Marco geo – historico: viaje de pedro de mendoza, causas y consecuencias






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UNIDAD II

PERIODO DE LA CONQUISTA

MARCO GEO – HISTORICO: VIAJE DE PEDRO DE MENDOZA, CAUSAS Y CONSECUENCIAS.

Primer adelantado, gobernador y capitán del rio de la Plata.

Conquistador español del Río de La Plata y fundador de Buenos Aires, Pedro de Mendoza nació en Guadix, Granada, en 1499 - muere en el mar en 1537.

Sus padres fueron Don Fernando de Mendoza y Doña Constanza de Luxan.

En 1534,firmo la capitulación para una expedición que los reyes de España preparaban en secreto desde 1532, lo pone a la cabeza de una expedición destinada a penetrar al interior de la América del Sur a partir de sus costas orientales, adelantándose a los portugueses en la carrera que oponía los españoles a los portugueses en busca de apoderarse de las fabulosas riquezas de las que hablaban las leyendas indias.

Pedro de Mendoza financia él mismo la expedición, invirtiendo toda su fortuna, fue una de las más brillantes que salieron de España, en aquellos tiempos, obteniendo en cambio grandes poderes en su empresa de conquista y de colonización, nombrado Adelantado, Gobernador y Capitán General de un inmenso territorio.

Parte de Sanlúcar de Barrameda con 13 navíos en 1535,

En 1536 funda en el estuario del Río de La Plata la ciudad de Nuestra Señora del Buen Aire (origen de la Buenos Aires actual), a la cual da este nombre en honor a la Virgen, patrona de los marinos de Cerdeña.

Las dificultades comienzan entonces para Pedro de Mendoza: enfermo de sífilis, debe hacer frente a los ataques de los indios y al hambre, mientras que se esfuman sus esperanzas de descubrir la "Sierra de la Plata" o el "Rey blanco" de los relatos legendarios.

Agravándose su enfermedad, Pedro de Mendoza decide regresar a España, dejando a su lugarteniente, Juan de Ayolas, la tarea de proseguir la expedición remontando el curso del Paraná, del Paraguay y del Pilcomayo.

Embarcó en la Carabela Magdalena muere durante el cruce del Océano Atlántico en 1537. Su cadáver fue arrojado al mar.


El interés nacía de la rivalidad con Portugal en la apropiación de los difusos límites que marcaba el Tratado de Tordesillas. Carlos V ordenó organizar una expedición para poblar y conquistar las tierras comprendidas entre el paralelo 25º y el 36º con base en Brasil.
La intención era adelantarse a la penetración lusa. Ante el rechazo de Pedro Fernández de Lugo, le entregan la misión a don Pedro de Mendoza, un granadino de noble origen, veterano de Italia que pudo participar en el «saco de Roma». Mendoza viajaba aquejado de sífilis y tuvo que contar con la ayuda de su capitán, Juan de Ayolas, para desbaratar una conspiración para robarle el mando en plena travesía. La ejecución de uno de los cabecillas fue suficiente para que pudiesen llegar a puerto sin mayores sobresaltos.


Nada más desembarcar, el día 3 de febrero, en un acto despojado de ceremonia, fundaron el Puerto de Nuestra Señora del Buen Aire, ciudad que sería trasladada en el futuro debido a las malas condiciones de su primer emplazamiento. Las dificultades con que se encontró Mendoza fueron extraordinarias. Las tribus eran hostiles y no temían a los caballos, que inutilizan con sus boleadoras, el terreno no daba alimento y era tan yermo que ni tan siquiera tenía piedras para levantar fortificaciones. La desesperación llegó a tal punto que los colonos tuvieron que alimentarse de cuero y de la carne humana de los caídos. Ya levantaba Mendoza el campamento cuando la expedición de Ayolas en busca de víveres regresó con una buena cantidad de alimentos.

En abril de 1537, el adelantado Pedro de Mendoza, consumido por la enfermedad, emprendió el camino a casa, dejando al mando a Francisco Luis Galán y Juan de Ayolas. Moriría antes de tocar tierra, a la altura de Cabo Verde, tras una larga agonía. En cuanto a sus hombres, Ayolas fallecería de camino a los Andes, mientras que Juan de Salazar pudo fundar el fuerte de Asunción, futura capital de Paraguay y nuevo campamento base de los conquistadores del Río de la Plata.
En la Bula de Alejandro VI, que hace a la corona de castilla donación de todas las tierras descubuertas y por descubrir, compromete a los Reyes destinar a las mismas varones probos y temerosos de Dios, doctos instruidos, y experimentados para doctrinar a los indígenas y moradores de la fe católica e imponerles en las buenas construmbres.

Los conquistadores que vinieron a la provincia eran alrededor de 2000, también unos 150 alemanes, flamencos y sajones.

Pertenecia a la España que acaban de finalizar la Reconquista con la que quedo consolidado la monarquía, después de la expulsión de los moros y la derrota de los comuneros en Villalar en 1521.

Recordemos que España en ese entonces no constituía una unidad nacional, aunque si dinástica. Era la España absolutista, realista que cica bajo el signo de la espada y de la cruz. Las luchas intestinas de España fueron aliviadas por el descubrimiento de América. Las características de las instituciones , que trajo el español a América, eran básicamente la organización militar, eclesiástica, y la flia patriarcal.

