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fecha de publicación30.06.2015
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MEDIO IRONMAN DE LISBOA

El año pasado estaba inscrita, pero no pudo ser por la lesión de rodilla, no llegábamos. Este año ni me lo planteé, pensaba hacer Peñíscola, pero, cosas de la vida, coincidía con otro evento importante y lo tuve que cambiar. ¿Qué había después? ¡¡Lisboa!! Tenía que ser Lisboa.

En principio íbamos a ir media familia, pero tampoco pudo ser y de pronto me vi sola, pero aun así, pensaba ir. Al final, lié a mi hermana,que como es la mejor hermana del mundo, se vino de Sanlúcar a Madrid, para meterse mil trescientos kilómetros conmigo en el coche y una paliza importante en Lisboa.

El miércoles, último trotecillo, ocho kilómetros muy tranquilos en los que no termino de estar cómoda, no estoy a gusto con las zapatillas y no lo entiendo, no me hacían daño, ni nada, me iban de lujo. Por la noche veo el porqué, el dedo gordo del pie derecho está muy hinchado e infectado y la uña está morada. ¡¡Pánico!! No puede ser… Pero es, va a haber que amoldarse, porque el dedo está como está.

Salimos el jueves por la mañana, sin prisa, sin estrés, casia mediodía, ya llegaríamos… Yo con un sueño terrible, por más coca cola que bebía, no se quitaba, después de comer ya no podía más y tuvimos que parar a dormir un ratín, dentro del coche y debajo de un árbol. Veinte minutos en los que se me quitó el sueño, pero me clavé el freno de mano, la palanca de cambios, la rodilla de mi hermana…


Seguimos para Lisboa con el pie protestando cada vez más, pinchazo tras pinchazo y yo cada vez más preocupada. No me lo pienso mucho y paro en Badajoz a comprar antibiótico, si hay que matar moscas a cañonazos, se matan, pero este dedo hay que arreglarlo, aunque sea un poco…


Pilar me manda una receta escaneada, compro Augmentine, me tomo la pirula y sigo caminito de Lisboa.

Me ha dicho el míster que entre por el puente Vasco de Gama, que no tire para el centro, que la cago. ¿Para dónde tiro? Pues para el centro, pero porque meto mal la dirección en el GPS. Después de dar vueltas durante más de media hora, comerme un atasco importante y morirme de ganas de hacer pis, consigo llegar al hotel.

Subimos las cosas y damos una vuelta, no tengo ni idea de dónde está la Feria, ni de dónde se recogen los dorsales. Nada, no lo encontramos y ya es tarde, así que vuelta al hotel, cenita y a la cama. Mañana será otro día.

Pomadita en el dedo y a dormir. Me duele, me duele cada vez más…


Amanece y estoy de los nervios, mi hermana no lo entiende, dice que por qué me pongo nerviosa si no voy a ganar. Se ríe y me sigue. Nos equivocamos y vamos por la Expo en sentido contrario, no hay nada, ni Feria, ni gente con dorsales,ni bicis… Preguntamos y nadie sabe nada, hasta que por fin un chico inglés que va corriendo, nos dice que el árbol a la derecha.

¡Por fin! Firmo una hojita donde se exime a la organización de cualquier responsabilidad si nos pasa algo (lo cual no entiendo, porque yo he pagado la inscripción) y a otro sitio a recoger el dorsal.

Vuelvo a la Feria a ver si me entero de los recorridos, pero por más que miro el mapita, no termino de ver la natación. La primera vuelta está clara, pero la segunda no, hay un tramo donde se va como en diagonal, pero no sé entre qué boyas hay que pasar, no lo veo… Y luego se pasa de largo la salida y se da la vuelta para salir por la rampa, ¿pero por dónde?

En el hotel me encuentro a Macu , a Ana y a su hermano, ¡sorpresón! Ellas hacen el Olímpico y el hermano de Ana el Half.

Hay que dejar las cosas por la tarde, así que coloco todo en su sitio y voy con mi hermana a la zona de transición. Control de material, todo en su sitio menos los bidones, que decido llevarlos por la mañana con agua fresquita. Ya empiezan las mariposillas a hacer de las suyas.

Berri me ha dicho que nade el viernes, que pruebe el agua. No me apetece mucho, pero le hago caso. Neopreno puesto y al agua patos. Está fría y salada y para qué nos vamos a engañar… ¡Bastante sucia! Empiezo a estornudar como una loca, la alergia… Me da igual que sea en piscina, o en aguas abiertas,siempre acabo estornudando si no llevo una pinza. Nado un rato y pregunto por la segunda vuelta de la natación, pero sigo sin enterarme.

