Algunas reflexiones críticas sobre Niebla de Unamuno (Mario J. Valdés)






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fecha de publicación01.07.2015
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Algunas reflexiones críticas sobre Niebla de Unamuno (Mario J.Valdés)


Niebla – Miguel de Unamuno
¿Qué es Niebla?

Niebla es un juego de espejos, un laberinto de apariencias y simulacro. Este laberinto est­á compuesto de cinco círculos concéntricos, cada uno incorporando al anterior y cambiándolo hasta que terminamos en un callejón sin salida ante la entidad literaria del perro Orfeo, es decir, el círculo más amplio del laberinto es el más arbitrario y el más distante de toda verosimiltud. Leer este texto es jugar el juego del laberinto, de los espejismos donde lo más real se convierte en lo más irreal y el final del juego es el principio.

Los cinco círculos concéntricos son los siguiente:

  1. La realidad textual de quien escribe (consta del prólogo y postprólogo)

  2. La realidad textual del protagonista en la narrativa (comprende del capítulo I al VII)

  3. La realidad textual de los personajes como entes de ficción (engloba los capítulos VIII a XXX)

  4. La realidad textual del protagonista ante el que escribe (abarca los capitulos XXXI a XXXIII)

  5. La realidad textual del protagonista y el que escribe ante el lector (contituida por el epílogo)


El primer círculo. La realdidad textual de quien escribe

Niebla empieza con un juego de palabras con doble sentido que se reliazan en los comentarios que hace el prologuista sobre el autor que le ha incitado a escribir. El prologuista toma una posición de inferior rebelde ante el autor todopoderoso.

A continuación el prologuista empieza a desarrollar el tema del primer círculo ¿cuál es la realdida textual de quien narra? Puesto que Augusto Pérez será el protagonista del texto que sigue y éste fue amigo del prologuista a quien Unamuno ha encargado el deber de presenta el libro, es de suponer que Niebla es una biografía que narra la misteriosa nuerte de un hombre conocido por ambos. Unamuno y Victor Goti. Pero aún antes de terminar la primera oración el prologuista nos lanza otro concepto: “porque los deseos del señor Unamuno son para m­í mandatos en la más genuina acepción de este vocablo”. Una breve consulta al diccionario demuenstra que el vocablo mandato tiene dos acepciones igualmente válidas. Mandato puede ser a) orden b) licencia para operar de determinada manera. En otras palabras, el vocablo mandato puede significar sentidos opuestos y en este lugar significa los dos. Víctor Gori tiene orden de escribir el prólogo y a la vez tiene licencia para hacerlo a su modo que se revela parodía del ensayo corto de Unamuno.

E lprimer párrafo termína con otro juego de palabras. Según Victor Goti tanto a él como a Unamuno les hace falta “eso que los psicólogos llaman libre albedrío”. Si sólo Víctor Goti careciera de libre albedrío no habría problema pues fácilmente comprenderíamos que Unamuno domina a Goti, pero si ambos, Unamuno y Goti, están en la misma situación ¿a quién nos podemos atener? Unamuno, autor conocido, catedrático de Salamanca, y Víctor Goti, están en la misma situación existencial en cuanto al problema central para el lector del texto de determinar autonimía y dependencia de los narradores.

Con el segundo párrafo se nos anticipa la lucha que marcará las relaciones entre el prologuista Augusto Pérez y su narrador. Es una lucha sin piedad por el poder de parte del narrador y por la autonomía (y, por tanto, la libertad) de parte del protagonista. Por ahora Víctor Goti nos informa que él y Unamuno han decidido invertir la costumbre de pedir a un autod conocido escribir un prólogo para un autor desconocido.

La mayor parte del prólogo consiste en una parodia de los ensayos breves de Unamuno., Es una parodia que toma como enfoque la parodia que hizo Cervantes de las novelas de caballería en el Quijote.

La autoparodia de Unamuno sirve para separar al autor implícito textual del autor histórico. Es decir, hacer patente lo que existe en toda obra literaria, que el hombre que escribe va creando un altre-ego propio con su propia personalidad al paso que progresa el conocimiento del texto literario. La importancia de reconocer a este ente hecho en su nombre por el escritor mismo y dentro del propio texto está en que se rompe de modo irreparable la ilusión de verosimiltud.
Segundo Círculo (del capítulo I a VII). La realidad textual del protagonista en la narrativa.

El protagonista es presentado po un narrador, que también muestra su propia personalidad, y además de ser objeto del comentario del narrador, el protagonista se presenta a sí mismo a través de su flujo de conciencia, sus monólogos interiores y sus monodiálogos con el perro Orfeo.

