Programa primeras Jornadas de Literatura y Psicoanálisis






descargar 0.62 Mb.
títuloPrograma primeras Jornadas de Literatura y Psicoanálisis
página3/17
fecha de publicación10.07.2015
tamaño0.62 Mb.
tipoPrograma
l.exam-10.com > Literatura > Programa
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   17

Articula: Horacio González

(Desgrabación corregida por el autor.)
Bueno, me parece que siempre hay un desafío en torno a la perspectiva de la crítica y en ese sentido hay que imaginar a la crítica literaria clásica, digamos, como la que se hace de frente a los textos, se funda en los textos y remite a los textos. Otras posibilidades de la crítica es cuando está escrita por críticos que a su vez son escritores, que eventualmente escriben textos que a su vez otros críticos, critican. Aquí la crítica no está escindida totalmente del origen común del que emana todo texto. Precisamente ésa es la trama de la literatura, pero también está el psicoanálisis que nunca estuvo despojado de su cualidad de fuerte intervención en la tradición de la crítica literaria. Ha dejado términos, ha dejado vocablos. El léxico de la crítica literaria que actualmente leemos, recoge, quizás con un entusiasmo no explícito, pero con una resignación lúcida, las continuas intervenciones del psicoanálisis y los remito a la obra crítica de Nicolás Rosa. Es una obra que tiene una tensión fuertísima entre las tradiciones de la crítica literaria y una especie de océano lexical proveniente de, entre otros, del psicoanálisis, pero en su caso recreado a través de un vocabulario alusivo de gran nervadura imaginaria.

