1er NÚmero de la revista literaria






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1er NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

XLVº de la 2ª etapa/ ¿?-06-2.010
NOTA DE LOS EDITORES
Con un nuevo formato, Nevando en la Guinea inicia una nueva etapa que esperamos sea más madura, más interesante y con mayor calidad. Al igual que en estos dos años, iremos sacando cada mes un número con relatos, poesía, artículos, crítica, entrevistas. También esperamos poder compartir más experiencias literarias, interactuar con los lectores y participar, en el fondo, con más intensidad en el diálogo que debe ser la literatura, en el que podamos compartir ideas, relatos y poemas, pero también que el lector pueda entrar en el proceso creativo que también es la lectura.
No obstante, además de los números mensuales que seguiremos publicando a inicios de mes, iremos aportando a lo largo del mismo noticias literarias, reseñas, comentarios, entrevistas que serán un complemento a los números mensuales. Para ello queremos aprovechar también los blogs que hemos mantenido todo este tiempo. Esperamos que guste y lógicamente invitamos a participar en este diálogo que nos permiten las nuevas tecnologías.

EDITORIAL XLV

José Saramago y Amín Maalouf
Dos escritores fueron noticias en Junio por razones bien diferentes: José Saramago por su muerte y Amín Maalouf por habérsele otorgado el premio Príncipe de Asturias. Aunque distintos en muchos aspectos -idiomas, visiones del mundo, perspectivas-, ambos poseen no obstante una intensa preocupación por lo que les rodea. Sus novelas tratan de un modo rabioso de la vida, de la ética, de la sociedad, no en vano se trata de autores con una actitud ética muy profunda, todo ello con un compromiso absoluto con la literatura, esforzándose en aportar lo mejor de sí mismos como escritores.
El portugués José Saramago se comprometió personalmente con muchas causas y hace unos pocos meses, ya enfermo, le vimos visitando en Canarias, donde residía, a una dirigente saharaui en huelga de hambre. Sencillo y atento, su propia vida podía hilvanar algunas de sus narraciones. Sus novelas tratan de un mundo deshumanizado, lo cuestiona hasta lo más profundo, dando al lector la distancia suficiente como para que reflexione sobre el mundo descrito. Se trata de un escritor maduro, con una escritura aparentemente sosegada pero de una profundidad sin cortapisas. Sus textos son un intercambio con quienes se sienten sobresaltados por un mundo en permanente cambio.
El libanés Amin Maalouf, por su parte, plantea en sus novelas la identidad colectiva y personal, no en vano su país de origen es uno de los más plurales del planeta y él mismo es fruto de esa pluralidad: escribe en francés, es cristiano, pero nos recuerda la injusta visión que se tiene del mundo árabe y musulmán. De hecho, ha escrito dos ensayos que son una toma de postura incluso en su título nada inocente: «Las cruzadas vistas por los árabes» e «Identidades Asesinas». Recorre la historia de Oriente Próximo para intentar cercenar al ser humano de nuestros días, en toda su grandeza y toda su miseria. Al igual que José Saramago, sus novelas son de una enorme lucidez, una meditación que comparte con el lector en un diálogo ilimitado.
Ya es un tópico afirmar en estas circunstancias que el mejor homenaje que podemos realizar con un autor fallecido es leerle, del mismo modo se trata del mejor premio que le podamos dar. En ambos casos, se trata además de autores conocidos en los países de lengua española y bien traducidos, con lo que el lector que todavía no los conozca puede adentrarse en un mundo literario fascinante y en una reflexión sincera sobre la vida. Sin duda no quedará indiferente.

ALEGATO DE NOCIONES MIGRATORIAS
Pensamiento inicial

Yo no tuve demasiada vocación de marido,

Aunque tú tampoco la tuviste como esposa.
Yo suelo contar sombras de altos árboles sin norma,

suelo creerme poemas de antesala en pro del amor virginal,

suelo no ser yo cuando todo es yo menos mi certidumbre;

migraste a mi país de abundancias por que en el tuyo

la buena vida la conocen otros, los de siempre.

La necesidad es un espantapájaros perfecto para ahuyentar

a las palomas mensajeras y a las moscas de vuelo bajo

que migran con la esperanza seca,

que migran con la noción ciega, que tantea, que sisea, que palpa

la terca diáspora de noses con bandera, con frontera, sin visado.

País pobre sin seguridad social,

sin seguridad ciudadana,

sin seguridad futura,

sin cielo seguro, sin futuro seguro,

sin nada seguro;

país pobre con el desamparo de madres que engendran

para salvaguardarse, porque están huérfanas de patria;

país pobre con una legión de desesperados suicidas

que buscan nombre en la incógnita de las estadísticas,

país pobre de contradictoria educación,

de educación para con los mayores

aunque ingratos en su desvergüenza,

(país de algo pobre,

si de algo se es pobre,

si de algo carece el pobre

al ser del mismo país pobre,

pobre, dos veces pobre);

de remilgo decimonónico, de cuchicheo de intereses,

de doble moralina congelada, de mojigatería con nausea,

de angustia de rodillas, de gallera abandonada,

país de maestros con anemia y tuberculosis,

país de chupatintas huidos y hallados en lonchecitos ajenos,

país sediento en su labor mal pagada,

de rabia contenida en lo más hondo,

país pobre de necesidad vencida,

de esperanza de paseo, de desesperanza

al borde del sueño que no puede serlo,

de alegría en la esperanza, de esperanza en la alegría.