Cabe señalar que el nivel cultural de los que llegaron al Paraguay fue relativamente elevado. Don Pedro de Mendoza era un hombre culto, Domingo Martínez de Irala se desempeñaba en España como hombre de Escribanía y vino como secretario del Capitán Juan de Ayolas.

El fundador de Asunción, Capitán Juan Salazar y Espinoza, era poeta.

Los reyes de España desarrollaron su faena conquistadora de América descubriendo y ocupando tierras, gracias al sacrificio de sus súbditos. Invocaban y expedían títulos legítimos contenidos en una atribución otorgado por la Bula Papal. Ejercieron su poder militar para el triunfo de una nueva realidad: el Imperio Español. Al amparo de las concesiones reales, ocuparon las tierras y construyendo sus centros de explotación y recursos.

Se busco un sujeto acaudalado para el efecto, ya que las guerras de Carlos V consumían todos los recursos de la corona. Ofreciendose para el efecto el noble caballero Don Pedro de Mendoza, quien poseía cuantiosa fortuna habida en gran parte del saqueo de Roma, pero que al parecer procede de bienes que recibió de herencia, nunca fue comprobada, según relata Julio Cesar Chavez.

Don PEDRO DE MENDOZA, según rezaban las capitulaciones venia a América a conquistar poblar las tierras del Rio Solis, quien en 1515 dio a aquel inmenso curso de agua el nombre de mar Dulce, hoy RIO DE LA PLATA. La expedición seria costeado por el a cambio de honores y privilegios para y sus herederos.

Las capitulaciones fueron firmadas en 1534 y por ellas fueron concedidas a Don Pedro de Mendoza los títulos de Adelantado, Gobernador, y Capitan Genera por dos vidas con derechos a designar sucesor. Ademas asumia funciones de Alcalde perpetuo y Alguacil Mayor en cualquier ciudad que le tocara residir. Ejercía la plenitud de los poderes políticos, militares judiciales y adminsitrativos.

Este fue el mayor numero de gentes y mayores naves que que nunca pasó por capitán a Indias señalaba un cronista.

De los 2000 conquistadores que vinieron a la expedición del Primer Adelantado, llegaron en 1536 al estatutario del Plata 1500 y no menos de diez mujeres. A las mujeres solteras se les prohibía venir solas, señalan algunos cronistas que algunos conquistadores trajeron a sus concubinas disfrazadas de varones.

2.- VIAJE DE JUAN DE AYOLAS

Nacimiento:
Juan de Ayolas nació en Briviesca, en la provincia española de Burgos, hacia el año 1510.

Fallece:
Ayolas perece con sus hombres de regreso a Candelaria, en 1539, encontraron la fuerte abandonado y sin medios para defenderse, perecieron en una emboscada a manos de los indígenas.


Actividades
- En 1535 acompañó a Pedro de Mendoza en la expedición al río de la Plata, en cuya margen occidental fundaron la ciudad de Nuestra Señora de Santa María del Buen Aire, que posteriormente se conocería con el nombre de Buenos Aires; allí quedaron instalados la mayor parte de los expedicionarios.
- Ante la escasez de provisiones y la hostilidad de los indios, que amenazaban la supervivencia de la ciudad, Ayolas emprendió una expedición en la que remontó el curso del Paraná con la intención de establecer una vía de comunicación con el Perú y conseguir víveres.
- La amistosa acogida que le dispensaron los indígenas de estas tierras del interior permitió a Ayolas levantar el fuerte de Corpus Christi, a donde se trasladaron Mendoza y el grueso de la guarnición desde la insegura Santa María del Buen Aire.
- Ayolas partió en busca de la mítica sierra de la Plata y exploró el curso del Paraná, en cuyas orillas fundó el fuerte de Candelaria, en 1537.
- Ayolas partió para el Chaco y recorrió la región de Charcas, siendo recibido cordialmente por los indios caracaráes.

Aportes a la historia.

Uno de los principales propósitos expresados en las capitulaciones firmadas entre la corona y Mendoza era la de abrirse camino por el río Paraná, buscando una ruta hacia la "Sierra del Plata". A principios de 1537 el Adelantado envió a Juan de Ayolas y Domingo Martínez de Irala en primer lugar, y a Juan Zalazar de Espinosa en una segunda etapa, a bordo de bergantines construidos en Buenos Aires, a remontar el río Paraná. El viaje de estos expedicionarios culminaría con la fundación de Asunción en las márgenes del río Paraguay. Hacia 1541 Domingo de Irala despobló Buenos Aires y los habitantes, ante la escasez y el hambre, se trasladaron al norte, al poblado de Asunción.

En este viaje Juan de Ayolas se topó, con unos indigenas que con canoas mepene le cerraban el paso y le exigían tributo para poder transitar por el territorio, a lo que el explorador contestó a cañonazos dispersando a los indígenas, tras lo cual continuó viaje río arriba. En ese periplo Ayolas obtuvo la colaboración del cacique Arambaré para consolidar en la margen oriental del río el campamento español que se convirtió en la ciudad de Asunción.

Esta segunda expedición realizada al mando de Juan de Ayolas se encaminaba tiempo después rumbo al Paraguay para traer víveres.

