Literatura: Lectura literaria como diálogo del lector con el texto






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LENGUA CASTELLANA Y COMUNICACIÓN

Literatura: Lectura literaria como diálogo del lector con el texto
Esta guía constituye un repaso de los principales contenidos del primer semestre, los que están directamente relacionados con los ejes temáticos del segundo semestre, específicamente aquellos asociados a Literatura. En esta unidad veremos:

I. La lectura como diálogo entre el lector y el texto.

1. Identificación de elementos literarios relevantes para la interpretación del sentido de las obras

1.1 La comunicación literaria: Factores y funciones del lenguaje

1.2 Ejemplo de comunicación literaria

1.3 Grandes géneros literarios

1.4 Las figuras literarias

1.5 Ejemplo de reconocimiento de figuras literarias.

1.6 La literatura como medio de expresión: identificación del tema de una obra.

II. Las obras literarias como producciones realizadas en un contexto. Importancia de la investigación y el contexto histórico-cultural en la interpretación literaria.

I. La lectura literaria como diálogo entre lector y texto.

¿Sabes lo que significa diálogo? Proviene del latín dialogus (y este del griego diálogos), y significa “conversación de dos o varios”. ¿Te imaginas cómo puede haber diálogo entre un lector y un texto literario? Muy sencillo: el diálogo entre el lector y el texto se produce por medio de la lectura.

De este modo, entenderemos que toda lectura es a la vez una interpretación, pues cada persona que lee un texto literario intenta construir un sentido o significado que alimente su experiencia.

Para interpretar mejor un texto literario, necesitas conocer algunos elementos como los grandes géneros, las figuras literarias, el contexto (momento histórico: año, lugar, etc. en que dicho texto se produjo) o los temas recurrentes dentro de la literatura. A continuación, te entregamos algunos de estos elementos, que facilitarán la lectura de textos literarios y, con ello, la interpretación.

1. Identificación de elementos literarios relevantes para la interpretación del sentido de las obras.

1.1. La comunicación literaria

Factores y funciones del lenguaje

El diálogo supone que existe comunicación. Para entender el sistema de la comunicación literaria, primero hay que señalar en qué consiste la comunicación no literaria o habitual (propia de la vida cotidiana). Esta será el intercambio comunicativo (envío y recepción de mensajes) entre, al menos, dos hablantes.

Cada vez que nos comunicamos, entran en juego seis factores: un emisor envía un mensaje a un receptor o destinatario a través de un canal que sirve de contacto entre ambos. Este mensaje es construido de acuerdo a un código que, para posibilitar la comunicación, debe ser común al emisor y al receptor, de modo que el mensaje puede ser codificado y decodificado. Este mensaje es emitido dentro de un contexto de referencia, es decir, un contexto que define las relaciones que existen entre el mensaje y el objeto o realidad a la que alude.

Es importante tener en cuenta que el código no solo es lingüístico, sino que también existen otros como el alfabeto Morse, el lenguaje de sordomudos, las señales del tránsito, etc. Tal como revisaste en el módulo de Lengua Castellana, no solamente nos comunicamos con palabras, sino que existen otras formas de comunicación, como los gestos o las distancias.

A continuación, te presentamos una situación comunicativa, para que te acostumbres a identificar los factores presentes en ella.

Lunes, sala de clases, 9:45 de la mañana.

Andrés: “Juan, tengo hambre”.

Juan: “Yo también, ¿cuánto falta para el recreo?”

Andrés: “No sé, pregúntale a Pedro”.

En el ejemplo anterior, Andrés es el emisor del primer mensaje (“Juan, tengo hambre”), y Juan es el receptor, pues va dirigido a él. Andrés, en tanto emisor, seleccionó ciertos aspectos del código, en este caso, la lengua española, para construir su mensaje que pudo ser entendido por Juan, ya que ambos manejan este código. Si Andrés se hubiera comunicado con señas, el código sería distinto. El mensaje fue recibido ya que el canal, el soporte físico o medio a través del cual se transmitió, permitió el contacto entre ambos hablantes.

En este caso, el canal está determinado por las ondas sonoras porque es una conversación oral. Cuando Juan le responde a Andrés (“Yo también, ¿cuánto falta para el recreo?”) se transforma en emisor de un nuevo mensaje y Andrés en receptor de él. En consecuencia, en la comunicación habitual los roles de emisor y receptor pueden intercambiarse. El contexto del mensaje corresponde a aquellos elementos a los cuales el mensaje se refiere. Por ejemplo, cuando Andrés le dice a Juan que le pregunte a Pedro, se refiere probablemente a algún compañero de curso. La palabra “Pedro” alude a una realidad no lingüística: una persona.