De modo que estamos en un terreno que nos es muy familiar, no en muchos lugares del mundo pero sí en Buenos Aires, es el terreno que ha formulado un horizonte del lenguaje con el cual se mueven muchas personas vinculadas simultáneamente al psicoanálisis y a la crítica literaria. De modo tal, que aquí se plantea un problema de traducción de gran interés. Un problema de traducción que siempre está por ser formulado, siempre está prometiendo sus frutos. No creo que deje de ser de este modo el mismo bajo el cual se realiza toda crítica, esto es, una traducción necesaria por la cual la crítica indica que jamás elaboraría un lenguaje completo, un mundo cerrado igual a la literatura que es su objeto, porque sino ya no habría posibilidad de vínculos críticos o de traducciones que nos convenzan de que un lenguaje es autónomo para hablar del otro, pero su autonomía no se cierra nunca sobre sí misma porque es al otro que también se refiere, tomándolo la palabra, es decir, tomándolo en serio.
Hay una promesa de frutos que probablemente siempre dejan disconformes a los que pertenecen a la tradición de la crítica literaria como a los que pertenecen ortodoxamente al psicoanálisis; ambas ortodoxias, digamos, pueden sentirse llamadas a defender las fronteras más específicas de su diccionario, de sus competencias lingüísticas. De modo que está aquí esta limitación, las llamadas autopistas no se entrecruzarían. No sé si insistir sobre esta sugerente cuestión de la traducción, la idea de autopistas en general supone traslados, supone traslados rápidos en general pero con nexos preparados para distintas transferencias de sentido, a pesar del vértigo de la circulación. La idea de traducción supone que ese traslado se hace con dificultades e implícitamente alude a un obstáculo. Todas estas palabras que estoy utilizando también, son palabras habituales que pertenecen al reino común de la crítica literaria, probablemente del psicoanálisis. Cuando nos escuchamos hablar mutuamente, no hacemos sino decir parte de estas palabras. Cuando decimos obstáculo, ésta tiene una cierta carga, una cierta aureola puesto que esta palabra ha pasado por el psicoanálisis, por la crítica literaria, etcétera, de modo que cuando hablamos en lugares como estos, hay una cierta inocencia en el uso de las palabras y palabras anteriormente inocentes y cándidas, que ahora son alusiones a los textos que hemos leído, a los textos que circundan nuestra, en fin, a veces afiebrada y a veces un poco descuidada actividad intelectual en los tiempos que corren.
Y entonces éste es un ejercicio de gran interés, me parece, puesto que, además, se ponen en juego dos textos aparentemente relacionados, escritos en épocas diferentes pero que aquí se los ha relacionado; de modo que la elección de los textos podría no haber sido así. Sin embargo mantiene un último núcleo secreto de conjunción. De algún modo estamos apelando al mecanismo mismo del pensar, aquí ya no vale el psicoanálisis, ni la crítica literaria ni nada, sino la pregunta de qué significa pensar; entonces en ese sentido la autopista ésta es pavorosa, llega finalmente a esa cuestión; la autopista del conocimiento, llena de choques, de inspecciones, aduanas, en fin, caminos de peajes, donde en cada cabina de peaje no hay personas uniformadas con el mismo propósito del cobro de algo sino que hay cada una de las escuelas de tendencias y de cada una de las metáforas y alegorías que presiden a la acción lexical de cada uno.
