Literatura renacentista (siglo XVI). La poesíA






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c) MITOLOGÍA

Los mitos sustituyen a las alegorías de la Edad Media y son utilizados en función de temas no mitológicos, como símbolos de las fuerzas de la Naturaleza y de la pasión amorosa. La principal influencia será de Ovidio con su obra las Metamorfosis.
d) RELIGIÓN

La paganización propia del primer Renacimiento se transforma en religiosidad en época de Felipe II. Los temas siguen siendo el amor y la naturaleza, pero, ahora, los escritores ascéticos y místicos los divinizan y los aplican a la exaltación del sentimiento religioso.
2.2. Innovaciones formales


  1. Géneros literarios


El Renacimiento supone una renovación: queda arrinconados muchos géneros medievales y aparecen géneros más acordes con la nueva sensibilidad.


POESÍA LÍRICA

Églogas: poemas protagonizados por pastores/poetas cortesanos que dialogan acerca del amor.

Garcilaso de la Vega


Epístolas en verso: cartas en verso

Boscán y Garcilaso

Odas: poemas en el que se expresa la admiración exaltada por algo o alguien.


Fray Luis de León

Fernando de Herrera

POESÍA ÉPICA

Poemas épicos en octavas reales


Alonso de Ercilla: La Austriada

La Araucana

PROSA


Novelas

Libros de caballerías

Amadís de Gaula

Novela picaresca

Lazarillo de Tormes

Novela morisca

Historia del Abencerraje y la hermosa Jarifa

Novela corta de tipo italiano

Novelas Ejemplares

Novela pastoril

Los siete libros de la Diana

Literatura didáctica

Diálogos

Diálogo de la lengua

TEATRO

Teatro religioso: continuador del medieval




Teatro popular: festivo y costumbrista

Torres Naharro, Gil Vicente, Lope de Rueda

Teatro literario: imita la tragedia y comedia clásica




b) Nuevas estructuras métricas
La utilización de los versos y las estrofas italianas por parte de Juan Boscán y Garcilaso de la Vega supone el mayor cambio producido hasta hoy en la historia de la poesía castellana. Se incorporaron el endecasílabo y el heptasílabo y nuevas estrofas como el soneto, la octava real, la lira, la estancia, la silva y el terceto.


Nuevos metros

Endecasílabo (verso de 11 sílabas)

Heptasílabo (verso de 7 sílabas)

Nuevas estrofas


Soneto

Poema estrófico de 14 versos compuesto por dos cuartetos y dos tercetos.

ABBA/ABBA/ CDC/DCD

Lira

Estrofa de cinco versos

7 a, 11 B, 7 a, 7 b, 11 B

Octava real

Estrofa de 8 versos de arte mayor:


ABABABCC


Estancia

Propia de la canción. Número variable de versos heptasílabos y endecasílabos

El poeta fija la estructura y la mantiene

Silva

Serie de versos endecasílabos y heptasílabos que se combinan sin estructura prefijada.

El poeta combina libremente la estructura



4. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
4.1. GARCILASO DE LA VEGA (1501 h. – 1536) 7



  1. Evolución poética de Garcilaso


Garcilaso de la Vega fue el prototipo del cortesano renacentista, tal como lo había definido el italiano Baltasar Castiglione: muy culto, elegante, valeroso y hombre de letras. Garcilaso vivió, como él mismo dice, “tomando ora la pluma, ora la espada”.

Su obra poética es escasa: una epístola (carta en forma de poema), dos elegías (poemas de dolor por la muerte de alguien), tres églogas (poemas situados en ambiente pastoril y protagonizados por pastores-poetas), cinco canciones (a imitación de Petrarca), treinta y ocho sonetos y unas pocas composiciones al estilo tradicional. Esta breve producción modificó el rumbo de la lírica castellana y le otorgó su definitiva configuración hasta los tiempos modernos.

