1. Contexto socio-cultural a comienzos del XX, en Europa y España






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fecha de publicación14.06.2016
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1. Contexto socio-cultural a comienzos del XX, en Europa y España


Los avances en la ciencia, en la industria, en los transportes y en las comunicaciones hicieron que Europa disfrutara hacia 1900 de un nivel de vida mucho más alto que en 1800. Este desarrollo tuvo como consecuencia un gran crecimiento de las ciudades. Los países europeos más poderosos controlaban además las materias primas y el comercio en el resto del planeta. Por el poder mundial competían Inglaterra, Francia, Alemania y un país en ascenso: Estados Unidos. Las disputas entre todos ellos condujeron a la Primera Guerra Mundial.


En España, se produjo a fines del siglo XIX el llamado Desastre de 1898, cuando la derrota militar frente a los Estados Unidos acabó con los últimos restos del antiguo imperio español (Cuba, Puerto Rico y Filipinas).

Durante los primeros años del siglo XX el sistema político de la etapa anterior continuó inalterado, esto es, el Partido Liberal y el Partido Conservador siguieron turnándose en el poder, sin que hubiera apenas diferencia entre sus políticas.

La sociedad estaba dominada por una oligarquía integrada por nobles terratenientes y por la alta burguesía financiera; era un bloque social conservador que no sólo controlaba la economía, sino también las elecciones (recordamos aquí el caciquismo). Por debajo se hallaba la pequeña burguesía, que se sentía marginada por el bloque dominante pero que a la vez temía al proletariado; la mentalidad de estas clases medias solía ser reformista; de ellas surgieron intelectuales y escritores disconformes, a veces revolucionarios. En último término encontramos a la clase obrera (el proletariado de las zonas industrializadas y las masas de los campesinos), que soportaba durísimas condiciones de vida; en ellos prendieron las ideologías revolucionarias con sus organizaciones sindicales de carácter socialista y anarquista.

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2. La literatura a principios del siglo XX


Desde finales del siglo XIX surgen en Europa y América corrientes de ideas de tipo disidente o inconformista. En las Artes y en las Letras cunden impulsos renovadores frente a las tendencias vigentes.
En España, las ansias de renovación se producen en medio de la decadencia política y el marasmo social. Muchos de los escritores jóvenes abominan de la realidad que ven en torno y se alzan contra la literatura inmediatamente anterior.

Al principio se llamó modernistas a todos los escritores animados por tales impulsos innovadores; aunque adoptaron variadas posturas estéticas e ideológicas, todos ellos coincidían en su actitud rebelde frente a los valores burgueses, en su rechazo al materialismo y la deshumanización del mundo capitalista. Pero con el tiempo, el término modernista se fue reservando para designar a aquellos autores (especialmente poetas) que se despegaron del mundo que aborrecían y encauzaron su inconformismo hacia la búsqueda de la belleza, de lo exquisito; se proponían ante todo una renovación estética. Y, al mismo tiempo, se creó la etiqueta de Generación del 98 para aquellos autores españoles (especialmente prosistas) que se orientaban más bien a profundizar en problemas humanos o a analizar críticamente la penosa realidad española.

3. El Modernismo


La concepción más restringida del concepto de Modernismo considera a este como un movimiento literario que se desarrolla aproximadamente entre 1885 y 1915. Tiene su cuna en Hispanoamérica y su principal impulsor y máximo representante es el escritor nicaragüense Rubén Darío.
En España, el Modernismo conoce dos fases: el Modernismo polémico y el Modernismo domesticado. El primero comienza aproximadamente en 1892, con la llegada de Rubén Darío a España, y se extiende hasta 1904; esta es su época de esplendor. Después, cuando los autores modernistas ya ocupan un lugar central en el mercado editorial, atenúan la actitud provocadora y combativa que los había caracterizado en la primera etapa.
Las figuras más características del Modernismo en España son Manuel Machado, Villaespesa y Marquina. Ahora bien, hay tres importantes autores que estuvieron inicialmente en la órbita del Modernismo, pero que luego desbordaron sus cauces: Valle-Inclán, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez.


