¿Cuánto vale la madre tierra; los ríos, los arboles, y el suelo fecundo donde crecen las plantas que nos dan alimento? ¿Cuánto vale el cuerpo humano, el






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fecha de publicación07.06.2016
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¿Cuánto vale la madre tierra; los ríos, los arboles, y el suelo fecundo donde crecen las plantas que nos dan alimento? ¿Cuánto vale el cuerpo humano, el espíritu, la cultura y las tradiciones de la gente? Para el pueblo indígena de las Américas, estas preguntas incontestables no fueron figuradas, sino literales. La tierra que ellos habitaron y los valores sociales a los cuales se adhirieron fueron bruscamente arrancados de ellos cuando llegaron los Españoles hace más de quinientos años. En cambio por sus tierras y su trabajo ellos recibieron la persecución y desmoralización completa de su cultura. Las personas indígenas de Hispanoamérica tenían que contestar y a veces ignorar las preguntas vaticinadas para mantener la dignidad humana. Hoy en día la mayoría de nosotros no tenemos que pensar en estas preguntas esenciales que transcendieron de la gente indígena. Es por eso que debemos de hacer exactamente eso. A pesar del hecho que las preguntas que hicimos al principio de esta investigación no tienen respuestas directas, por la inspección de obras literarias de las regiones del Caribe y Centroamérica, la región Andina, y la región del Río de la Plata y Argentina en general podemos ver como dos grupos de culturas completamente distintos, los indígenas de las Américas y los Españoles, gradualmente se afectaron mutuamente. Descubramos como la visión del indígena, su cultura, y su tierra eran afectado por los acciones y opiniones de los Españoles, y viceversa.

La historia de Hispanoamérica comienza con los escritos de las personas que testificaron la vida durante del tiempo de la conquista española. Un ejemplo sobresaliente que inspiró nuestro tema es un poema Náhuatl, anónimo, escrito inmediatamente después del comienzo de la conquista. La voz poética describe la destrucción completa que ocurrió en esta región, y la vergüenza absoluta que le causaron los españoles a la gente indígena. Cuando el autor nos cuenta que “Se nos puso precio” y “todo (eso) que es precioso, en nada fue estimado,” (Anónimo de Tlatelolco 19) nos habla no solo de la indiferencia de los españoles de los costumbres y valores culturales de la gente Náhuatl sino también de su incapacidad de reconocer la dignidad, sabiduría, y raro sentido de unidad con la tierra madre que perteneció a las culturas indígenas de las Américas.

Esta marcada indiferencia por la santidad de las vidas de las indígenas provoca una cuestionamiento de los motivos de los Españoles. ¿Por qué creyeron ellos que los indígenas, agricultores de la tierra y de fascinantes creencias espirituales, que desarrollaron complejos sistemas de arquitectura, educación, y clases sociales, pero tenían armas inferiores, eran personas que debían ser vencidos y controlados? En la Carta a Luis de Santángel, Cristóbal Colón comparte con nosotros una fracción de información que contesta esta pregunta. Él nos recuerda su justificación para hacer su viaje diciendo “nuestro Redentor dio esta victoria a nuestros ilustrísimos Rey y Reina […] adonde toda la cristiandad debe tomar alegría y hacer grandes fiestas y dar gracias solemnes a la Santa Trinidad con muchas oraciones solemnes…” (Colón 27) Así recordamos que la intención del viaje fue multifacético: además de crear una nueva ruta comercial, el objetivo fue extender el reino de Castillo y la fe Católica. La ironía que este objetivo religioso fue llevado a cabo de maneras violentas no escapó a la atención de Fray Bartolomé de las Casas. Mientras que Colón describe la gente indígena como “de hermosa estatura, salvo que son muy temerosas a maravilla,” (25) de las Casas escribe en su Brevísima relación de la destrucción de las Indias que la gente “son asimismo las gentes más delicadas, flacas, y tiernas en complisión e que menos pueden sufrir trabajos y que más fácilmente mueren de cualquiera enfermedad.” En estos ejemplos podemos ver como el concepto de otredad y quizás racismo también hizo un papel en el maltrato hacia la gente indígena. Eventualmente de las Casas, en su defensa de la gente indígena, dice a Don Felipe, príncipe de las Españas, que

“nunca los indios de todas las Indias hicieron mal alguno a cristianos, antes los tuvieron por venidos del cielo, hasta que, primero, muchas veces hubieron recibido ellos o sus vecinos muchos males, robos, muertes, violencias, y vejaciones dellos mesmos.”