Viniste pura, sencilla, y todo en ti fue una sorpresa,

los dos sorprendidos hallemos un nuevo mundo

que respiraba de este mismo otro,

paseabas conmigo en coche casi boquiabierta,

tanto como yo cuando vi aquel país con tanto (in)tuyo.

Viste opulentas señoras con perrito mimado,

viste servicios gratuitos en la aurora de las promesas,

viste tráfico ordenado y regalos oropelados,

viste el reflejo eterno de las joyerías en los reinos de celofán,

viste resplandores y flashes de neón y orden en el tumulto,

viste casas de suelos encerados, chimeneas

donde bajaba Santa Claus, balcones hacia un mundo

de azules y rosas, y viste dioses en la basura tirados,

viste ancianos con la gloria entre sus mellas,

a muchachos que escapaban de la ceniza de los bolsillos,

viste médicos santos y gasolineras con un gracias,

aunque también supiste ver que de algo carecían.

Entendiste que estaban solos, que la felicidad costaba sacrificio.

Como souvenir patriota trajiste toda la alegría fresca,

tan tuya, tanta…, tan mía

que no la reconocía como mía propia.

Trajiste el empalagoso latido que emanaba sospecha,

e ilusiones de las que alguien te había hablado;

conociste el deber de los reos en manada de derrotados,

conociste la depresión, conociste el estrés, conociste la ansiedad,

conociste la locura del sí y el no,

por eso, sólo por eso, viste la mentira como quesos de gruyere

en aquellos compatriotas que contaban la milonga

del tío venido de América con laptop sin eñe

y bienvenida podrida.

Con el tiempo, no demasiado,

te cambió la sonrisa, la chispa del comienzo

se hizo monótono acertijo helado por la rutina,

lo profano se pudrió de santidad, ¡¡¡De asquerosa santidad!!!

y tú te convertiste en esclava de tu santo complejo de inferioridad.

Yo, en el dedo inquisidor con ácido nacido del reproche.

Los dos fuimos víctimas de esta suerte de dados mudos

que se ríe en nuestra cara de esperanzados idiotas,

los dos fuimos esclavos de pertenecer

a múltiples banderas que renegaban de nosotros mismos.

La burocracia tenía un inoportuno horario de oficina,

los legisladores eran amos del sudor del pobre,

los tenderos no fiaban la lluvia de consomé frío,

los hombres guapos eran caciques de su soberbia,

los cuentos no tenían un final feliz,

los aprendices de la noche roían a su luna obesa,

la policía apretaba las sogas de los dulces te quieros,

el ombligo no estaba, lo habían embargado,

los piojos contaban frialdades de invierno relamido,

los bebés gorditos y rubios salían en anuncios de champú,

la libertad se veía desde el revés del mundo al revés,

los rascacielos eran yermos gigantes tontos de verticalidad,

los pintalabios olían el ayuno matutino del aliento,

los despertadores pateaban al sueño caliente

y una bandada de gaviotas conocían el palo diestro

y la yunta de bueyes pisoteando hormigas;

los dos andemos por las cloacas de esta ciudad hueca intentando

encontrar nuestra felicidad marchita de aroma (des)robado.

En este país suele haber de todo, pero todo

es soledad e insatisfacción, es tedio y un mes a mes lento

como un cuentagotas con goteo exasperante,

es aburrimiento suspendido en el ambiente

y es una agonía que medio mundo quisiera gozar;

quinientos enfermos mentales inflados como botijos

visitan gregarios a que les acunen en la mortaja de bromuro

como susurros de cicatrices viejas.

En tu país suele haber de todo, pero todo

es injusticia y (des)olvido,

y los capataces todavía llevan espuelas

y un astracán contrito en su piel de chivato zarrapastroso

regala súbito una suerte de oreja cruda con la que hacer cucharas.

Un país es rico por sus méritos político-económicos,

por su honradez, por su talante comprometido,

pero hasta la cucaracha sabe que está (des)provisto

de (des)méritos (in)humanos, de (es)mera(da) humanidad,

es la merma (des)humana sin rastro de huella dactilar;

un país pobre tiene risa abierta y calor familiar

aunque carente de escaparates, de pasarelas, de charol brillante,

de envoltorios, de fibra óptica, de olor a nuevo.

Este mundo da vergüenza por que es dos mundos.

¿Quién es el pobre y quién es el rico?

Ahora te pregunto. Contéstame, por favor.

Por que no sé si tú eres tu país

o si de tu país eres tú una parte,

o si nada en tu país es todo así

o si un país es culpable del todo de la nada que le sucede

a gente como tú. A gente sin país.