En el siguiente esquema, aparecen organizados los factores de la comunicación:

CONTEXTO

_

EMISOR

_

MENSAJE

_

RECEPTOR

_

CANAL

_

CÓDIGO


Las funciones del lenguaje:

1. La función centrada en el emisor se denomina emotiva o expresiva, y manifiesta la actitud de éste frente a lo que está comunicando. Ejemplo: “¡Qué mal me siento hoy!”, “Estoy enamorado de ti”, “Tengo pena”, “No estoy de acuerdo con este tema”, etc.

2. Cuando lo que interesa es llamar la atención del receptor, estaremos frente a la función apelativa o conativa. Esta función se manifiesta, sobre todo, en la utilización de vocativos y del modo imperativo. Ejemplo: “¿Quieres ir al cine conmigo hoy?”, “Abre la puerta, por favor”, “Supongo que estarás de acuerdo conmigo en que esto está mal hecho, ¿no?”, etc.

3. La función que se centra en el contexto es la función referencial, cuyo acento está puesto en las relaciones entre el mensaje y el objeto al cual éste se refiere. Como veremos más adelante, es una función principalmente denotativa.

4. Cuando el acento está puesto sobre el código que se utiliza en la comunicación, predomina la función metalingüística. El prefijo meta- quiere decir “más allá”, por lo tanto, metalingüística será toda reflexión que, además de utilizar el lenguaje para comunicar, buscará hablar acerca del lenguaje mismo que se utiliza para dicha comunicación. Cada vez que queremos constatar que emisor y receptor utilizan el mismo código, estamos en presencia de esta función. Ejemplo: “La metáfora constituye un uso figurado del lenguaje”, “Las palabras son necesarias para la comunicación lingüística”, una definición del diccionario: “fatuo, tua. adj. Necio, tonto. Ú.t.c.s. || Ridículamente engreído o vanidoso. Ú.t.c.s.”

5. La función fática se centra en el canal que permite el contacto entre emisor y receptor. Por lo tanto, ella predomina cada vez que se quiere establecer, interrumpir, prolongar, o verificar la comunicación entre los participantes. Ejemplo: “Aló, aló, parece que se cortó la comunicación, ¿me escuchas?”, “Entendido, cambio y fuera”, “Aló, ¿me copia?”

6. Cuando la atención del emisor se centra el mensaje, estamos en presencia de la función poética. El acento no está puesto en lo que se dice (que correspondería a la función referencial), sino cómo se dice. Es el predominio de esta función sobre las otras lo que es propio de la obra literaria.
Es importante señalar que en un mismo texto podemos identificar más de una función, pero éstas siempre se disponen de manera jerárquica, es decir, predomina una sobre las otras. Esto nos permitirá más adelante, establecer un criterio de clasificación de los mensajes literarios en los llamados géneros teóricos.

1.2. Ejemplo de comunicación literaria

Observa el siguiente ejemplo:

“Stan, pequeño y desgarbado, entró en la oficina. La habitación estaba iluminada por el sol que entraba a través del ventanal. Marlowe se acomodó en su sillón, tras el escritorio viejo y oscurecido por el polvo y el hollín.

—¿Cómo supo mi número? —preguntó el detective, mientras con un gesto invitaba a Stan a sentarse.

—En verdad, señor Marlowe, lo tomé al azar de la guía.

Marlowe encendió un cigarrillo y echó su cuerpo hacia delante.

—¿Pidió referencias? ¿Sabe al menos quién soy?

—No. No lo hice. ¿Qué importa eso? Usted anda en este trabajo desde hace muchos años, según me dijo por teléfono. Si me gusta lo contrataré.

—No es un buen procedimiento, señor Laurel. Usted es un hombre famoso. Podría pagar los servicios de una agencia.”

Osvaldo Soriano: Triste, solitario y final. Santiago, Pineda Libros, 1974.


