La literatura del siglo XVI. Historia y sociedad. La poesíA






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títuloLa literatura del siglo XVI. Historia y sociedad. La poesíA
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TEMA 11:

LA LITERATURA DEL SIGLO XVI. HISTORIA Y SOCIEDAD. LA POESÍA


  1. PENSAMIENTO Y CULTURA EN EL SIGLO XVI


El término Renacimiento define todo el periodo cultural y social posterior a la Edad Media. Alude al renacer de los estudios clásicos y a la veneración por los autores grecolatinos. Está estrechamente relacionado con el concepto de Humanismo: movimiento cultural iniciado en Italia que, considerando al hombre centro del universo, dedica sus esfuerzos al estudio de las letras humanas. Estos estudios acaban por extenderse a todas las ramas del saber y configuran una visión del mundo inseparable de las nuevas condiciones socioeconómicas de la época.
1.1. Características del Renacimiento:


  • Se destaca la dignidad del hombre, centro del mundo y dueño de su destino, lo cual se opone al teocentrismo e inmovilismo de la sociedad estamental. Estamos ante el típico individualismo burgués.

  • Intenso vitalismo que se manifiesta tanto en el arte y en la literatura de este periodo como en el esplendor casi pagano de cortes y palacios, con sus fiestas y lujos. Se canta el amor y los placeres en una sociedad muy secularizada1 y alejada de la concepción teocéntrica de la Edad Media.

  • Optimismo: es una época esencialmente optimista en la que se piensa que el hombre es la medida de todas las cosas y que es capaz de dominar el universo con sus conocimientos.

  • Racionalismo: será un rasgo dominante de la época. La confianza en el poder de la razón explica el nacimiento de una idea bien fecunda desde entonces: la idea de progreso. Según ella, la economía y el mundo material pueden avanzar de forma indefinida y también el hombre en el terreno moral puede alcanzar cotas de humanidad desconocidas. Se considera que el saber puede hacer mejor al hombre.

  • Neoplatonismo: según las ideas neoplatónicas, la realidad material no es sino una manifestación del orden espiritual superior, armónico y perfecto, que el hombre puede alcanzar por el conocimiento, el amor, la contemplación de la belleza natural, etc.

  • Afán de reformas: la insatisfacción intelectual humanista lleva a proponer profundas reformas, propugnar utopías2 y, en algunos casos, al escepticismo3 y al desengaño. El deseo de renovación religiosa culminará pronto en el Cisma de Occidente que supondrá la fragmentación de la iglesia cristiana por el auge de la reforma protestante promovida por Martin Lutero que propugna como ideal la pureza evangélica, la religiosidad individual basada en el libre examen y la lectura personal de los libros sagrados. Ante estas propuestas de renovación religiosa, la Iglesia católica convocó el Concilio de Trento. En él se definieron los dogmas católicos esenciales en un intento de hacer frente al protestantismo. Esta reacción dará lugar a un movimiento religioso y político llamado Contrarreforma, en el que desempeñó un papel importantísimo España.

  • Se produce una revalorización del latín, al mismo tiempo que se promociona el uso de las lenguas vulgares: por una parte, se intenta llegar al máximo número de lectores y por otra, la cultura se va convirtiendo en un coto cerrado para los entendidos, los humanistas, y el latín es el idioma apropiado para entenderse entre ellos por encima de las fronteras, pero también el muro de contención adecuado para impedir el acceso a intrusos.

  • El Renacimiento es un periodo de gran auge artístico y cultural. Es la época de científicos como Copérnico o Kepler, de artistas como Rafael, Miguel Ángel, Fray Angélico, Piero della Francesca, Botticelli; arquitectos como Brunelleschi o Bramante; músicos como Palestrina, Tomás Luis de Victoria o escritores como Shakespeare, Marlowe, Rabelais, Ronsard, Montaigne, Sá de Miranda, Camoens, además de la impresionante nómina de escritores españoles.




  1. ESPAÑA EN EL SIGLO XVI


En el siglo XVI España impone su hegemonía en Europa. Políticamente, se crea el gran imperio español, con Carlos I y Felipe II. Los grandes descubrimientos y la victoria de Lepanto son dos símbolos del esplendor y la plenitud política. La economía pasa de un periodo de gran prosperidad a una fuerte crisis que llevó a la bancarrota del estado en varias ocasiones. Esto generará una grave crisis social.

Tras una época de aperturismo cultural, en la primera mitad del siglo, se pasa a la cerrazón y censura en el reinado de Felipe II, para evitar el contagio de las ideas protestantes. Es un periodo de gran poder de la Inquisición y en el que se sigue el espíritu de la Contrarreforma.