Por Cecilio Olivero Muñoz


La noche de Mister Dólar

Eran de manual, de primer curso de carrera, si es que hubiera una carrera que se dedicase a estudiar la estupidez cotidiana del ser humano. No ocultaban que tenían dinero, mucho dinero, él exhibía con descaro su cartera repleta de billetes hasta reventar mientras ella, con su vestido ceñido y sus maneras voluptuosas, sacaba algunos de esos billetes, siempre los de cuantía más alta, y con las manos en alto gritaba: invitación para todos. Pacorro sonreía, no en vano era el dueño de la tasca y decía entre sí que aquella iba a ser, gracias a esos extranjeros idiotas, una buena noche. Lucio dibujó en su rostro un atisbo de sonrisa, iba a beber, lo que a todas luces más le gustaba en la vida y lo único que parecía hacer a todas horas, beber una tras otra sus copas de vino barato, y además esta vez no iba ni a pagar ni a aumentar, como era habitual, su deuda con Pacorro, en ocasiones harto cuantiosa. Los otros parroquianos sonrieron también por estar allí en el momento oportuno gracias a lo cual iban a aprovecharse de ese par de memos. Y por último Miguelón y yo sonreímos, cómplices, porque si aquel par de parvos no se gastaban todo el dinero en un plisplás, haciendo ostentación de su pasta gansa y derrochándolo a diestro y siniestro, íbamos también a sacar tajada de la circunstancia que nos venía dada y además de un modo muy fácil para nosotros, que no éramos ni de lejos del oficio.

Ellos hablaban sin parar, a voces, sin que ninguno les entendiéramos, no sabíamos lo que decían con su jerga extranjera y sólo de tanto en tanto entendíamos alguna palabra suelta. Ella cimbreaba su cuerpo para provocarnos mientras que él alardeaba de chica, de novia y amante, su chorbita decía con fuerte acento extranjero e intentaba imitar a los lolailos locales, tan característicos, y tras una ruidosa risotada afirmaba orgulloso: es una yegua, lo chillaba para que todos lo oyéramos y ella respondió al comentario soez con una carcajada y grititos emocionados, algo histéricos, mientras colocaba otro billete sobre la barra, otra ronda, ordenaba, y Pacorro la servía sin molestarse en darle las vueltas, los que nos ponía algo moscas porque si seguían así iban a vaciar la billetera y nos íbamos a quedar sin nuestra tajada, y ellos reían y soltaban palabras que no entendíamos o entendíamos a medias, y ella se cimbreaba y nos ojeaba con descaro a nosotros, los más jóvenes en la tasca, y nos retaba con la mirada, como si nos dijera: veis lo buena que estoy, veis lo bien que nos lo hubiéramos podido pasar si estuviera sola, pero habéis llegado tarde, colegas, por ello miraréis mas no palparéis porque soy la yegua de este machito que tanto me gusta, mister Dólar, y que ahora os invita con esmero y de modo tan generoso a vosotros, nativos, que nunca habréis visto tanto dinero junto, lo que no dejaba de ser cierto, por nuestra parte no cabía más que reconocerlo, que no acostumbrábamos a ver mucho dinero junto, todo lo contrario, y si todo eso era lo que nos decía ella con su mirada nosotros, lo aceptábamos por completo, para qué negarlo, claro que sería distinto si nos lo dijese palabra tras palabra, tal vez entonces podríamos alegar algo, pero no nos lo dijo, sólo cabía interpretarlo así porque ella mantuvo su actitud retadora, y tras mirarnos unas cuantas veces más, pero qué buena que estoy, parecía decirnos, se puso a bailar al son de la música de la radio mientras levantaba aún más su falda y todos la observábamos no sin dejar evidente que la teníamos ganas.

Chillaron, gritaron, pagaron varias rondas más, mostraron la foto de su coche recién comprado, pagado en cash, repitió una y mil veces él, bien alto para que nadie escapara a la reseña de su fortuna, bailaron, rieron, discutieron, volvieron a reír, a carcajadas, y cuando Miguelón y yo perdimos la esperanza de que acabara el espectáculo, él se puso de pronto serio y dijo al fin: nos vamos. Dejó otro billete sobre la barra a modo de propina, a Pacorro hasta se le iluminó la cara con tanta amabilidad, y el machote agarró a la chica de la mano y se marcharon tambaleándose. Nosotros nos levantamos en cuanto salieron por la puerta. Adiós Pacorro, dijimos, cuídense, respondió, y seguimos a la pareja calle abajo, hacia el puerto, por la empinada travesía de los Barqueros, que así se llamaba la misma, y ellos agarrados hablaban, cuchicheaban, gritaban sin motivo aparente para cambiar el tono de la voz, aunque lo cambiaran, ora chillaban ora murmuraban, y ella se dejaba tocar por Mister Dólar, que la manoseaba con descaro, se lo van a montar en plena calle, murmuró Miguelón, no sin poco anhelo de asistir a uno de esos espectáculos licenciosos que, decían, tanto abundaban en el extranjero.

Cuando torcieron por las calles estrechas del barrio portuario aceleramos el paso. Alcanzamos a colocarnos a su lado y Miguelón le pegó un empujón a Mister Dólar, que a punto estuvo de caer, aunque más por efecto de la borrachera que por la fuerza de mi amigo. La chica miraba la escena sin saber muy bien si tocaba gritar o reír. Le agarré con la mano por la nuca y la aparté del lado de Mister Dólar de paso que acariciaba su piel suave. Es mejor que no hagáis nada, advirtió Miguelón con voz algo forzada, orden que obedecieron y que a todas luces no hubiera hecho falta formularla porque iban lo bastante bebidos y aturdidos como para ser incapaces de reaccionar ante nosotros y por ello quedarse perplejos o inconscientes de lo que estaba realmente ocurriendo.