Uno de los principales propósitos expresados en las capitulaciones firmadas entre la corona y Mendoza era la de abrirse camino por el río Paraná, buscando una ruta hacia la "Sierra del Plata". A principios de 1537 el Adelantado envió a Juan de Ayolas y Domingo Martínez de Irala en primer lugar, y a Juan Zalazar de Espinosa en una segunda etapa, a bordo de bergantines construidos en Buenos Aires, a remontar el río Paraná. El viaje de estos expedicionarios culminaría con la fundación de Asunción en las márgenes del río Paraguay. Hacia 1541 Domingo de Irala despobló Buenos Aires y los habitantes, ante la escasez y el hambre, se trasladaron al norte, al poblado de Asunción. 

EL SOLDADO DE BRIVIESCA"

Aunque no se pueda precisar, parece que el Capitán de la conquista Juan de Ayolas vino al mundo con los albores del siglo XVI, en el pueblo castellano de Briviesca, provincia de Burgos.

Hijo de un hidalgo pobre, estudió cierto tiempo en Palencia y luego sentó plaza como soldado, destacándose en las campañas de Italia, primero con el gran Capitán Gonzalo de Córdoba y luego como ayudante del gentilhombre guadijeño don Pedro de Mendoza, acompañante a su vez del Emperador Carlos V.

Es posible que, pese a sus concomitancias cortesanas y a su amistad con don Pedro de Mendoza, Juan de Ayolas haya tomado parte en la guerra comunera junto a Padilla; pero no hay pruebas concretas de ello.

Pero lo cierto es que, vuelto de Italia, permaneció cierto tiempo en Guadix con don Pedro de Mendoza, y luego en Granada, a donde el guadijeño le llevó como mayordomo, a la corte viajera de Carlos V, a la sazón en la ciudad de Alhambra.

Estando precisamente junto al Genil, fue que don Pedro de Mendoza gestionó ante el Emperador el primer adelantazgo del Río de la Plata, y encargó a Ayolas la selección de capitanes y tropas para la magna empresa. 

"EL BRAZO DERECHO DEL ADELANTADO"

En uno de esos fabulosos potros andaluces de Baena que le regalara don Pedro, Juan de Ayolas marchó a su pueblo natal, en el que se dio a la tarea de reclutar gente para la expedición. Mientras estuvo en Briviesca y en la capital de Burgos, casi todos los capitanes y soldados que alistó eran castellanos del norte, en especial de Burgos y Palencia. Luego se trasladó a Avila, para seguir allí reclutando castellanos, uno de ellos, hidalgo de esta ciudad, fue Rodrigo de Cepeda y Ahumada, hermano predilecto de Santa Teresa, quien trabó pronto cordial amistad con el burgalés.

Cuando Ayolas se encontró en Sevilla con don Pedro de Mendoza, presentó al adelantado una aguerrida tropa de la meseta. El guadijeño observó a los secos y duros hombres, y sonriendo dijo:

Buenos soldados parecen y lucen como los de Italia... ¿Son todos castellanos..? No señor, hay uno que no lo es... Aquel mocetón alto es vasco, de Vergara. Se llama Domingo Martínez de Irala.

-¿Y aquel pequeño..?-

- Ese es doctor por Salamanca y comendador de Santiago... Se llama Juan de Salazar y Espinoza, pero es castellano de Medina Pomar.

- No son doctores lo que necesitamos. .. dijo con sorna don Pedro...

- Tenéis razón..., pero a fe que también es buen soldado. . .

- Bueno... Poneos en contacto con Galán y Osorio para que ultiméis entre los tres los detalles que faltan, antes de partir...

"LA MAGNIFICA EXPEDICIÓN"

El 24 de agosto de 1.535, la expedición de don Pedro de Mendoza, primer adelantado del Río de la Plata, partía hacia las Indias del Hemisferio Sur, desde el puerto de Sanlúcar de Barrameda. Era la mayor armada salida de España hacia el Nuevo Mundo, y el Capitán Ayolas tenía la satisfacción de ser el segundo hombre en ella, con su cargo de mayordomo.

Ante la costa del Brasil zozobró una de las naves, perdiéndose otra poco después, por lo que el Adelantado decidió recalar es la bahía de Guanabara con sus once navíos y hacer aguada allí.

El campamento en la hermosa bahía era enorme, y Ayolas hubo de trabajar mucho en organizarlo. Había 1.200 hombres y varias mujeres. No todos eran españoles; pues también se contaban varios alemanes y flamencos, y hasta un par de ingleses.

Apenas desembarcado, Pedro de Mendoza dividió la expedición, enviando una parte de ella hacia el Río de la Plata sin demora, a las órdenes de su hermano Diego, almirante de la armada.

Ayolas se entrevistó con el comandante de la guarnición portuguesa, un tal Gonzalo Monteiro, y luego se dirigió con algunos compañeros a la toldería de los indios tamoyos. Entró en buenos tratos con éstos, y volvió rápidamente al campamento castellano, pues un soldado corrió a avisarle que había un pequeño revoltijo entre la tropa española.

Enterado de que el disturbio era provocado por el maestre de campo Juan de Osorio, Ayolas lo comunicó a Mendoza, haciéndole conocedor de ciertas especies que aquél había hecho circular en Cabo Verde contra su autoridad.

El Adelantado ordenó a Ayolas que prendiese a Osorio, y éste fue detenido por el mayordomo, mientras conversaba en la playa con su amigo el factor Carlos de Guevara.