Socialmente, la nobleza sigue teniendo en el siglo XVI una importancia preeminente, continúan teniendo apreciables privilegios, por lo que hay un gran interés por conseguir al menos la categoría de hidalgo. En el siglo XVI se acentúan los valores nobiliarios y se acentúa el desprecio hacia el trabajo manual. Esta actitud provoca una ola creciente de vagabundos, mendigos y pordioseros. Dentro de la sociedad renacentista española destacan los conversos, judíos y moriscos obligados a convertirse al cristianismo para evitar la expulsión. Este grupo social fue siempre visto con suspicacia por los cristianos viejos y en muchos casos perseguidos por la Inquisición.

Culturalmente, el Humanismo español conocerá su época de máximo apogeo en el primer tercio del siglo XVI. Este pujante humanismo se ve vivificado por la influencia del erasmismo. La Contrarreforma, a través de la Inquisición, significará la decadencia de este humanismo español, ya que se prohíbe a los españoles estudiar en el extranjero y se publica el Índice de Libros prohibidos.

B) TRANSFORMACIONES HISTÓRICAS DE LOS GÉNEROS LITERARIOS: LA POESÍA EN EL SIGLO XVI


  1. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA POESÍA EN EL SIGLO XVI



La poesía que más escucha la población del siglo XVI continúa siendo la lírica tradicional y el romancero, que se transmite a través de los Cancioneros donde convive la poesía popular con la culta.

Desde fines de los años 20 y hasta la mitad del siglo, se produce la aclimatación de las nuevas formas y contenidos procedentes de Italia. Fecha clave será la de 1543, año en que se publican póstumamente las obras de Juan Boscán y Garcilaso de la Vega, pioneros en la defensa de la poesía renacentista italianizante. La rápida difusión de sus obras, especialmente las de Garcilaso, contribuirá de modo decisivo al triunfo de la nueva poesía. Ésta introduce nuevos géneros, motivos, temas, versos y estrofas, además de una sensibilidad poética diferente


    1. TEMAS DE LA POESÍA EN EL SIGLO XVI




      1. Tópicos clásicos


La literatura clásica grecolatina va a proporcionar temas y géneros en la poesía renacentista. Así, reaparecen insistentemente una serie de tópicos clásicos en la lírica renacentista:


  • Carpe diem (‘Goza del día de hoy’): llamada a aprovechar el momento, pues la vida es breve y la fortuna variable y no se sabe qué puede ocurrir mañana.

  • Collige, virgo, rosam (‘Recoge, doncella, las rosas’): exhortación a una joven para que ame antes de que el tiempo marchite su belleza.

  • Aurea mediocritas (‘La feliz mediocridad’): alabanza de la vida moderada, alejada de grandes ambiciones y pasiones que sólo acarrearían preocupaciones e infelicidad.

  • Beatus ille (‘Feliz aquel’): añoranza de la vida apartada del fragor mundano, generalmente en contacto con la naturaleza, lugar apropiado para encontrar la paz y la armonía. A este estaría muy próximo otro tópico renacentista conocido como menosprecio de corte y alabanza de aldea, en el que por iguales motivos se pondera la vida en el campo en detrimento de la ajetreada y conflictiva vida cortesana.




      1. Mitología


Es notable la presencia de la mitología en toda esta poesía. El acervo4 mitológico proporciona al poeta un considerable conjunto de asuntos y motivos, que son tomados bien directamente de los autores clásicos, bien indirectamente de las mitografías, verdaderos diccionarios universales muy frecuentes en la época.


      1. Amor


Tema omnipresente de la poesía renacentista es el amor. El amor está ahora influido por la filosofía neoplatónica. Es ahora una virtud del entendimiento, que contribuye a hacer mejores a los hombres. Mediante el amor, el hombre se eleva de lo inmaterial a lo material: superando la sensualidad, que es “pura materia”, la contemplación de la belleza femenina (como de la belleza de la naturaleza o la armonía musical) le permite acceder al conocimiento de la Belleza Absoluta.

Sin embargo, el amor aparece también como fuente de frustración y dolor: el enamorado percibe que le resulta imposible alcanzar el amor o comprueba que éste no es eterno y se puede perder. Por ello la poesía renacentista manifiesta la frustración y la inhibición, el deseo no satisfecho por medio de antítesis que son características de la lírica de este período: fuego/hielo, día/noche, calma/tormenta, paz/guerra…

Esta poesía desarrolla los tópicos del carpe diem, el collige, virgo, rosas…


      1. Poesía de carácter moral


La poesía de carácter moral crece en importancia a lo largo del siglo. Esta poesía es la que desarrolla los tópicos latinos del beatus ille o del aurea mediocritas. Hay que entenderla en dos sentidos: por un lado como manifestación de la insatisfacción ante una nueva sociedad individualista y urbana y, por otra, como consecuencia de la nueva moral de la Contrarreforma, surgida del Concilio de Trento, que postula un código de conducta más rígido frente al puritanismo protestante.



