Así que el prototipo del hombre renacentista es guerrero, poeta, filósofo, amante, etc. La mujer es más como un ideal de belleza






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títuloAsí que el prototipo del hombre renacentista es guerrero, poeta, filósofo, amante, etc. La mujer es más como un ideal de belleza
fecha de publicación24.06.2015
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Naufragios (1542)

Alvar Núñez Cabeza de Vaca (¿1507?-1559)
Contorno histórico
El renacimiento europeo

  • Redescubrimiento de astética y valores de la Antigüedad (grecoromana)

  • Raíces: Italia (arte y literatura especialmente – Dante, Petrarca, Boticcelli, Boccaccio)

  • Coincide con el descubrimiento occidental de las Américas

  • Reforma religiosa

  • España – temprana influencia de la nueva moda italiana (vínculos políticos)


Características

  1. espíritu renacentista: aventurero, innovador, libre

  2. el ser humano es un individual que tiene control de su propio destino (en cambio durante el Medioevo, el destino de uno era determinado por Dios)

  3. carpe diem - goce del cuerpo físico (la mujer y el sexo, la comida, la bebida, los deportes); goce de la mente (humanismo, las bellas artes, filosofía)

  4. reforma religiosa/cambios (la Reforma de Lutero; paganismo de la Antigüedad)

  5. gloria de la patria (guerreros)


Así que el prototipo del hombre renacentista es guerrero, poeta, filósofo, amante, etc. La mujer es más como un ideal de belleza.
La España de Carlos V (1500-1558?)

  • llega a ser una potencia mundial militar

  • Carlos V coronado Emperador Carlos I de lo que queda simbólicamente del Imperio Romano

  • Vínculos con Roma y La Iglesia católica

  • comienzo del imperialismo; invasión y exploración de las Américas

  • Intolerancia

Inquisición

Estatuto de Limpieza de Sangre (1547)

Sigue la expulsión y conversión de judíos (conversos) y mulsumanes (moriscos)

La censura

La contrarreforma
Contrasta la España del siglo 16 con el resto de Europa: el renacimiento no pudo florecer aqúi como en otros países.
Contexto literario

El género: Cartas de relación y crónicas
De acuerdo con el espíritu aventurero e innovador del renacimiento, hubo mucha exploración de las Américas (el "nuevo mundo") en el siglo 15, y entonces apareció este nuevo género literario. Algunos "cronistas de la Indias" relataron de una manera muy fiel a los sucesosos históricos y otros incluían elementos de ficción; la mayoría glorificaron a los conquistadores, pero algunos criticaron el maltrato de los indios. No obstante, toda esta producción literaria era del punto de vista del hombre europeo.


Ejemplos:
Bernal Díaz de Castillo – Historia verdadera de la conquista de la Nueva España (1568)

Fray Bartolomé de las Casas - Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552)

Fue el primero en criticar la exploración y colonización.

Hernán Cortés – Cartas de Relación

Álvar Núñez Cabeza de Vaca – Naufragios
El autor

Alvar Núñez Cabeza de Vaca (¿1507?-1559)