Inmediatamente; Mendoza ordenó matar a Osorio y así lo hicieron los soldados Galaz de Medrano y Pedro de Luxán. 

"NUESTRA SEÑORA SANTA MARTA DEL BUEN AIRE"

Tras este escarmiento, se había fortalecido la autoridad de Ayolas cuando las naves dejaron Guanabara, nuevamente proa hacia la Cruz del Sur.

En enero de 1536 desembarcaron en la ribera suroeste del Río de la Plata, y Mendoza fundó allí la ciudad de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire, o de los Buenos Aires.

Durante catorce días hubo paz con los indios querandíes de la zona, hasta que, al decimoquinto, los salvajes atacaron, matando a diez españoles. Salió entonces de batida don Diego de Mendoza; pero los querandíes lo derrotaron, matándole, junto con muchos españoles. Por cierto hubieran muerto todos de no haber organizado enseguida Ayolas un auxilio previendo la posibilidad de la derrota. De la fuerza auxiliadora, Ayolas destacó a Salazar e Irala con varios infantes, y éstos alcanzaron a salvar a Ruí Galán y a Sancho del Campo con algunos peones.

Al llegar el otoño, don Pedro de Mendoza despachó río arriba a Juan de Ayolas en viaje de exploración, y en junio fundaba éste el fuerte de Corpus Christi, cerca de la confluencia de los ríos Paraná y Carcarañá, donde Sebastián Gaboto había fundado a su vez, el fuerte de Sancti Epíritu, destruido más tarde por los indios timbúes. 

Estando en las inmediaciones de Corpus Christi, Ayolas encontró a un sobreviviente de la expedición de Gaboto, desnudo y viviendo como un indio en medio de las bajas capueras ribereñas del Carcarañá: era Jerónimo Romero.

Este conversó con Ayolas sobre la Sierra de la Plata, y el de Briviesca decidió retornar enseguida a Buenos Aires para dar la noticia al Adelantado, luego de dejar en Corpus Christi al Capitán Alvarado, al frente de una pequeña guarnición.

Al presentarse Ayolas y Romero en Buenos Aires al Adelantado con su información, éste decidió salir enseguida rumbo al norte, llevando siempre a Ayolas como su segundo, y a Romero como guía.

Recalaron en Corpus Christi unos días, y luego don Pedro de Mendoza fundó el fuerte de Nuestra Señora de la Buena Esperanza. Allí, dio a Ayolas la orden de seguir río arriba, mientras él retornaba a Buenos Aires.

El 14 de octubre de 1.536, Ayolas partía de Buena Esperanza hacia el norte con tres bergantines. Llevaba como su segundo a Domingo Martínez de Irala, al mando de un bergantín, y al factor Carlos de Guevara al frente del tercero, y como guía, a Jerónimo Romero. Contaba con ciento setenta hombres; y unos poquísimos sacos de harina por todo bastimento 

"EN EL RÍO PARAGUAY"  

Ayolas remontó el Paraná hasta un lugar al que llamó "Tres Bocas", en el cual le sorprendió una fuerte tormenta zozobrando uno de los bergantines.

Luego se internó en el río Paraguay, donde le atacaron una multitud de piraguas cargadas de indios agaces, con los que debió combatir incesantemente, siendo heridos algunos de sus hombres.

Al llegar a la desembocadura del río Ypytá o Bermejo, Ayolas pensó internarse por él; pero Jerónimo Romero le disuadió, diciéndole:

Hasta aquí llegamos con Gaboto y los indios nos dijeron que había que seguir muchas leguas hacia el Norte por el río Paraguay, antes de torcer hacia la izquierda, rubricó Jerónimo. Y Ayolas optó por seguir sus indicaciones.

En enero de 1.537, la expedición divisó sobre la banda de estribor de sus bergantines un cerrito cónico de base muy ancha, luego del cual una vía de agua penetraba hacia la derecha.

Entremos ahí antes de seguir, para ver si hacemos aguada y cazamos algo..., ordenó entonces Ayolas a sus pilotos  

"EN LA BAHÍA DE CARACARA"

Ayolas hizo amistad con el cacique, de nombre Caracará, y decidió descansar en su aldea, junto a las tranquilas aguas de lo que él en principio creyó ser un afluente del río Paraguay, y resultó en cambio, una acogedora bahía.

Caracárá regaló a los de Ayolas mucho maíz, habas y batatas, mientras los soldados cazaban y pescaban en asombrosa confraternidad con los carios o guaraníes de la comarca.

Aunque a nadie se le haya ocurrido decirlo, o lo hayan callado adrede para que lleve otro el mérito, lo cierto es que el hombre que inició la conquista y colonización del Paraguay fue Ayolas, y fue su buen trato y entendimiento con Caracará, los que hicieron posible que luego Irala se entendiera a su vez con los nativos, o que Salazar fundase en esa misma bahía la ciudad de Asunción.

Ayolas puso los cimientos de la magna obra y sin esos cimientos nada hubiera podido hacerse, mal que pese a quienes no han reparado en ello o no han querido mencionarlo.

  • "CANDELARIA"

Caracará informó a Ayolas que para hallar la Sierra de la Plata debía seguir hacia el norte por el río a una luna de remo. Luego entrar hacia el noroeste por tierra de payaguáes hasta la de los mbayáes, y seguir hasta hallar la Sierra.