Augusto Pérez pasa a través de tres situaciones existenciales en los siete capítulos que lo lleva hacia un segundo nacimiento. Estas situaciones lo ayudan a salir del ensimismamiento radical en que se encuentra al principio de la obra.

Esta es la primera situación y hemos de notar que el narrador presenta a Augusto con desprecio mientras Augusto divaga en su flujo de conciencia con libre asociación de imágenes y palabras.

La segunda situación se crea al salir Augusto parcialmente de su ensimismamiento. Ahora puede dialogar con otro personajes pero con largas divagaciones de monólogo interior en su mundo semi-cerrado.

La tercera situación hace empezar lo que será el orden futuro del interior y exterior de Augusto Pérez. Por primera vez puede entablar diaálogo con otro y escucharle sin divagar o distraerse como él dice. Y de mayor importancia para su desarrollo es su nueva capacidad de exterioriza sus pensamientos íntimos de forma ordenada y esto lo logra en sus monodiálogos con Orfeo en el capítulo VII.

El primer párrafo presenta a Augusto, pero non con una descripción de su aspecto fisiológico sino con una imagen de su postura extravagante. El narrador ridiculiza a Augusto desde la primera palabra; jugando con su nombre hace alusión a una estatua de César Augusto tomando posesión del mundo romano. Pero lo que más daño hace es la reducción de lo sublime a lo absurdo. Así queda reducido Augusto por el narrador a un esteta absurdo, extravagante y que hace el ridículo.

Con el segundo párrafo se presenta Augusto Pérez a través de sus pensamientos con cierta independencia del narrador. En este primer monólogo interior Augusto demuestra tener conocimiento de ideas de la mística neoplatónica que sólo mantiene que lo concreto es la apariencia imperfecta de su forma perfecta que reside en Dios, sino que el uso de las cosas las liga a su estado material imperfecto mientras que su contemplción nos acerca a su forma espiritual.

Augusto liga lo que va observando con su flujo de conciencia en una prosa marcada por el mismo ritmo paseante. Las cosas concretas aparecen espontáneamente en el momento en que Augusto las observa, para luego divagar sobre ellas en una cadena de asociaciones completamente suyas.

La situación de ensimismamiento extremo se demuestra claramente con el primer diálogo del texto. Al leer el diálogo de Augusto con la portera, Margarita, nos damos cuenta de que aquí tampoco encontraemos una construcción verbal de conflicto exterior sino una exposición má de la personalidad íntima de Augusto Pérez. Debemos tener en cuenta que el monólogo interior es el complemento necesario del diálogo en esta obra. El diálogo es el vehículo principal para exteriorizar el conflicto íntimo de Augusto. Así, el desarrollo del diálogo desde este primer encuentro con la porterea hasta la entrevista con Unamuno sirve como índice del desarrollo del personaje en su vía desde el mundo cerrado del ensimismamiento hasta el abierto del intercambio en diálogo. El juego entre monólogo interior y el diálogo demostrará por contraste y oposición de perspectivas, el estado de conciencia interior y exterior.

El segundo capítulo otra vez nos ofrece el flujo de conciencia de Augusto Pérez pero en contraste con sus divagaciones mentales del primer capítulo aquí empieza con su imagen propia y personal de Eugenia y termina con la certeza absoluta de que Eugenia es otra, es distinta, no es su yo, es otro ser.

En el tercer capítulo sucede sólo unas horas después de la salida de Augusto de su casa en el primer capítulo. Se nota un cambio ligero; el diálogo con su amigo Víctor Goti tiene más sentido de comunicación que en los anteriores. El monólogo interior sigue dominando el habla de Augusto, es decir, divaga en su cadena de libre asociación lo cual interfiere marcadamente sobre sus esfuerzos por comunicarse con el prójimo.

El cuarto capítulo repita la situación del tercero, pero ahora está Augusto en casa con su criado Domingo. Con este capítulo termina el primer día de Niebla y se empieza a notar que Augusto está cambiando. Está ante una situación de rápido cambio psicológico.

El segundo día de Niebla empieza con el capítulo V. El narrador informa sobre el sueño de Augusto. En este capítulo el narrador informa sobre la vida pasada de Augusto con su madre, dando el fondo de conocimiento interno necesario para poder entender a Augusto.

El incidente más importante del capítulo cinco es el encuentro con el perro Orfeo. Desde ese momento el perro será el confidente de Augusto y sus monólogos interiore se convertirán en monodiálogos con el perro. Al exteriorizarse el monólogo interior en monodiálogo también cobra forma y se encautiza en un proceso de razonamento. Si el capítulo V ha sido de transición para Augusto, los capítulos VI y VII representan la situación nueva en que Augusto puede entablar diálogo sin trabas con los otros personajers, mantiene su monólogo interior constante de observador de la vida y empieza a formular ideas complejas en sus monodiálogos con Orfeo.
Tercer Círculo (del capítulo VIII al XXX). La realidad textual de los personajes como entes de ficción.

