Literatura virgilio






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títuloLiteratura virgilio
fecha de publicación28.01.2016
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tipoLiteratura
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Olga Fernández. Literatura


VIRGILIO
Italia, 0070 aC – 0019 aC

Contexto histórico de Virgilio
El gobierno de Julio César al imperio de Augusto
La primera vez que vemos la importancia de Julio César en el poder de Roma será en el 60 a.C, cuando el Senado romano, desconfiando del poder que estaba ganando el General Pompeyo en Roma, indujeron a éste a firmar un pacto político con los dirigentes del partido Popular, Julio César y Licino Craso. La alianza política entre estos tres hombres tenía como objetivo la conquista del poder. Pompeyo creyó poder obtenerlo pero fue Julio César quien lo logró.

Julio César pertenecía a la nobleza romana por su familia y al partido Popular por sus ideas. En su gestión pública se reveló como habilísimo estadista, el más brillante militar de su época, orador elocuente y dominado por una tremenda ambición.

La primera consecuencia de la alianza política fue la elección de Julio César como cónsul para el año 59 a.C. y luego su nombramiento como procónsul de la gala romana (58 a.C.) con mando sobre el ejército.

Manifestando un talento militar excepcional, Julio César realizó en pocos años la conquista del territorio Galo (Francia, Suiza, Bélgica, Holanda y Alemania Occidental). Estableció las fronteras romanas sobre el Rin y realizó dos campañas contra Gran Bretaña. Con estos triunfos Julio César fue el hombre más poderoso y popular de Roma.

Sin embargo, el amplio prestigio de Julio César alarmó al Senado y a Pompeyo quienes se unieron para combatirlo. Muchos miembros de la nobleza junto a miembros del Senado se confabularon para asesinarlo. En el mes de mayo del 44 a.C. el dictador perpetuo fue muerto a puñaladas en el recinto del Senado.

El asesinato de Julio César, no obstante, no salvó a la república. A la muerte del dictador el poder fue tomado por dos de sus lugartenientes: Marco Antonio y Marco Emilio Lépido y por un sobrino de Julio César llamado Octavio. Estos tres hombres organizaron una nueva magistratura llamada triunvirato, derrotaron las fuerzas partidarias del Senado de Gracia (43 a.C.) y se repartieron el gobierno de las provincias. Algunos años después Lépido abandonó sus funciones y Marco Antonio y Octavio lucharon por el poder. El triunfo correspondió a Octavio quien venció a su rival en la batalla de Accio en el mar Jónico (31 a.C.). de esta manera comenzó la organización del Imperio.

Después del triunfo militar Octavio pasó a crear un nuevo régimen conocido como Imperio. Continuando la línea política de Julio César, respetó las formas de organización republicanas pero reunió en su persona las magistraturas fundamentales con las que pudo actuar como soberano absoluto.

Sus títulos oficiales fueron los de Augusto ( o sacrosanto), Imperator (jefe permanente del ejército) y Príncipe (primer ciudadano del Senado) .

Para gobernar en paz el inmenso imperio romano, Augusto realizó una tremenda labor de reorganización y recuperación nacional. Comenzó por ocuparse de la administración del Estado aumentando la importancia del Senado, disminuido en la época de las Guerras civiles, y reorganizando las provincias. E preocupó además en el aspecto social, de fomentar el respeto por la familia y por las antiguas ideas religiosas. En estos momentos tuvo lugar el nacimiento de Jesús de Nazareth, cuya purísima doctrina moral influyó sensiblemente en la evolución del hombre y originó una nueva religión llamada Cristianismo.

En el orden militar Augusto terminó con la tendencia de realizar grandes conquistas y pasó a organizar la defensa del territorio imperial contra posibles ataques del exterior. Para ello constituyó un ejército profesional con la participación de las poblaciones provinciales.

