La Guitarra Española






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títuloLa Guitarra Española
fecha de publicación12.06.2016
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La Guitarra Española

No quiero, aunque me gustaría poder, hacer aquí una obra maestra de investigación sobre la “guitarra española”. He bebido de muchas fuentes que me han llevado a conocer básicamente la guitarra, su música, sus formas, sus orígenes, su estructura, las maderas que la pueden conformar… en fin, su historia.
Desde que empecé a interesarme por nuestro ilustre paisano, Vicente Espinel, allá por los albores de los años setenta, he conectado con grandes conocedores del mundo de la guitarra. Los enumero para que todos sepamos que son o serán, ya que algunos han desaparecido, parte de esta historia de la guitarra española: Regino Sainz de la Maza, Alberto Navarro González, Juan Ruano Balada, José Villar, América Martínez, Paco de Lucía, Manolo Sanlucar, Marcelino López Nieto, Betto de Bezac, Víctor Monje “Serranito” y Manolo Cano.
Me precio de haber tenido relación con todos estos monstruos de la Guitarra. Con unos, un contacto pasajero, con otros amistad, y con todos algún nivel de compromiso. Personas de las que he ido aprendiendo cosas de la guitarra, que ellos, como grandes conocedores, me han ido dejando aprender de sus sabias palabras y de sus hechos inolvidables. Yo, que soy agradecido y tengo buena memoria, quiero ahora poner en orden todo y dejar aquí un testimonio que en parte pertenece a todos ellos.
Según la hipótesis que han emitido algunos historiadores y arqueólogos, los primeros instrumentos de música fueron sencillas cañas provistas de agujeros que fundan los instrumentos de vientos y, tras una evolución a través de los siglos, nos han traído la maravilla de los instrumentos que actualmente soplamos de una manera u otra. Siguieron después los troncos huecos de árboles, los cráneos, los caparazones de tortugas etc. que crean la familia de los instrumentos de percusión. Y, finalmente, atándoles unas cuerdas formadas por tiras finas de piel se da pie a los instrumentos de cuerda, a la que pertenece nuestra guitarra.
El nombre de la guitarra, por una parte, y las formas que la caracterizan por otra, no tienen, como lo prueba la Historia, una fuente común. Por esta razón, la etimología nos hace remontar un camino completamente distinto del que nos muestra el estudio de la evolución de la forma. No podemos en justicia, en la etimología, considerar la “cítara” griega, la “qitara” caldáica o la “sitar” persa, como precursoras de nuestra guitarra de hoy, mientras que, como puede comprobarse en los frescos “hititas” y egipcios, ya en el tiempo del Egipto de los faraones y en las antiguas culturas del Asia Meno,r existían formas intermedias entre el antiguo laúd y la guitarra moderna. Entre los años 800 y 1000 (a. J.C.) se emplea en Egipto un instrumento de cuerdas que poseía la mayor parte de las características de nuestra guitarra moderna y en el que nos es permitido ver al precursor de este instrumento: Cuerpo oval, costados curvos hendidos hacia el interior, tapa anterior y posterior planas y unidas por una tablilla recta y mástil recto provisto de trastes.
Pero todavía en tiempos anteriores a los descritos se encuentran restos de lo que pudo ser un instrumento muy parecido a la guitarra, como así lo demuestra el bajorrelieve que se conserva en el museo de la música de Leyden (Holanda,) descubierto en una tumba de uno de los reyes de Tebas (3.500 a. J.C.), que muestra un instrumento parecido a la guitarra.
De todos es conocido el proceso histórico de España o la Península Ibérica, de invasiones de todas las civilizaciones: celtas, fenicios, cartagineses, romanos, visigodos y árabes. Pues bien, entre todos ellos han ido dejando siempre algo que si se pudiese fundir en el crisol patrio nos daría como resultado una nueva forma. Así tenemos que de unos que nos aportaron los instrumentos de caja plana, en la que cada cuerda daba una sola nota, y de los de caja panzuda de otros, provistos de mástil con trastes, nace en España un nuevo instrumento: La “Kithara” española o Guitarra.
Todo esto queda confirmado por Alfarabí, eminente músico árabe de mediados del siglo IX, que en su “Tratado de Música”, que se conserva en la Biblioteca del Escorial, escribió en dialecto árabe, al hablar de un instrumento llamado” xamerud”, dice: “Xamerud es un instrumento tan recomendable, que ninguno de los antiguos llega a su perfección, a no ser la kithara o guitarra, de la cual dice Abu-Beker de Tortosa, que es instrumento de cinco cuerdas dobles, tan célebre, que puede compararse con el laúd moderno”.
Alfarabí, pues, ya nos habla por boca de Abu-Beker de un instrumento llamado guitarra que tenía cinco cuerdas u órdenes dobles, aunque lo compare con el laúd moderno. Ya estamos hablando de que en el siglo IX el laúd era un instrumento moderno mientras se habla de este instrumento kithara o guitarra como menos moderno, o como si hubiese salido en ese tiempo. Pero ya nos habla de las cinco cuerdas de la guitarra, ¡dobles!, pero cinco.
Lo que sí podemos dar por cierto es que la tal kithara o guitarra se engendra en España, después de pasar el crisol hispano y que tiene por antecesores a la kithara griega y al laúd antiguo egipcio, griego o árabe.
Fray Juan Bermudo nos habla también en su gran obra “Declaración de Instrumentos”, compuesta en su Ciudad natal de Écija (Sevilla) en el año 1.548, dos antes del nacimiento de Vicente Espinel en Ronda, de la guitarra de cuatro cuerdas, simples, y de la vihuela también de cuatro cuerdas, simples. Ambos instrumentos , guitarra y vihuela, eran iguales, pero distintas en su empleo y algo diferentes en su dimensión, aunque con la misma forma.
Se entiende mal que, Vicente Espinel, natural de Ronda (Málaga,) inventor de las nuevas décimas llamadas espinelas, maestro de capilla del Obispo de Plasencia, autor de tonadas, cantor de sala, aventurero, soldado y sacerdote, le añadiera una cuerda a la guitarra, si ésta ya las tenía cuando contaba con las cinco cuerdas dobles. O pudiera haber pasado que a la guitarra de cuatro órdenes, del fraile Juan Bermudo, él le añadiese una quinta cuerda.
En muchos libros y en innumerables publicaciones se ha dado por cierto que Espinel le añadió la cuerda quinta, llamada “prima” o Mí, de la escala musical. Pero a lo largo de la historia muchos grandes personajes han dado fe de ello, entre otros, el portugués Nicolás Doyzi de Velasco y Gaspar Sanz. El primero, en su obra “Nuevo modo de cifra para tañer la guitarra”, publicado en Nápoles en el año 1.630, dice: “Espinel le aumentó la quinta cuerda a la guitarra, a que llamamos prima, con lo que quedó tan perfecta como el órgano, el clavicordio, el arpa, el laúd o la tiorba, y aún más abundante que estos instrumentos”.

