Luis Florencio Chamizo Trigueros






descargar 395.48 Kb.
títuloLuis Florencio Chamizo Trigueros
página8/13
fecha de publicación19.09.2015
tamaño395.48 Kb.
tipoDocumentos
l.exam-10.com > Literatura > Documentos
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   13

(Beso largo, apasionadísimo. Es casi de noche. Se oye, lejana, la canción que entonan los mozos. Llega, de las majadas próximas, el claro tintineo de las esquilas.)

T E L Ó N

FIN DEL CANTO PRIMERO



CANTO SEGUNDO

EL MAL DE OJO


La misma decoración del acto primero. Además de los enseres y herramientas, habrá en lugares oportunos un caldero grande de cobre y dos cestos de mimbres, uno de ellos lleno de ropa.
Son las primeras horas de la mañana de un hermoso día de abril.

ESCENA PRIMERA

(Bartolo, Genoveva y Frasco, sentados a la mesa en el centro de la escena, terminan de comer las migas extremeñas.)

GENOVEVA—»


BARTOLO—»
GENOVEVA—»


BARTOLO—»

GENOVEVA—»

BARTOLO—»
GENOVEVA—»
BARTOLO—»
GENOVEVA—»


FRASCO—»

BARTOLO—»

GENOVEVA—»


BARTOLO—»

FRASCO—»

BARTOLO—»

FRASCO—»
GENOVEVA—»

BARTOLO—»

GENOVEVA—»
FRASCO—»

GENOVEVA—»

FRASCO—»
GENOVEVA—»
FRASCO—»
BARTOLO—»
ANDREA—»


FRASCO—»
GENOVEVA—»

FRASCO—»

BARTOLO—»

FRASCO—»
GENOVEVA—»
BARTOLO—»

GENOVEVA—»

BARTOLO—»

GENOVEVA—»

BARTOLO—»

GENOVEVA—»

BARTOLO—»


GENOVEVA—»
BARTOLO—»

GENOVEVA—»


FRASCO—»
GENOVEVA—»
FRASCO—»
GENOVEVA—»

MARIQUILLA—»

GENOVEVA—»
MARIQUILLA—»
GENOVEVA—»

MARIQUILLA—»