El tercer círculo concéntrico de los cinco que forman Niebla es el central y el más extenso. El argumento nos lleva desde la visita de Augusto a casa de Eugenia donde se hace la presentación de los futuros novios hasta la traición y burla de Augusto por su novia días antes de la boda. En estas páginas tenemos un desfile de personajes que sirven de consejeros, amigos, confidentes, amantes o simplemente encuentros que facilitan el diaálogo. A través de esta sucesión de situaciones para los dialogantes lo que se teje con fina elaboración es la realidad textual de Augusto Pérez. Esta realidad textual está basada en dos textos cuya parodia crea un mundo explícitamente auto-referencial, un mundo de retórica y de símbolos. Estos dos textos son La Celestina y el Don Quijote.

De la Celestina Augusto comparte las caracteristicas del protagonista Calixto. Calito es un galán apuesto y de mundo, un loco enamorado aferrado a la seducción de malibea. Augusto es un esteta perdido en su propia niebla de inacción, sin experiencia alguna, habiendo estado atado a la madre hasta la muerte de ésta, y ahora al sentirse atraído por las mujeres se demuestra completamente impotente. La impotencia sexual del presunto seductor es la parodía perfecta del galán atrevido que enamora a Malibea.

A diario sale Augusto de su casa en busca de sí mismo. Aproximadamente transcurre un mes desde que Augusto entra en casa de Eugenia hasta que el desgraciado y traicionado sale por última vez a la entrevista fatal con su autor. Día por día Augusto lucha frenéticamente por descubrir su yo y por lo tanto es sentido de su existencia. Don Quijote salió de su casa en viajes largos buscando imitar las aventuras de sus modelos textuales, pero lo que encuentra es que su imitación se ha convertido en un texto original. La estructura de Niebla está cuidadosamente elaborada en imitación del texto de Don Quijote y también logra el mismo fin: la imitación se convierte en texto original.

Algunos ejemplos:

Uno de los temas centrales del desarrollo de la personalidad de Augusto es su impotencia sexual.

Sancho es incapaz de entender la casta devoción de Don Quijote, le recomienda que se case con la princesa Micomicona y luego quedando libre amancebarse con Dulcinea. La separación de amor y sexualidad que marca Unamuno en su comentario se señala a través de Niebla como la separación de cuerpo y alma.

Así como Cervantes en el Quijote utiliza el recurso de duplicación interior intercalando historias como las de Grisóstomo, del Cautivo y del Curioso Impertinente , también en Niebla tenemos una duplicación interior cuando Víctor anuncia que escribe una novela y se implica que es la novela que se está leyendo.

Para el capítulo XXV la duplilcación interior modelada en el Quijote ya ha tenido su efecto subversivo de hinchar la realidad textual a expensas de la realidad verosímil. Y en este lugar se emplea otro recurso cervantino, el de la intervención directa del narrador. Recordemos que en el Quijote no solamente tenemos la intervención del narrador sino también la del historiador oscuro y distante: Cid Hamete Benengeli. En Niebla hablan los personajes acerca de su realidad.

Con la intervención del narrador en el capítulo XXV Unamuno ha terminado la parodia de Don Quijote y ahora prepara el terreno para el cuarto círculo que elabora la estética de la literatura como creación del lector.Finalmente en el capítulo XXX el sentido más profundo del ser ente de ficción se expone en el diálogo que será el último entre Augusto y Víctor.

La verdad que tiene que descubrir Augustoes que él como ente de ficción, no es más que una ausencia en espera del lector que le dará presencia al leer el texto. En estas páginas se completa la terrible verdad de Augusto y sólo falta que él mismo comprenda en toda su plenitud y todas sus dimensiones creativas, la verdad de ser una ausencia en espera de la lectura que le dará una presencia diferente cada vez que se actualice el texto como lectura.
Cuarto círculo (del capítulo XXXI al XXXIII). La realidad textual del protagonista ante el que escribe.

En el capítulo XXXI hay un cambio en la voz narrativa: en vez de la tercera persona que se ha utilizado hasta aquí se utiliza ahora la primera persona. La voz narrativa se identifica ahora como el autor de este relato y en seguida describe cómo es que Augusto Pérez, después de leer un esnayo de Unamuno, emprendió el viaje hacia Salamanca para conversar con el célebre autor antes de suicidarse.