3.1. Precedentes e influencias

El Modernismo hispánico se halla fuertemente influido por la literatura francesa, en concreto por dos movimientos de la segunda mitad del siglo XIX: el Parnasianismo y el Simbolismo.
. El Parnasianismo está representado por poetas como Théophile Gautier o Leconte de Lisle. Los parnasianos defienden el ideal de el arte por el arte, instauran el culto a la perfección formal y pretenden construir una poesía serena, equilibrada (frente a la vehemencia romántica). Les gustan temas que serán después típicamente modernistas: la mitología griega, el exotismo oriental, las civilizaciones antiguas...

. El Simbolismo es una corriente que arranca de Baudelaire y se desarrolla con Verlaine, Rimbaud y Mallarmé. Los simbolistas no se contentan con la belleza externa ni con la perfección formal (aunque no las desprecien), sino que quieren ir más allá de las apariencias. Para ellos, la realidad sensible encierra significaciones profundas y la misión del poeta es descubrirlas; se sirve, para ello, de símbolos, esto es, de imágenes físicas que sugieren algo no perceptible físicamente (una idea, un sentimiento...). Se trata, en suma, de una poesía que se propone sugerir todo cuanto está oculto en el fondo de las cosas. A este arte de la sugerencia no le convienen ya las formas escultóricas, cinceladas, que perseguían los parnasianos, sino un lenguaje musical.

También se advierten en los modernistas huellas de la literatura española, fundamentalmente de los poetas postrománticos: Bécquer y Rosalía de Castro, además de Espronceda, Zorrilla y los filósofos Kierkegaard, Schopenhauer, Bergson y Nietzsche.

Por otro lado, el modernismo español se relacionará con el modernismo hispanoamericano, sobre todo les influirá mucho Rubén Darío.
Todos ellos, posrománticos, parnasianos, simbolistas… desembocarán en el decadentismo en Europa, caracterizado por un gusto de lo enfermizo y morboso. Son refinados y exquisitos y gustan de lo artificial y complicado. Se recrean en la provocación, como refleja su lema la carne, la muerte y el diablo. La gran figura de este movimiento es Oscar Wilde.

3.2. Temas

La temática del Modernismo apunta en dos direcciones: la que atiende a la exterioridad sensible (lo legendario y lo pagano, lo exótico, lo cosmopolita) y la que apunta a la intimidad del poeta, con su vitalismo y su sensualidad, pero también con su melancolía y angustia. Pues bien, a partir de este último aspecto puede explicarse la unidad temática de la literatura modernista.
- Desazón “romántica”. Son notables las afinidades de talante entre románticos y modernistas: vemos análogo rechazo de una sociedad en la que no encuentra lugar la poesía y parecida sensación de desarraigo y de soledad. La melancolía (a veces, la angustia) es un sentimiento central. Es sintomático de este talante la presencia de lo otoñal, lo crepuscular, la noche.
Además, la crisis espiritual que alimenta a los modernistas les lleva a exaltar por encima de la razón las pasiones y lo irracional; el misterio, lo fantástico y el sueño vuelven a poblar los poemas.

- Escapismo. Como el romántico, el modernista se evade del mundo con el que está en desacuerdo. Hay una evasión en el espacio (se trata del conocido exotismo de la literatura modernista, cuya aspecto más notorio es el gusto por lo oriental). Y hay también una evasión en el tiempo (hacia el pasado medieval, renacentista, dieciochesco) que es fuente de evocaciones históricas o legendarias. En la misma línea se sitúa el gusto por la mitología clásica, con su brillantez y su sensualidad pagana.
De acuerdo con tales preferencias, aparecen por los poemas dioses, ninfas y centauros; vizcondes y marquesitas; Pierrots y Colombinas; mandarines y odaliscas. Es un mundo de pagodas, de viejos castillos, de salones versallescos y de jardines perfumados; un mundo con cisnes y libélulas, flores de lis y flores de loto, marfil, jades y perlas Todo ello obedece a la necesidad de soñar mundos de belleza en los que refugiarse de un ambiente mediocre.

- Cosmopolitismo. Es un aspecto más de la necesidad de evasión, del anhelo de buscar lo distinto. Ese cosmopolitismo desemboca, sobre todo, en la devoción por París, inspiradora de muchos versos modernistas.