Primera etapa: relacionada con la poesía de Cancionero

La obra de Garcilaso arranca de la poesía cancioneril del siglo XV. En su primera etapa Garcilaso cultivó una poesía arraigada en el cancionero. En este período, junto con composiciones en octosílabos, practica ya las formas italianas, pero sus versos carecen de elementos petrarquistas. Sus poemas de esta época se caracterizan por el silencio intimista, la austeridad imaginativa, la desatención de la naturaleza y, en general, de todo lo exterior y que formalmente presentan artificios (juegos de palabras, derivaciones, antítesis…) muy del gusto de la poesía cancioneril.
Segunda etapa: vinculada con su contacto con Italia y el Humanismo

Al entrar en contacto con el ambiente cultural italiano, la poesía de Garcilaso se adentró en el petrarquismo. Garcilaso imitó los temas, el vocabulario, el estilo y el repertorio de imágenes de la belleza y los elementos de la naturaleza empleados por Petrarca para retratar a la amada y describir su vivencia amorosa. Además de Petrarca, el autor que mayor influencia ejerció en la poesía de Garcilaso fue Sannazaro. La lectura de La Arcadia llevó al poeta toledano a incluir en sus composiciones pastores caracterizados por su melancolía en un entorno idealizado. El contacto con el humanismo fomentó también que Garcilaso leyera a los autores clásicos: Virgilio, Ovidio, Horacio…
Tercera etapa: Garcilaso encuentra su voz personal

La obra de Garcilaso no es, sin embargo, una mera imitación. Garcilaso tomó los materiales previos y los convirtió en su propia voz poética, alcanzando una plenitud en la expresión raras veces conseguida.


  1. Los metros italianos


A Garcilaso se le puede considerar como el definitivo adaptador de las formas italianas, introducidas por su amigo Juan Boscán. Utiliza el endecasílabo italiano y las estrofas y recursos propios de la poesía italiana (el soneto, el tercero, la canción, la lira…) en los que logra una extraordinaria flexibilidad y armonía. Sus endecasílabos aportan a la lírica española nuevas posibilidades sonoras gracias al juego de acentos.


  1. Obra


Las Églogas condensan toda la riqueza de su mundo poético y donde su sinceridad se aproxima a la confidencia, pese al convencionalismo de la tramoya pastoril. Las tres Églogas fueron compuestas durante su estancia en Nápoles y son composiciones líricas en las que unos pastores exponen sus quejas amorosas en un entorno idealizado (locus amoenus).

La Égloga I contiene los monólogos de los dos pastores, Salicio y Nemoroso. La voz de un narrador introduce las tristes quejas de Salicio, rechazado por su amada Galatea. Nemoroso, por su parte, Nemoroso, llora la muerte de su querida Elisa. En los personajes de Salicio y Nemoroso se ha querido ver a Garcilaso y a Boscán, pero es más probable que ambos sean el desdoblamiento del “yo” del poeta, que plantea así el debate sobre qué pena de amor es más intensa: la del que es rechazado o la del que ha perdido a su amada para siempre. El poema concluye en una atmósfera de melancolía y de afirmación del “dolorido sentir” como condición de la existencia humana.

Hay que resaltar la frecuencia de las exclamaciones y preguntas, la hipérbole al tratar el proceso amoroso y la identificación de la naturaleza con el sentimiento de dolor del poeta. Hay una mezcla de sincera confesión y contención sobria y, a pesar de lo convencional del artificio pastoril, se percibe en el poema la emoción y la pasión de un amor vivido.

La Égloga II, se centra en el amor no correspondido de Albanio hacia Camila. Albanio intenta suicidarse y relata sus desventuras. Su amigo Nemoroso, además de referirse a sus experiencias amorosas, elogia las hazañas del duque de Alba, protector del poeta.

La Égloga III describe un paisaje del Tajo, bellamente idealizado, al que acuden cuatro ninfas que tejen en ricas telas escenas mitológicas de amores trágicos (Orfeo y Eurídice, Dafne y Apolo, Venus y Adonis) y la historia de la muerte de la ninfa Elisa, con lo que se introduce la amada del poeta; en la segunda parte los pastores Tirreno y Alcino cantan sus respectivos amores.

Esta Égloga —escrita en octavas reales— sobresale por la soltura en el uso de los recursos literarios, por su perfecta estructura y, si la comparamos con las otras dos, por un mayor distanciamiento y convencionalismo en la expresión del sentimiento amoroso.
Los treinta y ocho sonetos de Garcilaso desarrollan básicamente el sentimiento amoroso. Se trata de un amor neoplatónico en el que no falta la indiferencia de la dama, el dolor del amante, la esperanza y la desesperanza. Garcilaso habla del amor que siente por una mujer, Elisa, que es la inspiradora de la mayor parte sus versos. Está imitando en esto a Petrarca, cuya amada se llamaba Laura: ambos, Garcilaso y Petrarca, muestran su melancolía y analizan los sentimientos provocados primero por el amor no correspondido y luego por la muerte de la amada. De la dama se describen pocos rasgos físicos; en cambio, el mundo interior del poeta, marcado por el sufrimiento y la alegría del amor, es analizado muy a fondo. En sus poemas de madurez aparece ya la nueva sentimentalidad renacentista, suave y melancólica.
E. Estilo de Garcilaso
El estilo de Garcilaso responde a los ideales renacentistas de naturalidad y elegancia. Su lenguaje es sencillo y el tono de su poesía es dulce, triste y melancólico, como revelan los adjetivos antepuestos, uno de los rasgos más característicos de su estilo: dulces prendas, dulce nido, triste canto, triste y solitario día, cansados años… A este tono contribuye también la novedosa métrica, con predominio del endecasílabo, verso muy musical por la combinación de acentos y rimas; musicalidad a la que contribuyen también las aliteraciones, los hipérbatos, etc.
4.2. FRAY LUIS DE LEÓN (1527-1591) 8