Explorador español, nacido en Extremadura y muerto en Sevilla en 1559. Era nieto de Pedro de Vera, conquistador de la isla de Gran Canaria. En 1527 participó como segundo de a bordo en la malograda expedición a la península de Florida dirigida por Pánfilo Narváez. La expedición de Narváez, que tenía como objetivo la búsqueda de oro, desembarcó en las costas de Florida en 1528, y se aventuró hacia el interior, donde encontró la resistencia enconada de las tribus indias. Diezmados y con las manos vacías, los expedicionarios regresaron a la bahía de Tampa, donde no encontraron sus navíos.
Según contó Cabeza de Vaca en su obra Naufragios, los supervivientes construyeron frágiles embarcaciones de cuero de caballo con las que pensaban alcanzar las costas del Golfo de México, pero naufragaron en la desembocadura del río Pánuco. El propio Narváez desapareció junto con la mayor parte de la tripulación. Cabeza de Vaca, con otros tres compañeros, entre ellos un esclavo negro llamado Esteban o Estevanico, salvó la vida. Los supervivientes llegaron a la costa de la actual Texas, donde fueron capturados por indios comedores de marisco. Cabeza de Vaca practicaba la medicina tradicional y la sanación mágica, lo que le valió fama de taumaturgo entre los indígenas. Él mismo contó en sus memorias que sanaba haciendo el signo de la cruz sobre el enfermo e invocando a María. El ascendiente que como sanador ganó entre los indios le facilitó la evasión después de 6 años de cautiverio. Junto con sus compañeros emprendió una larga travesía hacia el norte y el noroeste. Avanzando en pequeñas etapas, remontaron el valle del río Grande del Norte, atravesaron las mesetas áridas de Chihuahua y cruzaron el río Bravo a través de Sierra Madre. Fue rescatado en 1536 cerca de Culiacán, en la costa mejicana del Pacífico, dos años después de su huida, por una patrulla española enviada a la caza de esclavos y comandada por el capitán Melchor Díaz.
Su travesía por las regiones norteñas interesó a las autoridades y Cabeza de Vaca y sus compañeros fueron oficialmente interrogados. Fueron los primeros europeos en dar testimonio de la existencia del búfalo americano. Pero Cabeza de Vaca contó además historias fabulosas que pasaron a engrosar el cuerpo de leyendas referidas al Nuevo Continente. Así, su narración sobre la existencia de las Siete Ciudades Doradas de Cíbola, colmadas de oro y piedras preciosas, alentó la expedición de Alvarado en 1540. Las autoridades mejicanas le instaron a regresar al norte como conquistador, pero él rehusó. Sin embargo, el esclavo Esteban fue enviado nuevamente hacia el norte en misión de reconocimiento y evangelización.

Álvar Núñez regresó poco después a España, donde fue nombrado por Carlos I gobernador de la ignota provincia de Río de la Plata, mediante capitulaciones firmadas el 18 de marzo de 1540. El contrato le otorgaba un generoso diezmo sobre todo lo que encontrase en aquella desconocida región. Cabeza de Vaca zarpó de nuevo hacia América desde Cádiz en marzo de 1541, con gran incertidumbre sobre lo que allí le esperaba ya que no se conocía la suerte de Pedro de Mendoza, su predecesor en Río de la Plata. Los títulos conferidos a Cabeza de Vaca dependían de que Mendoza y su lugarteniente, Juan de Ayolas, siguieran con vida.
La expedición desembarcó en la isla de Santa Catalina, en Brasil, y allí Cabeza de Vaca supo que sus predecesores habían perecido en el curso de enfrentamientos con los indios. Asimismo se le informó de las penalidades de los pobladores españoles de la región de Buenos Aires y de la fundación en el interior de la ciudad de Asunción. Cabeza de Vaca partió en auxilio de estas regiones. En el camino descubrió las cataratas del Iguazú. Instalado en Asunción, se dedicó a la reorganización del gobierno y dirigió una expedición a la Sierra de la Plata, en Potosí. La empresa resultó desastrosa para los españoles, pero sirvió para alimentar las leyendas referentes a las míticas amazonas y a Eldorado.
Hombre extremadamente piadoso y comprometido en la defensa de los pueblos indígenas frente a la barbarie de los conquistadores, a su regreso a Asunción en 1544 fue expulsado violentamente del gobierno por una facción que se oponía a su política en favor de los indios. Su sucesor al frente del gobierno, Martínez de Irala, emprendió un brutal avance hacia el oeste, devastando las regiones que atravesaba y aniquilando a los pobladores indígenas. Cabeza de Vaca fue enviado a España tras su derrocamiento, juzgado y deportado a Orán.
Tras ocho años de destierro recibió el perdón de Felipe II, que lo nombró presidente del tribunal supremo de Sevilla. Posteriormente tomó los hábitos y llegó a ocupar la dignidad de prior en un monasterio sevillano, donde murió en 1560. El mismo Cabeza de Vaca dejó testimonio escrito de su azarosa vida en su obra Naufragios de Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Adelantado Gobernador del Río de la Plata.

http://www.todo-argentina.net/Literatura_argentina/Biografias_de_literatura/nunez_cabeza_de_vaca.htm
La obra - Personajes: Esteban, Castillo, Dorantes, CDV, el negro
La obra de Cabeza de Vaca pertenece a una abundante literatura documental y testimonial relacionada con el encuentro entre europeos e indígenas americanos. Esa literatura empieza con el mismo descubrimiento, pues se conservan el diario y las cartas de Cristóbal Colón. A lo largo de la colonia española, que dura desde 1492 hasta 1823 (más o menos), se escriben muchas obras de este tipo, aunque su carácter va cambiando de siglo en siglo. Los documentos del siglo XVI suelen ser de los mismos conquistadores, exploradores, soldados, y misioneros, y revelan el espíritu inquieto, aventurero, científico, y humanístico del Renacimiento.

