Cátedra: Creatividad e Innovación






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Historia del cuadro

Picasso y la Segunda República española


Cuando, el 14 de abril de 1931, se proclamó en España la Segunda República, Picasso llevaba ya varios años residiendo en Francia de forma permanente. Inicialmente, la República no mostró demasiado interés por la obra del pintor, quien, por su parte, no mostró tampoco ningún signo de acercamiento al nuevo régimen. Años atrás, al ser preguntado por sus ideas políticas, había contestado simplemente: “Soy monárquico porque en España hay un rey”.

El Director General de Bellas Artes, Ricardo Orueta, tuvo en 1933 la idea de montar una exposición de obras de Picasso en Madrid, pero el escritor y embajador de España en París Salvador de Madariaga le hizo desistir del proyecto al informarle de que la actitud del pintor era “francamente grosera […] para conmigo personalmente y para el embajador de su país”. Eran pocos en España los que entonces defendían la importancia de la obra de Picasso: entre ellos estaba Manuel Abril, Premio Nacional de Literatura en 1934 con una obra, De la naturaleza al espíritu, en la que hacía un encendido elogio y una ardiente defensa del pintor. Cuando en enero de 1936 se llevó a cabo una exposición retrospectiva de Picasso en la sala Esteva de Barcelona, organizada por la asociación ADLAN (Amigos de las Artes Nuevas), fue recibida con hostilidad por la prensa. La exposición viajaría más tarde a Madrid y a Bilbao.

Tras el inicio de la Guerra Civil española en julio de 1936, por iniciativa personal del pintor Josep Renau, por entonces Director General de Bellas Artes, se decidió nombrar a Picasso director honorario del Museo del Prado. El artista aceptó emocionado el nombramiento, que se hizo efectivo en septiembre de 1936, aunque jamás llegaría a tomar posesión de su cargo. Para la República, se trataba sobre todo, en tiempos difíciles para su supervivencia, de jugar la baza del prestigio internacional del autor.

El encargo


A principios de enero de 1937, en su domicilio de la parisina rue la Boëtie, Picasso recibió la visita de una delegación española formada por el director general de Bellas Artes Josep Renau, el arquitecto Luis Lacasa, y los escritores Juan Larrea, Max Aub y José Bergamín. El propósito de sus visitantes era solicitar su colaboración para el pabellón español de la proyectada Exposición Internacional de París. En un primer momento, el pintor se mostró un tanto renuente. Sin embargo, el 8 de enero de 1937 completó la primera lámina de su serie de aguafuertes Sueño y mentira de Franco, de la que se hizo una edición limitada de 1.000 ejemplares destinados a ser vendidos en la exposición: los beneficios obtenidos se destinarían íntegros a la causa republicana. La segunda y última plancha fue iniciada al día siguiente, 9 de enero, pero no se concluiría hasta el 7 de junio, después de la creación del Guernica. El principal encargo que le hizo a Picasso el gobierno español, una pintura mural que cubriera un espacio de 11x4 metros, fue demorado por el pintor varios meses. Por entonces, Picasso tenía una complicada situación personal, dividido entre tres mujeres: su esposa, Olga, su antigua amante, Marie-Thérèse, madre de su hija Maya, y su amante más reciente, Dora Maar.

Para la realización del mural, el gobierno español adquirió el edificio situado en el número 9 de la rue des Grands-Augustins, cuyo amplio ático fue transformado en estudio. El edificio tenía una curiosa historia. Allí había situado Balzac el estudio del pintor protagonista de su novela La obra maestra desconocida, que, por cierto, Picasso había ilustrado en 1927. (Además, había sido el lugar escogido para celebrar sus reuniones por el grupo izquierdista «Contre-Attaque», liderado por el surrealista Georges Bataille, de quien Dora Maar había sido antes amante).

Según señaló Josep Lluís Sert, el arquitecto que diseñó el pabellón español de la Exposición Internacional:

A Picasso se le pagaron, como a todos, sólo los colores, las telas, los bastidores, los marcos, el transporte, cantidades mínimas. El trabajo en sí fue un regalo, se hizo como un donativo del artista, porque todos se habían ofrecido a colaborar con la República.