El gobierno de Augusto (31 a.C. – 14 d.C.) se caracterizó por el orden administrativo, la prosperidad económica y el establecimiento de un periodo de paz general, de unidad Roma con las provincias, que se conoció con el nombre de PAX ROMANA o Pax Augusta. Este periodo que se extendió durante los dos primeros siglos del imperio, sufrió varias perturbaciones políticas y militares que fueron de corta duración y no afectaron a la totalidad del mundo romano.
Civilización romana
Los elementos esenciales de la cultura romana provinieron de los etruscos y los griegos que se adecuaron a la manera de ser y de sentir de la población latina.

La lengua del imperio fue el latín, lengua surgida entre los habitantes del Lacio y que se entendería a todo el imperio. No obstante en el Oriente del imperio el griego perduró debido a una amplia producción literaria lo que hizo del mundo romano una cultura bilingüe. El latín era entonces la lengua oficial y el griego perduró como lengua culta.

La religión romana al igual que la griega era politeísta, antropomórfica y no poseyó un contenido moral y ético importante. Pero los romanos le dieron un carácter contractual: el fiel ofrecía afrendas a su dios, en la creencia de que éste, a cambio, le proporcionaría ciertas ventajas.

La relación que mantuvieron con los griegos hizo que los romanos asimilaran sus dioses a los helénicos: Júpiter es Zeus, Juno como Hera, Marte con Ares, Neptuno con Poseidón, Venus con Afrodita, Minerva con Atenea.

La ceremonia del culto consistía en ofrendas, plegarias, fiestas y juegos realizados en honor a los dioses.

Los sacerdotes dirigían el culto público y se organizaban en colegios con funciones particulares. Además había ceremonias familiares privadas destinadas a honrar a los espíritus de los antepasados (Manas) a los dioses del hogar (Lares) y a su abastecimiento (Penates).

Posiblemente el legado más importante de la cultura romana es el conjunto de leyes que elaboró para regular las relaciones entre los hombres.

En un principio el Derecho romano se manifestó por normas basadas en la costumbre y transmitidas en forma oral. Al parecer, el primer texto legal escrito fue la Ley de las doce tablas (S V a.C.) que se grabó sobre chapas de bronce y se expuso sobre el foro de Roma.
La literatura romana
La literatura romana se inicia en latín y se extiende por ocho siglos, dividiéndose generalmente a efectos de su estudio en tres épocas: la republicana, la imperial y la paleocristiana.


  • ÉPOCA REPUBLICANA: ((Siglo lll  a.c)), la literatura latina es básicamente imitación de los modelos helénicos.

  • ÉPOCA IMPERIAL: Entre la muerte de Julio Cesar ((44 a.c y el siglo lll d.c)), constituye la de mayor esplendor, debido a la extensión del imperio y el origen variado de los escritores.

  • ÉPOCA PALEOCRISTIANA: ((Siglo lll d.c)), llena a la literatura de motivos y contenidos religiosos por el auge del cristianismo.


Los orígenes de la literatura romana se pueden encontrar en los Cantos religiosos, por demás diversos y variados. Los romanos eran profundamente religiosos, esto llevó a Plibio, un historiador griego a decir aquella frase famosa “Los romanos son más religiosos que los propios dioses”.

Al término de la Primera Guerra Púnica en el 240 a.C. Roma se desarrolla el drama, inicialmente por un esclavo griego Livio Andrónico.

Destacan en esta época los “anales” poemas extensos atribuidos a Quinto Ennio. La comedia de Plauto, Terencio. La tragedia de Pacuvio. La sátira de Lucilio. Catón se destaca en la prosa con dos textos “De agricultura” y “De los orígenes”.

