Escuela preparatoria oficial Nº 68






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Escuela preparatoria oficial Nº 68

Filósofos mexicanos…

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Michelle Amairani Orozco Flores

Grado: 1º Grupo: 3

Turno: vespertino

Fecha de entrega: 7 de diciembre de 2010

INDICE…

BIOGRAFIA………………………………………………………… 1

OBRAS…………………………………………………….………… 3

EL PRIMER SUEÑO ………………………………………….… 4

FILOSOFIA DE SOR JUANA INES DE LA CRUZ……… 7

MI CONCLUSION………………………………………………. 10

CIBERGRAFIA……………………………………………………. 11

Biografía.

SOR JUANA INEZ DE LA CRUZ

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, nació en 12 de noviembre de 1651 en San Miguel de Nepantla, Amecameca. Fue hija de padre vasco y madre mexicana. Tocóle en suerte vivir una época en que la literatura nacional era copia, más o menos fiel, de la española; culteranisrno, estilo que se agudiza en gongorismo; y la tendencia de los escritores de ese tiempo a escribir únicamente en verso, la cual, por la estilización que preferían, cuajaba en composiciones que constituían verdaderos logogríficos del intelecto: se vestía a la idea con un ropaje enfarragoso, para luego gozar en desnudarla. Al respecto ha dicho un autor que "en tal época hablar claro era un pecado".

La producción de Sor Juana en su gran mayoría poética, con todo y ser presa de la misma afectación, por su sinceridad y fuerza alcanza tonos desconocidos de sus contemporáneos, en grado tal, que hay quienes
piensan que ella, y Juan Ruiz de Alarcón, integran "la mayor gloria de México virreinal"; más aún: que únicamente por Sor Juana se salva la literatura del
siglo XVII, que era cultivada por "poetas sin condiciones de cultura ni talento".

Su genio manifestóse bien temprano, pues a los tres de edad ardía ya en deseos de saber leer y escribir; a los ocho compuso una loa al Santísimo Sacramento, y a los diecisiete, ya cumplidos aún, domina --dice Karl Vossler-- "el difícil estilo culterano y está igualmente bien versada en todos los géneros y métricas de la literatura española". Bastáronle veinte lecciones, que le dictó en bachiller Martín de Olivas, para dominar el latín con absoluta maestría. Su cultura, enciclopédica, era vastísima. Religiosa desde los dieciséis años (inicialmente en el Convento de Santa Teresa la Antigua
y posteriormente en el de San Gerónimo) en el claustro vio cristalizar la mayor parte de su obra, no obstante lo cual buena parte de ella tiene como motivos asuntos profanos. Tuvo a su cargo la Tesorería del Convento y declinó dos veces el puesto de Abadesa, que le fue ofrecido. Antes de profesar, fue dama de la esposa del virrey Mancera. En plena madurez literaria, criticó al P. Vieyra, portugués de origen, jesuita, un sermón, y lo impugnó sosteniendo lo
relativo a los límites entre lo humano y lo divino, entre el amor de Dios y el de los hombres, lo que dio motivo a que el Obispo de Puebla, D. Manuel Fernández de Santa Cruz (Sor Filotea), le escribiera pidiéndole que se alejara de las letras profanas y se dedicara por entero a la religión. Sor Juana se defendió en una larga misiva autobiográfica, en la cual abogó por los derechos culturales de la mujer y afirmó su derecho a criticar y a impugnar el tal sermón. No obstante, obedeció, y al efecto entregó para su venta los cuatro mil volúmenes de su biblioteca ("quita pesares", como la llamaba), sus útiles científicos y sus instrumentos musicales, para dedicar el producto de ellos a fines piadosos. Cuatro años mas tarde, atendiendo a sus hermanas enfermas de fiebre, se contagió y murió el 17 de abril de 1695.

Las obras de Sor Juana no se han editado completas. Algunas piezas:
Los Empeños de una Casa, Sonetos, Poesías Escogidas, Autos
Sacramentales, etc., etc. han circulado intermitentemente, aisladas del grueso de su producción, algunas otras se han perdido. Un Compendio de Armonía Musical. "El Caracol".