Y los conquistadores abandonaron el paraíso guaraní, en pos de la grandiosa quimera de la Sierra de la Plata.

El 2 de febrero de 1.537, Ayolas decidió bajar a tierra en la margen occidental del río Paraguay y fundar la aldea de la Candelaria.

La zona estaba habitada por tribus de indios payaguáes, con los que trató de ponerse en buenos términos como con los carios, encontrando entre ellos a un indio que había sido esclavo del portugués Alejo García. El tal indio narró al de Briviesca que había ido con el lusitano hasta la tierra de los charcas, volviendo luego a la costa de Santa Catalina cargado de oro y plata.

Sin mayores vacilaciones, Ayolas decidió partir inmediatamente, dejando a su secretario Domingo Martínez de Irala al frente de Candelaria, y con la orden terminante de esperar allí hasta su regreso.

El cacique vecino, Tamatiá, dio al jefe español treinta indios cargadores, y con ellos decidió el burgalés emprender la marcha, dejando a Irala la hija del mencionado jefe régulo, dada por éste a Ayolas en prueba de amistad. 

  • "LA ENTRADA"  

El 12 de febrero, Ayolas se internaba en el Chaco hacía el noroeste llevando ciento veintisiete españoles, y entre ellos a Rodrigo de Cepeda y Ahumada, el hermano de Santa Teresa, y al escribano Martín Pérez de Haro.

Lo que Ayolas intentaba con tan escasa gente era descomunal, cruzar el Chaco hasta la tierra de los indios charcas, y sin imaginar lo que era el Chaco. Pero lo consiguió. Primero vencieron los esteros y luego las plantas espinosas. Después el polvo que flotaba como harina sucia por el aire, y siempre... la sed... la terrible sed..!

Racionando el agua con castellana austeridad mientras la había, y comiendo frutas o bebiendo sangre de animales salvajes. Ayolas y los suyos vencieron al Chaco, y llegaron por fin a la ondulada tierra de los indios charcas, a través de la de los mbayáes.

Nunca habían tenido problemas con los nativos, puesto que el capitán de Briviesca impuso a los suyos una severa disciplina, y nadie se desmandó jamás con los indígenas, ante lo cual éstos socorrieron repetidamente a los expedicionarios, generalmente dándoles sipoy para calmar su sed.

  • "LA INMENSA VICTORIA"

Entretanto, don Pedro de Mendoza, muy enfermo, regresaba a España para morir en alta mar, luego de haber designado sucesor y jefe absoluto de la expedición a Juan de Ayolas, resolución de la cual éste no se enteraría jamás.

En la Candelaria, Irala lee y relee el escrito de Martín Pérez de Haro con la orden de Ayolas de esperarle allí "mientras estoviera la tierra adentro o veays mi firma de lo que deáays hacer".

La hija del cacique Tamatiá se había escapado del bergantín de Irala, y los payaguáes se volvieron repentinamente indóciles. Esto, sumado al hambre y al mal estado de los bergantines, decidieron a Iala a trasladarse al puerto indígena de Tapuá para calafatear las embarcaciones.

Simultáneamente, Juan de Salazar remontaba el río por orden de don Pedro de Mendoza, con el fin de socorrer a Ayolas en caso de necesidad. Al propio tiempo el de Briviesca veía ante sí las serranías azules de la tierra de los charcas, mientras los indígenas se la señalaban con los ojos brillantes.

La Sierra de la Plata hallábase a la vista. Juan de Ayolas y sus compañeros habían vencido al terrible dragón que la custodiaba: el Chaco.

El mayordomo de Pedro de Mendoza levantó su espada con gesto triunfal, mientras su compañero Rodrigo de Cepeda y Ahumada, dejándose caer en el polvo reseco del yermo que acababan de vencer, púsose a orar en acción de gracias por la increíble victoria de su capitán de la cual también él era partícipe. Sí... En cuanto pudiese hacerlo, él escribiría a su hermana Teresa, allá en Ávila, narrándole esta prodigiosa gesta castellana, de su capitán Ayolas, en la cual también él, Rodrigo, había tenido el orgullo de integrar.

  • "LA SEGUNDA VICTORIA"  

Ayolas levantó un pequeño fuerte junto a la Sierra de la Plata y en él dejó a Rodrigo de Cepeda y Ahumada con algunos soldados, para volver con la mayoría, algo más de cien, hacia el río Paraguay.

Españoles e indios venían cargados con piezas de oro y plata, y pese al cargamento vencieron por segunda vez la hostilidad chaqueña.

Terminaba febrero de 1.538 cuando Ayolas avistó nuevamente la costa del río Paraguay. Habían realizado la portentosa hazaña... ¡Qué cara pondría Chomin de Irala cuando le viese llegar con el fabuloso cargamento que traía...!

Pero a Chomin de Irala no lo encontraron en la costa. Ayolas no podía saberlo: en ese momento se hallaba en Tapuá prisionero de Ruí Galán, quien le disputaba el mando de la provincia. Durante una semana Ayolas patrulló la ribera con el agua hasta la cintura, esperando ver los bergantines de Irala, pero éstos no aparecieron y la desesperación fue ganando el alma del mayordomo de Mendoza. Al fin optó por permanecer con los suyos en la fangosa orilla, esperando que Irala o algún otro apareciesen, y si no, cuando fuera posible, haría construir bergantines o balsas con los cuales seguir hasta Asunción.