Habíamos definido la comunicación habitual como el intercambio comunicativo (envío y recepción de mensajes) entre, al menos, dos hablantes. ¿Qué pasa con la comunicación literaria? Si observas el ejemplo anterior, te darás cuenta que hay dos niveles de comunicación. Por una parte, tenemos un mensaje codificado por el autor, en este caso Osvaldo Soriano, del cual nosotros (pero eventualmente cualquier persona que lo lea) somos los receptores. Pero este mensaje configura un mundo que corresponde al orden de la ficción, en el cual encontramos representada otra situación comunicativa: una conversación entre Marlowe y Stan Laurel. Por lo tanto, la ficción literaria no es entonces solo la ficción de los hechos referidos, sino la ficción de una situación comunicativa lingüística completa.
1.3. Grandes géneros Literarios

Como se señaló, en el caso de los textos literarios es la función poética la que predomina. Pero esto no significa que no podamos identificar otras funciones. De hecho, será la presencia imperante de las funciones emotiva, apelativa y referencial lo que nos permitirá organizar los mensajes literarios en tres géneros: lírica, drama y narrativa. Estos géneros recibirán un mayor desarrollo en el módulo dos, por lo que ahora nos remitiremos a las características que adquieren en relación a las funciones del lenguaje.

a) Lírica: si predomina la función emotiva o expresiva (manifestación de sentimientos y emociones) estamos en presencia de la lírica (poesía).

b) Narrativa: si predomina la función referencial, el relato de acciones o la representación de hechos y espacios, estamos en presencia de la narrativa (prosa).

c) Drama: si predomina la función apelativa se estará en presencia del drama, pues hay una constante apelación de un emisor hacia un receptor, con lo que se produce el diálogo dramático.

Nota: es importante señalar que se trata solo de un criterio de clasificación basado en la predominancia de una función sobre las demás, puesto que puede haber mezcla de funciones dentro de un mismo género.
Connotación y denotación

Los mensajes pueden tener dos niveles de significación: estos son el plano denotativo y el plano connotativo. El plano denotativo es el valor informativo o referencial de un término o palabra (significado literal o del diccionario) y el plano connotativo tiene que ver con el uso figurado del lenguaje. Por ejemplo: si le decimos a un amigo: “Eres un zorro”, el plano denotativo nos llevará al diccionario: “zorro: animal mamífero de la familia de los cánidos”, mientras que en el plano connotativo, por su parte, el término “zorro” adquiere un valor metafórico: significará astucia o hipocresía. A través del lenguaje figurado, se establece una relación de semejanza entre un animal y un ser humano.

A partir del ejemplo anterior podemos señalar que la denotación se centra en el valor referencial de las palabras, y se vincula con el significado establecido en el código de la lengua. La connotación, en cambio, implica los posibles nuevos sentidos o valores que podemos agregar al significado referencial. La connotación, entonces, se relaciona con el carácter polisémico de una obra, es decir, con la posibilidad de asignarle distintos sentidos.

Veamos más información sobre el uso figurado del lenguaje a continuación.
1.4. Las figuras literarias

Como ya sabes, la comunicación literaria se apoya en el uso figurado del lenguaje, es decir, en la presencia de figuras literarias.

Es importante recalcar que la figura predominante dentro de la comunicación literaria es la metáfora, que básicamente es una comparación sin un como, pues establece un vínculo de semejanza entre dos elementos, pero sin que esta comparación sea explícita a través de una conjunción. Es decir, un elemento que junta, haciendo equivalentes dos principios diferentes.

Veamos algunos ejemplos:

Aquiles es un león combatiendo, se refiere metafóricamente a la valentía del protagonista de La Ilíada, pues se compara la valentía de Aquiles con las características del león (el león es valiente). Observemos, entonces, que se establece una relación de reemplazo de un elemento presente (león) por otro ausente (valentía), sin que sea necesario utilizar el nexo de comparación como. Si está presente la conjunción (Aquiles es como un león), ya no será una metáfora sino una comparación. Equivale a decir: Aquiles es tan valiente como un león.

Otro ejemplo de metáfora es: Tus cabellos de oro, donde, al igual que en el primer ejemplo, se ha elegido una característica de uno de los elementos en comparación (el brillo del oro) para reemplazarlo por la palabra ausente (rubio). En vez de decir: “tus cabellos rubios”, decimos “tus cabellos de oro”. Desde esta perspectiva, la utilización de la metáfora muestra la intención artística del que habla (o del que escribe), a través del uso figurado del lenguaje. Se busca expresar de manera más artística lo que se quiere decir, reemplazando un elemento por otro.

En el Anexo 1 Figuras Literarias puedes ver las características de algunas de las figuras literarias más utilizadas.
1.5. Ejemplo de reconocimiento de figuras literarias.

Lee el siguiente poema: Arte Poética (Vicente Huidobro)

Que el verso sea como una llave

Que abra mil puertas.

Una hoja cae; algo pasa volando;

Cuanto miren los ojos creado sea,

Y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;

El adjetivo, cuando no da vida mata.

Estamos en el ciclo de los nervios.