    1. FORMAS DE LA POESÍA RENACENTISTA


Formalmente, la poesía renacentista es fuertemente innovadora: nuevos versos, nuevas estrofas, nuevos géneros:

  • Innovaciones métricas: el verso predilecto es el endecasílabo, con el que alterna frecuentemente el heptasílabo. Las estrofas más frecuentes son el soneto, la canción, la lira, los tercetos encadenados, la silva, la octava real, etc. De todas las estrofas destaca especialmente el soneto. Esta estrofa, surgida en el siglo XIII en Sicilia, tuvo un gran desarrollo en la lírica italiana, desde Dante y Petrarca a los poetas renacentistas, y fue adaptada al castellano con éxito por Garcilaso. Durante los siglos XVI y XVII se escribieron y publicaron miles de sonetos de muy diversos tipos y temas.

  • Innovaciones en los géneros: se recuperan muchos de la tradición grecolatina: églogas, odas, epístolas, elegías, sátiras…


En general, las dos líneas poéticas de la época, la amorosa y la moral, se diferencian también por la forma de expresión elegida. La lírica amorosa se expresa en canciones, sonetos, madrigales o sextinas; la de temática moral prefiere géneros como la epístola o la oda y estrofas como el terceto encadenado, la silva y la lira, además del soneto.


    1. ESCUELAS DE LA POESÍA EN EL SIGLO XVI


1.3.1. Primer Renacimiento o época de Carlos I
Los escritores más destacados de esta época son Juan Boscán y Garcilaso de la Vega. Además, contribuyen a la renovación poética autores como Diego Hurtado de Mendoza, Hernando de Acuña o Gutierre de Cetina.
1.3.2. Segundo Renacimiento o época de Felipe II
Se suelen distinguir dos escuelas:

a) Escuela salmantina o castellana: a la que pertenecerían Fray Luis de León, Francisco de Aldana, Francisco de la Torre o Francisco de Figueroa.

b) Escuela sevillana o andaluza: con nombres como Barahona de Soto o Fernando de Herrera. Fernando de Herrera es el puente entre la lírica más sencilla de Garcilaso y la complicación de Góngora. Destaca su poesía amorosa, donde expresa su amor insatisfecho por una dama. Con él culmina la lírica de raíz petrarquista. Toda su obra está marcada por el intelectualismo y el deseo de perfección.


    1. LA LITERATURA MÍSTICA


Es llamativo el desarrollo en el siglo XVI de la literatura mística. Los místicos aspiran a comunicarse directamente con Dios y expresan esa experiencia en prosa o en verso. La mística (etimológicamente, sabiduría secreta), intenta describir el don gratuito que Dios concede a algunas almas al fundirse con ellas y llenarlas de su amor. El proceso místico por el que el alma se funde con Dios atraviesa tres fases o vías:

- Vía purgativa: por la cual el hombre se libera del pecado mediante la penitencia y la práctica de la virtud.

- Vía iluminativa: mediante la cual el alma se somete a Dios, renuncia a la razón y a la inteligencia humanas y recibe una sabiduría especial que la ilumina. La culminación de la unión mística es el éxtasis, que supone la anulación total de los sentidos y un sentimiento tal de felicidad y gozo que es inefable, no puede expresarse con palabras.

- Vía unitiva: que supone la fusión, la unión mística entre el alma y Dios.

Las dos primeras son comunes a ascetas y místicos; a la tercera sólo llegan almas privilegiadas, los místicos, por una gracia especialísima de Dios.

Las figuras más representativas de la mística española son Teresa de Jesús y Juan de la Cruz.


  1. GARCILASO DE LA VEGA




    1. VIDA Y PERSONALIDAD


De noble familia, nació en Toledo hacia 1501. Su corta vida se desarrolla durante la primera parte del reinado de Carlos I. Fue defensor de la causa del emperador en todo momento, incluso frente a los comuneros castellanos. Se casó en 1525, pero al año siguiente conoció a Isabel Freyre, una de las damas portuguesas de la emperatriz, de la cual se enamoró. Pero ella se casó en 1529, lo que produjo una grave crisis sentimental a Garcilaso. Isabel murió de sobreparto en 1533. Su amor imposible y el dolor por la muerte de la dama dejaron profunda huella en sus poemas.