Se sabe, sin embargo, que Picasso recibió de la República Española 150.000 francos en concepto de gastos. Una nota firmada por Max Aub, fechada el 28 de mayo de 1937 y dirigida al embajador Luis Araquistáin, acredita este pago. Según dicha nota, el pintor se negaba a aceptar cifra alguna, y el pago que finalmente se le dio tiene un carácter exclusivamente simbólico, destinado a cubrir los gastos de Picasso. Se ha cuestionado, sin embargo, el carácter simbólico de la suma indicada, que, según De la Puente, asciende a "el 15 por 100 del costo total del pabellón español, unas nueve veces más que el precio máximo que hasta entonces había logrado Picasso por lo mejor pagado de su arte". En todo caso, sería el recibo de dicho pago el que décadas más tarde permitiría al Gobierno español reclamar la propiedad del cuadro.

Ejecución


Los bocetos que se conservan con fecha de 18 y 19 de abril revelan que Picasso no había encontrado todavía la inspiración para su obra, a pesar de la inminente inauguración de la Exposición Internacional. Dichos bocetos, que tienen como tema El taller: el pintor y su modelo, prefiguran el Guernica únicamente en cuanto a la forma rectangular de la composición, aunque se ha señalado también que la figura del pintor con el brazo extendido guarda cierta semejanza con la de la mujer que alarga el brazo con el quinqué en el Guernica. No obstante, no aparece en estos esbozos ninguno de los elementos iconográficos del futuro cuadro. En uno de los bocetos hay incluso alguna clara alusión política (la hoz y el martillo), que no estará presente en el Guernica.

El 26 de abril se produjo el bombardeo de la histórica villa vasca de Guernica por las aviaciones alemana e italiana, lo que suponía el primer bombardeo indiscriminado de civiles en suelo europeo. La noticia apareció el 28 de abril en L'Humanité, el periódico que Picasso solía leer; posiblemente Picasso la conociera incluso con anterioridad gracias a sus amigos españoles.

El 1 de mayo realizó Picasso los primeros esbozos de su cuadro. El proceso de creación de la obra está documentado, además de por los esbozos, por las fotografías que tomó Dora Maar; según Van Hensbergen, todo este material puede constituir “el ejemplo mejor documentado del progreso de una obra en toda la historia del arte”. En el primer boceto del cuadro aparecen ya los personajes principales del Guernica: el toro, la mujer con la luz, el guerrero derribado en el suelo y el caballo. En el segundo esbozo, también del 1 de mayo, encima del toro aparece un caballito alado que no estará presente finalmente en el cuadro. La figura de la madre con el niño muerto en brazos aparece por primera vez en un dibujo fechado el día 8 de mayo.

El artista comenzó a trabajar directamente sobre el lienzo el día 11 de mayo. La tela era tan grande que apenas cabía en el estudio. Por este motivo, y dado que su destino era ir pegada a un muro, Picasso utilizó pintura vinílica Ripolín mate, de uso industrial. A instancias del propio Picasso, Dora Maar realizó un total de siete fotografías, cada una de las cuales muestra el lienzo en un estadio diferente de su ejecución, Gracias a las fotografías, los críticos han considerado que la obra se elaboró en seis fases. Valeriano Bozal ha observado que durante las tres primeras fases predomina un sentido narrativo de la composición, "reforzado por la forma rectangular de la obra, por su horizontalidad" Apenas hay elementos que destaquen verticalmente, y nada obstruye por lo tanto el sentido horizontal de la "lectura". La figura del toro se extendía de derecha a izquierda.

En la cuarta fase, según Bozal, se introdujeron dos elementos novedosos: por una parte, el cuerpo del toro, que antes estaba a la derecha de su cabeza, se situó a su izquierda, con lo cual quedaba violentamente torcido; por otra, se destacó en el centro la figura del caballo.

