El siglo XVI se cierra en España con el fallecimiento de Felipe II, último de los grandes monarcas que protagonizaron la hegemonía española en el mundo. El






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BARROCO

El siglo XVI se cierra en España con el fallecimiento de Felipe II, último de los grandes monarcas que protagonizaron la hegemonía española en el mundo. El Renacimiento se deshace dentro de un ambiente de euforia popular que, muy pronto, se desvanecerá dejando un simple recuerdo nostálgico. 1600 inicia una centuria crítica: la política y la economía no responden a las nuevas circunstancias, la sociedad se inquieta por sus problemas y la estabilidad del idealismo se transforma en un desequilibrio que prácticamente acabará en el desorden total. Llegamos a la crisis del Barroco.

El hombre del nuevo tiempo padecerá íntimamente las consecuencias de la repentina pero no inesperada decadencia. Sin mesura alguna, se hundirá en la frustración, en el desengaño, sin más salidas que la amarga tristeza, el misticismo radicalizado, la sátira mordaz o la evasión creativa. No valen ya las recetas del humanismo, ni el optimismo pasados; el mundo en ciernes cambia hacia lo negativo y lo trágico, sin que se vislumbre solución alguna para la amarga existencia vital.

El arte, sin embargo, sobrevivirá prodigiosamente a las dificultades, adaptándose o enfrentándose a ellas. España proporcionará al mundo creativo en esta segunda etapa del "siglo de oro" nombres como jamás se vieron juntos. Comienza el siglo con la figura inmensa de Cervantes, al que siguen maestros como Velázquez, Murillo, Zurbarán, Churriguera o Gregorio Fernández. En literatura, las huellas del hidalgo servirán para el engrandecimiento de los tres géneros tradicionales: la poesía, que exprime el español hasta límites insospechados en sus dos tendencias, culteranismo y conceptismo, simbolizadas por Luis de Góngora y Francisco de Quevedo. La prosa, que amplía sus orientaciones en la novela sentimental y la doctrinal, y revitaliza otras, como la picaresca, traerá a Gracián, Saavedra y María de Zayas. El teatro, hasta entonces un hermano menor, más limitado, crecerá hasta proporcionarnos la "comedia nacional" de manos del fénix de los ingenios, Lope de Vega, y continuadores como Tirso de Molina o Calderón de la Barca



ACTIVIDADES

1.1. Francisco de Quevedo
(1580 - 1645). Poesía: composiciones satíricoburlescas, amorosas, morales, ascéticas, religiosas y políticas, reunidas en el Parnaso y Las tres Musas. Prosa: Picaresca (Vida del Buscón), Satírica (Los Sueños), Crítica literaria (La culta latiniparla, La aguja de navegar cultos), Ascética (La cuna y la sepultura), Política (Política de Dios, Vida de Marco Bruto).
1.1.1. Vida del Buscón.
1.1.1.1. Libro I, capítulo 1. En que cuenta quién es el Buscón.
Yo, señor, soy de Segovia. Mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo; Dios le tenga en el cielo. Fue, tal como todos dicen, de oficio barbero; aunque eran tan altos sus pensamientos, que se corría de que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas. Dicen que era de muy buena cepa, y, según él bebía, era cosa para creer.

Estuvo casado con Aldonza de San Pedro, hija de Diego de San Juan y nieta de Andrés de San Cristóbal. Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja, aunque ella, por los nombres y sobrenombres de sus pasados, quiso esforzar que era descendiente de la letanía. Tuvo muy bien parecer, y fue tan celebrada, que, en el tiempo que ella vivió, casi todos los copleros de España hacían cosas sobre ella.

Padeció grandes trabajos recién casada, y aun después, porque malas lenguas daban en decir que mi padre metía el dos de bastos para sacar el as de oros. Probósele que, a todos los que hacía la barba a navaja, mientras les daba con el agua, levantándoles la cara para el lavatorio, un mi hermanico de siete años les sacaba muy a su salvo los tuétanos de las faldriqueras. Murió el angelico de unos azotes que le dieron en la cárcel. Sintiólo mucho mi padre, por ser tal que robaba a todos las voluntades.