Mes y medio lleva ya
sin escribir ni a sus padres,
Agustín. ¿Qué pasará?
¡Pos na güeno!
Los compadres,
que rumiaban su tristeza
con esperanzas toavía,
ya no levantan caeza,
Ayer pasaron el día
entero llora que llora...
¡Los probes,..!
La desazón
esa que tién ahora,
pa mí qu'es que del sofocón
d'antiernoche...
La Veora
ni les dio ningún consuelo
ni cosa mala les dijo,
después de tó...
¡Vio a su hijo!
Güeno, ¿y qué?
Le vio en el suelo,
{Indignado.)
(A Frasco.)
con el traje esgalazao
y las juerzas entumías,
Pue que estuviera acostao,
Lo del traje, en un soldao
es natural.
¡Brujerías;
embustes, marrullerías
de la astuta viviora
pa sacarles el dinero!
No, Frasco, no. La Veora,
la hermana del curandero,
es sabia; Dios ha querío
concederle toas las cencias.
No hagas caso. Tan leío
y escribió
como es, no tié creencias.
Pero has de reconocer
que es Dios el que la ilumina.
(Levantándose.)
¡Y que con tanta pamplina
vos esté engañando a tos
esa bruja, tié que ver!
Frasco; sí no crees en Dios,
¿en qué cosa pues creer?
En Dios, sí; soy buen creyente.
Si por eso mesmamente
reniego d'esa canalla
que pone a Dios por pantalla
pa engatusar a la gente!
¡Si da coraje pensar
que vos vais a condenar
por culpa d'esa chismosa
que quié ser más milagrosa
que la Vigen del lugar!
¡Si ya la Madre Bendita
llora de pena en su ermita,
sola, sin luces ni flores
porque van con sus dolores
tos a la bruja maldita!
Y es cosa que clama al cielo
ver la ermita abandona,
la gente, toa embruja,
la devoción, por el suelo.
La bruja con su espejuelo
vos va deslumbrando a tos.
Al menos vusotros dos
debíais tener más creencias,
y ver que sobre las cencias
de las brujas, está Dios.
(Con ironía.)
¡Qué buen cura s'ha perdió
la Santa Iglesia, hijo mío!
Predicarías mu bien.
Pos casi m'ha convenció,
no creas...
¡Y a mí también!
¡Claro! Dejándole hablar
convence; tié güena labia.
Pero él no trató a la sabía
nunca; no pué creticar.
Sé quién es y cómo es
la bruja dende chiquillo,
y la conozco al deíllo
del derecho y del revés.
Es lampuza, cizañera,
retorcía, trapacera,
sabijonda y solapa.
Trae, lleva, viene y va
siempre azuzando rencores,
que a río revuelto —dirá—
ganancia de pescaores.
De noche va con embozo
fisgando de choza en choza
pa descubrir si una moza
suspira o no por un mozo;
que pa conseguir noviajos,
embaucar y convencer
ella sabe componer
embustes y bebistrajos.
Más que hablar sabe callar;
pregunta sin preguntar,
y es tan astuta la indina,
que tó lo que ha sonsacao,
después de bien aliñao,
jace ver que lo adivina.
Cuando viene por aquí,
ya está tó perdió. Y...
ni al viento pues confiar
un silbío ni un cantar
ni un sollozo ni un lamento;
porque la maldita vieja
tié ladrones en la oreja
pa desvalijar al viento,
Tó lo oye, tó lo ve,
tó lo ausma, tó lo advierte,
con tó quié jacer su avío:
¡lo mesmo saca partió
del amor que de la muerte!
Pos pa mí que por ahora
no te la quitas d'encima;
viene a curar a tu prima
del mal de ojo.
¿La Veora?
¡Claro; quién quedrás que sea!
¿Cómo, pero es verdad...? ¡Padre!
Sí. Frasco. Tu prima
tié mal de ojo. El curandero
la curó mal; y tu madre,
que no escatima el dinero
pa cosas de la salud,
jué anoche mesmo a llamarla
pa que hoy viniera a curarla
con su cencia y su virtud,
¿Pero el mal de ojo qué es?
¿Lo ves, Bartolo, lo ves?
No sabe qué es y porfía.
Sé que es una tontería
como otras muchas; na más.
Eso, no; oye y verás.
Si una mocita temprana
es hermosa,
y es garbosa,
fresca, floría y lozana,
como enantes jué la Andrea;
otra moza, flaca y fea,
que esté rabiando de envidia,
si tié bastante perfidia,
va y la mira con enojo
de reojo.
Y la mocita preciosa
se mustia como una rosa
y enferma del mal de ojo.
¡Padre, por Dios; qué simpleza!
¡Oué sabes tú, desdichao!
¡Es el mal de la tiísteza
el mal de ojo, está probao!
(Frasco, malhumorado, coge un hacha y comienza a afilarla con un asperón, sin prestar atención a lo que dicen sus padres.)''
¿Quién será la güena amiga
que al mirarla la embrujó?
Genoveva, no se diga
que sospechas d'alguien...
No.
Sospechar no es condenar,
Sí, mujer, que no hay que ir
mu lejos pa descubrir
que crees que la Mariquilla
ha sío quien la embrujó.
(Señalando por la puerta del foro.)
¡Calla; que te puede oír!
(En voz baja.)
Y es incapaz la chiquilla
de esas cosas...
¡Qué sé yo!
¡Bueno! Me voy a acostar,
que pasé la noche entera
velando la carbonera.
(Mutis por el lateral.)
Y yo me voy a lavar.
(A Frasco.)
¿Vendrás pronto a merendar?
Me es igual; corno usted quiera.
Ven más bien tarde.
Vendré.
(Llamando desde la puerta lateral.)
¡Mariquillaaaa…!
(Desde dentro.)
¡Mande osté!
Vamos.
¿Qué hay? (Entrando.)
Llévame el cesto
(Señalando el cesto de ropa.)
hasta bajar el recuesto.
Ese que está ahí,
Ya sé.
(Mutis Genoveva.)



LAS BRUJAS



ESCENA SEGUNDA

(Mariquilla, después de colocar el cesto sobre la tarima para podérselo luego echar al cuadril, observa a frasco, esperando que éste le diga alguna cosa. frasco continúa afilando el hacha como sí no la hubiera visto).