En las siguientes fases, el trabajo de Picasso se centró en las figuras del guerrero caído y de la mujer de la derecha. En ciertos momentos de la elaboración de la obra, el artista intentó introducir elementos de collage, en concreto en la mujer de la derecha, pero finalmente desechó la idea. En la última fase, Picasso rellenó el caballo con pequeños trazos y la falda de la madre con rayas verticales, dibujó una cuadrícula en el suelo y terminó de pintar la zona de la lámpara.

El pintor dio por concluido su cuadro el 4 de junio de 1937.

En la Exposición Internacional de París


El Guernica fue trasladado al pabellón español en algún momento de la segunda quincena del mes de junio de 1937, aunque la instalación sólo se abrió al público el 12 de julio, con un considerable retraso sobre la fecha de la inauguración de la Exposición Internacional, que había tenido lugar el 24 de mayo. El diseño del pabellón español se debió a los arquitectos Josep Lluís Sert y Luis Lacasa; en él se expusieron obras de varios artistas españoles, como Alberto Sánchez, Julio González y Joan Miró, entre muchos otros. De Picasso se expuso también el lienzo Cabeza de mujer. El Guernica se encontraba en el atrio del pabellón, junto con la escultura Fuente de Mercurio de Alexander Calder.

Los viajes del Guernica


En 1938, el marchante Paul Rosenberg organizó una exposición itinerante con obras de Picasso y otros artistas (entre ellos Matisse y Braque), que tenía como principal atracción el Guernica, y que se exhibió en las ciudades de Oslo, Copenhague, Estocolmo y Gotemburgo entre enero y abril de dicho año. A finales de septiembre el cuadro viajó a Inglaterra: entre los últimos meses de 1938 y enero de 1939 pudo ser admirado en las ciudades de Londres, Leeds, Liverpool y Mánchester. En particular, la exposición de la obra en la galería de arte Whitechapel de Londres tuvo un gran éxito de público, y contribuyó en gran medida a sensibilizar a la opinión pública británica sobre la situación española.

Síntesis de Guernica

Este cuadro tiene como motivo el bombardeo que durante la Guerra Civil Española sufrió la ciudad vasca de Guernica (Gernika) por parte de la Legión Cóndor de la Luftwaffe alemana. El ataque ocurrió el 26 de abril de 1937, empezando a las cinco menos veinte de la tarde y prolongándose durante 3 horas y media.

Meses antes, en septiembre de 1936, el Gobierno de la República Española comunicaba a Picasso su nombramiento como director del Museo Nacional del Prado (aunque no tomó posesión efectiva del cargo). En enero de 1937 dicho gobierno le encarga al pintor un cuadro-mural que decore el Pabellón Español durante la Exposición Internacional de Artes y Técnicas de 1937 en París, y este acepta la encomienda.

El día 1 de mayo de 1937, en la manifestación del Día de los Trabajadores, un millón de personas se echaba a las calles de París para mostrar su repulsa por el bombardeo de Guernica. Este mismo día Picasso contempla la fotografía en blanco y negro titulada “Visiones de Guernica en llamas”, publicada en el periódico Ce Soir, en la que se observa la ciudad vasca destruida. Aquella fue su inspiración; coge papel y lápiz y comienza a realizar decenas de bocetos del cuadro. El día 8 de mayo introdujo la madre con el niño y el caballo muerto en la concepción de la obra. El día 11 de mayo empezó el lienzo definitivo, trabajando hasta el 4 de junio, día en que añade la bombilla. Algunos días después retoca el cuadro, remarcando las luces. Todo el proceso lo realizo en un taller situado en la rue des Grans Agustins, en París.

En mayo de 1937, en plena elaboración del cuadro, Picasso efectúa una “Declaración contra la posición fascista de los rebeldes franquistas”, que se publicará en julio en los Estados Unidos, en respuesta a una campaña de difamación en la prensa que presentaba al artista como favorable al general Franco: «En el mural en el que estoy trabajando, el cual llamaré Guernica, y en todos mis trabajos artísticos recientes, expreso con claridad mi aborrecimiento hacia la casta militar que ha sumido a España en un océano de dolor y de muerte». En la misma época, envía al American Artist’s Congress una declaración, publicada en el New York Times, que muestra su creciente compromiso con los republicanos españoles, y que defiende que los artistas no pueden ni deben permanecer indiferentes frente a un conflicto en el que están en juego los más altos valores de la humanidad y de la civilización.