- A ver, la cartera.

- Sois unos ladrones. -Mister Dólar se puso de pronto a reír para nuestra sorpresa, como si encontrara aquello muy divertido.

- No, no lo somos. -Dije como si de pronto me sintiera culpable o ridículo.

- Es que las cosas están difíciles. -dijo Miguelón.

- Pobrecitos. -exclamó ella e hizo un mohín con la boca, parecía más bien que quisiera enviarnos un beso.

- Claro, claro -dijo Mister Dólar-, las cosas difíciles para vosotros.

- Eso es, por eso os pedimos un favor.

Mister Dólar sacó su billetera del bolsillo de la chaqueta. Tomad, dijo. No imaginábamos ni de lejos que iba a ser tan fácil. Incluso nos miramos para cerciorarnos uno al otro qué debíamos hacer, lo que no teníamos claro. Miguelón agarró el fajo de billetes y se los puso en el bolsillo del pantalón.

- Gracias. -le dijo no sin sarcasmo.

- Amigo. -le llamó Míster Dólar, completamente indiferente o ajeno a lo que realmente le estaba ocurriendo, a los posibles peligros a los que se enfrentaban de ser nosotros unos ladrones de verdad en vez de unos aficionados.

Sin correr, nos largamos de su lado y nos metimos por las calles del barrio portuario. Seguimos en silencio, sin echar la vista atrás.

- Qué buena estaba ella. -dije al cabo de un rato.

- Sí, mucho. -respondió Miguelón indiferente, tal vez pensando en su recién iniciada carrera de delincuente.

Juan A. Herrero Díez

CONCENTRACIÓN
Veo programas en YOUTUBE

sobre literatura, ellos hablan de libros,

libros antiguos.

¿Tienen los libros fecha de caducidad?

Lo que si es cierto es que tienen

fecha de (exp)edición.

No me puedo concentrar.

Se puede hablar sobre libros

y sobre literatura y arte cuando

no existen problemas.

Ellos no tienen problemas,

por eso hablan,

algún día yo hablaré de libros

y literatura, entonces

el diálogo será como sonreírle al invierno.

Entonces se abrirán las acequias.

Entonces el verbo será mío

y dejará de ser ajeno suspiro

con extraño sabor.
Por Cecilio Olivero Muñoz

Cómo es posible que una flor
Cómo es posible que una flor

erguida sobre su perfumada belleza

ansíe que sus pétalos se entristezcan

para consolar un absurdo dolor.
Cuáles son las palabras que expresan

este inexplicable homicidio repugnante,

qué fronteras deja sin violar esta situación horrible,

doblegada y reducida al frío de una cifra.
La razón no me llega con vida

no está muerta ni viva, permanece sin sentido

esperando que dejen de maltratar mis sesos

que agredidos por una opresión incesable sangran.
¿Qué valor tiene la vida?

viviendo en esta degradación permanente,

anegado de este asco repelente:

dejad que el hombre viva, ¡Dejad!

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

UNA NIÑA DE AZUL CON UN PLUMIER DE PINO
Ha muerto en Conde Duque

una niña de azul con un plumier de pino.
Es una vieja estúpida la noche de Madrid, una mueca sin dientes que recuesta

[su rictus de sonrisa en las aceras.

A lo lejos,

detrás de tanta fiebre de tejados,

hay un jardín con úlceras, con hambre, que golpea el perfume de café, la tos

[de una muñeca

que se perdió en el fondo de la tarde. Jeringuilla de plástico y mentiras.
Me subo el cuello del abrigo,

no hay nada que decir, poco que hacer. Fatiga.

Pasa un ruido descalzo de autobuses

que dibuja la sangre para fotografías de turismo.

Cerca quizás, para qué buscar lejos, hay alguien que se gana la piel tostada y

[limpia

con el pálido labio

de esta niña sin horas que cambiaba sus sueños por un grito en el brazo.
Me detengo a buscar por los bolsillos cualquier cosa,

un poco de tabaco, calor para las uñas,

refugio contra el miedo,

y esas muchachas tímidas pasan corriendo como siempre,

novias tontas que han de llegar a casa sin mirar las paredes don­de todo se

[vende con rápida sonrisa.

Calle de la Princesa, veloz la luz, el aire, el agua que mañana llegará hasta la

[plaza.
Pero la niña azul no corre.

(De Crónicas del laberinto © )

Por Enrique Gracia Trinidad

RESÍSTETE A SER OTRO
Resístete a que tu mirada se pudra

y estropee tu sueño de luminosos vergeles,

resístete a que te agrien el carácter

y te conviertan en lapidario de cementerio,

ellos se divierten con la pelusa eterna

aunque dócil de los rincones sin dios,

se divierten con el trasiego muerto

de esquizoides e iracundos, de tísicos y enjutos

(pues en la gordura está la genialidad),

se divierten evitando de la endrina

su carne salvaje, su jugo incorregible,

su verdad silvestre, su zumo rebelde y vivo.