Y Gaspar Sanz, en su obra “Instrucción de música sobre la guitarra española”, publicada en Zaragoza en el año 1.674, en el prólogo dice: “Los italianos, franceses, alemanes y demás naciones, la gradúan de española a la guitarra; la razón es porque antiguamente no tenía más que cuatro cuerdas y en Madrid, el maestro Vicente Espinel, rondeño, le acrecentó la quinta, y por eso, como de aquí se originó su perfección”.
Otros, contemporáneos de Espinel, lanzan sus alabanzas hacia el rondeño que añadió la quinta cuerda a la guitarra; el más nombrado de ellos, Miguel de Cervantes, llega a decir en “La Galatea” que sea alabado Dios por habernos mandado al eximio músico y poeta andaluz que nos ha dejado a la guitarra con sus cinco cuerdas. Y el no menos nombrado Félix Lope de Vega, que lo nombraba como el Maestro, se pronuncia en parecidos términos al escribir en el Laurel de Apolo de su maestro el músico y poeta Espinel. Hay otros autores e historiadores que, más modernos, dicen que Espinel no le añadió ninguna cuerda a la guitarra, ya que esta tenía cinco cuerdas dobles siglos antes de que él naciera, como nos dice Abu-.Beker de Tortosa. ¿Fue entonces este instrumento el que al paso de los siglos se convirtió en vihuela de cuatro cuerdas, suprimiéndosele las dobles y se la dejó, que con el paso de los años ésta se fuera transformando en la guitarra de la que nos habla el padre Bermudo? ¿O es un híbrido nuevo que con el paso de los años y la modernización de la música llegara a ser este instrumento de cuatro cuerdas, hasta el tiempo de Espinel, y que éste gran armónico y con un sentido de la melodía excepcional le añadiese el Mi para completar la melodía de la guitarra?
Yo, particularmente, me reafirmo en la segunda cuestión y, por todo lo que he oído de los grandes de la guitarra moderna, y de los estudiosos de su forma y su historia, Espinel fue el padre de la Guitarra Española a la que posteriormente se le añadió la sexta cuerda, bordón, que completa las escalas con el Mi bajo.
Con esto podíamos llegar a la conclusión de que realmente la Guitarra es española por su origen español.

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