Ana María R. Codas






descargar 16.75 Kb.
títuloAna María R. Codas
fecha de publicación28.01.2016
tamaño16.75 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Literatura > Documentos


Ana María R. Codas

Educadora, Escritora, Líder, Mujer de Familia y de Fe

1921 – 2008

La comunidad latinoamericana de Maryland, la ciudad de Columbia y, ciertamente, el Paraguay han perdido una muy valiosa persona. Ana María R. Codas, residente en Columbia, Maryland desde 1971, falleció en su casa el 1º. de julio. Tenía 86 años. Ana María había nacido en Asunción, Paraguay, hija de Rafael Recalde y de Adela Brambilla, pero, como su padre había muerto cuando ella tenía apenas siete meses, su madre regresó con ella a la casa materna de Villarrica donde vivió hasta volver a Asunción en 1958. Ella había venido con su familia a los Estados Unidos en 1967.
Ana María fue bien conocida como profesora de literatura latinoamericana y de español, como autora de cuentos, poesía y ensayos críticos, así como de teología de la liberación. Fue también una denodada trabajadora por la justicia y la paz.
Ana María completó sus estudios graduados en literatura latinoamericana en la Universidad de Maryland, College Park, donde trabajó con estudiosos y figuras literarias de alto nivel tales como Saúl Sosnowski, Angel Rama, Graciela Nemes y Julio Ortega. Estudió también con Max Henríquez Ureña y Jorge Guillén en la Universidad de Puerto Rico y con Angel Batistesa en la de Buenos Aires. Sus más tempranos estudios literarios fueron en la Universidad Nacional en Paraguay.
Fue conocida como una profesora tan versada como inspiradora. Enseñó en el Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Maryland por muchos años, en la Universidad de Maryland del Condado de Baltimore y previamente en la Universidad del Estado en Wayne, Michigan, así como en la Universidad del Estado de Mississippi. Antes de venir a este país, enseñó por muchos años en Paraguay, tanto en Villarrica como en Asunción,a donde fue respetada no sólo como docente sino como educadora y líder entre sus colegas y studiantes.
Las más tempranas experiencias docentes de Ana María comenzaron cuando ella era muy joven en Villarrica, en una pequeña escuela en los límites de la ciudad, donde fue directora de la misma. La Escuela de Ybaroty, era no más que un rancho de barro y madera con asientos inadecuados para los niños y niñas, ninguno para las maestras y con pequeños pizarrones. La escuela no podía incluir más de los tres primeros grados. Pronto la joven directora, junto con la comunidad y su amigo el Padre Carlos Anasagasti, sacerdote franciscano de espíritu pionero, logró construir física y educacionalmente una nueva escuela a mediados de los años 40. Sin embargo, en contra de su voluntad y deseos, le dieron el nombre del dictador militar de esos años. En la inauguración de la escuela, para sorpresa y disgusto del dictador ahí presente, la directora dijo que la escuela pertenecía a la comunidad que la había levantado y que debería mantener su nombre original. En aquellos tiempos de régimen facista, expresiones públicas como esas podían resultar en severos castigos. Aquellas palabras fueron un reflejo de su sentido de justicia, de su carácter y su determinación.