Por estas y otras niñerías, estuvo preso; aunque, según a mí me han dicho después, salió de la cárcel con tanta honra, que le acompañaron doscientos cardenales, sino que a ninguno llamaban "señoría". Las damas diz que salían por verle a las ventanas, que siempre pareció bien mi padre a pie y a caballo. No lo digo por vanagloria, que bien saben todos cuán ajeno soy della.

Mi madre, pues, no tuvo calamidades. Un día, alabándomela una vieja que me crió, decía que era tal su agrado, que hechizaba a cuantos la trataban. Sólo diz que se dijo no sé qué de un cabrón y volar, lo cual la puso cerca de que la diesen plumas con que lo hiciese en público. Hubo fama que reedificaba doncellas, resucitaba cabellos encubriendo canas. Unos la llamaban zurcidora de gustos; otros, algebrista de voluntades desconcertadas, y por mal nombre alcagüeta. Para unos era tercera, primera para otros, y flux para los dineros de todos. Ver, pues, con la cara de risa que ella oía esto de todos, era para dar mil gracias a Dios.

No me detendré en decir la penitencia que hacía. Tenía su aposento -donde sola ella entraba y algunas veces yo, que, como era chico, podía-, todo rodeado de calaveras que ella decía eran para memorias de la muerte, y otros, por vituperarla, que para voluntades de la vida. Su cama estaba armada sobre sogas de ahorcado, y decíame a mí: -"¿Qué piensas? Éstas tengo por reliquias, porque los más destos se salvan."

Hubo grandes diferencias entre mis padres sobre a quién había de imitar en el oficio, mas yo, que siempre tuve pensamientos de caballero desde chiquito, nunca me apliqué a uno ni a otro. (...)
Tundidor: que corta con tijera el pelo de los paños; que pega o da azotes; flux: circunstancia en la que todas las cartas de un jugador son del mismo palo;
a.- Detalla las características de la novela picaresca aquí presentes.

b.- Describe los procedimientos conceptistas utilizados.
1.1.1.2. Libro I, capítulo 3. De cómo fue a un pupilaje por criado de don Diego Coronel.
Determinó, pues, don Alonso de poner a su hijo en pupilaje: lo uno por apartarle de su regalo, y lo otro por ahorrar de cuidado. Supo que había en Segovia un licenciado Cabra, que tenía por oficio el criar hijos de caballeros, y envió allá el suyo y a mí que le acompañase y sirviese.

Entramos el primer domingo después de Cuaresma en poder de la hambre viva, porque tal laceria no admite encarecimiento. El era un clérigo cerbatana, largo sólo en el talle, una cabeza pequeña, pelo bermejo; no hay más que decir para quien sabe el refrán que dice: ni gato ni perro de aquella color; los ojos avecinados en el cogote, que parecía que miraba por cuévanos; tan hundidos y tan escuros, que era buen sitio el suyo para tiendas de mercaderes; la nariz, entre Roma y Francia, porque se le había comido de unas búas de resfriado, que aun no fueron de vicio, porque cuestan dinero; las barbas, descoloridas de miedo de la boca vecina, que, de pura hambre, parecía que amenazaba a comérselas; los dientes, le faltaban no sé cuántos, y pienso que por holgazanes y vagamundos se los habían desterrado; el gaznate, largo como de avestruz, con una nuez tan salida, que parecía se iba a buscar de comer, forzada de la necesidad; los brazos secos; las manos, como un manojo de sarmientos cada una. Mirado de medio abajo, parecía tenedor o compás, con dos piernas largas y flacas; su andar, muy espacioso; si se le descomponía algo, le sonaban los huesos como tablillas de San Lázaro; la habla, hética; la barba, grande, que nunca se la cortaba, por no gastar, y él decía que era tanto el asco que le daba ver las manos del barbero por su cara, que antes se dejaría matar que tal permitiese. Cortábale los cabellos un muchacho de nosotros. Traía un bonete los días de sol, ratonado con mil gateras, y guarniciones de grasa; era de cosa que fue paño, con los fondos de caspa. La sotana, según decían algunos, era milagrosa, porque no se sabía de qué color era. Unos, viéndola tan sin pelo, la tenían por de cuero de rana; otros decían que era ilusión; desde cerca parecía negra y desde lejos entre azul; llevábala sin ceñidor. No traía cuello ni puños. Parecía, con esto y los cabellos largos, teatino lanudo. Cada zapato podía ser tumba de un filisteo. Pues su aposento, aun arañas no había en él. Conjuraba los ratones, de miedo que no le royesen algunos mendrugos que guardaba. La cama tenía en el suelo y dormía siempre de un lado, por no gastar las sábanas. Al fin, él era archipobre y protomiseria.