Resístete a que te amarguen la entraña,

a que te conviertan en un dios sabe qué,

a que te eviten la palabra en un vacío,

a que te epitafien el sentimiento de selva

con un rencor viejo, viciado, obsoleto,

desde hace una docena de siglos atrás,

a que te adoctrinen como a un eunuco castrado

con las lágrimas encendidas sólo por las noches,

a que te amansen como a un animal de circo

y te enseñen a dar la volteleta al revés,

a que te patibulen la sonrisa, tan libre y tan sincera,

como aquel ciego que palpa su oscura calle,

como un viejo que se resiste a ser un niño,

como un mendigo que pide para pan,

a que te enclaustren la libertad

como a un pájaro que da vueltas entorno

a su jaula, que como un autómata solamente

conoce la vida que no es vida.

Arrincónate si es preciso, intenta ser

Alias y no ser sed de apellido y nombre propio,

intenta vestirte con las duras promesas

que la naturaleza te da, y no con

las palabras necias que el viento se lleva.

Intenta ser esclavo de tu yo

y nunca esclavo del yo que otros te impongan,

intenta obedecer a tu instinto

y que nunca el instinto de otros se someta ante ti,

deja que otros vivan entre su albedrío

y si escupen al vestigio de tu alma

es que no hay alma, ni vestigio, ni albedrío, ni nada.

Intenta hablar de lo que sabes

y no del mundo que te queda por conocer,

intenta ser agua que emana tranquila

sin pensar que es ella misma

y sin pensar dónde encontrará su estancado final.

Resístete a ser mundo

pues es todo el mundo el que vive sin serlo.

Sé oportuno y nunca inoportuno.

Sé tu amigo. Sé tú.
Por Cecilio Olivero Muñoz
*********************************************

SELECCIÓN DE POEMAS

POR ENRIQUE GRACIA TRINIDAD

IGUAL, IGUAL

Como el insecto que ignora que lo es y se esfuerza por cumplir la tarea con su estirpe.
Como las puertas que no saben si fueron colocadas para entrar o salir. “Perded toda esperanza” “prohibido el paso” o “entren sin llamar” y otras mentiras, pone siempre.
Como la tarde, ahíta de suspiros, que imita en el color a la mañana pero le es imposible reproducir su olor o su futuro.
Como el rompecabezas, todo temblor y miedo, que odia su última pieza cuando se le aproxima para dejarlo quieto e inservible.
Como la taza de café vacía, que llora con amargo recuerdo su aroma de suicida y el sabor de los labios.
No sé si así es la vida

pero el poema se parece mucho.

(De “Todo es papel”)
***
SALTANDO DE JACOBO A GUILLERMO GRIMM
"Todos los pasos tienen la forma del pasado;

de un pasado sin boca para besar la orilla

de otra existencia hermosa que nunca se ha tenido,

a pesar de las fiestas del corazón en llamas."

(Juan Eduardo Cirlot)

Recuerdo aquel perfume

de cuando sólo era una rana

del estanque.

Un instrumento más, y prescindible,

de la orquesta de anfibios que rondaba a la noche.

Una charca, lo sé, más que un estanque,

pero era al fin y al cabo nuestra casa,

palacio de los juncos,

húmedo hogar que, sin esfuerzo,

hicimos habitable solamente cantando,

nada más que con brincos y con lodo.

Nunca faltaron moscas,

y era un gozo mirar los renacuajos

asomarse directos a la vida.

Luego, fueron llegando las princesas,

con sus juegos de risas, con sus bolas doradas

que dejaban perder para que yo las encontrase.

A fuerza de besarme y de besarlas

dejé de ser aquella rana

y el estanque empezó a ser un problema.

Ahora voy bien vestido, escribo versos,

en el estanque han hecho una piscina

y todo está muy limpio.

Saludo con respeto,

hago el amor de frente,

y hasta es posible que algún día

alguien piense que sirvo para algo.

No está mal,

pero fui más feliz cuando era rana.
(Del libro “Historias para tiempos raros”)

***
TERCERA CRÓNICA DEL GUARDIÁN

(El Hechicero)
"... Ma se senza ingiuria vostra io potessi fruirlo, rendetevi certo che saria in me quella letizia ch'essere in alcun uomo sia possibile." (1)

(Ludovico Ariosto, Il Negromante)
El hechicero acaba su tarea,

acaricia su barba satisfecho

y sus labios se curvan en lánguida sonrisa

—la que debe tener todo alquimista que aprecie su trabajo—.
La luna se despide como un guiño

de los últimos juegos de la noche.

La lechuza es un bus que aún lleva luces

y susurra un final, como Louis Armstrong, de Jazz expresionista.
Recoge los papeles, guarda todas las fórmulas en verso

tras el aparador de palisandro

mientras un gato insomne y circunspecto,

con el lomo de azúcar y de miel, afirma silencioso

que él ya lo sabe todo

Va tapando los frasco uno a uno,

los matraces de esencia,

las redomas con uña de lagarto y ese polvo amarillo de mandrágora

que hace azules los sueños.
El horizonte empieza a recitar

una canción de cuna para la espalda de la noche.

Es hora de acabar los sortilegios,

que descanse el mercurio en su probeta y el ala de murciélago en el aire.

Los Rollings sustituyen al Cármina Burana.
El hechicero cuelga el mandilón,

se cambia de zapatos, deja su gorro frigio en un estante,

anuda su corbata de seda milanesa,

y se va a la oficina como todos los días.
(1) "...Pero si yo pudiera disfrutarlo sin ofenderos, estad seguros de que sería dueño de la mayor alegría que hombre alguno pueda poseer."