  1. Obra poética

Fray Luis de León es uno de los mayores poetas de todos los tiempos. Sus versos no se publicaron en vida. La primera edición de sus poemas la hizo Quevedo en 1637; la publicó para oponerse a las nuevas corrientes poéticas que Góngora estaba imponiendo.

La obra poética de Fray Luis es escasa: no llegan a cuarenta los poemas que compuso. Además, tradujo en verso castellano textos latinos, italianos y bíblicos (fue un gran hebraísta).

Su poesía se caracteriza por la asimilación de los clásicos, de la Biblia y de la corriente poética italiana—usó el endecasílabo y la lira—, sin olvidar la tradición española y todo esto hermanado con la sinceridad en la expresión apasionada de sus anhelos más íntimos, la sensibilidad ante la naturaleza, la emoción poética, el fervor religioso y un estilo cuidado, aunque sobrio y natural.

Este estilo es, lógicamente, deudor de las tradiciones literarias de las que parte. Su poesía es sencilla sólo en la apariencia, ya que, aunque siempre dentro de la norma renacentista de la elegancia y de la naturalidad, su estilo es muy elaborado, como prueba el uso de muchas figuras retóricas: asíndeton, polisíndeton, hipérboles, aliteraciones, hipérbatos, encabalgamientos abruptos, metáforas, personificaciones, etc. Un rasgo peculiar de su poesía es que muchos de sus poemas están dirigidos a una segunda persona. Ello explica el carácter conversacional que suelen tener: abundan las enumeraciones, las exclamaciones e interrogaciones retóricas, las exhortaciones…

Los temas de sus poemas son la naturaleza, la añoranza del campo y de la vida tranquila, el gusto por la noche y por la música. Estos temas proceden de la tradición clásica y neoplatónica: el beatus ille, es decir, la búsqueda de la “descansada vida” y el alejamiento del “mundanal ruido”; la contemplación de la noche estrellada; la armonía universal sentida al escuchar las notas musicales; el dominio de las pasiones; la exaltación de la virtud. El deseo de armonía y la tranquilidad lo llevan a añorar la soledad, la “vida retirada” cantada por los poetas clásicos paganos; pero, como cristiano, anhela la vida del cielo como suprema liberación.

4. 3. LA MÍSTICA ESPAÑOLA. SAN JUAN DE LA CRUZ

  1. La mística española

Existen en la segunda mitad del siglo XVI y en el XVII dos variedades de literatura religiosa:

a) La ascética (etimológicamente, ejercicio), que trata del esfuerzo que el hombre ha de realizar para alcanzar la perfección moral y acercarse a Dios.

b) La mística (etimológicamente, sabiduría secreta), que intenta describir el don gratuito que Dios concede a algunas almas al fundirse con ellas y llenarlas de su amor. El proceso místico por el que el alma se funde con Dios atraviesa tres fases o vías:

- Vía purgativa: por la cual el hombre se libera del pecado mediante la penitencia y la práctica de la virtud.

- Vía iluminativa: mediante la cual el alma se somete a Dios, renuncia a la razón y a la inteligencia humanas y recibe una sabiduría especial que la ilumina. La culminación de la unión mística es el éxtasis, que supone la anulación total de los sentidos y un sentimiento tal de felicidad y gozo que es inefable, no puede expresarse con palabras.

- Vía unitiva: que supone la fusión, la unión mística entre el alma y Dios.

Las dos primeras son comunes a ascetas y místicos; a la tercera sólo llegan almas privilegiadas, los místicos, por una gracia especialísima de Dios.

Las figuras más representativas de la mística española son Teresa de Jesús y Juan de la Cruz.
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