En resumen, la violencia que mostraron los indios fue en defensa, no por motivos provocados. A continuación, de las Casas menciona la acusa que “la causa por que han muerto … tan infinito número de ánimas … ha sido solamente por tener su fin último el oro y henchirse de riquezas … e subir a estados muy altos.” Este punto nos vuelva a nuestro tema: el valor del ser humano. Si los indígenas no presentaron amenazas a los españoles al principio, es fácil concluir que el maltrato hacia ellos fue el resulto del hecho que los españoles los vieron como artículos de comercio, sin almas, y por eso prescindibles.

Más de 300 años más tarde, viajamos con José Joaquín Fernández de Lizardi afuera de la Ciudad de México con El Perequillo Sarniento. Perequillo es un ciudadano que intenta a mejorar su vida por manera deshonesta. Un de los eventos de esta cuenta picaresca es la cuenta de cómo Perequillo y Andrés sirvieron a la comunidad indígena de la región. Perequillo nos dice que “no me entendía de enfermos, especialmente indios, los que nunca venían con las manos vacías.” (Fernández 88) Que estos indios no venían con manos vacías indica que ellos eran honestos y entendían la importancia de pagar por un servicio. Tanto como los indios intentaron de hacer intercambios valiosos, sus “gallinas, frutas, huevos, verduras, quesos y cuanto los pobres encontraban” (Fernández 88) no fueron tan valiosos a Perequillo y Andrés, que deseaban monedas. Al principio parece que este pasaje representa una pura visión de cómo los indios parecieron a los Mexicanos, pero en nuestro investigación de la visión indígena podemos ver una sobrante inclinación de ver los indios como inferiores por razones socioeconómicos. Después de 300 años, la gente indígena queda el estatus de segunda clase en la jerarquía Mexicana.

También importante a nuestra investigación de los valores de la indígena en contraste con los valores de los colonizadores españoles es la visión de la gente del imperio tawantinsuyu y la región andina. Ellos eran fenómenos arquitecturas y agricultores que desarrollaron grandes sociedades. Como descubrió Alonso de Ercilla y Zuñiga cuando llegó en Chile, la sociedad de Arauco no fue fácilmente vencido porque ellos habían tenido dificultades con otros grupos en el pasado. En su poema épico La Araucana, Zuñiga describe una gente “que no ha sido por rey jamás regida ni a extranjero dominio sometida.” (51) Aunque al final La Araucana describe la victoria de los españoles, en la visión de la indígena la importancia de esta obra es que ella describe un grupo poderoso y orgulloso que no fue fácilmente vencido, y que los eventos allá eran tan notables a ser el tema de un gran poema épico.

En su propio tiempo, El Inca Garcilaso de la Vega escribió los Comentarios Reales de los Incas, justificando el derecho de promover la historia y cultura nativa a pesar de los esfuerzos de los españoles a someterla completamente. Los esfuerzos del Inca fueron ayudado por el hecho que nació de una madre de la familia real de Tawantinsuyu y un padre que era un capitán español. El Inca tuvo lo mejor de dos mundos y usó este privilegio para relacionar el uno al otro. En la sección de los Comentarios nombrada “Protestacion del autor sobre la historia,” El Inca da una cuenta de sus esfuerzos y enfatiza su deseo que “todos ellos generalmente, así los reyes como los no reyes, se preciaron de imitar en todo y por todo la condición, obras y costumbres de este primer príncipe Manco Capac.” (Garcilaso 67) Todo eso es decir que El Inca quiere que su propia historia sea guardado por la gente indígena y entendido por los españoles como una cuenta representativa de la cultura indígena, agregando que

“la relación que mamé en la leche, y la que después acá he habido, pedida a los propios míos, y prometo que la afición de ellos no sea parte para dejar de decir la verdad del hecho, sin quitar de lo malo ni añadir a lo bueno que tuvieron…”

El objetivo del Inca es preservar la historia incaica, que las generaciones que vienen saben sus raíces y el valor de su cultura natal, tan fabulosa como sea.

