El amor nunca deja de amar






descargar 11.93 Kb.
títuloEl amor nunca deja de amar
fecha de publicación07.09.2015
tamaño11.93 Kb.
tipoDocumentos
El amor nunca deja de amar

Mara Hodler

La mayoría de nosotros conocemos al dedillo lo que dice 1 Corintios 13:8: «El amor nunca falla»1. Lo encontramos ilustrado en los devocionales para niños. Se entrelaza en canciones, relatos y poemas. No recuerdo ninguna época de mi vida en que no conociera este versículo.

De niña creía que significaba que el amor siempre era lo bastante fuerte como para lograr lo que se propusiera. El «amor» tenía las de ganar y, de alguna manera, se saldría con la suya. Supongo que yo concebía el amor como algo manipulador. Pensaba que el amor podía ser más listo y convencer, razonar, persuadir o animar hasta obtener los resultados necesarios.

Al echar un vistazo atrás, me doy cuenta de que yo aplicaba en demasía ese concepto de «amor» con mis amistades. Razonaba así: «El amor nunca falla. Sigue insistiendo hasta que consigue lo que quiere.» Aunque mi deseo fuera ayudar a otros, animarles a tomar la decisión correcta, convencerlos de hacer lo preciso para superar algún problema, yo pensaba que el amor tenía licencia para manipular, porque mi «amor» por mis amigos solo perseguía buenos resultados.

Como supondrán, dicha actitud no me convirtió en la amiga ideal ni en la más solicitada. Yo lo intentaba, lo intentaba de veras, pero no daba la talla. Me iba de maravilla pero solo con los que me relacionaba poco tiempo. Y el hecho de llevar una vida bastante itinerante me vino bien. Y aunque conseguí muchas amistades breves, evitó que lidiara con problemas con mis amigos pues solo alcanzábamos a relacionarnos apenas unos meses.

Cuando contaba unos veinte años, residí varios años en la misma ciudad y conseguí unos amigos estupendos. En esa época experimenté mis primeros altos y bajos en el tema de la amistad. A veces todo marchaba sobre ruedas y me llevaba de maravilla con mis amigos. Otras veces, las cosas no iban muy bien. Uno de nosotros pasaba por una mala racha, hacía algo que ofendía al otro, se interesaba por un pasatiempo que no incluía al otro, o buscaba una amistad parcial.

Cuando eso sucedía, yo siempre buscaba la manera de que todo volviera a su cauce, a como yo pensaba que debía ser. No siempre tenía en cuenta las necesidades o deseos de los demás. Solo miraba las cosas desde mi punto de vista.

Esa actitud desencadenó que la relación con mi mejor amiga tocara fondo. En poco tiempo, nos volvimos tan dispares que me costaba creer que antes pasáramos nuestros ratos libres juntas subiendo colinas, yendo a nuestras cafeterías favoritas y conversando. ¡Yo la echaba mucho de menos y anhelaba recuperar nuestra relación!

La situación empeoró cada vez más. Pasaban las semanas y seguíamos desintonizadas y sin entendernos. Para mí, resultaba insoportable. Al final, me puse a orar al respecto. Dios me recordó el versículo: «El amor nunca falla». Estaba más desesperada que nunca y sentía que precisaba una respuesta más profunda. Era una frase de apenas tres palabras y yo estaba segura de que conocía perfectamente su significado desde que aprendí a hablar. Pero, como era el versículo que me dio el Señor, decidí meditar en él un poco más.

Ahí fue cuando caí en cuenta de que el amor nunca deja de amar. El amor no persigue resultados. ¡Simplemente continúa amando!

Darme cuenta de eso fue la clave para comprender a qué se referían los versículos anteriores en 1 Corintios 13, «todo lo sufre» (está bien que te enojes conmigo); «todo lo cree» (sé que eres genial); «todo lo espera» (sé que seguimos siendo amigas); «todo lo soporta» (esperaré hasta que quieras reanudar nuestra amistad). El amor nunca deja de amar.

Al mirar a mi amiga desde esa perspectiva, ya no sentí la urgencia de tratar de «arreglar» nuestra relación. Me di cuenta de que la amaba y respetaba lo suficiente como para ser paciente, seguir amándola y esperar a que ella estuviera lista para reiniciar nuestra amistad. Como ya supondrás, las cosas mejoraron rápidamente. Al cambiar mi perspectiva del asunto, se propició un cambio en mi comportamiento y el resultado también cambió.

Debo admitir que incluso ahora, más de una década después, aún me queda mucho que aprender sobre amar. La Biblia dice que Dios es amor2. Eso deja claro que nunca comprenderemos a cabalidad el amor ni tendremos por nosotros mismos suficiente amor. Pero también pone de relieve por qué el amor es algo tan poderoso, por lo que vale esforzarse al máximo. Cuando amamos, participamos de la esencia de Dios. ¡Tremendo!

El amor posee numerosas facetas. Tal como servirle un café a tu mamá, refrenar tu lengua para no gastarle una broma ácida a tu amiga, darle algo a alguien que lo necesita más que tú, y la lista sigue y sigue.

Cuando trato de determinar si mis acciones se basan en el amor, descubro que si tan solo me hago un par de preguntas descubro mis verdaderas intenciones: «¿Cuál es mi motivación?» Si busco algo que me resulte ventajoso, o insisto en obtener un resultado ya predeterminado, deduzco que me mueven otros intereses. A veces me avergüenza admitirlo, pero veo que es inútil tratar de negarlo pues mis acciones y actitud siempre hablarán por sí solas.

Una vez que ya me he librado de mis motivos egoístas y he eliminado todas mis excusas y «buenas razones», no me queda más que elegir seguir amando. A veces resulta más fácil decirlo que hacerlo, pero he descubierto que solo es cuestión de llevar a cabo un pequeño gesto de amor tras otro. Cuando me esfuerzo en ello, descubro que Dios se encarga del resto.
Notas a pie de página

1 Nueva Versión Internacional

2 1 Juan 4:8

Traducción: Victoria Martínez y Antonia López.

© La Familia Internacional, 2013
Categorías: amor, amar a los demás, amistad

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

El amor nunca deja de amar iconCarlos: “El loco es el personaje del barrio. Yo no lo VI nunca, pero...

El amor nunca deja de amar iconTal vez amar no sea algo diferente a tener novio o a pensar o escoger...

El amor nunca deja de amar icon1. Amar Azul El Polvito Del Amor

El amor nunca deja de amar iconEste libro es el resultado de la unión de un escuchador con la mente...
«Deja de contar, deja de fabricar excusas, deja de pretender que la puerta está cerrada. Yo estoy aquí, en el umbral. Tiende la mano...

El amor nunca deja de amar iconNunca es tarde para hablar de amor

El amor nunca deja de amar iconHace aproximadamente una hora soy feliz porque soy mujer y dios me...

El amor nunca deja de amar iconResumen Siendo muy joven, Efraín deja el Cauca para realizar sus...

El amor nunca deja de amar iconEl amor es paciente, el amor es benigno. El amor no tiene envidia,...

El amor nunca deja de amar iconComo Cristo nos amó nadie pudo amar jamás: El nos guía como estrella...

El amor nunca deja de amar iconSe ha dicho muchas veces que el matrimonio es la tumba del amor....






© 2015
contactos
l.exam-10.com