El 11 de julio el cuadro queda definitivamente instalado en el Pabellon Español de la Expo, justo la víspera de la inauguración (12 de julio), habiéndolo llevado hasta allí el mismo autor.

Josep Lluís Sert recordó de esta forma la reacción del público: «La gente desfilaba ante la obra en silencio, como si se diesen cuenta de que además de su valor pictórico era una premonición de lo que después realizó la guerra mundial. Un grito de protesta contra la barbarie de toda guerra y más de las de nuestros días. Un grito, entonces, de un pueblo que lucha por su libertad, por su dignidad y por sus derechos».

Tras finalizar la Exposición Universal, el cuadro viaja a Oslo, Estocolmo y Copenhague, y termina retornando a Francia.

En Mayo de 1939 Picasso viaja hasta América con el lienzo para recaudar fondos con el fin de ayudar a los refugiados republicanos de la Guerra Civil Española. Para entonces ya había triunfado el llamado Alzamiento Nacional. Alli el artista deja su obra bajo la custodia del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA). Desde entonces y hasta 1958, el cuadro es exhibido en ciudades de todo EEUU, Sudamérica y Europa. El deterioro de la tela fuerza un alto en su ir y venir.

El 8 de abril de 1973, a las 11:40, el malagueño mas universal, Pablo Picasso, muere en Nôtre-Dame-de-Vie, Mougins, Francia. Fue enterrado al pie de la escalinata del Castillo de Vauvenargues. Jacqueline, su ultima esposa, hizo colocar en la cabecera de su tumba la escultura La dama oferente (1934).

El mural (de dimensiones 349,3 por 776,6 centímetros, y 300 kilos de peso) ha sido contemplado hasta ahora por más de 11 millones de personas.

Análisis formal

El cuadro de Guernica, está pintado en blanco y negro, con diferentes tipos de grises y hasta unos tonos azules que apenas se aprecian. Es posible que esta elección de color se deba a que Picasso se percató del bombardeo por parte de la aviación alemana a la ciudad vasca de Guernica (1937) a través de los periódicos. Otra explicación es que el pintor malagueño quisiera transmitir su pena, angustia e indignación representando este ataque como una obra teatral.

Para realizar esta obra de enormes dimensiones (349 x 776 cm) recorrió al cubismo para dar un aspecto más agonizante. Las diferentes figuras del cuadro presentan grandes bocas abiertas, ojos desorbitados y cuerpos deformados.

Composición

El Guernica es un cuadro que consta de ocho figuras que sufrieron diferentes cambios mientras eran pintados. Se podría decir que aunque Guernica parezca un lienzo desordenado Picasso estudió mucho la posición y la forma de los diferentes componentes.

Antes de ponerse a pintar la obra final, hizo diferentes estudios de lo que seria el Guernica que conocemos actualmente.

El lienzo está formado por una pirámide central coronada por la bombilla, la vela que sostiene la mujer que sale de una ventana y la cabeza agonizante del caballo. Esta pirámide encierra el cuerpo del caballo, la mujer semidesnuda de la derecha y el cuerpo mutilado del caballero a la izquierda.

A los lados de la pirámide podemos encontrar una mujer con los brazos alzados y la cabeza de la mujer que aguanta la vela a la derecha. En el lado izquierdo podemos encontrar el toro, erguido e impasible a la situación, símbolo español, una mujer que abraza el cuerpo muerto de su hijo y un pájaro.

Estilo

Picasso se sirvió de diferentes bocetos para realizar el Guernica final. Estos bocetos tienen su origen en los recuadros de Sueño y mentira de Franco, donde en dos planchas divididas en nueve viñetas a manera de cómic, que ridiculizaba y criticaba al franquismo. Se dice que el Guernica seria la viñeta número trece de esta sucesión de recuadros.