A poder déste, pues, vine, y en su poder estuve con don Diego, y la noche que llegamos nos señaló nuestro aposento y nos hizo una plática corta, que aun por no gastar tiempo no duró más. Díjonos lo que habíamos de hacer. Estuvimos ocupados en esto hasta la hora de comer. Fuimos allá; comían los amos primero, y servíamos los criados (...) Yo, con esto, me comencé a afligir; y más me susté cuando advertí que todos los que vivían en el pupilaje de antes estaban como leznas, con unas caras que parecía se afeitaban con diaquilón. Sentóse el licenciado Cabra y echó la bendición. Comieron una comida eterna, sin principio ni fin. Trujeron caldo de unas escudillas de madera, tan claro, que en comer una dellas peligrara Narciso más en la fuente. Noté con la ansia que los macilentos dedos se echaban a nado tras un garbanzo güérfano y solo que estaba en el suelo. Decía Cabra a cada sorbo:

- Cierto que no hay tal cosa como la olla, digan lo que dijeren; todo lo demás es vicio y gula. (...)
Laceria: miseria; cuévanos: cestos que se llevan a la espalda utilizados para llevar género o niños pequeños; búas: postillas que salen en el cuerpo; teatino: religioso perteneciente a la orden de San Cayetano, y que se dedica especialmente a la atención espiritual de los reos de muerte; leznas: instrumentos de hierro utilizados por los zapateros; diaquilón: ungüento para bajar las inflamaciones.
a.- Siguiendo el ejemplo, tono y recursos retóricos anteriores, escribe el retrato de algún personaje conocido.
1.1.2. Conoce la diligencia con que se acerca la muerte



Ya formidable y espantoso suena,

dentro del corazón, el postrer día;

y la última hora, negra y fría,

se acerca, de temor y sombras llena.

Si agradable descanso, paz serena

la muerte, en traje de dolor, envía,

señas da su desdén de cortesía:

más tiene de caricia que de pena.
¿Qué pretende el temor desacordado

de la que a rescatar piadosa, viene

espíritu en miserias anudado?

Llegue rogada, pues mi bien previene;

hálleme agradecido, no asustado;

mi vida acabe, y mi vivir ordene.



Formidable: temible; desacordado: que ha perdido la memoria o el sentido.
a.- Describe los temas barrocos del soneto.

b.- Analiza brevemente la métrica.
1.1.3. A un narigudo



Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa,

érase una alquitara medio viva,

érase un peje espada mal barbado;

era un reloj de sol mal encarado,

érase un elefante boca arriba,

érase una nariz sayón y escriba,

un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,

érase una pirámide de Egito,

las doce tribus de narices era;

érase un naricísimo infinito,

frisón archinariz, caratulera,

sabañón garrafal, morado y frito.



Alquitara: alambique; peje: pez. Hombre astuto y sagaz; sayón: sayo grande, vestido que cubre hasta la rodilla. Cófrade de Semana Santa; Ovidio Nasón: poeta romano del I a.C.; frisón: dícese de una cosa grande; caratulera: que semeja una máscara.
a.- Repitiendo los recursos del soneto, escribe el tuyo propio sobre algún otro rasgo físico.
1.1.4. Letrilla satírica

Poderoso caballero

es don Dinero.