"LA TRAGEDIA"  

Fue entonces cuando se acercaron a Ayolas los payaguáes trayéndole bastimentos e invitándole a descansar en su vecina aldea:

Ayolas, confiado, aceptó, internándose con los indios en la espesura.

No se habían alejado una legua del río, cuando los payaguáes que le escoltaban, en número de quinientos, se abalanzaron de improviso sobre los españoles matando a Ayolas y a todos sus acompañantes, menos a un indiecito chanés llamado Gonzalo, a quien le perdonaron la vida por su extrema juventud, reteniéndole como esclavo.

Sólo dos años más tarde, en febrero de 1.540, recorriendo Irala y Salazar la zona, encontraron al indio Gonzalo, quien les contó, con gran pesadumbre lo que había ocurrido al capitán Ayolas y a sus compañeros de expedición.

Sus cadáveres ya no serían hallados; pero sí los restos del fuerte fundado por el mayordomo de Mendoza al pie de la Sierra de la Plata.

También fue hallada la Sierra de la Plata por Nufrio de Chaves, enviado más tarde por Irala en otra entrada; pero para entonces, ya se les habían adelantado los españoles del Perú, a la sazón gobernados por el sacerdote La Gasca.

3. VIAJE DE JUAN SALAZAR Y ESPINOZA

Con 27 años (1535) formó parte de la exploración por Pedro de Mendoza, el primer Adelantado del Río de la Plata, , fue enviado por Mendoza en busca de Juan de Ayolas, quién había partido desde la actual Buenos Aires -entonces el fuerte Real de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire- hacia el norte en busca del legendario Rey Blanco, a explorar las inmediaciones de los ríos Paraná y Paraguay. En su búsqueda remontó el río Paraguay y el 15 de agosto de 1537 fundó la actual Asunción del Paraguay, por aquel entonces Nuestra Señora Santa María de la Asunción.

A consecuencia de la rebelión contra el adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Salazar fue expulsado a España. Regresó a Río de la Plata en 1547, a los 39 años y con el cargo de tesorero. Tres años más tarde dirigió una expedición para colonizar al Paraguay que duró hasta 1555.

Falleció, a los 60 años, en la [Asunción del Paraguay|ciudad que él mismo fundó].

El 15 de agosto de 1537, el capitán Juan de Salazar y Espinoza fundó una casa fuerte a orillas de la bahía de Caracará, donde se unen los ríos Paraguay y Pilcomayo; la bautizó con el nombre de Nuestra Señora Santa María de la Asunción, como un homenaje a la fecha

4.-DOMINGO MARTINEZ DE IRALA. GOBERNADOR

Conquistador y colonizador español. Marchó a América en 1535, enrolado en la expedición de Pedro de Mendoza, y al año siguiente participó en la primera fundación de Buenos Aires. Poco después, exploró junto a Juan de Ayolas los ríos Paraná y Paraguay y fundó la ciudad de Candelaria, de la que fue nombrado lugarteniente. Posteriormente se trasladó a Asunción, y desde allí partió a la cabeza de una expedición ordenada por el adelantado y gobernador del Río de la Plata, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, en busca de la sierra de la Plata. Durante la misma, Martínez de Irala conspiró contra el adelantado en varias ocasiones, hasta que en 1544 consiguió enviarlo prisionero a España y quedar como teniente de gobernador. En 1543 fundó la Ciudad de los Reyes en el Chaco, y llegó hasta el Alto Perú. Cuando regresó a Asunción en 1549, se encontró con que había sido depuesto de su cargo, en el que fue repuesto en 1552, cuando el rey lo nombró gobernador del Río de la Plata.


Domingo Martínez de Irala

Considerado el "padre del Paraguay", por su papel decisivo como impulsor del proceso de mezcla de razas entre los primeros conquistadores españoles y la población guaraní, el conquistador español Martínez de Irala era hijo de un escribano real, Martín Pérez de Irala, y de María de Albisúa. Llegó al Río de la Plata en la expedición del primer adelantado, Pedro de Mendoza (1535), que llevó a cabo la primera fundación de Buenos Aires. En febrero de 1537 pasó con Ayolas al puerto de la Candelaria, en Paraguay, y participó luego en la fundación del puerto y la ciudad de Asunción.

Irala asumió la gobernación de Paraguay y del Río de la Plata en 1539, luego de haber establecido sus derechos al cargo según el mandato dejado por Juan de Ayolas. En 1541 constituyó el primer cabildo asunceño y ordenó el traslado de los habitantes del fuerte de Buenos Aires a Asunción, donde desde entonces se concentró el proceso colonizador.

Luego de la breve gestión del segundo adelantado,Álvar Núñez Cabeza de Vaca (que fue depuesto por los conquistadores y enviado preso a España), Irala volvió a ser nombrado gobernador. Aprovechó este mandato para organizar expediciones a diversos puntos de los nuevos territorios, ampliando las fronteras conocidas. En 1547 organizó una expedición formada por 280 españoles y 3.000 indios amigos cuyo objetivo era la sierra de la Plata y el país de las Amazonas. Llegó a los confines del Chaco y allí se enteró de que la famosa sierra de la Plata (el Potosí) había sido ya ocupada por otros españoles, los hombres de Francisco Pizarro. La carrera hacia las más ricas minas de plata del mundo había sido ganada por los conquistadores de la costa del Pacífico. En 1549 regresó a Asunción y hubo que hacer frente a varias rebeliones.