En 1532 fue desterrado a una isla del Danubio y después a Nápoles por haber asistido al matrimonio secreto, no autorizado por el emperador, de un sobrino suyo. Su estancia en Italia fue decisiva, pues allí se relacionó con importantes humanistas, leyó y estudió a los autores clásicos y escribió sus mejores versos. Murió en 1536 en Niza, como resultado de una acción militar en Provenza.
Garcilaso ha pasado a la posteridad como prototipo del caballero renacentista, en la línea del modelo propuesto por Castiglione en El cortesano. Armonizaría en su persona el viejo ideal de las armas y de las letras: soldado, cortesano y poeta.


    1. SU OBRA


Fue preparada para su edición por su amigo Juan Boscán y publicada en 1543. Es relativamente breve: la Oda a la flor de Gnido, una epístola en verso dirigida a Boscán, dos elegías, tres églogas, cuatro canciones, cuarenta sonetos y algunas muestras de poesía tradicional de cancionero. Esta reducida obra poética contiene, sin embargo, lo esencial en cuanto a géneros, temas, motivos, métrica, lengua, etc., de la poesía posterior.

Los sonetos garcilasianos, tras el fallido intento del Marqués de Santillana, significan la definitiva aclimatación de esta estrofa en la literatura española. Son generalmente de índole amorosa, algunos próximos aún al estilo y tópicos de la lírica de cancionero, otros portadores ya de la nueva sensibilidad renacentista. En esta misma línea pueden considerarse sus canciones.

Las elegías, por su parte, descubren una influencia directa de los clásicos y una actitud estoica ante los sucesos desgraciados, no exenta, sin embargo, de un cierto vitalismo optimista.

Las églogas, junto a algunos sonetos, representan la culminación del talento poético garcilasiano. La égloga es una composición poética bucólica en la que varios pastores dialogan sobre determinados temas, generalmente amorosos. Pese a su numeración, la Égloga II fue la primera que escribió. Es la más extensa y la única de las tres que presenta una acción dramática. La Égloga I es la más conocida. Consta de 421 versos distribuidos en estancias, en los pastores Salicio y Nemoroso muestran su pesar por el desdén de su amada (Salicio) y por la muerte de sus amadas (Nemoroso). La Égloga III es, quizá, la obra más lograda de Garcilaso. Escrita en octavas reales, cuenta que, a orillas del Tajo, cuatro ninfas bordan en sus telas sendas historias de amor y muerte (la historia de Orfeo y Eurídice, la de Apolo y Dafne, la de Venus y Adonis y la de Elisa y Nemoroso)5. La inclusión de la historia amorosa de Garcilaso (la historia de Elisa (Isabel Freyre) y Nemoroso (Garcilaso) supone una reelaboración artística considerable: la vida se transforma en poesía que, a su vez, se transforma en tema de pintura.


    1. TEMAS


2.3.1. El amor
El amor es el tema predominante en la poesía garcilasiana. La concepción del amor de Garcilaso es marcadamente neoplatónica y con evidentes huellas de la tradición petrarquista. Indiferencia de la dama y dolor del amante, oscilación entre esperanza y desesperanza, el secreto —indispensable en el amor cortés—, diversos estados de conciencia analizados con agudeza: todo aparece en Garcilaso.

Su poesía transmite una fuerte sensación de sinceridad, que se ha relacionado con el carácter autobiográfico de los poemas de Garcilaso. Sin descartar el contenido biográfico de los textos, debe saberse que era propia de la poesía de la época una cierta “retórica de la sinceridad”, que pretendía que los sentimientos expresados en los versos transparentaran siempre alguna idea de verdad. Probablemente en la poesía de Garcilaso se combinan ambas cosas: sentimientos personales y retórica literaria.

En este sentido, puede advertirse, además, cierta evolución en la poesía de Garcilaso desde sus primeras composiciones, más próximas a la lírica cancioneril y sus tópicos amorosos, hasta sus poemas de madurez impregnados de la nueva sentimentalidad renacentista, más suave y melancólica.
2.3.2. La naturaleza
El otro gran tema de la poesía de Garcilaso es la presencia de la naturaleza, como entorno estilizado6 en el que los personajes se quejan de sus cuitas amorosas y como confidente que escucha y consuela a los pastores en sus quejas. El elogio de la naturaleza primitiva y rústica tiene su antecedente directo en la égloga clásica de Virgilio. La utopía pastoril tiene un innegable carácter idealista y en ella las relaciones humanas y económicas se atienen a los modelos que la inmutable naturaleza ha establecido.