En los diferentes bocetos del Guernica, se aprecia siempre el uso del cubismo, estilo seguido y apreciado también por los surrealistas, en el que una figura representa diferentes imágenes, una imagen múltiple.

Contenido y significado

Durante el período de entreguerras Picasso sigue utilizando el cubismo tanto en pintura como en el collage y la escultura.

La guerra civil marca una nueva etapa en su vida y su obra. Picasso abraza la causa de la República y acepta la dirección del Museo del Prado.

El Guernica pertenece a la época madura de Picasso y es una de las obras más importantes de todo el arte del siglo XX. Fue pintado a causa del impacto que le produjo al pintor el bombardeo a esta ciudad vasca el 26 de abril de 1937, ciudad mayoritariamente rural y poblada en esos momentos por mujeres, niños y ancianos, ya que los hombres se encontraban en el frente.

La profunda sacudida que le provocó a Picasso este hecho se traduce en Guernica, exhibido en el Pabellón Español de la Exposición universal de París de ese año.

En el Guernica, se pueden encontrar diferentes símbolos: el toro fuerte, erguido e impasible simboliza el pueblo español, que se defendía del franquismo. A la vez, el caballo o la yegua que se encuentra en el centro del cuadro, simbolizaría la feminidad de España, y el ave que se encuentra volando entre el toro y el equino representaría el deseo de paz y libertad.

El resto de personajes representa la agonía, la desesperación y la tristeza, reflejada en los cuerpos deformados, las bocas abiertas y los ojos desorbitados.

Función

El Guernica representaba un grito contra la ideología y política franquista y fue presentado el mismo año del ataque a la ciudad vasca. Pero a causa del franquismo, tubo que ser retirado y hasta cincuenta años después no pudo ser devuelto.







Otras obras representativas de Picasso




P. Picasso, Primera Comunión, 1895-96, óleo sobre lienzo, Museo Picasso, Barcelona.





P. Picasso, Autorretrato: Yo, Picasso, 1901, óleo sobre lienzo, colección privada.



P. Picasso, Ciencia y caridad, 1905, 88 x 68 cm., óleo sobre lienzo, Museo Picasso, Barcelona.



P. Picasso, Mujer en Azul, 1901, 133 X 100 cm., óleo sobre lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.





P. Picasso, La vida, 1903, óleo sobre lienzo, Cleveland Museum of Art.





P. Picasso, La tragedia, 1903, 105 x 69 cm, óleo sobre tabla, National Gallery of Art, Washington D.C.





P. Picasso, Familia de Saltimbanquis, 1905, 213 x 229 cm., óleo sobre lienzo, National Gallery of Art, Washington D.C.





P. Picasso, La toilette, 1906, óleo sobre lienzo, Albright Knox Art Gallery, Buffalo.





P. Picasso, El harén, 1906, 154,3 x 109,5 cm., óleo sobre lienzo, Cleveland Museum of Art. Ohio.



P. Picasso, Las Señoritas de Avignon, 1907, Metropolitan Museum of Art, New York City.





P. Picasso, Los Pájaros muertos, 1912, 46 x 65 cm., óleo sobre lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.





P. Picasso, La flauta de pan, 1923, 205 x 174,5 cm., óleo sobre lienzo, Museo Picasso. París.





P. Picasso, Instrumentos de música sobre una mesa, 1925, 162 x 204,5 cm., óleo sobre lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.





P. Picasso, Figure, 1928, 73 x 60 cm., óleo sobre lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.





P. Picasso, La nageuse, 1934, 182 x 216 cm., Carboncillo sobre lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.



P. Picasso, Madre con Niño Muerto, 1937, 55 x 46 cm., Barra de color, grafito y óleo sobre lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.



P. Picasso, Mujer sentada en un sillón gris, 1939, 130 x 97 cm., óleo sobre lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.