Entonces, me parece que la situación que atravesamos es un poco lo que revela la situación intelectual, voy a decir, de la Ciudad de Buenos Aires, por no decir la Argentina, no porque uno dude que sigue existiendo un país con ese nombre pero podemos hablar más o menos de Buenos Aires y lo otro es un poco más lejano, ¿no? De modo que es el lenguaje de la Ciudad de Buenos Aires lo que está siendo aquí invocado, el lenguaje que hablan las personas que trabajan en nombre de sus sapiencias en la Ciudad de Buenos Aires, y que últimamente se contaminan, esa palabra es un poco odiosa, visto desde el punto de vista si a uno le pasa algo referido en términos médicos pero es una palabra del psicoanálisis o de la jerga psicoanalítica, de la jerga del crítico literario, del universitario, del lector de diarios, del periodista que escribe sus planteos culturales. La contaminación enuncia precisamente la parte, no sé, digamos, comprometida de esa traducción porque la contaminación es una palabra riesgosa pero la mismo tiempo, con ella se sugiere que hay una promesa dadivosa de que los lenguajes no están aislados, que los lenguajes no pertenecen a fronteras propias sino que se abren continuamente en términos de enemistad, por qué no. Entonces esos términos de enemistad son, en fin, pequeñas guerrillas entre todas las cabinas de peaje de la autopista, ¿no? Entonces eso lo hace interesante, porque estamos construyendo. Tomemos este ejercicio, como un ejercicio de construcción de un lenguaje porque lo merece la ciudad, la polis, lo merece la ciudad en estos días tan terribles. Merece que algo que de todas maneras se puede hacer, a pesar de las exigencias de la situación, de construir grandes lenguajes, estos se construyen con afluentes, con las invitaciones que nos dan los grandes textos que todos leímos; los del psicoanálisis, los de la crítica literaria, en los textos de la literatura.
Entonces eso es nuestra memoria lectora, esa memoria lectora, en lo que tiene de política, aunque no necesariamente lo sea en su totalidad, tiene responsabilidades sociales muy evidentes que es la de construir el lenguaje de la crítica y un ámbito que fuese una gran ceremonia cavilante o parlamentaria de la discusión de una ciudad que debe preservar las fuentes de sus impulsos hacia la originalidad de su lengua intelectual, que debe ser una lengua de fuerte sensibilidad social y de fuerte sensibilidad popular. Entonces este ejercicio me parece de gran interés y quisiera decir algo sobre los trabajos que leí, que escuché. Evidentemente hay simetrías, la elección también fue de dos personas que utilizan una lengua y dos personas que utilizan notoriamente otra lengua, pero por sobre todo nos hacemos cargo de las semejanzas que hay; además las semejanzas las proponían los dos cuentos pero hay una lengua de un crítico literario.
Evidentemente Carlos y Marta utilizan un repertorio de remisiones, en principio los dos remiten a Fritz Lang, eso es una remisión pertinente en el caso de Roberto Arlt y "La luna roja", porque sin duda está inscripto en un clima expresionista, como tantos señalaron y los modelos expresionistas tratan sobre lo que es una ciudad pavorosa, dominada por fuerzas difíciles de ser conocidas, evidentemente es la película Metrópolis de Fritz Lang que probablemente Arlt debería haber visto también, pero no es eso lo que caracteriza a estos dos trabajos, a los que comento muy rápidamente. Es que... digamos... Nuevamente la remisión, aquello que remite, porque la traducción es una remisión también. Cuando uno dice remite, no es más autopista por los autos que usamos sino que es remitir cuando uno emplea esta expresión, y supera también tanto el remise automóvil como el remito, el correo, etc. Es una remisión llena de problemas, es la remisión de la traducción, es decir de algo que puede, en la remisión, dejarse de lado, algo que se pueda agregar en el medio de la cosecha propia del que remite, etc. Por lo tanto, el mundo de la remisión es el tejido cultural y ¿a qué se remite? Bueno, Carlos Dámaso Martínez remite al Paraná, al Mediterráneo, remite al Uruguay, remite a Onetti, a Felisberto Hernández, remite a Kafka y todo esto tiene un cierto clima kafkiano. Además ¿qué es lo que no lo tiene? Esa palabra está muy preparada para el siglo XX y probablemente perdure un poco más. Son