Madre, yo al oro me humillo;

él es mi amante y mi amado;

pues, de puro enamorado,

de continuo anda amarillo;

que pues, doblón o sencillo,

hace todo cuanto quiero,

poderoso caballero

es don Dinero.
Nace en las Indias honrado,

donde el mundo le acompaña;

viene a morir en España,

y es en Génova enterrado.

Y pues quien le trae al lado

es hermoso, aunque sea fiero,

poderoso caballero

es don Dinero.
Es galán y es como un oro,

tiene quebrado el color,

persona de gran valor,

tan cristiano como moro.

Pues que da y quita el decoro

y quebranta cualquier fuero,

poderoso caballero

es don Dinero.
Son sus padres principales,

y es de nobles descendiente,

porque en las venas de Oriente

todas las sangres son reales,

y pues es quien hace iguales

al duque y al ganadero,

poderoso caballero

es don Dinero. (...)



Doblón: antigua moneda de oro; quebrado: roto, torcido; afeado; quebranta: rompe, destruye.
a.- Explica la estructura interna (partes) de la letrilla.

b.- Señala y comenta una metáfora y una comparación que aparezcan en el poema.
1.1.5. Amor constante más allá de la muerte



Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra que me llevare el blanco día,

y podrá desatar esta alma mía

hora a su afán ansioso lisonjera;

Mas no, de esotra parte, en la ribera,

dejará la memoria, en donde ardía:

nadar sabe mi llama la agua fría,

y perder el respeto a la ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado,

médulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;

serán ceniza, mas tendrá sentido;

polvo serán, mas polvo enamorado.



Lisonjera: que agrada, deleita; esotra: esa otra; cuidado: atención, solicitud.
a.- Realiza un resumen del poema y di cuál es su tema.
1.1.8. Soneto

Yo te untaré mis obras con tocino,

porque no me las muerdas, Gongorilla,

perro de los ingenios de Castilla,

docto en pullas, cual mozo de camino.

Apenas hombre, sacerdote indino,

que aprendiste sin christus la cartilla;

chocarrero de Córdoba y Sevilla,

y, en la Corte, bufón a lo divino.
¿Por qué censuras tú la lengua griega

siendo sólo rabí de la judía,

cosa que tu nariz aun no lo niega?

No escribas versos más, por vida mía;

aunque aquesto de escribas se te pega,

por tener de sayón la rebeldía.


Indino: indigno; chocarrero: que dice chistes groseros.
a.- Enumera las diversas formas con las que Góngora es descalificado.

1.2. Luis de Góngora
(1561 - 1627). Poesía "menor": letrillas, sonetos, romances. Grandes poemas: Fábula de Polifemo y Galatea, Las soledades, Fábula de Píramo y Tisbe.
1.2.1. Romance


Amarrado al duro banco

de una galera turquesca,

ambas manos en el remo

y ambos ojos en la tierra,

un forzado de Dragut

en la playa de Marbella

se quejaba al ronco son

del remo y de la cadena:

"¡Oh sagrado mar de España,

famosa playa serena,

teatro donde se han hecho

cien mil navales tragedias!

Pues eres tú el mismo mar

que con tus crecientes besas

las murallas de mi patria,

coronadas y soberbias,

tráeme nuevas de mi esposa,

y dime si han sido ciertas

las lágrimas y suspiros

que me dice por sus letras;

porque si es verdad que llora

mi captiverio en su arena,

bien puedes al mar del Sur

vencer en lucientes perlas.

Dame ya, sagrado mar,

a mis demandas respuesta,

que bien puedes, si es verdad

que las aguas tienen lengua;

pero, pues no me respondes,

sin duda alguna que es muerta,

aunque no lo debe ser,

pues que vivo yo en su ausencia.

¡Pues he vivido diez años

sin libertad y sin ella,

siempre al remo condenado,

a nadie matarán penas!"

En eso se descubrieron

de la Religión seis velas,

y el comitre mandó usar

al forzado de su fuerza.