Aunque las historias de la conquista de la región Rioplatense no son tan sensacionalistas como las historias del resto de Hispanoamérica, las cuentas de la búsqueda de la emancipación cultural de esta región sirven para ilustrar las relaciones entre la gente indígena y la gente española. En la edad de revoluciones y gobiernos autoritarios, la visión de la indígena se hizo la visión de toda la gente que deseó una identidad aparte de ella de España, que marcara una nueva época en la historia de la región. En El Matadero de Esteban Echeverría, aprendemos de la lucha entre los Unitarios y los Federalistas, y Echeverría describe el sufrimiento de la clase pobre a la mano de la clase alta, que recuerda las historias de Fray Bartolomé de las Casas de hace casi 300 años. En su obra Echeverría dice que “el foco de la federación era en el matadero” (135) pero la escena brutal en que muere el joven unitario es representativa también de la campaña de los españoles en contra de los indígenas al principio de la conquista, un recuerdo de las vidas inocentes gastados en la búsqueda de poder.

Tenemos también la poesía de José Hernández, que presenta el canto El Gaucho Martín Fierro. El gaucho vive como los indios, en las afueras de la sociedad, perseguido y a veces impuesto por una vida que él no se escogió. En su canto, el personaje de Martín Fierro nos presenta los eventos de su vida y su punto de vista de la sociedad argentina. El canto es más metafórico que literal en su referencia a los indígenas. Interesante es que Martín Fierro parece a pensar que los indios tienen más libertad que él tiene sí mismo. Durante de su servicio en el militario, él dice:

“andaba desperado,

aguardando una ocasión;

que los indios un malón

nos dieran y entre el estrago

hacérmelés cimarrón

y volverme pa mi pago.” (Hernández 183)

En este verso, Fierro habla de su deseo de vivir libre de las limitaciones de las fuerzas armadas y el gobierno restrictivo, como le parece que viven los indios.

El perspectivo presentado por Martín Fierro es muy diferente del perspectivo de la gente Náhuatl, y es representativo de los cambios que suelen pasar dentro de políticas y sociedades al correr de tiempo. Se puede decir que la lucha de la indígena siga hoy en día en Hispanoamérica, Norteamérica, y en otras partes del mundo donde la cultura indígena ha sido interrumpido por visitantes extranjeros. No es posible decir cómo sería el mundo hoy en día si Colón había quedado con la teoría que el mundo no era redondo y que la idea de su viaje fue una locura. La lección que debemos sacar de las cuentas de los primeros escritores hispanoamericanos es que la civilización humana está cambiando continuamente. Aunque no podemos cambiar los sucesos del pasado, hay mucho que aprender de ellos. Con estas lecciones del valor de herencia cultural y el poder del espíritu humano, podemos continuar a un futuro más prospero sin cometer los mismos errores.


Bibliografía

de las Casas, Bartolome. “Brevisima relación de la

destrucción de las Indias Occidentales.” Ciudad Ceva: Hogar electrónico del escritor Luís López Nieves. Biblioteca Digital Ciudad Ceva, 10 Nov. 2010. Web. 11 Dec. 2011.

Chang-Rodriguez, Raquel, and Malva E. Filer, eds. Voces de

Hispanoamérica: Antología literaria. New York, NY: Heinle, 2004. Print.

Anónimo de Tlatelolco. “Después de la derrota.” Trans. Angel María Garibay. Chang-Rodriguez and Filer 18-19.

Colón, Cristóbal. “Carta a Luis de Santángel.” Chang-Rodriguez and Filer 24-26.

de Ercilla y Zuñiga, Alonso. “La Araucana.” Chang-Rodriguez and Filer 50-59.

de Echeverría, Esteban. “El Matadero.” Chang-Rodriguez and Filer 122-135.

de la Vega, El Inca Garcilaso. “Comentarios Reales de los Incas.” Chang-Rodriguez and Filer 63-68.

Fernández de Lizardi, José Joaquín. “El Periquillo Sarniento.” Chang-Rodriguez and Filer 88-91.

Hernández, José. “El Gaucho Martín Fierro.” Chang-Rodriguez and Filer 177-185.



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