Su obra no tiene exclusivamente reflejos gongorinos, pues
particularmente a su teatro se le señalan notables influencias del dramaturgo Calderón de la Barca, y aún de Moreto. De ella ha dicho Marcelino Menéndez y Pelayo "No se juzgue a Sor Juana por sus símbolos y jeroglíficos, por su Neptuno Alegórico... por los innumerables rasgos de poesía trivial y casera de que están llenos los romances décimas con que amenizaba los saraos de los virreyes Marqués de Mancera y Conde de Paredes. Todo esto no es más que un curioso documento para la historia de las costumbres coloniales y un claro testimonio de cómo la tiranía del medio ambiente puede llegar a pervertir las naturalezas más privilegiadas"... "Lo que más interesa en sus obras es el rarísimo fenómeno psicológico que ofrece la persona de su autora"... "hay acentos de sus versos que no pueden venir de la imitación literaria"... "los versos de amor profano de Sor Juana son de los más suaves y delicados que han salido de pluma de mujer".

OBRAS:

  • Los empeños de una casa.

  • Amor es más laberinto.

  • Autos sacramentales.

  • El divino Narciso.

  • El cetro de José.

  • El mártir del sacramento.

  • Primero sueño.


EL PRIMER SUEÑO.

Empieza con una soberbia imagen astronómica y bélica de la noche: la imagen de la guerra "intimada" por la sombra de la Tierra, es decir, por la noche, a las estrellas. Guerra perdida por la noche o la sombra, pues que ésta ni siquiera llega a la esfera de la Luna, no rebasando la del aire. Con dominar en ésta ha de contentarse la noche, pero como la esfera del aire es la del sonido, el dominio de la noche sobre el aire se manifiesta en el silencio que ni siquiera interrumpen las voces oscuras de las aves nocturnas. Así transita el poema a la representación simbólica de la noche por medio de las imágenes tradicionales, y mitológicas, de Nictimene, la lechuza, de las hijas de Minias, los murciélagos, del ministro de Plutón, el búho, y de Harpócrates, el dios del silencio. Pero no se queda en esta representación simbólica de la noche. Insistiendo en el elemento del aire, pasa sucesivamente a los elementos del gaua y de la tierra, para evocar en cada uno de los tres a algunos seres durmientes. En el aire es el can. En el monte es el "vulgo bruto", también en general, pero en particular el león y el venado, la "leve turba" de los pájaros descendidos del aire al nido y el águila. La noche es tan profunda que si el águila vigila sosteniendo en un pie la piedrecilla encargada de despertarla caso de dormirse, hasta el rey de los animales duerme. Pero la profundidad de la noche la sugieren mejor que ninguna de las anteriores figuras zoológicas las figuras humanas que sobrevienen: la noche es tan profunda, tan profunda, que dormidos se hallan hasta el ladrón y el amante, habituales vigilantes de las noches.

Con estas figuras humanas termina el poema la pintura de la noche, de la media noche, como precisa justamente en este punto, pasando de ellas a los miembros y los sentidos del cuerpo y a la descripción del sueño fisiológico o del dormir. Fatigados del trabajo y cansado del deleite, han quedado "ocupados de profundo sueño dulce los miembros" y los sentidos suspendidos de su ordinario ejercicio, "cediendo al reto del contrario de la vida", de Morfeo. El alma se limita a dar al cuerpo el mínimo de animación necesario para que sigan funcionando el corazón y el pulmón, mientras que sentidos y lengua callan todos, y el estómago envía al cerebro vapores tan claros, que no sólo no impiden la actividad de la imaginación, sino que, por el contrario, la estimulan.