Turquesca: turca; forzado: retenido por la fuerza; Dragut: corsario del siglo XVI, nacido en Asia Menor; captiverio: cautiverio; comitre: persona que en las galeras dirigía las maniobras y a cuyo cargo estaba el castigo de forzados.
a.- Recuerda el concepto de romance e indica su cronología y clasificación.

b.- Tema del poema.
1.2.2. Soneto

Mientras por competir con tu cabello

oro bruñido, el sol relumbra en vano;

mientras con menosprecio en medio el llano

mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio por cogello,

siguen más ojos que al clavel temprano,

y mientras triunfa con desdén lozano

del luciente cristal tu gentil cuello,
goza cuello, cabello, labio y frente,

antes que lo que fue en tu edad dorada

oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o viola troncada

se vuelva, mas tú y ello juntamente

en tierra, en humo, en polvo, en sombra,

en nada.



Bruñido: brillante; lilio: lirio; gentil: gracioso, galán; viola: violeta; troncada: truncada.
a.- Analiza los tópicos literarios del soneto.

b.- Expresa las metáforas del soneto y su estructura.

1.2.4. Letrilla


Ándeme yo caliente,

y ríase la gente.

Traten otros del gobierno

del mundo y sus monarquías,

mientras gobiernan mis días

mantequillas y pan tierno,

y las mañanas de invierno

naranjada y agua ardiente,

y ríase la gente.

Coma en dorada vajilla

el Príncipe mil cuidados,

como píldoras dorados,

que yo en mi pobre mesilla

quiero más una morcilla

que en el asador reviente

y ríase la gente.

Cuando cubra las montañas

de blanca nieve el Enero,

tenga yo lleno el brasero

de bellotas y castañas,

y quien las dulces patrañas

del Rey que rabió me cuente

y ríase la gente.

Busque muy en hora buena

el mercader nuevos soles,

yo conchas y caracoles

entre la menuda arena,

escuchando a Filomena

sobre el chopo de la fuente,

y ríase la gente.

Pase a media noche el mar

y arda en amorosa llama

Leandro por ver su dama;

que yo más quiero pasar

del golfo de mi lagar

la blanca o roja corriente,

y ríase la gente.

Pues Amor es tan crüel,

que de Píramo y su amada

hace tálamo una espada

do se junten ella y él,

sea mi Tisbe un pastel

y la espada sea mi diente,

y ríase la gente

.


Cuidados: recelos, temores; Filomena: protagonista de la metamorfosis en ruiseñor, junto a su hermana Procne; Leandro: amante de Hero, sacerdotisa de Venus; Píramo y Tisbe: amantes de la mitología; Amor: genio mediador identificable con Cupido; tálamo: lecho nupcial.
a.- Compara los dos modelos de vida propuestos y qué tópicos desarrollan.

b.- Explica las alusiones mitológicas.

1.2.6. Fábula de Polifemo y Galatea 1 y 2


Estas que me dictó rimas sonoras

culta sí, aunque bucólica, Talía,

¡oh excelso conde!, en las purpúreas horas

que es rosas la alba y resicler el día,

ahora que de luz tu niebla doras,

escucha, al son de la zampoña mía,

si ya los muros no te ven, de Huelva,

peinar el viento, fatigar la selva.



Templado, pula en la maestra mano

el generoso pájaro su pluma,

o tan mudo en la alcándara, que en vano

aun desmentir al cascabel presuma;

tascando haga el freno de oro, cano,

del caballo andaluz la ociosa espuma;

gima el lebrel en el cordón de seda,

y al cuerno, al fin, la cítara suceda.



Talía: la musa pastoral; rosicler: color rosado de la aurora; pula: de pulir, alisar; tascando: quebrando con ruido la hierba.