- Amor y erotismo. Se advierte un contraste entre un amor delicado y un intenso erotismo: así, por un lado, encontramos muchas manifestaciones de un amor ideal, imposible, acompañado casi siempre de melancolía; por otro, vemos también numerosas muestras de un erotismo desenfrenado, que unas veces pueden interpretarse como un desahogo vitalista ante las citadas frustraciones y que en otros casos enlazan con las actitudes asociales y amorales características del espíritu modernista.

- Los temas americanos y lo hispánico. Hay también en el Modernismo hispanoamericano un cultivo de temas indígenas. Al principio es una manifestación más de la evasión hacia el pasado y sus mitos, pero más tarde obedece al anhelo de buscar las raíces de una personalidad colectiva. Y esa misma búsqueda de raíces explica la presencia de los temas hispánicos en ese periodo.


3.3. La estética modernista. El lenguaje y la métrica

El Modernismo profesa un culto casi religioso a la Belleza (Esteticismo). La poesía se considera el arte supremo y se concibe como la búsqueda de la armonía, de lo absoluto. Las principales características son las siguientes:

- Literatura de los sentidos. Los poetas pretenden sugerir con las palabras las sensaciones que otras artes consiguen a través del sonido, el color o la luz. Por ello aluden frecuentemente a instrumentos musicales (arpas, liras, flautas) o a colores, sea directamente, sea por medio de objetos preciosos (azul, violeta, rubí, zafiro); o recrean olores exquisitos, generalmente insinuados por medio de flores y plantas (nardos, jazmines, sándalo).
Observamos dos direcciones: la de la brillantez y los grandes efectos y la de lo delicado y delicuescente. Así ocurre con los efectos sonoros: encontramos desde los acordes rotundos (la voz robusta de las trompas de oro) hasta la musicalidad lánguida (iban frases vagas y tenues suspiros / entre los sollozos de los violoncelos); o, también, con los efectos plásticos: desde lo brillante (amor lleno de púrpuras y oros) hasta lo tenuemente matizado (diosa blanca, rosa y rubia hermana).

- Recursos estilísticos. Los modernistas se sirven de todos aquellos recursos que se caracterizan por su valor ornamental o su poder sugeridor.

Los frecuentes recursos fónicos responden al ideal de musicalidad: así, los simbolismos fonéticos (las trompas guerreras resuenan), la armonía imitativa (está mudo el teclado de su clave sonoro) o la simple aliteración (bajo el ala aleve del leve abanico).

El léxico se enriquece con cultismos, neologismos, vocablos exóticos, acumulación de palabras esdrújulas, adjetivación ornamental, etc.: unicornio, gobelinos, pavanas, ebúrneo cisne, sensual hiperestesia...
La preeminencia de lo sensorial se manifiesta en el abundante empleo de sinestesias: verso azul, risa de oro, sones alados, sol sonoro...

Destaca asimismo la riqueza de imágenes: Nada más triste que un titán que llora, / hombre montaña encadenado a un lirio; la libélula vaga de una vaga ilusión; y la carne que tienta con sus frescos racimos...


- Variedad métrica. Se experimenta con estrofas, versos, acentos y rimas en la búsqueda incesante de originalidad y ritmo musical. Típicos versos modernistas son los alejandrinos, los dodecasílabos, los eneasílabos y también los versos libres. En cuanto a las estrofas, predominan los sonetos más diversos, las silvas, los serventesios y, dado el interés por la lírica popular de muchos de estos poetas, las coplas, seguidillas, romances y cuartetas.

4. La Generación del 98


Se denomina Generación del 98 a un conjunto de escritores españoles que nacen a la vida literaria en los últimos años del siglo XIX y el despuntar del siglo XX y que se define por una coincidencia, en el espacio histórico de un decenio, de localización geográfica, reuniones sociales, influencias, actividades profesionales e intelectuales, inquietudes y, sobre todo, temática y enfoque de la misma. El grupo está integrado por Unamuno, Azorín, Baroja, Maeztu y, con las matizaciones que se verán después, Antonio Machado y Valle-Inclán.

El 98 es el año de la derrota de España en la guerra con Estados Unidos. La liquidación de lo que fue un gran imperio hace que se tome conciencia de la debilidad del país, se analicen sus causas y se busquen soluciones. Es lo que harán los noventayochistas, pero había antecedentes.