MARIQUILLA—»
FRASCO—»
MARIQUILLA—»
FRASCO—»
MARIQUILLA—»


FRASCO—»
MARIQUILLA—»


FRASCO—»
MARIQUILLA—»

FRASCO—»


MARIQUILLA—»


FRASCO—»
MARIQUILLA—»


FRASCO—»

MARIQUILLA—»

FRASCO—»
MARIQUILLA—»

FRASCO—»

MARIQUILLA—»
MARIQUILLA—»

FRASCO—»
MARIQUILLA—»
 

¿Te quedas?
                       Sí.
¿Qué te pasa?
¡Psss. Ya ves!
No estás en ti
¡qué sé yo! Ni vas por casa,
ni tiés compasión de mí.
¿De ti..., por qué?
Porque sí.
¡Cosas que me figuré
que cuajarían!
                            ¡No sé!
Soy boba; dispénsame.
Es que paso noche y día
recordando. ¡Es mi manía
recordar...!
                      Jaz lo que yo;
no mires nunca pa atrás.
To lo que pasó, murió.
¡Pa ti, quizás;
                         pa mí, no!
Una tarde me decías,.,
¡Qué bonito está el jaral
con las jaras florecías!
Y yo, queriendo lucir
una miaja mi sentir,
(Pausa breve.)
al ver un cerro morao
por los cantuesos en flor...
dije, digo: ¡Bien mirao,
paece que le han plantao
la túnica del Señor!
(Transición.)
Aquello no pué morir,
Frasco; porque a mi decir
de tal forma contestaste,
diciéndome tantas cosas...
¿Recuerdas?
                             No.
Te engañaste,
ya lo sé; ¡me comparaste
con los lirios y las rosas!
No recuerdes, Mari quilla;
hoy, ya mozos, no es igual:
tú no eres ya chiquitilla,
yo tengo que ser jormal.
¡El jaral, aunque creció,
volvió mayo, y floreció!
¡Vamos..., calla!
                             ¡Callaré!
(Pausa breve.)
Cortando flores pa ti
una espina me clavé.
No sé si viniste a mí,
sin llamarte, o te llamé.
Ello es que sin parar mientes
en el inte la sacaste
con las pinzas de tus dientes,
y en la llaga me besaste.
¡Probe mano chiquinina,
cómo te l'agradició...
Pero el beso aquél entró
por donde salió la espina!
¡Que estoy sufriendo, mujer,
ten piedad!
                       ¡Vivo muriendo
desde entonces, sin saber
por qué me castiga Dios!
(Voz de Genoveva llamando desde lejos.)
¡Mariquillaaaa...!
¡Voy corriendo,..!
(Pausa breve. A Frasco.)
Me besaste sin querer,
¿No es verdad?
Sí...
(Coge el cesto y sale enjugándose las lágrimas.)
¡Claro...! Adiós...

ESCENA TERCERA

FRASCO—»

(Tras breve pausa, viendo alejarse a Mariquilla.)
¡Y haberla consentío tanto...
Y al jacerla de llorar
no poder secar su llanto
pa no volverla a engañar...!
¡Malhaya sea el amor
culpable de sus enojos;
sí estaba ciego, Señor,
¿por qué me abriste los ojos?
Si na del amor sabía,
y era feliz sin saber,
¿A qué vino esa mujer...?
¡Y luego pa no ser mía!
¿No es el amor pa gozar?
¿Pa sufrir, no es el dolor?
Si el amor jace llorar...
¡Malhaya sea el amor...!

(Se echa al hombro la chaquetilla y se dispone al mutis, llevándose el hacha. En este momento aparece Andrea por el lateral.)

ESCENA CUARTA

ANDREA —»
FRASCO —»
ANDREA —»

FRASCO —»
ANDREA —»
FRASCO —»
ANDREA —»
FRASCO —»


ANDREA —»
FRASCO —»
ANDREA —»

FRASCO —»

ANDREA —»

FRASCO —»


ANDREA —»

FRASCO —»
ANDREA —»

FRASCO —»
ANDREA —»

FRASCO —»


ANDREA —»

FRASCO —»


ANDREA —»

FRASCO —»

ANDREA —»

FRASCO —»

ANDREA —»


FRASCO —»


ANDREA —»
FRASCO —»

»