4 a 8


Donde espumoso el mar siciliano

el pie argentea de plata al Lilibeo,

bóveda o de las fraguas de Vulcano

o tumba de los huesos de Tifeo,

pálidas señas cenizoso un llano,

cuando no del sacrílego deseo,

del duro oficio da. Allí una alta roca

mordaza es a una gruta, de su boca.
Guarnición tosca de este escollo duro

troncos robustos son, a cuya greña

menos luz debe, menos aire puro

la caverna profunda, que a la peña;

caliginoso lecho, el seno obscuro

ser de la negra noche nos lo enseña

infame turba de nocturnas aves,

gimiendo tristes y volando graves.
De este, pues, formidable de la tierra

bostezo el melancólico vacío

a Polifemo, horror de aquella sierra,

bárbaro choza es, albergue umbrío

y redil espacioso donde encierra

cuanto las cumbres ásperas cabrío

de los montes esconde: copia bella

que un silbo junta y un peñasco sella.
Un monte era de miembros eminente

este (que, de Neptuno hijo fiero,

de un ojo ilustra el orbe de su frente,

émulo casi del mayor lucero)

cíclope, a quien el pino más valiente,

bastón, le obedecía, tan ligero,

y al grave peso junco tan delgado

que un día era bastón y otro cayado.
Negro el cabello, imitador undoso

de las obscuras aguas del Leteo,

al viento que lo peina proceloso

vuela sin orden, pende sin aseo;

un torrente en su barba impetuoso

que, adusto hijo de este Pirineo,

su pecho inunda, o tarde, o mal, o en vano

surcada aun de los dedos de su mano.



Lilibeo: el volcán Etna; Vulcano: dios romano del fuego, identificado con el Hefesto griego; Tifeo: Tifón, monstruo gigantesco medio hombre, medio fiera; tosca: basta, áspera; greña: pelo revuelto; caliginoso: oscuro; graves: que causan respeto y admiración; Polifemo: cíclope, hijo de Posidón, protagonista de un episodio de la Odisea; copia: muchedumbre; silbo: silbido; eminente: elevado, alto; Neptuno: dios romano del mar, identificado con el Posidón griego; undoso: que se mueve haciendo ondas; Leteo: mar del olvido en los infiernos; proceloso: tormentoso; adusto: austero, melancólico. Quemado; Pirineo: Pirene, hija del rey Bébrix, de quien reciben nombre los montes.
a.- Describe los recursos culteranos utilizados.

b.- Prosifica las dos primeras estrofas.
46 y 47

"Oh bella Galatea, más süave

que los claveles que troncó la aurora;

blanca más que las plumas de aquel ave

que dulce muere y en las aguas mora;

igual en pompa al pájaro que, grave,

su manto azul de tantos ojos dora

cuantas el celestial zafiro estrellas!

¡Oh tú, que en dos incluyes las más bellas!:
"Deja las ondas, deja el rubio coro

de las hijas de Tetis, y el mar vea,

cuando niega la luz un carro de oro,

que en dos la restituye Galatea.

Pisa la arena, que en la arena adoro

cuantas el blanco pie conchas platea,

cuyo bello contacto puede hacerlas,

sin concebir rocío, parir perlas.

Tetis: esposa del titán Océano y abuela de Galatea.
a.- ¿Qué figura literaria se emplea para describir a Galatea?
1.4. Lope de Vega

(1562 - 1635). Poesía: La Gatomaquia, La Dragontea, Rimas humanas, Rimas sacras. Prosa: La Arcadia, La Dorotea. Comedia: historia y leyenda españolas (El mejor alcalde el rey, Peribáñez, Fuenteovejuna, El caballero de Olmedo), costumbristas (El villano en su rincón, La dama boba), religiosa (La buena guarda), Autos sacramentales (La siega, El auto de los Cantares).
1.4.1. Soneto


¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?

¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,

que a mi puerta, cubierto de rocío,

pasas las noches del invierno escuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras

pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío

si de mi ingratitud el hielo frío

secó las llagas de tus plantas puras!
Cuántas veces el ángel me decía:

"¡Alma, asómate agora a la ventana,

verás con cuánto amor llamar porfía!"

¡Y cuántas, hermosura soberana:

"Mañana le abriremos", respondía,

para lo mismo responder mañana!