El descubrimiento europeo del hemisferio occidental, el encuentro con una cultura desconocida, y la subsiguiente conquista, dominación, exploración, colonización y evangelización fue causa de asombro y admiración para los españoles, quienes documentaron desde su perspectiva europea cada paso de esa historia en millares de obras que fluctúan entre pura ficción e historiografía científica. Cuando se compara la reacción de los españoles del encuentro con nuevas culturas con la de los ingleses en Norteamérica resalta una impresionante diferencia: a los ingleses apenas les interesó la nueva cultura que encontraron. Las primeras obras literarias de la colonia inglesa son diminutivas, privadas, de índole religioso y personal. En comparación, los españoles concibieron el encuentro como un gran momento histórico, y sus testimonios lo narran con la grandilocuencia épica que la ocasión merecía.
Mucho se escribió, y consecuentemente hay muchos modos de organizar la producción. Algunos documentos se escribieron por necesidad, como las cartas que dirigen Colón y Hernán Cortés a los monarcas españoles. La sed europea de saber más del nuevo mundo y sus habitantes sin duda incitó a otros a producir obras para ese mercado, y las de Cabeza de Vaca quizá podrían entrar en esta categoría. Otros escribieron para llevar a cabo una agenda personal: Bernal Díaz para corregir los errores de las crónicas oficiales y presentar los hechos desde la perspectiva del soldado común; el Inca Garcilaso para justificar su nobleza indígena y alabar la cultura incaica; y el padre Las Casas para despertar la conciencia europea a los derechos humanos. Otros sacerdotes y misioneros llevaron a cabo labores etnográficas de muchísima importancia; aquí se destaca la labor de Bernardino de Sahagún, que bien podría considerarse el padre de la antropología moderna.
Lo que carece es la voz de los vencidos. Se ha dicho con razón que la historia es siempre escrita por los vencedores. ¿Qué pensarían los indígenas del encuentro con hombres blancos y barbudos de otros mundos y de culturas diferentes? ¿Qué hubieran dicho del holocausto cultural que siguió? Sólo se pueden percibir ecos de las respuestas a estas preguntas en las voces de los informantes indígenas en los escritos antropológicos de autores como Sahagún o en obras conservadas por casualidad, como la de Guaman Poma de Ayala, un inca culturizado a las maneras europeas que dirige una obra al Rey Felipe II de España, quejándose de los abusos del gobierno colonial.
La teoría literaria moderna, con su énfasis en la lingüística y en la complejidad del circuito de comunicación, ha contribuido a borrar los límites entre historia, autobiografía, y ficción, haciéndonos ver que hasta un texto histórico tiene un narrador que dirige un mensaje con un propósito específico a un destinatario implícito, y por lo tanto, esa obra se puede someter a los mismos criterios críticos que cualquier obra de ficción. A causa de ello, hoy podemos analizar estos documentos y testimonios, no simplemente como obras de interés histórico o antropológico, sino como complejos actos de comunicación y podemos actualizar sus discursos para formar una mejor idea de cómo fue en realidad ese encuentro entre dos culturas. Por lo tanto, las teorías literarias modernas han dado nueva vida al estudio de estos documentos, abriéndolos a nuevas y provocadoras posibilidades. Es más: la nueva historiografía nos ha hecho ver que los españoles no solamente descubrieron América, sino que también la “inventaron.” El discurso de América que se ensaya en esta literatura testimonial crea el mito de América--una visión estereotipada vista bajo el prisma europeo renacentista--como un “nuevo mundo” de “nuevas e ilimitadas oportunidades,” donde cualquiera puede encontrarse con “el Dorado,” ese pueblo mítico de oro que impulsó a tantos europeos a cruzar el Atlántico entre los siglos XVI y XVIII o a atravesar Norteamérica camino a California en el siglo XIX. Ese mito de América sigue vigente, como lo comprueba las oleadas de nuevos inmigrantes que siguen llegando a sus costas.

http://www.geocities.com/apspanishlit/vacalit.html





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