pequeñas criaturas actuando en el medio de situaciones desconocidas para ellas y que casi siempre, pertenecen a razones oscuras que desafían al entendimiento. Entonces esas son las remisiones que se hacen en el trabajo de Carlos. ¿Qué es lo que no se parece a esto, en el otro extremo? El Astillero de Onetti. Muy interesante la observación de que en ese astillero, la idea del trabajo está no tanto en condiciones de originar la pérdida de cierta autonomía, al contrario, en El Astillero la decadencia permite que se recorten con más nitidez los personajes a condición de hacerlos ver como los últimos estertores de un yo, pero eso es lo que cautiva en Onetti, pero en todo lo que se menciona hay una idea de que la razón, la conciencia, está sometida a fuerzas oscuras, siniestras, etc.
Lo de Marta además de la presencia de Fritz Lang, incluye otra remisión que nos lleva a El Matadero de Esteban Echeverría; también me parece muy oportuna, porque las remisiones tienen también un poco el papel de hacernos sorprender. Cuando uno está tranquilo en su casa, no vive utilizando ni la autopista ni las traducciones, ni las remisiones, ni la enorme trama con la que el mundo nos invita a que relacionemos cosas inesperadas o no, entonces un poco el papel de la crítica, yo lo establecería en gran medida en hacer este juego, de esta posibilidad de encontrar, yo diría el obstáculo con el cual después que designamos aquello que se parece al eslabón anterior, etc., deberemos seguir conviviendo como un llamado a la reflexión más afinada. Entonces “El matadero” de Echeverría, un poco más o menos como cuando uno está tomando tranquilo mate en su casa, “El matadero” de Echeverría, aparece, y no podemos sino exclamar ¡pero cómo no lo pensé antes!
Entonces, es decir, el mundo tiene nexos que cuida que para nosotros aparezcan con cierta invisibilidad, denota que el papel de la crítica es extraer de esa invisibilidad primera aquello que nos sorprende y origina en la sorpresa un conocimiento. Entonces “El matadero” de Echeverría, bueno, pero uno podría decir, no tanto... Se origina la verdadera discusión, ¿Te parece realmente que ese unitario que estaba en el matadero podría reaparecer en "La luna roja"? Pero Marta, segura, dice: “El matadero” de Echeverría. Y justifica de otra manera que inicia el ciclo indeprimible del conocimiento que es tan simple, decir algo que produce, se producen en las cadenas, en los eslabones.
(Comentario de persona del auditorio: ¿porque justamente sacás esto de “El matadero” en relación a la razón, no en relación a la supuesta irracionalidad? Eso es lo que es interesante.)
Sí, bueno, eso es lo que dice Marta, precisamente, pero uno se queda tentado también cuando se produce la conexión digamos, la traducción o la antitraducción, porque hay una antitraducción también en el proyecto fallido de asemejar un objeto a otro, entonces se desencadena algo que lógicamente nos hace ingresar al pensamiento, nos hace ingresar a la crítica. Marta llega a más, quizás a suponer que todo texto es una fuerte evocación para no decir remisión o una fuerte invitación a nuestros propios mundos tácitos e implícitos con la lengua que utilizamos, por eso, es que, digamos, el psicoanálisis está presente porque además le compete decir cuál es ese mundo tácito también.
De modo que estamos en un lugar muy denso, en el corazón mismo de la cultura contemporánea que digamos, promete, que la forja un lenguaje convincente con la cantidad de problemas que hay que discernir ya sean políticos, de conocimiento, etc., por eso no está mal que también aparezca justo Esteban Echeverría frente a Arlt. Es un poco también lo que fundamenta formas del conocimiento que tienen su riesgo y también caracteriza un poco el estilo intelectual de la Argentina. Ese riesgo, ese cierto atrevimiento para hacer este tipo de maniobra, que son maniobras que se parecen a las del trapecista, son un poco el estilo intelectual argentino. Eso creo que tenemos que defenderlo, lo tenemos que seguir trabajando en ese sentido y los otros dos trabajos; la otra ala, digamos, también con sus envíos y sus flechas se dirigen a un lugar donde esto ya existió como problema.