4.1. Precursores: los regeneracionistas y Ganivet

Se llama regeneracionistas a un conjunto de pensadores que ya desde años antes del 98 propugnaban medidas concretas para la regeneración del país. Intentaban combatir el caciquismo, aconsejar obras que pudieran enriquecer a campesinos y obreros, trabajar a favor de la educación y la orientación profesional, y luchar contra el ruralismo, el aislamiento y la cerrazón a Europa, en la que veían modelos de progreso. Entre los regeneracionistas destaca especialmente Joaquín Costa.
Ganivet, en su Idearium español, había analizado los rasgos del alma española, las glorias pasadas, los males contemporáneos y la necesidad de una renovación espiritual, asentada, eso sí, en las tradiciones profundas

Las ideas de los regeneracionistas y de Ganivet hallaron eco en los miembros de la Generación del 98.

4.2. Temas del 98

- El tema de España es central. Los noventayochistas nunca abandonaron su intensa preocupación por el país. Rechazan el ambiente político del momento y denuncian, sobre todo en su juventud, el espíritu de la sociedad: su ramplonería, su apatía, su parálisis... En cambio, exaltan, especialmente en su madurez, una “España eterna y espontánea” ; de ahí su interés por el paisaje y la vida de los pueblos y por lo que hay de permanente en su historia.
Las tierras de España fueron recorridas y descritas por ellos con dolor y con amor: junto a una mirada crítica que descubre la pobreza y el atraso, encontramos, cada vez más, una exaltación lírica de los pueblos y el paisaje; sobre todo de Castilla, en la que ven la médula de España. Su atracción por lo austero de las tierras castellanas inaugura una nueva sensibilidad, una estética de la pobreza.
Por lo que respecta a la historia, si al principio rastreaban en el pasado las raíces de los males presentes, cada vez más bucean en ella para descubrir los valores permanentes de Castilla y España, sus “esencias”. Es muy significativo que, por debajo de la historia externa (reyes, hazañas...), les atrajera lo que Unamuno llamó la intrahistoria, es decir, “la vida callada de los millones de hombres sin historia” que con su labor diaria ha hecho la historia más profunda.
Por último, en los hombres del 98 el amor a España se combina con un anhelo de europeización, muy vivo en su juventud. Con el tiempo, dominará en casi todos una exaltación casticista.

- Las preocupaciones existenciales ocupan un lugar central en la temática noventayochista. Hay que situarlas en la crisis de fin de siglo. Encontramos en estos escritores ese malestar vital, esa desazón “romántica” que vimos en los modernistas. Así, ellos o sus personajes se interrogan sobre el sentido de la existencia humana, sobre el tiempo, sobre la muerte, etc. Y son frecuentes los sentimientos de hastío de vivir o de angustia.
Estrechamente vinculado con lo anterior está el problema religioso. Los del 98 fueron agnósticos en su juventud. Baroja se mantuvo en esta actitud toda su vida. Unamuno, en perpetua lucha entre su razón y su sed de Dios, fue un temperamento profundamente religioso, pero angustiado y fuera de la ortodoxia católica. Azorín y Maeztu, en cambio, adoptaron con el tiempo posiciones católicas tradicionales.

4.3. Estilo

Al igual que los modernistas, los hombres del 98 reaccionaron contra la grandilocuencia o el prosaísmo de la literatura anterior. Todos ellos se propusieron renovar la lengua literaria, y aunque cada uno posee un estilo fuertemente individualizado, encontramos algunos rasgos comunes:

  1. cierto ideal de sobriedad (contra el retoricismo), pero también un gran cuidado de la forma (contra el prosaísmo);

  2. gusto por las palabras tradicionales: ponen en circulación un enorme caudal léxico que recogen en los pueblos o toman de los clásicos, llevados de su amor a lo castizo y a las raíces culturales españolas;

  3. un fuerte subjetivismo, que se manifiesta en el tono lírico de muchas de sus páginas; y de ahí que en sus visiones del paisaje sea difícil separar lo visto de la manera de mirar.