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Las horas lentas
Somebody put me back in school, I forget everything.
I used to know how to leave the boy behind
without having to watch him go.


Infidel to die for what I'm doing
will happen on the morning when the mirror won't recognize me.


The Twist. Metric
Durante la noche, en mi reflejo, las horas pasan lentas. Callan la voz y la expresión de mi rostro, y todos los propósitos buenos van huyendo de mí. Despacio. Se va alejando todo lo aprendido, y como dientes de leche oscilan y duelen la culpa y la vergüenza.

Durante la noche, en el espejo, las horas pasan tan, tan, lentas, que revivo toda mi vida cada madrugada. L’espirit de l’escalier de todos los momentos, como escenas añadidas en el director’s cut que nunca se llegó a estrenar. Los besos que nos dimos a escondidas en el jardín del colegio, donde se metían los gatos, donde no nos dejaban estar. Y si se lo recuerdo por Tuenti y dejo que me diga que estoy loca, que no pasó, sabré que a ella ya se le ha caído ese diente tan incómodo. Penden de mis encías recuerdos de una infancia encubierta.

Durante la noche las horas pasan lentas. Pasan los amantes a escondidas y dejan un rastro amargo entre los huecos de mi infancia. Oscila la primera carta de amor y su viaje en mil pedazos desde las manos de un niño rubio hacia el fondo de una papelera. Tiembla el recuerdo de una mano fría dentro un pantalón de la dieciséis. Cae definitivo el primero de los besos y lo olvido sin esfuerzo, como los siguientes. Y si les busco por Facebook y me agregan como “amiga” quedará patente el valor que le dimos. Cero.

Por Adriana Bañares Camacho

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR DANIEL DE CULLA
BURRO PANDERO OBISPO DE ANILLO
Soy de Sevilla

Y me he amancebado

Estoy gordo como un obispo con anillo

Soy un burro pandero

De los de dios y el diablo

Consagrado a hacer vida

Espiritual y contemplativa

O a tratar sobre ella

De cualquier forma

Sobre todo

La comunicación

Inmediata y directa

Con la divinidad abierta de piernas

O el éxtasis

No hecho casual

E impremeditadamente.

Tengo hacienda en Cantillana y Brenes

Y unos sobrinos

¡No digáis nada¡

Que son “hijos de cura”

Ese que trae fantasmas por el día

Y por la noche

Para causar miedo a los niños

En libamiento de exvotos

O eróticos relicarios

Que se liban en sacrificios

Para fines de amores sucios.

Antes

Fui paje del rey don Pedro de Castilla

el Cruel”, “el Justiciero”

Ese que pretendió el amor

De una doncella principal

Y desposada

Y que venía a verla de noche

Hecho un fantasma

La moza, cuando sale

Siempre va

Con un cántaro de agua en la cabeza

Y su mozo, el desposado

Con una losa a cuestas

Porque es enterrador

Y conduce a lomo piedras

O cosas semejantes

Y a casa, tarde o nunca llega.

Sabes: se toparon al amanecer

Ella y el rey

Un día de mayo

Que por eso ella canta:

Días de mayo

Días de desventura

Aun no es mañana

Y ya es noche oscura”

O “Bien se está

San pedro en Roma”

Cuando follan

O “Ya es duro, o viejo Pedro,

Para cabrero”

Y Ja ja ja

Dicen

Que lo dijo la gente del rey:

Disfrazado viene el rey villano”

Que echándose un día

Al desposado y parlando

Le hizo ver a su amada

En sabor, y color, y olor

Cuando le dijo:

-Dios te la deparó buena.

Hermano.

Y de esos caldos del Amor

Dale hartos.
***
HAIKUS DE LA VERDE OLIVA
Muerte pelada

Mi esposo sin albarda.

Campo de Nabos.
Sabes del cielo

Y no sabes del suelo.

Caca pisada.
Viuda en entierro

Morcilla de sacristán.

Buena en buena fe.
Por mar y tierra

La vieja de puntilla

Te llama beodo.
Beata a grillos

Cura de puerta en puerta

A pedir huevos.
-Mujer, pon la olla

Que aquí traigo la polla.

Convite al jarro.
En Toledo un día

Remolón un chumino.

Puta a caballo.
Altivo mono

Sacaba la castaña

Con mano de gato.
Siete la vacía

Y siete la hincha al día

Ama de cura.
**********************************************
POEMAS DE CUBATA CALIENTE
Por Cecilio Olivero Muñoz
MARI-LIENDRE, VIEJA GATA
Aprecio tu cariño frío y premeditado,

Pero detesto tu nostalgia apenas pacata,

Decides acabar con tu plan repasado

Y das celos con tu uña de vieja gata,

Gata, vieja gata, acabó tu reinado,

Acabó tu helado de fresa y nata,

Acabó tu manjar de otoño prestado,

Acabó el escondite, el hallazgo, el alba,

Acabó tu sonrisa un día inusitado,

Días de tormentas en total calma,

Días de olvido casi desmemoriado,

Días caminando por la lluvia santa,

Días de gris paisaje, de peaje y asfalto,

Hay una verdad de totalidad franca,

Hay un rumor en el fondo de un vaso,

Hay una dicha en la ciudad blanca,

Hay un bochorno en el cielo raso.