Martínez de Irala destaco por su habilidad política, que le permitió salir airoso de las coyuntuda mas difíciles. Así, demostró muchas inteligencia en el trato con la población guaraní, particularmente con los carios, con los cuales estableció un pacto de sangre que permitió, en poco años, el surgimiento de una numerosa prole mestiza, los “mancebos de la tierra”, tronco inicial de la nación y verdaderos colonizadores del Rio de la Plata. El propio Irala contrajo matrimonio con siete jóvenes indias, hijas de caciques principales.

En 1555 instituyó en Paraguay el sistema de la encomienda. Falleció en Asunción el 03 de octubre de 1556 como consecuencia de una enfermedad contraída el 3 de octubre de 1556 como consecuencia de una enfermedad contraída en Ita, donde trabajaba en la construcción de un templo.

Domingo Martínez de Irala nació en la villa de Vergara, provincia de Guipúzcoa, en 1509, siendo hijo del escribano real Martín Pérez de Irala y dé Marina Albisúa Toledo. Domingo, - o Chomin en lengua vasca-, era el benjamín de una familia de hidalgos típicamente vasco-españoles, y eran sus hermanos; Pedro, María, Gracia, Marina y Domenja.

En 1534, le llamó su amigo Juan de Ayolas, burgalés de Briviesca, para integrar una gran expedición a Indias, y con éste y Juan de Salazar, acudieron a Sevilla para alistarse en la armada de don Pedro de Mendoza, primer adelantado del Río de la Plata.

El 24 de agosto de 1535, la armada partió de Sanlúcar de Barrameda, y luego de recalar un tiempo en la bahía de Guanabara y pasar al Río de la Plata, - o río de Solís- fundó el puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire.

Poco después de levantada la población, Juan de Ayolas salió por el río Paraná arriba, llevando a Irala como lugarteniente, y fundó el fuerte de Corpus Christi, cerca del antiguo Sancti Spíritus que abandonara Gaboto.

Al poco tiempo de retornar a Buenos Aires, Ayolas volvió a ser enviado por Mendoza hacia el norte en busca de la Sierra de la Plata, y nuevamente partió con Irala como lugarteniente con tres barcos, el 14 de octubre de 1536. Un navío lo comandaba Ayolas, otro Irala, y el tercero, el factor Carlos de Guevara. 

Tras perder una de las naves en un temporal, Ayolas e Irala llegaron a la bahía de los carios, en la que permanecieron dos días, para seguir luego viaje, siempre hacia el norte.

El 2 de febrero de 1537, Ayolas decidió atracar en la margen derecha del río Paraguay, donde fundó el puerto de la Candelaria. Allí dejó el mando absoluto a Irala y él se internó en el Chaco, a la búsqueda de la sierra de la Plata.

Entre tanto don Pedro de Mendoza había enviado a Juan de Salazar en seguimiento de Ayolas, volviéndose él a España, pero falleció en el viaje. En Buenos Aires había quedado Ruí Galán al frente de la guarnición.

Cansado de esperar a Ayolas, Irala fue al puerto indígena de Tapua a calafatear sus naves, a la sazón bastante deterioradas, y allí le encontró Salazar el 23 de junio. Era ya para los suyos el Capitán Vergara y nadie discutía su autoridad, ni tampoco el propio Salazar.

Durante un tiempo, Irala y Salazar buscaron a Ayolas por río y tierra pero luego, ante una insólita creciente, Salazar decidió retornar hacia el sur, mientras Irala seguía esperando en la Candelaria.

Vuelto a la bahía de los carios en que reinaba el cacique Caracará, Juan de Salazar fundó la casafuerte de Nuestra Señora Santa María de la Asunción.

Irala debió volver nuevamente a Tapua en busca de alimentos, tornando a calafatear los bergantines.

 A fines de 1537 fue enviado como veedor al Río de la Plata, Alonso Cabrera, quien dio autoridad de teniente gobernador a Irala, el cual, ya desesperando encontrar a Ayolas bajó a instalarse en la casa-fuerte de la Asunción que Salazar había fundado.

De inmediato Irala, dióse a la tarea de defender el valle del cacique Guarnipitán, fundando los pueblos de Ypané, Guarambaré, Itá, Yaguarón, Aregua, Altos, Atyrá y Tobatí.

En 1539, Irala hizo una victoriosa entrada contra los indios agaces en defensa de los guaraníes, y en enero de 1540 retornó a la Candelaria, por ver si obtenía alguna información acerca de lo ocurrido con Ayolas.

Allí encontraron a un indio chanés llamado Gonzalo, único sobreviviente de los que regresaron con Ayolas, quien contó lo acaecido al castellano y a los suyos.

Irala hizo un terrible escarmiento entre los payaguaes y luego retornó a la Asunción.

Y como prefería la ruta terrestre de San Francisco para comunicarse con España, de acuerdo con Alonso Cabrera, ordenó la evacuación de Buenos Aires.

El 11 de marzo de 1542, vino al Paraguay el segundo adelantado del Río de la Plata, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, e Irala le dio el mando. Poco después, Alvar Núñez e Irala hicieron una entrada contra los guaicurúes, y el 20 de octubre de 1543 Alvar Núñez envió a Irala para hacer solo una entrada hacia el norte en plan de exploración.