Vuelta al hotel, ducha rápida y al briefing. Nos cuentan que el recorrido de la bici ha cambiado, que hay que subir a un puente antes de tirar para el Campo de la Naciones, para así hacer los 90 kilómetros.

Sabemos que está prohibido el drafting, pero nos lo recuerdan, “podéis hacer la carrera justa o injusta, esperamos que la hagáis justa. Nosotros vamos a hacerlo. Primera tarjeta, 5 minutos. Segunda tarjeta, 10 minutos y tercera, descalificación”.

Nos explican la natación y yo como sigo sin verla, pregunto. Nada, que no hay manera, no me entero. Ya me da vergüenza preguntar más.

Macu me hace un dibujito y parece que ya sí, que sé por dónde hay que dar la segunda vuelta e ir a la salida.

Cena mágica de arroz blanco con huevos fritos y a dormir.

El neopreno sigue mojado, cruzo los dedos para que se seque,pero no sé yo…


A las 4:30 suena el despertador, desayuno, tatoo en el brazo y en la pierna, ropa puesta. ¡El neopreno sigue húmedo!

Antes de las 6 estoy bajando en el ascensor con un chico, me mira, sonríe y me dice, “¿pero qué hacemos aquí a estas horas y así vestidos con el fresquete que hace?” Sonrío también y le contesto, “¡¡¡disfrutar!!!” Carcajada y vamos juntos charlando hasta la zona de salida.

Dejo los bidones en la bici, compruebo que todo está en su sitio y me voy con Macu, Ana y su hermano.

Empieza a amanecer, es todo un espectáculo. El sol asoma por el horizonte, rojo y enorme, entre unas nubes. Me quedo mirándolo y por un momento, desconecto de cualquier otra cosa. Esimpresionante.

Vuelta a la realidad, me pongo el neopreno que sigue húmedo y empiezo a tiritar, hace frío a la sombra, pero al sol con el neopreno puesto, te torras.

Objetivo del Half, hacer mejor marca personal, tengo 6 horas y 34 minutos en el Astromad.

Macu y Ana empiezan a las 7:30 y nosotros a las 8. No paramos de hablar, me cuenta los Ironman que lleva y que es muy bueno nadando,cuando me quiero dar cuenta, estamos dentro del agua preparados para salir. Miro para atrás y horror, ¡¡¡estoy en primera línea!!! Debo de tener como a 100 tíos detrás, ni intento recular, ya no hay tiempo… Bocinazo de salida y me empiezan a llover tortas y patadas por todas partes. Sorprendentemente, no me agobio y me pongo a nadar, ya pararán los bofetones… Pero no paran, me pasan dos por encima y trago agua, muuucha agua salada, pero sigo nadando en dirección al puente, lo alcanzo en menos de lo que pienso, bien pegada a la boya, sin perder un metro. He adelantado a bastante gente, alucino…


Vuelta y voy en dirección al giro que no sé hacer, miro a losdemás y parece que me oriento, sí, no hay que llegar a las boyas de salida,giramos en diagonal y otra vez en dirección al puente. No me lo creo, peroestoy disfrutando. Nado y miro al cielo, lleno de nubes que se mueven y algunaque otra gaviota. Sigo nadando, paso delargo la salida, vuelta para atrás en la boya naranja y a correr.

Acabo de hacer la natación de mi vida, sin agobios, sin nervios y sin salir pedo del agua.

Sonrío cuando piso tierra firme, no me lo creo… Más que sonreír, voy muerta de risa.

Me pongo el casco y me lío con el neopreno que no sale, ¡¡nunca sale!! Lo piso y casi me mato, mejor me siento y tiro de él, noooo saleeeee. Me quito el chip, me quito el Garmin, me empiezo a mosquear, consigo quitármelo y lo tiro en la cesta mosqueada, ¡¡se me está yendo mucho tiempo!! Me pongo las medias y el chip encima. Al ponerme las zapatillas, veo las estrellas, me duele muchísimo el dedo.

Garmin, zapas, gafas, dorsal y mientras me como medio plátano, voy hacia la salida de la transición.

La primera parte es en un suelo adoquinado y lleno de agujeros. Nos han dicho que tengamos cuidado, que vayamos despacio, que no sólo no vamos a ganar ahí la carrera, si no que la podemos perder. Veo doble porque la bici está botando. Por fin salgo de esa zona y enfilo hacia la autopista.