El músculo cuelga,

Como recuerdo, en los museos;

Mas no por eso tenemos menos fuerza:

El vigor verdadero

Reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh, Poetas!

Hacedla florecer en el poema.

Sólo para nosotros

Viven todas las cosas bajo el Sol.

El Poeta es un pequeño Dios.



¿En qué elementos te fijarías para interpretar este poema? Te damos una pista: en el primer verso (primera línea del poema) se señala: “Que el verso sea como una llave”. La llave está siendo comparada con el verso, de modo que se le están atribuyendo a éste las características de la llave. Tenemos una primera figura literaria: la comparación. Otra comparación aparece en el verso que dice “el músculo cuelga, / como recuerdo, / en los museos”. Detengámonos en el sentido de ambas comparaciones: si buscas en el diccionario, la palabra llave significa: “utensilio que se usa para abrir o cerrar una cerradura”. De este modo, la comparación entre la llave y el verso apunta a señalar que el verso debe ser un instrumento que permita abrir cerraduras. Por otro lado, si el músculo cuelga como recuerdo: ¿qué sentido podemos darle a esta comparación? El recuerdo es atraer cosas pretéritas que han quedado en el pasado, y si el músculo (que expresa el vigor, la fuerza, la energía) está en el pasado, en el presente no hay fuerza. Por lo tanto, podemos deducir que se está planteando una poesía que posea vigor y fuerza.

Busquemos otras figuras literarias: cuando en el poema se dice que el verso “abra mil puertas”, ¿se está haciendo referencia a puertas reales? Si estas puertas son abiertas por un verso que es como una llave, ¿qué tipo de puertas crees tú que abriría? Si por ejemplo consideraras que abre las puertas de la imaginación, estás en presencia de una metáfora (la imaginación no tiene puertas auténticas). Esta interpretación se relaciona con otro verso del poema, que dice “inventa mundos nuevos y cuida tu palabra”. Así, la utilización de la metáfora de las puertas que abre el verso, tiene como finalidad referirse a nuevos mundos que la poesía permite abrir.

Nota: no siempre encontrarás en un poema todas las figuras literarias que conoces. A veces, bastará identificar las más importantes para lograr interpretarlo adecuadamente.
1.6. La literatura como medio de expresión: identificación del tema de una obra

Como hemos visto en este módulo, las obras literarias son creaciones de lenguaje que nosotros, en tanto receptores, percibimos estéticamente. La literatura es una manifestación cultural en la que podemos encontrar diversos temas que son y han sido importantes para el ser humano a lo largo de la historia.

Podemos entender el tema como la idea central en torno a la cual gira un texto literario. El tema permite que éste sea globalmente coherente, ya que se constituye como un principio organizador del sentido de una obra.

La literatura presenta una serie de temas que han preocupado o motivado al ser humano a expresarse a lo largo de los siglos. Por ejemplo, el tema del amor podemos encontrarlo en poetas muy antiguos, como Safo (siglo VII antes de Cristo, aproximadamente), de quien te damos un pequeño ejemplo:

Amor ha sacudido mis sentidos,

como el viento que arremete en el monte a las encinas.


Del mismo modo, a través de los siglos, el tema del amor ha sido tratado de distintas maneras hasta la actualidad. ¿Conoces los Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda? Ahí tienes un ejemplo de poesía amorosa en el siglo XX. Hay otros temas que también han sido importantes a lo largo de la historia de la literatura, como por ejemplo: la muerte, la guerra, la amistad, etc. El reconocimiento de distintos temas en la literatura también ayuda a la comprensión e interpretación de los textos, porque puedes establecer relaciones entre diferentes obras que aborden un mismo tema, identificando semejanzas y diferencias.

Ahora bien, no solo puedes comparar distintos textos literarios que traten un mismo tema. Existen otros modos de expresión que también tratan los mismos temas que aparecen en la literatura. Por ejemplo: películas, canciones, artículos periodísticos, pinturas, etc. Es decir, que tanto en textos literarios como no literarios puedes identificar ciertos temas.

Veamos un ejemplo. Fíjate en las semejanzas y diferencias entre estos dos fragmentos extraídos de un diario y una revista, respectivamente:


1. El año pasado el subsecretario de Carabineros, Felipe Harboe, debió sortear uno de los desafíos más importantes de su vida: se casó con Katia y tuvo que ganarse también el amor de la hija de su señora (Emilia): “Debí aprender a conquistar la confianza y el cariño de la niña, fue quizá lo más complejo y gratificante que he vivido”, admite. Felipe, de 31 años, cuenta que a medida que pasa el tiempo ha descubierto que la prioridad en su vida son los afectos. Y es por ello que se siente “en su salsa” estando en familia, en su parcela en Pirque, sintiendo la tranquilidad del campo.

