Autora: Natalia Rey tema 9: la poesía popular. Romancero






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fecha de publicación22.09.2015
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Autora: Natalia Rey




TEMA 9: LA POESÍA POPULAR. ROMANCERO.




  1. Cancioncillas tradicionales



Observaciones de la guía didáctica: El autor de un poema es un individuo (o un grupo pequeño), pues no se convoca a un pueblo para redactarlo; igual sucede con los cambios realizados al mismo. Ahora bien, si ese poema, casi siempre cantado, es repetido, una y otra vez, por distintos miembros del pueblo, se ha hecho popular. Si además el poema o canción perdura durante mucho tiempo entre las gentes, se habrá convertido en tradicional.
Normalmente la vida de estos poemas es como la de las aguas subterráneas: solo de vez en cuando afloran a la superficie de la literatura culta: así sucede con las jarchas (cuando el autor de la moaxaja recoge la jarcha del pueblo, no cuando la crea él) o con las glosas de las cancioncillas populares. Para determinar, pues, si un determinado poemita es tradicional, habrá que demostrar que ha perdurado entre el pueblo un mínimo de tiempo.

Lírica tradicional en la primera mitad de siglo XVI


(tomo II, 7.1.2.):
La corte de los Reyes Católicos, con su afición a lo popular, recoge y difunde a través de la imprenta estos cantarcillos. Los poetas glosarán motivos y temas que en ellos aparecen, a menudo con el sello característico de la lírica cortesana. Esta hibridación cortesano-popular da ricos frutos, como la obra de Juan del Encina. El texto fundamental que recopila la lírica tradicional es el Cancionero musical de palacio, muestra del gusto cortesano por lo popular. El teatro sirve de instrumento también para su difusión y permanencia. En este sentido, es especialmente interesante la obra de Gil Vicente. También los músicos reproducen en sus libros las canciones populares, especialmente en la segunda mitad del siglo. Todos los poetas de este período rozan, con más o menos intensidad, la canción tradicional.


La lírica de tipo tradicional profana en la segunda mitad del siglo XVI


(Tomo II, 8.1.3.):
En la segunda mitad del siglo XVI, se desarrollan glosas, villancicos y letrillas:


    • o desarrollan canciones de tipo medieval

    • o escriben canciones nuevas, pero siguiendo su tono y estructura


La mayor parte de los textos que se pueden fechar pertenecen al siglo XVI, que es cuando se pusieron por escrito o se imprimieron.


  • Músicos: el cancionero tradicional tiene un nuevo resurgir en la segunda mitad del XVI. Se nota por la abundancia de libros de música que recogen estas piezas. Ya en la primera mitad del s. XVI Mudarra, Valderrábano y otros recogieron estos poemas. En la segunda mitad del XVI los vemos en los libros de música de Pisador, Fuenllana, de nuevo Milán y Francisco Salinas.1

  • Poetas de cancionero: también estas piezas aparecen en los Cancioneros.

  • Autores individualizados: estos poetas también glosan e imitan estas piezas. Montemayor, Gregorio Silvestre, Hurtado de Toledo...

  • El teatro: Lope incorpora las canciones medievales a la comedia, donde tienen una función de resumen lírico de la acción.

  • Influencia posterior. Hay que tener en cuenta que cuando Lope y Góngora son jóvenes, este tipo de poesía está en su esplendor. Las bellas letrillas barrocas posteriores son la derivación de las canciones medievales. No es fácil distinguir las tradicionales de las de nueva creación. La asimilación del tono y estilo es perfecta.



La lírica tradicional en el siglo XVII


(tomo III, 6.1.4.)


  • En el siglo XVII no abundan los cancioneros musicales que hemos visto en el Renacimiento. La canción tradicional ha encontrado dos formas de pervivencia: los romanceros y el teatro. Es Lope quien mete cancioncillas en el teatro. Un solo verso en medio del diálogo hace que el público identifique el cantar.




  • La seguidilla, de dudosa tradicionalidad, se desarrolló durante el siglo XVII. Algunas seguidillas son la cabeza de un villancico.




  • Otra hibridación de lo tradicional y lo individual son el sinfín de letrillas y villancicos. En ocasiones la cabeza es tradicional. En otros casos el estribillo es obra del autor culto. La letrilla barroca se decantó en tres sentidos:

    • el religioso (con especial atención a lo navideño, de ahí la acepción actual de la palabra villancico)

    • el amoroso

    • el satírico

Como en otras vertientes, los mejores autores de letrillas y villancicos son Lope, Góngora y Quevedo. Abundan las alusiones eróticas (veladas o claras) y los motivos escatológicos.