A la descripción del dormir o del sueño fisiológico sigue, así, la del soñar del alma, o con más exactitud, la del sueño del alma de la poetisa de que ésta hace tema central de su poema. Así como en el Faro de Alejandría se espejaban las naves que iban o venían por la mar, así la imaginativa despierta de la poetisa domina "iba copiando imágenes de todas las cosas", "no ya sólo de todas las criaturas sublunares, sino también de aquellas que son claras estrellas intelectuales", los astros de las esferas animadas por las inteligencias. Pero el alma de la poetisa no se conforma con contemplar estos espíritus: contempla el suyo propio, y considerándose emancipada del cuerpo dormido, se imagina puesta en la cumbre de un monte. La imagen de la altura de este monte suscita toda una serie de imágenes aptas para ponderarla: Atlante, el Olimpo, el "volcán más soberbio que íntima guerra al cielo", el águila, las pirámides de Menfis y la Torre de Babel. Mayor que todas estas alturas es la de "la elevada pirámide mental donde se miró colocada el alma", y que resulta no ser sino una imagen para la parte más alta del alma misma y el remontarse de ésta a tal parte suya y desde ella por encima de sí misma: "su ambicioso anhelo, haciendo cumbre de su propio vuelo, la encumbró en la parte más eminente de su propia mente, tan remontada de sí que salía de sí a otra nueva región". Así elevada, el alma tiende la vista de sus ojos intelectuales "por todo lo criado" --mas para experimentar tan sólo una decepción comparable a la de los ojos corporales que intentan mirar al Sol o a la de Ícaro.

El alma procede entonces como quien se acostumbra en la oscuridad a la luz, como los Galenos que hicieron del veneno triaca, como el náufrago que recoge velas: "juzga más conveniente reducirse a singular asiento, discurrir separadamente una por una las cosas", que caen bajo las diez categorías de Aristóteles; el entendimiento "quiere seguir el método" consistente en ir remontando los grados del ser, desde el inanimado, por el vegetal y el animal, hasta el del hombre, "fábrica portentosa" de la que las más fieles cifras simbólicas serían el águila de Patmos y la estatua de Nabucodonosor. Pero el alma fluctúa, entre el seguir efectivamente tal método y el disentir por "juzgar excesivo atrevimiento el discurrirlo todo quien no entendía aún la más pequeña, aún la más fácil parte de los efectos naturales"; como el curso subterráneo del agua de las fuentes o la figura, colores, perfume de la flor. A esta prudente consideración se opone la imagen de Ícaro, ahora vista como ejemplo estimulante de valeroso afán de gloria...

"Mas mientras la elección, confusa, zozobrada entre escollos, tocando sirtes de imposibles encantos rumbos intentaba seguir", habiéndose agotado la sustancia origen de los vapores ascendentes hasta el cerebro, cesa esta ascensión, y el cerebro, desembarazado, despierta, y despierta a los miembros y sentidos.

Con el despertar, así brevemente descrito, es simultáneo el amanecer, pintado en otra soberbia imagen astronómica y bélica: la del combate de la Aurora y del Sol contra la Noche. Hasta que se encuentra despierta del todo la poetisa, cuyas últimas palabras revelan que, no genéricamente humanos, sino personalmente suyos son el dormir y el despertar descritos y el sueño contado --por más que el dormir y el despertar no haya podido describirlos sino en lo que tienen de genéricamente humano.

FILOSOFÍA DE SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ…

Se plantea la tarea de determinar si es el hombre capaz de entender la realidad y el conjunto de la creación valiéndose de su inteligencia. Todo esto se expresará mediante una aventura personal, la experiencia del sueño. Esto ocurre así, puesto que junto a esa búsqueda intelectual surge la necesidad de transcender del mundo real, de mirar las cosas desde otro punto de vista, por lo que Sor Juana pone en marcha el mecanismo literario del sueño tan frecuente en la literatura clásica. El cuerpo permanece dormido y el alma se libera de esa cárcel al modo platónico y se lanza a la búsqueda de conocimientos.

En el fragmento que nos ocupa (vv.730-780) se llega a la conclusión de que el intelecto es incapaz de entender el universo puesto que ni siquiera puede descifrar el misterio que hay detrás de lo más sencillo de la tierra. Es algo demasiado superior a él que ni siquiera pudieron dominar poderosos seres mitológicos como Atlante o Alcides.

Las palabras clave en este fragmento serán pensamiento, entendimiento o conocimiento. Todo se articulará en torno a estos conceptos pues se divagará sobre sus posibilidades. En esta línea filosófica, el concepto de razón será de gran importancia en el texto de acuerdo con las pretensiones de Sor Juana de realizar una exposición científica y lógica, por ello, todo se someterá a su dominio.

Ese tema se desarrolla en el fragmento de acuerdo a una estructura. Podemos establecer dos partes:

 Esta primera parte comprendería los versos 730-756. En ella se expone la imposibilidad del entendimiento humano para comprender las pequeñas realidades de la vida, los misterios de los pequeños detalles naturales como son las flores.