Finalmente, hay que destacar las innovaciones en los géneros literarios. Ante todo, el grupo del 98 configuró el ensayo moderno, dándole una flexibilidad que le permitiría recoger por igual la reflexión literaria, histórica o filosófica, la visión lírica del paisaje, la expresión de lo íntimo, etc. En cuanto a la novela, se abandonan las maneras de la prosa realista. Ya no se pretende reflejar con exactitud la realidad, porque lo que interesan son las experiencias subjetivas o los problemas de conciencia. Eso explica el gusto por la sugerencia, por la imprecisión, por la pincelada rápida que evoca los descrito, la tendencia a lo inconcluso, etc. Y eso explica también que sea una novela que admite profundas novedades técnicas, de manera que caben en ella la rapidez impresionista y la andadura libre de Baroja, el ritmo lento de Azorín, que rompe con la preeminencia de la fábula, o la introspección y las distorsiones de la realidad de las novelas de Unamuno.

5. Los poetas
5.1. Antonio Machado

Poeta y prosista español, perteneciente al movimiento literario conocido como generación del 98, aunque en sus inicios fue modernista.

Probablemente sea el poeta de su época que más se lee todavía. Vida Nació en Sevilla y vivió luego en Madrid, donde estudió. En 1893 publicó sus primeros escritos en prosa, mientras que sus primeros poemas aparecieron en 1901. Viajó a París en 1899, ciudad que volvió a visitar en 1902, año en el que conoció a Rubén Darío, del que será gran amigo durante toda su vida. En Madrid, por esas mismas fechas conoció a Unamuno, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez y otros destacados escritores con los que mantuvo una estrecha amistad.

Fue catedrático de Francés en Soria, donde conoció y se casó con Leonor Izquierdo,
que morirá en 1912. En 1927 fue elegido miembro nº uno de la Real Academia Española de la lengua.
Durante los años veinte y treinta escribió teatro en compañía de su hermano, también poeta, Manuel, estrenando varias obras entre las que destaca La Lola se va a los puertos. Cuando estalló la Guerra Civil española estaba en Madrid. Posteriormente se trasladó a Valencia, y Barcelona, y en enero de 1939 se exilió al pueblo francés de Colliure, donde murió al mes siguiente.
OBRA:

Los críticos cuando han estudiado la trayectoria poética de Machado, han distinguido tres etapas:

Soledades* 1899-1907.

Campos de Castilla* 1907-1917.

Nuevas canciones. Cancionero apócrifo. Poesías de la guerra* 1917-1939.

Primera etapa: Soledades:

En la edición de Poesías completas está dividido por seis secciones o apartados. Publicada en 1903, aunque hay polémica ya que la primera edición aparece en 1902, hay críticos que creen que fue en 1902. Se publica cuando el modernismo estaba en pleno apogeo, por eso se inscribe en la corriente. La línea de Machado se sitúa en un punto especial del modernismo, en los últimos momentos del arte romántico. Hay una mezcla de estilos, en este posromanticismo, aparecen el existencialismo, el impresionismo y el simbolismo.

Temas de Soledades:

  • Simbolismo* muchos de los poemas de Soledades son paisajes encantados porque la naturaleza hace saltar esa palpitación desde el fondo del espíritu y el poeta ha de expresar esa emoción para que la sensibilidad del lector la reproduzca. Así, las palabras además de nombrar, muestran el lado oculto de la realidad. Se encargan de sensaciones personales y se convierten en símbolos.

  • Sueño* es la única manera de entrar y mirar el interior del alma humana e incluso es el único modo de mirar lo que está más allá de la realidad palpable. En este sentido, Machado se acerca mucho al mundo de la irracionalidad. Al mismo tiempo, mediante el sueño el poeta desciende a sus propios infiernos del alma. Surgen en ese descenso, la oposición de sueños buenos y malos, utilizada por Alberti. Como el sueño se produce de noche, aparece otro motivo, lo nocturno. Es otro símbolo que el modernismo toma del romanticismo; en Soledades se traduce en un diálogo entre el poeta y la noche. Otra variante del sueño es el sueño infantil o el recuerdo de la infancia, que no es más que una especie de refugio del poeta a unos tiempos mejores y un deseo de recuperar el tiempo perdido.