    1. ESTILO


La labor poética de Garcilaso se inscribe en un fenómeno más amplio: la creación de un nuevo tipo de poesía, la lírica española de los siglos XVI y XVII en la que se funde la poesía de cancionero con las influencias procedentes de Italia.

La nueva lengua poética se ajusta a los ideales renacentistas de naturalidad y elegancia. Su lenguaje es aparentemente sencillo, fluido y natural. Busca el equilibrio clásico entre la pasión y la contención. Este deseo de armonía se refleja en la frecuente simetría de sus estructuras poéticas: versos bimembres, elementos duplicados o triplicados, paralelismos sintácticos, etc.

El tono de su poesía es dulce, triste y melancólico, como revelan los adjetivos antepuestos, uno de los rasgos más característicos de su estilo: dulces prendas, dulce nido, triste canto, triste y solitario día, cansados años…

A este tono contribuye también la novedosa métrica garcilasiana, con predominio del endecasílabo, frecuentemente asociado al heptasílabo, lo que le proporciona una gran libertad expresiva. Es, asimismo, un verso muy musical por la acertada combinación de acentos y rimas, por sus aliteraciones, hipérbatos, etcétera.

Todo ello es fruto del contexto histórico y literario en que se movió Garcilaso y de los sistemas poéticos que conoció. El primer tercio del siglo XVI es una época de intensa innovación y apertura que Garcilaso vivió en España y en Italia.



  1. FRAY LUIS DE LEÓN




    1. VIDA Y PERSONALIDAD


Nació hacia 1527 en Belmonte (Cuenca) en el seno de una familia de ascendencia judía, y vivió, pues, en el ambiente de sospecha, cautela y ocultación propias de la minoría conversa. Ingresó como fraile en el convento agustino de Salamanca, en cuya universidad estudió teología. Estudió después hebreo en la universidad de Alcalá. Fue catedrático en la Universidad de Salamanca desde 1561. Allí participó en las disputas teológicas entre agustinos y dominicos. Las intrigas acabaron por llevarlo en 1572 a las cárceles inquisitoriales de Valladolid, donde permaneció más de cuatro años y medio. Fue acusado de haber traducido al castellano el Cantar de los Cantares y de haberse pronunciado a favor del texto de la Biblia en hebreo, desautorizando la versión de la Vulgata. Salió absuelto, pero su larga permanencia en prisión ejerció una influencia decisiva sobre su obra. Continuó entonces con sus tareas universitarias y se vio envuelto en nuevas acusaciones. Acabó siendo vicario general de Castilla y provincial de la orden agustina, poco antes de morir en 1591.

De carácter difícil y apasionado, su vida fue turbulenta, lo que explica su deseo íntimo y profundo de apartamiento, recogimiento y serenidad. De ahí su anhelo de paz y de tranquilidad. Palabras insistentemente reiteradas en sus escritos son armonía, concierto, concordia, música apaciguada… El trasfondo filosófico de su pensamiento es una conjunción de platonismo y cristianismo. Las ideas humanas no son más que copias imperfectas de las de Dios y el hombre debe aspirar al conocimiento divino por medio del amor.


    1. OBRA




      1. Obra en prosa


Aparte de algunos comentarios en latín, fray Luis escribió cuatro importantes obras en castellano. Sus traducciones y comentarios Cantar de los Cantares y Exposición del Libro de Job permanecieron inéditos hasta el siglo XVIII.

Sus obras originales en prosa son De los nombres de Cristo y La perfecta casada.

De los nombres de Cristo es un diálogo entre tres personajes que conversan sobre los distintos nombres que da la Biblia a Cristo. Es un tratado teológico escrito en lengua vulgar para su mayor difusión entre los lectores. El texto revela el interés de fray Luis por el lenguaje. Éste representa para él un fenómeno teológico, sus metáforas pueden ser el medio para ascender hacia la verdad divina.

La perfecta casada es un tratado en el que expone su concepto de la esposa ideal.


      1. Obra poética


Aunque el propio fray Luis preparó una edición de sus poesías, estas no fueron publicadas durante su vida, salvo algunas traducciones. Fue Quevedo quien en 1637 las editó por primera vez, si bien eran ya conocidas, pues circulaban manuscritas. Fray Luis dividió su obra en traducciones de clásicos (las Geórgicas y las Bucólicas de Virgilio y otros autores), traducciones bíblicas (Libro de Job, salmos y el Cantar de los Cantares) y obra original.

La obra poética original de fray Luis es bastante breve: menos de cuarenta poemas. Aparte de unos pocos sonetos juveniles dentro de la tradición petrarquista, la mayoría de sus poemas pertenece al género clásico de la oda7.

