldeas eran lo mismo:

Igual a todas pensó García cuando vio el humo de las casa en el claro de la vegetación”16

Una vez en la aldea empieza el interrogatorio, las preguntas, las revisiones en las listas negras que se daban en las bases, un nombre equivale a un muerto. El teniente García en su exilio en la selva muestra la misma pasividad frente a la muerte de un ser humano, que cuando estuvo en la cuidad viendo la toma de un cuartel revolucionario en la cuidad. Se sigue un plan en el cual se pregunta algo que se sabe incontestable, ya que muchos de los muertos ni siquiera tenían filiación por la guerrilla, así se justifica la muerte de los inocentes en una falsa filiación:

Ora me dicen-grito el sargento-ya vieron lo que les pasa a los subversivos...Ora me dicen quien está metido en la mierda, sino, nos los soplamos a todos. Se dirigió al grupo: No señores. Con rogar no segaña nada. Aquí o hablan o se mueren. Gente hay de sobra en el mundo y de la mierda no debe quedar pero ni la semilla, ¡pero ni la semilla!”17

Más adelante se narra la forma en cómo los mataron para no gastar plomo, la violencia en las imágenes narradas muestra el interés mismo del texto, ya que lo que se quiere mostrar es esta realidad de la historia de Guatemala, el asesinato, el genocidio a manos del estado:

Luego los mataron a todos. Con arma blanca, para no gastar plomo. Había un detalle que siempre la había llamado la atención al teniente García: la cantidad de sangre que tiene un cuerpo. Litros y litros. Al final, en la escuelita, se había formado una poza”18

Finalmente el discurso institucional en boca del instructor de la escuela militar de Guatemala genera el discurso definitivo que justifique el accionar salvaje y brutal del estado:

El buen médico extirpa el órgano infectado para que el cuerpo sano pueda vivir, decía el instructor del infierno Tojil. Nosotros somos los cirujanos de este país. Y si nosotros no se lo hacemos a ellos, ellos nos lo harán a nosotros. Así son los comunistas. ¡O ellos o nosotros!” 19

El crimen en contra de Armando Barnoya no se resuelve hasta el puro final del texto, mostrando su carácter supeditado al contexto, se resuelve después del viaje de García a la selva, después del genocidio, además el crimen no lo resuelve García, sino que la resolución le llega por otras fuentes. Además se muestra el carácter de parodia al género policiaco, ya que todos los datos en la pesquisa, lejos de ayudar lo que generan es confusión, y se demuestra la mayor importancia del contexto en cuanto a la historia como tal:

cuénteme como fue-pidió ya sin mucho interés. Le habían dicho tantas mentiras que la nueva versión podía ser una más. De toda esa historia lo único cierto eran la muerte, el exilio y la selva”20

Cruz de Olvido, la permanencia de la violencia en una época de aparente tranquilidad.

En el texto Cruz de olvido, el periodista costarricense Martín Rivas regresa al país después de haber estado participando en la revolución nicaragüense por diez años, propiamente regresa al país para asistir al funeral de su hijo que fue asesinado en el famoso crimen que se dio en Costa Rica en la cruz de Alajuelita. El relato se monta en las características de la novela neopoliciaca en la medida en que alrededor del crimen se gesta toda una argumentación y búsqueda de la verdad por parte de Martín Rivas, pero esta búsqueda se vuelve un pretexto para mostrar el contexto de una Centroamérica de postguerra, en donde las utopías del socialismo se acabaron, la revolución en Nicaragua llego a un lugar sin salida, y además en donde la violencia se mantiene en el ambiente como una lógica que se presenta como implacable y de la cual es imposible escapar.

El espacio de la novela se mueve entre las dos capitales de Costa Rica y Nicaragua, pues entre San José y Managua. Propiamente la capital nicaragüense se construye como un lugar en el cual las marcas de la violencia de la guerra no se borran, son marcas indelebles que quedaran en la conformación de la cuidad y de sus ciudadanos:

Eran las cinco de la tarde en Managua y la antigua cuidad de Somoza me pareció, como me había ocurrido en los peores años de la revolución, un mundo espectral, como si el polvo del terremoto de 20 años atrás y de la conflagración universal que seguíamos viviendo se hubiera vuelto a levantar y todo lo dejara en suspensión, envuelto en una asfixiante gasa de arena y calor infernal”21