  • Tiempo* todo Soledades está orientado hacia la sensación del paso del tiempo y el efecto de caducidad que ejerce sobre las cosas. El tiempo es una obsesión en Machado que se irá agudizando No es extraño que ante el tiempo, Machado lo exprese mediante símbolos. Uno de los más recurrentes a utilizar es uno que toma de Manrique: la vida como un río. La vida como un río, el alma espejo, el sueño o un tópico del homo viator (el hombre como un viajero). En Soledades, en algunos poemas aparece la figura del viajero ya viejo y derrotado que vuelve a su casa después de recorres el mundo. En la definición de Machado aparece otra de sus obsesiones, la palabra esencial, la búsqueda de la palabra auténtica que expresa completamente los sentimientos del poeta. Machado para conseguirlo, convierte también la poesía en tiempo. Para eso huye del retoricismo y emplea en principio un lenguaje sencillo, directo, llano, pero que en realidad no lo es tanto porque muchos de esas palabras supuestamente sencillas y directas no son más que imágenes-símbolo que remiten a una realidad que sólo existe en el interior del poeta. Esta estética convierte a Soledades en un libro de símbolos que Machado perfila en esta obra y los irá utilizando posteriormente.

  • Amor desafortunado* el amor en Soledades es un ideal inalcanzable. Machado, utilizando tópicos románticos muestra el amor como un ideal. Esta idea es debida a su carácter (temperamento retraído). El amor es visto de forma negativa, como una frustración. Esta visión tiene mucho de tópico literario. También hay mucho de la experiencia vital de Machado. Lo importante de este tema es que Machado calla el nombre de la persona amada y hace hablar a la pena. En Soledades pocas veces se hace un canto al amor presente y concreto, y cuando ocurre esto, es algo accidental y pasajero. En Machado, el amor es idealizado, centrado en el sentimiento personal del poeta y no en el sentimiento compartido. Este carácter, también aparece en muchos poemas dedicados a Guiomar. Cuando ese amor se hace realidad (matrimonio con Leonor), ese amor se verá interrumpido por la muerte. En este momento, el amor es visto de forma elegíaca (alaba a una persona muerta). A veces el recuerdo es patético, pero no por ello menos auténtico. Al mismo tiempo, el amor es la única fuerza capaz de sobrevivir a la muerte y por tanto, de nuevo, el amor aparece idealizado (antítesis entre amor y muerte).

  • Muerte* aparece relacionado con el tiempo. Es una presencia melancólica, ligada a la contemplación del paisaje interior a través del paisaje exterior. La muerte aparece personificada en una mujer. Machado lo toma del romanticismo y este de la Edad Media. Con la muerte de Leonor, su actitud ante la muerte, se reviste de patetismo, pero poco a poco fue venciendo la fatalidad y con resignación salió del estado melancólico, incluso llegará a humanizar la figura de la muerte recordando a uno de sus poetas favoritos: Jorge Manrique. Esa figura humanizada aparece en Muerte de Abel Martín o en La muerte fue en Granada, en el que la muerte sonríe al moribundo y se deja cortejar por él.

Símbolos de Soledades:

  • Agua y fuente* regeneración corporal y espiritual. Significado que una la poesía de Machado a la corriente mística de la literatura y a San Juan de la Cruz. El agua se convierte en espejo de deseos y sentimientos, como el alma del poeta. Aparecen influencias neoplatónicas en el símbolo del espejo de deseos. Machado establece relaciones alma-espejo. La fuente puede ser un símbolo de meditación y reflexión sobre tristeza y el recuerdo del pasado.

  • Tarde* o crepúsculo. Es un momento idóneo para la concentración, se concentra en sí mismo y medita sobre el paso del tiempo y el amor. En la poesía de Machado es algo más que un período temporal que se carga de múltiples significados afectivos y personales al proyectar el poeta en él el estado de ánimo.

  • Figura de la amada* símbolo que actúa como hilo conductor de sus problemas. Representa la soledad y la monotonía vital.

  • Galerías* pasillos que conectan la realidad y el sueño. Son laberintos por donde el poeta busca el camino del amor, encontrarse a sí mismo.

  • Noche* aparece personificada como una vieja amiga del poeta y es su confidente. Se funde con la tarde. Cuando ocurre esto, la tristeza se dobla y se llega hasta el miedo y la pesadilla.

  • Río* versión del agua que fluye. Se relaciona con el camino y el viajero, la angustia existencial


Segunda etapa: Campos de Castilla

Es su obra más conocida y vio la luz en el año 1912, aunque posteriormente fue ampliada cinco años más tarde, en 1917. En esta obra las imágenes son más reales y menos simbólicas que en los libros anteriores de este autor y los paisajes dicen mucho acerca del propio escritor, del género humano en general y de la historia de España.

