La literatura del siglo XVIII






descargar 72.67 Kb.
títuloLa literatura del siglo XVIII
página1/3
fecha de publicación22.09.2015
tamaño72.67 Kb.
tipoLiteratura
l.exam-10.com > Literatura > Literatura
  1   2   3
LA LITERATURA DEL SIGLO XVIII
En la primera mitad del siglo XVIII los escritores continuaron con los modelos barrocos tanto en la poesía como en el teatro y la prosa. Sin embargo, se produjo un notable auge del ensayo, como vehículo de expresión de las ideas ilustradas. Una de las figuras más representativas fue Benito Jerónimo Feijoo, con su obra Teatro crítico universal. En la segunda mitad, como reacción a los excesos barrocos, surgió el neoclasicismo, que proponía la austeridad y la limitación de la fantasía creadora a modelos preestablecidos.
Esta nueva corriente se caracteriza por desarrollar el concepto de buen gusto; por la sujeción a reglas que procurasen equilibrio, sencillez y simetría; y por la idea de utilidad referida al arte, que debía aunar lo agradable con lo útil.
El teatro

En la primera mitad del siglo continuó la producción de obras barrocas, pero a mediado se observan ya síntomas de cambio hacia el teatro neoclásico, aunque las nuevas propuestas fueron fríamente acogidas por el público. Paralelamente se desarrolló un teatro costumbrista, caracterizado por los sainetes (piezas breves que presentaban tipos y costumbres populares del siglo XVIII).

El teatro neoclásico aunaba el deleite y la enseñanza, debido a su potencial educativo. Se apoya en la claridad, la sobriedad y la naturalidad, y tiene como objetivo la imitación de acciones humanas. En aras de la verosimilitud, respeta la regla de las tres unidades (acción, tiempo y lugar) y atiende al decoro. El número de personajes también se limita a ocho o diez. Desarrollaron dos subgéneros principales. Por un lado, la tragedia, escrita en verso, con personajes nobles y el mensaje de que la pasión debía someterse a la razón y la obligación. Y, por otro lado, la comedia, escrita en prosa o verso, con personajes comunes, donde se ridiculizaban los vicios y errores de la sociedad, en aras de la razón y el buen sentido. El autor más importante es Leandro Fernández de Moratín con sus comedias en prosa La comedia nueva o el café y El sí de las niñas. En la primera aborda los excesos del teatro barroco y la segunda, su obra más importante, trata sobre la libertad de elección en el matrimonio y de la conveniencia de edades similares entre los cónyuges. En todas es evidente el afán didáctico, y el cumplimiento de las características neoclásicas.
El ensayo

Se desarrolló el ensayo vinculado a la prensa, como texto de carácter reflexivo en el que se expresa una opinión. Los autores más importantes son Benito Jerónimo Feijoo, José Cadalso y Gaspar Melchor de Jovellanos. La finalidad de los escritos del padre Feijoo era combatir los errores científicos o populares, para lograr la modernización de la mentalidad española. Abordaban temas variados destinados a un amplio público, por lo que utilizaba un estilo familiar e, incluso, a veces, el humor. Mantuvo una actitud crítica, lo que le cosechó muchos detractores. Sus obras más importantes fueron Teatro crítico universal y Cartas eruditas y curiosas. En segundo lugar, destaca Cadalso con Cartas marruecas, que constituye un ensayo sobre España. Utiliza la forma epistolar para favorecer tres visiones de la realidad: la del español, la de un joven marroquí como extranjero curioso, y la de un sabio anciano marroquí que enjuicia desde ideas universales los datos aportados. La obra ofrece la visión de los ilustrados sobre España. Y, por último, los discursos de Jovellanos, que iban dirigidos a las autoridades con la finalidad de introducir reformas que él consideraba importantes, siempre guiadas por la razón. Los más importantes son Informe sobre la Ley Agraria, Memoria para el arreglo de la policía de los espectáculos y diversiones públicas y Memoria sobre educación pública.


