Nieves Álvarez Martín, Mingorría -Ávila-, 1949






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títuloNieves Álvarez Martín, Mingorría -Ávila-, 1949
fecha de publicación06.09.2015
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Gotas de lluvia

(Nieves Álvarez Martín, Mingorría -Ávila-, 1949)
Una a una las gotas de la lluvia
se van volviendo agua:
agua para los versos y las casas,
agua para los hombres y los peces,
agua para los árboles frutales,
para los sueños
agua.
Europa está lloviendo
su voz sobre las alas del progreso,
su voz sobre los círculos del hambre,
su voz sobre las ciénagas,
sobre todas las voces,
sobre el alma del mar.
¿Cuándo lloverás tú?

LA AGONIA POR LA AUSENCIA DEL AGUA

La agonía del árbol en el rio se siente,
gime la tierra y el clima enloquece,
huye la sombra y se esfuma el verde,
muere el planeta y el hombre muere.

Árbol derribado es agua que se agota,
agua que se agota es nube que no sale,
nube que no sale es lluvia que no cae,
lluvia que no cae es vida que no nace.

Capa que se rompe es rayo que penetra,
rayo que penetra es cuerpo que padece,
cuerpo que padece es risa que termina,
risa que termina es rabia que comienza.

La agonía del árbol en el rio se siente,
gime la tierra y el clima enloquece,
huye la sombra y se esfuma el verde,
muere el planeta y el hombre muere.

Verde que se pierde es desierto que se gana,
desierto que se gana es cosecha que parece,
cosecha que parece es hambre que aparece,
hambre que aparece es guerra que se agranda.

Comercio que devora es especie que se acaba,
especie que se acaba es vida que no vuelve,
vida que no vuelve es ausencia que se extiende,
ausencia que se extiende es el hombre que se extingue

MELODÍA DE AGUA CLARA


La lluvia vino a cantar
¡afina su voz de agua!

¿La escuchas tintinear?

¿Oyes cómo campanea...?
¡Plis, Plas
¡plis, plas...


Ya comenzó a tararear
su melodía de agua clara
en el seco pastizal

Autora: Inés de Cuevas
Venezuela

RIE EL AGUA

Anhela la fuente,
cautivar al agua.
Sus caños, cascabeles,
Tarareando nanas.

Mas el agua vuela, graciosa,
batiendo húmedas alas.
Una nube sube a la aurora
y con ternura la atrapa.
Gota a gota la devuelve
a la tierra marchitada.

Comienza de nuevo el ciclo.
El agua por el valle baja
y retozando se acerca al mar
fiel amigo que la aguarda.

Suspira la luna hermosa
tratando de alcanzarla.
Una ola traviesa, sonriendo,
moja su oronda cara.

El agua ríe y ríe.
Risueña nos llueve el agua.

Trini Reina


GABRIELA MISTRAL

AGUA

Hay países que yo recuerdo
como recuerdo mis infancias.
Son países de mar o río,
de pastales, de vegas y aguas.
Aldea mía sobre el Ródano,
rendida en río y en cigarras;
Antilla en palmas verdi-negras
que a medio mar está y me llama;
¡roca lígure de Portofino,
mar italiana, mar italiana!

Me han traído a país sin río,
tierras-Agar, tierras sin agua;
Saras blancas y Saras rojas,
donde pecaron otras razas,
de pecado rojo de atridas
que cuentan gredas tajeadas;
que no nacieron como un niño
con unas carnazones grasas,
cuando las oigo, sin un silbo,
cuando las cruzo, sin mirada.

Quiero volver a tierras niñas;
llévenme a un blando país de aguas.
En grandes pastos envejezca
y haga al río fábula y fábula.
Tenga una fuente por mi madre
y en la siesta salga a buscarla,
y en jarras baje de una peña
un agua dulce, aguda y áspera.

Me venza y pare los alientos
el agua acérrima y helada.
¡Rompa mi vaso y al beberla
me vuelva niñas las entrañas!

Juan Ramón Jiménez

AGUA EN EL AGUA
Quisiera que mi vida
se cayera en la muerte,
como este chorro alto de agua bella
en el agua tendida matinal;
ondulado, brillante, sensual, alegre,
con todo el mundo diluido en él,
en gracia nítida y feliz.
Poema El Agua de Miguel Arteche

A media noche desperté.
Toda la casa navegaba.
Era la lluvia con la lluvia
de la postrera madrugada.
Toda la casa era silencio,
y eran silencio las montañas
de aquella noche. No se oía
sino caer el agua.

Me vi despierto a medianoche
buscando a tientas la ventana;
pero en la casa y sobre el mundo
no había hermanos, madre, nada.

Y hacia el espacio oscuro y frío
y frío el barco caminaba
conmigo. ¿Quién movía
todas las velas solitarias?

Nadie me dijo que saliera.
Nadie me dijo que me entrara,
y adentro, adentro de mí mismo
me retiré: toda la casa.

Me vio en el tiempo que yo fui,
y en el seré la vi lejana,
y ya no pude reclinar
mi juventud sobre la almohada.

A medianoche busqué
mientras la casa navegaba.
Y sobre el mundo no se oyó
sino caer el agua

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