Hace frío y estoy chorreando, pero el frío me dura veinte minutos escasos. Paso por delante del hotel, por debajo de un puente, rotonda para adelante, ¿y qué veo a mi derecha? ¡¡¡El Tajo!!! La desembocadura del Tajo, qué extraña relación la mía con este río, no quiero ni verlo y sin embargo, me relaja. Bueno, me relaja hasta que llego a la parte de arriba, que no es que huela a cacota, o a abono… ¡¡Huele a mierda!! Pero a mierda, mierda, me entran unas poquitas de náuseas y aprieto para que pase rápido ese tramo. Primera subida que no me espero, porque pensaba que la bici era llana, ¡¡de llana nada!! Doy la vuelta y vuelo, bajada a cascoporro, con alguna subidita fácil. Ahí está la parte del puente por donde nos han dicho que nos desviaban para que saliesen los 90 kilómetros. Alucino en colores, pero hay gente que pasa entre los conos y va para abajo sin llegar hasta el final.

Bueno, yo a lo mío, se engañan ellos solos…


Estoy terminando los primeros 22 kilómetros y al pasar por el hotel, veo a mi hermana, me grita y subidón total. Tiro mi bidón de agua vacío y cojo uno nuevo. Doy la vuelta para ir a por la segunda vuelta y algo no va bien, noto las piernas flojuchas, pienso que es demasiado pronto para tomarme un gel, pero me lo tomo y me hace efecto, de pronto me siento fuerte y pedaleoc on fuerza. Al ratito, primera barrita.

Empieza a hacer un airecillo gracioso, que molesta un poquito, no demasiado, pero no me gusta, me mosquea…


Sonrío mirando al Tajo y pienso que el río en el que no me ahogué yo que sé por qué, se está muriendo… Una tontería de pensamiento, pero hasta los ríos se mueren… Lo veo entre los juncos, unos juncos altísimos. El paisaje es extraño, tenía razón el míster, no es bonito, es curioso.

A la derecha, la desembocadura del Tajo, que asoma entre juncos y arbolitos y a mi izquierda, un montón de contenedores descoloridos. Más adelante, casitas de colores y alguna hecha de trozos de hojalata.

Doy la vuelta y me dobla una bici, me grita el chico que está encima, “¡¡vamooos Almuuu!! ¡¡ Y disfruta!!” Jajaja, es el chico del ascensor, nos miramos y nos reímos.

Tercera vuelta y el airecillo gracioso, empieza a ser porculero, pero me siento con fuerzas. Estoy comiendo y bebiendo bien, me encuentro de lujo.

A lo largo del recorrido, se han formado pelotones, también grupitos y gente que va de dos en dos y de tres en tres, está prohibido, pero les da igual.

De pronto, me veo metida en un pelotón, me asusto, miro para atrás y veo la moto de un juez, tengo 15 segundos para salir y lo hago. Me voy hacia la izquierda y sigo sola. El juez no los sanciona…


Me empiezo a hacer un pis muy grande, pero no sé dónde parar.De pronto veo que sale “algo” del chico que va delante, ¿está tirando agua? Nooo, se está haciendo pis encima, ¡¡que me da!! Me echo para el otro lado y alucino viéndolo, será lo más normal del mundo, pero a mí me choca.

El dedo cada vez me duele más.

Cuarta vuelta y el aire porculero, empieza a ser bastante joputa. Me cuesta un poquito la última subida, pero sigo con fuerzas.

Pienso en bajar el ritmo y reservar, pero no, no lo hago porque escucho una vocecita en mi cabeza, que me dice que soy “muy ciclista” y sigo apretando.

Me hago muchísimo pis, o paro o me da algo.

Kilómetro 85. Veo una rotonda llena de amapolas y margaritas, ¡pues va a ser ahí! Paro y tiro literalmente la bici. El chico que va detrás frena y me pregunta que si me pasa algo, le digo que parada técnica, sonríe, me dice que mejor ahí, que hay que aprovechar y sigue. Me escondo detrás de un arbusto, rodeada de colorines.

Pipí rápido, bajo de la rotonda, cojo la bici y en nada estoy entrando otra vez en el adoquinado.

Me he comido unas cuatro barritas y tres geles y bebido cuatro bidones de agua y uno de sales.

Entro en la transición, me bajo de la bici y vuelvo a ver las estrellas al pisar el suelo. Quitarme las zapatillas, es un gustazo, las de correr no son tan duras y el dedo protesta menos.

Objetivo de la carrera a pie, no andar.

Me encuentro increíblemente entera, empiezo a correr y sorprendentemente, soy capaz de llevar un ritmo de 5:33 sin problemas.

Tenía previsto tomarme un gel en el kilómetro diez o así, pero… ¡¡Se me han olvidado en la bici!! Estaba saliendo todo demasiado bien. Pues nada, no hay geles.

La carrera es prácticamente llana, pero no es fácil, el suelo es irregular, mucho adoquinado con “bultitos”, maderas por las que botas y por fin, un tramo de arena que se agradece mucho. Hace un calor insoportable, pero me sigo hidratando bien. Cojo agua en los dos puntos de hidratación, bebo y me mojo, sin dejar de correr. Me estoy quemando, lo noto.