De hecho la decadencia del país se deja sentir en las meditativas descripciones que el autor hace de algunos lugares o incluso del carácter de algunas personas. Los misterios de la vida o incluso el sentimiento religioso son otros de los temas de un libro bastante profundo en el que Machado desnuda su alma por completo para dejar ver todo aquello que le preocupa o le obsesiona de una manera bastante clara.

Tercera etapa: a partir de Nuevas Canciones

Nuevas canciones: Se trata de un cancionero con más poemas, al estilo de las que ya publicó anteriormente en Soledades y Campos de Castilla, pero ahora, predomina el tono sentencioso y reflexivo. Poemas breves que resumen ideas filosóficas.

De un cancionero apócrifo: Contiene poemas y prosas de dos escritores inventados por Machado, que son Abel Martín y Juan de Mairena. En este libro, Machado se adentra más en el sentido filosófico, sobre todo a través de Abel Martín. También se adentra en la reflexión poética, mediante Juan de Mairena. Contiene algunos de los poemas más extensos de un Machado maduro.

Poesías de la guerra: Aparecen algunas composiciones más conocidas de Machado pero no forman un conjunto propio, fueron a parar todos los poemas que fue publicando en sus últimos años, durante la Guerra Civil. Son poemas dispersos, los publicaba en diferentes periódicos o revistas. También se incluyen aquí los poemas que el propio Machado eliminó en la primera edición de Soledades. También se incluyen escritos en prosa. Tienen un valor testimonial del Machado comprometido con la república. La prosa también es un ejemplo de la etapa crítica de Machado

6. La prosa

Se trata de una prosa impresionista caracterizada por la sugerencia, la imprecisión, la vaguedad simbolista. El propósito no es reflejar la realidad, sino diluirla a través de los problemas de conciencia y el subjetivismo. En la novela tendrán cabida lo ensayístico, la descripción paisajística, el lirismo y la narración.

6.1. UNAMUNO

VIDA

Nació en Bilbao el 29 de Septiembre de 1864, estudió en el instituto libre de enseñanza, pero también hizo las carreras de Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid. Trabaja como profesor de latín y psicología.

En 1891 se casa con Concha Lizárraga, diez años después es nombrado rector (autoridad máxima que rige una universidad o un centro de estudios superiores) de la Universidad de Salamanca.

Lo exiliaron por su pensamiento liberal a Fuerteventura unos meses más tarde es indultado pero se marcha a Francia (no vuelve a su país), hasta que cae el régimen de Primo de Rivera y vuelve a Salamanca con un recibimiento apoteósico.

Al final de la Guerra Civil en sus últimos días de vida se encuentra bajo arresto domiciliario en su casa en un estado de resignada desolación, desesperación y soledad. Hasta que murió el 31 de Diciembre de 1936 en Salamanca.

OBRA

Miguel de Unamuno representa toda nuestra literatura, ya que cultivó con acierto casi todos los géneros, desde el ensayo a la novela.

  • Ensayos:

  1. El sentido de la vida y el más allá: en las obras de este tema tratan el problema de Dios, la inmortalidad,… El escritor vasco no cree ni en el progreso ni en la técnica y plante un conflicto entre razón y fe. Esta idea la podemos observar por ejemplo en La agonía del cristianismo y Del sentimiento trágico de la vida.

  2. La preocupación por España: Unamuno empieza con una idea de reformista del país a la necesidad de españolizar Europa, como se puede ver en las siguientes obras; En torno al casticismo, Por tierras de Portugal y España, etc.

  • Novelas: en el que clasificamos sus obras en tres momentos:

  1. Hasta 1897: pérdida de la fe e inicio de sus conflictos religiosos y existenciales (por ejemplo: Paz en la guerra)

  2. De 1897 a 1914: cuyos temas fundamentales fueron la angustia, la inmortalidad, razón – fe,… (Amor y pedagogía).

  3. De 1914 – 1936: donde se dan sus principales novelas, Niebla, La tía Tula y San Manuel Bueno, mártir.

También escribió poesía y teatro (os lo he quitado, para que no tengáis tanto temario, ya que sería demasiado extenso y no es tan importante).

6.2. JOSÉ MARTÍNEZ RUIZ (AZORÍN)

Nace en Monóvar (Alicante) en 1873, estudia en las Universidades de Valencia y Madrid (donde se establecerá). Fue crítico y traductor en periódicos y revistas.