En 1958, ya como profesora de literatura en Villarrica, Ana María fue conminada a tomar el examen final a una estudiante que nunca había asistido a clases pero que era la sobrina de una figura importante del gobierno y muy próximo al dictador. Ella no sólo rehusó acatar la orden sino que, además, con casi la totalidad de las estudiantes y con buena parte de los profesores, lideró una huelga que logró cerrar todos los colegios lo que impactó en la vida de la ciudad entera. Luego de un mes de negociaciones y repetidas intimidaciones, el gobierno se vió forzado a reconocer la demanda de aquel movimiento educacional y cívico. Ana María fue la líder. La ciudad de Villrrica vivió una hora de integridad, dignidad y justicia, tal vez la única de su tipo en décadas de ignominia.
Su liderazgo se manifestó también en la Acción Católica, un movimiento del laicado comprometido y, entonces, progresista. Ella dirigió la organización de mujeres jóvenes en la extendida diócesis original de Villarrica y fue responsable de la formación de las más jóvenes quienes la seguían y la querían mucho. Para entonces se había convertido en una de las personas más respetadas e influyentes de la ciudad. Fue también iniciadora o promotora de múltiples actividades culturales, tales como un grupo literario, además de iniciativas sociales dirigidas a trabajar por una sociedad más justa.
En tiempos del primer gobierno de Juan Perón, Ana María recibió una beca para estudiar literatura en Buenos Aires. La misma estaba pagada por dicho gobierno, el que, además, se mostraba generoso con obsequios y beneficios a los estudiantes internacionales. Cuando el régimen se volvió muy represivo hasta el punto de quemar iglesias en la capital argentina, Ana María, en protesta, devolvió personalmente todos los obsequios recibidos y renunció a la beca. Ese fue otro acto de coraje y determinación que pudo haber iniciado serias represalias contra ella. El hecho de que no fue así se debió, posiblemente, a lo inesperada y sorpresiva de la conducta de la estudiante paraguaya.
Como escritora, ella publicó un libro de poemas, Tierra y Palabra, que revela la íntima relación de la tierra y la palabra, en su sensitiva evocación del Paraguay y de América latina. Poemas de este libro fueron leidos en varias ocasiones en sesiones de lectura de poemas. También publicó múltiples cuentos breves, los más sobre el mismo tema, en varias publicaciones en Estados Unidos y en América Latina. Estaba preparando un libro de cuentos breves cuando su salud comenzó a declinar y a limitar sus energías. Su crítica literaria incluye varios ensayos sobre la obra de Jorge Luís Borges, “el autor a quien no le otorgaron el Nobel”, de Augusto Roa Bastos, “hombre de tierra y palabra como pocos”, y otros, modernos como clásicos.
Su fe fue profunda e integrada a su vida entera. Luego de los años formativos en la Acción Católica en el Paraguay, Ana María desplegó su fe en reflexiones y acciones encaminadas a hacer posible la justicia y la paz, en varias organizaciones, algunas de las cuales ella contribuyó a fundarlas, tales como el Grupo de Trabajo sobre América latina parte integral de la Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Baltimore, además del Consejo Pastoral Hispano de Baltimore, cuya vice presidencia ocupó, en el que abogó por una pastoral más efectiva y congruente con los inmigrantes y con las mujeres. Su reflexión teológica se encuentra en ensayos inspirados en la teología de la liberación que fueron publicados o presentados en conferencias. Cuando el Papa Juan Pablo II se aprestaba a visitar el Paraguay en 1988, Ana María y su esposo, Enrique Codas, le escribieron una extensa carta sobre “el dolor paraguayo”, reflexiones sobre el mismo iluminadas por el Evangelio, y sugerencias para reponer al Paraguay en los caminos de la historia. Esta carta fue publicada en la prensa y comentada en los medios tanto en América latina como en este país.
En el mundo secular, Ana María fue una de las cofundadoras de Acción Latinoamericana, una organización de latinoamericanos en los Estados Unidos, dedicada a trabajar por relaciones más justas y pacíficas entre este país y América Latina. En ella dirigió el comité de acción social. También contribuyó a la fundación de la Asociación Cultural Hispana de Maryland, y se empeñó con otras personas en establecer una fundación dedicada a la niñez en las calles y sin hogares en América latina.
Ana María fue una persona de genuino e intenso amor a la raza humana toda. Se interesó por la gente pobre, la marginalizada, la oprimida. Por muchos años su nombre fue casi el único recurso de los nuevos inmigrantes latinoamericanos arribados a Columbia cuando necesitaban un lugar donde vivir, o un trabajo, o cuando tenían necesidades de salud o de educación para sus hijos. De hecho ella albergó algunas de estas personas en su propia casa. También ofreció su palabra amiga a aquellos y aquellas que sentían soledad o desánimo. Su ámbito humano era universal y así también fue su solidaridad con la gente, quienquiera que fuera. Esta actitud evangélica la hacía sentir el dolor de la gente, ofrecer su palabra, su mano, sus recursos, hasta su nombre. Fue a la vez tierna y madura, vulnerable pero podía ser fuerte como una roca. Fue una persona sin complejos o falsa modestia. Ella vivió aquello de Teresa de Ávila de que la humildad es la verdad. Fue tan humilde como admirable.
Pero el amor y la dedicación de Ana María fue sobre todo a su familia, a su esposo, Enrique, con quien compartiera múltiples iniciativas; a sus hijos, María y Esteban, a su yerno, Andy, y a sus nietos, Alexandra y Oliver, a quienes adoraba. Todos ellos estuvieron rodeándola cuando, en la casa, se cerró su admirable, productiva, generosa vida.

Ana María fue recordada y celebrada en una misa muy bien asistida, bella y emotiva en el Interfaith Center de Columbia el sábado 5 de julio de 2008.
Columbia, Maryland

Julio 6, 2008

Testamento
Deja que los muertos

entierren a sus muertos:

tú anda a anunciar

el Reino de Dios.

Lucas 9:60

En los sepulcros

que amarran

ojos y recuerdos

no quiero estar.
Lo que quede de mí

¡a los vivos!
Quiero que una mesa de hospital

me distribuya.
Y el mucho amor

que me han dado,

a los que esperan

en el camino.
Ana María R. Codas


Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Ana María R. Codas iconAna maria rozzi

Ana María R. Codas iconCurriculum : ana maría manceda

Ana María R. Codas iconEl dedo de dios”. Ana maría manceda

Ana María R. Codas iconAna maría matute, ‘el que no inventa, no vive’

Ana María R. Codas iconPoemario de ana maría valdeavellano pinot

Ana María R. Codas iconPor: Ana María Madrid Pau

Ana María R. Codas iconFÉlix de azúa ha sido galardonado con el premio internacional de...
«novísimos», junto a poetas como Pere Gimferrer, Vicente Molina Foix, Leopoldo María Panero, Guillermo Carnero o Ana María Moix,...

Ana María R. Codas iconDigitación : Ana María Arias Calderón Florencio Quesada Vanegas

Ana María R. Codas iconAna María Fernández El campo grupal Notas para una genealogía

Ana María R. Codas iconPaula, Ana y María
«Perdonad, pero me anuncian que me va a llegar un fax de Boris Yeltsin invitándome a ir a Moscú.»






© 2015
contactos
l.exam-10.com