Supiste ser gata de argucia incauta,

Quisiste marcarte tu mejor menoscabo,

Quisiste ser obscena tragedia sin tacha,

Quisiste quitarle al asunto un grado.

Tiene tu dentadura vicio y patraña,

Tiene tu finura un ademán chabacano,

Tiene tu rabia una breve larva

De gusano que rememora al pasado.

Huele tu aroma a corcho y a chapa,

Buscas un tesoro ya encontrado,

Buscas nadir y cenit, una mejor carta,

Buscas un juego ya terminado,

Buscas un amor por si acaso mañana,

Buscas un reloj hace tiempo parado,

Odias ser esquirla, migaja y nada,

Odias el desprecio y al despreciado,

Odias escuchar aquella feliz balada

Que te trae aquella tarde oscura a las cuatro,

Odias la vida sin física y sin entraña,

Al fantasma que te visita a diario,

Al marica fanático de la última palabra

Que sólo pretende hacerte algún daño,

Odias la verdad caduca y extraña,

Al fragmento del beso casi olvidado,

Al rosado peluche y la dura almohada,

Al tedioso mundo rodando a tu lado.

Eres mi princesa vestida en pijama,

Eres mi amargor del todo estupefacto,

Eres mi ilusión a edad tan temprana,

Eres abrazo y rapto, polvo de torrefacto.

Eres una niña inocente y mera villana.

Eres alegría que se muere en el acto,

Eres púrpura luna, ventana cerrada,

Eres negro sollozo, oro manchado.

Eres la Mari-liendre que prefiere Baco.


***
MISA POR CAN TUNIS
Bendito sea el Padre, el Hijo, el Lugar

y el Espíritu que os abandona,

Santa parábola que al alma dormita,

Santa Letanía de estorbos consagrados,

Santa Eucaristía de vicios consentidos,

Hábitos que no hacen al monje

y monjes con hábito y sin fe.

Mártires que no quieren consagrarse

y Madres que lloran su Vía Crucis,

cruces que se llevan muy adentro

y procesiones que se ven desde afuera,

cálices que se derraman ante nosotros

y luego nosotros nos arrodillamos sin verlos,

santos que no son santos

y ángeles que pecan de caer demasiado.

Bendito sea el pastor sin rebaño,

y el rebaño sin pastor,

bendito sea el silbo del agua que se os da

y la huella que deja con sus patas la gaviota.

Realidad de los Gitanos de Can Tunis,

qué loca barbarie sin aurora os teme todavía,

barranco de todas las derrotas con desprecio,

justicia de macabros embudos de plomo,

dioses múltiples e inquilinos sin cielo propio,

Guardad vuestra libertad en las cloacas,

Guardad vuestro verbo entre retales,

Cread vuestra virtud entre tinieblas,

Romped los idiomas con vuestra verdad,

Quebrad erguidos las mañanas cansadas,

Verted la hiel de todos los suspiros,

Amontonaos en los rincones de este mundo;

No lloráis más por que no podéis,

Llagas que os saltan desde la frente

y germinan por las tardes como hongos.

Se divisa un paisaje de escombro vencido

en la línea honda de las palmas de las manos

que se cruzan con vuestro aliento ardiente,

cumbre de los equinoccios que pasan,

lumbres desprovistas de toda la dulzura,

melancolías negras, tedios peligrosos

y agobios que se desmayan desde la boca,

ratas que son misterio de contradicción

y nombres que son herencia de tradición negada.

Gitanos de Culto Sacrosanto,

guardad vuestras banderas de trapo,

guardad vuestra alegría, guardad

vuestra canción hecha a vuestra semejanza.

Se alejan los edificios con portería

los coches de cunda y el alivio ciego,

los muchachos con Navidad perenne,

Se alejan las piedras que os rodean,

vuestros Consuelos, vuestros presagios,

se alejan vuestras gratitudes calientes,

los hemisferios que no os conocen,

los Migueletes que un día os amaron,

se alejan con sus durmientes miedos de cobre,

se alejan las autoridades, las promesas olvidadas,

se alejan los barcos oxidados

y os quedáis con el orgullo hecho de roca

y con la soledad nómada de los camioneros;

compran el madroño y se van; y se quedan

las hogueras, las crujientes candelas,

las alegrías pequeñas de gorrión,

y los yonquis, que también se alejan,

se curan del vicio y vendrán otros,

caras iguales que no son nunca iguales,

caras que piden su golosina prohibida

y no se atreven a ser ellos mismos

los que den el alimento a los lobos,

los que rieguen la dormidera escondida,

los que jueguen con el hecho y el acto.

Cuidaos de la siembra sin cosecha,

cuidaos de los ejércitos sin sombra,

cuidaos de las agujas y de los vidrios rotos,

cuidad de vuestros niños arrinconados,

cuidaos hasta de vosotros mismos.

Gitanos, sed libres por que sí,

sed salvaje orgullo que no cede,

sed la rabia que se hace desierto de ira,

sed libertad herida

que exige vuestro propio destino,

sed vuestra oligarquía bajo las estrellas.

Sed vosotros, gitanos. Sed vosotros.
***
LA CADENA
Todo comportamiento

en un futuro a medio plazo

está acondicionado por un pasado,

el futuro es consecuencia

del pasado.