Si bien no es segura la datación de los textos, los poemas de fray Luis suelen agruparse en tres periodos:

a) Poemas escritos antes de la prisión (1572): Oda a la vida retirada, La profecía del Tajo. En este primer periodo nos encontramos con un fray Luis moralista dentro de la tradición clásica: deseo de soledad, desprecio de los placeres mundanos…

b) Poemas escritos en prisión (1572-7): Noche serena, En la Ascensión y A la salida de la cárcel. Estos textos dan cabida a contenidos religiosos, así como a las quejas por la injusticia con él cometida.

c) Poemas escritos tras salir de prisión (después de 1577): Odas a Francisco Salinas, a Felipe Ruiz o a Pedro Portocarrero. Estos poemas muestran el espíritu de un escritor más apaciguado, anhelo de armonía e infinitud, nostalgia del paraíso evocado, cierto misticismo intelectual.


    1. TEMAS


Con una existencia tan tempestuosa como la de fray Luis y con una sensibilidad tan exquisita como la suya, su poesía podría ser explicada como una catarsis8 lírica que le permite olvidar sus desgracias y calmar sus tormentos interiores. De ahí los temas predilectos de sus poemas: la naturaleza, la añoranza del campo y de la vida de aldea, su predilección por la noche y por la música.

La mayor parte de los motivos de la poesía de fray Luis tienen su origen en la tradición clásica neoestoica9 y neoplatónica: el Beatus ille, es decir, la búsqueda de una “descansada vida” y el alejamiento del “mundanal ruïdo”; la contemplación de la noche estrellada; la armonía universal sentida al escuchar las notas musicales; el dominio de las pasiones; la exaltación de la virtud, etcétera.

Estos temas clásicos deben ser entendidos desde la perspectiva cristiana. En fray Luis se aúnan admirablemente el deseo de armonía, paz y serenidad, sentimientos tan ajenos a los habituales en su vida cotidiana. Este anhelo de la vida sencilla lo conduce de modo natural, dentro de un concepto cristiano del mundo, a la añoranza del cielo como suprema liberación. Se suele hablar de la poesía de fray Luis como expresión de la nostalgia del desterrado en la tierra. De ahí su ansia de perfección, su anhelo de unión con la divinidad, un anhelo que lo acerca a la experiencia mística, aunque su poesía celebra un éxtasis intelectual en el que se intuye la armonía universal, pero del que se vuelve a caer en la tierra, vista como dolorosa prisión.


    1. ESTILO


La poesía de fray Luis es, lógicamente, deudora de las tradiciones literarias de las que parte: la Antigüedad grecolatina, los textos bíblicos y la poesía renacentista, especialmente la de Garcilaso.

La Antigüedad grecolatina le proporciona la mayor parte de sus temas. Los textos bíblicos aportan abundantes imágenes y motivos diversos. De Garcilaso y la poesía renacentista procede la estrofa favorita del poeta: la lira, cuya combinación de heptasílabos y endecasílabos le permite eficaces combinaciones rítmicas.

Su poesía es de una simplicidad sólo aparente. En ella entreteje muchos elementos tradicionales en un complejo molde de imágenes e ideas. El análisis de los versos revela la depuración de su composición. Su formación lingüística, su actividad como traductor, su pasión por el lenguaje se reflejan lógicamente en la trabajada construcción poética, siempre dentro de la norma renacentista de la elegancia y de la sencillez. Dicha elaboración concienzuda se comprueba en el uso de abundantes figuras retóricas: asíndeton, polisíndeton, hipérboles, hipérbatos, aliteraciones, encabalgamientos, metáforas, personificaciones, etc.

Rasgo peculiar de este autor es que sus poesías estén dirigidas a una segunda persona. Ello explica el carácter conversacional que suelen tener: abundantes enumeraciones, exclamaciones e interrogaciones retóricas, exhortaciones, etcétera.


  1. JUAN DE LA CRUZ




    1. VIDA Y PERSONALIDAD


Nació en Fontiveros (Ávila) en 1542 en un medio social muy humilde. Ingresó en la orden carmelita en 1563. Estudió Filosofía y Teología en la Universidad de Salamanca, y allí debió de conocer a fray Luis de León. Su inclinación por la vida austera le hizo unirse a la reforma de la orden carmelita cuando conoció a Teresa de Jesús en 1567. Participa activamente en la reforma del Carmelo, lo que le valió la prisión en Toledo en condiciones humillantes. Sorprendentemente, comienza entonces su labor poética. Escapa en 1578 de la prisión y se refugia en un convento de carmelitas descalzos. Alcanza importantes puestos en la orden y desarrolla gran parte de su incesante actividad en diversos lugares de Andalucía. Al final de su vida sufre nuevos conflictos en la orden y muere en Úbeda en 1591.