Escuras: oscuras; desvarío: incostancia, capricho; agora: ahora.

a.- Resumen y tema.
1.4.2. Soneto


Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde, animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor süave,

olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño;

esto es amor, quien lo probó lo sabe.



a.- Analiza la estructura (partes) del poema.
1.4.3. Romance


A mis soledades voy,

de mis soledades vengo,

porque para andar conmigo

me bastan mis pensamientos.
No sé qué tiene el aldea

donde vivo y donde muero,

que con venir de mí mismo

no puedo venir más lejos.
Ni estoy bien ni mal conmigo,

mas dice mi entendimiento

que un hombre que todo es alma

está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta,

y solamente no entiendo

cómo se sufre a sí mismo

un ignorante soberbio (...)
Fea pintan la envidia,

yo confieso que la tengo

de unos hombres que no saben

quién vive pared en medio.
Sin libros y sin papeles,

sin tratos, cuentas ni cuentos,

cuando quieren escribir

piden prestado el tintero.
Sin ser pobres, ni ser ricos,

tienen chimenea y huerto;

no los despiertan cuidados,

ni pretensiones, ni pleitos;
ni murmuraron del grande

ni ofendieron al pequeño;

nunca, como yo, firmaron

parabién ni pascuas dieron.
Con esta envidia que digo

y lo que paso en silencio,

a mis soledades voy,

de mis soledades vengo.



a.- Comenta brevemente el tema.

1.5. Calderón de la Barca
(1600 - 1681). Comedias: historia y leyenda española (El alcalde de Zalamea), honor (El médico de su honra; A secreto agravio, secreta venganza), capa y espada (La dama duende), filosófica (La vida es sueño), religiosas (El mágico prodigioso, La devoción de la cruz), fantástica y mitológica (La hija del aire), Autos sacramentales (El gran teatro del mundo, La cena del rey Baltasar).
1.5.1. La vida es sueño

1.5.1.2. Jornada I, escena II.



Segismundo

¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice!

Apurar, cielos, pretendo,

ya que me tratáis así,

qué delito cometí

contra vosostros naciendo;

aunque, sí nací, ya entiendo

qué delito he cometido:

bastante causa he tenido

vuestra justicia y rigor,

pues el delito mayor

del hombre es haber nacido.
Sólo quisiera saber,

para apurar mis desvelos,

(dejando a una parte, cielos,

el delito de nacer),

¿qué más os puede ofender,

para castigarme más?

¿No nacieron los demás?

Pues si los demás nacieron,

¿qué privilegios tuvieron

que yo no gocé jamás?
Nace el ave, y con las galas

que le dan belleza suma,

apenas es flor de pluma

o ramillete con alas,

cuando las etéreas salas

corta con velocidad,

negándose a la piedad

del nido que deja en calma:

y teniendo yo más alma

¿tengo menos libertad?
Nace el bruto, y con la piel

que dibujan manchas bellas,

apenas signo es de estrellas

gracias al docto pincel

cuando atrevido y cruel,

la humana necesidad

le enseña a tener crueldad,

monstruo de su laberinto:

¿y yo con mejor instinto

tengo menos libertad?
Nace el pez, que no respira,

aborto de ovas y lamas,

y apenas bajel de escamas

sobre las ondas se mira,

cuando a todas partes gira

midiendo la inmensidad

de tanta capacidad

como le da el centro frío:

¿y yo con más albedrío

tengo menos libertad?

Nace el arrollo, culebra

que entre flores se desata,

y apenas, sierpe de plata,

entre las flores se quiebra,

cuando músico celebra

de las flores la piedad

que le da la majestad

del campo abierto a su huída:

y teniendo yo más vida

¿tengo menos libertad?
En llegando a esta pasión,

un volcán, un Etna hecho,

quisiera arrancar del pecho

pedazos del corazón:

¿qué ley, justicia o razón

negar a los hombres sabe

privilegio tan süave

excepción tan principal,

que Dios le ha dado a un cristal,

a un pez, a un bruto y a un ave?


Apurar: purificar; galas: gracias; lamas: algas marinas; sierpe: serpiente.
a.- Haz el análisis métrico del fragmento.



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