EL ROMANTICISMO
El Romanticismo fue un movimiento cultural y artístico que surgió en Alemania e Inglaterra a finales del siglo XVIII y principios del XIX, y se propagó por Europa rápidamente. Esta corriente representó el inicio de la modernidad y, aunque de forma compleja, sentó las bases de la ideología del Estado liberal burgués. Se caracterizó por la exaltación de la libertad del individuo, tanto moral como política y artística; la reivindicación de la concepción subjetiva de la realidad, que en la creación literaria se manifiesta en la expresión de la interioridad del yo romántico; la confrontación entre el mundo ideal y la realidad, que se expresa con angustia existencial, y hará que cobren importancia los tipos humanos marginales; la inclinación por el pasado, que llevó a ambientar las obras en épocas pretéritas, sobre todo en la Edad Media, aunque sin demasiado rigor histórico; el interés por las distintas culturas españolas llevó a la búsqueda de la identidad nacional y al renacimiento de las literaturas gallega y catalana; y, la huida de la realidad e irracionalismo, que le lleva a tomar lugares exóticos, lúgubres o fantásticos como escenarios. Los temas más importantes fueron la libertad, el poder y la justicia; el sentido de la vida y el silencio de Dios; el destino del ser humano y sus misterios; y el amor, anhelado e inalcanzable. Los escritores románticos rechazaron las convenciones y reivindicaron la mezcla de géneros, de registros y de estilos.

El drama romántico se inició con el estreno de Don Álvaro o la fuerza del sino, del duque de Rivas. Los autores se rebelaron contra las normas del neoclasicismo: dividieron la obra en jornadas (o actos), que se componían a su vez de diversos cuadros; mezclaban el verso y la prosa, lo cómico y lo trágico; rompieron con la regla de las tres unidades, lo que se tradujo en argumentos complejos, en desarrollo de conflictos en distintos lugares, y en el uso del tiempo según las necesidades del autor. Los personajes son arquetípicos: el protagonista, de origen desconocido, noble y generoso, acaba víctima de la fatalidad; las mujeres aman apasionadamente hasta el sacrificio; aparecen numerosos personajes secundarios, que contribuyen a la ambientación. La puesta en escena es espectacular, como evidencian las minuciosas acotaciones; y los temas son la fatalidad y el amor apasionado. Los dos autores más importantes son el duque de Rivas, con su obra Don Álvaro o la fuerza del sino, y José Zorrilla, con Don Juan Tenorio.

La poesía romántica de la primera mitad del siglo XIX se caracteriza por la mezcla de géneros, estilos y esquemas métricos. El autor más representativo es José de Espronceda, que cultivó la poesía de rebelión y exaltación románticas. En sus Canciones, como El pirata o El reo de muerte, se refiere a tipos humanos marginados, símbolos de los valores ideológicos y morales. Otras obras importantes son El estudiante de Salamanca y El diablo mundo. Su estilo se caracteriza por la libertad para incorporar diversos tonos, ritmos y estilos, así como la tendencia al énfasis retórico y léxico referido no sólo a los sentimientos, sino también a las expresiones coloquiales o vulgares. En la segunda mitad del siglo, sobresalen Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro. Las Rimas de Bécquer tuvieron una influencia decisiva en la lírica posterior. Su renovación reside en crear una poesía intimista, breve, de sencillez aparente y desnuda de artificio. El tema dominante es el amor, aunque también trata la angustia y el sentido de la vida, la naturaleza y el proceso de creación poética. Por otra parte, la poesía de Rosalía de Castro está dominada por el tono sensible y directo. Escribió tanto en gallego (Follas novas) como en castellano (En las orillas del Sar).

La prosa romántica vino acompañada del aumento de la edición de libros y el desarrollo del periodismo, que ayudaron a difundir las diversas manifestaciones, especialmente los cuadros de costumbres. Éstos son textos descriptivos que reflejan distintos aspectos de la sociedad de la época. Uno de los autores más importantes es Mariano José de Larra, considerado el creador del artículo literario en España. Los artículos de Larra analizan críticamente la realidad, proponiendo reformas para lograr una sociedad más libre y culta. Los más célebres son El castellano viejo, El casarse pronto y mal y Vuelva usted mañana.
LA NARRATIVA REALISTA Y NATURALISTA
El Realismo fue una corriente literaria y artística que se desarrolló en la segunda mitad del siglo XIX. Se propuso representar la realidad lo más fielmente posible y con el máximo grado de verosimilitud. Desde el punto de vista de la Literatura, las manifestaciones más representativas y que más cultivadores tuvieron dentro de esta tendencia corresponden al género narrativo.