El ambiente de violencia infernal de la revolución aun no se ha ido de Managua a pesar de la época de aparente calma. El recuerdo de Martín se convierte o se convertirá en un vehículo para la utilización de imágenes violentas que demuestran el espacio salvaje e insensible de antes y después de la guerra en todo el espacio centroamericano, sea en Nicaragua, El Salvador o en la mítica Costa Rica. De esta forma se narra la violencia como el ejército salvadoreño trataba a los prisioneros de guerra y más si estos prisioneros pertenecían al género femenino, esto en relación con la guerrillera salvadoreña Laura que era amante de Martín Rivas:

incontables violaciones y vejámenes…algún sargento hijueputa se apiadara de ella y la rematara con un tiro en la nuca justo antes de arrancarle los ojos y tirárselos a los perros”22

Por su parte ya en suelo costarricense la violencia se reproduce de la misma forma que en el resto de la región, el crimen mostrará que el supuesto de la Suiza centroamericana en donde no pasa nada no es cierta, la violencia es la misma y con el crimen de la cruz se demuestra:

Siete cuerpos estaban suspendidos desde distintos puntos de la cruz. Ninguno tenía cabeza y se encontraban desnudos, chamuscados con las palmas de las manos y de los pies quemados….tres mujeres y las tres habían sido visiblemente violadas y torturadas….una no tenía órganos genitales y otra más carecía de los dedos de la mano izquierda”23

Más adelante incluso se llega a sugerir la posibilidad de que un grupo de la contra nicaragüense o un grupo paramilitar estuvieran involucrados de alguna forma en la autoría del crimen, como mencione anteriormente con esto se desmonta la idea de Costa Rica como una arcadia centroamericana pacifica, desmilitarizada y democrática. La violencia se vive en el espacio territorial de Costa Rica como algo normal, tan normal para un “país de paz” que incluso el presidente de la republica al que se le denomina en el texto como el procónsul, ejecuta la violencia de manera brutal y terrible en varias formas. Lo anterior tiene su punto álgido cuando el procónsul decide ir a cazar travestis en un parque de San José, esta imagen de la caza de travestis se convertirá en un paralelismo con el conflicto en Nicaragua, demostrando que en Costa Rica no hubo una guerra declarada, pero si se maneja las mismas dosis de violencia que en cualquier país en guerra y más si esta violencia la reproduce un miembro gobierno:

El chofer encendió las luces largas y numerosos carros de la policía cayeron sobre el lugar. Se produjo la desbandada general, pero algunos de los travestidos quedaron presos en el círculo de luz, dominados por el terror.

-puta ¡no seas tan cabrón! -Grite sin remedio

Pero el procónsul me miro sin expresión alguna. De los carros policiales que estaban junto a nosotros salieron algunos hombres uniformados con batones largos y comenzaron a reventar a aquellos infelices.

-¿Cómo te preocupas por unos hijoeputas playos?-me dijo el procónsul con la mirada perdida. Y añadió:

- ¡a ver si se curan esos cabrones y se hacen hombres!24

La violencia llega a tal punto que no solo los humillan y los golpean sino que los agreden sexualmente de forma grotesca con armas punzocortantes:

El chofer, los guardaespaldas y el propio procónsul se bajaron del vehículo rápidamente y volvieron con unos chuzos ensangrentados. Me imagine lo que había ocurrido. Uno de los escoltas me miró con ironía.

-¿no es que les gusta que se los metan por ahí?”25

Toda esta violencia se desarrolla en el espacio de la ciudad de San José, lugar que exuda violencia, un lugar donde el crimen se da como moneda corriente, el espacio es agresivo, peligroso. La capital funcionara como una metonimia, el todo por la parte, la cuidad de San José como la totalidad de Costa Rica. Si en la capital hay crímenes, en el resto del país por igual. La frase con la cual en el texto se ironiza sobre el supuesto quietismo del país; “en Costa Rica no pasa nada desde el big-bang” se deconstruye, ya que se observa que en realidad si pasan cosas, violencia, desorden administrativo, negligencia institucional entre otras cosas serán parte del funcionamiento de la sociedad y del estado costarricense.