  1. Romancero


Observaciones de la guía didáctica: estudiamos aquí todo el Romancero del Siglo de Oro (...). Desde finales de la edad media el pueblo venía cantando romanes (composiciones octosilábicas con rima asonante en los pares y formando grupos rítmicos de 4 versos). Se trataba de poemas vulgares que solo esporádicamente afloraban en la literatura culta escrita, por ejemplo en las Glosas del Cancionero General de Hernando del Castillo. Esta costumbre de incluir cancioncillas populares podemos remontarla a las moaxajas árabes. Pero el que no aparezcan en las publicaciones “cultas” no quiere decir que no llegasen incluso a la mesa de los reyes (...).
Al principio, (...) los romances que llegaban a la imprenta se publicaban en pliegos sueltos; aunque la mayoría se transmitía oralmente, por el canto; solo tenemos noticia de 50 romances juntos (...).
Hacia mediados del XVI un editor flamenco, Martín Nucio (...) editó el Cancionero de Romances. De más o menos 550 páginas y que salió en 1547. De este aparecen 3 ediciones más: una de ellas es la Silva de Romances (1550). Todos estos poemas forman lo que conocemos como Romancero Viejo.
El éxito de estas antologías romancísticas no se circunscribió al ámbito editorial, sino que muchos autores crearon nuevos romances tomando sus asuntos de las antiguas crónicas. Es lo que algunos llaman el Romancero Medio, cuyos temas coexistieron con los del Nuevo.
Hacia 1580 irrumpe una pléyade de grandes poetas que, al reaccionar contra dicho modo de hacer romances, renuevan el romancero. Vuelven al ritmo cantable de las cuartetas y se proponen temas más cercanos al autor con frecuencia autobiográficos pero utilizando seudónimos conocidos por el gran público. Es el Romancero Nuevo que se difunde sobre todo, en las distintas partes de las autodenominadas Flor de Romances nuevos, las cuales serían incluidas, posteriormente, en el Romancero General.
La primera edición de este Romancero General es de 1600 y recoge las 9 primeras partes de las “flores”. Su publicación fue un éxito editorial y se reeditaron en 1602, así como se dio la aparición de nuevas “flores”. Y en 1604 aparece otra edición aumentada que añade las partes 10-13. En 1605 Miguel de Madrigal saca a la luz la Segunda parte del Romancero General. En la segunda mitad del siglo el interés parece decaer; pero en realidad el gusto por el romance llega hasta nuestros días.


Primera mitad del siglo XVI: el Romancero Viejo


(Tomo II, 7.1.2.2.):
También es la corte de los Reyes Católicos la que hace que los romances se fijen y difundan a través de la imprenta (igual que las cancioncillas).

El Romancero no producía nuevos cantos tradicionales en el XVI, pero daba la mayor difusión de los antiguos, a través de pliegos sueltos en un primer momento. Luego se publican en un libro (el de los 50 romances). Pero será a mitad del siglo XVI cuando sale el Cancionero de Romances de Martín Nuncio (Amberes).
Los poetas cortesanos al escribir romances tendieron a eliminar la asonancia a favor de la rima consonante. Esto hacía la rima más monótona. Solo Juan del Encina pudo superar esta traba y hacer romances de calidad. Luego se vuelve a recuperar la asonante en la segunda mitad del siglo, con Lope y Góngora (romancero nuevo).

Segunda mitad del siglo XVI: El Romancero medio y el nuevo (Tomo II, 8.1.3.2.)
El romancero nuevo o artístico nace en la corte de los Reyes Católicos. Unos creadores cultos escriben unos romances que imitan a los textos tradicionales. Se difunden, como hemos visto, en pliegos sueltos y luego en libros, a partir de 1550 se llamarán Silvas de Romances. Van mezclados los romances viejos con los nuevos. Las 4 rosas de Timoneda es el primer libro con mayor parte de romances nuevos que de viejos. (esto es lo que en la guía didáctica se ha llamado Romancero medio).
El Romancero Nuevo como tal empieza en 1589 con los 9 volúmenes titulados “Flor de romances nuevos” que se recogen luego en el Romancero General de 1600. Este tuvo 2 ediciones más. Luego en 1605 se publica la Segunda parte del Romancero General de Madrigal.
El romancero artístico cultivó varios géneros (históricos, satíricos, caballerescos, mitológicos...), pero los más abundantes fueron:


  • los moriscos. Se caracterizan por su brillantez, ambientes lujosos, vestidos... pasiones fogosas... galanes y damas decididos...

  • los pastoriles. Estos son más melancólicos y tristes... se expresan sentimientos más que acciones...

Estos romances de la segunda mitad del XVI son una obra colectiva. En realidad, ese romancero pastoril y morisco es obra de juventud de la generación barroca (Lope, Góngora, Cervantes...) junto a poetas más viejos como Juan Rufo, Juan de la Cueva, Barahona de Soto...Este romancero arraigó en el pueblo y se propagó en unión al tradicional.

Esta obra ya hemos dicho que es colectiva y pasó a vivir en variantes orales, independientes de su transmisión en pliego suelto o en libro. O sea, es una poesía anónima y enraizada en lo tradicional.

Siglo XVII: continuidad de los romances (Tomo III, 6.1.3.)

El Romancero General y sus prolongaciones



Ya hemos visto que en los últimos 20 años del siglo XVI se publican las Flores. Su recopilación dará lugar al Romancero General de 1600.
Cuando ya se recogen en 1604 las trece “Flores”, se ve en los textos que ya algunas composiciones tienen estribillos en seguidilla. Luego en 1605 se publica la Segunda parte del Romancero General de Madrigal, muestra de lírica culta de la época.