 Los versos 756-780 forman la segunda parte. Ahora la autora plantea el hecho de que si el entendimiento humano no puede descifrar un solo objeto de la naturaleza y teme enfrentarse a su conocimiento no debería pretender la comprensión de los hechos del universo, pues es éste de una existencia inmensa.

La métrica que la autora utiliza para su exposición da bastante libertad. Se trata de una Silva, una construcción poética que combina sin un orden fijo versos heptasílabos y endecasílabos. Además, la Silva no exige un número determinado de versos en cada estrofa sino que permite un número indefinido. La Silva, que consigue un ritmo rápido, se utilizó mucho en la poesía científica y filosófica por la libertad que ofrece, además, Góngora la trabajó en sus Soledades. Sor Juana Inés decide que es la Silva adecuada para el fin científico que le mueve al escribir esta composición. La rima presenta libertad, abundan los pareados asonantes, pero no hay un sistema fijo.

El estilo del que hace gala Sor Juana en estos versos es fiel a la estética gongorina por lo que las figuras poéticas son comunes a éste. De esa influencia del estilo gongorino se deduce, en primer lugar, el constante hipérbaton que oscurece y dificulta la comprensión de la composición, pero que la dota de un carácter culto. Por otra parte, también la elipsis acercan el texto al estilo gongorino.

El encabalgamiento es muy recurrente en estos versos pues da fluidez y agilidad a la exposición y la acerca a cierto prosaísmo menguado por la existencia de la rima: “...y asombrado el discurso se espeluzna/ del difícil certamen que rehúsa/ acometer valiente...” (vv.765-767). Las pausas internas son también numerosas pues resaltan lo expuesto, lo intensifican: “...candor al alba, púrpura al aurora/ no le usurpó y, mezclado, /purpúreo es ampo, rosicler nevado...” (Vv.746-748).

El nivel léxico está muy enriquecido. Es importante la presencia de epítetos, sobre todo en la primera parte donde son abundantes los colores puesto que hacen referencia a la flor: “ámbares”, “dorados”, “blanco”, “púrpura”, los que caracterizan la belleza de la creación: “frágil”, “fresca” y los de sugerente resonancia: “ebúrnea”, “escarolada”, “cairelada”. Estos epítetos consiguen crear bellas imágenes visuales: “pompa escarolada de dorados perfiles cairelada”. Las imágenes también se construyen con metáforas complejas: “tan espantosa máquina inmensa”, en este caso crea una hipérbole, con sinestesias: “dulce herida”, o con alusiones mitológicas (vv.774-775). Aparece léxico perteneciente a conceptos filosóficos al intentar acercan la naturaleza caracterizada por los epítetos anteriores a la mente humana: “pensamiento”, “conocimiento”, “entendimiento”, “comprehenderlo” o “investigar”. Encontramos personificaciones: “ámbares por qué exhala”, “... y asombrado el discurso se espeluzna...”.

En el plano verbal, observamos que para la exposición filosófica es normal que la autora recurra a los verbos en presente y que éstos estén en tercera persona y tengan como sujeto, en gran parte de los casos, al pensamiento.

La interrogación retórica de los versos 770-780 da fuerza al discurso y sirve para mostrar la sorpresa de la autora al descubrir que el entendimiento humano pretende comprender algo tan inmenso como el universo que le es totalmente ajeno.

MI CONCLUSION…

Como mí conclusión, puedo destacar, que, Sor Juana Inés de la Cruz, una mujer intelectual, que marco, una parte fundamental en la historia literaria, del barroco en México, con gran empeño y sabiduría por demostrar y dar a conocer el valor intelectual que puede tener una mujer.

Nos enseña, que no existe un imposible, para obtener logros, dando nos relatos descabellados, como el hecho de cortarse el pelo y aparentar ser un hombre, solo para ser aceptada en la universidad, pero tomo un camino menos drástico y se hizo monja, su obra literaria comprende poesías líricas, dramáticas, alegóricas, sacras, festivas y populares, escribió seguido en verso y prosa, a beneficio de los pobres, se deshizo de libros y múltiples instrumentos, hizo confesión general y redactó dos protestas que firmó con su sangre, un claro ejemplo a seguir y por el cual enorgullecerse.

CIBERGRAFIA…

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