Frasco...
                 ¿Qué quieres, Andrea?
¿Irás pronto pa la aldea,
Frasco?
               No sé; creo que sí.
Es que quería un favor.
¿Un favor..., de quién?
                                     De ti.
(Dejando sobre la tarima la chaquetilla y el hacha.)
¿De mí...? Pues vaya una cosa;
tú no tiés más que mandar.
Es que...
                  No seas remilgosa,
mujer, ¿Te vas a olvidar
de que yo siempre consigo
pa ti tó lo que tú quieres?
Pide allá.
                  ¡Qué güeno eres!
¡Qué güenos sois tos conmigo!
Pero me temo que sea
mucho pedir.
                       Me es igual,
(Aparte.)
Pues entonces... Ve a la aldea;
y si no hay carta pa mí
d'Agustín, vete al cortijo
viejo del alcornocal,
pa que Braulio, el mayoral,
te diga qué es de su hijo.
¡Como está allí de soldao...!
¿Comprendes?
                        Sí.
                               Demasiao;
tié poco que comprender,
El tío Braulio ha de saber
algo d'Agustín, ¿verdá?
Quizá sepa.
(Dejándose caer en la tarima)
                     ¡Ay...! Yo estoy
que no vivo, Frasco. Hoy
¡no sé!, tengo una ansiedad
tan grande..., una desazón,..,
un algo tan dolorío...
Vamos, ten resignación,
¡Es que me da el corazón
que a mi Agustín le han jerío!
(Aparte.)
¡Su Agustín..., suyo…, no pueo
ni escucharlo tan siquiera...!
(Levantándose y yendo hacía él.)
¿Te callas... Crees…?
                                   No; yo creo
que si algo le sucediera
más pronto te escribiría.
¿Y sí es grave la jería?
¿Y si...?
                 No pases cuidao.
En un caso así, al instante
lo diría el comandante
al concejo del poblao.
¿Y si no le pasa na
por qué calla?
                      ¡Ve a saber...,
qué se yo...!
                    ¿Me olvidará;
será posible…?
(Vuelve a sentarse.)
                            ¡Mujer...!
(Aparte.)
¡Qué sencillo me sería
quebrantarle la ilusión...
Pero es una cobardía...,
no sé jerir a traición,
Soy Cortés y soy jonrao!
Pero no, no me ha olvidao.
¿Verdad que no puede ser,
Frasco, que un hombre del brío
de Agustín, si es bien nació,
se burle d'una mujer?
Burlarse..., ya es demasiao.
Claro que en cosas de amores.
El se las da de jonrao;
su casta es de las mejores.
La nuestra sí que lo es;
no hay ninguna más jonrá.
Siempre llevan los Cortés,
la frente mu levanta,
(Aparte avergonzada.)
¡Dios mío… probe de mí!
(Tras breve pausa, cogiendo la chaquetilla y el sombrero.)
Bueno; ya me voy. Di:
¿quieres más cosas d'allá?
No, gracias. Ve deseguía
pa que me puedas traer,
antes del anochecer,
con su carta, la alegría.
(Iniciando el mutis, aparte.)
Malhaya.
(Aparte, disponiéndose a coser.)
                  ¡Qué güeno es!
Ea; adiós.
                  Hasta después,
(Mutis de frasco por el foro.
Pausa. Andrea cose. Después, comentando, dirá):
¡Siempre llevan los Cortés
la frente mu levantá...!
¡Sí él sospechara siquiera...;
qué vergüenza.,.!
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   13

similar:

Luis Florencio Chamizo Trigueros iconLiteratura en castellano. Gabriel y Galán y Luís Chamizo

Luis Florencio Chamizo Trigueros iconFlorencio sandiego

Luis Florencio Chamizo Trigueros iconDigitación : Ana María Arias Calderón Florencio Quesada Vanegas

Luis Florencio Chamizo Trigueros iconLuis de la Puente Uceda y la guerrilla del mir josé Luis Rénique

Luis Florencio Chamizo Trigueros iconFlorencio Sevilla Arroyo Begoña Rodríguez Rodríguez

Luis Florencio Chamizo Trigueros iconIi certamen de poesía poesía joven “florencio quintero”

Luis Florencio Chamizo Trigueros iconLuis sampedro

Luis Florencio Chamizo Trigueros iconLuis sampedro

Luis Florencio Chamizo Trigueros iconDirección: luis ramírez

Luis Florencio Chamizo Trigueros iconJorge Luis Borges






© 2015
contactos
l.exam-10.com