La época dorada de la literatura romana se vivió en el siglo I a.C, y particularmente en la convulsa etapa de las guerras civiles y la instauración del Imperio bajo Augusto. En esa etapa coincidieron Virgilio, autor de la Eneida, las Bucólicas y las Geórgicas; Ovidio, que escribió Las Metamorfosis; Séneca, uno de los mayores filósofos de Roma; Horacio, Marcial,Juvenal y algunos otros. Algo posterior es Plinio el Joven, cuyo legado científico y naturalista fue comparable a su calidad literaria. Más adelante es obligada la referencia a Suetonio, autor de “Las vidas de los doce césares”, una obra capital para los historiadores de los inicios del Imperio Romano

La última etapa de la Literatura romana es la influenciada por la religión cristiana. Allí encontramos a los Apologistas: Tertuiliano (“El apologético), Minucio Féliz (“Octavio”, San Cipriano (“De la unidad de la Iglesia Católica”. Destacan también los llamados Padres de la Iglesia: San Hilaro, San Jerónimo, San Agustón (“Las confesiones”, “La ciudad Dios"), Prudencio y San Paulino de Nola.

Las características de la Literatura romana pueden organizarse en tres ítems relativamente acordados por la crítica literaria. Es evidente en su forma y motivos la influencia griega, pero no por ello podemos decir que no poseyeron una literatura original.

Los temas básicamente son los hechos bélicos, el tema amoroso, las costumbres y la naturaleza. Desarrollaron ampliamente la sátira, destacándose en este aspecto.


Los tópicos de su literatura, al menos los más destacables son: el Carpe Diem (vivir el presente), el Beatus Ille (idealización a la naturaleza campestre, a la que se ve como refugio y modelo de exaltación) y el Odi Profanum Vulgum ( idea de que la masa iletrada es poco apta para comprender la poesía).
RESEÑA BIOGRÁFICA
Hijo de campesinos, Virgilio nació en Andes, una aldea próxima a Mantua, en la región italiana de Venetia et Histria. Recibió una esmerada educación y pudo estudiar retórica y poesía gracias a la protección del político Cayo Mecenas (de éste proviene el término "mecenas" aplicado a quienes protegen y estimulan las artes). Sus primeros años los pasó en su ciudad natal, pero al llegar a la adolescencia se trasladó a Cremona, Milán y Roma para completar su formación. En Roma se introdujo en el círculo de los poetae novi. A esta época pertenecen sus primeras composiciones poéticas, recogidas bajo la denominación de Apéndice Virgiliano.

Llegó a Nápoles en el 48 a. C. para estudiar con el maestro epicúreo Sirón. Por entonces estalló la guerra civil tras el asesinato de César, lo que afectó a Virgilio, quien incluso vio peligrar su patrimonio. Pasó gran parte de su vida en Nápoles y Nola. Fue amigo del poeta Horacio y de Octavio, desde antes de que éste se convirtiera en el emperador Augusto.

Entre el año 42 a. C. y el 39 a. C. escribió las Églogas o Bucólicas, que dejan entrever los deseos de pacificación de Virgilio en unos poemas que exaltan la vida pastoril, a imitación de los Idilios del poeta griego Teócrito. Aunque estilizados e idealizadores de los personajes campesinos, incluyen referencias a hechos y personas de su tiempo. En la famosa égloga IV, se canta la llegada de un niño que traerá una nueva edad dorada a Roma. La cultura posterior encontró aquí un vaticinio del nacimiento de Cristo.

Entre el 36 a. C. y el 29 a. C., compuso, a instancia de Mecenas, las Geórgicas, poema que es un tratado de la agricultura, destinado a proclamar la necesidad de restablecer el mundo campesino tradicional en Italia.

A partir del año 29 a. C., inicia la composición de su obra más ambiciosa, la Eneida, cuya redacción lo ocupó once años, un poema en doce libros que relata las peripecias del troyano Eneas desde su fuga de Troya hasta su victoria militar en Italia. La intención evidente de la obra era la de dotar de una épica a su patria, y vincular su cultura con la tradición griega. Eneas lleva a su padre Anquises sobre sus hombros y su hijo Ascanio de la mano. En Cartago, en la costa de África, se enamora de él la reina Dido, quien se suicida tras la partida del héroe. En Italia, Eneas vence a Turno, rey de rútulos. El hijo de Eneas, Ascanio, funda Alba Longa, ciudad que más tarde se convertiría en Roma. Según Virgilio, los romanos eran descendientes de Ascanio, y por lo tanto del propio Eneas. El estilo de la obra es más refinado que el de los cantos griegos en los que se inspiró.