Como lectores estamos ante un cambio profundo que trasformará la naturaleza del texto. Tradicionalemente suponemos que las relaciones entre el autor, el personaje y el lector están bien establecidas sin posibilidad de confusión o cambio. En forma esquemática se explica así: el autor es el creador-productor; el personaje es parte del producto con las limitaciones puestas por el creador, y el lector es el consumidor pasivo del producto. En esta novela Unamuno nos niega la validez de estas suposiciones tradicionales y propone las siguientes: el autor es el medio que produce el texto inicialmente, pero esta producción es parcial, inacabada, deficiente. El autor rinde todo control sobre su creación al entregárserla al lector. Ha habido una relación dialéctica entre el escritor y el lenguaje en el acto de producir el texto inicial, pero una vez entregado al lector surge otra relación, también de producción, pero esta vez entre el texto y ellector que actualiza la realidad potencial con su lectura. El resultado de la primera relación dialéctica es el texto primario. El resultado de la segunda relación dialéctica es le texto realizado.
Graficamente podemos exponer teorías de la novela en la forma siguiente:

  1. Teoria mimética de la narración

Productor Producto Consumidor

Autor Texto Lector

(Personajes en su mundo narrativo)


  1. Teoría dialéctica de la narración

Plano productor: Escritor Lenguaje



Texto primario
Plano receptor: Lector Texto



Texto actualizado
Para reducir la idea mimética de la narración a truco profesional, Unamuno se vio obligado a romper las divisiones rígidas que existen entre autor, texto y lector. Unamuno empieza la tarea confundiendo la dimensión del autor con la del personaje. Augusto Pérez no solamente opera en la dimensión del mundo de los otros personajes sino también en la de Unamuno en Salamanca en su despacho.librería de la casa rectoral. Y desde la dimensión biográfica es de otros textos conocidos; pero aun así opera dentro de la narración como otro personaje más. Concretamente se han violado los límites de la mimética. Falta que Unamuno exponga el plano receptor para poder superar la mimética hasta aquí solamente burlada.

La narración en primera persona pasa al diálogo, y con esto empieza un juego de palabras que constantemente pone en relieve el doble plano de producción: el del escritor y el del lector.

Este doble plano permite al personaje de pasar de ser mero entre de ficción a tener plena conciencia de su estado ontológico como lectura nuestra.
Quinto círculo, epílogo. La realidad textual del protagonista y el que escribe ante el lector.

El último círculo de Niebla que consiste del la “Oración fúnebre por modo de epílogo” presenta una situación desconcertante: ¿cuál debe ser la presunta realidad de la narración de un perro?

En esta última parte se usa el plural en el doble sentido de sta convención literaria y la situación actual de la lectura que es que el narrador actúa en colaboración con el lector. El nombre del perro ahora recuerda el mito griego ya que Orfeo emprende su búsqueda del alma perdida del amo. El papel del perro en nada menos que fijar en el lector el poder re-creativo que ejerce y que le ha dado la realidad a Augusto, una realidad que consiste en la lectura y relectura de su nivola en el teatro de la imaginación.

Distingamos entre dos aspectos fundamentales del ser en le mundo según Unamuno: primero, tenemos a la persona que consiste de la participación y actuación social que caracteriza la vida pública de cada uno; segundo insiste en la necesidad de identidad y unidad del individuo que le separa del otro y le determina su yo. El dominio de la razón es el de la persona y el uso de sus facultades racionales es lo que le permite funcionar con cierta seguridad dentro de la comunidad de personas. Pero a la vez llevamos dentro cada uno el dominio irracional del individuo. Tenemos que creer en una estructura mas allá de la experiencia vital para no sucumbir a la desesperación de desaparecer entre la inmensa totalidad. En esta última parte de Niebla se pone en relieve que Augusto ha marchado a través de las páginas anteriores en busca del ser, primero descubriendo su persona al tener que compartir el mundo con Eugenia; más tarde, debido al dolor y al desengaño que sufre descubre su yo. Pero ahora en estas páginas se puntualiza que todo ha sido y es merced a la colaboración entre el lector y el texto.

“No hay más diálogo verdadero que el diálogo que entablas contigo mismo, y este diálogo sólo puedes entablarlo estando a solas. En la soledad, y sólo en la soledad, puedes conocerte a ti mismo como prójimo; y mientras no te conozcas a ti mismo como a prójimo, no podrás llegar a ver en tus prójimos otros yos. Si quiere aprender a amar a los otros, recójete en ti mismo.”

Unamuno considera al pensamiento como proceso que se realiza en la expresión del lenguaje. Cada oyente o lector del lenguaje tiene que rellenar los huecos de la palabra escrita, pero este complemento viene del punto de vista del lector y no del escritor, el lector completa lo que falta basándose en su propia experiencia y su imaginación.



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