Diario La Segunda, 3 de marzo de 2004.




2. Me temo que de nuevo la Gracia está preñada. Se le nota en la actitud excesivamente humilde –rastrera, diríase-, en los ojos amarillos huidizos, en una cierta distracción que no corresponde a su natural viveza de pastora alemana de fina cepa. Anda envuelta en una especie de halo en el que se combinan culpabilidad y satisfacción, y esa imagen de perra apaleada solamente puede significar que nos ha vuelto a salir con un domingo 7. Todos aspirábamos a que algún pastor alemán de las casas vecinas fuera el responsable, pero el sospechoso número uno era “el perro negro de cola de punta blanca”. O sea, un quiltro astuto y pulgoso (…).

Ximena Torres Cautivo, Revista Mujer, 18 de enero de 2004.



¿Qué elementos comunes y qué diferencias encuentras entre estos dos textos?

Ambos tratan acerca del encuentro de una pareja, tanto humana como animal. Sin embargo, si te fijas, el punto de vista de quien escribe el segundo texto pareciera ser negativo ante lo que sucede, mientras que el primero solo lo menciona como un desafío importante en la vida del entrevistado. Es decir, ante un mismo tema hay distintos enfoques o puntos de vista.

Del mismo modo, puedes comparar un texto literario con una película (“Romeo y Julieta” de Shakespeare con la versión en que actúa Leonardo di Caprio, por ejemplo), y ver qué elementos permanecen y cuáles son cambiados (¿es la misma visión del amor? Si cambian los contextos, ¿cambia el concepto de amor?) o comparar un artículo periodístico con una canción (por ejemplo, comparar la canción “Imagine”, de John Lennon, en que se trata el tema de la paz mundial, con un artículo de protesta contra la guerra en Irak).

Lo importante es entender que tanto en la literatura como en otros medios de expresión se manifiestan temas importantes para el ser humano. En el Módulo 3 volveremos sobre este contenido, al revisar los grandes temas de la literatura universal.
II. Las obras literarias como producciones realizadas en un contexto. Importancia de la investigación y el contexto histórico-cultural en la interpretación literaria.

Si bien existen conceptos como las figuras literarias para ayudarnos a comprender y dar distintos sentidos a un texto, hay otro tipo de elementos que debemos considerar. Las obras literarias han sido creadas en un determinado momento histórico y en una sociedad específica y estos aspectos se pueden detectar en el texto. Por ejemplo, si lees una obra de principios del siglo XX, probablemente no encontrarás allí televisores o computadores, pero sí puedes hallar tranvías, trenes o periódicos, pues son elementos propios de ese momento histórico. De la misma manera, si leemos un poema mapuche, por ejemplo, es probable que podamos descubrir muchas características de esa cultura a través del texto. Al momento histórico-cultural en que se sitúa una obra, lo denominamos contexto. La importancia del contexto, entonces, está en la posibilidad de encontrar en la literatura visiones de mundo y procesos históricos propios de una cultura y una época específicas; conocer esta información puede resultar un aporte para una interpretación más acabada del texto.

Del mismo modo en que un grupo de personas, que vive en un mismo contexto, comparte algunos rasgos socioculturales e históricos, varios escritores que viven más o menos en la misma época comparten una visión de mundo y, más específicamente, del arte y la literatura. Ello provoca que sus creaciones presenten características similares y que, debido a ello, los estudiosos de la literatura se refieran a ellos como un “movimiento literario”. Conocer acerca de estos movimientos, por lo tanto, es importante para comprender mejor la obra de un autor o los diferentes textos literarios de una misma época, detectando las características que se repiten en todos ellos, así como sus diferencias. Si quieres conocer más acerca de algunos movimientos, puedes consultar tus apuntes sobre el desarrollo histórico de la literatura de occidente.

¿Te das cuenta de que es importante investigar cuando lees? Conociendo el contexto en que se produjo la obra y el movimiento en el que ha sido clasificada, puedes compararla con la época en que tú vives, notando las diferencias y entendiendo la manera en que una época y una cultura se expresan a través de un texto literario. En tu texto de estudio, volveremos a revisar este contenido, para ver cómo ciertos elementos del contexto de producción de una obra te pueden servir de argumentos al proponer un sentido para ella.
Fuentes: educarchile.cl, MINEDUC.cl

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