Violencia, impunidad, silencio se transmutan alrededor del crimen de la cruz de Alajuelita, la mirada de un desencantado que regresa a su patria, regreso marcado por la pérdida de un hijo al que nunca conoció al igual que a su país, permite ver toda esta amalgama de características vistas y vividas en ese regreso a la patria. El texto así de configura como una revisión a nuestro discurso de fuera de fronteras que permite ver que en Costa Rica ha pasado mucho desde el big-bang.

Conclusiones.

El género neopolicial en Centroamérica se sirve del estilo del thriller policial clásico y como este se construye alrededor de un crimen y la figura de un detective que lo resuelve, pero lo hace de una manera diferente, ya que el crimen en sí y la resolución de este, no tiene importancia tanto como si la tiene el contexto en el cual los textos se ubican. Así la construcción del detective se dará desde la caracterización de un anti-héroe, un sujeto que estará condicionado por el contexto en el que se desarrolla.

En las tres novelas de las cuales nos servimos para la realización de este escrito, se demuestra esto. Lo que va a interesar en ellas no será la resolución del crimen como tal, ya que muchas veces este se resuelve sin la mediación de la figura del investigador o del personaje que ahonda en el caso, sino lo que va a importar es el contexto socio histórico que le da cuerpo a la narración. La importancia del desarrollo de este subgénero, como ya mencione es la posibilidad de mostrar la problemática de la región. El contexto de la violencia es el escenario clave en las tres novelas.

El espacio centroamericano queda atrapado en los tres textos; Salvador, Guatemala, Costa Rica y Nicaragua estarán supeditados o vivirán en un ambiente de violencia, sea este en el momento de las guerras civiles o tiempo después. El problema de los desmovilizados, las guerras civiles, la violencia de estado, el narcotráfico, la corrupción, la impunidad, el desencanto, encontrarán un eco en estas novelas y en el subgénero neopolicial, presentándose este último el más idóneo para el abordaje de todos estos problemas que debe y deberá asumir la región.





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1 Julia Kristeva. El texto en la novela. Barcelona, Editorial Lumen, 1981.

2 Demetrio Estébanez Calderón. Diccionario de términos literarios. Madrid, Alianza editorial, 1996. Pág.160-164.

3 Ibídem

4 Eugenia Revueltas, “La novela policiaca en México y en Cuba”. Cuadernos Americanos

1 1987: 102-120.

5 Patricia Varas. Belascoaran y Heredia: detectives postcoloniales. http. //www.lehman.cuny.edu/ciberletras/ tomado el 30 de junio del 2012.

6 Emiliano Coello Gutiérrez. Variantes del género negro en la literatura centroamericana actual. Universidad de Poitiers, Francia.

7 Horacio Castellanos Moya. El arma en el hombre. 2001, México D.F. Tusquets. Pág. 66

8Ibídem

9 Ibídem pág.9

10 Ibídem pág. 12

11 Ibídem pág. 39

12 Dante Liano. El hombre de Montserrat. 1994. Editorial Aldus. Pág. 16

13 Ibídem pág. 113.

14 Ibídem pág. 103.

15 En un inicio la estrategia de la "tierra arrasada" funcionaba como una estrategia militar que se basaba en devastar los campos de manera que el enemigo no pudiera encontrar alimento para sus hombres o caballos. No se necesitaba adelantos tecnológicos, ni capacitación especializada, ni una gran base industrial para llevar a cabo esta estrategia, solamente la firme determinación de vencer al enemigo a toda costa. Esta estrategia en el contexto de las guerras en Centroamérica se transformó o tomó la forma de genocidio en contra de las poblaciones locales, sobre todo las poblaciones indígenas de las zonas montañosas. Una de las más terribles de estas incursiones fue la que el batallón salvadoreño Atlacatl llevo a cabo los días 10, 11,12 de Diciembre de 1981 en las localidades de El Mozote, La Joya, y Los Toriles.

16 Dante Liano. El hombre de Montserrat. 1994. Editorial Aldus. Pág. 115.

17. Ibídem pág. 117.

18 Ibídem.

19 Ibídem.

20 Ibídem pág. 133.

21 Carlos Cortés. Cruz de olvido. 1998, México. Editorial Alfaguara. Pág. 14.

22 Ibídem Pág. 34.

23 Ibídem Pág. 40.

24 Ibídem Pág. 77

25 Ibídem.

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