Nace en una sociedad urbana e industrial, con una burguesía asentada. Los escritores realistas se valieron de la observación y la documentación para reflejar la realidad. Las descripciones de lugares, seres y objetos resultan explicativas y funcionales: caracterizan y justifican las conductas de los personajes. Este principio se relaciona con la creencia del siglo XIX en un mundo objetivo, que se podría conocer por medio de los sentidos. En cuanto al estilo, son frecuentes los usos característicos de las variedades geográficas, sociales y de situación para reflejar el mundo narrado y caracterizar los ambientes y los personajes. El narrador realista cuenta la historia en primera o tercera persona, por lo que es frecuente el narrador omnisciente, desde una perspectiva externa y superior. Junto con la narración tradicional y el estilo indirecto, destacan el diálogo (fundamental en la caracterización de personajes), el estilo indirecto libre y el monólogo interior (para expresar subjetividad). En cuanto a los temas tratados, el conflicto entre individuo y sociedad se relaciona con la oposición entre sociedad y naturaleza. El individuo, un inadaptado, se enfrenta a la colectividad y suele ser derrotado. En la novela realista se produce la conjunción entre la historia y la vida privada. Los lugares urbanos y rurales adquieren gran importancia.

Los autores más importantes son José Mª de Pereda, Juan Valera, Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán, Blasco Ibáñez y Leopoldo Alas, “Clarín”. Pereda cultivó el realismo regionalista en obras como Peñas arriba y, Juan Valera retrata el espacio rural andaluz, con novelas que desarrollan minuciosamente la psicología femenina como en Pepita Jiménez. Galdós tiene una extensa producción literaria y destaca por la creación de personajes y su capacidad para integrar la historia del país en la vida de esos seres. Sus obras se dividen en varios grupos: los Episodios nacionales, se trata de cuarenta y seis relatos distribuidos en cinco series de diez episodios cada una, y son narraciones breves sobre los acontecimientos históricos de la España del siglo XIX; las novelas de la primera época con Doña Perfecta que son novelas de tesis que exponen conflictos ideológicos, de tema religioso y anticlerical; las novelas contemporáneas, donde Galdós inventa un mundo ficticio, reflejo de la realidad de la época y en el que Madrid adquiere un papel protagonista, aquí se incluye una de sus obras maestras, Fortunata y Jacinta; por último, las novelas espiritualistas, en las que prevalecen los valores evangélicos: el amor y la caridad cristiana, de la que es ejemplo Misericordia.

Emilia Pardo Bazán y Blasco Ibáñez recibieron la influencia del naturalismo. La narrativa de Pardo Bazán lo incorpora en descripciones minuciosas, la influencia del medio y las situaciones violentas y escabrosas. Entre sus obras destaca La tribuna, Los pazos de Ulloa y su continuación La madre naturaleza. Blasco Ibáñez presenta las vidas de sus personajes en un ambiente muy poco desarrollado con un destino condicionado. Destacan La barraca y Cañas y barro.

Por último, Leopoldo Alas, Clarín, cultivó la crítica, el ensayo, la novela y el cuento. Con su producción crítica pretendía formar estética y moralmente al lector. Todos los textos están recogidos en la colección Solos de Clarín y Paliques. Entre los cuentos, cabe citar Pipá y ¡Adiós Cordera! En cuanto a las novelas, están constituidas sólo por dos obras: La Regenta y Su único hijo. En la primera, aborda el conflicto de la búsqueda del amor ideal en un ambiente mediocre y hostil; es la historia de una carencia de amor y de amistad.
EL MODERNISMO Y LA GENERACIÓN DEL 98
Hacia 1985 comenzó una etapa de renovación estética y cultural en el mundo hispánico, que se conoce como Modernismo. Era un movimiento sincrético, con el deseo de abarcarlo todo, que supuso una actitud vital tanto en España como en Hispanoamérica. En esta última surgió como fuerza subversiva con intenciones descolonizadoras. Literariamente, se define como la estética del cambio. Buscan una actualidad universal como fuga de la realidad, defendiendo con ello el cosmopolitismo, y un marcado exotismo en los temas y efectos impresionistas y musicalidad en las formas. El poeta más importante en Hispanoamérica fue Rubén Darío, con sus obras Azul… y Cantos de vida y esperanza. Creó nuevos metros y recuperó viejas formas, que fueron preparando el camino al poema en prosa y al verso libre.