Está el autor de Gradiva, no recuerdo el nombre, no sé si ustedes recuerdan (alguien contesta: "Jensen") se sintió muy disconforme, eso no sé donde lo leí, se sintió muy disconforme con la reflexión que hizo Freud; el escrito de Freud sobre su novela. No le gustó que hubiera observaciones vinculadas a historias familiares, al inconsciente, en fin no recuerdo bien en términos del análisis de Freud pero recuerdo haber leído que Jensen se muestra disconforme. Eso es interesante, el autor mismo no se sintió, digamos, glorificado y contemplado por alguien que iba a tener y ya tenía, cuando hizo ese artículo, una gran trascendencia en el siglo XX, en fin, no le gustó; cualquiera de nosotros que alguien parecido a Freud hiciera un análisis de cualquier página que hiciéramos nos sentiríamos muy honrados, ¿no? No que hay una tensión muy fuerte, esa tensión es muy interesante, a Jensen no le gustó, no lo recibió con beneplácito como dicen los locutores argentinos.
Es que es posible que la defensa última del autor frente a la crítica sea el reclamo para que no lo emplee apenas como una viñeta ilustrativa de teorías que no le competen. Recordemos el episodio del debate sobre "La carta robada" de Poe, que originó grandes polémicas. Recuerdo ahora, digamos, la fuerte reflexión que hace Derrida sobre “La carta robada”, desautorizando la idea, desautorizando lo que cree ver como una cierta ilustración literaria de formas de verdad que permanecerían anteriores a esa manifestación literaria a la que se le quitaría autonomía de ese modo. Uno leyendo "La carta robada" de Poe, analizada por Lacan, no percibe hasta qué punto se utiliza como una ilustración; más bien percibe el intento de desentrañar las tramas de ese propio texto, pero Derrida, y esa es la razón de la polémica, es la razón que bifurca estos dos pensamientos, exigía que la literatura fuera contemplada sin ninguna exterioridad, no como mera ilustración de verdades que subyacían o que ante ella cedían.
De modo que aquí tenemos también, una enorme polémica, ni más ni menos con este gran cuento del siglo XIX, que es fundador también como el de... un poquito posterior al de Echeverría, sin duda, pero los grandes cuentos fundadores y quizás no superados... En fin, es difícil definir "La carta robada", aunque demuestra que se trabaja con signos borrosos de sentido. Entonces todo esto nos mantiene dentro de un tema de gran significación y ya que empleé la palabra remisión que podría ser evocación, reminiscencia, traducción, inferencias, traslado, etc., en el trabajo de Ana Meyer, algo quiero destacar. Menciona al 11 de septiembre, las torres, ¿no es cierto? "La luna roja" podría ser una descripción perfectamente adecuada de lo que se hubiera sentido si pudiera haber sido descrito por alguien que logró sobrevivir al desplome de las dos torres.
También la idea de lo siniestro está presente aquí, de modo que uno podría decir que otro ejercicio posible sería que las tradiciones de la crítica literaria jueguen a hablar con el tema, es decir pasen las fronteras de un léxico y viceversa y que la tradición psicoanalítica también pase, pero eso es, efectivamente, el ejercicio del siglo XX, por eso mencioné entre nosotros a Nicolás Rosa, Barthes, etc., los ejemplos franceses, en Argentina también y lo que en esta mesa está insinuado.