Desde muy joven fray Luis se siente inclinado hacia el ascetismo de una vida libre de bienes materiales, en soledad y silencio. La interpretación de la pobreza como camino ascético explica su desapego de la teología escolástica oficial y del saber universitario pese a sus notorias condiciones intelectuales, y su preferencia por el conocimiento experimental de Dios, en consonancia con el espiritualismo10 que se extendía por toda Europa.


    1. SU OBRA


La producción poética de Juan de la Cruz es muy breve y, sin embargo, alcanza con ella un lugar señero en la lírica universal. Compuso tres grandes poemas: Cántico espiritual, Noche oscura del alma y Llama de amor viva. Además escribió otra veintena de poemas, más breves, de desigual valor.

Escribió un comentario en prosa de cada una de sus obras en verso para explicar el sentido de los textos verso a verso y casi palabra a palabra.

El Cántico espiritual fue probablemente compuesto hacia 1577 y reelaborado después de forma constante. El poema consta de cuarenta liras que siguen muy de cerca el Cantar de los Cantares bíblico. Es un diálogo entre la Amada y el Amado, al que aquella ha buscado por valles y montañas hasta encontrarlo.

La Noche oscura (1584) consta de ocho liras en las que la Amada, tras salir disfrazada de su casa por la noche, se une plenamente al Amado.

La Llama de amor viva (1584) expone en cuatro estrofas aliradas de seis versos no ya la búsqueda de y unión con el Amado, sino las sensaciones amorosas que expresa la Amada en la unión misma.

Los poemas menores romances, canciones, glosas desarrollan motivos muy similares. Su valor es inferior al de los tres grandes poemas, aunque hay algunos de notable calidad como “Un pastorcico solo está penado…” o “Tras de un amoroso lance…”


    1. TEMAS


La mayor parte de los motivos de la poesía de san Juan tiene su origen en una extensa tradición doctrinal y literaria.

La filosofía neoplatónica y la literatura religiosa y mística de la Edad Media y el Renacimiento lo surten de abundantes temas: el amor que saca de sí al enamorado y lo transporta a la unión inefable11, la luz como representación de la divinidad, la imagen del centro inmóvil, etc. La poesía bíblica del Cantar de los Cantares y la poesía tradicional le proporcionan otros motivos como, por ejemplo, el bien conocido de la caza de amor.

Juan de la Cruz reformula todos estos motivos, alterándolos a su conveniencia en una prodigiosa labor de creación poética. Y es que si, en sentido estricto, y sin salir de los textos poéticos mismos, estos pueden entenderse perfectamente como poemas amorosos dentro de su contexto poético, pero tal como su autor intentó explicar en sus comentarios, estos textos van más allá del obvio contenido erótico e intenta expresar un contenido espiritual trascendente. Intenta comunicar la inefable unión mística y para ello el único término de comparación es el del amor humano. En realidad, esta es una idea habitual desde muy antiguo, y aparece en el Cantar de los Cantares, en el neoplatonismo y a lo largo de la Edad Media.

La obra de san Juan fue vista con suspicacia desde el principio y de diversos modos se la intentaba integrar dentro de los límites de la teología positiva escolástica. Frente a la teología positiva escolástica, Juan de la Cruz se muestra influido por la tradición de la teología negativa, que concibe la fe como tiniebla, como oscuridad que genera luz. Ello nos da la clave del símbolo de la “noche oscura”, central en su poesía: símbolo de una fe en la que no se puede decir nada de Dios, una “fe” como itinerario a través de la “experiencia”, hacia lo incognoscible. En la tradición de la teología negativa el modo de conocimiento no es racional, sino intuitivo.

La pérdida de lucidez y conciencia por parte de la amada en su búsqueda del Amado y la ausencia de proceso racional de conocimiento es evidente en el Cántico espiritual y en la Noche oscura del alma, pero en la Llama de amor vida y en algunos otros poemas la aniquilación de la voluntad y el abandono de la razón es más claro, reflejándose en ellos el momento de absoluta irracionalidad en el que se conoce intuitivamente.

Esta capacidad poética y este grado de profundidad y espiritualización del reformador carmelita son verdaderamente significativos en una época, la de Felipe II, en la que la riqueza y diversidad intelectual y espiritual de las décadas anteriores está siendo sustituida por la ideología totalizante de la Contrarreforma.