En España se materializó en una intención de renovación formal y temática, y una corriente simbolista. El poeta más representativo fue Manuel Machado, que innovó en la métrica pero renunció a lo decorativo y suntuoso en obras como El mal poema. Por otro lado, Juan Ramón Jiménez tuvo una primera fase modernista en su trayectoria en obras como Ninfeas y Poemas mágicos y dolientes. Sin embargo, la pérdida de las colonias y el desánimo que la acompañó, hizo que el mundo literario girara enseguida hacia lo que se conocería como Generación del 98. Se caracterizó por agrupar a autores de la misma generación que compartían ideas políticas liberales y que abordaron la desolación general desde un punto de vista íntimo, basándolo en una cuestión de valores y creencias y en una devoción incondicional a Castilla. Tocaron temas existenciales y recuperaron las influencias de autores clásicos como Berceo o Bécquer. Renovaron los géneros literarios, especialmente narrativos, como el ensayo y la novela.

La poesía de esta Generación está representada por Antonio Machado, autor de marcadas influencias románticas y con un gran desarrollo simbólico en sus obras. Son recurrentes en su obra los temas de Castilla, el paso del tiempo, el amor, el paisaje y el escepticismo religioso. Su estilo se caracteriza por una gran variedad de estrofas y un lenguaje sobrio y claro. Sus obras más representativas son Soledades y Campos de Castilla. En cuanto a la narrativa, tuvo dos corrientes: la ensayística, fundamentalmente filosófica, y la novela, en la que se desdibuja el escenario para centrar la atención en los personajes, de los que se desarrollo el mundo interior, caracterizada por la lucha interior. Los autores más representativos son Pío Baroja y Miguel de Unamuno. Pío Baroja se caracteriza por un profundo pesimismo en obras con un protagonista central aventurero e inconformista en contraposición a los secundarios, apáticos y hastiados de la vida. Dos son sus obras más importantes: El árbol de la ciencia y La busca. Miguel de Unamuno escribió tanto novela como ensayo, en ambos se aprecia una agonía en busca de la paz que nunca se encuentra y amenazada siempre por la muerte (el sentimiento trágico de la vida). Sus novelas más representativas son Niebla y San Manuel Bueno, mártir; y entre sus ensayos destaca Del sentimiento trágico de la vida.

Por último, en cuanto al teatro, nos encontramos dos corrientes: una comercial, representada por Jacinto Benavente, destinado al entretenimiento, con obras costumbristas o melodramáticas como Los intereses creados; y un teatro renovador, con Ramón María del Valle-Inclán, que no gozó de gran aceptación popular, pero tuvo una gran influencia en etapas posteriores. Valle-Inclán desarrolló el esperpento como género teatral, que consistía en una deformación de los personajes y los ambientes destruyendo la realidad y revelándola tal y como es. Esto se ve claramente en Luces de Bohemia.

  1   2   3

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

La literatura del siglo XVIII iconLiteratura de los siglos XVIII y XIX: el siglo XVIII

La literatura del siglo XVIII iconLa literatura del siglo XVIII: el neoclasicismo
«Siglo de las Luces» o de la Ilustración: desde Francia, se va imponiendo en toda Europa

La literatura del siglo XVIII iconLa literatura del siglo XVIII

La literatura del siglo XVIII iconLiteratura del siglo XVIII

La literatura del siglo XVIII iconLa literatura del siglo XVIII

La literatura del siglo XVIII iconLiteratura del siglo XVIII

La literatura del siglo XVIII iconLa literatura del siglo xviii”

La literatura del siglo XVIII iconLa literatura española del siglo XVIII

La literatura del siglo XVIII iconColegio de bachilleres plantel 1 el rosario
«literatura» para referirse a un conjunto de obras literarias. A finales del siglo XVIII, el significado del término literatura se...

La literatura del siglo XVIII iconActividad. Literatura siglo XVIII






© 2015
contactos
l.exam-10.com