Había ya escrito la Eneida, cuando realizó un viaje por Asia Menor y Grecia, con el fin de constatar la información que había volcado en su poema más famoso. En Atenas se encontró con Augusto y regresó con él a Italia, ya enfermo. A su llegada a Brindisi, pidió al emperador antes de morir que destruyera la Eneida. Augusto se opuso rotundamente y no cumplió la petición, para gloria de la literatura latina.
Las BUCÓLICAS




Las Bucólicas (en latín Bucolica, también conocidas como Églogas, Eclogae) constituyen la primera de las grandes obras del poeta romano Virgilio.

Roma conoció la poesía bucólica (del griego βουκολική ἀοιδή, «canto de pastores»), según parece, por las ediciones que se hicieron a lo largo del siglo I a. C. de los Idilios (del griego εἰδύλλιον, «pequeño poema») de Teócrito, varios de los cuales tenían este carácter pastoril. Teócrito había nacido en Siracusa (Sicilia), hacia 310 a. C. y había marchado en torno a 275 a. C. a Alejandría, que Ptolomeo II Filadelfo estaba convirtiendo en un centro fundamental de cultura y arte. Allí entró en contacto con otros poetas, especialmente con Calímaco y Apolonio de Rodas, con quienes compartió el amor por lo pequeño, refinado y nuevo. No se sabe gran cosa de los orígenes o precedentes de esta poesía pastoril, ni se sabía tampoco en época del propio Teócrito, lo que lo deja en una posición de creador o, al menos, recreador del género.

Virgilio había sentido siempre profunda admiración por los poetas alejandrinos del siglo III ad C. La que profesó por Teócrito se manifiesta en las múltiples ocasiones en que se inspira en él para sus Bucólicas. De las propias afirmaciones de Virgilio se deduce que fue incitado a la composición de estos poemas por Gayo Asinio Polión, quien parece haber contribuido a que se solucionara el problema de la confiscación de las tierras que pertenecían al padre del poeta.

Son diez poemas de entre 63 y 111 versos. En general se consideran escritos entre los años 41 y 37 a. C., si bien hay alguna propuesta de rebajar la fecha de su publicación definitiva hasta el 35. El orden de la colección no se corresponde con el de composición. A la hora de preparar la publicación, Virgilio reordenó el material con criterios puramente estéticos. El metro empleado es el hexámetro dactílico, que será también el de toda la producción virgiliana posterior.
Virgilio y su legado en la Edad Media
Puede asegurarse que en la Edad Media es rara la obra en que no se cita a Virgilio como sabio, poeta o historiador. La Edad Media continuó manteniendo a Virgilio entre los autores profanos DE LECTURA OBLIGADA EN LAS ESCUELAS y creó, a su vez, epopeyas bíblicas que imitaron la obra de Virgilio sin lograr desterrarlo. Hubo en esta edad incluso quienes intentaron dar una interpretación profunda al nombre de Publio Virgilio Marón.

Aldhelmo, el primer letrado sajón, se compara él mismo con Virgilio, de quien, por otra parte, toma la mayoría de los ejemplos que cita. Lainstner ha demostrado que San Beda no conocía más libros clásicos que la Historia Natural DE PLINIO y las obras de Virgilio. Teodulfo, obispo de Orleáns, se burlaba de los poetastros de la corte de Carlomagno valiéndose de una imitación exagerada de los adynata virgilianos.