Tuvo una vida tranquila con muchos viajes por España y Francia, ingresó en la Real Academia Española, a la que posteriormente dejó de asistir.

En sus últimos años vivió recluido en sus lecturas y paseos solitarios hasta que muere en 1967 en Madrid.

OBRA

En la obra de Azorín destaca su producción novelística como por ejemplo: La voluntad en el que se ve un estilo nuevo propio de un reportero, La Castilla donde aparece una protesta social,…

El estilo de Azorín se caracteriza por su pureza, precisión y exactitud.

6.3. PÍO BAROJA

Nació en 1872 en San Sebastián, pero casi toda su vida estuvo en Madrid donde estudió Medicina y se doctoró en una tesis sobre El Dolor. Tiene contactos con otros escritores (Azorín, Maeztu,…) que le llevan a entregarse a la literatura. Tiene colaboraciones en diarios y revistas, hace muchos viajes por Europa.

En 1935 ingresa en la Real Academia Española, durante la Guerra Civil se traslada a Francia hasta en que vuelve a Madrid en el cuarenta donde morirá en 1955.

OBRA

Se trata de uno de los novelistas más importante de la generación, él mismo las clasificó según un criterio cronológico:

  • Antes de 1942: donde escribe sus mejores obras: Camino de perfección, El árbol de la ciencia, Zalacaín el aventurero, Las inquietudes de Shanti Andía,…

  • Después de 1912: en esta época destaca la serie titulada Memorias de un hombre de acción (con 22 obras) y La sensualidad pervertida.

– la vida fantástica – la lucha por la vida).

El estilo de Baroja es preciso, sencillo (a veces resulta grosera) y sobrio. Es un gran virtuoso de la descripción impresionista, del diálogo y del humor especialmente amargo.

6.4. RAMIRO DE MAEZTU

Nació en Vitoria el 4 de mayo de 1875, de padre español y madre inglesa, pasa su juventud en París y La Habana, en 1897 se traslada a Madrid donde colabora con distintos periódicos y revistas.

Al inicio de la Guerra Civil fue detenido y llevado a prisión por las fuerzas defensoras de la legalidad republicana hasta que fue fusilado en el cementerio de Aravaca el 29 de Octubre 1936.

OBRA

Escribió aisladamente poesías, cuentos, una novela y una obra de teatro inédita. Algunos ejemplos de su obra son: Hacia otra España (su obra más famosa) y Defensa de la Hispanidad (exaltación del tradicionalismo católico e igualdad universal).

7. El teatro

El teatro español de comienzos del XX hereda los gustos burgueses y conservadores (reacios a cambios bruscos) de la centuria anterior. El teatro tradicional (teatro triunfante por ser comercial, exitoso y de escaso carácter crítico) está representado por tres líneas:
a) el drama burgués de tradición realista de Jacinto Benavente (premio Nobel en 1922) que acabó con el teatro grandilocuente del Romanticismo tardío. En sus obras censura con escaso sentido crítico costumbres y pequeños vicios morales de tipos pertenecientes a todas las capas y ámbitos sociales. Supo construir diálogos ágiles y expresivos y dosificar la intriga para mantener la atención del espectador: Los intereses creados (1907) y La Malquerida (1913).
b) el teatro poético en verso o drama romántico, de carácter historicista y muy conservador, de Eduardo Marquina (Las hijas del Cid, En Flandes se ha puesto el sol) o Francisco Villaespesa.
c) el teatro cómico ofrecía gran variedad de formas escénicas (opereta, vodevil, sainete, etc.) Sobresalen los Hermanos Álvarez Quintero. Los Quintero compusieron comedias intrascendentes de ambientación andaluza que destacan por el coloquialismo del diálogo, la vivacidad y el humorismo, ej. El genio alegre (1906).
Junto al triunfante hallamos el teatro renovador y vanguardista del 98 (Unamuno, Azorín o Jacinto Grau). De orientación antiburguesa, muy simbólico e intelectual, no conectó con el público de la época.
NOTA: Aquí deberéis mencionar la gran importancia de Valle-Inclán, que en muchos libros lo incluyen dentro de la Generación del 98, y en otros lo incluyen en el siguiente tema.

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