Del Romancero General a los romancerillos tardíos (III, 6.1.3.2.)
Ya en las Flores de 1604 se adivina el cambio de gusto que va a verse en el siglo XVII. A los romances moriscos y pastoriles se unen como novedad las seguidillas y letras para cantar. A estos romancerillos tardíos se les llama romancero novísimo.
Vemos que en 20 años todo ha cambiado radicalmente. El novísimo es para cantarse. En el romancero nuevo veíamos octosílabos con estribillo de 7 y 11 sílabas. Ahora, en el novísimo, el estribillo es una seguidilla. Además el estribillo ha crecido en importancia y subordina al romance. El estribillo es la condensación lírica del poema.
En cuanto a los temas, el morisco desaparece; el pastoril se estiliza.
Algunos romancerillos tardíos (III, 6.1.3.3.)
Ya en el Romancero General vemos que hay ironías contra los tópicos que les precedían. Se ven traspuestos en clave burlesca los clichés moriscos y pastoriles.
Se ve la descomposición del Romancero Nuevo. En los Romances de germanía de Hidalgo se da entrada al mundo rufianesco y delincuente. Se recogen jácaras también.
Juan Chen publicó un Laberinto amoroso (1618) con mezcla de romances y canciones. Este es el más bello y lírico de los romancerillos tardíos.
Pero el más difundido y famoso fue la Primavera y flor de los mejores romances (1621) de Pedro Arias Pérez. El descriptivismo del romancero nuevo, ya viejo en 1621, ha cedido el paso al cantar lírico. Están representados en este libro Góngora, Quevedo, Villamediana, Bocángel, Ledesma,... pero es Lope el más reiterado.
Maravillas del parnaso (1637), del portugués Pinto de Morales, tiene varios poemas de Quevedo y de Lope.
Romances varios de diversos autores (1640) contiene jácaras, disparates trovados... encontramos obras de Jerónimo de Cáncer y Quevedo (conceptismo y humor cáustico y macabro). Este libro ya da sensación de agotamiento y decadencia.

RESUMEN PROPIO DEL ROMANCERO
ROMANCERO ANTIGUO: se recogen romances antiguos (octosilábicos, en grupos de cuatro, con rima asonante en los pares) que se transmitían oralmente o en pliego suelto, La recopilación principal es la del Cancionero de Romances de 1547 de Martín Nuncio.
ROMANCERO MEDIO: esta edición goza de gran éxito. Esto hace que muchos autores imiten esos romances antiguos o creen algunos nuevos. Se hacen con rima consonante.
ROMANCERO NUEVO: en 1580 surge una pléyade de nuevos autores que reaccionan contra esta forma de hacer romances. Renuevan los temas, recuperan la asonancia de las cuartetas... Predominan temas moriscos y pastoriles, otros más cercanos y autobiográficos. Se publican como Flor de romances nuevos y las primeras nueve flores se recogen en el Romancero General de 1600, con una segunda edición en 1602 que incluye trece flores Estos romances son obra de la generación de Cervantes; Lope... y algunos autores mayores como Juan Rufo, Barahona de Soto... Aparece un nuevo Romancero General con algunas flores añadidas en 1604. Ya en éste se adivina un cambio en los gustos, sátira de los romances pastoriles y moriscos, estribillos en seguidilla para ser cantados.
ROMANCERO NOVÍSIMO: ya en la Segunda parte del romancero general de 1605 de Madrigal se consolidan los cambios anteriores: .mayor lirismo, el morisco desaparece, el pastoril se estiliza. Aparecen nuevos romanceros como el Romancero de Germanía, con ambientes bajos; el Laberinto Amoroso de Juan Chen, muy lírico (Góngora, Quevedo, Lope); Primavera y flor de los mejores romances, con obras de Lope, Quevedo, Góngora. Ya a mediados del siglo XVII decae el género con obras como Romances varios de diversos autores (jácaras, disparates trovados), con obras de Cáncer y Quevedo.

NOTAS

Villancico

Canción popular más típica de la Edad Media (tanto devota como profana), decae después del Barroco. Se compone de versos octosílabos o hexasílabos. Se divide en:

  • Estribillo: 2-4 versos (ab)

  • Pie: estrofa de 6 a 7 versos. Los últimos (la vuelta) riman con el el estribillo o su parte final.

A lo largo del poema se repiten pie y estribillo. (ab) (cddcab)

Una variante es la letrilla, de tema satírico.

Seguidillas


  • Seguidilla simple: versos primero y tercero heptasílabos; segundo y cuarto pentasílabos, 7-5-7-5 (de arte menor) (romancero novísimo)

  • Seguidilla gitana: versos 1º, 2º y 4º hexasílabos; el verso 3º es ondeca- u dodecasílabo.6-6-11/12-6

  • Seguidilla compuesta: de arte menor, semejante a la seguidilla simple, pero con tres versos más.



1 El amigo de Fray Luis de León, el de la Oda a Salinas.

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