En Graciela Ruiz, ella emplea también la expresión remitir a Lacan, efectivamente de ahí saqué que uno de los movimientos que se hacen aquí es el de remisión que está titulado así por la propia autora del trabajo y lo inicia dirigiendo los modelos de la crítica literaria al modelo del análisis del trauma; eso es muy sugestivo. Me parece absolutamente sugestivo porque, es muy atrevido eso también; espantaría a más de un crítico literario como podría espantar a más de un psicoanalista pero esos espantos, son espantos que llevan a cuestiones abismales del conocimiento y que permiten que sobre la cuerda floja se siga pensando, porque eso me parece una idea muy fuerte; las formas del trauma que implican la rutina, el acontecimiento y el efecto, lo mismo puede ser el modelo del teatro clásico, pero involucran el acontecimiento, después el efecto, etc.
Evidentemente habría que pensar si el modelo del pensamiento literario, en especial de estos cuentos, podría no obedecer a esta secuencia, que es una secuencia en tres, es un trípode, es una secuencia de sugerir un poco cierta tradición dialéctica también; bueno, en ese sentido son invitaciones a seguir pensando.
Como la observación final sobre los dioses oscuros que exigen sacrificios, eso estaría presente en "La luna roja", puesto que también se extrae de Lacan, de modo que Lacan evidentemente está presente entre nosotros, hace muchos años; forma parte del idioma de los argentinos. Hay un libro que leí alguna vez que se llama El idioma de los lacanianos, ¿lo han leído? Me parece interesante, no sólo por el título, sino que se hacían observaciones interesantísimas de cómo se constituye un sujeto hablante en el campo de los conocimientos que nos interesan a todos, psicoanalistas, o no, críticos literarios, o no, escritores, o no. Por eso este trípode, el que escribe y nada más, el crítico que además puede escribir pero que cuando hace crítica es un crítico y el crítico psicoanalítico, el psicoanalista en la crítica, son todas grandes piezas que se mueven sin coincidir nunca y que tienen extraños mecanismos de atracción mutua y que se revelan hoy acá y que se revelan en la cultura literaria, política, psicoanalítica y periodística de la Ciudad de Buenos Aires y creo que eso lo tenemos que festejar a pesar de la honda crisis que estamos viviendo porque este lenguaje sigue vivo, no se ha destruido y es muy probable que si vamos a seguir vivos culturalmente es porque este lenguaje sigue existiendo y seguir vivos culturalmente, significa poder pensar este país de alguna otra manera, debido a, ya que estamos en la Biblioteca Nacional, como decía la compañera, le doy trascendencia a lo que está ocurriendo aquí; también es una trascendencia que tiene un valor literario en sí mismo, lo tendría de todas maneras, pero además por la situación que estamos atravesando que involucra a nuestros lenguajes y cómo nos movilizamos para pensar qué está ocurriendo.
Si me permiten revisar rápidamente, a ver si me olvido algo, que ya quiero terminar con una mención a lo que..., también quiero hacer una intervención de mi cosecha sobre "La luna roja" especialmente, ¿no? Están en Las fuerzas extrañas o en los Cuentos fantásticos de Lugones, no recuerdo en cuales, es muy evidente eso. Voy a introducir otro factor de perturbación, como se perturban entre sí los lenguajes aquí utilizados donde cada uno defendiendo su propio anaquel, defendiéndolo, al mismo tiempo sabiendo que los libros caen de anaquel y uno los va a mezclar, es un poco la imagen de nuestras bibliotecas. Sufrimos por no tener anaqueles organizados, libros que en otro anaquel se entrometen pero al mismo tiempo queremos volver a cierta ilusoria homogeneidad. Bueno, el cuento "La lluvia de fuego" de Lugones debe ser de 1906, 1907. Arlt leía a Lugones mucho más de lo que confesaba, evidentemente; es un cuento magnífico, yo diría que, debo decirlo, mejor que el de Arlt, es muy probablemente lo que representa todo lo que se ha dicho acá en cuanto a la pérdida de autonomía, la amenaza de la fuerza técnica, la idea de la luna sanguinolenta, o sea “El matadero” que está aquí implícito; la idea de matar o la idea de enigma de la acción como puede ser El Astillero, etc.