Todo es una cadena

y en cada eslabón está la clave.
***
SILENCIO
Silencio, hay un silencio,

con la televisión encendida,

la calle a media tarde,

la música en el PC

y hay en todo un silencio,

y ese silencio solo puede darlo

la poesía.
***
RETROCESO Y AVANCE
Es necesario que el hombre vuelva a su origen,

a su caverna, a su inocencia, a su desconocimiento,

hay que renegar de la moneda,

de las instituciones, de las jerarquías,

de las banderas, de las fronteras,

de los dogmas, de los credos,

de las palabras huecas, de los sinsentidos;

todas estas cosas han fracasado,

han expirado, han sido algo de lo que reírse,

hay que renegar hasta del origen,

de la génesis, de lo establecido como cívico,

la civilización es deshumanización,

el ser humano debe volver a su ignorancia,

el conocimiento lo hace un total desconocido,

el hombre debe volver a ser parte

del hombre, y todo lo que ha aprendido,

volver a desaprenderlo, intentar desentenderlo.

Otro mundo es inevitable,

No podrán ésta vez pararlo.

La humanidad carece de sentido,

la humanidad se extinguirá como un mamut rabioso

que se resistirá arañando su derrota

en su acabamiento.

Este mundo es un fracaso,

ahora que todo parece más unido, más cercano,

ahora todo es soledad, todo es lejanía.

Comprendo al hombre como un remanso de inocencia

caminando en su avance incierto

y anda aprendiendo y el conocimiento

lo hace bestia, bestia fraticida y fría,

ciega, insaciable, egoísta, e injusta,

aunque lo sabemos y siempre sepamos

de su vulnerabilidad, de su fragilidad, de su extinción

el hombre ha llegado a ser otro,

ahora es la bestia que en su futuro antropófago

no conocerá; la habrá ya olvidado.

Olvidará hasta la bestia que ahora es.

Que recuerde su origen cavernario

no es más que una anécdota en los libros de historia.

Se debe volver a la simplicidad.

Lo sencillo es el camino verdadero.

No hay otro camino.
***
DESPUÉS DE TODO

(el poeta no está)
Pasa la noche por el borde de la fiebre azul,

se toma tres pastillas mezcladas con Coca-cola,

quiere soñar para eyacular sus calzoncillos,

quiere verse protagonista de su gemido espeso,

y después de la repetida mañana no está,

el poeta no está,

han encontrado sus sábanas frías

y este poema que reclama su terca ausencia,

han fusilado su aurora con piedras blandas

y lo han puesto a secar con sus poemas

al sol de la noche más buena.

El poeta no está,

está herido de palabras que no se han dicho

y de aromas que pasan sin su olor prematuro,

está herido de resplandores tras las montañas

que ve desde su balcón abierto,

de efigies que no se conocen todavía

y vienen a pedirle el aguinaldo,

de golosinas robadas por la mar amarga

que se pudren de risa mal intencionada,

de contagiadas alegrías en colectividad

que se vuelven consuelo y semejanza,

que se vuelven espejos cautivos de gracia;

al poeta lo han desmigajado

epifanías durmientes como osos de brea

que hacen aspavientos por las mil morales huecas

escuchando monsergas en la radio local,

con la esperanza local, con la idea estéril;

han esquilado la flor del poeta

con lamentos en la esquina de los presagios

que confunden su ombligo con una perla boba

hartos de sentirse acompañados;

lo han marchitado

las palmadas en la espalda y las felicitaciones

de parejas normales con dicha y ropa perfumada,

que buscan sus propios embriones por las cloacas;

lo andan buscando

los misterios que dejan de ser misterio

y que se apropian del poeta,

que parten en dos

al poeta y lo vomitan como a un ecce homo

en vísperas de ser quien fue.

Lo hallan los logros de asedio consumado

como el humo primitivo del incienso caprichoso,

han desechado al poeta de su edén virginal

y lo han atiborrado de asfalto y goma de neumático,

de reloj digital y semáforos en rojo,

de farmacias cerradas y ambulancias veloces,

de tardes de domingo y estrellas resentidas;

se han librado de su tozudez

y han festejado la hazaña en la cumbre

de las plazas y en las dos mitades de un corazón,

lo han decretado sofisticado argumento

y han disecado su discurso con arena teñida

de las playas de la ilusión oculta,

han derramado sus palabras en un bote

y dan a probar el trago de suerte y desventura

por diez céntimos sudados con mugre de lustro,

se esconde el poeta de la vida angular

y se traga las dagas de los conductores vacíos,

se escuda tras la higuera preñada de cansancios,

se escuda en los soportales del sinsentido,

y no tiene madre que lo haga buen zagal,

las salamandras se han comido

su poema favorito y lo bordan con el hilo

de los gusanos de seda para que brote desde su interior.

Los hastíos del poeta se han marchitado

y no volverán a enfriar a la plateada luna,

los poemas de amor han engordado

y una redonda barriga les nace

como un orbe que pretende ser ovillo de luz

y bostezo eterno que asusta

a los refugiados que han visto torpes su corona,

su corona de sombras bailando

que lo hacen bulto en desmayo vencido

y relato trágico que en primavera se desnuda.

*****************************************
SELECCIÓN DE POEMAS

POR PABLO MARTÍN

(PABLO VOLUMEN)

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