P. Picasso, Naturaleza Muerta, 1944, 81 x 100 cm., óleo sobre lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.





P. Picasso, Las meninas, 1957, 194 x 260 cm., óleo sobre lienzo, Museo Picasso en Barcelona.





P. Picasso, El Pintor y la Modelo, 1963, 130 x 195 cm., óleo sobre lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.





P. Picasso, Retrato de Ambroise Vollard, 1910.



P. Picasso, Frutero y pan sobre una mesa, 1909.



P. Picasso, Guitarra, 1913.

Conclusiones

El Guernica de Picasso es un ejemplo perfecto de una obra “simbólica”. Suele ser a la vez un cuadro fundamental a nivel plástico y estético, un soporte particular de referencias históricas y políticas, así como una base de transmisión cultural y de construcción de identidad.
Lo interesante cuando uno se enfrenta al “publico” del Guernica reside en la manera con la cual cada uno de los visitantes del museo va ocupar una u otra de esas posibles relaciones con la obra para apropiársela según su propia historia. Sus comportamientos en frente del cuadro o los discursos que tienen son cada vez reacciones individuales que revelan el papel que tiene la obra en un contexto sociocultural dado.

El Guernica se ha convertido ya en un símbolo, casi universal, de la contestación pacifista en contra del uso de la violencia militar sobre poblaciones civiles, y hasta de la violencia en general. Los vascos lo ven como un elemento capital de la lucha por su independencia y un elemento fundamental de su cultura.

Más fuerte todavía, el lenguaje plástico de Picasso y la fuerza pictórica transmitida en la obra es tal que cuando se llegó a encontrar una persona que no conocía el cuadro, ni su historia, la pudo “leer” y percibir a la vez la tristeza y el miedo que el pintor quería transmitir a través de su pintura. Con el ejemplo del Guernica vemos así las potencialidades que puede tener una obra de arte en la transmisión de emociones, de discursos sociales o políticos, de historias personales o colectivas; su papel en la construcción de la identidad y de la cultura; e incluso el uso moderno que se hace de su “imagen” a nivel estético, socio-político o económico.

Una obra, por naturaleza, es un objeto fundamental de la producción humana que reúne dimensiones materiales, intelectuales y mágicas. Tiene a la vez una existencia concreta por su materialidad a la vez de una existencia abstracta por la percepción y la apropiación que cada persona que la ve o que sabe de ella proyecta.
En nuestras sociedades tenemos una visión un poco hastiada del arte a veces considerado como anacrónico o demasiado alejado de nuestras preocupaciones cotidianas, pero no debemos olvidar este potencial que tienen las obras y esa relación incondicional que el hombre siempre tuvo con el arte.    


  • Por primera vez, puedo decir que me gusto mucho y me dio placer realizar un parcial. Pude poner en práctica y relacionar a una temática, los conocimientos adquiridos y ejercitados en clase.

Aprendí a organizarme para realizar ya sea este parcial, como otros proyectos.

También comprendí los procesos por los que transcurrimos mediante la ejecución de un proyecto, desde que nos enfrentamos a la problemática, nos angustiamos, nos iluminamos hasta que surge la idea rectora que nos acompaña en el trayecto del trabajo hasta su ejecución y verificación.

Me fueron muy útiles las técnicas para generar ideas, normas para estimular la creatividad, técnicas de desbloqueos, el crealogrador, tanto para crear ideas como también como un iniciador para los trabajos al momento que no se como empezarlos o que creo que serán difíciles.

Me entusiasme mucho con la obra “Guernica” de Pablo Picasso, y pude volcar la información buscada, leída y analizada durante el desarrollo del parcial. Comprendí todo su significado y el ambiente sociocultural en la que se planteo la misma, a su sujeto creador, su vida, y otras obras, al objeto creado (en este caso “Guernica”), el espacio y contexto de creación, el tiempo y época de creación, el proceso psíquico de creación.

Considero una manera muy creativa y diferente de realizar un parcial que me dejo mucha enseñanza y gusto al crearlo.

Bibliografía








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