La idea de la carta, el violinista recibe la carta, bueno todos estos elementos están presentes de una manera fantástica en "La lluvia de fuego" de Lugones. La idea de lo fantástico en Lugones está llevada a un plano de conmoción que Arlt también consigue, por supuesto, porque tiene una gran lengua, una gran escritura pero al punto tal, que creo que "La luna roja" es como un homenaje para decirlo así, benevolentemente a "La lluvia de fuego" porque es muy evidente que toma palabras, conceptos enteros; la situación es diferente no se llama lluvia, que acá es una lluvia de cobre, se llama la lluvia de fuego, es un cuento extraordinario. Entre otras cosas, hay que reivindicar a este Lugones sin el cual poco haría después Borges o el propio Roberto Arlt. Los Cuentos fantásticos de Lugones son precisamente fantásticos.
Les voy a leer dos o tres parrafitos a ver si resiste a lo que propongo como un rumbo para otra posible remisión, porque también está la idea de la ciudad libertina; no hay que olvidar que en "La luna roja" están los placeres; hay un moralismo en Roberto Arlt, mucho más moralista de lo que seríamos cualquiera de nosotros, en este momento y antes, es una cosa de moralismo a veces impresionista; efectivamente hay un castigo a los placeres ahí, ahí los dioses que a través de la técnica, a través de la idea del matadero, los dioses son los del matadero que son una barbarie técnica pero lo que se opone no es la civilización de los jóvenes unitarios lectores, sino que son personas que han perdido la posibilidad de la crítica, son personas que están entregadas a la fórmula de dominio y a la tontería, a la estupidez y al hedonismo; en realidad son dioses que castigan también, a pesar de que castigan con los malos instrumentos de la técnica, castigan a una civilización improductiva, a una civilización meramente sibarítica.
Leemos en Lugones, en "La lluvia de fuego": "...Lavar esta ciudad libertina era un desierto donde se refugiaban mis placeres...". La descripción es mucho más larga que la de Arlt y mucho más precisa también siendo que la de Arlt es muy fuerte, estamos hablando de la gran literatura argentina. Y sigue: "...Y pasa alguien que tiene por la calle (la descripción empieza por la calle) un viejo león erguido en su carro, manejando como si fuera una vela una hoja de estaño que con apropiadas pinturas anunciaba amores monstruosos de fieras... Llamé, llamé en vano, la servidumbre se había ido...", como el violinista de Arlt, el primero que se va es la servidumbre, "...sigue cayendo la lluvia de fuego..." Más adelante: "...La crepitación no se interrumpía sino por uno que otro ululato de perro o explosión anormal, el ambiente estaba rojo, el color rojo permanente, que a su través troncos, chimeneas, casas blanqueadas, blanqueaban con una lividez tristísima..."
"...El derrumbe de los edificios, la combustión de tantas mercancías y efectos diversos y más que todo la quemazón de tantos cuerpos acabaron por agregar al cataclismo el tormento de su hedor infernal. Al declinar el sol, el aire gestaba casi lleno de humo y de polvaredas. Las flámulas... (flámulas escribe Lugones y después lo puede escribir perfectamente Arlt, aplican torniquetes a las palabras los dos del mismo modo) danzaban por la mañana entre el cobre pluvial eran llamaradas siniestras, empezó a soplar un viento lentísimo, espeso, denso como alquitrán (la brea de Roberto Arlt, dice alquitrán pero está la brea) bramaban todas las bestias con un inefable pavor de eternidad..."
Están las bestias iniciando la retirada humana, entre paréntesis en "La luna roja" hay un testigo, todo acaba pero Arlt no puede con su genio y de los enormes relatores y el juego del relator y del testigo de Los siete locos está presente, "...Como después dijo un testigo..." O sea, que queda un testigo y alguien lo escribe es como si él pensara que no hubiera podido escribir ese cuento si un testigo del cuento que se salva, no se lo hubiera contado, ¿no?, relatores que existen en los pies de página de Los siete locos y "La luna roja" es como un sueño, una pesadilla al astrólogo.
Dice Lugones: "...Todas las torres yacían en ruinas..." Acá están las torres también. "...Un cielo cuya crudeza certificaba indiferencias eternas. La pobre ciudad, mi pobre ciudad muerta para siempre hedía como un verdadero cadáver. Era un tropel de leones, las fieras sobrevivientes del desierto acudían a la ciudad como a un oasis furiosas de sed, en ocasión del cataclismo..." Aquí las fieras van hacia la ciudad, a diferencia de "La luna roja", "...aquellos rugidos tenían una evidencia de palabras, lloraban quien sabe qué dolores de inconciencia y de desierto de alguna divinidad oscura..." Y bueno finalmente termina tomando veneno como hizo el propio Lugones...
Es un cuento muy poderoso, entonces me parece, tómenlo como una contribución de mi propia remisión. Un pequeño agregado recordando a Lugones, a fuer de agregar una cuenta más al rosario, como quién no puede reprimir hacer su propio envío sobre el comentario que realiza del de los demás. Así que también ofrezco la sorpresa (sorpresa para mí) de esta remisión y si fuera así, es un poco la pregunta abierta que queda con estos lenguajes de autopistas que entrechocan entre sí, que viven de un tráfico que de tanto en tanto desvía y vuelca.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   17

similar:

Programa primeras Jornadas de Literatura y Psicoanálisis iconPrimeras Jornadas de Literatura Española

Programa primeras Jornadas de Literatura y Psicoanálisis iconPrograma Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana de Estudiantes 2010

Programa primeras Jornadas de Literatura y Psicoanálisis iconPrograma de las VII jornadas antropologicas de literatura y semiotica

Programa primeras Jornadas de Literatura y Psicoanálisis iconPrograma pre jornadas lugar

Programa primeras Jornadas de Literatura y Psicoanálisis iconLiteratura y psicoanálisis

Programa primeras Jornadas de Literatura y Psicoanálisis iconLiteratura y psicoanálisis

Programa primeras Jornadas de Literatura y Psicoanálisis iconPrograma- jornadas internacionales sistema educativo y la cultura en el centenario de la unt

Programa primeras Jornadas de Literatura y Psicoanálisis iconXix jornadas de literatura

Programa primeras Jornadas de Literatura y Psicoanálisis iconJornadas de literatura, crítica y periodismo

Programa primeras Jornadas de Literatura y Psicoanálisis iconPrimeras manifestaciones de la literatura española






© 2015
contactos
l.exam-10.com