Fueron precisamente los siglos VIII y IX los que Traube, un poco arbitrariamente, bautizó con el nombre de Aetas virgiliana. En el siglo X, Walter de Espira enseñaba y comentaba a Virgilio Y HOMERO, y Notker TRADUCÍA LAS BUCÓLICAS AL ALEMÁN. En el siglo XI, San Anselmo recomienda la lectura de Virgilio; Aimerico, en su Ars lectoria, incluye al poeta entre los autores que llamaba de oro, y Alain de Lille, en su Anticlaudiano, le incluye entre los doce héroes culturales; Baudri de Bourgueil muestra una marcada inspiración Virgiliana; y en la Canción de Roldán aparecen elementos estilísticos que implican un profundo conocimiento de Virgilio y de los comentarios virgilianos de la Eneida. En el siglo XII, Bernardo Silvestre, poeta y filósofo, miembro de la escuela de Chartres, escribía un comentario alegórico de la Eneida. El Roman d´Enéas no fue más que una refundición de la Eneida, que sirvió de continuación al Roman de Troie; y Enrique de Veldeke, inspirándose en el Roman d´Enéas, modernizó en su epopeya Eneit las antiguas figuras, dándoles carácter trovadoresco. En este mismo siglo, Juan de Salisbury continuaba las elucubraciones alegóricas de la Envida comenzadas en el siglo VI Ppor FULGENCIO. El siglo XIII aún mantiene a Virgilio entre los autores exigidos en las escuelas, como se desprende de la lista de autores que incluye Eberardo el alemán en su poema didáctico Laborintus.
La ENEIDA
Virgilio dedicó los últimos once años de su vida a componer la Eneida, una epopeya mitológica en doce libros que relata las peripecias del héroe Eneas durante siete años, desde la caída de Troya hasta su victoria militar en Italia. En esta obra, Virgilio se propone describir su Roma ideal y, en cierto modo, prefigurar los acontecimientos de la historia romana. Eneas huye de Troya con su anciano padre sobre sus hombros y su hijo Ascanio de la mano. Consigue reunir una flota y zarpa con los supervivientes troyanos rumbo a Tracia, Creta, Epiro y Sicilia, antes de ser abordado en las costas de África. Allí, Dido, reina de Cartago, se enamora de Eneas y se suicida tras su partida. Tras atracar en la desembocadura del río Tíber, en Italia, Eneas da muerte a Turno, rey de los rútulos, en una lucha por conseguir la mano de Lavinia, princesa del Lacio. Según Virgilio, el pueblo romano desciende directamente de Ascanio, fundador de Alba Longa, la ciudad que más tarde se convertiría en Roma. El estilo de la Eneida y su tratamiento están inspirados en las antiguas epopeyas griegas, la Ilíada y la Odisea. Virgilio también se inspiró en parte en el poema épico Argonáutica, escrito por el poeta griego del siglo III a.C. Apolonio de Rodas, así como en los Anales del poeta romano Quinto Ennio, que fue el primero en introducir el hexámetro dactílico en la poesía épica latina. Virgilio introdujo en la Eneida la musicalidad y la precisión técnica de su métrica de un modo tan sutil que su verso se ha considerado desde entonces como un modelo de perfección literaria. La Eneida está considerada generalmente como la primera gran epopeya literaria, puesto que la Ilíada posee una gran riqueza artística pero contiene un gran número de recursos ya usados en la poesía oral anterior. la Eneida , a diferencia de la Ilíada, no es una parte heredada de la conciencia nacional, sino más bien un intento deliberado de glorificar a Roma, por encargo de Augusto, cantando el supuesto origen troyano de sus gentes y, en especial, los logros e ideales de Roma bajo su nuevo emperador. Los elementos históricos y augustos son especialmente notorios entre los libros 5-8, la parte central del poema. La Eneida puede considerarse una obra universal, por su estructura ambiciosa, su belleza estilística y su preocupación por las tribulaciones del individuo. La Eneida fue una obra muy apreciada en su época. Durante la edad media se encontró en ella un sentido filosófico, y Virgilio fue considerado casi un vidente y un mago. Dante realiza un homenaje a Virgilio en la primera parte de la Divina Comedia, convirtiéndole en guía del poeta a través del Infierno y del Purgatorio, hasta llegar a las puertas del Paraíso. Pero fue la devoción de Petrarca por el estilo virgiliano, lo que convirtió a Virgilio en una referencia constante en el Humanismo y en el Renacimiento.

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