Las vistas son bonitas, un parquecillo, el agua, el puente Vasco de Gama. Increíble la animación, lo que más oigo es “go, go, go”. Y ayuda, ayuda mucho.

En el kilómetro cinco, el dedo me dice que si me acuerdo de él, pero le ignoro, en el siete me grita y en el doce me insulta, pero sigo ignorándole.

No voy a andar, ya se puede poner el dedo como se ponga, que yo no ando… Flaqueo unos segundos y me acuerdo del míster y del fin de semana, si él se metió casi 170 kilómetros y no protestó ni una vez, yo puedo hacer esto sin andar…


Me duele, me duele mucho. Me pasa un chico que va descalzo por el adoquinado. ¿Y a mí me duele? “VamoshombreporDios, piensa en Berri y en este chico”. Y sigo para adelante. Me dala risa porque pienso que si llego a andar, habría escuchado una voz en mi cabeza… “¡¡¡Pero quieres correr!!!”


Choco las manos con unos enanos que están detrás de la valla. Se les ilumina la cara y a mí se me enternece el alma.

Paso por el crono oficial y no puedo entender cómo voy tan mal…


Aprieto, no puedo más, pero aprieto. Tengo que hacer MMP y no entiendo cómo puedo ir tan rematadamente mal. El dedo me está matando y de cambiar la pisada, me empieza a doler la rodilla izquierda.

Última vuelta, estoy hasta el pelo de pasar por las maderitas. Un amigo de Ana y Macu, me acompaña unos metros, me anima y me dice que me quedan tres kilómetros. Me digo a mí misma que esto ya está, aprieto todo lo que puedo, no me queda mucho, perolo doy todo.

Es la primera vez que no me rindo en carrera, la primera vez en un Half, que aunque vea a la gente andar y esté muerta, no sólo no lo hago,si no que ni siquiera me apetece hacerlo.

Ya veo la meta, ya la veo… Miro el crono y aunque no es el tiempo que esperaba, no está del todo mal. Carnecita de gallina, tengo hasta frío, veo a mi hermana y me dan ganas de llorar. Cruzo la meta y no la cruzo sola, sé que lejos, alguien me ha estado empujando desde el principio, sonrío y ya no puedo dejar de sonreír.

Paro el crono, pero no lo miro...

Me ponen mi medalla y sigo sonriendo, recojo mi camiseta de finisher y sigo sonriendo. No puedo parar de sonreír.

Veo a Macu y a Ana, me preguntan que cuánto he hecho y entonces lo veo, ¡¡¡6 horas y 10 minutos!!!! Pero… ¿¿y el crono oficial?? ¡¡Claro, que no vale, estás tonta, muuuy tonta, tú saliste en el último grupo!!

Me da la risa, VEINTICUATRO minutazos, he bajado un montón,no me lo creo…


Menos mal que la cinta del pulsómetro, decidió romperse a mitad de la bici, así no vi cómo iba el corazón en carrera, seguro que desbocado. Desbocado y feliz…


Le pido el móvil a mi hermana, lo enciendo y le pongo un mensaje al míster. No veo su cara, pero me la imagino, jejeje.

La gente va a recoger las cosas y a ducharse, pero yo tengo un hambre que me muero, así que recojo la bici y sin ducharme ni nada, me como un caballo y me bebo la jarra de cerveza más grande del mundo. Luego sí, luego una ducha enorme y una siesta de dos horas.

El domingo vuelta a Madrid, sin sueño, con la espalda y los brazos quemados, el dedo gritando y una sonrisa de oreja a oreja.

Un millón de gracias a todos los que me habéis apoyado y confiado en mí. Al mogollón de whatsapp que he recibido, antes, durante y después. Sois unos soletes.

Al amigo de Rubén, que me buscó en carrera, pero no me vio, éramos muchísimos.

A mi hermana, por haberse hecho más de 2000 kilómetros en cinco días. ¡¡Vino desde Sanlúcar!! Por la paliza que se ha pegado, para arriba y para abajo, sin entender mucho lo que estaba haciendo… Al principio me decía que no entendía por qué me ponía nerviosa y terminó diciendo, “Almu, todo esto mola, tiene su aquel…”


Y al míster, que confía en mí más que yo misma, que me anima y me apoya y cree que todo es posible. Sin él, no habría hecho ni la mitad de la mitad, de todo lo que he hecho. Sigo diciendo lo mismo que digo siempre, hace fácil lo difícil. Tengo el mejor entrenador del mundo mundial.

Impossible is nothing. :-)

Y yo, más feliz que una perdiz y centrada en el objetivo que viene. :-)

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