    1. ESTILO


La poesía de san Juan sigue la métrica de la poesía de su tiempo: la lira garcilasiana para sus grandes poemas, los romances y canciones tradicionales en la mayoría de sus poemas menores. Desemboca en sus textos toda una historia de la poesía lírica en Occidente, desde la poesía trovadoresca hasta la literatura del amor cortés. Esta codificación pasa a través de sucesivas reelaboraciones en el petrarquismo como búsqueda de una definición laica del yo amante y acaba en Garcilaso, con la fundación del yo lírico absoluto moderno, momento crucial de la creación de una nueva lengua poética en Garcilaso, con la fundación del yo lírico absoluto moderno. Desde aquí partiría la recreación poética de san Juan, reformulando ese yo lírico en la figura y la voz de una mujer que busca y encuentra a su amado.

Tres son los influjos principales de la poesía de san Juan:

a) La tradición de la poesía culta italianizante: desde la utilización del endecasílabo o de la lira al ambiente o uso de determinadas imágenes. Esta influencia procede concretamente de dos autores: Garcilaso y su versificador a lo divino12 Sebastián de Córdoba.

b) La tradición castellana de la poesía popular y de los cancioneros: de ella toma temas, vocabulario, formas, motivos y estribillos.

c) La tradición de la poesía bíblica del Cantar de los Cantares.

San Juan se sirve de estas tradiciones para componer una poesía simbolista casi ya en sentido moderno.
Estilísticamente, son, en fin, características de la poesía de san Juan el predominio del sustantivo y la escasez del verbo y del adjetivo. Este último se utiliza en sorprendente contraste con el uso que hace Garcilaso: san Juan, que emplea pocos adjetivos, suele acumularlos detrás del sustantivo. En cuanto al léxico, su poesía es deudora de sus fuentes y en ella conviven los vocablos de origen popular, los de origen bíblico y los de raíz latinizante.


1 secularizada: laica, no religiosa.

2 Utopía: plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación

3 Escepticismo: doctrina de ciertos filósofos antiguos y modernos, que consiste en afirmar que la verdad no existe, o que, si existe, el hombre es incapaz de conocerla.

4 acervo: conjunto de bienes morales o culturales acumulados por tradición o herencia.

5 Orfeo y Eurídice: La esposa de Orfeo, Eurídice, murió a consecuencia de la mordedura de una serpiente. Orfeo, gran músico, se lamentaba amargamente con tristes canciones que hicieron que las ninfas y los dioses se apiadaran de él y le aconsejaran que fuera a buscarla al inframundo. Allí, logró superar todos los obstáculos con la fuerza de su música, hasta ablandar el corazón de Hades, el dios de los infiernos, quien le permitió regresar a la tierra con la condición de que caminara delante de Eurídice y no se girara para verla. Orfeo no pudo resistir no mirar a su amada y ésta se desvaneció en el aire, ahora para siempre.

Apolo y Dafne: Apolo disputó con el dios Eros sobre quién era mejor arquero. Para vengarse, Eros lanzó a Apolo una flecha de oro que provocaba el amor inmediato e hirió a la ninfa Dafne con una flecha de plomo que producía el efecto contrario. Cuando Apolo vio a Dafne se lanzó en su persecución, la ninfa huyó del dios hasta que, agotada, suplicó a su padre, el río Peneo, que la librara de él. Peneo la convirtió en laurel y cuando Apolo la alcanzó, Dafne se estaba convirtiendo en árbol. Apolo convirtió el laurel en su árbol predilecto.

Venus y Adonis: la diosa Venus se enamoró del joven mortal Adonis, un hombre increíblemente bello. El amante celoso de Afrodita, el dios Ares, transformado en jabalí, hirió de muerte al joven Adonis cuando estaba cazando.

6 Suele describirse el tópico del locus amoenus: lugar propicio para el amor, que describe un paisaje idealizado: un prado cubierto de flores, con árboles y un riachuelo de aguas cristalinas donde cantan los pájaros y sopla una suave brisa en un día soleado de primavera.

7 Oda: composición de número indeterminado de versos, estrofas cortas y temas variados, aunque siempre serios y graves.

8 Catarsis: purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda

9 Neoestoicismo: doctrina filosófica que propugna la fortaleza y el dominio de las pasiones.

10 Espiritualismo: sistema filosófico que defiende la esencia espiritual y la inmortalidad del alma, y se contrapone al materialismo.

11 Inefable: que no se puede explicar con palabras.

12 Poesía a lo divino: género, muy frecuente en el siglo XVI, que consistía en partir de una poesía o una historia amorosa y darle un sentido religioso.

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