  • "LA GRAN DECEPCIÓN"  

En noviembre de 1547, Irala salió en otra gran entrada, a la búsqueda de la Sierra de la Plata, y luego de padecer privaciones sin cuento en el desierto chaqueño, se encontraron con varios indios de la tribu de los tamacosis. Ante la inmensa sorpresa de Irala y los suyos, los indios hablaron en castellano, y por ellos supieron que el Perú y la Sierra de la Plata estaban ya en manos de otros españoles. 

  • "EL REPARTO" 

Domingo Martínez de Irala dispuso luego el empadronamiento de la tierra y la ulterior distribución de encomiendas entre los españoles, como asimismo el reparto de los indios para las mismas. Todo ello dentro de un semicírculo hasta cincuenta leguas de Asunción y al Este del río Paraguay.

Para marzo de 1.556 habíanse ya repartido unos 20.000 guaraníes y en ello hubo mucho descontento, porque unos se creían con más derechos que otros.

Irala publicó entonces un bando, haciendo saber a los pobladores que multaría o haría dar cien azotes a quien levantase voces de protestas contra la distribución de tierras y de indígenas.

Ante semejante remedio bien pronto se acallaron y cada cual comenzó a trabajar su propiedad. 

El 3 de octubre de 1.555, moría Domingo Martínez de Irala, para muchos el Padre del Paraguay; para otros el fundador de la nacionalidad paraguaya; para los menos el inventor del "Pó caré"; pero de cualquier modo un hombre extraordinario, genial en algunos aspectos, valiente, sereno, con una voluntad de acero, y que, aunque tuvo defectos como todo humano, amó a esta tierra y a sus hijos guaraníes; españoles y mestizos, con la profundidad de sentimientos de su corazón vascongado.

LA ENCOMIENDA

La encomienda fue una institución socio-económica mediante la cual un grupo de individuos debía retribuir a otros en trabajo, especie o por otro medio, para disfrutar de un bien o una prestación que hubiesen recibido.

La institución del Siervo sujeto a un Señorío estaba establecida en toda Europa. Así, existía una relación de dependencia por la que el más fuerte daba protección al más débil a cambio de comprometerse a guardar fidelidad y entregarle determinados servicios.

La Encomienda

nativos trabajando
Nativos trabajando en una encomienda

La encomienda consistía en la asignación, por parte de la corona, de una determinada cantidad de aborígenes a un súbdito español, encomendero, en compensación por los servicios prestados. Tras esto, el encomendero se hacía responsable de los nativos puestos a su cargo, los evangelizaba, y percibía los beneficios obtenidos del trabajo que realizaban los nativos.

EL SISTEMA DE LAS ENCOMIENDAS
Solórzano define esta institución en el derecho indiano como: "un derecho concedido por merced real a los beneméritos de las Indias para percibir y cobrar para sí los tributos de los indios, que se les encomendaren por su vida, y la de un heredero, conforme a la ley de la sucesión, con cargo de cuidar del bien de los indios en lo espiritual y temporal, y de habitar y defender las provincias donde fuesen encomenderos, y hacer cumplir todo esto, omenage o juramente particular". Y para demostrar sus diferencias con las medievales, observa: "que los indios no quedan por esclavos, ni aún por vasallos de los encomenderos, y sólo reconocen al Rey por señor, como los demás españoles, y de los tributos, que a él como a tal, le deben pagar por su voluntad, y madado, y una como rogación o delegación, se dan aquellas partes de rentas a los encomenderos sin que tengan que entrar ni salir con los indios, ni les puedan pedir otra cosa", y más adelante agrega: "que no se encomiendan los indios sino sus tributos" (817).
Las medidas de Gobierno dictadas por Irala, no satisfacieron y los pobladores comenzaron a reclamar el empadronamiento de los indios y su reparto en encomiendas como se hacía en todas las Indias, nos dice Julio César Cháves. Era un clamor desde años atrás: Asimismo convendría mucho que V.M. fuese servido de mandar se repartiese la tierra donde estamos –reclamaba en 1545, Ochoa de Eyzaguirre– y los indios de ella y lo que más adelante con la ayuda de Dios se descubriese..." Irala se oponía a la medida porque la relación entre cristianos y carios en el Paraguay no era la misma que la de los españoles e indios de otras regiones. Creía, además, que la medida a nadie satisfacería, como efectivamente sucedió.

EL SEGUNDO ADELANTADO. ALVARO NUÑEZ CABEZA DE VACA. LA CONQUISTA POLITICA, MILITAR Y RELIGIOSA. CHOQUE CULTURAL.

Álvar Núñez Cabeza de Vaca.

 Nació el 5 de Octubre en 1507 en el seno de una familia hidalga. Huérfano de padre y madre, pronto entró al servicio de la Casa de Medina-Sidonia Carlos I le otorgó el título de Adelantado y le nombró capitán general del río de la Plata, Paranáguazu y sus anexos. Descubridor y conquistador español que exploró el golfo de México y los territorios del noroeste de México. Gobernador del Río de la Plata,1 nieto de uno de los conquistadores de la isla de Gran Canaria. Fue el primer europeo que describió las cataratas del Iguazú y que exploró el curso del río Paraguay.
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